Del compañero Carlos Valmaseda, miembro de Espai Marx.
1. Nakba
A raíz del estreno en Netflix de la película jordana Farha (Darin J. Sallam, 2021), se ha vuelto a hablar de los crímenes judíos contra los palestinos en la década de los 40. No sé en España, pero en Alemania ya la han prohibido. Como siempre, pasándose de frenada por su complejo de culpa, se han convertido básicamente en antipalestinos. Os quería pasar un enlace para verla en Youtube (https://twitter.com/Miquel_R/), que esta mañana funcionaba, pero ya lo han eliminado.
Para recordar lo que fue, estas imágenes de un par de israelíes recordando con una sonrisa violaciones, asesinatos, etc. Del documental reciente, Tantura -uno de los pueblos de pescadores arrasado- https://twitter.com/
2. Resumen del 28 Congreso del Partido Obrero húngaro
“Yurii Kazakov», que ya publicó un hilo anterior (https://twitter.com/) la primera parte del congreso, publica ahora un resumen final.
(1) Como ya comenté en su momento, el 26 de noviembre se celebró la contiuación del 28º Congreso del Partido Obrero (comunista) en Budapest. Se eligió una nueva dirección y un nuevo programa, lo resumo.
(2) En cuanto a la dirección, tampoco es que haya sorpresas: Gyula Thürmer ha sido reeleegido presidente del partido. Los otros miembros de la Presidencia Nacional del partido son: – István Balanyi (técnico) – György Barabás (que trabaja en una asociación de ayuda(…)
(3) a los incapacitados): fundador del MIKSZ, una organización juvenil comunista. – Mihály Bencsik (vicepresidente del partido): obrero industrial especializado, actualmente jubilado. – Gábor Benyovszky (jubilado, ingeniero): uno de los dirigentes de la organización en Budapest
(4) – Melinda Botta: maestra. – Zsolt István Fehérvári: sindicalista, obrero especializado de MÁV-HÉV (compañía pública de ferrocarriles, Budapest), uno de los organizadores de las páginas web del partido. – Zsuzsanna Frankfurter: médica. – Péter Gál: miembro del MIKSZ
(5) (intérprete y experto inmobiliario). – József Hajdú: pedagogo y economista jubilado. – Señora de Lajos Karacs: empresaria jubilada, vicepresidenta del partido, encargada de la gestión económica. – Zoltán István Kós: funcionario jubilado. – István Kovács: jefe de propaganda.
(6) -Attila Nagy: empresario. – Zoltán Szabó: obrero especializado, construcción, jubilado actualmente. Creo que solo hay tres nuevos (dos jóvenes) ___ László Kerezsi se ha convertido en el dirigente de la organización de Budapest. ____ Vamos con el programa.
(7) Lemas: Abajo la guerra. Abajo la inflación. Abajo el capitalismo. Tareas principales: – Abajo la guerra. No queremos una guerra nuclear. El PO tiene que representar en todos los foros posibles y en la calle la lucha por la paz. Tiene que haber un acuerdo entre Rusia y EEUU.
(8) Hungría tiene que quedar fuera de la guerra. El PO colaborará con personas y organizaciones que buscan la paz. – Por una Hungría independiente. Fuera de la OTAN. Fuera de la UE. La UE se inmiscuye en nuestros asuntos internos, busca la confrontación y las sanciones.
(9) El PO quiere una unión democrática de pueblos y naciones. La UE es la unión de los banqueros. – Abajo el dominio absoluto de los EEUU. Los EEUU no quieren la paz, viven de la guerra y de dominar el mundo. Les interesa la desunión y la cizaña entre los pueblos europeos.
(10) Hungría debe romper sus acuerdos militares con los EEUU e impedir el establecimiento de tropas de ese país en su territorio. – Abajo la inflación. No queremos que los gobiernos hagan pagar al pueblo el peso de la crisis y de la guerra. Los fondos dedicados a armamento
(11) a financiar a la dirección ucraniana y a la preparación de la guerra debe ser usado para mejorar la situación del pueblo y paliar las consecuencias de la crisis y de la guerra. Hay que aumentar los impuestos sobre las grandes fortunas.
(12) – Abajo el capitalismo. El capitalismo es el culpable de la inflación, la crisis energética y la guerra. Hay que denunciar a los conservadores y a su política oscilante, así como sus ilusiones respecto al mundo pasado. Pero el mayor peligro son los liberales y EEUU.
(13) No queremos curar el capitalismo. La UE puede ser una construcción estatal por encima de las naciones, como quieren los liberales. También se puede formar una unión de estados nacionales, como quieren los conservadores. Pero en lo fundamental son lo mismo.
(14) La UE es el capitalismo, el dominio del capital. Y nosotros decimos no al capital, al dominio del dinero, al capitalismo. Debemos aliarnos con otros partidos marxistas del mundo y con otras fuerzas progresistas para cambiar el orden internacional injusto y antidemocrático.
(15) – Queremos un fuerte Partido Obrero. Debemos defender y mantener el partido. Debemos preparar a nuestras organizaciones y militantes para los cambios que se avecinan. El relativo bienestar y estabilidad de las últimas décadas puede venirse abajo en cualquier momento.
(16) Debemos mejorar las relaciones con la gente, informar a los trabajadores, debemos luchar por unir nuestras fuerzas en sindicatos y organizaciones civiles. Nuestra fuerza es la fe, el empeño, una política realista y prestar atención a los problemas reales de la gente.
(17) Y ya. Es un resumen muy resumido de las páginas 3-6 del último número del órgano del Partido Obrero, La Libertad (A szabadság). Número 49, 3 de diciembre. Podéis bajarlo aquí:
https://1046.hu/2022/12/02/itt-a-szabadsag-16/
3. Turiel más sobre renovables.
Artículo en Ctxt sobre la errónea creencia de que cuantas más instalaciones renovables, mejor. https://ctxt.es/es/20221201/
«El manifiesto que nadie pidió” por Antonio Turiel
Una implantación masiva de renovables nos llevaría a un calentamiento muy por encima de los 1,5º C, pero poco importa, porque aquí han venido a trincar, y los que presentamos objeciones científicas y técnicas somos arrinconados
4. Una ofensiva “anticolapsista”
Nuevo, y muy largo artículo de Jorge Riechmann, esta vez en Viento Sur, en el debate en curso sobre el ‘colapso’. https://vientosur.info/una-
5. De como el colonialismo británico mató cien millones de indios en 40 años
Naturalmente, está el libro fundamental del recientemente desaparecido Mike Davis, Los holocaustos de la era victoriana tardía, pero este artículo que acaban de publicar Dylan Sullivan y Jason Hickel nos recuerda los datos básicos.
How British colonialism killed 100 million Indians in 40 years
Cómo el colonialismo británico mató a 100 millones de indios en 40 años
Entre 1880 y 1920, las políticas coloniales británicas en la India se cobraron más vidas que todas las hambrunas de la Unión Soviética, la China maoísta y Corea del Norte juntas.
Dylan Sullivan Becario adjunto de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Macquarie
Jason Hickel. Profesor del Instituto de Ciencia y Tecnología Ambientales (ICTA-UAB) y miembro de la Royal Society of Arts
Publicado el 2 dic 20222 dic 2022
En los últimos años ha resurgido la nostalgia por el imperio británico. Libros de gran repercusión como Empire: How Britain Made the Modern World, de Niall Ferguson, y The Last Imperialist, de Bruce Gilley, han afirmado que el colonialismo británico trajo prosperidad y desarrollo a India y otras colonias. Hace dos años, una encuesta de YouGov reveló que el 32% de los británicos se sienten orgullosos de la historia colonial del país.
Esta imagen optimista del colonialismo choca radicalmente con los datos históricos. Según las investigaciones del historiador económico Robert C. Allen, la pobreza extrema en India aumentó bajo el dominio británico, del 23% en 1810 a más del 50% a mediados del siglo XX. Los salarios reales disminuyeron durante el periodo colonial británico, alcanzando su punto más bajo en el siglo XIX, mientras que las hambrunas se hicieron más frecuentes y mortales. Lejos de beneficiar al pueblo indio, el colonialismo fue una tragedia humana con pocos paralelos en la historia registrada.
Los expertos coinciden en que el periodo comprendido entre 1880 y 1920 -el apogeo del poder imperial británico- fue especialmente devastador para la India. Los exhaustivos censos de población realizados por el régimen colonial a partir de la década de 1880 revelan que la tasa de mortalidad aumentó considerablemente durante este periodo, pasando de 37,2 muertes por cada 1.000 habitantes en la década de 1880 a 44,2 en la de 1910. La esperanza de vida disminuyó de 26,7 a 21,9 años.
En un reciente artículo publicado en la revista World Development, utilizamos datos censales para calcular el número de personas asesinadas por las políticas imperiales británicas durante estas cuatro brutales décadas. Sólo existen datos sólidos sobre las tasas de mortalidad en India a partir de la década de 1880. Si utilizamos estos datos como referencia para la mortalidad «normal», descubrimos que se produjeron unos 50 millones de muertes en exceso bajo la égida del colonialismo británico durante el periodo comprendido entre 1891 y 1920.
Cincuenta millones de muertes es una cifra asombrosa, y sin embargo se trata de una estimación conservadora. Los datos sobre salarios reales indican que en 1880 el nivel de vida en la India colonial ya había descendido drásticamente con respecto a sus niveles anteriores. Allen y otros estudiosos sostienen que, antes del colonialismo, el nivel de vida indio podía haber estado «a la par con el de las zonas en desarrollo de Europa Occidental». No sabemos con certeza cuál era la tasa de mortalidad precolonial de la India, pero si suponemos que era similar a la de Inglaterra en los siglos XVI y XVII (27,18 muertes por cada 1.000 habitantes), nos encontramos con que se produjeron 165 millones de muertes en exceso en la India durante el periodo comprendido entre 1881 y 1920.
Aunque el número exacto de muertes depende de las suposiciones que hagamos sobre la mortalidad de referencia, está claro que alrededor de 100 millones de personas murieron prematuramente en el apogeo del colonialismo británico. Se trata de una de las mayores crisis de mortalidad inducidas por políticas en la historia de la humanidad. Es mayor que el número combinado de muertes que se produjeron durante todas las hambrunas de la Unión Soviética, la China maoísta, Corea del Norte, la Camboya de Pol Pot y la Etiopía de Mengistu.
¿Cómo causó la dominación británica esta tremenda pérdida de vidas? Hubo varios mecanismos. En primer lugar, Gran Bretaña destruyó el sector manufacturero de la India. Antes de la colonización, India era uno de los mayores productores industriales del mundo y exportaba textiles de alta calidad a todos los rincones del planeta. Las telas de pacotilla producidas en Inglaterra simplemente no podían competir. Esto empezó a cambiar, sin embargo, cuando la Compañía Británica de las Indias Orientales asumió el control de Bengala en 1757.
Según la historiadora Madhusree Mukerjee, el régimen colonial prácticamente eliminó los aranceles indios, permitiendo que los productos británicos inundaran el mercado nacional, pero creó un sistema de impuestos exorbitantes y derechos internos que impedían a los indios vender telas dentro de su propio país, y mucho menos exportarlas.
Este régimen comercial desigual aplastó a los fabricantes indios y desindustrializó el país. Como alardeó el presidente de la Asociación de las Indias Orientales y China ante el Parlamento inglés en 1840 «Esta compañía ha conseguido que la India deje de ser un país manufacturero para convertirse en un país exportador de materias primas». Los fabricantes ingleses obtuvieron una enorme ventaja, mientras que la India quedaba reducida a la pobreza y su población vulnerable al hambre y las enfermedades.
Para empeorar las cosas, los colonizadores británicos establecieron un sistema de saqueo legal, conocido por los contemporáneos como el «drenaje de la riqueza». Gran Bretaña cobraba impuestos a la población india y luego utilizaba los ingresos para comprar productos indios -índigo, grano, algodón y opio-, obteniendo así estos bienes de forma gratuita. El Estado británico se embolsaba los ingresos y los utilizaba para financiar el desarrollo industrial de Gran Bretaña y sus colonias: Estados Unidos, Canadá y Australia.
Este sistema despojó a India de bienes por valor de billones de dólares en moneda actual. Los británicos no tuvieron piedad a la hora de imponer el drenaje, obligando a la India a exportar alimentos incluso cuando la sequía o las inundaciones amenazaban la seguridad alimentaria local. Los historiadores han establecido que decenas de millones de indios murieron de hambre durante varias hambrunas considerables inducidas por la política a finales del siglo XIX, ya que sus recursos fueron desviados a Gran Bretaña y sus colonias de colonos.
Los administradores coloniales eran plenamente conscientes de las consecuencias de sus políticas. Vieron cómo millones de personas morían de hambre y, sin embargo, no cambiaron de rumbo. Continuaron privando a sabiendas a la población de los recursos necesarios para la supervivencia. La extraordinaria crisis de mortalidad de finales del periodo victoriano no fue un accidente. El historiador Mike Davis sostiene que las políticas imperiales británicas «fueron a menudo los equivalentes morales exactos de bombas lanzadas desde 18.000 pies».
Nuestra investigación concluye que las políticas explotadoras de Gran Bretaña se asociaron con aproximadamente 100 millones de muertes en exceso durante el periodo 1881-1920. Se trata de un caso directo de reparaciones, con un fuerte precedente en el derecho internacional. Tras la Segunda Guerra Mundial, Alemania firmó acuerdos de reparación para compensar a las víctimas del Holocausto y, más recientemente, acordó pagar reparaciones a Namibia por los crímenes coloniales perpetrados allí a principios del siglo XX. Tras el apartheid, Sudáfrica pagó indemnizaciones a las personas que habían sido aterrorizadas por el gobierno de la minoría blanca.
La historia no puede cambiarse y los crímenes del imperio británico no pueden borrarse. Pero las reparaciones pueden ayudar a abordar el legado de privaciones y desigualdades que produjo el colonialismo. Es un paso fundamental hacia la justicia y la sanación.
Traducción realizada con la versión gratuita del traductor www.DeepL.com/Translator
6. Minutos musicales: el drágón ‘Cambio climático’
No está a la altura de su canción sobre la conspiración de los vampiros socialistas, pero Oli Frost acaba de estrenar otra que no está mal sobre el dragón llamado ‘cambio climático’.
https://twitter.com/olifro_st/
Os paso la letra traducida:
Érase que se era un terrible dragón
llamado Cambio Climático.
Vivía en la cumbre de una montaña,
como había hecho durante siglos.
Hasta que el rey hizo que los pobres
abriesen una mina de oro en la montaña.
El dragón lanzó un rugido amenazador
y saltó de la cama.
Oh! el dragón del cambio climático
ha llegado
pero si matamos a la bestia llamada avaricia
el dragón desaparecerá.
El rey mintió a los campesinos,
les echó la culpa del dragón,
y les vendió armas inútiles
para poder hacer caja.
Pero cuando las llamas
arrasaron la ciudad
la gente se dio cuenta de su plan:
son las casas de madera
las que quema el dragón
pero no la tuya de piedra.
Oh! el dragón del cambio climático
ha llegado
pero si matamos a la bestia llamada avaricia
el dragón desaparecerá.
El rey llamó a un mago
que dijo que acabaría con este capítulo.
Prometió a la ciudad un sortilegio llamado
Captura directa de carbono del aire,
que podía mantener al dragón alejado,
Mientras el oro seguía aumentando.
Pero pronto descubrieron que el mago
no era más que el bufón de la corte del rey.
Oh! el dragón del cambio climático
ha llegado
pero si matamos a la bestia llamada avaricia
el dragón desaparecerá.
La gente se fue de la ciudad,
el rey huyó a caballo.
El dragón vio su brillante corona
e hizo una barbacoa con su cabeza.
El pueblo compartió las riquezas del reino
de manera que tenían todo lo que necesitaban.
Dejaron tranquila la casa del dragón
para que pudiese volver a dormir.
Oh! el dragón del cambio climático se acabo,
pero cuidado con la bestia llamada avaricia,
o no se irá durante mucho tiempo.
7. Entrevista a Jacques Sapir
Larga entrevista centrada especialmente en la guerra de Ucrania. En francés, aunque se pueden activar los subtítulos y la traducción automática.
JACQUES SAPIR : Sanctions contre la Russie, propagande de guerre et basculement du monde.