Riesgo de una guerra nuclear

De un lector amigo.

Por cierto, que el riesgo de guerra nuclear suele centrarse en nuestros medios de comunicación e intelectuales en la amenaza que supone el uso de su arsenal nuclear por parte de Rusia en una situación muy apurada o desesperada: si le va muy mal en la guerra de Ucrania y se ve enfrentada a una derrota estrepitosa el gobierno ruso se podría plantear usar armas nucleares. Pero el riesgo de guerra nuclear gira en torno a los arsenales nucleares americanos y , sobre todo, en su superior capacidad militar convencional -sobre el papel, al menos- tanto o más aún que en torno a los arsenales nucleares rusos. La estrategia de EEUU y sus aliados para obtener una rotunda victoria en Ucrania (o incluso alcanzar objetivos más ambiciosos, como el cambio de régimen en Rusia o su desintegración territorial) se fundamentaba -pues a estas alturas no sé si algo así sigue planteándose realmente- en un hecho y en una suposición: 1.-El hecho de que el presupuesto militar EEUU es doce veces superior al ruso (y el otánico, unas veinte veces superior) y 2.-La suposición de que los rusos nunca recurrirán a artefactos nucleares por desesperada que sea su situación en una guerra, incluso si su propio territorio se viera amenazado, porque retrocederán ante la perspectiva de verse aniquilados por el armamento nuclear estadounidense (de hecho, no sólo ellos serían aniquilados, claro). Por tanto, EEUU se apoya en su ingente presupuesto militar e imponente industria armamentística para trasladar cómodamente a Rusia la responsabilidad apabullante de tomar la decisión de iniciar una guerra nuclear. La idea es (o era) que su superioridad militar es tan abrumadora que la victoria en una proxy war está asegurada, incluso (tal vez se planteen algunos en Washington) en una guerra directa con una potencia nuclear como Rusia porque: ¿Quién va a atreverse a ser el primero en usar arsenales nucleares y llevar a su país -y, probablemente, al mundo- a su propia aniquilación? Así se explican algunas decisiones aparentemente irracionales de los gobernantes rusos, que parecen el ejercicio de un matonismo o una intimidación gratuitas, pero que no lo son si nos colocamos en el lugar de quienes las toman (aun siendo todas ellas inmorales y peligrosas, como lo es, en general, todo lo que concierne a la confrontación entre grandes potencias nucleares): p.ej., la decisión de poner en alerta los dispositivos nucleares a los pocos días de la invasión de febrero de 2022: con esta decisión, el régimen de Putin lanzó la señal de que su disposición a utilizar bombas nucleares era mucho mayor de la que los norteamericanos creían, al depender de ellas su supervivencia política en mucha mayor medida, en vista de la aplastante superioridad militar convencional (y económica, en principio) de la OTAN.
Perdona la parrafada.

(Este comentario no toma en consideración la distinción entre armas nucleares tácticas y estratégicas y las espeluznantes especulaciones que están teniendo lugar en las altas esferas militares sobre la denominada “guerra nuclear táctica”. Un sucinto resumen de dichas especulaciones las podemos encontrar, por ejemplo, en Medea Benjamin/ J.S. Nicolas Davies (2022): “The policy that the West has so far pursued could exacerbate such a crisis for Russia -se refieren a una crisis nuclear-. The determination of Western leaders to keep applying máximum pressure on Russia, while telling Ukraine´s leaders not to negotiate with Putin, could put Russia’s leaders in exactly the predicament we are describing and tip the balance towards a decision to use a tactical nuclear weapon. The U.S. DIA’s assessment that Russia sees the use of a tactical nuclear weapon as an option to bring an enemy to the table, to sue for peace on Russia’s terms, underlines the double danger of hostile Western policies. On one hand, by encouraging Ukraine to reject talks with Russia, the West put Russia in precisely the spot that its doctrine on the use of tactival weapons was designed to address, according to General Berrier. So if Western leaders were deliberately trying to goad Russia into using a tactical nuclear weapon, that would be the surest way to do it. And on the other hand, this aggressive Western policies suggests that, if Russia actually used a tactical nuclear weapon, the same Western leaders who so eagerly pushed Russia into such a desperate position would then become even more opposed to negotiations -which would only make further nuclear escalation more probably. Some Western politicians might even see Russia’s breaking of the nuclear taboo as opening the door for them to use nuclear weapons too. It would certainly create huge pessure for NATO to directly engage Russia militarily, in what would, at that point, already be a nuclear war. The whole concept of “tactical” nuclear weapons that the United States, NATO and Russia have all been toying with is a quest for a way around this “nuclear taboo” -se refieren a la doctrina de la MAD, que implicaría una prohibición absoluta de primer uso de bombas nucleares-, the likelihood that it would be impossible to prevent a limited use of nuclear weapons from escalating all the way to mutually assured destruction and nuclear winter. But we are in uncharted territory. Both sides have obviously carried out simulations and developed strategies to permit a limited “tactical” use of nuclear weapons while trying to prevent it from escalationg into full-scale nuclear war. But the only thing that is certain and predictable about war is that it is inherently chaotic and unpredictable. Nobody can be sure that the first nuclear explosion in Ukraine would not lead inexorably to Armageddon.”)

Autor: admin

Profesor jubilado. Colaborador de El Viejo Topo y Papeles de relaciones ecosociales.

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