Javier Cercas, Premio de Periodismo Francisco Cerecedo, ¿el discurso de un españolazo?

[Crónicas sabatinas] ¡Más fraternidad, más solidaridad, más cercanía, más comprensión!

Javier Cercas, Premio de Periodismo Francisco Cerecedo, ¿el discurso de un españolazo?

[Comentando el texto de Rufián: “Lo de escribir en castellano, ¿es fruto de la inmersión o es que las otras lenguas cooficiales en Cataluña ya no van contigo? Son tres idiomas: catalán, occitano y el de los colonos. A ver si empezamos a defender la inmersión en nuestra lengua y el país con todo lo que os quede de dignidad.” Pep Fort i Padró es el secretario general de la ANC]

Oiga, Jackson, yo no le he hecho venir aquí para que usted me cuente lo que es Cataluña, sino para que yo le cuente lo que es Cataluña.
Jordi Pujol (finales de los años 80)

No hay que tener miedo de compartir objetivos democráticos claros con fuerzas de la derecha (algo que parece ser superior a las fuerzas de mucha gente de izquierdas y que los indepes tienen más que superado: y así nos va a unos y a otros). Remember Yalta.
Miguel Candel (2019)

El franquismo criminaliza a los migrantes interiores en los años 40, cuando se vincula migración a delincuencia, mendicidad y chabolismo, como lo hizo, por ejemplo, el periodista falangista José Esteban Vilaró con sus artículos en 1940 en Barcelona. El régimen franquista incluso llegó a subvencionar un film del cineasta falangista Antonio Nieves Conde, llamado «Surcos. La lucha por la libertad» (1951), en el que se animaba a la población rural a no marchar de sus pueblos ante los peligros de las grandes ciudades.
En 1952, el Gobernador Civil de Barcelona, Felipe Acedo Colunga, emite una circular en la que ordena a alcaldes y jefes policiales impedir cualquier movimiento migratorio sin vivienda autorizada, para evitar el chabolismo. Así pues, la policía pasa a detener a los emigrantes en la Estación de Francia y aquellos que no podían demostrar que tenían domicilio o trabajo en Catalunya eran detenidos y encerrados en el Pabellón de las Misiones, en Montjuïc, para ser deportados posteriormente a su pueblo de origen. Se calcula que fueron deportadas más de 15.000 personas entre 1952 y 1957. A partir de 1957 el régimen franquista se da por vencido y acepta que el movimiento migratorio es imposible de controlar y trata de regularizar el chabolismo mediante el Ministerio de Vivienda.
Roger Molinas (2019)

Lejos de formar parte de una conspiración secreta para diluir la cultura catalana, la inmigración interior en Barcelona tiene unas causas políticas (personas que huían de la represión vengativa por parte de los vencedores de la Guerra Civil en sus pueblos, especialmente en los años 40-50), pero sobre todo son de carácter económico y demográfico.
En los años 60 se produce en España una explosión demográfica, similar a la que sucede en EEUU con el «baby boom» después de la II Guerra Mundial, aunque de menores dimensiones. La tasa de crecimiento demográfico alcanza el máximo histórico del siglo XX con un 1,2% de crecimiento anual, pasando de 30 millones de habitantes en 1960 a 33,8 millones en 1970. Nunca en la historia se ha producido un crecimiento de proporciones similares en España.
Las zonas de origen de la migración son las provincias con menor renta per cápita y con una mayor dependencia de la agricultura. Una vez terminada la guerra, el franquismo refuerza las estructuras de poder en el campo andaluz y extremeño, con grandes latifundios con una élite de propietarios y una gran masa de mano de obra asalariada, que sufría un gran paro crónico, con grandes periodos del año sin ingresos. La modernización y mecanización de los trabajos agrícolas a partir de 1956, con las primeras factorías de tractores en Getafe y Barcelona, propician una caída en la demanda de fuerza de trabajo manual en el campo y la caída de los salarios a niveles de miseria.
Roger Molinas (2019)

A modo de preámbulo, dos consideraciones:
1. La cita del “Gran defraudador y manipulador” la he sacado de un artículo (magnífico) de Francesc de Carreras: “Gabriel Jackson y sus años barceloneses” https://elpais.com/ccaa/2019/12/02/catalunya/1575290648_961827.html. ¿Cómo hemos podido ser tan ciegos, tan torpes, tan tontos, tan estúpidos, tan serviles, tan amén en todo… tan poco resistentes y xarnegos? ¿Cómo hemos podido creernos, uno tras otro y sin apenas cuestionar nada, sus historias, sus cuentos, sus mentiras, sus exageraciones, sus mitos, su lenguaje, su “España contra Cataluña”, su “franquismo contra Cataluña” (toda ella inmaculada y democrática), sus odios y desprecios viscerales, su “Estado español”, su “Madrid”? ¿Por qué hemos tratado con guantes de seda, como si fueran de los nuestros o casi, a la derecha nacionalista catalana? ¿Por qué hemos seguido llamando President a alguien que ha confesado ser un chorizo fiscal, un corrupto farsante y embaucador de dimensiones incalculables?

2. ¿Cómo puede entenderse esta intervención de Carod-Rovira en TV3: https://politica.e-noticies.es/carod-cree-que-pegar-a-los-padres-es-de-castellanohablantes-127649.html? ¿Está insinuando don Carod Rovira que los jóvenes maltratadores de sus familias son castellanohablantes, los estudiantes que fracasan en la inmersión lingüística? ¿O qué dice?

La breve –y sustantiva reflexión- del traductor de la Metafísica aristotélica al catalán, Miguel Candel, viene acompañada en esta ocasión por dos citas del mismo autor sobre migración y franquismo.

La estructura de la sabatina: 1. Notas previas. 2. El discurso de Javier Cercas. 3. Reflexiones de amigos y compañeros. 4. Sugerencias semanales.
(Tengo pendiente la segunda parte del análisis sobre el manifiesto de profesores iniciado la semana anterior; dentro de dos semanas).

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Notas previas

1. De la Cataluña real: 1. ANAV, la empresa que dirige las centrales de Ascó (son dos, operativas desde 1984 y 1986) y Vandellòs (la II, operativa desde 1988), ha empezado la tramitación del expediente para lograr una prórroga por 10 años más de actividad de la central de Vandellòs. 2. La compañía admite que en 2020 iniciará trámites para asegurarse el funcionamiento de Ascó durante al menos una década más (superando, pues, el límite de 40 años, también en el caso anterior). 3. Al mismo tiempo, José Antonio Gago, director general de Ascó-Vandellòs, ha informado que la capacidad de almacenaje de los residuos radiactivos se acerca al límite en ambas centrales: de los 32 contenedores de Ascó para depositar residuos, 21 están llenos (en 2020 se calcula que se llenarán dos contenedores más). 4. Según el propio Gago, la fecha tope para acoger más residuos en Ascó es 2024 (en Vandellòs, la fecha es más temprana: 2022). 5. ANAV dice tener previsto unos trabajos para ensanchar la capacidad de las piscinas donde se recogen los residuos radiactivos y poder estirar hasta 2026. En cualquier caso, las prórrogas de ampliación del funcionamiento de las centrales es superior a esa fecha.

2. Más allá de matices, cosas a medio decir, ligeros desacuerdos (y que la cosa se pueda quedar en nada), siempre sienta bien un poco de sensatez, mirada no excluyente y conocimiento real de la situación: Miquel Iceta, “Lenguas para conocer y amar” https://www.elperiodico.com/es/opinion/20191202/articulo-miquel-iceta-conocer-y-amar-las-lenguas-flexibilizacion-inmersion-linguistica-7759472?utm_source=twitter&utm_medium=social&utm_campaign=btn-share. En la misma línea, Eva Granados, “Sumar y no restar” https://www.pressreader.com/spain/la-vanguardia/20191202/281767041085825. ¿Por qué esta posición o tesis muy parecidas no pueden ser defendidas por la izquierda española, por Izquierda Unida, el PCE-PSUCviu o los Comunes?

3. No creo que haya muchas dudas sobre la hispanofobia (y el odio y la falsedad) del nacional-secesionismo (sobre todo, del más fanatizado) después de leer el tuit del secretario general de ANC (reparemos, además, en el tono autoritario que usa).
Por otra parte, el más que falaz argumento de Rufián a favor de la inmersión causa rubor a cualquier lector. ¡No entienden nada… porque no quiere entender nada! ¿Qué tendrá que ver que los cubanos, los chilenos o los venezolanos hablen castellano con la imposición de la inmersión lingüística y del catalán como única lengua vehicular de la enseñanza obligatoria? ¿No es obvio que ese unilateralismo lingüístico, fuertemente ideologizado, perjudica a todos, no solo a los niños y jóvenes de familias castellanohablantes?

4. Uno de los mayores insultos que ha recibido la población trabajadora de Cataluña durante estos últimos años (rotas las falsas máscaras de cercanía, igualdad y buen rollo) es analizado, valorado históricamente y denunciado por Roger Molinas -¡gracias!- en un artículo que incluyo entre las referencias de la semana. De ahí las dos citas. ¡Para compensar tanto insulto, desinformación y maledicencia!
Por cierto, ya que hablamos de franquismo y de “colonos obreros”, conviene recordar este cuadro sobre la filiación política de los alcaldes franquistas que fueron candidatos en las elecciones municipales de 1979 y 1983 (no aparece el PSUC y otras candidaturas comunistas porque 0 es número que se repetiría en todas las circunscripciones). Retengamos: ¡95 ex franquistas en las listas de CiU, más del 43%! ¿De qué pueden dar lecciones los de “Junts per Catalunya”?

5. Para acuñar bien las monedas de nuestra memoria: a) ERC fue agente decisivo (no digo único) en la toma de decisión de Puigdemont (octubre de 2017) a favor de la “independencia” unilateral (155 monedas de plata). b) ERC provocó con su voto contrario a los presupuestos la convocatoria de nuevas elecciones en abril de 2019. c) ERC forma parte y da apoyo al gobierno probablemente más sectario y nacionalista de la historia reciente de Cataluña. d) ERC es sostén y partido responsable de la ley privatizadora Aragonès. e) Es de toda obviedad que Rufián-ERC han cambiado su tono estas últimas semanas. ¡La chulería, de nuevo, en el puesto de mando! No existe ni una sola razón que permita confiar en la honestidad política del partido de Heribert Barrera y Carod Rivera.

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El discurso de Javier Cercas

Como ya se imaginan, le han puesto a caldo (y mucho más) en las redes (fanatizadas) secesionistas. Españolazo no es, desde luego, lo peor que se ha dicho de él.
Si la crítica cuelga del rechazo a todo premio con presencia del Rey, deberíamos ser coherentes y tocaría haber criticado la aceptación del Premio Cervantes por parte de Rafael Sánchez Ferlosio. Nadie lo hizo. Y hay más ejemplos. ¿También Joan Margarit es un español o españolazo de m.?
Les copio y comento el discurso completo del autor de El impostor, jueves 29 de noviembre, en la gala de entrega del XXXVI Premio de Periodismo Francisco Cerecedo (https://cadenaser.com/ser/2019/11/29/cultura/1575027144_050963.html). Leámoslo desde una perspectiva crítica, netamente republicana y democrática, nada amiga de realezas y privilegios, pero tocando realidad al mismo tiempo, teniendo en cuenta las fuerzas en disputa, lo que nos jugamos. También el sentir y los miedos de las gentes (nosotros incluidos).

Abre Javier Cercas con una anécdota y un oportuno toque de modestia:
En primer lugar, me gustaría contarles una anécdota que he contado alguna otra vez y que, estando en presencia del Rey Felipe VI, me siento obligado a repetir. En una ocasión, el rey Alfonso XIII, su bisabuelo, condecoró a Miguel de Unamuno. Y cuentan que, durante la ceremonia, una vez que el Rey le hubo impuesto la condecoración, Unamuno le espetó: “¡Gracias, Señor, me la merezco!”. Como es natural, Alfonso XIII se sorprendió un poco -no mucho, creo yo, al fin y al cabo conocía al personaje: de hecho, no mucho después lo mandó al destierro-; el caso es que el Rey se sorprendió o fingió sorprenderse, y dijo: “Caramba, don Miguel, es el primer galardonado que me dice eso; todos los demás me habían dicho exactamente lo contrario: ‘Gracias, Señor, es un honor que no merezco…’” Y en ese momento Unamuno interrumpió al Rey: “Y tenían razón”. Bueno, pues a mí me encantaría hacer gala hoy de la misma magnífica soberbia de don Miguel. Por desgracia, cualquiera que eche un vistazo a la lista de galardonados que me han precedido en el Premio Francisco Cerecedo comprenderá que no es posible, y que no tengo más remedio que decir la verdad; o sea: que este premio significa un grandísimo honor para mí, y que, al contrario que don Miguel de Unamuno, yo sí sé que no lo merezco. Lo digo con absoluta sinceridad.

Sobre el periodismo y sobre él mismo como escritor de periódicos (con un reconocimiento y homenaje a Mariano José de Larra), el autor de Terra Alta señala:
Siento demasiado respeto por el periodismo para considerarme un periodista. No estudié periodismo. Nunca he trabajado en la redacción de un periódico, ni en una radio o una televisión. Nunca he sido corresponsal de ningún medio, ni tampoco reportero. Ni siquiera me he ganado la vida escribiendo en los periódicos, y desde luego mi velocidad de escritura es salvajemente antiperiodística, porque es más o menos la de Oscar Wilde, que en una ocasión declaró: “Hoy me he pasado el día escribiendo: por la mañana, quité una coma; por la tarde, la volví a poner”. ¿Cómo es posible, entonces, que me hayan concedido un premio de periodismo, y para colmo tan importante como éste? ¿Hay que culpar únicamente del desaguisado a la generosidad insensata del jurado? ¿O acaso soy yo como Monsieur Jourdain, aquel personaje de Molière que llevaba toda su vida hablando en prosa sin saberlo? ¿Seré yo también, sin saberlo, un periodista?
Es posible. Al fin y al cabo, desde hace veinte años escribo de manera regular en el diario El País, lo cual significa, supongo, que, aunque no sea un periodista, quizá sí puedo considerarme, más modestamente, un escritor de periódicos. Más modestamente, pero con no menos orgullo: no en vano, esa categoría de escritor es, en nuestra tradición, una categoría ilustre. Se ha dicho tan a menudo que ya es casi un cliché: gran parte de la mejor prosa escrita en España durante los dos últimos siglos se ha publicado en los periódicos. Ahora bien, las ideas no se convierten en clichés porque sean falsas, sino porque son verdaderas, o al menos porque contienen una parte sustancial de verdad. Es sin duda el caso de ésta: baste recordar que quien es, para mi gusto, el mejor prosista de nuestro siglo XIX fue, sobre todo, un escritor de periódicos, si no un periodista a secas: Mariano José de Larra; baste recordar que Azorín, Ortega o Josep Pla fueron, quizá esencialmente, periodistas.

Prosigue el autor de Anatomía de un instante con una reflexión sobre el efecto que el escribir en periódicos ha causado en su literatura:
Lo cierto es que yo, a los periódicos, llegué tarde, como a casi todo. También es cierto que, aunque sea en lo esencial un novelista, la escritura en los periódicos cambió mi forma de escribir novelas, o simplemente mi forma de escribir. Quiero decir que, en un determinado momento de mi vida, escribir en los periódicos me obligó a dejar de ser un escritor de gabinete, libresco y hasta un poquito autista, y me obligó a salir a la intemperie y a contrastar la escritura con la realidad, me forzó a escribir una prosa más nítida, más viva y más rápida, me empujó a intentar decir las cosas más complejas de la forma más transparente y directa posible, y me ayudó, en definitiva, a tratar de escribir los libros que siempre he soñado con escribir: libros fáciles de leer y difíciles de entender; libros que, como los mejores que conozco, cualquier lector de buena fe puede disfrutar a fondo y sin tropiezos, pero que, al mismo tiempo, ni el lector más concienzudo o exigente puede agotar del todo, sencillamente porque son inagotables, porque nunca acaban de decir aquello que tienen que decir, como escribió Italo Calvino de los clásicos. En resumen, los periódicos me han dado a mí mucho más de lo que yo les he dado a ellos. Así que no debería ser el periodismo quien me premiase hoy a mí, sino yo quien premiase al periodismo.

Reflexiona a continuación sobre la verdad, el periodismo auténtico, el nacional-populismo de derechas y el procés (de pasada):
Hay una cosa, sin embargo, que sí me hace sentirme periodista, y que me hermana con los periodistas auténticos. Me refiero al respeto, incluso al amor por la verdad. Sobre todo hoy, cuando parece que se cuentan más mentiras que nunca, cuando nos asedia por momentos la sospecha asfixiante de que vivimos en la era de la mentira.
No es una sospecha injustificada. Igual que la crisis económica de 1929 dio lugar en gran parte del mundo al surgimiento o la consolidación del fascismo, la crisis de 2008 ha propiciado el surgimiento, también en gran parte del mundo, de eso que solemos denominar nacionalpopulismo; éste no es una repetición del fascismo, porque en la historia nada se repite exactamente, pero sí es, en muchos sentidos (como ha mostrado Federico Finchelstein en un libro importante [Del fascismo al populismo en la historia, Taurus, 2019]), una transformación de determinados rasgos del fascismo, porque en la historia, como en la naturaleza, nada se crea ni se destruye –sólo se transforma-, lo cual significa que todo se repite con máscaras diversas. Sea como sea, la extensión venenosa de ese nacionalpopulismo ha ido acompañada de verdaderas invasiones de mentiras: lo hemos visto en los Estados Unidos de Donald Trump, en el Reino Unido del Brexit o en la Cataluña del llamado procés, todos ellos avatares diversos del mismo fenómeno (por distintos que sean), todos ellos causantes de crisis profundas y profundas divisiones en nuestras sociedades.

El autor de Soldados de Salamina entra ahora directamente en la situación política catalana y en consideraciones sobre la Monarquía parlamentaria española. Es el paso más delicado, más discutible:
Acabo de mencionar Cataluña y, soy catalán y estoy en presencia del Rey, debo hacer un paréntesis. Vaya por delante, Señor, que soy un votante fiel de partidos de izquierdas, aunque –no sé si me explico- no siempre soy su simpatizante. Vaya por delante, también, que, a mi modo de ver, la monarquía que usted encarna es una monarquía republicana; o dicho de otro modo: que es una monarquía democrática precisamente porque está basada en valores republicanos –la libertad, la igualdad, la fraternidad- y que por lo tanto es, se diga o no, implícita o explícitamente, heredera del último y frustrado experimento democrático español, la II República. Así que, como cualquier ciudadano español con dos dedos de frente, yo sé que nuestro verdadero dilema político no es monarquía o república, sino mejor o peor democracia: la prueba es que todos preferimos un millón de veces una monarquía como, pongamos, la noruega, que una república como, pongamos, la siria. Sentado lo anterior, quisiera decirle una cosa que, me temo, los catalanes no le hemos dicho con la claridad con que hubiéramos debido decírselo. Quisiera darle las gracias porque el día 3 de octubre de 2017, mientras un grupo de políticos felones intentaba imponernos a la mayoría de nosotros, por las bravas, un proyecto minoritario, inequívocamente antidemocrático y profundamente reaccionario –es decir, mientras esos políticos arremetían contra nuestras libertades e intentaban derogar el Estatut y violar la Constitución, aboliendo el estado de derecho-, usted nos dijo a quienes nos hallábamos del lado de la legalidad democrática que no estábamos solos. Porque éramos, repito, la mayoría, centenares de miles, millones de catalanes, pero nos sentíamos solos. Y teníamos miedo. Mucho más miedo del que ahora queremos recordar, mucho más del que nos gustaría confesar, mucho más del que ustedes se imaginan. Y aquel día usted, Señor, nos dijo que no estábamos solos, y –esto es lo más importante- al decírnoslo usted nos lo dijo el estado democrático que usted representa. Que no estábamos solos, nos dijo. Que no nos iban a abandonar. Y que, esta vez, por lo menos esta vez, no pasarían. Y no pasaron. Así que muchas gracias.

Resumo y comento:
1. Cercas, de origen extremeño, se considera catalán. Su último libro, el Premio Planeta, está dedicado (así lo infiero) a su hijo y a su esposa. De este modo: “Para Raül Cercas y Mercè Mas, mi Terra Alta”.
2. Es votante fiel de partidos de izquierdas, “aunque –no sé si me explico- no siempre soy su simpatizante”. Se explica. Como tantos otros, mi caso por ejemplo.
3. La monarquía que Felipe VI encarna, sostiene, es una monarquía republicana, “una monarquía democrática precisamente porque está basada en valores republicanos –la libertad, la igualdad, la fraternidad- y que por lo tanto es, se diga o no, implícita o explícitamente, heredera del último y frustrado experimento democrático español, la II República”. Dejo aparte lo de “experimento democrático”. En mi opinión, y sin desconsideración y olvido del avance que representa la Constitución de 1978, incluida la Monarquía parlamentaria española, respecto al Régimen franquista, el comentario es muy exagerado y poco equilibrado. No conozco ninguna República democrática en la que el titular de la presidencia sea inviolable (es el caso del Jefe de Estado español). Que la actual Monarquía española esté basada en los valores de la igualdad y la fraternidad está muy lejos de ser una verdad inmediata. Tampoco que sea, sin más, heredera de la II República: significa y ha significado otra cosa. En aras de la libertad de la que habla Cercas, se debería poder emitir juicios contra la propia institución monárquica sin ninguna cortapisa. No es el caso.
4. Prosigue. Nuestro verdadero dilema político, en su opinión, no es monarquía o república, “sino mejor o peor democracia: la prueba es que todos preferimos un millón de veces una monarquía como, pongamos, la noruega, que una república como, pongamos, la siria”. Es la vieja tesis carrillista, defendida casi con el mismo argumento. Pero no es necesario comparar Monarquías parlamentarias con Repúblicas dictatoriales. ¿Preferimos la Monarquía española a la República francesa, portuguesa o italiana? No en mi caso. La Monarquía, como es evidente, nunca es una institución democrática, no puede serlo, por “definición”. La ciudadanía no elige ni puede deponer institucionalmente a sus representantes. Otra cosa distinta es que, como he indicado, la Monarquía parlamentaria haya significado un avance político democrático.
5. Los catalanes, señala el premiado, no hemos dicho con claridad lo siguiente: “Quisiera darle las gracias porque el día 3 de octubre de 2017, mientras un grupo de políticos felones…” Sigue como ustedes ya habrán leído. ¿Qué pensar, qué decir? Pues que, en este caso, Cercas recoge, con indiscutible valentía (sabía, seguro, las descalificaciones e insultos que recibiría), lo que millones de ciudadanos catalanes no-secesionistas sentían (sentíamos) en aquel momento, octubre de 2017: que estábamos en la más profunda soledad cívica, expulsados del ágora, en manos de aventureros fanatizados que “pasaban de todos nosotros” y que agradecimos que el Jefe del Estado (que no oímos ni sentimos como Borbón o monarca) nos apoyara. ¿Es esto ser un carca, un reaccionario, un monárquico-borbónico, un anticatalán, centralista, españolista de m.? No, no y no. Es no olvidar el temor que corría por nuestras venas y arterias por los desmanes antidemocráticos del nacional-secesionismo. Habían perdido su apuesta del 27S de 2015, transformaron su derrota en victoria e hicieron luego lo que les vino en gana desde el mismo Estado que querían romper. Con todo el desprecio del mundo hacia nosotros (la mitad o más de la mitad de la ciudadanía catalana).
Y sin olvidar desde luego, es muy difícil que podamos olvidarlo, la incapacidad de una buena parte de la izquierda para comprender nuestra situación y apoyarnos. Estaban en otros juegos, con otros alidos.

Vuelve Cercas al hilo central de su intervención con una reflexión sobre Jorge Manrique, el tiempo pasado y el poder casi omnímodo de los medios de comunicación:
Pero me he desviado del tema. Para volver a él, y aunque no sea periodista, quisiera darles una gran exclusiva, una noticia bomba: Jorge Manrique nunca dijo que cualquier tiempo pasado fue mejor. Los grandes poetas jamás dicen tonterías, y Manrique, vive Dios, es uno de los más grandes. Lo que Manrique dijo en realidad es que “a nuestro parescer” cualquier tiempo pasado fue mejor; es decir: que el pasado casi nunca es mejor, pero casi siempre nos lo parece. La observación, por supuesto, es exactísima. No: en nuestro tiempo probablemente no se cuentan más mentiras que nunca, aunque a menudo nos lo parezca; mentiras, en la política y fuera de la política, se han contado siempre, porque el hombre es el animal que miente. Lo que sí ocurre hoy, me parece, es que la mentira posee mayor capacidad de difusión que nunca. Y ocurre porque uno de los hechos fundamentales de nuestro tiempo es el poder creciente, imparable, casi omnímodo de los medios de comunicación, hasta el punto de que no hay hipérbole alguna en decir que los medios no sólo reflejan el mundo, sino que lo configuran, en cierto modo lo crean. Esto significa que los medios poseen una responsabilidad extraordinaria; también los periodistas, que son quienes hacen los medios y pueden usarlos para mal, difundiendo mentiras, o para bien, difundiendo verdades. No revelo ningún secreto si añado que hay periodistas que no los usan para bien. El por qué es evidente. Sabemos que el poder y el dinero son fuerzas por definición ciegas, insaciables, cuya esencia consiste en la pura repetición de sí mismas, en la búsqueda de su pura perduración: el poder quiere por definición más poder; el dinero, más dinero. Y sabemos que, para perpetuarse, el dinero y el poder no necesitan hombres y mujeres libres –que los humanicen y pongan límites racionales a su expansión voraz e incontrolada-, sino que necesitan ciudadanos sumisos, con lo que poder y dinero intentan controlar los medios para controlar la realidad que configuran. ¿Cómo? Difundiendo mentiras, puesto que también sabemos todos, al menos desde el Evangelio, que la verdad fabrica hombres y mujeres libres, mientras que la mentira sólo fabrica esclavos.

La mentira, sostiene finalmente el autor de Anatomía de un instante, constituye el instrumento principal de dominación de los seres humanos. Incluye aquí una referencia al periodismo crítico y de combate, al periodismo auténtico, y un comentario, innecesario en mi opinión, sobre los reyes aunque también habla del miedo del poder y el dinero ante la verdad, y no parece que los Felipe VI y Leticia estén lejos de esas coordenadas de poder y dinero:
Es así: la mentira constituye el instrumento principal de dominación de los hombres, y por eso el primer deber de un mal periodista consiste en difundirla, mientras que el de un buen periodista consiste en combatirla, aunque el poder y el dinero la prefieran, o precisamente porque la prefieren. Es cierto que, a menos que se resigne a convertirse en un esclavo, cualquier ciudadano está obligado a pelear contra la mentira; pero los periodistas auténticos son quienes pelean en primera línea del frente, y quienes más riesgos corren. Se trata, a veces, de un combate heroico, que no suele terminar en los salones de un hotel tan bonito como éste, en una ceremonia tan maravillosa como ésta, junto a un Rey y una Reina, como si estuviéramos en un cuento de hadas. No. Algunos periodistas se juegan la vida en esa batalla. Algunos la pierden. Ellos son los periodistas auténticos. Y lo son porque demuestran que la verdad sigue importando, sigue siendo relevante: por eso el poder y el dinero la temen. Esos periodistas demuestran que la verdad es hoy, de hecho, más revolucionaria que nunca, precisamente porque por momentos nos abruma la impresión deprimente de que la mentira ha vencido. Ellos demuestran que, como la mentira tiene hoy mayor capacidad de difusión que nunca y los periodistas más responsabilidad que nunca, el periodismo honesto –el que pelea con la verdad en la mano contra la tiranía de las mentiras que el poder y el dinero tratan de imponer- es más que nunca necesario. También, claro está, más difícil.

Sus palabras finales:
Porque hoy ya no basta con contar la verdad; además, hay que destruir las mentiras, empezando por esas grandes mentiras que se fabrican con pequeñas verdades y que son las peores mentiras, porque tienen el sabor de la verdad. Esos periodistas valientes demuestran, en definitiva, lo que demuestra todo periodista auténtico: que el combate por la verdad es un combate contra la esclavitud.

¿Un discurso de un españolazo, de un españolista de m., vendido a la Monarquía y a los poderes anexos? ¿La intervención de un anticatalán ¿De verdad que es eso… o es más bien otra cosa muy distinta?

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Opiniones de amigos y compañeros

Del historiador José Luis Marín Ramos, sobre constituciones:
Para seguir liando las cosas. De las constituciones importantes solo la española de 1978 incluye el término nación en su justificación inicial. La de los EEUU es el pacto de “nosotros el pueblo”; la alemana o la francesa actual, los “representantes del pueblo”; la de Weimar va directo y dice que la federación alemana es una república; la española de 1931 que “España en su soberanía representada por las Cortes Constituyente… es una República democrática de trabajadores…..” No es imprescindible y no es aconsejable introducir en el pacto del pueblo el término nación y la mayoría no lo hacen. Ni siquiera la suiza lo hace; en ella la formula es que “el pueblo y los cantones…..” y enumera todos los cantones sin pretender identidades nacionales de cada uno de ellos; significativo: lo primero es el pueblo y hay un solo pueblo.
No hay un modelo constitucional exclusivo. Imposible porque la constitución no surge de una teoría de sistemas políticos, sino del pacto político del pueblo, que estará condicionado por su configuración, los intereses presentes y el momento en que se firma ese pacto. Pero sí hay algunos elementos más comunes a tener en cuenta. La amplitud de los conceptos fundamentales y el predominio de la referencia al pueblo. Y sobre todo considerar que una Constitución no ha de ser la expresión de la mayoría simple y ha de estar entre el apoyo de los dos tercios y el consenso social (que no es unanimidad de posición). No puede representar una imposición de parte.
Yendo al grano final. Yo comparto la opinión de que la Constitución española de 1978 ha cumplido su recorrido y que la suma de conflictos y expectativas acumuladas, incluida la cuestión europea, habrán de resolverse en un nuevo pacto constitucional. No me meto en cómo puede producirse el pacto; ese es otro tema que podemos considerar aparte. Sólo hablo de lo que estamos tratando en este diálogo. Y en esta cuestión pienso, por ahora, que la complejidad de las identidades nacionales en España quizás convenga no bloquear el pacto por discusiones identitarias , ni en un sentido ni en otro. La base de la constitución de España no debería ser ni considerar que emana de la nación ni de la plurinacionalidad, sino de “nosotros el pueblo”, que a través de sus representantes acuerdan… lo que sea y en el capitulo territorial ir al grano de un sistema competencias del gobierno común de las partes y del de las partes que quede claro, según el sistema de la Segunda República y que replantee la relación con la UE o cualquier organismo interestatal.

Del profesor Joaquín Miras, sobre federalismo:
Respecto del tema federal, tal como ya decías el otro día [Martín Ramos], lo vinculas a la democracia y no a la cuestión nacional. Eso, con todo, debe ser asumido por todas las partes. Por ejemplo, todas las partes deberían ser capaces de aceptar un Madrid distrito federal -D.F-, y un Barcelona DF, porque son cosas sensatas. Habría otro caso, el de la Cataluña industrializada, ese continuum que va desde el norte de Mataró hasta por debajo de Tarragona, que es pura tierra destruida, y que tiene dinámicas e intereses distintos a las tierras del «Medio Oeste» de Cataluña, pero lo pongo por detrás, debido a lo que se ha propagandizado sobre Tabarnia. Poner al pueblo como sujeto soberano que se autoconstituye implica ir a la yugular de todo tipo de Derechos Históricos, de Historicidad, etc. Y vuelvo a estar de acuerdo, de acuerdo plenamente. Si se es Soberano, pueblo Soberano, legibus solutus, no se está sometido a nada anterior, se es AB-SOLUTO,que quiere decir LIBRE, solutus, suelto de todo lo demás y por encima de todo. Este tipo de reflexión es muy importante para la democracia, muchísimo. El federalismo como radicalización de la democracia. Pero no creo que sea instrumento posible para acuerdo con los nacionalistas, ni con los independentistas.

Sobre Vox y el fascismo, y a propósito de https://conversacionsobrehistoria.info/2019/11/24/vox-y-el-fascismo-i/, la reflexión de José Luis Martín Ramos:
Esa discusión sobre si son avispas caseras o avispas asiáticas tiene muy poco sentido; es más propia de un entomólogo que de un historiador. El mismo concepto de “fascismo histórico” es encorsetador y dificulta el análisis y la interpretación. Lo que sí importa es si Vox y similares tiene el mismo objetivo que tuvo el fascismo italiano, el nacional-socialismo, la “revolución nacional” francesa del régimen de Vichy, el franquismo que fue fascista y no se reducía tampoco entonces al grupúsculo falangista… El objetivo del rechazo de la igualdad y del encuadramiento de la sociedad en una comunidad nacional, jerárquica, acotada a sus miembros “naturales” y excluyente. Y persigue ese objetivo adaptándose a la sociedad de masas, no negándola como la reacción tradicional. En esa política de masas su sujeto social propio, al que se refieren en sus valores, son las clases medias, pero no se reducen a ellas; el objetivo es integrar en esos valores mesocráticos, vasalláticos ante la elite y la jerarquía, a las clases trabajadoras de manera subordinada. Exactamente al revés de la política popular de masas comunista, exactamente lo contrario de los objetivos del socialismo -tomado en el sentido amplio de GDH Cole, incluyendo, anarquismo, socialdemocracia y comunismo-. Pues bien, poco me importa si Vox se parece a las avispas caseras o a las avispas asiáticas, lo que importan es que sus objetivos y sus valores, el núcleo de ello, no las adherencias circunstanciales, son los mismos que los del fascismo italiano, del nacional-socialismo, del petainismo y del franquismo. Reducir el “fascismo” a un cliché y luego pretender que lo que no se corresponde con ese cliché no es “fascismo” (aún peor al cliché de “fascismo histórico”) es una trampa intelectual y es confundir el oficio de historiador con el coleccionador de insectos (esta imagen no es mía, es una de las imágenes brillantes de Ferran Gallego)

La reflexión de un compañero de ASIC/ASEC sobre las demandas sobre la Jefatura Superior de Policía de Barcelona:
Identificar el edificio de Jefatura con el franquismo, simplemente, demuestra una ignorancia total de la historia de nuestra ciudad. Fue ante esa Jefatura, donde se había refugiado Companys y el resto del gobierno catalán, que el coronel Escobar, al mando de una columna de la Guarda Civil, se cuadró y le dijo a Companys: «A las órdenes de Vuecencia, señor presidente». Y gracias a eso fracasó el golpe en Barcelona. ¿Que después la Jefatura quedó contaminada por el franquismo? Como muchos otros edificios. ¿Qué hay, por el ejemplo, del Gobierno Civil? ¿Y la antigua Dirección General de Seguridad en Madrid, hoy sede del gobierno de la Comunidad?
Hablemos claro. Si la Policía Nacional hubiera desaparecido de Barcelona y la Jefatura fuera una comisaría de los Mossos, no se habría montado esa milonga. La maniobra tiende, una vez más, a que la presencia del Estado en Cataluña sea cada vez menos visible, a falta de poderla eliminar. Esos mismos que ahora piden convertir Jefatura en un memorial, son los que se cargaron el que se creó durante el tripartito 100 metros más arriba de la misma Vía Layetana, al lado del “Palacio del Cinema”. Cuando CDC recuperó el poder en 2012 cerró inmediatamente el Memorial (Joana Ortega) y destituyó a su director, Miquel Caminal, que lamentablemente ya hace tiempo que no está entre nosotros. Nos lo explicó en una cena a mí y a otros amigos. ¡Y ahora quieren hacer de la Prefectura otro Memorial! ¡Escándalo, hipocresía, cinismo! Me quedó corto.
Estamos ante una charlotada paralela a la que se montó para la eliminación del museo del castillo de Montjuïc, un magnífico museo dedicado a la historia militar, que es también historia, como existe en otros países (el Arsenal de Venecia o los castillos de Edimburgo o Salzburgo, por poner solo algunos ejemplos). Y recuerdo que ese «museocidio» lo llevó a cabo un ayuntamiento socialista, siempre perdiendo el culo, con perdón, para congraciarse con el nacionalismo.

El comentario del helenista Miguel Candel:
Si las circunstancias y el contexto político fueran otros, quizá sería aceptable la propuesta de dedicar alguno de los edificios utilizados por el poder franquista para la represión a hacer un memorial sobre el tema (y el más idóneo sería el gobierno militar, de donde salían las instrucciones a los jueces para que dictaran las penas de muerte que decidía la autoridad del momento: lo sé por testimonio directo del hijo de uno de aquellos jueces, un tal Rodríguez, gallego de origen, que acabó exiliándose porque, pese a ser de derechas, no podía tolerar aquella invasión de sus competencias). En las actuales circunstancias, NO TOCA, porque no somos dueños del significado que tendría esa actuación, que no sería otro que el de una deslegitimación más del actual régimen político español. No echéis margaritas (que en latín quiere decir «perlas») a los cerdos

También del profesor José Luis Martín Ramos y enlazando con el tema de las citas:
El nacionalismo se planteó la terciarización desde los años veinte-treinta como reacción a la “desnaturalización” demográfica producida por la inmigración. Y más allá del nacionalismo se planteaba en el seno de las burguesías y las clases medias. No eliminar toda la industria, reducirla a la más eficiente, la que necesitara más tecnología y menos obreros. Que la mayor parte del trabajo estuviera en servicios y que el capital se financiarizara para obtener una parte de sus beneficios en el “exterior”.
Tras la guerra civil ese discurso, que entonces era de sus intelectuales y del “sentir común” del nacionalismo, quedó de lado por la autarquía primero y la expansión industrial después. Más inmigración y más preocupación. Una de las grandes cuestiones de la intelectualidad y los políticos nacionalistas de la época: ¿cómo considerar la inmigración, como maquetos o como “altres catalans (otros catalanes)”? Predominará la segunda y el propio Pujol pasará de la primera a la segunda. Hasta donde podía llegar la integración (o asimilación, otro debate sobre ¿de qué de trataba?) era un interrogante cuyas dudas se expresaron en la fórmula realista de que “es catalán quien vive y trabaja en Cataluña” que nunca se lo creen del todo.
La crisis de los setenta y los ochenta infló sus velas, como nunca lo hizo su política; la industria se redujo, las más tradicionales desaparecieron, una parte de los trabajadores se convirtió en pensionista y segmento en extinción biológica, la mayor parte de sus hijos se terciarizaron por medio de sus estudios en la nueva universidad -una universidad por lo menos en cada provincia- y de la formación profesional En esa terciarización y al calor del predominio político conseguido inesperadamente en 1981, la segunda y la tercera generación inmigrante se “integró” como no lo había hecho antes, aunque nunca como pretendieron. Los que se han “sumado” finalmente han sido una minoría.
En la “integración” el arma más potente ha sido TV3, junto a los beneficios del ascensor social universitario en los años bonanza de los noventa. También, como durante la República, la expansión de la administración pública que incrementa el empleo terciario, en servicios de gestión de la administración, en enseñanza, en policía… Esos empleos “mesocratizan” a parte del segmento de las clases trabajadoras.
Volviendo, para acabar, las clases trabajadoras nunca votaron al pujolismo; pero la desproletarización de Cataluña ha propiciado que la base mesocrática del nacionalismo se haya ampliado y se haya infiltrado en el segmento de las clases trabajadoras que todavía existe. A pesar de todo, el estancamiento del “pueblo nacionalista” y, quizás también la nueva y prolongada depresión económica que detiene el ascensor social y reduce sus beneficios, ha impedido que se completara el proceso.
El independentismo se ha vuelto a frenar en la Torrassa, en el cinturón barcelonés.…

Del lector RCB de rebelión:
Verdaderamente, si uno es una persona preocupada por la desigualdad social y por los derechos sociales y por la situación de las llamadas «clases populares», cualquier veleidad independentista o de empatía con el independentismo catalanista (que, desde luego, no ha sido mi caso) o con los proponentes del «diálogo» con los líderes independentistas -tal y como lo plantean éstos y los podemitas y «comuneros»- se le va ipso facto leyendo las pp. 1089-1094 de Piketty Capital e ideología, apartado «La trampa secesionista y el síndrome catalán» -libro que, si atendemos a su índice es una especie de historia de la desigualdad socioeconómica desde el siglo XVIII, algo muy útil para estudiar la historia del darwinismo social. Voxistas e independentistas (al menos, con toda seguridad, los del eje Torra-Puigdemont) se dan de la mano, aunque sus «chivos expiatorios» y el objeto de sus respectivos xenofobia y chovinismo respondan a etiquetas y grupos de población distintos.

IV

Sugerencias de la semana

1. Antonio Fernández, “20 años viviendo del ‘procés’: ‘ideólogos’ de la independencia del s. XX siguen en activo. Hay un puñado de ‘personalidades’ que ya ‘vivían’ de la independencia incluso antes de que esta se inventara en el imaginario colectivo popular catalán. https://www.elconfidencial.com/espana/cataluna/2019-11-25/ideologos-independencia-cataluna-activo_2349187/

2. Carlos Jiménez Villarejo, “¿Diálogo?, ¿negociación? ¡Constitución!” Este es el contexto en el que el futuro Gobierno de España está obligado a encontrar «fórmulas de entendimiento y encuentro» para afrontar la división de la sociedad catalana. https://blogs.elconfidencial.com/espana/tribuna/2019-11-25/dialogo-negociacion-constitucion_2350239/

3. Miguel González, “Una asociación denuncia por islamofobia al consejero catalán de Educación”. Bargalló (ERC) sugiere que la religión musulmana es contraria a la identidad nacional catalana https://elpais.com/politica/2019/11/25/actualidad/1574674923_432823.html

4. Lluís Bassets, “Para qué sirve la independencia.” https://elpais.com/ccaa/2019/11/23/catalunya/1574549623_698717.html

5. Cristian Segura, “Una generación aleccionada contra el ‘Estado opresor’”. La Generalitat, Ayuntamientos, partidos y organizaciones sociales han alimentado desde 2012 un discurso según el cual es imperativo desobedecer a los poderes públicos. https://elpais.com/politica/2019/11/24/actualidad/1574628833_591934.html

6. Joaquim Coll, “La inmersión lingüística hace aguas” https://www.20minutos.es/opinion/joaquim-coll-inmersion-linguistica-hace-aguas-20191125-4067215-20191126-4067215/?utm_source=twitter.com&utm_medium=socialshare&utm_campaign=mobile_amp

7. Juan Claudio de Ramón, “Dialogar no es pedir precio.” https://elpais.com/elpais/2019/11/25/opinion/1574691522_670474.html

8. Entrevista a Pedro Cánovas. «Las prisiones no son una prioridad social porque no dan votos» https://www.eltriangle.eu/es/entrevistas/las-prisiones-no-son-una-prioridad-social-porque-no-dan_104274_102.html

9. Desde el máximo fanatismo: “Santiago Espot llama a la venganza. Pide «no tener compasión» de los españoles”. https://politica.e-noticies.es/santiago-espot-llama-a-la-venganza-127579.html.

10. “Negociem la immersió lingüística? http://mildimonis.blogspot.com/2019/11/negociem-la-immersio-linguistica.html

11. Roger Molinas, “Desmontando el mito de los ‘colonos franquistas” https://conversacionsobrehistoria.info/2019/11/27/desmontando-el-mito-de-los-colonos-franquistas/

12. José Antonio Zarzalejos, “La denuncia de Cercas: «La revolución de las sonrisas: una traición descomunal»”. https://blogs.elconfidencial.com/espana/notebook/2019-11-28/denuncia-cercas-revolucion-sonrisas-traicion_2355268/

13. Torra pide al independentismo más tensión y sacrificios. «Morir como un mártir es inherente a los movimientos ganadores. No se quiere que pase, pero es inevitable una vez que aumentas la tensión», señala el autor retuiteado en la entrevista” https://www.elperiodico.com/es/politica/20191128/torra-plantea-independentismo-polarizacion-sacrificios-7754518. El comentario de Joaquín Miras:
Hay que llevarlo a tribunal de justicia por incitación a la violencia. Luego vendrán los descerebrados nacionaleros hablando de persecuciones, pero, si no se hace, y una vez haya una desgracia, se echará la culpa al estado, nuevamente. Por cierto, que si no recuerdo mal, es Ekaizer quien acusa al estado de violencia. Cosa que no se compadece en absoluto con las acusaciones de pasividad que a la par se sostienen contra Rajoy, y que incluyen el no haber tomado medidas contra el 9 N.

14. Jesús Rol, “¿Cuántas naciones hay en España?”,

15. Oscar Benítez, “Entrevista a Fernando Sánchez Costa: “Los catalanes constitucionalistas no podemos volver a ser moneda de cambio””. https://www.elcatalan.es/entrevista-a-fernando-sanchez-costa-los-catalanes-constitucionalistas-no-podemos-volver-a-ser-moneda-de-cambio

16. Lluís Rabell, “A vueltas con el federalismo” https://lluisrabell.com/2019/11/30/a-vueltas-con-el-federalismo/

17. Antoni Puigverd, “¿Abandonarse a la caída?” https://www.lavanguardia.com/opinion/20191202/471997488421/abandonarse-a-la-caida.html

18. M. Jesús Cañizares, “El profesor de arte que le saca los colores a Colau por su pesebre-trastero.” El docente universitario recuerda que España es aconfesional, que las «obras conceptuales» tienen otros circuitos y que el dinero gastado «puede ayudar a comedores sociales o protectoras de animales» https://cronicaglobal.elespanol.com/politica/profesor-arte-sube-colores-colau-pesebre-trastero_297353_102.html

19. Andreu Claret, “Jordi Solé Tura, el hombre que vio venir el tsunami.” https://amp.elperiodico.com/es/opinion/20191201/jordi-sole-tura-el-hombre-que-vio-venir-el-tsunami-andreu-claret-7757704?__twitter_impression=true

20. Joaquim Coll, “La clarividencia de Jordi Solé Tura”. https://cronicaglobal.elespanol.com/pensamiento/clarividencia-sole-tura_297944_102.html

21. Sé que no es un escrito de izquierdas pero dice verdades: Valentí Puig, “Del tres por ciento a Putin”. Es evidente que, con el aval de las soluciones que se consideran puras porque están al servicio de la Cataluña ideal, un perímetro de impunidad ha beneficiado a los protagonistas del ‘procés’” https://elpais.com/ccaa/2019/12/03/catalunya/1575386248_371576.html

22. Tono Calleja, “Mas planeó quedarse con 9.375 millones y parte del dinero que España tiene en 4.800 cuentas.” https://www.msn.com/es-es/noticias/espana/mas-plane%c3%b3-quedarse-con-9375-millones-y-parte-del-dinero-que-espa%c3%b1a-tiene-en-4800-cuentas/ar-BBXCtZf?ocid=se. El comentario del lector RCB de rebelión:
Pero eso tal vez no es lo peor; lo peor es lo que revela la noticia, caso de ser cierta: 1) Lo disparatado del plan: uno no se queda con los activos de otro estado, en especial en el exterior, como quien atraca bancos: este tipo de cuestiones tardaron en resolverse entre las repúblicas de la exURSS y Yugoslavia más de diez años, mediante tratados internacionales; 2) En particular, respecto de la deuda, no es tan fácil repudiarla sin más en la cuantía que a uno le de la gana: ¿Quién te va a dar crédito si no estás dispuesto a pagar deuda? Si apuestas por eso, tienes que buscarte vías alternativas de obtener recursos y una cosa es ser Francia, Alemania, China o EEUU y otra cosa es ser una “republiqueta”. El plan, de ser cierta la noticia, rezuma una megalomanía y una presunción acerca de la propia importancia que está fuera de lugar; 3) La ausencia de toda disposición a negociar nada, sólo a imponer, de quienes se llenan la boca con la palabra “diálogo” etc. El plan revela los peores defectos que puede tener una elite: falta de realismo; hybris; duplicidad o mala fe extremas; desprecio chovinista a los demás…
Por otra parte, el ejemplo de Eslovenia que tienen en mente es muy inadecuado: 1) Porque su independencia fue reconocida rápidamente por Alemania (al igual que la de Croacia) y recibió la especial protección de dicho país; 2) Y, sobre todo, porque a las dos principales repúblicas de Yugoslavia (Croacia de Tudjman y Serbia de Milosevic) les importaba un pito Eslovenia. Hay que recordar que tanto Tudjman como Milosevic estaban interesados en destruir la antigua Yugoslavia para substituirla por sus sueños de una Gran Croacia y una Gran Serbia, aunque esta última conservase el término de Yugoslavia para sí (acuerdo de Karadjordjevo). Por eso, Milosevic y los suyos, que se quedaron progresivamente con el control de facto de la mayor parte del ejército federal no mostraron ningún interés en utilizarlo a fondo contra el gobierno esloveno (el conflicto armado allí duró una semana). No tenían ningún interés en mantener la Federación heredada de Tito y desgastar dicho ejército en un territorio que estaba fuera de su radio de interés.
En Cataluña, los independentistas quizás no debieran pensar tanto en Eslovenia o en los países bálticos como en Bosnia-Herzegovina, para ser más prudentes.

Más sobre los planes (¿de verdad que iban solo de farol?) del nacional-secesionismo: Tono Calleja, Alejandro Requeijo y Liliana Ochoa, “El plan diplomático para la Cataluña independiente: 60 embajadas, 800 funcionarios y 145 millones”. El ex responsable de Relaciones Internacionales de Convergencia manejó un documento con un plan de expansión en tres fases que incluía delegaciones en el Vaticano, Nueva Delhi o Madrid. https://www.vozpopuli.com/espana/plan-Cataluna-independiente-embajadas-funcionarios-millones_0_1306070879.html

23. Gregorio Morán, “Maniobras en la oscuridad.” https://www.vozpopuli.com/opinion/maniobras-oscuridad-psoe-podemos-erc_0_1304870638.html. Sobre Vox:
Queda Vox, que no es ni aliado ni socio. A lo más que se parece es a un forúnculo que le ha salido a la democracia española en el culo. La política de los que se jactan de no hacer política es la más perversa de las opciones. Empezó siendo un grano sin importancia aparente para la derecha postfranquista, pero se fue cronificando y hoy hace de revulsivo de la izquierda y de colega gamberro de la derecha institucional. Es el lado sinuoso que conforma la oposición conservadora y que también lo convierte en un triángulo sin cierre posible. Casado los necesita para acercarse al poder, aunque de momento sólo sea autonómico y local, y al tiempo generan un rechazo inequívoco.
No son el fascismo porque eso murió derrotado hace muchos años, pero sí el neofascismo del siglo XXI que cabría mirar como un termómetro. Estoy seguro -es una intuición sin la ayuda de Tezanos- de que la mayoría de votantes de Vox no tienen ni idea de lo que representan los energúmenos como Ortega Smith, a quien basta con ver su rostro convulso de mamporrero, con ese sudor viscoso que le rodea la nariz y la boca, para entender que la profesión idónea a su físico no sería otra que sicario. No habla, regurgita. Vox es uno de los termómetros que suben y bajan a tenor del desapego político. De momento suben y mucho, lo que debería hacernos pensar cómo parar la calentura y que no acabe infectándonos.
El negacionismo de los crímenes del franquismo, la arrogancia desfachatada de sus posiciones sobre la violencia machista, todo, si se fijan, se refiere a lo general, nada concreto sobre la vida real. Son humo que puede ahogarte. Desde el momento en que ese pusilánime de alcalde de Madrid debe su cargo a Vox es posible retirar las lápidas a las víctimas de la represión franquista, entre otras genialidades compartidas con su colega y presidenta de la Comunidad; una vuelta de tuerca que provoca reavivar heridas sin cauterizar que la sociedad daba por zanjadas.

También: Laura Aragó, “Los distintos perfiles del votante de Vox.” https://www.lavanguardia.com/politica/20191204/472030115708/como-afecta-renta-inmigracion-voto-derechas-voto-vox.html?utm_term=botones_sociales_app&utm_source=social-otros&utm_medium=social. El comentario de José Luis Martín Ramos:
Está claro que la gran masa de sus votantes era votante de PP. De ninguna manera es la izquierda la responsable de su ascenso. Se repite la situación de Alemania de 1930-1933, el desplazamiento hacia una extrema derecha marginal de masas de votantes de la derecha tradicional, cuando está empezó a escorarse hacia ese extremo después de 1929. No hay que preguntarse qué ha hecho la izquierda, sino qué sigue haciendo la derecha.

Autor: admin

Profesor jubilado. Colaborador de El Viejo Topo y Papeles de relaciones ecosociales.

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