Perú, a la espera

Del historiador y compañero de Espai Marx, José Luis Martín Ramos.

A la espera de que se reabra en marzo el Congreso y se plantee de nuevo la cuestión del adelanto electoral os paso algunos apuntes sobre el momento presente.

Las manifestaciones activas se redujeron drásticamente en la última semana de febrero, pero no se ha producido exactamente una desmovilización general. El Departamento de Puno sigue en pie de protesta, se mantienen las huelgas indefinidas en las ciudades de Juliaca y Puno y otros centros de población; durante los carnavales y la tregua del final de semana desaparecieron prácticamente los bloqueos de carreteras, pero desde ayer se han vuelto a producir esos bloqueos. El organismo oficial de carreteras registró ayer seis en Puno, advirtiendo que probablemente hoy aumentarían. Lo más importante puede ser la nueva marcha hacia Lima de pobladores de la región punena, anunciada desde la semana pasada y que ya ha empezado este lunes pasado con despedidas masivas de los delegados que parten de las diversas poblaciones; el grueso de la marcha llegará hoy a la capital y veremos qué impacto tiene a partir del 1 de marzo.

Otro signo explicito del mantenimiento de la movilización ha sido la decisión del Frente Nacional de Transportistas y Conductores del Perú (de transporte pesado) que llevará a cabo un paro del 2 al 8 de marzo para reclamar lo de siempre: ¡fuera Dina Boluarte, fuera el Congreso! Es significativo que hayan anunciado que el paro lo harán manteniendo sus vehículos en los garajes, no bloqueando las carreteras. Desde finales de febrero se multiplican los signos de flexibilizar las movilizaciones para poder mantenerlas. Es una nueva fase de la movilización en la que se está yendo al reagrupamiento de fuerzas, a la reorganización; en tanto que Puno mantiene el fuego activo.

El sábado 26 se reunió la asamblea de delegados de la Federación de Ronderos de Cajamarca. Eligió nuevo presidente, un joven campesino de 22 años, y se ratificó en la petición de dimisión de Dina Boluarte y referéndum sobre Asamblea Constituyente. Este próximo final de semana, el 4 y 5 de febrero, se desarrollará -en Piura y Tumbes- el congreso macroregional del Norte de delegados de rondas campesinas para examinar la continuación de la lucha.

Adjunto foto del nuevo presidente de las rondas de Cajamarca

En este intermedio el Instituto de Estudios Peruanos ha publicado por fin su encuesta mensual -estaba tardando- realizada entre el 18 y el 22 de febrero. El resultado mantiene con pocas variaciones el estado de opinión configurado desde diciembre de 2022, tanto en sus datos generales como en el importante detalle de la diferencia que hay entre Lima Metropolitana y el resto del Perú, sobre todo con las regiones del Sur y del Centro. Dina Boluarte sigue avanzando en su cuota de desaprobación, que de enero a febrero ha pasado del 71 al 77% (en Lima metropolitana «solo» es del 69, mientras que en el Sur y el Centro llega al 86 y el 82% respectivamente).

También crece la desaprobación del congreso, que pasa del 88 al 90 y alcanza el 95% en el Sur (en Lima metropolitana el 89%) . En este capítulo todo el país está contra el Congreso. Lo particular es que no es de ahora. Ya desde agosto de 2021, dos meses después de las elecciones, la desaprobación al Congreso era ya del 61% y en noviembre de 2021 saltó al 75%. Es una prueba palmaria de la grave crisis institucional por quiebra de consenso, algo que difícilmente se resolverá si no hay un nuevo pacto social reflejada en una nueva constitución. La encuesta de febrero no ha hecho la pregunta directa sobre el referéndum para convocar o no elecciones a Asamblea Constitucional (que en enero obtuvo un 69% de síes; en mayo de 2022 solo era del 47%)); ha «desglosado» la cuestión en tres preguntas: mantener sin cambios la actual: el 13%; hacer cambios sobre la actual, el 47%; y nueva constitución el 36%.

En las calles se han enfrentado policías, y en ocasiones -en el Sur- el ejército, y los manifestantes. La encuesta deja claro con quien está la mayoría de la población: la desaprobación de la policía ha pasado del 46% en diciembre de 2022 al 55% en febrero (una vez más la diferencia regional: en Lima,en febrero, el 52 % aprueba a la policía y en el Sur el 74% la desaprueba). Y el ejército, que tenía un aceptable grado de aprobación hasta diciembre del 61% ha pasado tener solo el 48% de aprobación y el 46% de desaprobación, que llega en el Sur (donde han perpetrado las masacres de Ayacucho y Juliaca) al 69%.

Esas correlaciones de aprobación/desaprobación contrastan con las que se producen al respecto de las protestas: el 58% se sigue identificando con ellas (en enero eran el 59%, variación no significativa), aprobación que pasa al 71% en Sur, el 63 en el Centro y baja al 47% en Lima metropolitana. Además el 55% considera que las protestas tendrán efecto (el 51% en Lima , el 64 en el Sur).

Las encuestas últimas hacían también una pregunta no marcada -es decir, el nombre lo ponía espontáneamente el encuestado) sobre su preferencia de candidato ante las próximas elecciones. Como que el perfil de aprobación era para todos muy bajo,parecía una especie de que se vayan todos, no las he comentado, pero en esta de febrero hay alguna nota significativa. Primero la irrupción de López-Chao, el rector de la Universidad Nacional de Ingeniería, que en enero tenía un porcentaje de reconocimiento del 0,8% y ahora se ha destacado como el más «votado» con el 4,5% (el 5,5 en Lima, que refleja que se está convirtiendo en líder del centroizquierda y la izquierda metropolitana; pero con el 6,7 del Sur, lo que es todavía más sorprendente). La estimación de Aníbal Torres, su compañero de mitin en la universidad, ha crecido también pero menos: del 0,9 al 2,1 (el 5,1 en el Sur, pero solo el 0,8 en Lima ¡Ay el racismo de Lima!). Pedro Castillo mantiene posición, también con pequeño crecimiento, del 1,8 al 2,1 (solo el 3,4 en el Sur). Por el contrario Verónika Mendoza  -la líder de Juntos por Perú- ha retrocedido de manera significativa del 1,7 al 1,1. Vladimir Cerrón no aparece, posiblemente porque con los juicios que tiene encima no será candidato. Por la derecha el mejor colocado es el alcalde de Lima, López Aliaga (de Avanza País), pero reculando del 3,3 al 2,8% (en Lima en febrero tiene el 3,7%, pero en el resto de macrorregiones se mantiene en torno al 2%). Tras él, pero avanzando, está Keiko Fujimori, que ha pasado del 2,1 al 2,4% (en Lima el 3,2 y en el Sur el 0,8). El personaje que más rechazo suscita es Keiko Fujimori, de la cual la tercera parte de los encuestados quieren que se retire de la política. Veremos si el fenómeno López-Chau, que puede establecer puentes políticos y sociales, sigue creciendo y que pasa en el campo «castillista» donde Aníbal Torres podría ser el recambio del presidente depuesto.

Autor: admin

Profesor jubilado. Colaborador de El Viejo Topo y Papeles de relaciones ecosociales.

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