En realidad, lo más interesante de la última encuesta sociopolítica del CEO no es la información sobre el estado del sentimiento religioso en Cataluña sino una pregunta hasta ahora inédita sobre la identidad subjetiva de la población. Ante una batería de posibilidades, los entrevistados deben escoger los tres elementos con los que se identifican mejor. Pues bien, los “elementos de identidad” que escoge la mayoría son “mi generación” y “mi barrio o pueblo”. De manera previsible, “mi religión” solo lo escoge uno de cada 10 entrevistados; lo que sorprende es que “mi país” solo sea un elemento de identidad principal para poco más de un tercio de los interpelados. Si cruzamos esta variable con la edad, la sorpresa va en aumento: entre los jóvenes de 16-24 y 25-34 años el porcentaje de los que se identifican con “mi país” no llega al 30%. Ante estos datos surge la pregunta: como posible secuela del procés, ¿podría ser que estuviésemos viviendo una oleada de laicización en el plano nacional? Sobre esta cuestión hay un dato en la encuesta que llama la atención: cruzando la variable de la identidad subjetiva con la simpatía de partido, descubrimos que los entrevistados que escogen “mi país” como elemento de identidad principal solo son mayoritarios entre los simpatizantes de dos partidos. Entendiendo que tras “mi país” hay dos países distintos, se trata de Vox y de Junts. Da qué pensar.
Albert Branchadell (2023) (los énfasis son míos
[Antes que nada. En un día como hoy (y acaso siempre): ¡¡Viva la II República española!! ¡¡Avancemos hacia la III República!!
Sugerencia de lectura: Paco Cerdà, 14 de abril, Madrid: Los Libros del Asteroide, 2022. También Carmela Negrete, “El «Guernica» o la punta del iceberg” [1]
Por si pudieran: paseo republicano a las 18 h en Barcelona, desde las Ramblas-Liceo hasta la plaza de Sant Jaume. Concentración en la plaza a partir de las 19 h.]
Efectivamente, da qué pensar esa coincidencia a la que alude el profesor Albert Branchadell y ese esperanzador porcentaje de solo el 30% de identificación con el país entre ciudadanos/as jóvenes.
Dan que pensar también la singular situación judicial del ex molt honorable, defraudador fiscal confeso y partidario de Xavier Trías (¿para cuándo el juicio al padrino y familia?); la permanencia (también parlamentaria) de doña Laura en la presidencia de Junts, con las más que generosas remuneraciones que acompañan la presidencia del Parlament de Cataluña; el lema municipal de la CUP: “L’Hospitalet de Llobregat es una ciudad de los Países Catalanes”; la falta de explicaciones del Barça-Laporta (a ver qué dice el lunes don Joan); el “hablas con la prepotencia del colono” que le soltó el pasado miércoles doña (sionista) Pilar Rahola a Alejandro Tercero en TV8 tras una intervención (realismo político) del segundo; el “acuerdo de claridad” de Aragonès (¡más proceso, más procesismo!); el gag del programa Està passant de TV3 en el que Toni Soler y Jair Domínguez entrevistaron a la humorista Judit Martín disfrazada de ‘Vírgen del Rocío’ (Teresa Rodríguez de “Adelante Andalucía: “se puede hacer humor de todo, también de la Semana Santa. Pero no con tantísima malaje, ignorancia y andaluzofobia (imita el acento de tu puñetero padre, por ser suave))” [1]; la declaración que la Generalitat tomó durante 50 minutos, en una investigación “reservada”, a la enfermera que criticó de la exigencia del nivel C1 de catalán (ya no trabaja en Vall d’Hebron, no le han renovado el contrato) … y también da que pensar un reciente encuentro nacional-lingüístico. Les doy cuenta de él:
Según información aparecida en El Mundo [2], el conseller de Educación (ERC) de la Generalitat de Cataluña, Josep Gonzàlez-Cambray (recordemos: lleva a sus hijos a una escuela privada donde no se practica la inmersión y el castellano es uno de las lenguas vehiculares), y el director general de Lenguas del Departamento, Joan Cuevas, probablemente del mismo partido, desgranaron a puerta cerrada a finales de marzo (¿el martes 28?), ante 1.000 profesores/as de 800 colegios “especialmente comprometidos con la inmersión lingüística” (los primeros centros adheridos al Programa de Usos Lingüísticos en el Ámbito Educativo, ULAE), sus planes de futuro, su programa de la hora nacional-secesionista: el objetivo es “pasar del 40% del uso del catalán en interacciones entre el alumnado que tenemos en 2023 al 60% en 2026 y al 80% en 2028». En cinco años, duplicación del porcentaje.
Joan Cuevas defendió la inmersión como «un mecanismo de compensación sin el que una gran parte del alumnado no sería competente en catalán» (hay otras vías mejores, más democráticas y más efectivas como es sabido), del que dijo una vez más la tontería de siempre: el conocimiento del catalán representaba «un importante ascensor social». ¿Importante ascensor social? ¿Para quién, para quiénes? ¿En qué datos se basa?
Conseller y director general ofrecieron a los directores y profesores presentes «mejor apoyo jurídico»… y arengas. Una de ellas (de Cambray): «Fuimos capaces de hacer inaplicables los porcentajes de lenguas en las aulas del país [recordemos: con la destacadísima colaboración de los Comunes]. Ahora hay que pasar a la acción por el catalán, tenemos que conjurarnos». Una conjura que es inversión de la de Los conjurados de Borges.
El programa de Usos Lingüísticos en el Ámbito Educativo (ULAE) aspira a que tanto los alumnos como los profesores se relacionen entre ellos únicamente en catalán, ya sea dentro del aula o fuera de ella, durante sus conversaciones informales. Como han leído: dentro y fuera del aula, en conversaciones informales. Vamos, las finalidades y prácticas distópicas de la Plataforma per la Llengua. El director de Lenguas del Departamento de Educación llamó a «hacer grande la mancha de aceite» del catalán (ayudan, con su fanatismo, a que sea cada vez más pequeña).
Pero no solo fueron ellos. Entre el profesorado asistente (muchos de ellos, seguramente la mayoría, simpatizantes del nacional-secesionismo) se dieron intervenciones del siguiente tenor: 1.“Hemos notado un incremento brutal de la lengua castellana en los usos informales y formales del alumnado y cambiar esta dinámica es muy complicado si no vamos todos a una”. 2. «El año pasado casi todos los niños dejaron de hablar catalán». ¿Incremento brutal? ¿Los niños/as dejaron de hablar catalán? ¡Venga ya!
Las dos “mejores” intervenciones: 1ª. “Nos dimos cuenta de que nuestro alumnado usaba el castellano en las redes sociales y nos preocupó. Nos pusimos en contacto con la Secretaría de Política Lingüística para promover el catalán en su vida privada”. 2ª. «Hacemos todas las reuniones en catalán a pesar de que en la escuela la mayoría de familias con castellanohablantes, aunque han nacido y han sido escolarizadas en Cataluña».
Promover el catalán en la vida privada de alumnos, reuniones únicamente en catalán a pesar de que la mayoría de las familias son castellanohablantes. ¿Qué racionalidad democrática se esconde detrás de estas prácticas? ¿Qué concepción del territorio y sus lenguas y culturas? ¿Tareas “formativas” del profesorado?
Recordemos, por otra parte, que la Generalitat sigue intentando conseguir más datos lingüísticos de sus profesores y alumnos a través de nuevas encuestas sociolingüísticas. En uno de esos sondeos se preguntó a los docentes «con qué frecuencia» usan el catalán «en pasillos o patios», «con qué dificultades» se han topado para «mantener el catalán como lengua vehicular de comunicación y aprendizaje en el aula y el centro», con «qué obstáculos» se han encontrado «porque el alumnado no domina suficientemente el catalán».
¿Son legales están encuestas? ¿No se ataca a la privaticidad de los encuestados? ¿Cabe hacer estas preguntas al profesorado? ¿Desde qué concepción de la instrucción pública? ¿Dónde está legislado que el profesorado deba usar solo el catalán en sus interacciones con los estudiantes?
Mientras tanto, profesorado muy comprometido con la instrucción pública comentan preocupados que diversos alumnos (algunos inmigrantes, otros nacidos aquí) de grupos de 4º de la ESO no saben decir de memoria los meses del año y alumnos de 2º de ESO no saben los días de la semana. ¿No es esto lo que debería preocupar a los máximos responsables de la consejería de Enseñanza?
Observen que apenas he comentado nada sobre el encuentro. Puro agotamiento, cansancio. Cuesta decir de nuevo lo que es evidente: ¡están cegados (y nos quieren llevar al desastre) por el país distópico, inexistente, sesgado y unilateral que tienen en mente!
Una conjetura para finalizar: sus planes hispanofóbicos (de eso se trata, siempre la misma melodía) serán probablemente un completo fracaso y van a conseguir que cada vez más gente se aleje (nos alejemos) del catalán. A uno de mis sobrinos, por ejemplo, que habla y escribe un catalán magnífico (tiene, además, alma de poeta, y traduce a su abuela andaluza sus poesías), nadie le va a convencer (ni a obligar) para que no use con sus amigos y amigas (en el aula o fuera de ella) el idioma (los idiomas) que estime conveniente. En su vida privada, manda él. Nunca aceptará, y hará bien, que le impongan un idioma -que, desde luego, también es el suyo- desde unas desfasadas coordenadas ideológicas nacional-secesionistas que tanto mal hacen. A todos, incluso a ellos mismos.
Notas
1) https://ctxt.es/es/20230401/Politica/42656/carmela-negrete-alemania-gernika-picasso-legion-condor-memoria-historica.htm.
2) También: Marià de Delàs (Público): “Nos provocó una vergüenza tremenda, todos juntos en @estapassanttv3 seguían, y seguían, y no terminaban, con un “sentido del humor” basto, idiota, triste, inculto… ¿Alguien se rió la “gracia”? ¿Pedirán disculpas?” Véase también María Jesús Cañizares, “Andaluces, ‘diguem no’ a dar explicaciones a los nacionalistas.” https://cronicaglobal.elespanol.com/pensamiento/zona-franca/andaluces-diguem-no-dar-explicaciones-nacionalistas_793842_102.html
3) http://www.asec-asic.org/2023/04/06/la-orden-de-la-generalitat-en-su-conclave-a-puerta-cerrada-con-1-000-profesores-el-80-tiene-que-ser-en-catalan-en-cinco-anos/