Del compañero y miembro de Espai Marx, Carlos Valmaseda.
1. Más en el debate colapsismo-NGD.
2. Declaración del Partido Comunista de Sudán sobre el reciente intento de golpe de estado.
3. Error estratégico de Australia.
4. Entrevista a Lula en la televisión china.
5. La revolución científica en China.
6. Más sobre el conflicto por el agua en Andalucía
7. Ecosocialismo para Aragón.
1. Más en el debate colapsismo-NGD
A Antonio Turiel se le han llevado los demonios al leer este artículo, que él considera próximo a un proyecto político determinado -léase Más Madrid-. Esto es lo que dice:
Pésimo artículo sobre temas importantes, dando una visión sesgadísima de la cuestión pero muy al gusto de ciertos partidos políticos que han hecho bandera del acosarnos. Para más inri, me ponen en el apartado «colapsista» en vez de en «decrecimiento».
Y este es el artículo, para que juzguéis vosotros mismos:
¿Eres colapsista, decrecentista, retardista, tecnoptimista? La crisis climática nos pone frente al espejo.
Nuevos conceptos se extienden al calor de la emergencia ecológica y del clima, e intentan describir cómo nos enfrentamos individual y colectivamente a una realidad que afecta a toda la población del planeta.
La inescrutable jerga climática con la que se decide nuestro futuro
2. Declaración del Partido Comunista de Sudán sobre el reciente intento de golpe de estado
Aunque las noticias son todavía confusas, parece tratarse de un choque entre dos sectores del ejército, aunque uno de ellos «informal». Hay sospechas sobre quién lo impulsa, porque Sudán y Rusia han llegado recientemente a un acuerdo para crear una base naval rusa en el país.
Este el el comunicado del PCS:
https://twitter.com/Communist_
El Comité Central del Partido Comunista Sudanés
Declaración a nuestro pueblo:
El intenso y violento enfrentamiento militar armado entre los generales del comité de seguridad y sus fuerzas afiliadas pone en peligro a nuestro pueblo y lo expone a la codicia de las fuerzas contrarrevolucionarias y a un mayor derramamiento de sangre. Este conflicto es el resultado de la desviación de las fuerzas militares y civiles que han estado obstruyendo la dirección y gobernabilidad del país desde el inicio de la revolución en abril de 2019 hasta ahora.
La violencia y la contraviolencia continuas victimizan a las resistentes masas populares que han estado luchando por la continuación de la revolución y el logro de la plena autoridad civil democrática.
El camino para volver a la vida normal comienza con el cese inmediato y completo del intercambio de disparos y la retirada de los ejércitos y las milicias de las ciudades, los pueblos y lejos de las reuniones de ciudadanos en las zonas rurales.
Lo que está ocurriendo ahora es una continuación del conflicto por el poder y la riqueza del país, alentado por algunas potencias extranjeras y ejecutado por bolsas armadas de estas fuerzas externas. Los sangrientos comienzos y la continuidad de este conflicto son aquello contra lo que advirtió nuestro partido, ya que conduce a la confusión y a la intimidación de los ciudadanos.
En este contexto, el Partido Comunista ve la urgencia de acabar rápidamente con todas las milicias, recoger las armas diseminadas por las ciudades y las zonas rurales y reconstituir el ejército nacional profesional unificado.
El Partido Comunista Sudanés llama a la unidad de nuestro pueblo, de todas las fuerzas nacionales, de las fuerzas del cambio radical y de los comités de resistencia en torno a los objetivos de la revolución, restaurando la paz, la seguridad y la estabilidad. Esta es la exigencia del momento y la única manera de salir de la crisis actual y recuperar la revolución y establecer la autoridad del pueblo.
La libertad, la paz, la justicia y el gobierno civil son decisión del pueblo.
En este contexto, el Partido Comunista Sudanés dirige su mensaje a nuestro pueblo para que proteja los barrios y las zonas residenciales. El Partido Comunista Sudanés también hace un llamamiento a los pueblos del mundo, a las fuerzas democráticas y comunistas, para que levanten las banderas de la solidaridad con la lucha del pueblo sudanés y frenen las manos de las contrafuerzas de la gloriosa revolución de diciembre.
Comité Central del Partido Comunista Sudanés en su reunión celebrada en la misma fecha del 15 de abril de 2023.
Traducción realizada con la versión gratuita del traductor www.DeepL.com/Translator
3.Error estratégico de Australia
Kishore Mahbubani, conocido político e intelectual singapurés -en absoluto rojo-, no ve un futuro muy halagüeño para Australia -y Nueva Zelanda-, que cree quedarán aisladas como últimos remanentes del colonialismo anglo en Asia-Pacífico, y los compara en su aislamiento a Israel o Cuba.
De momento, los chinos no parecen muy impresionados por el cambio estratégico que ha supuesto el AUKUS:»Los EEUU intentarán involucrar a los japoneses, pero no son tan estúpidos. Sólo los australianos son tan estúpidos como para involucrarse en una guerra contra China por Taiwán» https://twitter.com/zhao_
La visión desde Singapur
Es comprensible que los dirigentes australianos se sientan inseguros, incluso paranoicos, sobre el futuro de Australia en el siglo XXI asiático. A medida que el poder occidental se aleja del mundo -especialmente de Asia Oriental-, Australia y Nueva Zelanda se quedarán varadas como solitarios puestos avanzados occidentales en Asia.
Pero es fatal encontrar soluciones emocionalmente cómodas a los difíciles retos geopolíticos. Este es el problema fundamental de AUKUS. Proporciona consuelo creando nuevos lazos con los viejos hermanos anglosajones. No aborda los dilemas estratégicos de Australia.
Dado que los amigos y aliados de Australia están lejos, tiene sentido que Australia (a diferencia de Canadá) desarrolle una fuerte capacidad de defensa nacional para la disuasión. Del mismo modo, tiene sentido que Australia mantenga su alianza con Estados Unidos. ¿Pero el Reino Unido? En 1950, el Reino Unido era la tercera economía mundial. En 2050, luchará por estar entre las diez primeras. Y cuando Gran Bretaña considera que sus necesidades internas son más importantes que las alianzas lejanas, abandona a esos aliados. No es ningún secreto que tanto Australia como Singapur fueron abandonadas en la Segunda Guerra Mundial. Y que Gran Bretaña cerró su base naval en Singapur en 1968 cuando aumentaron las presiones presupuestarias. Siempre es un error apostar por el pasado. Mejor apostar por el futuro.
No hay duda de que el vecino más importante de Australia en los próximos cien años será Indonesia. Australia tendrá que desarrollar una estrecha relación con Indonesia (y con sus otros vecinos de la ASEAN). Y esto es lo que hace que la decisión de AUKUS sea tan peligrosa: Australia ha enviado una señal de que no va a trabajar para mejorar su seguridad colaborando más estrechamente con sus vecinos. Indonesia sintió claramente que Australia le estaba metiendo el dedo en el ojo. En respuesta al acuerdo AUKUS, utilizó un lenguaje diplomático como el siguiente: «Indonesia subraya la importancia del compromiso de Australia de seguir cumpliendo todas sus obligaciones de no proliferación nuclear» e «Indonesia pide a Australia que mantenga su compromiso con la paz, la estabilidad y la seguridad regionales de acuerdo con el Tratado de Amistad y Cooperación». Dado que los javaneses siempre son comedidos a la hora de expresar sus preocupaciones, unas declaraciones tan claras registran el alcance del malestar de Indonesia por AUKUS.
En el pasado, muchos líderes laboristas de Australia entendieron que no sería prudente que el país se erigiera en Israel en su región. Si lo hiciera, Australia sería militarmente fuerte pero estaría políticamente aislada y psicológicamente insegura a largo plazo. De ahí que, durante varias décadas, Australia haya cultivado sabiamente estrechas relaciones con la ASEAN y haya intentado nadar en la misma dirección. Lo viví personalmente a mediados de los noventa, cuando ocupaba el cargo de secretario permanente del Ministerio de Asuntos Exteriores de Singapur. Por aquel entonces, trabajábamos en la idea de una comunidad de doce, incluidos los diez países de la ASEAN y Australia y Nueva Zelanda. Esto habría acercado a Australia al sudeste asiático, proporcionándole un suave amortiguador geopolítico. Desde entonces, Australia y la ASEAN se han distanciado aún más en su gestión de los retos geopolíticos. Mientras que la mayoría de los países de la ASEAN han mejorado en general sus relaciones con China, los lazos de Australia con China, a pesar de las recientes mejoras, siguen estando plagados de tensiones.
AUKUS no está diseñado para proteger a Australia hoy. Está diseñado para proteger a Australia a mediados de este siglo. ¿Y cómo será el mundo en 2050? En un escenario posible, Estados Unidos podría seguir siendo la primera potencia del mundo, con la mayor capacidad militar en Asia Oriental. Si esto ocurre, Australia estará bien protegida. En un segundo escenario, que parece más probable, China emergerá como la primera potencia económica del mundo, con la capacidad militar más fuerte en Asia Oriental, y EEUU reducirá sus enredos exteriores y disminuirá su presencia en Asia Oriental.
Este es el problema fundamental de AUKUS. Por 368.000 millones de dólares, Australia estará más segura en un mundo favorable en el que Estados Unidos sigue siendo el número uno. Sin embargo, por la misma cantidad de dinero, Australia se sentirá menos segura en un mundo en el que China emerja como número uno. China no necesita proyectar su poder militarmente. Su influencia política y económica será enorme. En términos simbólicos, Australia podría llegar a ser como Cuba: un país ferozmente independiente que se niega a plegarse a la voluntad de la potencia regional dominante, pero que está políticamente aislado de la mayoría de sus vecinos. Los Estados de la ASEAN han intentado cuidadosamente mantener buenos lazos tanto con Estados Unidos como con China. Pero el enfoque adoptado por los Estados de la ASEAN no significa que estén destinados a doblegarse ante Pekín. Por ejemplo, se han mantenido firmes en su proyecto de Código de Conducta para el Mar de China Meridional. Al mismo tiempo, han reforzado sus lazos económicos con China y trabajan para desarrollar una relación mutuamente beneficiosa.
Es poco probable que Australia sólo tenga opciones extremas, como convertirse en un Israel o una Cuba en Asia Oriental. Afortunadamente, Australia está bien integrada en la economía de la región. Sabiamente, se ha adherido a los principales acuerdos comerciales regionales, como la Asociación Económica Integral Regional y el Acuerdo Integral y Progresivo de Asociación Transpacífico. Sin embargo, si Australia sigue nadando en una dirección geopolítica diferente a la de los demás países de la región, se percibirá que se aleja de su vecindario y quedará psicológicamente aislada.
Lo verdaderamente chocante de Australia es que su conocimiento y comprensión de su vecindad inmediata es notablemente pobre. Australia no tiene ni idea del poderoso socio que podría ser la ASEAN. Muchos en Canberra, por ejemplo, celebran la actual cercanía de Australia con Japón en la Quad. La economía de Japón era ocho veces mayor que la de la ASEAN en 2000. Sin embargo, ahora es sólo 1,5 veces mayor. En 2030, la economía de la ASEAN será mayor que la de Japón.
Al trabajar con socios de AUKUS, como el Reino Unido, o con Japón, Australia apuesta por el pasado. Es seguro que el futuro será diferente. Ha llegado el momento de que Australia haga cálculos fríos y racionales sobre cómo adaptarse a este siglo asiático, que no se parecerá en nada al siglo americano. AUKUS es una vuelta al pasado, no al futuro.
Kishore Mahbubani es miembro distinguido del Asia Research Institute de la Universidad Nacional de Singapur, y entre sus libros figuran The Asian 21st Century y Has China Won?
4. Entrevista a Lula en la televisión china.
Un primer hilo con cuatro fragmentos en vídeo:
https://twitter.com/javihagen/
Lula en entrevista con la televisión china: «Sólo tengo una razón para ser presidente de Brasil: mejorar la vida del pueblo más pobre». «Esa es la educación que recibí desde la cuna».
«China tiene una visión del mundo muy similar a la mía: un mundo más humanista, más justo, más fraterno, más solidario, sin guerras, con más empleo».
«No quiero ser líder de nada, no quiero tener hegemonía sobre nadie. La única cosa que quiero es crear una nueva forma de gobernanza mundial. No es posible tener una que no representa lo que es el espectro político de la sociedad del mundo».
«Durante siglos sólo algunos países fueron ricos y mandaron en el mundo». Ahora el crecimiento de India, China o Brasil… «comienza a asustar a aquellos que se sentían dueños del mundo». «No queremos ser mejores que nadie, queremos apenas tener el derecho de ser iguales».
Algunos otros fragmentos recogidos por otros tuiteros:
Europa está entrando directamente en el conflicto ucraniano:
El bloque que quiere configurar para crear las condiciones para la paz en Ucrania:
«China quiere la paz, Brasil quiere la paz, Indonesia quiere la paz, India quiere la paz. Entonces tenemos que unir a estos países y hacer una propuesta de paz para Rusia y Ucrania».
La entrevista completa solo la he encontrado en portugués con subtítulos en inglés:
Exclusive interview with Brazil’s President Lula
5. La revolución científica en China.
La co-presidenta del IPCC pública tribuna para oponerse a la ilegalización de movimientos ecologistas y apoya la desobediencia civil.
Pourquoi la coprésidente du Giec sort de sa réserve et soutient « Les Soulèvements de la Terre »
Medio ambiente
13/04/2023 16:00 Actualizado el 13/04/2023 16:32
» Valérie Masson-Delmotte sale en apoyo de «Les Soulèvements de la Terre»
La copresidenta del IPCC ha denunciado, con «gravedad», las amenazas de disolución que pesan sobre el colectivo ecologista «Les Soulèvements de la Terre».
Por Pauline Brault
La paleoclimatóloga y copresidenta del IPCC reaccionó en Twitter el miércoles 12 de abril a las amenazas de disolución del colectivo «Les Soulèvements de la Terre».
MEDIO AMBIENTE – «Esta noche ejerzo mi derecho a la libertad de expresión, como científica, como ciudadana. En una inusual declaración en Twitter, la copresidenta del primer grupo de trabajo del IPCC, Valérie Masson-Delmotte, denunció el miércoles por la noche la amenaza de disolución de «Les Soulèvements de la Terre».
Este grupo ecologista ha sido acusado por el Ministro del Interior, Gérald Darmanin, de estar detrás de las «acciones violentas» contra las megapiscinas que tuvieron lugar el 25 de marzo durante una concentración en Sainte-Soline, en la región de Deux-Sèvres.
Estaba previsto que el Consejo de Ministros tomara una decisión sobre la disolución del colectivo el jueves 13 de abril por la tarde, pero el portavoz del Gobierno, Olivier Véran, anunció que no sería así. «No se ha discutido esta mañana en el Consejo de Ministros porque hay que investigar el caso antes de pronunciar una disolución. Eso lleva un poco de tiempo», explicó a la prensa el ex ministro de Sanidad.
50 matices de «seriedad»
El miércoles por la noche, una cuarentena de personalidades políticas, artistas, científicos, intelectuales y sindicalistas se reunieron en París para posicionarse contra la «violencia de Estado» y reivindicar la «necesidad de mantener un campo de esperanza política sobre las cuestiones ecológicas», según declaró a la AFP Benoît Feuillu, portavoz del Levantamiento de la Tierra.
Entre los asistentes se encontraba la paleoclimatóloga y copresidenta del IPCC, Valérie Masson-Delmotte. Tras la velada, la investigadora compartió los puntos principales del discurso que había pronunciado anteriormente, apoyando su argumentación con elementos del 6º ciclo del informe del IPCC sobre el cambio climático. «Gravedad. Esa es la palabra que elegí para responder a la invitación de Christophe Bonneuil y Philippe Descola a la velada de reacción ante la amenaza de disolución de Earth Uprisings, esta noche», comienza diciendo la investigadora en una serie de mensajes de Twitter que puedes encontrar a continuación.
¿Por qué «grave», prosigue? Porque según la Autoridad del Medio Ambiente, organismo independiente que evalúa las acciones de los Estados en materia de ecología, «la transición ecológica no ha comenzado en Francia». Porque «el año 2022 fue tristemente emblemático de la agravación de las consecuencias del cambio climático». O porque «nos enfrentamos ahora a una escalada de riesgos, riesgos vinculados al cambio climático, que golpearán duramente a los ecosistemas y a las personas más vulnerables», enumera el científico.
«¿Cuál es la amenaza más grave?»
«¿Cuál es la amenaza más grave? ¿Es la continuación de tendencias insostenibles (…)? ¿O es este desafío inquietante ante la inercia, ante la insuficiencia de las respuestas institucionales y políticas?», se pregunta en una afirmación que contrasta con la neutralidad que caracteriza los trabajos del IPCC. De ahí su aclaración de que habla como «científica y ciudadana», y no como jefa del grupo de expertos de la ONU.
«Los movimientos sociales por la justicia climática, que están adoptando nuevas formas de resistencia no violenta, a veces disruptiva, tanto en las zonas rurales como en los centros urbanos» son, según la científica, catalizadores de la transición ecológica y de la toma de conciencia de los trastornos climáticos.
Los científicos del IPCC, en cambio, evalúan y resumen en cada informe el estado de los conocimientos sobre el cambio climático, sin emitir nunca una opinión ni recomendaciones. Y rara vez se pronuncian en las redes sociales. Eurodiputados verdes, periodistas, agricultores y científicos del clima han agradecido en Twitter a Valérie Masson-Delmotte su voz, que consideran «necesaria».
«Tu voz es preciosa, fundamental y necesaria. Tu coraje, tu determinación, tu constancia iluminan el camino que debemos tomar urgentemente. La urgencia está a la altura de la gravedad de la situación, de la que sabéis hacernos conscientes», respondió Benoît Biteau, diputado ecologista del Parlamento Europeo. «Dignidad, responsabilidad, sabiduría y nobleza de palabras en esta declinación de la ‘gravedad’ (…)», comentó el climatólogo Christophe Cassou.
Cansados de que sus palabras sean tan poco escuchadas, muchos científicos muestran ahora su compromiso en las redes sociales, pero también mediante acciones de desobediencia civil. Un colectivo creado en 2020, formado por científicos y universitarios, llamado «Scientist Rebellion», por ejemplo, lleva a cabo acciones en todo el mundo para exigir una política de protección del medio ambiente realmente eficaz.
6. Más sobre el conflicto por el agua en Andalucía
Me parece muy interesante también este hilo del autor del artículo que os paso, que resume muy bien la problemática: https://twitter.com/Helios_EM/
«De Doñana a Sainte Soline, pasando por las Tablas de Daimiel, Sierra Nevada, la Axarquía o el Levante, los conflictos alrededor del agua van a ser cada vez más agudos y complejos. Es preciso entenderlos no solamente en el marco de la crisis ecológica sino también en el de la crisis de la agricultura capitalista industrializada, en la que el regadío funciona como un mecanismo de revalorización ante la caída de la renta agraria por los bajos precios de los productos en origen y los altos precios de los insumos, de los que esta agricultura es dependiente. Y de una forma más general, en la contradicción entre la apropiación privada (ya sea para golf o cañones de nieve artificial) de este recurso y su carácter público/común. Formas de entender estos conflictos que los sitúen en el funcionamiento general de la acumulación capitalista (competencia, tendencia a la concentración, acaparamiento privado) relacionándolos así con otras luchas anticapitalistas y permitan establecer alianzas en el terreno social. Ir más allá del estrecho marco técnico y legislativo en la cuestión del agua.»
Y este es su análisis concreto sobre la situación en Andalucía:
Conflictos por el agua en Andalucía: la extensión del regadío y el discurso de la escasez
7. Ecosocialismo para Aragón.
Propuesta ecosocialista para Aragón.
¿Quién expolia el viento, la tierra y los insectos?
Renovables, territorio y un proyecto de Aragón ecosocialista
CARLOS GONZÁLEZ | MOISÉS FALO | MARTÍN LALLANA
En febrero de 1977 se publicó el libro ‘El Bajo Aragón expoliado: recursos naturales y autonomía regional’, coordinado por el sociólogo Mario Gaviria. Un espectacular trabajo colectivo que recorre los que, en ese momento, eran los principales conflictos del territorio, cuyos recursos naturales se encontraban amenazados por los proyectos del Instituto Estatal de Industria, ENHER, Endesa, Eléctricas Reunidas de Zaragoza y la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Zaragoza, Aragón y Rioja.
Uno de los principales conflictos fue el provocado por los planes de convertir el Ebro en un «río nuclear», construyendo en su recorrido diversas centrales nucleares, dos de ellas ubicadas en Sástago y Escatrón. La oposición a dichos proyectos fue masiva, sembrando apoyos a diferentes escalas y convirtiéndose en una de las consignas de la histórica manifestación del 23 de abril de 1978, en la que 150.000 personas salieron a las calles en favor de construir un Aragón autónomo, libre y solidario. Así, la defensa del territorio y de sus recursos naturales formó parte de la defensa más amplia de un proyecto de país.
Junto a las nucleares, el citado libro aborda también aspectos como la extracción de carbón y las centrales térmicas; los embalses y las hidroeléctricas, y los regadíos y la gestión del agua, además de otros vinculados a la experiencia de las colectivizaciones en las comunas agrícolas, la composición de las clases sociales rurales o la estrategia ecológica y espacial del modo de producción estatal. Preguntándose acerca de la nociva ausencia de ordenación del territorio, Mario Gaviria afirma:
“¿Cómo podríamos hacer una interpretación de todo esto? Yo creo que cabe una interpretación clara y es que este caos no es tal caos, sino que corresponde a una cierta lógica y a una cierta coherencia que podríamos llamar —por llamarlo de alguna manera— antiecológica tácita. Así pues, las acciones aparentemente incoherentes y no planificadas tienen una lógica propia, la de la acumulación acelerada de capital, de materias primas, nacionales o internacionales, y de mano de obra.”
El eco de estas palabras resuena con especial fuerza en las paredes de la actualidad de Aragón, donde los conflictos del territorio se acumulan por decenas y la cuestión energética vuelve a situarse en el centro de las discusiones. Grandes empresas privadas vuelven a recorrer los pueblos prometiendo empleo y desarrollo económico y el enfado aumenta mientras se pronuncian notables discursos sobre una transición ecológica que de momento no aparece por ningún lugar. Los macroproyectos de energías renovables aterrizan de forma opaca en decenas de comarcas, sin dar ninguna oportunidad a un diálogo real acerca del modelo energético renovable que necesitamos desarrollar con tanta urgencia.
Al mismo tiempo, una agricultura y ganadería intensivas, orientadas a la exportación, aumentan sus impactos sociales y medioambientales, conduciendo a una parte significativa de la economía de Aragón hacia un futuro incierto. Por si fuera poco, a todo ello se suman el renovado impulso a las infraestructuras destinadas al turismo de nieve en el Pirineo y la archiconocida especulación inmobiliaria, con proyectos como la unión de las estaciones de esquí de Astún y Formigal, destrozando Canal Roya a su paso.
Estas acciones, aparentemente incoherentes y no planificadas, responden, sin embargo, a una lógica propia de la acumulación de capital. Por ello, la respuesta que debemos darles ha de articularse en los mismos términos. En muchos casos, los conflictos se han convertido en la gota que colma el vaso de una frustración que va mucho más allá de la generada por un proyecto en concreto. En efecto, la atmósfera que se respira es de hartazgo por una situación de injusticia y expolio; de explotación y de desposesión; de utilización, en fin, del territorio rural como quien esconde la suciedad debajo de la alfombra. Ante esto, la tarea política que tenemos por delante consiste en ofrecer un horizonte alternativo de sociedad que responda a los múltiples conflictos del territorio, que articule, en suma, una defensa amplia de un proyecto de Aragón libre, solidario y ecosocialista. Para avanzar en ese sentido, hay tres aspectos claves que han de servir como guía en el conflicto por el modelo de implantación de las renovables en Aragón.
Cuestionar la propiedad
Tal y como se ha repetido hasta la saciedad, la discusión no se encuentra en renovables sí o no, sino en el cómo. Sin embargo, ese cómo no debe limitarse únicamente a cuestiones como la ubicación o el tamaño de las instalaciones: es la propiedad privada sobre el sector energético la que se encuentra en la clave de bóveda de buena parte de estos conflictos. Y es que para el nuevo ecologismo de los ricos al que nos enfrentamos «la transición no es tanto un proceso ecológicamente necesario como un negocio que se debe acelerar». La solución capitalista a la crisis ecológica nos ofrece, en fin, un desarrollo injusto y agresivo de las infraestructuras que el propio movimiento ecologista llevaba décadas reclamando, llevándose además por el camino unos jugosos beneficios.
Si la disyuntiva que se plantea es entre un capitalismo verde o un capitalismo fósil, la elección obligada parece clara; sin embargo, en el desarrollo de las luchas debemos ensanchar el campo de la discusión y poner sobre la mesa un cuestionamiento de la propiedad de los centenares de nuevas centrales de energías renovables que pretenden construirse durante los próximos años. Así, ante la insuficiencia del autoconsumo y de tejados para satisfacer todas las necesidades energéticas, debemos empujar en favor del desarrollo público y comunitario de instalaciones de mediano tamaño y cercanas a los grandes nodos de demanda energética. En este sentido, el sumidero energético de la ciudad de Zaragoza tiene todavía muchísimo camino que recorrer.
El cuestionamiento de la propiedad privada debe acompañar a las ya presentes exigencias de planificación y democracia en la toma de decisiones. Mientras lo que guíe el desarrollo de renovables sea únicamente la expectativa de beneficio por parte de las empresas, no habrá ordenación del territorio ni consultas ciudadanas que valgan para frenar las dinámicas más agresivas hacia el territorio. La suma de estos tres pilares sí podrá ofrecer una respuesta al conflicto de las renovables en favor de las clases populares y el futuro de Aragón: propiedad, planificación y democracia.
Rechazar corporativismos, redistribuir la tierra
Una anotación sobre la transición ecológica que merece la pena tener apuntada en lugar bien visible es que el modelo socioeconómico que tenemos ahora no es el que debemos mantener en el futuro. El metabolismo de nuestra sociedad es profundamente insostenible a múltiples niveles. Pero por eso mismo, la defensa del territorio ante un conflicto concreto no puede ir unida a la defensa de otras actividades económicas que tienen un impacto equivalente o superior. Sin embargo, a menudo nos topamos con esta incoherencia en la oposición a los proyectos de renovables cuando se hace en defensa de un modelo de explotaciones agrícolas y ganaderas que tampoco son en absoluto deseables, ni social ni ecológicamente.
Por supuesto que los severos impactos de las grandes centrales eólicas y fotovoltaicas sobre la biodiversidad son un problema central, que debe abordarse con seriedad y honda preocupación por la importancia trascendental de esta en la mitigación y la resiliencia ante el cambio climático. Sin embargo, debemos recordar que el sistema alimentario es hoy el principal impulsor de la pérdida de biodiversidad, con cada vez menos explotaciones agrícolas, cada vez más grandes y cada vez más dependientes del regadío y de técnicas de cultivo intensivas. Por ello, nos opondremos a un modelo de energías renovables en manos privadas y con megaproyectos desarrollados de forma agresiva para el territorio; pero igualmente rechazamos un modelo agroindustrial concentrado en manos de una minoría de propietarios y orientado a la exportación.
Debemos hacer todo lo posible para evitar la muerte de cientos de aves por impactos con aerogeneradores, pero también evitar la muerte de miríadas de insectos por el uso de fitosanitarios en monocultivos. Y en la enorme transición que tenemos que realizar, no hay hueco, desde luego, para mantener intacto que el 70% de las tierras cultivadas en el estado español se dediquen a la producción de piensos para la ganadería. En definitiva, ya que el conflicto de las renovables ha puesto sobre la mesa las tensiones relativas al uso del territorio, hemos de aprovechar para cuestionar otros muchos usos que deben transformarse radicalmente. Unamos así las exigencias de planificación de las renovables a una exigencia de reforma agraria agroecológica que redistribuya la propiedad y los usos de las tierras cultivables.
Extender el conflicto energético a otros ámbitos
La cuestión energética va mucho más allá de lo técnico, permea el conjunto de nuestras vidas y de las relaciones sociales que las moldean. Esto hace que las luchas políticas que se dan en torno a la cuestión energética puedan tener la capacidad de aglutinar un ámbito mucho mayor y puedan abordarla desde lugares que poco o nada tienen que ver con las líneas eléctricas, las centrales de generación o los contadores.
Vivienda, transporte, alimentación, estructura productiva o reparto de los cuidados son algunos de los muchos ámbitos que trascienden lo energético, pero que se relacionan íntimamente con ello. En el momento en el que se abre un conflicto por la defensa del territorio como el actual, la tarea política está en ensancharlo lo máximo posible, no en mantenerlo dentro de sus estrechos márgenes.
Al mismo tiempo, el despliegue de renovables nos será útil para frenar el calentamiento global sólo si al mismo tiempo somos capaces de desplazar a los actuales consumos energéticos fósiles. Aunando ambos enfoques, el lema de Renovables Sí, pero No así puede y debe venir acompañado de una amplia lista de renovables sí para una flota de autobuses eléctricos rurales y urbanos que vertebre el territorio; renovables sí para garantizar el suministro eléctrico a todos los hogares, o renovables sí para desarrollar empleos públicos para el cuidado del territorio y de las personas.
Del mismo modo, puede y debe venir también acompañado de un rechazo a actividades energéticamente intensivas y que no reportan ningún beneficio al territorio, como son el aumento de un 20% del consumo eléctrico de Aragón que supondrán los tres centros de datos de Amazon Web Service en Villanueva de Gállego, El Burgo de Ebro y Huesca o, por supuesto, el mantenimiento de un modelo de movilidad basado en el vehículo privado individual.
Frente al expolio del capital, un Aragón ecosocialista
Todo esto debe llevarnos, en definitiva, a cuestionar los múltiples expolios sobre nuestras vidas. Quizás podamos hablar de un expolio del viento, pero en igual medida también de un expolio de la tierra y de sus insectos. En todo caso, quien se encuentra detrás de dichos expolios no es más que la abstracta e impersonal lógica de la acumulación de capital, y frente a esta lógica, debemos abordar políticamente los múltiples conflictos desde un marco común, aglutinando luchas y aportando un proyecto de país radicalmente diferente.
Este domingo, 16 de abril, la Plataforma 13 de marzo “Aragón por la racionalidad energética” convoca una manifestación en Zaragoza bajo el lema Aragón sí, pero no así: renovables sin especulación. Apoyamos esta convocatoria y animamos a secundarla, pero, sobre todo, confiamos en que las experiencias de luchas desarrolladas en estos conflictos del territorio abonen el terreno en favor de un futuro Aragón ecosocialista. Porque, tal y como afirma Mario Gaviria: “La tercera salida no puede ser más que un socialismo autogestionario en lo social y político, una economía por la naturaleza y una producción del espacio que se materializa en una ordenación del territorio.”