Del historiador y miembro de Espai Marx, José Luis Martín Ramos.
Mucho discurso para una conclusión: es la hora de combatir, la hora del rearme. Palabras de trueno con contenidos pobres, sino vacíos:¡¡¡ Trump ha traicionado a Europa!!! Gran frase, pero Europa son muchas realidades y no es cierto -es propaganda- que Rusia amenace a Europa. Y si la amenazara, habría que dar otros pasos, tener otro objetivo y no el de la escalada militar. ¿Ya nos hemos olvidado que la dialéctica de la guerra y la paz ha cambiado desde 1945 con la bomba atómica? O es que nos hemos convertido en maoístas de vía estrecha que dicen que la bomba atómica es un tigre de papel. La política de la paz no es universal, pero hoy es el momento de la paz. Lo era hace cinco años, cuando se incumplieron los acuerdos de Minsk (lo ha reconocido Merkel) y se optó por la presión militar (la guerra sorda en el Donbás y las supermaniobralas navales de la OTAN en el Caspio: escalada; respuesta: la invasión rusa, sigue la escalada). Eso no lleva a nada sensato, ni duradero. Zelinsky fue elegido con un programa de paz que abandonó luego, antes de la invasión (no es propaganda rusa, hay numeroso artículos en New Left Review que describen ese giro).
No estoy de acuerdo con el artículo, en absoluto. ¿Y a qué viene la invocación del antifascismo para referirse a este conflicto? Rusia no es un estado fascista. Se puede discutir el grado de democracia parlamentaria y el grado de autoritarismo (como se puede discutir de EEUU, Reino Unido …o Rumanía), pero sugerir que es un estado fascista no es más que propaganda grosera para facilitar la fobia contra ella.