Del profesor Miguel Candel.
Gracias, presidente Donald «Duck» Trump. Gracias por haber contribuido tan decisivamente a que a tanto falso demócrata de aquí y de allá se le caiga la careta. Gracias por dejar en evidencia la mierda hedionda que subyace al liberalismo liberticida y por demostrar que el orden basado en reglas no es más que el nombre posmoderno de la ley de la selva. Este agradecimiento va ex aequo a los sepulcros nórdicos blanqueados que otorgaron el Nobel de la Paz a la pija remilgada que venía hace tiempo pidiendo que los campeones del mundo libre (de todo escrúpulo de conciencia) hicieran lo que acaban de hacer en Venezuela.
Gracias, gracias, gracias (y que pronto estas gracias os caigan encima precedidas del prefijo des-, fértil en duras palabras).
Simbad, alias Miguel