Junta de la Paz: Orwell va a Gaza

Editorial de La Jornada, 24/1/2025

Un edificio se encuentra embrujado debido a que se construyó sobre un cementerio indígena: en esta premisa se basan incontables historias de fantasmas en la literatura, la televisión y la cultura popular estadunidenses. Tal parece que el presidente Donald Trump y su yerno Jared Kushner pretenden dar un giro siniestro al tópico con su propuesta de construir un complejo de resorts, urbanizaciones y centros de alta tecnología sobre los cadáveres de los entre 73 mil (cifra confirmada) y 680 mil (estimación de la ONU) palestinos masacrados por el régimen sionista israelí de octubre de 2023 hasta hoy.

La propuesta, que ya había sido esbozada por el magnate, fue detallada el jueves por Kushner en la presentación de la Junta de la Paz de Trump, una instancia creada con la venia del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas para supervisar la transición del genocidio a una nueva normalidad colonial en la franja de Gaza, pero en días recientes se ha revelado como un proyecto personal del mandatario para sustituir el orden internacional vigente por un organismo en el que todos le rinden pleitesía y le otorga el poder de decisión en todos los asuntos a su cargo.

Este flamante órgano será administrado por una “junta ejecutiva fundadora” integrada por el secretario de Estado, Marco Rubio; el enviado especial de Trump, Steve Witkoff; el ex primer ministro británico Tony Blair y Kushner, todos ellos entusiastas de la guerra y promotores de atrocidades como la muerte de más de un millón de civiles en Irak y la limpieza étnica de Gaza. En congruencia con la visión mercantil de Trump y su entorno, la Junta pide mil millones de dólares a cada uno de los países invitados a formar parte de ella a cambio de una “membresía permanente”. Hasta ahora, de las 60 naciones convocadas se han sumado Turquía, Egipto, Jordania, Indonesia, Pakistán, Qatar, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Marruecos, Baréin, Argentina, Azerbaiyán, Armenia, Bielorrusia, Kazajistán, Kosovo, Vietnam, Albania, Bulgaria, Paraguay, Uzbekistán, Mongolia, Israel y Kuwait. Es decir, que el organismo “para la paz” arrancará con monarquías absolutas; dictaduras; un Estado de reconocimiento limitado; dos países latinoamericanos cuyos dirigentes compiten por el trofeo a la abyección; la vergonzosa presencia de un Vietnam que se abraza a su verdugo; el reino alauita, que mantiene sobre el pueblo saharaui una opresión análoga a la de Israel sobre Palestina y, en un paroxismo orwelliano, el propio Estado genocida. De los países considerados democracias por el establishment occidental, Francia, Noruega, Suecia, Reino Unido, Eslovenia, España y Alemania ya declinaron la invitación y una decena están valorando integrarse. China, Rusia e India también se mantienen en la reserva, mientras a Canadá se le retiró de la lista por las agudas críticas al trumpismo enunciadas por el primer ministro Mark Carney.

Los rechazos de París, Berlín, Londres, Estocolmo y Oslo son sumamente significativos en tanto todos ellos, y sobre todo los germanos y británicos, son aliados fanáticos de Tel Aviv que ponen todos sus recursos al servicio del sionismo. En este sentido, hay una ruptura clara aunque no necesariamente insalvable dentro del bloque occidental, pues varios de sus miembros más importantes prefieren desmarcarse del proyecto antes que ponerse a las órdenes del Washington de Trump. Lamentablemente, dichas deserciones no han sido acompañadas de un rechazo explícito al plan para robar Gaza al pueblo palestino y convertir el enclave en un delirio inmobiliario urdido por dos empresarios de bienes raíces que no tienen ningún empacho en usar el poder político para el enriquecimiento personal.

Desde México, además de manifestar solidaridad con Palestina ante la más reciente embestida imperial, cabe sentir alivio y orgullo por no haber sido incluidos en la lista de países que la Casa Blanca considera aptos para seguirla en su desmantelamiento de la legalidad internacional y su imposición de un unilateralismo despojado de toda máscara.

https://www.jornada.com.mx/2026/01/24/edito.

Autor: admin

Profesor jubilado. Colaborador de El Viejo Topo y Papeles de relaciones ecosociales.

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