Del historiador y miembro de Espai Marx, José Luis Martín Ramos.
Sombras, no en la gestión de Claudia Sheinbaum, que sin grandes brillos está intentando capear la política Trump, que presiona a México directamente por aquello de los aranceles. Sombras en el comportamiento de su partido, MORENA, que en el Congreso ha votado en contra del desafuero de un diputado priista, acusado de violación. Ha votado junto con el PRI y en contra ha votado el Partido del Trabajo, Acción Nacional y una minoría de diputados morenistas buena parte de los cuales parece que son de la facción claudista de MORENA. Como ha señalado Julio Astillero en La Jornada, lo malo del asunto es que esa colusión entre el PRI y MORENA en el parlamento contradice públicamente, en un tema sensible por los dos lados (defensa de las mujeres y machismo) el discurso de regeneración política de la 4T.
Sigo temiendo a la sombra del “avilacamachismo” (Ávila Camacho), el presidente que sucedió a Cárdenas y enterró su legado político; y eso que el legado de López Obrador no es tan potente como el de Cárdenas. No parece de Claudia S. esté por ahora en ese funeral, pero de momento su partido lo controlan hoy no los que quisieran profundizar en la 4T e ir más allá de lo que fue López Obrador. El interrogante es si puede hacer frente a la presión de Trump, a la presión de los grandes grupos económicos y mediáticos mexicanos y a esa querencia de la actual dirección del partido y el grupo parlamentario a la defensa corporativa del escaño.