Del compañero y miembro de Espai Marx, Carlos Valmaseda.
1. Primeras reacciones al triunfo de Milei.
2. El acoso a Turiel.
3. La flota estadounidense en Asia occidental.
4. Si no puedes fabricar nada más, haz dinero.
5. ¿Puede Israel arrastrar a los EEUU a unirse a la guerra? (Observación de José Luis Martín Ramos).
6. La brecha generacional sobre Palestina.
7. Situación militar en la guerra de Palestina, 20 de noviembre.
8. Más sobre la pérdida de influencia de Occidente en el Sur Global.
9. El barco secuestrado por los huzíes.
1.Primeras reacciones al triunfo de Milei
Pascual Serrano hace en Globalter una primera valoración del triunfo de Milei.
Sobre Milei, la forma y el fondo
PASCUAL SERRANO
Tras la victoria de Javier Milei en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales argentinas el pasado domingo 19 de noviembre, dos niveles de análisis se imponen; el del fondo, es decir, sus propuestas políticas, y el de la forma, su escenografía para lograr el éxito electoral.
Respecto al fondo de sus propuestas políticas, son ya de todos conocidas por haber sido anunciadas, el llamado anarcocapitalismo: eliminación de diez ministerios y del Banco Central, dolarización de la economía, privatizaciones de YPF o las televisiones públicas, de la sanidad o de la educación… Los medios, tanto si simpatizan como si no, han presentado su proyecto político como “inédito”, “salto al vacío” o “sin precedentes”.
Mi opinión personal es que Milei será, sencillamente, otro gobierno neoliberal más, nada fuera de lo habitual. Sus berridos y radicalismos son solo el nuevo método, hoy dominante, de lograr levantar ilusiones de ruptura en poblaciones indignadas (veremos esto en el análisis de la forma, más adelante), pero sin ninguna definición ideológica.
Lo sabemos en Europa, parecía que venía el fascismo con Georgia Meloni en Italia o el caos del Brexit con Boris Johnson, y simplemente son gobiernos neoliberales, fieles a los poderes financieros, a Estados Unidos y a la OTAN. Igual fuera de Europa, cuando parecía que venía la guerra mundial con Trump al frente de la Casa Blanca, y no resultó más militarmente agresivo ni privatizador que ahora Biden, que está terminando el muro con México. Ninguno de todos ellos hizo algo diferente de neoliberalismo.
Milei no dolarizará la economía porque para eso debe reestructurar toda su sistema financiero y, otro detalle, debe tener dólares para reemplazar los pesos existentes. El propio Milei ha dicho que necesita 35.000 millones de dólares para hacerlo, mal comienzo para el ahorro público que promete. En cualquier caso, de la dolarización de facto ya se encarga el neoliberalismo cuando se abandona la soberanía financiera y su destino se liga a la divisa estadounidense.
Sobre la eliminación de diez ministerios es sencillamente inviable durante un mandato. ¿Alguien se imagina el despido de los miles de funcionarios de esos ministerios? Por ejemplo, su cierre del ministerio de Educación dice que se hará dando cheques educativos a los padres para que elijan a qué colegio enviar a sus hijos, pero no hay colegios privados para todos ellos, tampoco hay razón para pensar que eso es más barato que los colegios públicos y, por último, olvida que la educación depende por ley de los gobiernos provinciales.
El Banco Central tampoco lo puede cerrar, ni aunque dolarizase la economía, los banco centrales se dedican a algo más que a imprimir billetes, como denuncia Milei, son la autoridad que regula el funcionamiento de los bancos del país.
Otra privatización que ha anunciado Milei es la de la petrolera YPF, pero ya ha aclarado que primero hay que recomponerla y, en cualquier caso, no sería nada excepcional. No hay que anunciarse muy anarcocapitalista para hacerlo, en España eso lo hizo un gobierno socialista en los ochenta cuando privatizaron Repsol. También anuncia la privatización de la televisión pública, algo que han hecho siempre los gobiernos neoliberales latinoamericanos y que, cada dos por tres, anuncian en España los gobiernos autonómicos de derechas con su televisión autonómica.
Sabemos que sus primeros viajes internacionales serán a Estados Unidos e Israel. Ninguna novedad para un gobierno neoliberal, visitar primero al patrón del norte, no tiene nada de rupturista.
Las propuestas de Milei necesitarán ser aprobadas por el Congreso, incluso las que ha anunciado que someterá a referéndum primero necesitan el aprobado del Congreso para ser vinculantes.
Milei cuenta con apenas 38 diputados en una cámara de 257 miembros y ocho senadores en un total de 72. Es evidente que su músculo es la derecha tradicional de siempre, la del expresidente Mauricio Macri y la excandidata presidencial Patricia Bullrich, que ya le expresaron su apoyo en esta segunda vuelta y cuyos tecnócratas nutrirán sus puestos de altos cargos y asesores.
Conclusión, Milei no es un loco excéntrico, es la derecha neoliberal de siempre, y no lo digo precisamente para tranquilizar. Por eso le apoyaron los expresidentes de derecha de toda la vida: Mariano Rajoy (España); Mauricio Macri (Argentina); Iván Duque y Andrés Pastrana (Colombia); Felipe Calderón y Vicente Fox (México); Jorge Quiroga (Bolivia); Sebastián Piñera (Chile) y Luis Fortuño (Puerto Rico). Y, por supuesto, el escritor peruano y Premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa.
Pasemos ahora a las formas. El éxito de los graznidos y berreos de Milei supone descubrir que la derecha, sin haber dejado nunca el poder, es la que está capitalizando el descontento, el discurso de la rebeldía y hasta las formas supuestamente subversivas. Si nos fijamos, baluartes históricos de la izquierda, como la bandera antisistema, la denuncia de los grandes medios de comunicación y el señalamiento de los privilegios de la casta política y la defensa de los descamisados (la gente que madruga, decían en Vox) han pasado a formar parte del discurso de la derecha. Y con ese discurso están llegando al poder.
Y todo ello, sin estructura previa de partido, mediante movimientos de aluvión alumbrados al socaire del encabronamiento ciudadano, Milei lleva en política tan solo dos años. Y Emmanuel Macron creó su partido un año antes de llegar a la presidencia de Francia. Hay que reconocer que llegar a las presidencias mediante movimientos de aluvión no es exclusivo de la derecha, sucedió con Hugo Chávez y Evo Morales.
Otro elemento característico del éxito de las derechas es lograr la popularidad por su papel de showman en medios masivos mientras denuncian al papel de esos mismos medios. Milei triunfó con un programa semanal llamado Demoliendo mitos, desde 2017 a 2022 y como actor de su propia obra de teatro llamada El Consultorio de Milei (2018), Donald Trump en el programa de televisión The Apprentice en la cadena NBC y Zelensky en la serie televisiva Servidor del pueblo, donde él hacía de presidente, y cuyo nombre y decorados utilizó para su campaña electoral y convertir en realidad su papel en la serie.
El fenómeno Milei ha vuelto a confirmar que las redes son patrimonio de la ultraderecha, se vio con Trump primero, luego con Bolsonaro y ahora con el argentino. Lo decía así a la BBC, el influencer de 22 años, Iñaki Gutiérrez, quien se convirtió en su “community manager”: “Conocí a Milei a través de mi novia y me reuní con él para compartirle la idea que tenía… que la campaña del Brexit, en Reino Unido, y la de (el expresidente Donald) Trump en Estados Unidos, se había hecho a través de Facebook, y la de (Jair) Bolsonaro en Brasil fue a través de Instagram, y me pareció que la campaña en Argentina podía ser a través de TikTok”.
Gracias a las redes, el partido de Milei, La Libertad Avanza, pasó de ser un partido minoritario en el Parlamento a liderar el gobierno en espacio de apenas dos años. “Fueron muy importantes porque cuando tenés una campaña con tan poca financiación como la nuestra es importante aprovechar este tipo de herramientas que no cuestan nada y, además, permiten alcanzar a un gran número de personas”, afirmó Gutiérrez.
La ultraderecha se ha apropiado de algo que pareció nacer para los movimientos sociales de la izquierda, como eran las redes sociales e internet, pero también de la generación que, se suponía, era la materia prima de la izquierda, la juventud.
Según las consultoras, la mayoría de quienes votaron por Milei en las primarias y la primera ronda electoral son jóvenes de entre 16 y 29 años. Jóvenes que están indignados por razones obvias: falta de salida laboral, imposibilidad de independizarse, inflación del 140% anual, sensación de que hay una casta política que acapara el poder. Y ausencia de esperanza en la política tradicional. Lo curioso es que los sectores más empobrecidos materialmente no perciben que lo que están viviendo es precisamente el abandono del Estado, es decir, el anarcocapitalismo que les está presentando Milei como alternativa.
Y aquí, el autor de la biografía no autorizada de Milei, Juan Luis González, aporta otro dato: “muchos de los jóvenes que lo siguen se sienten excluidos de las políticas progresistas de los últimos años, como la legalización del aborto y el movimiento feminista y los derechos de las minorías sexuales”. Es decir, asuntos alejados de las condiciones materiales de esos jóvenes.
De ahí que, si la izquierda tradicional les ha fallado, si no poseen cultura organizativa (los movimientos de aluvión mediante internet) y su principal fuente de información son las redes, se convierten en carne de ultraderecha o de cualquiera que les venda ruptura, insultos y encabronamiento.
Cuando desde fuera de Argentina vemos esos vídeos virales de Milei bramando, nos quedamos impresionados de que un personaje así pueda ser el más votado por los ciudadanos de un país. Por eso es bueno aprender de estos fenómenos mediáticos que si bien, como hemos visto al principio, no son tan diferentes de la derecha de siempre en el fondo, saben cuáles son las claves comunicacionales para alcanzar el poder en estos tiempos. Y para más indignación, con los mimbres que creíamos de la izquierda: crítica a los grandes medios, manejo de las redes sociales y apoyo de la juventud.
Pascual Serrano es periodista, analista de medios y escritor. Su último libro es “Prohibido dudar. Las diez semanas en que Ucrania cambió el mundo”
2. El acoso a Turiel
En su última entrada en su blog, Antonio Turiel se defiende de los ataques por sus supuestos errores o exageraciones en alguna de sus predicciones.
https://crashoil.blogspot.com/ jueves, 16 de noviembre de 2023
Las porfías del pobre idiota
Queridos lectores:
Hace poco, participé en la presentación de un libro sobre psicología climática en una librería de Barcelona. Mi función en ese evento era hablar principalmente sobre el Cambio Climático y la Crisis Ambiental, con alguna pincelada sobre la Crisis Energética y de Recursos. Al acabar el acto se me acercó una persona, la cual literalmente me dijo que ahora que me había escuchado entendía mejor cuál era mi opinión. Como quiera que yo no entendiera a santo de qué venía esa frase, esta persona me dijo que ella pertenecía al Consell de la República (órgano extraparlamentario cuya función es asesorar a lo que debería ser la futura república independiente de Cataluña) y que yo, literalmente me dijo, «les había hecho sufrir». Capté en ese momento por dónde iba y le dije que la entendía, pero poco a poco fui llevando la conversación al punto que a mi me interesaba: «Bien, ahora que me ha escuchado se ha dado cuenta Vd. de que mi posición no es tan radical, ni tan infundada, como Vd. se pensaba. De hecho, esa versión caricaturesca de mi discurso que Vd. ha oído tan a menudo tiene más que ver con mi crítica al capitalismo que no con mi presunta posición antirrenovable». Al finalizar, le conminé a leer lo que yo he realmente escrito, en vez de quedarse con la versión de mi que otros dan.
Un par de días antes tuve que sufrir en las redes sociales el bastante maleducado acoso de un señor que parece ser trabaja para una de esas publicaciones de verificación de noticias. Su mensaje tenía un tono acusatorio inequívoco: «¿Cuándo va a pedir Antonio Turiel perdón?», y enlazaba y citaba frases de un post mío del año pasado, «El porqué de un llamamiento«. Allí, entre otras muchas cosas, decía que el pasado invierno habría gente que moriría de frío y que seguramente se producirían apagones en Europa, aunque dejaba claro que en España era harto improbable que pasase tal cosa. En aquellos meses, yo estaba muy impresionado por los continuos anuncios de planes de contingencia frente apagones en el Reino Unido, en Francia, en Alemania, y me había estudiado el documento de ENTSO-E sobre cómo íbamos a sortear el invierno. Y después de la voladura del Nord Stream todo apuntaba en la peor de las direcciones.
Obviamente pasó el invierno y la cosa no fue ni de lejos tan grave, en parte por la fuerte disminución de la actividad industrial (que aún se profundiza) y en parte por un invierno anómalamente templado. Justamente le repliqué esto a mi inopinado interlocutor, pero cual martillo de herejes intentaba, siempre con modales sinceramente mejorables, desmontar cada cosa que yo decía como si fueran meros bulos. Así, si yo decía que en un momento la anomalía térmica en Centroeuropa llegó a ser de 15 grados, él me atizaba con una gráfica de las anomalías promedio mensuales de toda Europa (en sí muy considerables, por encima de un grado si recuerdo bien) y todo de este jaez. Al final me cansé del tono chulesco y le bloqueé. El bloqueo es una fantástica herramienta para que los pesados no vean qué escribes y también para no ver tú qué barbaridades ponen y así no te entren las ganas poco oportunas de responder.
Es cierto: en Europa no pasó lo que se temía. Para este señor, eso me hacía a mi acreedor de la obligación de disculparme, como si por culpa de mis palabras algo malo hubiera sucedido, y como si lo que yo decía fuera un auténtico disparate infundado. Por desgracia, los problemas estructurales que teníamos entonces no se han resuelto en absoluto, y la próxima vez que venga un invierno frío (con un poco de suerte éste que viene tampoco lo será) podría pasar lo peor. Por cierto que justo antes de bloquear a este energúmeno, trataba de porfiar acerca de qué es lo que entendía yo por invierno frío.
Este autoproclamado censor había comenzado a rondarnos, a Juan Bordera y a mi, unos días antes a resultas de un artículo que publicanos en Contexto y Acción. En él hablábamos de los fenómenos de intensificación climática actuales y en un momento osamos decir que los modelos climáticos del IPCC tienen dificultades en describir los puntos de transición, debido a su fuerte no linealidad. A este martillo de herejes, en su profunda ignorancia, debió sonarle nuestra afirmación a negacionismo climático del más rancio, e ipso facto comenzó a acosar a Juan por esa concreta frase. Juan se afanó en publicar referencias sobre esta cuestión, pero en el mundo de opciones binarizadas de este señor seguramente tales matices no entran. Lo cierto es que su furibunda diatriba no puede ser más necia: cualquiera que haya trabajado con modelos geofísicos sabe que, por el efecto de la discretización de las ecuaciones y de la integración de las mismas, se genera ruido numérico que el carácter no lineal de las ecuaciones de Navier Stokes amplifica descontroladamente y por ello se requiere introducir cierta viscosidad numérica que inevitablemente suaviza los resultados. Añádase que algunos modelos incorporan cierto grado de relajación a climatología, que la elección del esquema de clausura turbulenta también tiene mucho impacto y que muchos procesos, como la interacción con el hielo, están mal descritos porque están mal comprendidos, y así se entenderá mejor porque los modelos climáticos tienen sus limitaciones. Limitaciones que resultan caer, en todas las ocasiones, en el lado de subestimar la gravedad de los problemas, y nunca en el de sobrestimarla (todo es siempre peor de lo esperado). Lo que para el celote verificacionista es negacionismo es en realidad una aceptación de nuestras limitaciones y un aviso de que en realidad las cosas son peores de lo que nos pensamos.
Mientras contabilizaba la energía que Juan y yo hemos perdido con este auditor escogido por nadie, yo me preguntaba si usará ese mismo furor revisionista delante de quienes decían que el futuro era la gran eólica (ésa misma que está ahora mismo colapsando económicamente) o sobre los que por encima de toda evidencia técnica aún claman que el hidrógeno verde es el combustible del futuro. En particular, me pregunto si les habrá exigido, como hizo conmigo, que pidan perdón, lo cual estaría bastante más justificado, viendo la cantidad de millones que se están tirando a la basura. La pregunta es retórica: verificadores, sí, pero no imbéciles. Arrogantes con el débil y sumisos con el poderoso.
Siguiendo con las redes sociales, pocos días después tuve que aguantar una nueva ridícula murga acerca de un artículo que publiqué en Contexto y Acción hace un año, «El manifiesto que nadie pidió». Hice en ese artículo un par de afirmaciones que en su momento escocieron mucho y las cuales desde entonces ciertas personas intentan siempre refutar. La primera es que en la red eléctrica no cabe un kilovatio·hora más, así que poco se justifica instalar más y más sistemas masivos de producción de electricidad. Y eso es simplemente factual, es otra manera de decir que el consumo eléctrico cae desde 2008. Por supuesto, la caída del consumo no es una simple línea recta, sino que tiene cierta modulación, pero la tendencia decreciente es a todas luces innegable.
Contra este hecho irrefutable se han intentado oponer muchos argumentos de una banalidad infantil y unos pocos con algo de sentido. Entre los últimos se encontraría el hecho de que la caída del consumo se debe fundamentalmente al despegue del autoconsumo. Aunque hay pocos números sobre el autoconsumo, y aún aceptando que algo ha influido en la caída de la demanda observada en la red de alta tensión, un análisis rápido muestra que es imposible que la mayoría de la caída se corresponda con esto; aunque en realidad da igual, porque la clave es que no hay mucha justificación para los grandes proyectos, y más si verdaderamente el autoconsumo fuera tan floreciente. Entre los argumentos banales nos encontramos que ese año se ha instalado mucha energía renovable «¿y cómo va a ser que se instale si no se aprovecha?», el confundir los kW instalados con los kW·h generados, y en general hacer una loa a que las nuevas tecnologías de almacenamiento, de coches eléctricos y de hidrógeno verde van a permitir en un futuro «próximo» aumentar el consumo.
Más sutil es la porfía con el otro de mis argumentos en el artículo, en el que digo que a principios del siglo XXI se había instalado en España mucha energía renovable y que ahora simplemente no se puede integrar más. Aquí mis púgiles dialécticos me enseñan gráficas que muestran cómo se ha incrementado en los últimos diez años el consumo de electricidad específicamente renovable (con un notorio estancamiento en los dos últimos), demostrándose así, a su entender, que sí que se integrado más. En este caso, la palabra clave es «integrado». La integración de los sistemas renovables tiene que ver con el papel que desempeñan dentro del sistema eléctrico (algo que Beamspot nos ha explicado con mucho detalle), y no si en determinados años producen algo más o algo menos de energía. De nuevo, que se estén instalando cada vez más sistemas de energía renovable no demuestra que se estén integrando en la red, si la energía finalmente consumida que viene de las renovables ya podía producirse con lo que existía antes de la instalación de esos nuevos sistemas. En realidad, para probar que se está integrando más energía renovable se necesita demostrar que las nuevas instalaciones están proporcionando una energía que ahora se consume y que antes no estaba disponible, cosa que obviamente no ha pasado si nos fijamos solamente en los últimos años. Aquí, de nuevo, yo juego con la imprecisión temporal de los plazos (¿qué quiere decir exactamente «en los últimos años»), pero, a fin de cuentas, el artículo que tanto les desvela no deja de ser una pieza divulgativa y de opinión, y no un trabajo científico donde todo tiene que ser obsesivamente precisado. Y si les molesta tanto que no sea más preciso, entonces no deben ser capaces de abrir un periódico; o quizá deberían entender que más que mostrar de forma precisamente cuantificado algo, lo que se pretende es introducir de forma divulgativa un concepto. Mención aparte merece el hecho de que si en la suma de la energía renovable generada se introduce la hidroelectricidad (que también es renovable), la resultante es aún menos brillante por lo que ha sufrido la sequía de los últimos dos años esta fuente en particular.
Todos estos ejemplos tienen en mi opinión un denominador común: intentar demostrar que o bien me equivoco o que estoy proporcionando deliberadamente una información errónea. La posición de partida es ésta: simplemente, no puede ser que yo tenga razón. Porque si tengo razón, entonces el mundo, su mundo, se hunde. Ese mundo que han construido basándose bajo la hipótesis de que podremos mantener el mismo nivel de consumo actual, simplemente cambiando nuestras fuentes de energía. Y así no puede ser que los sistemas renovables tengan muchas y notorias limitaciones, que los recursos que se precisan sean no solo escasos sino insuficientes a tal fin, ni que los problemas de sostenibilidad (de recursos, ambientales, sociales, etc) exigen un cambio de rumbo inmediato.
Hay algo, empero, que es nuevo: el nivel de porfía, de empecinamiento. Esta gente está convirtiendo el intentar refutarme en una cuestión vital. En vez de pasar olímpicamente de mi (no nos engañemos, sigo siendo un don nadie y mis opiniones no tienen ningún impacto en ninguna toma de decisión relevante), se obsesionan conmigo. No es algo casual, creo. Estas últimas semanas han sido nefastas para el sector renovable: ahí están los anuncios de los sucesivos planes de rescate de la eólica, centrados fundamentalmente en Siemens Gamesa pero con el resto de empresas también afectadas en mayor o menor medida por los mismos problemas; o la creciente preocupación por los precios cero o negativos de la electricidad en el mercado mayorista, que preludian el estallido de la actual burbuja renovable al estilo del parón que se vive en Alemania desde 2016 con el frenazo de la Energiewende. Ahora más que nunca hay necesidad de contrarrestar las noticias negativas matando al mensajero y descalificando los datos que se dan, por más que sean eso, datos.
Justo antes de que se produzca una transición de fase, un sistema muestra síntomas crecientes de inestabilidad. Algunas variables críticas oscilan, y a medida que te acercas al fatídico punto de ruptura, estas oscilaciones se van haciendo más lentas pero al mismo tiempo de mayor amplitud. Así, hasta que algo se rompe y el sistema colapsa en su nuevo estado.
Toda esta creciente porfía insensata nos muestra esto, que nos estamos acercando a ese punto crítico, a ese momento de ruptura. Lo peor es que los que porfían descuidan lo que debería ser la sustancia real de la discusión: el mantenimiento del bienestar de los ciudadanos y la defensa del interés común. Sacrifican lo que son los asuntos de la polis, la política, por defender una tecnología concreta, unos conceptos abstractos concretos. No se ocupan ya de la polis. Son porfías idiotas, en el más propio sentido terminológico. Lástima que en este momento no tengamos tiempo que perder en discusiones espurias y desatinadas. Suerte del bendito botón de bloqueo…
Salu2. AMT
3. La flota estadounidense en Asia occidental
Un análisis de Bhadrakumar sobre el despliegue naval de los EEUU en la zona y su significado.
Publicado el 20 de noviembre de 2023 por M. K. BHADRAKUMAR
EEUU se embarca en una guerra por poderes contra Irán
Está en marcha un despliegue naval masivo de Estados Unidos en un amplio arco del llamado Gran Oriente Próximo, que se extiende desde Creta, en el Mediterráneo oriental, hasta el Mar Rojo y Bab el Mandeb, pasando por el Golfo de Adén y hasta el Golfo de Omán. Este despliegue disuasorio puede transformarse en operaciones ofensivas a gran escala y pretende reelaborar los alineamientos geopolíticos y devolverlos a los surcos tradicionales de las rivalidades intrarregionales en la región del Golfo.
Los observadores de buques dijeron primero que el jueves, el portaaviones USS Dwight D. Eisenhower y sus escoltas navegaban justo fuera del Estrecho de Ormuz, en el Golfo de Omán, y se acercaban al Golfo Pérsico. Un funcionario del Pentágono confirmó la ubicación, pero no quiso decir si el portaaviones entraría en el Golfo Pérsico pasando por el Estrecho de Ormuz.
El refuerzo naval estadounidense en la región consiste también en otro grupo de ataque de portaaviones -el USS Ford y sus escoltas- que la semana pasada se alejó de la costa israelí y ahora se ha reposicionado al sur de Creta, según observadores de buques, aparentemente fuera del alcance de misiles de Hezbolá del Líbano.
Aparte de los dos grupos de ataque de portaaviones, el despliegue estadounidense incluye también un Grupo Anfibio Preparado Bataan de tres buques con la 26ª Unidad Expedicionaria de Marines y varios destructores de misiles guiados: el USS Bataan y el USS Carter Hall, que operan en el norte del Mar Rojo, y el USS Mesa Verde, en el Mediterráneo oriental, junto con el buque de mando USS Mount Whitney.
Además, hay un cierto número de submarinos de ataque estadounidenses en la región, pero el Pentágono no suele revelar su ubicación -excepto por una rara revelación recientemente por parte del Mando Central de EE.UU. del tránsito el 5 de noviembre del submarino nuclear de misiles guiados USS Florida al este de Suez.
La explicación más obvia de tan formidable acumulación naval es que forma parte del esfuerzo estadounidense por mantener contenido el actual conflicto en el sur de Israel y Gaza. Hezbolá sigue disparando cohetes y misiles antitanque contra Israel desde Líbano; grupos militantes chiíes respaldados por Irán están atacando bases estadounidenses en Irak y Siria; y los rebeldes huzíes de Yemen están disparando misiles contra Israel. Desde el 17 de octubre se han producido al menos 58 ataques contra bases estadounidenses, la mayoría en Irak.
La opinión de la línea dura en Estados Unidos es que los grupos militantes que atacan a las fuerzas estadounidenses actúan a instancias de Irán. Esta acusación es un viejo bulo estadounidense-israelí y sigue surgiendo cada vez que Irán está en el punto de mira y/o se requiere un juego de culpas. La opinión de los expertos, incluso en Estados Unidos, siempre se ha mostrado cautelosa al respecto.
Los observadores más veteranos estiman que, aunque Teherán está ayudando abiertamente a los diversos grupos de resistencia que operan en Oriente Próximo para hacer retroceder a Estados Unidos e Israel, eso no convierte exactamente a estos grupos en «apoderados iraníes». Así, resultó que a Irán le pilló por sorpresa el ataque de Hamás contra Israel del 7 de octubre. Según Reuters, en una reciente reunión en Teherán con Ismail Haniyeh, presidente del buró político del grupo, el líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, sacó el tema a colación.
En cualquier caso, es un hecho conocido que el establishment estadounidense es muy consciente de la realidad sobre el terreno de su situación con Irán y no ha dudado en utilizar canales secundarios para presionar a Teherán para que utilice sus buenos oficios con los grupos militantes chiíes que operan en Irak para que actúen con moderación. Pero la conclusión es que Irán también tiene sus limitaciones en tiempos tan extraordinarios como los actuales, en los que el odio y la ira contra Estados Unidos e Israel han ido in crescendo en los países musulmanes.
Curiosamente, coincidiendo con la llegada del portaaviones USS Dwight D. Eisenhower y sus escoltas en aguas del Estrecho de Ormuz, el International Maritime Security Construct [IMSC] -un consorcio de países con sede en Bahrein, cuyo objetivo oficial declarado es el mantenimiento del orden y la seguridad en el Golfo Pérsico, el Golfo de Omán, el Golfo de Adén y el sur del Mar Rojo, en particular en lo que respecta a la seguridad marítima de las rutas mundiales de suministro de petróleo- emitió el jueves un aviso para los buques que viajen por los accesos a Bab al Mandeb y el Mar Rojo y aconseja específicamente que «al elegir las rutas, se orienten hacia la creación de la máxima distancia factible de las aguas yemeníes. »
Dos días más tarde, el ejército israelí ha dicho que los huzíes de Yemen se habían apoderado en realidad de un buque de carga en el sur del Mar Rojo cuando navegaba de Turquía a la India; aunque el ejército añadió que el buque no era de propiedad israelí y no tenía israelíes entre su tripulación, los detalles de propiedad en las bases de datos públicas de transporte marítimo asociaban a los propietarios del buque con Ray Car Carriers, que fue fundada por Abraham «Rami» Ungar, conocido como uno de los hombres más ricos de Israel.
No hace falta ser muy ingenioso para darse cuenta de que Estados Unidos, que ya está sufriendo la humillación de que los huzíes hayan derribado recientemente un avión no tripulado estadounidense MQ-9 Reaper sobre aguas internacionales, está actuando contra los huzíes. Esto necesita algunas explicaciones.
El punto es, IMSC es una «coalición de voluntarios» liderada por Estados Unidos fuera del ámbito de la misión de la Organización Marítima Internacional, la agencia especializada de las Naciones Unidas «para promover el transporte marítimo seguro, seguro, ambientalmente racional, eficiente y sostenible a través de la cooperación.»
Se creó en 2019 con la guerra de Yemen como telón de fondo y está formada, entre otros, por Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudí, de la región del Golfo. Su leitmotiv fue contrarrestar el eje Irán-Huzíes durante la intervención saudí-emiratí en Yemen -esencialmente, como parte de la estrategia de contención de Estados Unidos contra Irán que dominaba la política regional en ese momento-.
Significativamente, si la Administración Biden planea golpear a los huzíes y lo hace ver como un ataque de represalia / punitivo y con ese fin, está invocando la plataforma IMSC, que pertenece a una época pasada antes del acercamiento saudí-iraní mediado por China, eso se convierte en una brillante estratagema geopolítica en la que EE.UU. espera lograr múltiples objetivos matando muchos pájaros con una solo tiro.
Estos objetivos van desde rebajar a Irán uno o dos peldaños en el folclore regional de la dinámica de poder; abrir una brecha entre Arabia Saudí e Irán en una coyuntura en la que la amistad entre los dos rivales tradicionales está frustrando los planes estadounidenses de «integrar» a Israel; restablecer la conmoción y el pavor del poder estadounidense en Oriente Próximo (y en todo el mundo); mantener abiertas las líneas marítimas del Mar Rojo para los buques israelíes; y, en términos estratégicos, dominar las vías navegables del Mar Rojo que conducen al Canal de Suez.
Por cierto, últimamente el Mar Rojo está siendo testigo de la disputa de grandes potencias: China tiene una base naval en Yibuti y Rusia espera establecer una base de submarinos en Sudán; Eritrea es un Estado ribereño del Mar Rojo virulentamente antiestadounidense; y Estados Unidos está intentando desesperadamente cambiar el régimen de Etiopía, el país más grande del continente africano, que mantiene relaciones muy amistosas con Rusia.
¿Un atolladero para Estados Unidos?
Aún más curioso es el momento en que el grupo de portaaviones estadounidense se encuentra en la región del Golfo Pérsico. El Ministerio de Asuntos Exteriores chino anunció el domingo que una delegación formada por ministros de Asuntos Exteriores árabes e islámicos visitará China del 20 al 21 de noviembre para mantener una «comunicación y coordinación en profundidad» con Pekín «sobre las formas de desescalar el actual conflicto palestino-israelí, proteger a los civiles y buscar una solución justa a la cuestión palestina». La delegación está formada por el príncipe Faisal bin Farhan Al Saud, ministro saudí de Asuntos Exteriores; Ayman Safadi, viceprimer ministro y ministro jordano de Asuntos Exteriores; Sameh Shoukry, ministro egipcio de Asuntos Exteriores; Retno Marsudi, ministra indonesia de Asuntos Exteriores; Riyad Al-Maliki, ministro palestino de Asuntos Exteriores; y Hussein Brahim Taha, secretario general de la Organización de Cooperación Islámica.
Se trata de una iniciativa saudí. No cabe duda de que el acercamiento colectivo de los países musulmanes a China como principal interlocutor en la fase actual del conflicto palestino-israelí es un desaire diplomático a Estados Unidos. En pocas palabras, la unidad árabe también se está convirtiendo en una espina clavada en la carne del presidente Biden en un momento en el que a Estados Unidos le resulta cada vez más difícil bloquear el impulso chino-árabe a favor de un alto el fuego en Gaza y contrarrestar la condena internacional de la horrible violencia de Israel contra el pueblo palestino, especialmente en el Sur Global.
Al atacar a los huzíes de Yemen, el plan de juego de la administración Biden es socavar el acercamiento entre Arabia Saudí e Irán, aprovechando la antipatía saudí hacia los huzíes, por un lado, y provocando a Teherán, por otro. Básicamente, Estados Unidos espera pagar a Irán con la misma moneda.
Como decía un artículo de opinión en The Hill: «Es hora de que Biden y sus principales asesores en su equipo de seguridad nacional… asuman una defensa activa golpeando a los apoderados iraníes con dureza y sin pedir disculpas, cuando presenten una amenaza, no después de que ya hayan atacado. Y la causa probable debe ser suficientemente buena para proteger a nuestros miembros del servicio que tripulan bases remotas en Irak y Siria… Nariz sangrienta es la única respuesta que Irán entiende, y precisamente la respuesta que EE.UU. debe dar». (aquí)
La Administración Biden debe estar intuyendo ya que las operaciones israelíes contra Hamás no están llegando a ninguna parte y pueden convertirse en un largo viaje de un día a la noche, gracias a la obstinada negativa del Estado sionista a afrontar su culpa y su vergüenza o a aceptar una solución de dos Estados para la cuestión palestina. La opinión pública estadounidense se está volviendo escéptica sobre la gestión de Biden de la situación y los aliados de Estados Unidos se sienten preocupados. De hecho, el propio Israel es una casa profundamente dividida.
Mientras tanto, el aislamiento diplomático de Estados Unidos en Oriente Próximo está alcanzando hoy un nivel sin precedentes. La gran pregunta es si mediante la coerción – «poder inteligente»- es posible recuperar el terreno perdido cuando el quid de la cuestión es que ya no se confía en Estados Unidos en Oriente Medio. Además, Irán tiene la patente del «poder inteligente», que ha utilizado con éxito como herramienta diplomática durante las últimas cuatro décadas para evitar los desafíos existenciales de Estados Unidos.
Estados Unidos corre el riesgo de enredarse con los grupos de resistencia, que no tienen nada que perder y sí mucho que ganar creando un atolladero para Washington. El quid de la cuestión es que los grupos de resistencia operan en sus países de origen y disfrutan de amplias redes de apoyo social. Se trata, por tanto, en última instancia, de una batalla desigual. La Administración Biden debería preguntarse si merece la pena correr el riesgo -todo sea por levantar la decaída moral israelí- antes de embarcarse en otra guerra eterna en Oriente Próximo.
4. Si no puedes fabricar nada más, haz dinero
Si hay algo que hace que un par de guerras en curso te parezcan poca cosa, es leer cada semana la entrada de B. En esta ocasión, sobre la burbuja financiera en la que flotamos. https://thehonestsorcerer.
Financiación del fin de la modernidad
Cómo la financiarización anuncia el fin de la era industrial
B
Las economías neoliberales occidentales están al borde de un pronunciado declive económico. Salvo que se produzca un milagro energético o de productividad, se avecina una recesión profunda y prolongada. Mientras los expertos de la corriente dominante siguen «informando» al público de cómo el PIB ha crecido realmente en las últimas décadas (excepto en algunos breves momentos), y de cómo el G7 sigue siendo el principal bloque de poder económico, la economía real de bienes y servicios cuenta una historia completamente diferente. El crecimiento – en el sentido de producción económica real – se ha detenido hace 18 años en Occidente, y las condiciones están ahora maduras para una rápida contracción. Se impone una evaluación aleccionadora de la economía real, en la que su humilde bloguero sigue participando activamente. Abróchense los cinturones.
Como los lectores veteranos ya sabrán de memoria: el dinero no es la economía, lo es la energía. El dinero no es más que un derecho sobre la energía y los recursos. Todo lo que extraemos, cultivamos, fabricamos y consumimos requiere energía para producirse. Sin energía no hay producción ni servicios. Cuanto más producimos o consumimos, más energía consumimos. Y aunque pueda parecer que los países ricos han desvinculado de algún modo sus economías del consumo de energía (es decir, han conseguido que el PIB crezca mucho más rápido que el consumo de energía), en realidad ocurre lo contrario. Lo único que han hecho ha sido enviar al extranjero sus actividades manufactureras y mineras de alta intensidad energética, y luego importar todo lo que necesitaban utilizando sus divisas sobrevaloradas, con lo que se han vuelto más independientes que nunca del comercio exterior.
La gente, junto con su élite gobernante, fue llevada por el camino de rosas con el PIB, y ahora un ajuste de cuentas está a la vuelta de la esquina.
Hay que decirlo alto y claro: el Producto Interior Bruto (PIB) es una medida totalmente artificial y engañosa. Contrariamente a lo que se suele pensar, no es una medida de la actividad económica real, sino sólo de la cantidad de transacciones financieras que tienen lugar. Hay un mundo de diferencia entre ambos. Por supuesto, con la inclusión de las finanzas, los seguros y el sector inmobiliario (el llamado sector FIRE, todos inflados por los niveles de endeudamiento) hay una cantidad cada vez mayor de dinero que cambia de manos en estos días… Lástima, sin embargo, que estas actividades totalmente ficticias no añadan ni una pizca de valor a la economía. Todo lo contrario.
Lo que la reciente fijación de nuestras élites en el PIB muestra realmente es cómo hemos pasado de una economía real basada en el trabajo de valor añadido a una economía financiera totalmente ficticia basada en la búsqueda de rentas. ¿Sabía, por ejemplo, que las multas por retrasos en los pagos de las tarjetas de crédito cuentan como PIB? Bueno, se llama eufemísticamente «prestación de servicios financieros». ¿O qué le parece el aumento totalmente ficticio del valor de alquiler de la vivienda que usted ocupa en realidad? Si la hubieras alquilado, habrías recibido una suma cada vez mayor, ¿verdad? Oh, ¿no has recibido ni un céntimo por vivir en tu propia casa? Ese es tu problema, seguiremos contándolo como crecimiento del PIB. ¿O qué me dice de subestimar sistemáticamente la inflación? Así, cualquier dinero adicional que gaste (por encima de los niveles oficiales de inflación) en el mismo producto o servicio que antes le salía mucho más barato cuenta ahora como crecimiento del PIB. Inteligente, ¿eh?
Para mantener este simulacro de crecimiento, hay que inventar dinero nuevo una y otra vez. En parte, para evitar quedarse sin efectivo mientras se paga cada vez más por los mismos productos y servicios mes tras mes, y en parte para mantener vivo un sistema basado en la deuda. Contrariamente a lo que se suele pensar, los bancos no acreditan dinero a nadie a partir de depósitos, sino que lo crean de la nada y lo destruyen en cuanto se devuelve el préstamo. El problema es que hay que prestar dinero nuevo una y otra vez para devolver el principal más los intereses de otros préstamos (anteriores). Esto se debe a que, cuando se obtiene un préstamo, sólo se crea el capital (que se transfiere a la cuenta bancaria), mientras que los intereses tienen que ser financiados por otra persona, pidiendo otro préstamo. En pocas palabras, nunca hay suficiente dinero en el sistema para pagar todas las deudas existentes en un momento dado. Si se prohibieran a escala mundial todos los nuevos préstamos, los existentes se volverían inmediatamente inservibles y el sistema monetario – junto con la economía – se congelaría.
Esta situación económico-financiera en la que nos encontramos hoy no es nada nuevo: todo esto ha sucedido muchas veces en los últimos cinco mil años. La deuda siempre ha seguido aumentando exponencialmente gracias a los intereses, mientras que los activos productivos (la tierra) seguían encontrando límites en la producción o, mejor dicho, rendimientos decrecientes. La energía es (y siempre ha sido) la economía, desde las calorías de los alimentos almacenadas en cereales hasta los combustibles fósiles que alimentan todo este mundo moderno. Así que, al igual que todas las civilizaciones antiguas quebraron poco después de no poder alimentar (y por tanto «potenciar») aún más su crecimiento demográfico y económico, nuestra economía supercompleja se irá a pique en cuanto no consiga aumentar su consumo de energía.
Recuerden: sin crecimiento neto de la energía no hay crecimiento neto de la economía. Y cuando la economía simplemente no pueda crecer más y comience la contracción, entonces la cantidad galáctica de obligaciones financieras será imposible de cumplir. De repente, una cantidad exponencialmente creciente de dinero perseguirá a una cantidad cada vez menor de bienes. Por lo tanto, tan pronto como la producción neta de energía pase del estancamiento a la caída, el sistema financiero entrará en default – aniquilando los activos de los ricos – o pasará a la hiperinflación – destruyendo todo el exceso de poder adquisitivo que queda en los bolsillos de la gente común. Todo lo que hemos visto desde 2008 ha sido un tambaleo al borde del abismo. Lo que sigue es imposible de describir en términos actuales. Un pánico como el de 1929, tras un pico y una meseta similares de la producción energética, está prácticamente garantizado.
Visto así, subir los tipos de interés equivale a un suicidio. Todos los proyectos energéticos (ya sean combustibles fósiles, «renovables», por no hablar de la energía nuclear) requieren una inversión inicial masiva. En un entorno económico así, sólo se ejecutan los proyectos más rentables, en los que la amortización es suficiente para cubrir el aumento de las obligaciones de pago frente a los financiadores. Sin embargo, sin una cartera suficiente de nuevos proyectos energéticos, las viejas centrales que se jubilan, los paneles solares y las turbinas eólicas que envejecen o los pozos petrolíferos que se agotan simplemente no se sustituirán, y lo único que conseguiremos es que la producción de energía disminuya. Y ahora sabemos lo que eso significa.
Un reciente debate entre Nate Hagens y Luke Gromen ha arrojado luz sobre esta malsana relación entre finanzas y energía. El argumento es bastante sencillo y dice así: si el precio de equilibrio del próximo barril de petróleo sube un 8% cada año debido al agotamiento y al aumento de los costes, entonces el rendimiento financiero de los bonos del Tesoro debe aumentar a un ritmo similar. Y mientras que los tipos de interés de los préstamos de inversión pueden subir todo lo que puedan, no puede decirse lo mismo de los rendimientos de los bonos (donde los bancos centrales interfieren activamente en el mercado para limitar los tipos de interés).
Las grandes compañías petroleras (tanto nacionales como privadas) guardan sus beneficios en bonos del Tesoro, y luego utilizan este dinero unos años más tarde para financiar sus nuevas actividades de perforación y exploración. Los costes de inversión no dejan de aumentar, mientras que el rendimiento de los ahorros de las compañías petroleras es cada vez menor. (En parte por el aumento de los tipos de interés y la inflación de los costes, pero también porque cada vez se necesita más energía final material para perforar nuevos pozos). Así, mientras que el beneficio de este año (digamos 100 millones de dólares) valdrá 104 millones un año después, el coste de perforación para mantener los mismos niveles de producción subirá a 108 millones. Los 4 millones de dólares que faltan habrá que prestarlos para que existan (pero entonces se necesitan precios del petróleo cada vez más altos para devolver ese préstamo), o habrá que reducir la cantidad de producción de petróleo. Con el estancamiento de los precios del petróleo, cada vez parece más que a los ejecutivos petroleros ya no les merece la pena guardar sus beneficios en bonos. En su lugar, derraman todo lo que ganan en sus accionistas, o se lo gastan en comprarse unos a otros. El resultado: las empresas petroleras viven de sus recursos petrolíferos existentes, y luego tiran del enchufe cuando éstos se agotan.
De acuerdo», se podría decir, «que les vaya bien. Entonces invertiremos en energías renovables». Como vengo explicando en mi blog, hay dos grandes problemas. Uno, las renovables no pueden fabricarse sin combustibles fósiles y dos, las redes eléctricas requieren un aumento exponencial de la inversión material para dar cabida a un número cada vez mayor de energía eólica y solar. Cuantos más generadores intermitentes de electricidad haya en una red, más inversión material y energética se necesita para fabricar más cables de transmisión, transformadores, conmutadores, etc., y luego, a partir de cierto límite: para construir baterías cada vez más grandes. Se trata de un típico bucle de retroalimentación negativa autolimitante, en el que la penetración de la energía eólica y solar simplemente se detiene tras alcanzar rendimientos decrecientes, dejando la red (y todas las industrias pesadas, incluida la minería) cada vez más dependientes de los combustibles fósiles. Como advierte la NERC (North American Electric Reliability Corporation) a los consumidores estadounidenses en su informe Winter Reliability Assessment: Hasta dos tercios de Estados Unidos podrían sufrir apagones en los picos invernales de este año y del próximo. […] El regulador señala la falta de infraestructuras de transporte de gas como uno de los principales retos para la red estadounidense este invierno, ya que compromete la seguridad del suministro de combustible para generación. El informe también señala la evidencia histórica de que el clima invernal extremo también puede afectar a la producción de gas natural y, en consecuencia, reforzar el efecto del clima en la seguridad del suministro eléctrico. […] Sin embargo, no sólo el gas natural es problemático. El aumento masivo de la capacidad eólica y solar también ha repercutido en la fiabilidad del suministro eléctrico y podría convertirse en un problema durante el invierno.
Esto no quiere decir que lo único que necesitemos sean más inversiones en combustibles fósiles. Eso sería un desastre para el clima, los ecosistemas y nuestra salud, además de ser cada vez menos factible a medida que se agotan los yacimientos fáciles de perforar. Sin embargo, hay que reconocer que todos nuestros sistemas energéticos están interrelacionados y se han vuelto completamente dependientes unos de otros. La extracción y el transporte de grandes cantidades de minerales para las «energías renovables» requieren diesel, mientras que los equipos de perforación y las bombas necesitan electricidad. Si se suprime uno de los insumos, los demás también fallan.
Si a esto añadimos la inflación de los costes de los materiales y la reciente subida de los tipos de interés, nos damos cuenta de que el sector de las «energías renovables» se enfrenta a una tormenta perfecta. La situación es muy similar a la revolución del petróleo de esquisto, salvo que es mucho peor. Cuando los tipos de interés y los costes eran bajos en la década de 2010, las «renovables» experimentaron un auge, al igual que el negocio del fracking. Tan pronto como los tipos de interés empezaron a subir de la mano de los costes de los materiales, tanto el negocio del esquisto como el de las energías «renovables» tuvieron cada vez más dificultades para financiar un mayor crecimiento y devolver el dinero a sus inversores al mismo tiempo.
La ironía de las ironías es que las subidas de los tipos de interés fueron una respuesta a la inflación, algo que fue impulsado por unos costes energéticos cada vez más altos, a su vez resultado de que el sistema energético mundial alcanzara sus límites en 2021. Así pues, la única opción que les queda a los gobiernos para salvar el sector de las «renovables» es imprimir más y más dinero en forma de rescates. Si tiene la corazonada de que esto provocará un nuevo aumento de los precios de la electricidad y, por tanto, una mayor inflación, no está del todo equivocado. Los límites al crecimiento de la producción de energía y los rendimientos decrecientes son difíciles de negociar.
Así que nos quedamos con un sistema financiero en constante expansión que añade deuda sobre deuda mientras la economía real -que requiere un crecimiento constante del suministro energético- se marchita lentamente en la enredadera. Basta con echar un vistazo al consumo energético de los países occidentales para darse cuenta de que algo va muy mal y de que se encuentran en una senda insostenible. Desde hace décadas. No por una crisis sanitaria. No por una guerra, o ahora dos. Estos horribles sucesos sólo sirvieron para asestar los últimos golpes a un sistema económico anémico que ya se encontraba en serios apuros. No es de extrañar entonces que crezca el pánico entre las élites occidentales sobre qué hacer cuando China asuma el liderazgo económico. Lo irónico es que este relevo ya se ha producido. Hace mucho tiempo. El hecho de que esto haya pasado completamente desapercibido, sólo demuestra lo defectuosos que son los modelos y las mediciones económicas dominantes.
Mientras tanto, la desindustrialización en Europa está en pleno apogeo. El bloque económico ya ha perdido entre el 10% y el 15% de su demanda de gas -de forma permanente- debido a los costes significativamente más elevados de la importación de GNL frente al gas de gasoducto. Se han cerrado muchos centros de producción química y metalúrgica, así como plantas de fertilizantes, y la producción económica real se ha reducido considerablemente. Como consecuencia, la AIE prevé ahora un descenso de la demanda de diesel en Alemania de unos 40.000 barriles diarios (una caída de alrededor del 4%) para 2023. Dado que el diesel se utiliza sobre todo en vehículos comerciales (camiones y maquinaria pesada), esta sola medida indica una caída correspondiente de la producción económica real.
Si nos fijamos en las cifras del PIB, por supuesto, nada de esto se aprecia. A medida que avanza la desindustrialización (combinada con una caída de la demanda de los consumidores debida a la inflación), la caída del PIB se mantiene convenientemente «en equilibrio» gracias a un repunte similar de la financiarización. Un proceso mediante el cual los mercados financieros, las instituciones financieras y las élites financieras adquirieron una influencia cada vez mayor sobre la política económica y los resultados económicos.
Como escribe Michael Hudson, «el declive de una economía industrial suele proporcionar una bolsa de oportunidades para los depredadores financieros y los fondos buitre». Así ocurre en Alemania. Se está mostrando en los beneficios empresariales en Alemania, que alcanzaron un récord de 234.150 millones de euros en el primer trimestre de 2023. Está a la vista en los planes presupuestarios alemanes para 2024, que imponen una profunda austeridad en todas partes excepto en el ámbito militar. Es evidente en el crecimiento de la industria alemana de capital privado y capital riesgo, que triplicó su tamaño entre 2012 y 2021, y esa tendencia está cobrando fuerza. Según Reuters, los bufetes de abogados internacionales y estadounidenses siguen invirtiendo en Alemania, y las fusiones y adquisiciones internacionales, las finanzas y las contrataciones de capital riesgo impulsan el crecimiento del mercado legal en el país,”
Así que, aunque sobre el papel todo parece ir bien -los beneficios suben y el volumen de transacciones monetarias (también conocido como PIB) se mantiene plano-, el empleo se ha precarizado y los salarios reales siguen cayendo de la mano de la actividad económica general. No hay nada que ver.
En la escena mundial, el transporte marítimo (una fuerte señal de la salud económica mundial) también sigue deslizándose hacia un declive prolongado. No es de extrañar: si se produce menos, se envía menos. Y a medida que la economía de la UE se tambalea, también la fabricación estadounidense se estanca tras un repunte pospandémico. Y al igual que en Europa, la demanda de diesel en EE.UU. también ha empezado a tambalearse.
Una señal aún más ominosa del fin del crecimiento en Occidente es la generación de electricidad. Incluso si uno se aferra a la creencia de que una economía puede funcionar sólo con electricidad -lo que sencillamente no es posible-, el estancamiento en todo el G7 desde 2005 debería hacer sonar algunas alarmas. Mientras tanto, China ha superado a la UE-27 en 2007, a Estados Unidos en 2010 y al G7 en 2020. Demasiado para Occidente como primera potencia económica del planeta. Sencilla y manifiestamente no lo es. Financieramente, quizás (por ahora). Pero, ¿en términos reales?
Afrontémoslo: al carecer de recursos energéticos propios, Europa ya ha empezado a dar vueltas por el sumidero. Estados Unidos también se encuentra en un punto álgido y es probable que siga los pasos de la UE a finales de esta década. Tras un pico (seguido de un declive bastante repentino) en la producción de petróleo y gas de esquisto, no habrá más conejitos que sacar de la chistera. Las maquinaciones con el PIB, basadas en un sistema financiero cada vez más precario e intrínsecamente insostenible, sólo pueden enmascarar este declive, pero no pueden ralentizarlo ni detenerlo.
Gracias a la naturaleza interconectada de las economías occidentales basadas en la deuda, la caída de cualquiera de los dos pilares del viejo orden económico provocará con toda probabilidad la caída del otro. Esta vez, a falta de un milagro energético, no habrá recuperación. Para bien o para mal, la crisis financiera que se avecina está aquí para quedarse, y lo más probable es que también perjudique gravemente a China con la pérdida de sus mercados y de gran parte de sus reservas de divisas. Como de costumbre, es muy difícil predecir una crisis financiera. Sin embargo, una cosa parece segura: se impone una simplificación duradera de la economía mundial.
Hasta la próxima, B
5. ¿Puede Israel arrastrar a los EEUU a unirse a la guerra?
Crooke esta semana presenta un panorama muy sombrío sobre las perspectivas de futuro en la guerra de Palestina. Los israelíes estarían impulsando a fondo la expulsión total de los palestinos y podrían arrastrar a los EEUU en esta peligrosa política en la guerra que esto podría provocar.
¿Picará el escorpión a la rana estadounidense?
Alastair Crooke 20 de noviembre de 2023
Netanyahu está preparando el terreno para tender una trampa a la Administración Biden maniobrando para que Estados Unidos no tenga más opción que unirse a Israel.
Se trata de una alegoría en la que un escorpión depende de una rana para cruzar un río crecido, subiéndose a la espalda de la rana. La rana desconfía del escorpión, pero accede a regañadientes. Durante la travesía, el escorpión pica mortalmente a la rana que nada por el río, debajo del escorpión. Ambos mueren.
Se trata de un cuento antiguo que pretende ilustrar la naturaleza de la tragedia. Una tragedia griega es aquella en la que la crisis en el corazón de cualquier «tragedia» no surge por pura casualidad. El sentido griego de la tragedia es que algo ocurre porque tiene que ocurrir, por la naturaleza de los participantes, porque los actores implicados hacen que ocurra. Y no tienen más remedio que hacerlo, porque ésa es su naturaleza.
Es una historia que utilizó un antiguo diplomático israelí de alto rango, muy versado en política estadounidense. Su relato de la fábula de la rana muestra a los dirigentes israelíes eludiendo desesperadamente la responsabilidad por la debacle del 7 de octubre, con un gabinete que trata furiosamente de convertir la crisis (psicológicamente) de un desastre culpable, para presentar a la opinión pública israelí una imagen de oportunidad épica.
La quimera que se presenta es la de que, remontándose a la ideología sionista más primitiva, Israel puede convertir la catástrofe de Gaza -como el ministro de Finanzas Smotrich viene sosteniendo desde hace tiempo- en una solución que, de una vez por todas, «resuelva unilateralmente la contradicción inherente entre las aspiraciones judías y palestinas -acabando con la ilusión de que es posible cualquier tipo de compromiso, reconciliación o partición».
Este es el potencial aguijón del escorpión: el gabinete israelí apostándolo todo a una estrategia enormemente arriesgada -una nueva Nakba- que podría arrastrar a Israel a un conflicto mayor, pero que al hacerlo también hundiría lo que queda del prestigio occidental.
Por supuesto, como subraya el ex diplomático israelí, esta estratagema se construye esencialmente en torno a la ambición personal de Netanyahu: maniobra para aliviar las críticas y mantenerse en el poder tanto tiempo como pueda. Y lo que es más importante, espera que esto le permita repartir la culpa, despojándose de toda responsabilidad y rendición de cuentas. [Mejor aún], «puede situar a Gaza en un contexto histórico y épico como un acontecimiento que podría convertir al primer ministro en un líder bélico formativo de grandeza y gloria».
¿Increíble? No necesariamente.
Puede que Netanyahu se esté retorciendo políticamente por sobrevivir, pero también es un auténtico «creyente». En su libro Going to the Wars, el historiador Max Hastings escribe que Netanyahu le dijo en los años setenta que «en la próxima guerra, si lo hacemos bien, tendremos la oportunidad de echar a todos los árabes… Podemos limpiar Cisjordania, ordenar Jerusalén».
¿Y qué piensa el gabinete israelí sobre la «próxima guerra»? Piensa en Hezbolá. Como señaló recientemente un ministro, «después de Hamás, nos ocuparemos de Hezbolá».
Según el ex diplomático israelí, es precisamente la confluencia de una guerra prolongada en Gaza (según las líneas establecidas en 2006) y un liderazgo israelí aparentemente decidido a provocar a Hezbolá para que suba por la escalera de la escalada lo que está haciendo que se enciendan luces rojas en la Casa Blanca.
En la guerra de 2006 con Hezbolá, todo el suburbio urbano poblado de Beirut -Dahiya- fue arrasado. El general Eizenkot (que comandó las fuerzas israelíes durante esa guerra y ahora es miembro del «Gabinete de Guerra» de Netanyahu) dijo en 2008: «Lo que ocurrió en el barrio de Dahiya de Beirut en 2006 ocurrirá en todos los pueblos desde los que se dispare a Israel… Desde nuestro punto de vista, no son pueblos civiles, son bases militares… Esto no es una recomendación. Es un plan. Y ha sido aprobado».
De ahí el tratamiento de Gaza.
No es probable que el Gabinete de Guerra israelí pretenda provocar una invasión a gran escala de Israel por parte de Hezbolá (lo que representaría una amenaza existencial); pero a Netanyahu y al gabinete les gustaría que el actual intercambio de fuego en la frontera norte se intensificara hasta el punto en que Estados Unidos se sintiera obligado a hacer llover algunos golpes de advertencia sobre la infraestructura militar de Hezbolá.
Dado que las IDF ya están atacando a civiles a 40 km de Líbano (la semana pasada un misil de las IDF incineró un coche con una abuela y sus tres sobrinas), la preocupación de Estados Unidos por una escalada es real.
Esto es lo que preocupa a la Casa Blanca, dice el diplomático. Irán confirma que recibió no menos de tres mensajes estadounidenses en el plazo de un día en los que se decía a Teherán que Estados Unidos no busca la guerra con Irán. Y un enviado estadounidense, Amos Hochstein, ha estado dando vueltas por Beirut insistiendo en que Hezbolá no debe intensificarse en respuesta a los ataques transfronterizos israelíes.
«La reticencia de Netanyahu a enunciar cualquier idea sobre el ‘día después’ en Gaza -y los importantes y ominosos acontecimientos de escalada en Líbano- están creando una brecha entre las políticas de Estados Unidos e Israel hasta el punto de que algunos en la administración Biden y en el Congreso están empezando a pensar que Netanyahu está intentando arrastrar a los estadounidenses a una guerra con Irán».
«[Netanyahu] ‘no está interesado en un segundo frente en el norte con Hezbolá», dice el ex funcionario, añadiendo sin embargo que [en la Casa Blanca] creen que un ataque estadounidense contra las provocaciones de Irán convertiría potencialmente la abyecta debacle de Netanyahu en una especie de triunfo estratégico».
«Esa es la misma lógica enrevesada que lo guió cuando alentó a su amigo del alma, el entonces presidente Donald Trump, a retirarse unilateralmente del acuerdo nuclear con Irán en mayo de 2018. Esa fue también la lógica subyacente de su comparecencia en el Congreso en 2002 animando a los estadounidenses a invadir Irak, porque «estabilizaría la región» y «repercutiría» en Irán».
Estos temores van al núcleo de la «tragedia» que «tiene que ocurrir»: la rana, con mucha cautela, ha aceptado llevar al escorpión al otro lado del cruce del río, pero quiere una garantía de que, dada la naturaleza del escorpión, no picará a su benefactor.
El Equipo Biden, del mismo modo, no confía en Netanyahu. No desea que le «piquen» metiéndole en una guerra atollada con Irán.
El aguijón es palpable: El gabinete de Netanyahu está preparando gradual y deliberadamente el escenario para atrapar a la Administración Biden maniobrando para que Washington no tenga más opción que unirse a Israel, si la guerra se extiende.
Como en toda tragedia clásica, el desenlace se produce porque los actores implicados hacen que suceda; no tienen más remedio que hacer que suceda, porque ésa es su naturaleza. «El primer ministro israelí no sólo descarta cualquier idea o petición procedente de Washington; Netanyahu quiere explícitamente que la guerra de Gaza continúe indefinidamente sin ningún corolario político», relata el ex funcionario.
Considérese también el establecimiento explícito por parte de Jake Sullivan de las líneas rojas de Estados Unidos: Ninguna reocupación de Gaza; ningún desplazamiento de su población; ninguna reducción de su territorio; ninguna desconexión política con las autoridades de Cisjordania; ninguna toma de decisiones alternativa, salvo la palestina, y ninguna vuelta al statu quo anterior.
Netanyahu simplemente rechaza todas estas «líneas» en una sola frase: Israel, dijo, supervisaría y mantendría la «responsabilidad general de la seguridad» durante un periodo de tiempo indefinido. De un plumazo, socava el juego final identificado por Estados Unidos, dejándolo colgar en los fríos vientos de un sentimiento global e interno cada vez menos comprensivo, y las arenas del reloj de arena agotándose.
El «juego final» de Smotrich es evidente: Netanyahu está construyendo el apoyo popular interno hacia un nuevo ultimátum silencioso para Gaza: «emigración o aniquilación». Esto es un anatema para el Equipo Biden. Las décadas de diplomacia estadounidense en Oriente Próximo «se van por el sumidero».
Washington observa con creciente inquietud la «escalada militar horizontal» en toda la región, y se pregunta si Israel sobrevivirá a esta tensa soga. Sin embargo, Estados Unidos sólo dispone de medios y tiempo limitados para constreñir a Israel.
El respaldo inmediato de Biden a Israel está creando agitación en casa y conlleva un precio político que -con las elecciones a un año vista- tiene consecuencias. Tal vez estuviera «en la naturaleza de Biden» creer que podía «abrazar» a Israel para que cumpliera con los intereses de Estados Unidos. Sin embargo, no está funcionando, lo que le deja atascado con un escorpión en la espalda.
Algunos sostienen que la solución es sencilla: Amenazar con cortar el suministro de municiones o la financiación que fluye hacia Israel. Parece sencillo. Constituiría una poderosa «amenaza»; pero para que esto ocurriera, sería necesario que Biden se enfrentara al todopoderoso «Lobby» y a su férreo control sobre el Congreso. Y no es una contienda que probablemente ganaría. El Congreso apoya firmemente a Israel.
Algunos sugieren que una resolución en el Consejo de Seguridad de la ONU podría imponer «el fin de la pesadilla de Gaza». Pero Israel tiene un largo historial de simplemente ignorar tales resoluciones (de 1967 a 1989, el Consejo de Seguridad de la ONU adoptó 131 resoluciones que abordaban directamente el conflicto árabe-israelí, la mayoría de las cuales han tenido poco o ningún impacto). El miércoles de esta semana, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó una resolución en la que se pedían pausas humanitarias, pero Estados Unidos se abstuvo y lo más probable es que la resolución sea ignorada.
Entonces, ¿podría ir mejor un llamamiento mundial a favor de una solución de dos Estados? Hasta ahora no. Sí, en teoría el Consejo de Seguridad de la ONU puede aprobar una resolución, pero el Congreso de Estados Unidos se volvería loco si lo hiciera y amenazaría con utilizar la fuerza contra cualquiera que intentara aplicarla.
Sin embargo, dicho sin rodeos, la retórica de los dos Estados no tiene sentido: no es sólo el mundo islámico el que está experimentando una furiosa transformación popular, sino también Israel. Los israelíes están enfadados y apasionados, y con una mayoría abrumadora, aprueban la aniquilación en Gaza.
La contextualización de Netanyahu de la guerra de Gaza en términos absolutamente maniqueos -la luz frente a la oscuridad; la civilización frente a la barbarie; Gaza como sede del mal; todos los gazatíes cómplices del mal de Hamás: Los palestinos como no humanos – todo esto está agitando las emociones israelíes, y los recuerdos de una ideología al estilo de 1948.
Y esto no se limita a la derecha: el sentimiento popular en Israel está pasando de liberal-secular a bíblico-escatológico.
La presidenta del Consejo Ejecutivo de B’Tselem, Orly Noy, ha escrito un artículo -The Israeli Public has Embraced the Smotrich Doctrine- que subraya cómo la interiorización del «Plan Decisivo» de Smotrich se manifiesta en el apoyo popular a la política israelí de Gaza de «emigración o aniquilación»: «Hace seis años, Bezalel Smotrich, entonces un joven miembro de la Knesset en su primer mandato, publicó su idea de un final para el conflicto palestino-israelí… En lugar de mantener la ilusión de que es posible un acuerdo político, argumentaba, la cuestión debe resolverse unilateralmente de una vez por todas. [La solución que proponía Smotrich era ofrecer] «a los 3 millones de residentes palestinos una elección: renunciar a sus aspiraciones nacionales y seguir viviendo en su tierra en un estatus inferior, o emigrar al extranjero. Si, por el contrario, optan por tomar las armas contra Israel, serán identificados como terroristas y el ejército israelí se dedicará a «matar a quienes haya que matar»». Cuando se le preguntó en una reunión, en la que presentó su plan a figuras religioso-sionistas, si también se refería a matar a familias, mujeres y niños, Smotrich respondió: «En la guerra como en la guerra»».
Orly Noy sostiene que esta forma de pensar no se limita al Gabinete o a la derecha israelí, sino que se ha generalizado. Los medios de comunicación y el discurso político israelíes muestran que, en lo que respecta al actual asalto de las IDF a Gaza, gran parte de la opinión pública israelí ha interiorizado completamente la lógica del pensamiento de Smotrich.
«De hecho, la opinión pública israelí con respecto a Gaza, donde la visión de Smotrich se está aplicando con una crueldad que ni siquiera él puede haber previsto, es ahora incluso más extrema que el propio texto del plan. Esto se debe a que, en la práctica, Israel está eliminando de la agenda la primera posibilidad que se ofrecía -la de una existencia inferior, despalestinizada-, que hasta el 7 de octubre era la opción elegida por la mayoría de los israelíes».
La consecuencia de esta «esmotrizarización» de la opinión pública es que Israel, en su conjunto, se está volviendo radicalmente alérgico a cualquier forma de Estado palestino. La opinión pública, observa, ha llegado a considerar la negativa de los palestinos a someterse al poderío militar israelí como una amenaza existencial en sí misma y razón suficiente para su desplazamiento.
Observación de José Luis Martín Ramos:
Una nueva nakba es el objetivo máximo de Neta. Tan claro como problemático. No solo necesita el apoyo de EEUU. Necesita también el acuerdo o la aceptación de Egipto, Jordania y Siria, escenarios posibles de esa hipotética nakba. La aceptación también de Arabia Saudí y Turquía, de una manera u otra líderes -o aspirante en el caso de Turquía- de la región. Esta vez me atrevo a decir que imposible. Por otra parte, la expulsión general de los palestinos no le garantiza en absoluto la seguridad a Israel; el exilo general sería una militarización definitiva de todos los palestinos y la entrada en una nueva etapa de ataques desde el exterior por todas sus fronteras. En esa nueva etapa, la única salida de todos los palestinos -que sería apoyada por todos los árabes- sería la expulsión de todos los judíos de Asia occidental.
El sueño húmedo de Neta no se sostiene.
6. La brecha generacional sobre Palestina
Cada vez hay más informaciones de que se ha producido un cambio general en la percepción sobre Israel en Occidente, especialmente en los EEUU, palpable incluso entre la población judía. Los jóvenes apoyan cada vez más a Palestina frente a Israel, y condenan el colonialismo sionista. https://consortiumnews.com/
El problema de Israel no es TikTok
20 de noviembre de 2023
El problema de Israel no es que se esté propagandizando a la gente para que lo odie, es que no se está propagandizando con éxito a suficiente gente para que lo apoye.
Por Caitlin Johnstone CaitlinJohnstone.com.au
Nadie empieza siendo el tipo de persona que apoyaría una campaña genocida de bombardeos que asesina a miles de niños. Es algo que se adquiere gradualmente con los años, un compromiso moral cada vez.
Una y otra vez a lo largo de su vida, a un partidario de Israel se le da a elegir entre matar una parte de su conciencia o abandonar su apoyo a Israel.
Se les presenta esta opción cada vez que ven que se trata a los palestinos de una forma que nunca querrían que se tratara a ellos mismos o a sus seres queridos: ya sean bombas, manifestantes abatidos por francotiradores, personas expulsadas de sus hogares, organizaciones de derechos humanos que dictaminan una tras otra que Israel es un Estado de apartheid, relatos sobre el racismo y los abusos que sufren los palestinos en Cisjordania o testimonios sobre lo horrible que se había hecho la vida en Gaza para las personas que viven allí, mucho antes de que comenzara esta última ronda de matanzas.
Esta información es inevitable en los tiempos modernos. Puedes apartar la mirada, puedes tratar de aislarte de ella en una cámara de eco ideológica, pero inevitablemente se abrirá paso en tu campo de percepción de vez en cuando.
Y cada vez que te enfrentas a ella, tienes que elegir entre comprometer tu sentido personal de la moralidad un poco más de lo que ya estaba, o abandonar tu apoyo a Israel.
Vas cortando trozos de tu propia moralidad uno a uno, sobre todo para evitar el malestar psicológico conocido como disonancia cognitiva que necesariamente acompaña a cualquier cambio drástico en la visión del mundo. Entonces, antes de que te des cuenta, te encuentras oponiéndote a un alto el fuego a una embestida asesina que ha matado a miles de niños.
En el fondo sabes que vas por mal camino. Sabes que no es así como empezaste, que no es así como deberías vivir tu vida. Pero ahogas esa pequeña voz interior con las voces mucho más fuertes de la vida en una sociedad industrializada moderna, muchas de las cuales cobran millones de dólares al año para decirte que tu visión del mundo es la correcta.
Por eso hay una brecha generacional tan grande en la cuestión Israel-Palestina; los jóvenes no han pasado mucho tiempo erosionando gradualmente su brújula moral hasta convertirla en una baratija sin valor, y no consumen suficientes medios de comunicación de masas como para haber sido convencidos de que hacerlo valdría la pena.
No han sido suficientemente adoctrinados en la indiferencia depravada hacia el sufrimiento ajeno.
En una reciente declaración en la que rechaza las afirmaciones de la derecha de que sus algoritmos favorecen a Palestina y promueven el sentimiento anti-Israel, TikTok afirma que la verdadera razón por la que los sentimientos pro-Palestina son tan populares en la plataforma es porque, estadísticamente, los jóvenes se oponen a Israel mucho más que las generaciones mayores.
TikTok escribe lo siguiente: «El apoyo a Israel (en comparación con la simpatía por Palestina) ha sido menor entre los estadounidenses más jóvenes durante algún tiempo. Esto se evidencia al mirar los datos de las encuestas Gallup de millennials que datan de 2010, mucho antes de que TikTok siquiera existiera. Una encuesta de Gallup de marzo de 2023, antes de la guerra, muestra que los adultos jóvenes tienen actitudes rápidamente cambiantes hacia el conflicto israelí-palestino.»
En un clip de audio filtrado obtenido por Tehran Times, se escucha al director de la Liga Antidifamación, Jonathan Greenblatt, lamentar la pérdida de la Generación-Z a favor del sentimiento pro-palestino. «Pero también quiero señalar que tenemos un gran, gran, gran problema generacional», se queja Greenblatt a sus compañeros. «Todas las encuestas que he visto -las de ADL, las de ICC, las independientes- sugieren que no se trata de una brecha de izquierdas o derechas, amigos. La cuestión en el apoyo de Estados Unidos a Israel no es izquierda y derecha, es jóvenes y mayores».
«Realmente tenemos un problema Tik-Tok, un problema Gen-Z», añade Greenblatt.
En realidad, lo que Greenblatt y sus socios tienen es un problema de moralidad. Tienen un gran grupo de personas que no han sido adoctrinadas para aceptar la locura y amputarse partes de su propia conciencia a lo largo de los años, y por eso son capaces de mirar el asesinato masivo de civiles en Gaza con ojos claros.
Y realmente eso es todo lo que se necesita para ver la masacre en curso en Gaza como lo que es: una mirada con ojos claros. Sólo una mirada rápida, sin ser molestado por la distorsión de la propaganda o sesgos cognitivos. Eso es todo lo que hace falta.
El problema de Israel no es que se esté propagandizando a la gente para que lo odie, sino que no se está consiguiendo propagandizar a la gente para que lo apoye. Su problema no es la influencia maligna, sino la falta de ella.
Porque lo cierto es que el asesinato de miles de niños no tiene vuelta de hoja, y ahora toda la ofuscación mediática del mundo no es suficiente para tapar los ojos frescos que están dispuestos a ver.
7. Situación militar en la guerra de Palestina, 20 de noviembre
El resumen de Rybar y el mapa de Suriyak.
Lo que está ocurriendo en Palestina e Israel: cronología del 20 de noviembre
20 de noviembre de 2023 Rybar
Las fuerzas israelíes siguen llevando a cabo una operación terrestre en la Franja de Gaza. En la zona norte, una unidad blindada de las FDI alcanzó el hospital Indonesio. El centro médico alberga a más de mil pacientes, pero el propio edificio permaneció sin energía durante todo el día.
Es posible que en los próximos días se repita lo ocurrido en el hospital Al-Shifa, donde el fallo de los sistemas de soporte vital causó la muerte de unas 200 personas. En estos momentos, los soldados de las IDF están ocupando estructuras en las inmediaciones del hospital y abriendo fuego contra casi cualquier movimiento en la zona del centro médico.
La Red también ha difundido imágenes que confirman el avance israelí al sur de Gaza. A juzgar por ellas, unidades de las Fuerzas de Defensa de Israel se encuentran en la zona del Tribunal Supremo. Es posible que el edificio repita el destino de otras instalaciones administrativas bombardeadas por las IDF para destruir las salidas de los túneles subterráneos.
Mientras tanto, la situación en la frontera norte de Israel sigue siendo tensa. Hoy, los combatientes de Hezbolá han vuelto a utilizar cohetes Burkan, esta vez contra los barracones de la base militar de Biranit. El grupo lanzó más de 40 misiles y tres aviones no tripulados durante el día.
Estado de las hostilidades
Franja de Gaza
Las fuerzas israelíes siguen atacando la Franja de Gaza y se preparan para una nueva fase de la operación terrestre. En la zona norte, los israelíes mantienen bajo su control las afueras de Beit Hanún e intentan adentrarse en la ciudad. Mientras tanto, al suroeste, un grupo blindado israelí consiguió llegar a las afueras del hospital Indonesio: una serie de impactos de artillería contra la institución mató al menos a diez personas y destruyó el generador que suministra energía al complejo médico.
Según los medios de comunicación palestinos, los israelíes se encuentran en las inmediaciones del hospital, donde los disparos continuaron durante todo el día. Más de mil pacientes continúan ingresados en el centro médico. En estos momentos, los israelíes ocupan los edificios cercanos y abren fuego contra casi cualquier movimiento cerca del recinto. En muchos aspectos, la situación es muy similar a la de anteriores acontecimientos en el hospital Al-Shifa. Además, las unidades de las FDI siguen atrincheradas en la zona costera, desde donde intentan extender su zona de control hacia el interior de Gaza.
Además, el edificio del Tribunal Supremo, al sur de Gaza, también ha quedado bajo control israelí, como confirma una foto publicada por el periodista Itai Blumenthal en la que se ve a soldados sosteniendo una bandera israelí a la entrada de la institución.
Los militantes de Hamás siguen tendiendo emboscadas a las fuerzas israelíes, utilizando tanto la extensa red de túneles subterráneos como las laberínticas calles de la ciudad. El grupo Kataib Izz ad-Din al-Qassam ha vuelto a publicar imágenes de combates en el norte del enclave, en las que se ve a militantes disparando RPG contra vehículos blindados de las IDF. A juzgar por ellas, varios tanques resultaron al menos dañados.
Dirección sur
Las formaciones palestinas siguen lanzando cohetes contra centros de población israelíes. Así, Ashkelon y Ashdod quedaron bajo el fuego de los militantes. Al mismo tiempo, Hamás informó de la derrota de la concentración de fuerzas de las Fuerzas de Defensa de Israel en la base militar de Reim. Además, por la noche, el grupo «Kataib Izz ad-Din al-Qassam» golpeó el centro de Israel: se informó de la caída de cohetes en Tel Aviv y los suburbios cercanos.
Frontera con Líbano
Combatientes de Hezbolá atacaron bastiones e instalaciones de las FDI en asentamientos fronterizos israelíes. Lo más activamente comentado a este respecto fue el lanzamiento por los libaneses de dos cohetes Burkan contra la base militar de Biranit. En la Red circularon activamente imágenes de las secuelas del impacto de las municiones: edificios destruidos e incendios en varios lugares. No se publicó ninguna información sobre militares de las IDF heridos. Al mismo tiempo, Hezbolá bombardeó Baram, Kiryat Shmona, Arab al-Aramsh y al-Dahira. A su vez, las fuerzas israelíes atacaron Labunah, An Naqoura, Teir Harfa, Yarin, Rmeyu, Maroun al-Ras y otras localidades. Al mismo tiempo, se informó de que uno de los cohetes de las FDI alcanzó la casa de un miembro del Parlamento libanés en Mays al-Yabal.
Cisjordania
Continúan los enfrentamientos entre la población árabe y las fuerzas de seguridad israelíes en la región. Al menos 38 habitantes acusados de tener vínculos con Hamás fueron detenidos durante la noche. Los enfrentamientos más violentos tuvieron lugar en Jericó, Dura, Salfit y Tubas. Y en Al-Arruba murió un palestino en los enfrentamientos.
Acciones de las milicias proiraníes en Oriente Próximo
Mapa de alta resolución https://rybar.ru/piwigo/
Las milicias proiraníes informaron de ataques kamikazes con drones contra la base estadounidense de Ain al-Asad, en Irak, así como contra la base de Tel Beidar, en Siria. No se informó de daños ni víctimas.
Trasfondo político y diplomático
Sobre los suministros humanitarios a la Franja de Gaza
Para evitar una catástrofe humanitaria, varios países del mundo árabe han desplegado sus misiones de ayuda a los habitantes de Gaza. Hace unos días, Arabia Saudí anunció la creación de un puente aéreo para enviar ayuda humanitaria a los palestinos. Desde entonces, el país ha conseguido recaudar más de 100 millones de dólares para la población de Gaza. Los envíos se realizan principalmente a través del paso fronterizo de Rafah.
También se ha sabido que el presidente indonesio, Joko Widodo, ha anunciado su intención de seguir prestando ayuda humanitaria a los habitantes de Gaza. Indonesia tiene previsto entregar un cargamento de ayuda a la Franja, que incluye 21 toneladas de medicamentos, alimentos, kits de higiene, así como equipamiento para hospitales. Se trata de la segunda misión de esta naturaleza que realiza Indonesia desde el comienzo del conflicto. El primer envío se realizó el 4 de noviembre.
Además, las autoridades jordanas anunciaron su intención de establecer un hospital de campaña en Khan Younis: 40 camiones con equipamiento pasaron por el puesto de control de Rafah. Planean emplear a 180 personas, entre médicos, administradores y obreros.
Sin embargo, se ha informado de que también pasaron por el paso fronterizo dos camiones cisterna de gasolina. Esto eleva a nueve el número total de petroleros que han cruzado la frontera desde el comienzo del conflicto.
Sobre los portaaviones estadounidenses y la reacción de Irán ante ellos
Hace unos días, el ministro de Asuntos Exteriores iraní, Hossein Amir Abdollahian, concedió una entrevista al Financial Times, en la que señaló que la ubicación de portaaviones estadounidenses tan cerca de las zonas de conflicto los hace vulnerables a los ataques. Es difícil no estar de acuerdo con las palabras de Abdollahian. La semana pasada, ambos portaaviones se encontraban a corta distancia. Ahora el Dwight Eisenhower está operando frente a las costas de Omán y el Gerald Ford en el Mar Jónico.
El concepto de utilizar grupos de portaaviones ya no es eficaz dado el desarrollo de las tecnologías de misiles y de aviones no tripulados, ya que el tamaño de los portaaviones los convierte en un blanco fácil. Pero aquí lo más importante es lo otro: si existiera un peligro grave para los buques estadounidenses, no los desplegarían tan cerca de las zonas de conflicto. Y esto es un indicador real de la perspectiva de que Irán entre en confrontación directa con EEUU. Ni a los iraníes ni a los estadounidenses les interesa eso. Es mucho más conveniente amenazarse mutuamente desde la distancia sin comprometerse ni comprometer sus posiciones en la región.
El mapa de Suriyak
Situación en la Franja de Gaza [20/11/2023]:
Las IDF avanzaron desde Izbet Beit Hanoun hasta el proyecto de viviendas Sheikh Zayed en la ciudad de Beit Lahiya alcanzando y rodeando el Hospital Indonesio. Además, las fuerzas israelíes avanzaron hacia el sur de Gaza tomando el control del Palacio de Justicia ( 31.478523, 34.411404 ) en Madinat Az-Zahra.
Mapa: https://google.com/maps/d/
8. Más sobre la pérdida de influencia de Occidente en el Sur Global
No sé si os había comentado por aquí, creo que lo hice solo en Twitter, el curioso fenómeno de la popularidad de una antigua carta de Bin Laden a los EEUU. Empezaron a popularizarse vídeos de chicos estadounidenses -no musulmanes, por su aspecto- convencidos que lo que Bin Laden decía era cierto. The Guardian, que era uno de los sitios en los que se había publicado la carta, la borró inmediatamente, y las redes sociales dieron órdenes de purgar todos los mensajes en favor de Bin Laden. Como hace tiempo que no os lo digo, os recuerdo que muchas veces los artículos, como en este caso, tienen enlaces a las fuentes que citan.
La guerra de Gaza hace añicos la influencia de Occidente en el Sur Global
Cada día que Israel martillea la Franja de Gaza, la mayoría mundial se aleja más del orden basado en normas de Occidente y se acerca más a sus adversarios de las grandes potencias.
Mohamad Hasan Sweidan 20 DE NOVIEMBRE DE 2023
El 15 de noviembre, The Guardian causó revuelo en las redes sociales al retirar de su sitio web una carta escrita por el difunto líder de Al Qaeda Osama bin Laden, titulada «Una carta a Estados Unidos». La misiva, que había permanecido en el sitio del medio de comunicación durante más de dos décadas, ahondaba en los motivos de los fatídicos atentados del 11-S contra Estados Unidos, que, según decía, eran una respuesta a las injusticias estadounidenses en Afganistán, Palestina y otras partes del mundo islámico.
La carta de Bin Laden se hizo viral y fue muy compartida entre los jóvenes estadounidenses en las plataformas de las redes sociales, y muchos estuvieron de acuerdo con su mensaje sobre las políticas exteriores malignas de Estados Unidos en Asia Occidental y provocaron una reevaluación de las narrativas occidentales que han apoyado las interminables «guerras contra el terror».
Este inusual incidente podría no haberse producido si Israel no hubiera estado bombardeando sin piedad la Franja de Gaza ocupada durante las últimas seis semanas. La operación de la resistencia palestina «Inundación de Al-Aqsa» del 7 de octubre en el sur de Israel -y la respuesta desproporcionada de Israel a la misma- ha cambiado completamente el sentimiento mundial contra Israel y su benefactor estadounidense, destruyendo décadas de narrativas occidentales cuidadosamente establecidas y redirigiendo la ira mundial hacia Estados Unidos por su instigación del conflicto, la destrucción y el terrorismo en Asia Occidental y más allá.
La batalla por el Sur Global
El campo de batalla por la influencia en el Sur Global se ha convertido en una prioridad occidental, según un artículo publicado a principios de este año en el Financial Times, en el que se observaba que «el destino del mundo democrático se decidirá en gran medida en el llamado Sur Global».
La Vicepresidenta de Estados Unidos, Kamala Harris, se hizo eco de este sentimiento en la Conferencia de Seguridad de Múnich (MSC) de este año, haciendo hincapié en la necesidad de persuasión y asociación con los países del Sur Global, especialmente con aquellos «que se encuentran en la valla». Otros líderes occidentales, como el presidente francés Emmanuel Macron, han reconocido abiertamente el fracaso de Occidente a la hora de abordar el doble rasero, instando a un nuevo acuerdo para recuperar al Sur Global.
Escritos y declaraciones a lo largo del año hicieron hincapié en la urgencia de desarrollar una estrategia occidental que respete a las naciones del Sur Global, aborde sus preocupaciones y demuestre un compromiso genuino de colaboración. Resulta especialmente desalentador abordar la creencia predominante de la mayoría global de que Occidente practica un doble rasero a través de su tan cacareado «orden basado en normas».
Roland Freudenstein, vicepresidente del Centro Europeo de Estudios GLOBSEC, sostiene que «la comunicación respetuosa debe ir de la mano de esfuerzos concretos para abordar los problemas materiales y las dependencias del Sur Global».
Bloomberg publicó un artículo titulado «Occidente debe ofrecer al Sur Global un nuevo trato», en el que el autor subraya que para ganar la batalla contra China y Rusia es necesario que Occidente se gane a los países del Sur Global centrándose en las cuestiones que les importan. Y Politico sostiene que «para castigar a Putin, Occidente debe hablar con el Sur Global como socios».
Esto puede ser casi imposible. La empresa de inteligencia GIS Reports sostiene que «Occidente sigue sin entender al Sur Global», un hecho que quedó meridianamente claro cuando el Occidente colectivo apoyó de forma considerable la destrucción de Gaza por Israel.
Los acontecimientos del 7 de octubre ilustraron los elementos a los que Occidente trataba de restar importancia: doble rasero, hipocresía y un enfoque egocéntrico.
El empuje diplomático del Sur Global
Para contrarrestar a Rusia y hacer frente a China, Occidente ha adoptado la narrativa de «defender el orden mundial basado en normas», un grito de guerra empleado por la UE y Estados Unidos durante la guerra de Ucrania. Sin embargo, el apoyo simultáneo de Occidente a las acciones genocidas de Israel contra los palestinos ha puesto de manifiesto una aplicación selectiva de las normas internacionales impulsada por intereses geopolíticos.
Un artículo de Foreign Policy advierte que «cuanto más dure la guerra entre Israel y Hamás, mayor será el riesgo para la credibilidad occidental en el sur global».
La respuesta de la mayoría mundial a la guerra trasciende la cuestión palestina, especialmente en África, Asia y América Latina. Contemplando el conflicto a través de la lente de su propia lucha contra el colonialismo y el imperialismo, su ira no ha hecho sino consolidarse e intensificarse con cada semana de guerra que pasa. La incoherencia de Occidente, que defiende a los ucranianos «rubios y de ojos azules» mientras arma la masacre de palestinos «morenos» en Gaza, ha destruido por sí sola la eficacia de todas y cada una de las narrativas occidentales desde la Segunda Guerra Mundial.
Para ponerlo en perspectiva, el número de palestinos muertos en sólo un mes ya ha superado las 9.806 muertes de civiles en dos años de guerra en Ucrania.
Esta disparidad en la valoración humana se está registrando con fuerza en el Sur Global. La cuestión es si aprovechará esta oportunidad para buscar retribución por décadas de injusticias infligidas por Occidente, incluida ésta en Palestina.
De hecho, la opinión pública del Sur Global ha impulsado a varios jefes de Estado a tomar medidas contra el Estado ocupante. Bolivia fue el primero en romper lazos con Tel Aviv, mientras que Belice suspendió los suyos. En otros países, Chile, Colombia, Honduras, Bahréin, Jordania, Turquía, Chad y Sudáfrica retiraron a sus embajadores.
Aunque el Sur Global aún no se ha pronunciado definitivamente, las secuelas de este conflicto están a punto de moldear su percepción de Occidente y, potencialmente, sus relaciones con él. El apoyo incondicional a las acciones israelíes podría desencadenar una reacción irreversible contra los intereses fundamentales de Washington en su competencia estratégica con Pekín, Moscú y Teherán.
La erosión del poder blando estadounidense
Las perspectivas de los investigadores académicos ofrecen una comprensión más profunda de algunas consecuencias potenciales. El académico brasileño Lucas Goalberto do Nascimento, de la Universidad Federal de Río de Janeiro, explica a The Cradle que: «La mayor parte de la opinión pública del Sur Global tendrá una actitud negativa hacia Estados Unidos y sus aliados en apoyo de la invasión israelí en curso. En consecuencia, el Sur Global verá de forma positiva a otras potencias que respetan la estatalidad palestina, ya que contrarrestan los intentos unilaterales de imponer su voluntad.»
El Dr. Mario Antonio Padilla Torres, de Cuba, afirma que: «Estados Unidos siempre ha apoyado el sionismo israelí y, por tanto, también es culpable de genocidio contra los palestinos. Creo que Estados Unidos perderá credibilidad en el mundo a causa de esta guerra, y que China, Rusia y otras potencias emergentes serán más creíbles.»
Según el Dr. Monogit Das, investigador geopolítico indio: «Una visión negativa de Estados Unidos en el Sur Global podría crear oportunidades para que otras potencias como Rusia y China refuercen su influencia, especialmente si se posicionan como defensores de un enfoque más equilibrado y basado en principios de los conflictos en Asia Occidental.»
El investigador armenio Ashkhin Givorjian también prevé una visión negativa de Estados Unidos en el Sur Global, que podría influir en las actitudes de los gobiernos, mientras que Maria Aniyukhovskaya, investigadora de la Universidad Estatal de Bielorrusia, aboga por que potencias mundiales como Rusia y China intervengan y se conviertan en un salvavidas para los afectados por la indeseada intervención atlantista en los conflictos regionales.
El poder palestino y el Sur Global
Es importante destacar que la campaña de limpieza étnica de Israel en Gaza también ha asestado un duro golpe a los prolongados esfuerzos de Occidente por cultivar el poder blando a través de la generación más joven, cuya adopción de la «estética del modelo occidental» ha sido fundamental para fabricar un consenso a favor de un orden mundial liderado por Estados Unidos.
Lo cierto es que el Sur Global, ya profundamente motivado para llevar su propio timón en un mundo multipolar, se encuentra en una posición mucho más fuerte para rechazar colectivamente el doble rasero, las presiones y los dictados de Washington y sus aliados. El brutal asesinato en masa de civiles palestinos no sólo ha vuelto a centrar la atención internacional en la causa palestina, sino que también está sirviendo de severo recordatorio de que la connivencia de unos pocos Estados occidentales puede suponer una amenaza existencial para la comunidad internacional.
En un momento en el que los líderes occidentales buscan estrategias óptimas para recuperar influencia en el Sur Global -tras haber perdido frente a Rusia durante el conflicto ucraniano- hoy, las acciones de Israel han frustrado firmemente todas las iniciativas atlantistas destinadas a rehabilitar la imagen «benévola» de Occidente.
Esencialmente, la resistencia palestina ha asestado un duro golpe al empeño colectivo occidental de asegurar su influencia en el Sur Global. En todo caso, a medida que la brutalidad de Israel continúe sin disminuir, es probable que la mayoría global se resista más abierta y estridentemente al paradigma basado en normas, socavando los objetivos estratégicos de occidente frente a las potencias rivales.
La cuestión crucial es si los competidores de Washington aprovecharán esta oportunidad para promover sus propios intereses.
9. El barco secuestrado por los huzíes
Yo no sé si los palestinos acordaron su ataque con los libaneses o los yemeníes, pero no hay ninguna duda de que Hezbolá y AnsarAlá están haciendo lo posible por ayudarlos sin llegar a la guerra directa con Israel. Además de enviar misiles hacia Israel, algo poco efectivo por el momento, los yemeníes han dado un paso más capturando un barco que ellos consideran israelí. El asalto fue así, por cierto: https://twitter.com/ Y si queréis más datos en esta entrada en Substack se explica con detalle: https:// Pero en lugar de algo más detallado sobre la acción en sí, os paso un par de materiales sobre lo que esto puede suponer. Un hilo en le que se explican las posibles salidas y un artículo en Al Jazeera en la misma dirección.
El hilo: https://twitter.com/
El 14 de noviembre, Yemen anunció que empezaría a atacar barcos con bandera israelí en represalia por la masacre de palestinos en Gaza.
Hoy mismo, Yemen ha capturado un barco en el Mar Rojo, un acto que puede convertirse en el acontecimiento más significativo de la guerra hasta la fecha.
¿Por qué?
La navegación marítima representa el 80% del comercio mundial de mercancías, y un 12% de los buques pasan por el Canal de Suez.
El extremo sur del Canal de Suez se comunica con el Mar Rojo, al que a su vez se accede por Bab-el-Maneb, un estrechamiento de menos de 30 km en su parte más estrecha.
El buque, un portavehículos llamado «Galaxy Leader», fue capturado por la organización yemení AnsarAllah en el Mar Rojo, frente a la costa de Yemen, y ha sido atracado en la localidad yemení de Al Hudaydah, en la costa occidental.
Galaxy Leader es propiedad parcial del multimillonario israelí Rami Abraham Ungar.
Ungar tiene un largo historial de quid pro quo con el antiguo jefe de la agencia de inteligencia exterior de Israel, Yossi Cohen.
Ungar también forma parte del Consejo del INSS, el think tank más influyente de Israel, y está bien relacionado con el actual Ministro de Defensa, Yoav Gallant. Huelga decir que Ungar es una persona muy poderosa y bien relacionada dentro de Israel.
Por lo tanto, este barco estaba en el punto de mira por una razón.
Las autoridades israelíes niegan que el barco sea israelí y atribuyen la captura a los «rebeldes huzíes apoyados por Irán».
Pero la realidad es que Ansar-Allah, o «rebeldes huzíes», como los llama Occidente, controlan el 70% del país, incluida la capital.
En abril, delegados de Arabia Saudí y Omán visitaron Saná y reconocieron al Gobierno de Salvación Nacional, un gobierno de coalición dirigido por Ansar Alá, como gobierno de facto de Yemen.
Por tanto, lejos de ser un acto de los «rebeldes», el barco fue capturado por el gobierno de Yemen.
Aunque el barco ha sido capturado con docenas de tripulantes a bordo, es probable que ninguno de los tripulantes sea de nacionalidad israelí, por lo que son inútiles como palanca en las negociaciones.
Entonces, ¿por qué podría haberlo capturado Yemen?
Por dos razones.
En primer lugar, como elemento disuasorio para que futuros buques relacionados con Israel no utilicen el Suez, lo que encarecería el coste.
Y en segundo lugar, obliga a los EE.UU. a tomar una decisión: Responder a la captura de este barco, o seguir fingiendo que el 7 de octubre no se ha convertido en una guerra más amplia.
Opción 1: Ignorar
El curso de acción más obvio es no hacer nada. Pero si Estados Unidos sigue fingiendo que se trata únicamente de una guerra entre Israel y Hamás, corre el riesgo de que un Israel insubordinado tome cartas en el asunto contra Yemen y apueste por una escalada incontrolada.
Opción 2: Forzar un alto el fuego
A pesar de las lamentaciones de los políticos estadounidenses, Estados Unidos *tiene* inequívocamente influencia para forzar un alto el fuego inmediato en Gaza restringiendo los envíos de armas estadounidenses, retirando el apoyo naval del Mediterráneo y dejando de apoyar la invasión terrestre de Gaza.
Sin embargo, el actual gobierno de Israel no aceptará un alto el fuego y ha amenazado abiertamente a Estados Unidos y al resto del mundo con tomar represalias si se les impone una solución de este tipo.
Opción 3: Reclutar a los saudíes
Estados Unidos puede intentar solicitar a la Arabia Saudí que ejerza presión diplomática sobre Yemen.
Sin embargo, a medida que EE.UU. pierde la capacidad de ejercer un control hegemónico sobre la región, los saudíes ya no les ven como socios fiables a largo plazo y es poco probable que les concedan este favor.
Por el contrario, hoy el ministro de Asuntos Exteriores saudí ha anunciado su intención de empezar a formar una amplia coalición el lunes, cuya primera parada será China. El propósito de esta coalición parece antihegemónico para forzar un alto el fuego lo antes posible y comenzar el proceso de llevar la estabilidad a la región.
Opción 4: Tomar represalias
Los activos navales estadounidenses ya están posicionados en el extremo sur del Mar Rojo. A principios de esta semana, un destructor naval estadounidense fue fijado como blanco y derribó un solitario dron yemení.
Pero si los buques de guerra estadounidenses permanecen en la zona o atacan Yemen, el próximo dron traerá amigos.
En agosto, el ministro de Asuntos Exteriores adjunto de Yemen anunció que cualquier aproximación de las fuerzas estadounidenses a las aguas territoriales yemeníes podría desencadenar el comienzo de «la batalla más larga y costosa de la historia de la humanidad». A la vista de las acciones yemeníes desde el 7 de octubre, hay pocos motivos para pensar que se estén tirando un farol.
En medio de las inequívocas advertencias de Yemen y de la espiral de inestabilidad de Israel, aún no está claro qué camino pretende tomar Estados Unidos.
Pero al no fijar un rumbo claro a través de aguas tormentosas, uno será elegido por quienes sí lo han hecho. Y ahora mismo, Yemen está a la cabeza.
La chispa encendida por la inundación de Al-Aqsa está siendo alimentada ahora por el valiente pueblo de Yemen. Y la luz de ese fuego no sólo está desenmascarando a Estados Unidos e Israel como los Estados paria que son, sino que está revelando una verdad sobre el nuevo mundo: sólo el multilateralismo puede derrotar al unilateralismo.
El artículo de Al Jazeera:
Análisis: ¿Pueden Estados Unidos e Israel impedir que los huzíes de Yemen se apoderen de más barcos?
Sin arriesgarse a una escalada, sólo hay una forma razonable de que Estados Unidos lo consiga: aceptar discretamente la ayuda de Irán.
Por Zoran Kusovac Publicado el 20 Nov 2023
El domingo, combatientes huzíes secuestraron un buque de carga en el Mar Rojo, frente a la costa de Yemen.
El carguero Galaxy Leader, de 189 metros de eslora y que viajaba de Turquía a la India, fue interceptado por pequeñas lanchas rápidas y abordado por personal uniformado y armado.
Otras personas descendieron a rapel desde un helicóptero hasta la cubierta, ordenando a la tripulación que modificara el rumbo hacia el puerto yemení de Hodeida.
No hubo disparos, y el barco secuestrado es una embarcación civil que navega entre países neutrales, pero el incidente sigue teniendo el potencial de desencadenar una grave escalada en el último conflicto entre Israel y Palestina.
En el peor de los casos, podría ser el primer paso para que Estados Unidos e Irán se impliquen directamente en la guerra.
El portavoz huzí Yahya Sare’e confirmó que el barco había sido incautado por «ser de propiedad israelí», en línea con su anterior anuncio de que el grupo «no dudaría en atacar cualquier barco israelí en el Mar Rojo o en cualquier lugar al que podamos llegar». Israel ha negado cualquier relación con el buque, aunque los datos de propiedad que figuran en las bases de datos públicas sobre transporte marítimo sugieren que es propiedad de uno de los hombres más ricos de Israel.
La mayor parte del Mar Rojo tiene una anchura superior a los 200 km, pero su extremo sur, el paso de Bab al-Mandeb, es un punto de estrangulamiento de menos de 20 km de ancho desde la isla yemení de Mayyun hasta la costa de Yibuti y Eritrea. Cada año pasan por él más de 17.000 barcos. Es decir, casi 50 al día.
Muchos de ellos tienen un estatus legal, como el Galaxy Leader, que enarbola bandera de Bahamas, está operado por una empresa japonesa y tenía un capitán búlgaro y una tripulación de al menos otros cinco países, ninguno de ellos Israel. En el complejo mundo del transporte marítimo, la propiedad de un buque es menos importante que su bandera, que significa su país de registro, y su compañía operadora.
Las Bahamas ofrecen lo que se conoce como «pabellón de conveniencia». Es un país con impuestos bajos y políticas laborales menos estrictas, lo que atrae a los operadores a registrar allí sus buques. La compañía operadora es la japonesa Nippon Yusen Kabushiki Kaisha, conocida como NYK Line, que explota 818 buques.
Entre los casi 1.500 buques que transitan por el estrecho cada mes, puede haber decenas que podrían estar vinculados a Israel y que, por tanto, son vulnerables a nuevos secuestros huzíes.
El transporte marítimo debe continuar pase lo que pase, así que, ¿quedarán todos los barcos «vinculados a Israel» a merced de los huzíes?
Probablemente no, pero las opciones para evitar nuevos secuestros se limitan a tres: enviar barcos armados para acompañar el tráfico comercial, destruir o limitar gravemente la capacidad ofensiva de los huzíes en el mar y persuadirles para que se abstengan de atacar.
Para la primera opción, la cuestión es quién podría proporcionar patrullas navales armadas en el Mar Rojo.
Arabia Saudí y Egipto, países ribereños del Mar Rojo, tienen armadas fuertes y sofisticadas. Pero Arabia Saudí está en una tregua incómoda con los huzíes, que se resisten a perturbar. Egipto trata de mantenerse neutral y tampoco quiere verse arrastrado por las tensiones con los huzíes. Israel no puede disponer de ningún barco para esta tarea.
La única fuerza que quedaría para hacer frente a la amenaza huzí sería la armada de Estados Unidos.
Desde el 7 de octubre, Estados Unidos ha desplegado numerosos medios en Oriente Próximo, en torno a dos grupos de ataque de portaaviones (CSG): el CSG 12, en el Mediterráneo, está liderado por el portaaviones de propulsión nuclear más nuevo y moderno, el USS Gerald R Ford. El CSG 2, actualmente en el Golfo de Omán, está encabezado por el USS Dwight D Eisenhower. Cada portaaviones está acompañado por un crucero de misiles guiados, dos o tres destructores y una flotilla de auxiliares, como buques cisterna, buques almacén y bases móviles de reparación.
Cada uno de los dos CSG tiene una tarea claramente definida: El CSG 12 debe vigilar la zona más amplia de Israel, Palestina, Líbano, Siria e Irak y actuar contra cualquier amenaza que pueda agravar el conflicto. El CSG 2 está para vigilar a Irán y actuar contra él si la situación se agrava.
El CSG Eisenhower se mantiene fuera del Estrecho de Ormuz como mensaje directo a Irán de que Estados Unidos no tiene intenciones hostiles, todavía. El líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, ha dejado claro que su país seguirá apoyando a Hamás y al pueblo palestino, pero que no quiere entrar en guerra.
Por lo tanto, el CSG 2 está demostrando una intención no bélica, permaneciendo en el Golfo de Omán, desde donde sus aviones aún podrían alcanzar objetivos dentro de Irán si surgiera la necesidad o podrían trasladarse al Golfo en el improbable caso de que EE.UU. quisiera intensificar su amenaza.
Aparte de los CSG, la marina estadounidense también cuenta con buques individuales que vigilan los lanzamientos de misiles huzíes. El 19 de octubre, el USS Carney derribó varios misiles huzíes y drones dirigidos contra Israel.
Con todos estos activos con tareas específicas, las opciones estadounidenses son limitadas. Los únicos buques que pueden utilizarse para escoltar el transporte marítimo comercial son los agrupados en torno al portaaviones anfibio USS Bataan, actualmente al sur de Suez. Trasladarlo al sur debilitaría el potencial estadounidense para responder a cualquier escalada en torno a Gaza.
Lo que nos lleva a la segunda opción. Los huzíes son conocidos por su disposición a enfrentarse a enemigos aún más fuertes. Si Estados Unidos los atacara directamente, se arriesgaría a una escalada mayor. Washington podría pedir a Israel que atacara los puertos huzíes con misiles de largo alcance, pero incluso eso es arriesgado.
Así que llegamos a la tercera opción, la desescalada.
Parece que, de nuevo, Irán es la clave. Si la toma del Galaxy Leader fue una acción huzí independiente no instigada por Teherán, Estados Unidos podría entablar una diplomacia discreta para obligar a Irán a controlar a su apoderado y evitar nuevos secuestros en el mar.
Esta podría ser la salida más realista, pero sólo si todas las partes implicadas muestran moderación.
Hay mucho en juego. Otro secuestro podría tener un efecto de bola de nieve, arrastrando a otros países más activamente en un conflicto ya devastador y empujándolo al punto de no retorno.