Del compañero y miembro de Esai Marx, Carlos Valmaseda.
1. Novedades desde Globetrotter: Vijay Prashad: Cómo la guerra contra Gaza ha paralizado el Corredor Económico India-Oriente Medio-Europa.
2. Novedades desde Globetrotter: Rupa Marya y Vijay Prashad: El ataque israelí a los trabajadores de salud palestinos en Gaza y el fracaso de la Asociación Médica Americana.
3. Novedades desde IMI: Simón Rodríguez: República Dominicana y Haití en la encrucijada del Río Masacre.
4. La decadencia de Occidente vista desde Turquía.
5. La izquierda y la crisis ecosocial.
6. El internacionalismo y la experiencia zapatista.
7. La visión de la crisis de un socialista egipcio.
8. Xulio Ríos sobre las próximas elecciones en Taiwán.
9. India sale, entra Pakistán
10. La popularidad del decrecimiento.
11. Situación militar en la guerra de Ucrania, 25 de noviembre
1.Novedades desde Globetrotter: Vijay Prashad: Cómo la guerra contra Gaza ha paralizado el Corredor Económico India-Oriente Medio-Europa
Titular: Como la guerra contra Gaza ha paralizado el Corredor Económico India-Oriente Medio-Europa Por Vijay Prashad
Biografía del autor: Este artículo fue producido para Globetrotter. Vijay Prashad es un historiador, editor y periodista indio. Es miembro de la redacción y corresponsal en jefe de Globetrotter. Es editor en jefe de LeftWord Books y director del Instituto Tricontinental de Investigación Social. Ha escrito más de 20 libros, entre ellos The Darker Nations y The Poorer Nations. Sus últimos libros son Struggle Makes Us Human: Learning from Movements for Socialism y The Withdrawal: Iraq, Libya, Afghanistan, and the Fragility of U.S. Power (con Noam Chomsky).
Fuente: Globetrotter
Etiquetas: Asia/India, Medio Oriente, Europa, Comercio, Asia/China, Norteamérica/Estados Unidos, Medio Oriente/Irán
El 9 de septiembre de 2023, durante la reunión del G20 en Nueva Delhi, los Gobiernos de siete países y la Unión Europea firmaron un memorando de entendimiento para crear un Corredor Económico India-Medio Oriente-Europa. Sólo tres de los países (India, Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos o EAU) formarían parte directamente de este corredor, que debía comenzar en India, atravesar el Golfo y terminar en Grecia. Los países europeos (Francia, Alemania e Italia), así como la Unión Europea, se unieron a esta iniciativa porque esperaban que el IMEC fuera una ruta comercial para que sus productos llegaran a la India y para acceder a los productos indios a un coste – esperaban – reducido.
Los Estados Unidos, que fue uno de los promotores del PIEM, lo impulsó como medio tanto para aislar a China e Irán como para acelerar la normalización de las relaciones entre Israel y Arabia Saudí. Parecía un instrumento perfecto para Washington: aislar a China e Irán, acercar a Israel y Arabia Saudí y estrechar los lazos con India, que parecían haberse debilitado por la reticencia de este país a unirse a los Estados Unidos en su política respecto a Rusia.
La guerra de Israel contra los palestinos y las palestinas en Gaza ha cambiado toda la ecuación y ha paralizado la IMEC. Ahora es inconcebible que Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos participen en un proyecto de este tipo con los israelíes. La opinión pública del mundo árabe está en llamas, con una ira inflamada por los bombardeos indiscriminados de Israel y la catastrófica pérdida de vidas civiles. Los países de la región que mantienen estrechas relaciones con Israel – como Jordania y Turquía – han tenido que endurecer su retórica contra Israel. A corto plazo, al menos, es imposible imaginar la puesta en marcha del IMEC.
Pivote hacia Asia
Dos años antes de que China inaugurara su iniciativa “una franja, una ruta” o la Iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI, por sus siglas en inglés), los Estados Unidos ya había planeado una ruta comercial financiada por el sector privado para unir India con Europa y estrechar los lazos entre Washington y Nueva Delhi. En 2011, la entonces secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, pronunció un discurso en Chennai (India) en el que habló de la creación de una Nueva Ruta de la Seda que iría desde India hasta Asia Central, pasando por Pakistán. Esta nueva “telaraña y red internacional de conexiones económicas y de tránsito” sería un instrumento para que los Estados Unidos creara un nuevo foro intergubernamental y una “zona de libre comercio” de la que los Estados Unidos sería miembro (de forma muy similar a como los Estados Unidos forma parte de la Cooperación Económica Asia-Pacífico o APEC).
La Nueva Ruta de la Seda formaba parte de un “pivote hacia Asia” más amplio, en palabras del presidente estadounidense Barack Obama. Este “pivote” se diseñó para frenar el ascenso de China e impedir su influencia en Asia. El artículo de Clinton en Política Exterior (America’s Pacific Century, 11 de octubre de 2011) sugería que esta Nueva Ruta de la Seda no era antagónica a China. Sin embargo, esta retórica del “pivote” llegó junto con el nuevo concepto AirSea Battle del ejército estadounidense que se diseñó en torno al conflicto directo entre Estados Unidos y China (el concepto se basaba en un estudio del Pentágono de 1999 llamado “Asia 2025” que señalaba que “las amenazas están en Asia”).
Dos años más tarde, el Gobierno chino declaró que construiría un proyecto masivo de infraestructuras y comercio denominado “Una Franja, una Ruta”, que más tarde se llamaría Iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI, por sus siglas en inglés). En los diez años siguientes, de 2013 a 2023, las inversiones de la BRI ascendieron a 1,04 billones de dólares repartidos en 148 países (tres cuartas partes de los países del mundo). En este breve periodo, el proyecto BRI ha dejado una huella considerable en el mundo, especialmente en las naciones más pobres de África, Asia y América Latina, donde el BRI ha realizado inversiones para construir infraestructuras e industria.
Los Estados Unidos, escarmentado por el crecimiento de la BRI, intentó bloquearla a través de varios instrumentos: la América Crece para América Latina y la Corporación del Desafío del Milenio para el sur de Asia. El punto débil de estos intentos fue que ambos dependían de la financiación de un sector privado poco entusiasta.
Complicaciones del IMEC
Incluso antes del bombardeo israelí de Gaza, la IMEC se enfrentaba a varios problemas graves.
En primer lugar, el intento de aislar a China parecía ilusorio, dado que el principal puerto griego del corredor – en El Pireo – está gestionado por la China Ocean Shipping Corporation, y que los puertos de Dubai cuentan con considerables inversiones del puerto chino de Ningbo-Zhoushan y del puerto marítimo de Zhejiang. Arabia Saudí y los EAU son ahora miembros del BRICS+, y ambos países participan en la Organización de Cooperación de Shanghai.
En segundo lugar, todo el proceso IMEC depende de la financiación del sector privado. El Grupo Adani – estrechamente vinculado al primer ministro indio Narendra Modi y en el punto de mira por prácticas fraudulentas – ya es propietario del puerto de Mundra (Gujarat, India) y del puerto de Haifa (Israel), y pretende hacerse con una participación en el puerto del Pireo. En otras palabras, el corredor IMEC está dando cobertura geopolítica a las inversiones de Adani desde Grecia hasta Gujarat.
En tercer lugar, la vía marítima entre Haifa y El Pireo atravesaría aguas disputadas entre Turquía y Grecia. Esta “disputa del Egeo” ha provocado que el Gobierno turco amenace con la guerra si Grecia sigue adelante con sus designios.
En cuarto lugar, todo el proyecto dependía de la “normalización” entre Arabia Saudí e Israel, una extensión de los Acuerdos de Abraham que llevó a Bahréin, Marruecos y los Emiratos Árabes Unidos a reconocer a Israel en agosto de 2020. En julio de 2022, India, Israel, los Emiratos Árabes Unidos y los Estados Unidos formaron el Grupo I2U2, con la intención, entre otras cosas, de “modernizar las infraestructuras” y “avanzar en vías de desarrollo con bajas emisiones de carbono” mediante “asociaciones de empresas privadas”. Éste fue el precursor del IMEC. Ni la “normalización” con Arabia Saudí ni el avance del proceso I2U2 entre EAU e Israel parecen posibles en este clima. Los bombardeos israelíes contra los palestinos de Gaza han congelado este proceso.
Los anteriores proyectos indios de rutas comerciales, como el Corredor Internacional de Comercio Norte-Sur (con India, Irán y Rusia) y el Corredor de Crecimiento Asia-África (liderado por India y Japón), no han pasado del papel al puerto por multitud de razones. Éstos, al menos, tenían el mérito de ser viables. El IMEC correrá la misma suerte que estos corredores, en cierta medida debido al bombardeo de Gaza por Israel, pero también a la fantasía de Washington de que puede “derrotar” a China en una guerra económica.
2. Novedades desde Globetrotter: Rupa Marya y Vijay Prashad: El ataque israelí a los trabajadores de salud palestinos en Gaza y el fracaso de la Asociación Médica Americana
Titular: El ataque israelí a los trabajadores de salud palestinos en Gaza y el fracaso de la Asociación Médica Americana
Por Rupa Marya y Vijay Prashad
Biografías de la autora y el autor: Este artículo fue producido para Globetrotter.
Rupa Marya, MD, es profesora de medicina en la Universidad de California en San Francisco, cofundadora de la Do No Harm Coalition (Coalición no hagas daño) y coautora, junto con Raj Patel, de Inflamed: Deep Medicine and the Anatomy of Injustice (Inflamados: Medicina profunda y anatomía de la injusticia).
Vijay Prashad es un historiador, editor y periodista indio. Es miembro de la redacción y corresponsal en jefe de Globetrotter. Es editor en jefe de LeftWord Books y director del Instituto Tricontinental de Investigación Social. Ha escrito más de 20 libros, entre ellos The Darker Nations y The Poorer Nations. Sus últimos libros son Struggle Makes Us Human: Learning from Movements for Socialism y The Withdrawal: Iraq, Libya, Afghanistan, and the Fragility of U.S. Power (con Noam Chomsky).
Fuente: Globetrotter
Etiquetas: Guerra, Atención sanitaria, Derechos humanos, Leyes, Política, Medio Oriente/Palestina, Medio Oriente/Israel, Norteamérica/Estados Unidos, Noticias, Opinión, Coyuntural
El 11 de noviembre de 2023, la Sociedad de la Media Luna Roja Palestina (MLRP) declaró que tanques israelíes se encontraban a menos de veinte metros del hospital Al Quds, el segundo más grande de la ciudad de Gaza. Informaron que hubo “disparos directos contra el hospital, creando un estado de pánico y miedo extremos entre 14.000 desplazados”. Muchos de los muertos eran personal médico. Un grupo llamado Healthcare Workers Watch-Palestine (Observatorio de trabajadores de salud – Palestina), creado en noviembre de 2023, lleva una lista de trabajadores de salud de Gaza asesinados por ataques israelíes (se sabe que 226 han muerto desde el 7 de octubre hasta el 13 de noviembre).
El día anterior, la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (FICR) informó que la MLRP está “atendiendo a cientos de heridos y pacientes encamados de larga duración” en Al Quds. “Evacuar a los pacientes, incluidos los que se encuentran en cuidados intensivos, con respiración asistida y bebés en incubadoras, es casi imposible, si no imposible, en la situación actual”, afirmó la FICR. Este y otros hospitales, así como las misiones médicas y los trabajadores sanitarios “están protegidos por el derecho internacional humanitario”, señaló la FICR. El marco jurídico al que se refieren es sencillo:
1. Artículo 19 de los Convenios de Ginebra de 1949 (Protección de unidades y establecimientos médicos). “Los establecimientos fijos y las unidades médicas móviles del Servicio Médico no podrán ser atacados en ningún caso, sino que serán respetados y protegidos en todo momento por las Partes en conflicto”.
2. Norma 25 del Derecho Internacional Humanitario (Personal médico). “El personal médico asignado exclusivamente a tareas médicas debe ser respetado y protegido en toda circunstancia”.
Destacan dos frases similares tanto en el Artículo como en la Regla: “en ninguna circunstancia” debe retirarse la protección, y los trabajadores médicos deben ser protegidos “en todas las circunstancias”. El Derecho humanitario se aplica en todas las partes del mundo y en todos los conflictos. Así lo establece ahora el Tratado de Roma (2002), que es la base jurídica del Tribunal Penal Internacional. El Tratado de Roma dice que es un crimen de guerra si un ejército “dirige intencionadamente ataques contra edificios”, incluidos “hospitales y lugares donde se recoge a enfermos y heridos”. Hay una excepción: “siempre que no sean objetivos militares”. Al afirmar que los hospitales están encima de los túneles de Hamás, los israelíes están afirmando que toda la infraestructura médica de Gaza es un objetivo militar. Es una forma cómoda de eludir el carácter absoluto del derecho internacional humanitario.
En los próximos días, podemos esperar que la maquinaria propagandística israelí publique imágenes de soldados de las IDF en los túneles bajo los hospitales diezmados sosteniendo armas y copias de Mi lucha para contrarrestar las horribles imágenes en tiempo real de bebés prematuros muriendo. Aunque se trata de intentos de justificar el asesinato de trabajadores de la salud y de los pacientes a los que atendían, no se sostendrán frente al Derecho Internacional Humanitario. Israel tiene un historial documentado de bombardeos de hospitales y otras instalaciones sanitarias en Gaza, y cualquier médico versado en la calidad y seguridad de la atención al paciente insistiría en que se construyeron espacios subterráneos para atender a los pacientes lejos de la metralla de estos ataques aéreos.
‘A toda costa’
Mientras todo esto sucedía, el 11 de noviembre, al otro lado del mundo, la Asociación Médica Estadounidense (AMA) celebró una reunión de su Cámara de Delegados. Cuando más de 135 estudiantes de medicina y médicos en formación de la AMA intentaron debatir una resolución que pedía un alto el fuego en Gaza, los dirigentes de la AMA les cerraron el paso. Los que apoyaron el esfuerzo dijeron que hubo un “esfuerzo coordinado en la reunión nacional para acallar la resolución, con el Presidente de la Cámara no permitiendo a los delegados sus 90 segundos asignados para hablar sobre la resolución”. La AMA dijo que esta resolución “no era relevante para la defensa”. “La AMA”, escribió el personal médico que enmarcó la resolución, “tiene la responsabilidad de defender el bienestar de los trabajadores de salud y minimizar el sufrimiento humano, y está claro que estos valores no están siendo defendidos por algunos de los médicos más influyentes del país, ni se está respetando el proceso democrático”.
Esto contrasta fuertemente con la posición oficial de la AMA sobre Ucrania en 2022, cuando lanzaron todo su peso institucional detrás de un llamamiento para un alto el fuego inmediato y el fin de los ataques rusos contra los trabajadores de salud y las instalaciones, haciendo hincapié en que las leyes internacionales humanitarias y de derechos humanos y las vidas de los civiles y el personal médico deben ser protegidas “a toda costa”.
Toda vida es sagrada
Unos días antes de la reunión de la Cámara de Delegados, la revista insignia de la AMA, Journal of the AMA (JAMA), publicó un artículo del Dr. Matthew Wynia, del Centro de Bioética y Humanidades de la Universidad de Colorado y copresidente del Grupo de Trabajo de la AMA sobre Verdad, Reconciliación, Curación y Transformación. Su artículo “Health Professionals and War in the Middle East” (Los profesionales de la salud y la guerra en Oriente Medio) expone tres puntos irrefutables:
- En primer lugar, los profesionales de la salud deben condenar la deshumanización y los actos de genocidio.
- En segundo lugar, los profesionales de la salud deben oponerse enérgicamente tanto al antisemitismo como al odio antimusulmán.
- En tercer lugar, los profesionales de la salud tienen la responsabilidad especial de denunciar ciertos crímenes de guerra.
Estamos de acuerdo con estos tres puntos, incluido el sentimiento final del Dr. Wynia: “En tiempos de guerra, nuestra profesión debe seguir siendo la encarnación viva de los mandatos religiosos de tratar cada vida como sagrada, porque salvar una sola vida es salvar un mundo entero”.
El artículo del Dr. Wynia en JAMA, publicado unos días antes de la reunión de la AMA, sugiere que no habría sido controvertido que la AMA aprobara una resolución pidiendo un alto el fuego. Después de todo, un alto el fuego permitiría a los colegas trabajadores de la salud realizar su trabajo sin temor a los bombardeos, detendría la matanza de civiles y permitiría investigar los ataques contra las instalaciones médicas y los trabajadores de la salud. Si “toda vida es sagrada”, entonces un cuerpo médico debe unirse al llamamiento para evitar más pérdidas de vidas inocentes. Pero esto no es lo que ocurrió en la reunión de la AMA, cuya negativa a abrir el debate sobre una resolución de alto el fuego sugiere el enfoque opuesto.
Una lectura más detenida del artículo del Dr. Wynia muestra por qué los profesionales médicos decidieron no permitir ni siquiera un debate sobre un alto el fuego en Gaza. “Los profesionales de la salud de buena voluntad e igualmente comprometidos con los derechos humanos tienen preguntas diferentes sobre estas cuestiones, lo que refleja la naturaleza de las mismas”, escribe el Dr. Wynia. Al introducir el relativismo moral en el debate, el Dr. Wynia permite la ambigüedad donde no la hay, ni en términos jurídicos ni en términos morales. ¿Cómo pueden los “profesionales de la salud de buena voluntad” estar en desacuerdo sobre los ataques contra trabajadores e instituciones médicas o, de hecho, cómo pueden estar en desacuerdo sobre el asesinato de civiles, incluidos los heridos y enfermos en los hospitales? Hay lugar para el debate sobre lo que debe hacerse ante la evidencia de los ataques contra trabajadores médicos e instituciones médicas, pero no hay ambigüedad sobre su ilegalidad e inmoralidad.
Morir uno a uno
Israel ha estado difundiendo propaganda durante las últimas semanas sobre la presencia del cuartel general de Hamás bajo uno de los hospitales de Gaza – Al-Shifa – para inyectar un espacio de confusión moral en torno a la protección del personal de salud y las instalaciones sanitarias. El 5 de noviembre, un grupo de casi 100 médicos de Israel hizo circular una carta en la que se pedía la aniquilación de todos los hospitales de Gaza, como para sancionar el ataque directo de las FDI contra los espacios más sagrados de nuestra profesión. El 11 de noviembre, Israel también bombardeó el complejo hospitalario de Al-Shifa, con 1.700 pacientes enfermos y heridos en su interior y unos 50.000 desplazados refugiados en su patio, según el Dr. Ghassan Abu Sitta, cirujano que estaba destinado allí en ese momento. Los ataques israelíes han destruido completamente el hospital. Ahora que no hay electricidad en Al-Shifa, 39 recién nacidos en incubadoras están envueltos en mantas, muriendo uno a uno. Quizá sea a ellos a quienes se refería el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, cuando habló de los “hijos de las tinieblas”.
El ataque de Israel a la asistencia sanitaria de Gaza es un ataque al alma de la profesión médica, para el que JAMA ha proporcionado cobertura y la AMA apoya mediante el silencio forzado. Por qué la Asociación Médica Estadounidense puede hacer una declaración tan contundente sobre Ucrania pero quiere guardar silencio sobre Palestina plantea una pregunta importante: ¿aboga la AMA sólo por las cuestiones esbozadas por el Departamento de Estado de los Estados Unidos o son éstas las opiniones de los médicos que componen su membresía?
3. Novedades desde IMI: Simón Rodríguez: República Dominicana y Haití en la encrucijada del Río Masacre
Titular: República Dominicana y Haití en la encrucijada del Río Masacre
Resumen: El intento del gobierno dominicano de reforzar su hegemonía sobre el río fronterizo desató una inesperada resistencia en Haití.
Por Simón Rodríguez
Biografía del autor: Simón Rodríguez es un periodista e investigador independiente radicado en la República Dominicana.
Línea de crédito: Este artículo fue producido para North American Congress on Latin America (NACLA).
Etiquetas: Caribe/Haití, Centroamérica/República Dominicana, Política, Medio ambiente, Derechos humanos
El presidente dominicano Luis Abinader anunció en una rueda de prensa desde el Palacio Nacional en Santo Domingo, el 11 de septiembre, el cierre y la militarización de la frontera con Haití como parte de una batería de medidas de retaliación por la construcción del canal de riego Pittobert en el río binacional conocido como Dajabón o Masacre. La primera pregunta para el presidente provino del viejo periodista Ramón Colombo. “Yo no sé lo que es, pero Haití no es (un) país. Y nosotros sí lo somos”, afirmó Colombo. En su respuesta, el presidente reafirmó este razonamiento.
El gobierno dominicano alega que el canal, cuya construcción a veces ha atribuido a empresarios y políticos y otras a “anarquistas”, viola el Tratado de Paz, Amistad y Arbitraje de 1929 entre la República Dominicana y la República de Haití, por su carácter inconsulto y por suponer un desvío del río. El tratado plantea que ambos Estados tienen derecho a usar “de una manera justa y equitativa… dichos ríos y otros cursos de agua para el riego de las tierras y otros fines agrícolas e industriales”. La gestión de la disputa por parte del Estado dominicano amenaza la soberanía y el bienestar económico de Haití, lo que ha llevado a los haitianos, incluidos los de la diáspora, a manifestarse firmemente a favor de la construcción del canal.
Existe constancia de que la obra viene siendo promovida desde hace más de una década con conocimiento del Estado dominicano. Un estudio del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INDRHI) dominicano de 2021 reconoció que el canal Pittobert, al demandar un caudal de entre 1,5 y 3 metros3/segundo, estaría “todavía por debajo de las extracciones que se hacen del lado dominicano” y que dos tercios de los terrenos agrícolas dominicanos irrigados con aguas del río se encuentran aguas arriba del canal en construcción. En base a esta evaluación técnica, una declaración de la comisión binacional integrada por representantes de ambas cancillerías en mayo de 2021, admitió que la obra “no consiste en un desvío del cauce del río”.
El estudio del INDRHI estableció varios hechos clave para entender por qué el Estado dominicano no recurre al arbitraje, que es el mecanismo previsto en el tratado de 1929 para resolver controversias. De 729 kms2 que abarca la cuenca del río, 374 kms2 se encuentran en Haití. El INDRHI contabilizó diez canales de riego del lado dominicano, con un caudal de operación total de 3,22 metros3/segundo, mientras que el canal Pittobert sería el primero conectado al río binacional desde el lado haitiano. El informe aboga por la cooperación técnica y la adopción conjunta de medidas para optimizar el aprovechamiento del agua y preservar la cuenca del río, siendo respaldado por las firmas de los ministros de Ambiente y Agricultura de aquel entonces.
A fines de mayo de 2021, sectores de extrema derecha criticaron la disposición del gobierno dominicano a acordar el uso común del río. En respuesta, el gobierno minimizó el alcance de lo acordado y desactivó la comisión técnica binacional. Dos años después, aplicó una serie de sanciones con el declarado objetivo de detener la construcción del canal: clausuró la frontera y la militarizó, suspendió la entrega de visas a ciudadanos haitianos, sancionó a individuos que acusa de apoyar la obra, y anunció dos obras de infraestructura cuyo objetivo es disminuir el caudal del río para inutilizar el canal Pittobert: la reactivación del canal La Vigía y la construcción de la represa Don Miguel. También anunció la construcción de una represa en las cabeceras del Río Artibonito, el más caudaloso de Haití, que nace en República Dominicana.
Las medidas tuvieron efectos diferentes a los que buscaba el gobierno dominicano. Se generó en Haití una movilización masiva de voluntarios para defender y concluir el canal, incluyendo campañas de solidaridad financiera en la diáspora. Además se fortalecieron coyunturalmente las protestas contra el gobierno de facto de Ariel Henry, que luego de semanas de una actitud vacilante se vio obligado a defender el canal públicamente. La movilización en Ouanaminthe, ciudad fronteriza del noreste de Haití a orillas del río Masacre, también generó una reacción tardía de apoyo de la oposición agrupada en el Acuerdo de Montana. El mismo grupo había hecho un llamado a un gobierno de transición a principios de 2022, tras el asesinato del presidente Jovenel Moïse en julio de 2021 que llevó a Haití a una «parálisis política» y a una crisis de inseguridad aún más profunda.
La adjudicación del canal a “anarquistas” quizás hace referencia al componente de espontaneidad popular del movimiento en defensa del canal, pero se trata de una obra diseñada en 2011 por la empresa estatal cubana DINVAI. Un ex director del INDHRI declaró que las solicitudes del Estado haitiano para utilizar aguas del río binacional para riego fueron rechazadas en 2013, 2015 y 2017. En 2018 se inició su construcción. En abril de 2021, soldados dominicanos incursionaron en territorio haitiano ilegalmente para detener la obra. Bajo la presión del gobierno dominicano, la obra se paralizó poco antes del asesinato del presidente Jovenel Moïse, hasta que en agosto de 2023 un movimiento campesino reimpulsó la construcción, con la participación de la Asamblea de Secciones Comunales (ASEC). Reportes desde Haití dan cuenta de una fuerte movilización popular y un ánimo festivo con cientos de trabajadores voluntarios y vigilias multitudinarias, luego de las amenazas del gobierno dominicano.
Más allá de la agitación nacionalista a ambos lados de la frontera, tanto curas jesuitas que trabajan en la frontera dominicana como organizaciones sociales y de izquierda dominicanas se han pronunciado por un uso justo del agua del Río Masacre por parte de ambos países y han denunciado los planes de explotación minera en la misma provincia fronteriza dominicana de Dajabón, donde fue entregada recientemente una concesión de más de 9 mil hectáreas para la extracción de oro a la empresa canadiense Unigold, que posteriormente sumó al proyecto a otra empresa canadiense, Barrick Gold. Esta actividad minera consume y contamina enormes cantidades de agua.
Agendas superpuestas: Hidrohegemonía, expulsiones masivas de inmigrantes e intervencionismo en Haití
La defensa del canal es entendida por muchos en Haití como una defensa de su soberanía y parte de la lucha por superar la crisis alimentaria que se agravó aún más con el cierre de la frontera. Ha sido incorporada a las protestas exigiendo la salida del gobierno de facto de Ariel Henry. En República Dominicana, voceros del Partido de la Liberación Dominicana (centroderecha) y la Fuerza del Pueblo (derecha) han acusado al gobierno de Abinader de actuar en base a cálculos electorales.
El académico haitiano Maismy Mary Fleurant caracteriza la política dominicana para los ríos binacionales como orientada por la búsqueda de una “hidrohegemonía”, un “uso abusivo y unilateral, completamente desproporcionado y desigual”, violatorio del derecho internacional y los acuerdos bilaterales.
La estrategia de reducir el caudal del río para impedir el funcionamiento del canal Pittobert tiene oposición por parte de parceleros dominicanos aguas abajo que alegan que serían perjudicados. Las retaliaciones del gobierno dominicano también se han convertido en fuego amigo para los productores agropecuarios que dependen de las exportaciones a Haití y de la fuerza de trabajo inmigrante haitiana precarizada. Según las autoridades dominicanas, más de 61 mil personas haitianas fueron expulsadas o cruzaron voluntariamente hacia Haití en los primeros doce días del cierre de la frontera.
El Instituto de Migración dominicano estimaba a inicios de 2023 que en República Dominicana vivían unas 700 mil personas haitianas. Aunque las cifras oficiales son inconsistentes, tienden a indicar que durante el actual gobierno se han realizado más de trescientas mil deportaciones a Haití. Organizaciones de derechos humanos consideran que estas expulsiones son violatorias de las leyes dominicanas y de los acuerdos en materia de derechos humanos suscritos por el Estado dominicano, afectando a mujeres embarazadas, niños no acompañados, inmigrantes con estatus migratorio regular y personas dominicanas de ascendencia haitiana.
En ese marco, el comunicado del 26 de septiembre de la secretaría general de la OEA afirmando que “Haití y República Dominicana tienen derechos iguales de uso sobre el río Dajabón o Masacre y que los recursos hídricos del mismo son vitales para ambos”, llamando a una solución negociada, cayó mal en la cancillería dominicana, que respondió que el río es parte del territorio dominicano y por lo tanto “inalienable”, mientras que el diálogo binacional se condiciona a ”las capacidades institucionales necesarias y el control efectivo de su territorio” que demuestre el Estado haitiano. En tal sentido, la cancillería dominicana mencionó la inminencia de una “misión multinacional de seguridad y apoyo en Haití, para restaurar el orden público y la institucionalidad”. Así, la ocupación militar extranjera de Haití se presenta como parte de la solución al impasse.
La vinculación entre el conflicto del canal y el apoyo del gobierno dominicano a la ocupación militar de Haití también fue planteada en el discurso del presidente Abinader ante la Asamblea General de la ONU en septiembre de 2023: “El problema de Haití ya no está en Haití… respaldamos firmemente la postura responsable del presidente de los EEUU, Joe Biden… el Consejo de Seguridad tiene que autorizar de forma urgente la misión de seguridad”. El presidente dominicano celebró la disposición de los gobiernos de Kenia, Jamaica y Las Bahamas de enviar tropas.
La niebla ideológica oculta una vulnerabilidad ambiental compartida
En su discurso en la ONU, Abinader mostró una imagen satelital de la isla: “se percibe una diferencia palpable y desgarradora: una mitad verde y floreciente corresponde a la República Dominicana, que ha priorizado la conservación y gestión sostenible de sus recursos naturales. La otra mitad, desprovista de esa rica cubierta forestal, refleja el dramático paisaje deforestado de Haití”.
El discurso reflejó arraigados prejuicios contra el pueblo haitiano como agente de depredación ambiental. Según el observatorio Global Forest Watch, República Dominicana tuvo una pérdida neta de cobertura arbórea de 2,5% entre 2000 y 2020, al perder 68 mil hectáreas de árboles. En el mismo período, Haití tuvo una pérdida mucho menor, de 3,4 mil hectáreas, una pérdida de 0,29%. Haití tiene una cobertura arbórea del 29%, que aunque menor a la dominicana es casi igual al promedio mundial.
El mito del Haití desértico ha sido desmontado en el ámbito científico, pero sigue firme en el imaginario racial dominicano. Es un aspecto central de la disputa por el uso del agua del río binacional, pues el supuesto carácter destructivo del pueblo haitiano se invoca como obstáculo para el uso compartido del agua para riego. Esta actitud no es exclusiva de la derecha. Una agrupación dominicana cuyos dirigentes fueron activistas estudiantiles de izquierda en los años 60 y 70 emitió una declaración llamando a la “restauración de las zonas devastadas (de Haití) por el uso irracional de sus habitantes” (sic).
A seis semanas del inicio de las sanciones contra Haití, resulta claro que han fracasado para sus objetivos declarados. La construcción del canal no se ha detenido y crece el descontento entre las comunidades fronterizas dominicanas por el costo económico del comercio binacional. Mostrando elementos de crisis, el gobierno dominicano, luego de anunciar que reabriría la frontera, planteó el 9 de octubre lo opuesto: mayor militarización fronteriza, cierre migratorio indefinido de la frontera y suspensión indefinida de la entrega de visas, junto a una reanudación parcial del comercio, limitado a la exportación de alimentos y medicinas hacia Haití. Una de las medidas parecería no guardar relación con el canal: un programa de subsidios estatales para la mecanización agrícola para reducir la cantidad de trabajadores haitianos en el país. El presidente dominicano posteriormente declaró ante un grupo de empresarios de la construcción que “la mano de obra extranjera tiene los días contados en la República Dominicana”.
La madrugada del 11 de octubre, cuando estaba prevista la reapertura parcial de la frontera, se desató un incendio en el mercado binacional de Dajabón. Organizaciones de ultraderecha y pandilleros dominicanos habían amenazado públicamente con sabotear una reapertura de la frontera el 8 de octubre. El reinicio parcial de las exportaciones dominicanas hacia Haití encontró otro obstáculo: un boicot de los compradores haitianos.
Finalmente, al anunciar el largamente preparado “pacto nacional”, el 26 de octubre, el gobierno dominicano estableció una explícita articulación de todos estos aspectos de su política frente a Haití: promoción de la intervención extranjera para el “rescate de Haití”, expulsión masiva de inmigrantes haitianos, control de los recursos hídricos binacionales, entre las principales estrategias para la preservación de la ”integridad territorial y demográfica” nacional. Pese a que el gobierno aspiraba a presentar el documento como fruto de un consenso nacional, el pacto no fue suscrito por los principales contendores electorales del PRM.
El río Masacre recibió su nombre de una matanza de bucaneros franceses por parte de los colonizadores españoles en el siglo XVIII. En 1937, el río escenificó otra masacre, de haitianos y negros dominicanos, por parte del Estado dominicano. La lucha por el agua, característica de esta época de crisis climática, lo convierte de nuevo en eje de conflicto. La vulnerabilidad a los fenómenos climáticos extremos es compartida por los dos países y la necesidad de conservar un ambiente común y unos recursos naturales indispensables para la vida exige la cooperación entre ambos Estados. Pero, como escribió una vez el viejo Marx, «la tradición de todas las generaciones muertas oprime como una pesadilla el cerebro de los vivos».
4. La decadencia de Occidente vista desde Turquía
El contenido no es novedoso, pero lo envío porque es una muestra de los avisos hacia Occidente de cada vez más sectores. En esta ocasión, desde Turquía. El autor forma parte del establishment turco. https://www.middleeasteye.net/
Occidente pagará un alto precio por gastar su credibilidad en Israel
Taha Ozhan 25 noviembre 2023
Los líderes estadounidenses y europeos deben desvincularse de la enorme influencia de Israel o arriesgarse a una catástrofe aún mayor en los próximos días.
La ocupación israelí no se limita a Palestina. La respuesta de las élites occidentales a la actual masacre israelí en Gaza muestra cómo Tel Aviv también está ocupando las mentalidades de los líderes estadounidenses y europeos.
Además de establecer colonias en tierras palestinas, Israel ha ido más allá, estableciendo asentamientos políticos en capitales occidentales.
Estos movimientos han encontrado una falta de oposición sin precedentes, con políticos de todo el espectro uniéndose en apoyo de Israel tras el ataque de Hamás del 7 de octubre. Existe un marcado contraste entre sus apasionados discursos sobre la invasión rusa de Ucrania y su retórica distante y fanática sobre Israel.
En las instituciones internacionales, hemos visto cómo Occidente vetaba resoluciones sobre ayuda humanitaria básica, dañando gravemente cualquier pretensión de autoridad moral.
Estos acontecimientos sólo pueden entenderse a través de la lente de la perdurable influencia de Israel en Estados Unidos y Europa. La influencia de Tel Aviv sobre los gobiernos de Oriente Próximo también es evidente, ya que han imitado sus políticas cuando se han enfrentado a la «amenaza» de la democracia en su propio país.
El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, resumió bien la situación cuando dijo el mes pasado: «A los dirigentes de los Estados árabes, dirigentes que se preocupan por el futuro de sus países y de Oriente Próximo, les digo una cosa: deben salir en contra de Hamás… Estoy convencido de que muchos dirigentes árabes lo entienden». Está claro que lo entienden.
Desde hace un mes, mientras millones de personas de todo el mundo protestan contra la embestida de Gaza, la tragedia se ha convertido en un genocidio. Las protestas en curso sirven de cruda revelación de la desconexión entre las opiniones públicas occidentales y sus dirigentes.
Indiferencia y silencio
En este tumultuoso panorama, las declaraciones del presidente estadounidense Joe Biden se hacen eco de la justificación del presidente ruso Vladimir Putin para invadir Ucrania. Esta postura cuenta con el apoyo de los ministros europeos, que parecen incapaces de ver el paralelismo con las acciones de Rusia, mientras que la débil respuesta de los líderes de Oriente Medio se asemeja a la actitud de Israel ante otras atrocidades cometidas en todo el mundo.
En medio de la escalada de las tensiones políticas y económicas mundiales, y mientras los mapas de alianzas experimentan un cambio transformador, Occidente se enfrenta a la realidad de que su influencia está cayendo en picado. Esto tendrá consecuencias sustanciales en los próximos años.
En una época marcada por la erosión de la democracia, el auge del populismo, el desmoronamiento de la relación entre derechos humanos y prosperidad, y una grave crisis de coherencia geopolítica, Occidente pagará un coste importante por gastar tan gratuitamente su credibilidad en Israel.
Pero la pregunta sigue siendo: ¿pueden los líderes políticos occidentales y los principales medios de comunicación atreverse a ir más allá de los límites dictados por Israel a la hora de definir su discurso sobre la ocupación de Palestina y la masacre de Gaza? Y lo que es más importante, a medida que aumentan las protestas y se desploma el apoyo público a Israel, ¿se ha convertido el respaldo occidental a Tel Aviv en una acusación?
Esta crisis trasciende la hipocresía y el doble rasero. A menos que Occidente se libere de la ocupación israelí y reoriente sus intereses hacia el orden internacional basado en normas, la crisis no hará sino intensificarse. Esta situación pone en peligro la delicada estabilidad mundial surgida tras la Segunda Guerra Mundial.
En una narración que recuerda a La ceguera de José Saramago, parece que el 7 de octubre las élites políticas occidentales perdieron abrupta y simultáneamente la vista. Desde entonces han insistido en que el resto del mundo se abstenga de presenciar lo que ellas mismas son incapaces de ver.
Y, sin embargo, los acontecimientos siguen desarrollándose a la vista del mundo. Gaza se ha transformado en un enorme campo de concentración, donde 2,3 millones de personas están atrapadas. También se ha convertido en una prueba de fuego moral.
Sin salida clara
Al mismo tiempo, cualquier expectativa de que Israel pudiera mostrar un mínimo de moderación parece haber sido en vano. No hay una salida clara a la crisis actual. Una paz sostenible en Gaza, Cisjordania ocupada o la región en general será imposible hasta que Israel reconozca el derecho de los palestinos a existir.
El proyecto colonial de Israel depende de la desaparición de los palestinos, una población tan numerosa como la población judía de Israel. Si el Estado persiste en esta obsesión, el peso de la carga israelí sobre Washington y Europa crecerá sustancialmente, a menos que empiecen a ver claro y cambien de rumbo.
En esta coyuntura, los dirigentes israelíes pueden legitimar fácilmente cualquier crimen cometido por las fuerzas del Estado o defender cualquier violación de los derechos humanos. La mentalidad de ocupación israelí está entrelazada con la bancarrota moral.
Pero desde Netanyahu a sus ministros, y desde los líderes religiosos a los periodistas, las políticas israelíes siguen siendo un motivo único de orgullo en gran parte del país. El Estado no ha escatimado esfuerzos para estigmatizar y oprimir en todo el mundo a los judíos que se resisten a participar en esta locura.
Si Washington y las capitales europeas persisten en pensar que pueden cargar con el peso de Israel y su campaña de atrocidades sin repercusiones, se equivocan gravemente.
Lo mejor para las élites occidentales -y para la humanidad en general- sería que se desvincularan del bloqueo político impuesto por Israel, antes de que se produzca una catástrofe aún mayor.
Taha Ozhan es académico y escritor residente en Turquía. Es doctor en política y relaciones internacionales y actualmente es director de investigación en el Instituto Ankara. Fue visitante académico en la Universidad de Oxford (2019-20), ocupó el cargo de presidente de la Comisión de Asuntos Exteriores del Parlamento turco (2015-18) y fue asesor principal del primer ministro turco (2014-16). Ha publicado sobre política global y regional, teoría política y de las RRII, y movimientos políticos en Oriente Medio. Su último libro es Turkey and the Crisis of Sykes-Picot Order (2015).
5.La izquierda y la crisis ecosocial
Un repaso en Jacobin lat a algunas de las propuestas desde la izquierda ante la crisis ecosocial. https://jacobinlat.com/2023/
Aportes de la izquierda frente a la crisis climática José Seoane
El fracaso de las propuestas ecocapitalistas a la hora de buscar respuestas a la grave crisis ambiental en curso es evidente. El cambio climático actualiza de modo urgente y agudo la necesidad de transformaciones sociales profundas, y en esta tarea la contribución del pensamiento, los valores y los horizontes de acción de la izquierda es indispensable.
Hoy resulta una afirmación incuestionable que enfrentamos un proceso de cambio climático de origen antropogénico resultado de los procesos combinados de un modo de producción y de vida basado en el uso de los combustibles fósiles y del avance de la deforestación y destrucción de bosques y selvas nativas y de la naturaleza en un sentido amplio.
La magnitud de este cambio del clima a nivel global —y de sus consecuencias catastróficas— ha motivado que se lo considere como crisis climática, la dimensión más significativa de una crisis múltiple que conlleva hoy la dominación del capital en este contexto de transición hegemónica global. Allí están los récords históricos de elevación de la temperatura terrestre y de los océanos en los últimos meses, la retracción del hielo antártico y el cinturón de olas de calor, sequías e incendios que recorrieron el globo acompañadas luego de diluvios e inundaciones, como la que padeció trágicamente el noroeste de Libia.
La gravedad de la situación resulta tan inocultable que ha merecido en los últimos meses de parte del propio Secretario General de Naciones Unidas interpelaciones directas a los países del Norte Global advirtiendo que entramos en la «era del hervor global», que el «colapso ecológico ha comenzado» y que hemos abierto «las puertas del infierno». Así también lo señaló el Papa Francisco en su última encíclica, cuando afirmó que «por más que se pretendan negar, esconder, disimular o relativizar, los signos del cambio climático están ahí, cada vez más patentes».
Pero es necesario reconocer que esta situación no resulta una novedad. Desde la segunda posguerra, diferentes estudios científicos vienen advirtiendo que el sustantivo incremento de la emisión de gases de efecto invernadero provocaría el aumento de la temperatura en la Tierra, con la consecuente intensificación de fenómenos meteorológicos extremos y la amenaza a la continuidad de la vida en el planeta. Y desde los años 90 se desplegaron un sinnúmero de acuerdos, protocolos, instituciones, recursos, dispositivos ecológicos en el marco de Naciones Unidas y a nivel regional y nacional para abordar las cuestiones ambiental y climática.
Sin embargo, entre 1991 y 2021 se emitió más CO2 (948 GtCO2) que en el resto de la historia humana (785 GtCO2). La temperatura de la superficie global ha aumentado más rápido desde 1970 que en cualquier otro período de 50 años durante al menos los últimos 2000 años, y más del 50% de las emisiones totales del CO2 antropogénico tuvieron lugar después de que se fundara el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) y que se realizara la reconocida Cumbre de la Tierra (la Conferencia de Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo) en 1992. Las emisiones de estos gases de efecto invernadero no dejan de incrementarse año tras año.
Así, resulta evidente que las respuestas a la crisis climática propuestas en el marco del capitalismo han fallado estrepitosamente. Las regulaciones y acuerdos internacionales fueron violados una y otra vez por los Estados de los países centrales y las corporaciones transnacionales, y los mecanismos de mercado —justificados por la razón cínica neoliberal como solución a los propios efectos de la mercantilización de la naturaleza— exasperaron el deterioro y la destrucción del ambiente. Al mismo destino se encaminan la llamada economía verde (que, en definitiva, promueve acrecentar la economización de los bienes naturales), el Green New Deal, que se sustenta en ella, el llamado «keynesianismo medioambiental» y la transición energética bajo control corporativo.
El fracaso de las soluciones ecocapitalistas acrecienta el interrogante —y la responsabilidad— sobre si el pensamiento, los valores y la acción de la izquierda, desde Marx hasta el saber crítico y ecosocialista contemporáneos, pueden aportar a la construcción de las respuestas necesarias.
Dominación colonial y desigualdad social
La narrativa dominante sobre la problemática ambiental habitualmente la despoja de todo contenido social. Este proceso de desocialización y naturalización del ambiente ha sido una de las dimensiones centrales de la «neoliberalización» de la cuestión ambiental, junto con el de mercantilización y capitalización de la naturaleza. Por el contrario, todas las evidencias indican —y numerosos documentos de los organismos internacionales ratifican— la centralidad de la dominación colonial y la desigualdad social en relación con la generación de la crisis climática, que es la temática de nuestra reflexión en este caso.
Así, los veinte países más industrializados y ricos son responsables por el 80% de las emisiones de gases de efecto invernadero. Y si consideramos las emisiones per cápita, los primeros son los Estados del Golfo Pérsico, Estados Unidos, Australia y Canadá. A todas luces, los responsables del cambio climático son los países más ricos e industrializados, al punto que diversos acuerdos de Naciones Unidas reconocen explícitamente estas responsabilidades diferenciadas.
Se trata de una desigualdad que se ensancha más aún si consideramos la contribución por país a las emisiones de CO2 en términos históricos, un rubro donde solo las emisiones de Estados Unidos y la Unión Europea representan el 47% del total. Siendo que el dióxido de carbono permanece en la atmósfera por más de cien años, las emisiones incrementadas desde la Primera Revolución Industrial constituyen una deuda climática significativa que tiene el Norte con el Sur.
Por otra parte, en relación a la desigualdad social, debe considerarse que el 50% de la población mundial con menores ingresos solo es responsable del 7% de las emisiones, mientras que el 10% más rico es el culpable de casi el 50% de las emisiones de CO2 anuales. De modo incuestionable, el cambio climático está vinculado a un modo de vida imperial del que goza solo una pequeña porción de la sociedad y su resolución conlleva cuestionar este patrón de distribución y consumo. Y la injusticia es de tal magnitud, que los países y poblaciones que menos han contribuido al cambio climático, los más pobres y menos industrializados, son los que más sufren los efectos de esta catástrofe en progreso.
Decrecentismo comunista
Solo estas evidencias bastan para echar por tierra la perspectiva decrecentista tradicional que suele postularse como solución a la crisis ambiental y climática. Heredera de los señalamientos respecto de los límites del crecimiento popularizados en los años 70 por el Informe Meadows de orientación neomalthusiana, la propuesta de reducir el crecimiento económico in totum resulta tan injusta como ineficaz, tal como quedó demostrado en el contexto de la pandemia de COVID 19.
Se podría hablar, en todo caso, y tal como lo ha señalado Saito, de un decrecimiento comunista, es decir, uno que reduzca el crecimiento con base en el recorte de los privilegios de ciertos grupos sociales y países, mejore los beneficios para otros y restablezca así una media social sustentable. En esta perspectiva, la justicia climática marcha íntimamente unida a la social, así como la transición energética va de la mano con la resolución de la desigualdad y la pobreza energética, y la respuesta a los efectos actuales del cambio climático por los países del Sur más afectados supone el pago de la deuda climática por parte del Norte.
De cierto modo, estas urgencias nos recuerdan a la Declaración de Estocolmo de 1972 adoptada en la Conferencia de Naciones Unidas sobre los problemas del medio humano. Allí, en el contexto del nuevo orden internacional promovido por los países del Sur, la problemática del ambiente se planteó en relación con la dominación colonial y las desigualdades sociales, dimensiones que fueron progresivamente suprimidas al calor del avance de las transformaciones e ideas neoliberales.
Los valores de la justicia social y de una acción societal planificada y decidida para modificar las formas de producción y consumo responsables de la crisis climática forman parte del arsenal histórico de la izquierda… a condición de que esta abandone todo sesgo productivista, realce la dimensión ambiental tantas veces minusvalorada y rompa con la falaz oposición entre la cuestión social y la ambiental, que ha sido núcleo de justificación de los extractivismos y los neodesarrollismos.
Desde esta perspectiva, la respuesta a la crisis climática no se limita únicamente a una profunda redistribución social decrecentista o a una modificación de la matriz energética. Allí está hoy la evidencia de cómo la transición energética en el Norte orientada a las llamadas «energías renovables» ha descargado sobre el Sur un extractivismo «verde» que en la apropiación trasnacional de los bienes naturales requeridos para esa transformación (litio, cobre, hidrogeno, niobio, etc.) somete a nuestros pueblos a similares despojos y dominaciones que en el tiempo colonial.
De lo que se trata es de modificar profundamente el patrón científico-tecnológico, productivo, de consumo, cultural y de vida; de promover una verdadera revolución que transforme sustancialmente las formas de la organización social. La acentuación de la crisis socioambiental y climática bajo el capitalismo neoliberal señala al afán ilimitado de lucro, a la mercantilización ampliada, a la apropiación privada y la acumulación por despojo de bienes naturales y sociales como sus principales responsables. Por contraposición, en la defensa y construcción de lo común, la producción comunitaria y de comunidad y la afirmación de la primacía de los valores de uso, el acervo y la tradición radicalmente emancipatoria de la izquierda tienen mucho que aportar.
En esta dirección, consecuentemente, se nos plantea la necesidad de superar y reconfigurar la dualización colonial moderna entre sociedad y naturaleza. El pensamiento de Marx y de la teoría social crítica aportan también elementos para ello.
Marxismo y ecosocialismo
Ciertas perspectivas suelen ubicar al pensamiento de Marx en un campo intelectual llamado «cornucopiano», «prometeico» o «productivista». Más allá del debate sobre el carácter homogéneo o contradictorio de las reflexiones de Marx sobre la relación sociedad-naturaleza, esta caracterización es tan injusta como falsa, y no es más que el resultado de una visión que desplaza y oculta las contradicciones del capitalismo y sus efectos sociales y ambientales hacia límites externos considerados entonces naturales.
En esa perspectiva, el deterioro ambiental resulta, por ejemplo, del crecimiento demográfico y/o económico —como lo señala el abordaje neomalthusiano, tan presente en los años 60 y 70 en las obras de Erlich y Hardin)—, descargando sus responsabilidades particularmente sobre el Sur del mundo. Prolongada en la actualidad bajo las narrativas neoeugenésicas, esta mirada reproduce en realidad la dualización sociedad-naturaleza propia de la modernidad colonialidad capitalista.
En contraposición, Marx fue uno de los primeros en señalar que este proceso de dualización emergió y asumió una particular dimensión y característica en el marco de la sociedad capitalista estrechamente vinculado a la construcción sociohistórica del capital y del trabajo asalariado y, por ende, de la explotación y la dominación de clase. Particularmente en sus escritos a partir de la década de 1860 —ese último Marx que ha sido destacado por tantos estudiosos— pueden identificarse una serie de reflexiones que, en oposición a cierta mirada tecnologicista presente en algunas de sus obras anteriores, hacen aportes valiosos al campo de la ecología y al abordaje de las problemáticas socioambientales.
En el estudio de los efectos de la agricultura capitalista en Inglaterra, Marx señaló que todo progreso realizado en la agricultura capitalista no es solamente un progreso en el arte de esquilmar al obrero, sino también en el arte de esquilmar la tierra, y cada paso que se da en la intensificación de su fertilidad dentro de un periodo de tiempo determinado, es a la vez un paso dado en el agotamiento de las fuentes perennes que alimentan dicha fertilidad.
Y concluyó: «por tanto, la producción capitalista solo sabe desarrollar la técnica y la combinación del proceso social de producción socavando al mismo tiempo las dos fuentes originales de la riqueza: la tierra y el hombre». En el tratamiento de la génesis de la renta capitalista de la tierra, Marx vuelve sobre el tema señalando que
la gran propiedad sobre la tierra reduce la población agrícola a un mínimo en descenso constante y le opone una población industrial en constante aumento y concentrada en grandes ciudades; y de este modo crea condiciones que abren un abismo irremediable en la trabazón del metabolismo social impuesto por las leyes de la naturales de la vida.
En estos pasajes Marx retoma la noción de metabolismo de la química orgánica de la época y la reformula socialmente, caracterizando la dinámica de la gran industria y la agricultura capitalistas como responsables de su quiebre.
Este concepto de fractura del metabolismo social cobró significación en el marco del agravamiento de la problemática ambiental de las últimas décadas, convirtiéndose en una categoría central para el ecosocialismo y también para tradiciones ecológicas no marxistas. Su importancia radica, entre otros aspectos, en que sostiene una aproximación a la problemática ambiental que se diferencia tanto del conservacionismo burgués como de la racionalidad neoliberal mercantilizadora y del solucionismo tecnológico, que cuestiona el proceso de desocialización del ambiente y objetivización de la naturaleza y que reformula la noción de trabajo humano ahora concebido como intervención reguladora de la relación metabólica.
En esta dirección, el término dialoga con otros saberes y prácticas populares desplegados en el cuestionamiento a los efectos devastadores del despojo neoliberal capitalista en lo social y ambiental. Ejemplo de ello lo constituyen los horizontes del buen vivir (o convivir bien) emergidos de la práctica de los movimientos indígenas en el ciclo de luchas sociales contra el extractivismo depredador en América Latina; prácticas centrales en la renovación de los horizontes emancipatorios y el cuestionamiento a la modernidad colonialidad y su patrón de poder.
Como lo señala Bellamy Foster, la dinámica de la crisis climática puede examinarse desde similar perspectiva, en tanto fractura en el metabolismo de la Tierra. Así, la emergencia y revitalización de la tradición ecosocialista en las últimas décadas —que cuenta hoy con múltiples exponentes—, junto a la significación que cobró el concepto de metabolismo social, dan cuenta de los aportes del pensamiento crítico a la construcción de alternativas efectivas ante el colapso climático y ambiental.
Capitalismo fósil y revolución
Se ha señalado, con base en una sustanciosa evidencia empírica, que la opción por una industrialización basada en la máquina de vapor y en el uso del carbón en la Inglaterra del siglo XIX no resultó de un cálculo de rentabilidad o de eficiencia tecnológica sino del hecho de que resultaba la mejor opción para los industriales ingleses en función de enfrentar y desarmar las demandas y fuerza de los trabajadores. Se trató, a todas luces, de una opción del capital contra el trabajo.
Desde aquellos tiempos, el capitalismo se entretejió con las energías fósiles al punto que se puede hablar de capitalismo fósil. Aún hoy el uso de los combustibles fósiles sigue incrementándose más allá de las iniciativas respecto de las energías renovables. Y cuanto más sigue llevándonos esta locomotora a la catástrofe climática, más urgente se torna accionar el freno de emergencia, como señalara Benjamin.
En otra época catastrófica, aquella que fue testigo de dos guerras mundiales, Rosa Luxemburgo escribió:
nos encontramos (…), tal como lo profetizó Engels hace una generación, ante la terrible opción: o triunfa el imperialismo y provoca la destrucción de toda cultura (…) o triunfa el socialismo, es decir, la lucha consciente del proletariado internacional contra el imperialismo, sus métodos, sus guerras».
En tanto dimensión de una crisis multidimensional de la civilización del capital, la crisis climática augura hoy una catástrofe mayor: amenaza con la extinción de la vida en el planeta, con la destrucción de las condiciones de vida de territorios y poblaciones, particularmente en los países del Sur y entre las clases populares. La crisis presente plantea una oposición radical que reactualiza, de modo urgente y agudo, la necesidad de una transformación societal profunda; una transformación societal de hondura similar a la anunciada ya hace siglos bajo la invocación a la revolución.
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José Seoane Sociólogo, doctor en Ciencias Sociales y docente de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Es investigador del Instituto de Estudios de América Latina y el Caribe (IEALC) y del Instituto Tricontinental de Investigación Social.
6. El internacionalismo y la experiencia zapatista
A través de un tuit de Helios EM me entero de esta nueva publicación en diálogo con la experiencia zapatista.
https://twitter.com/Helios_EM/
Enlace de libre descarga: http://catedraalonso-ciesas.files/
Recientemente se ha publicado desde la @catedraalonso el libro «Internacionalismo crítico y luchas por la vida: Hacia la construcción de horizontes futuros desde las resistencias y autonomías». Un balance de luchas internacionalistas en diálogo con la experiencia zapatista
7. La visión de la crisis de un socialista egipcio.
Entrevista en Jacobin a un socialista egipcio sobre cómo la actual guerra de Palestina ha provocado cambios en el panorama político de Asia occidental.
La guerra de Israel contra Gaza ha desestabilizado todo el orden regional en Oriente Próximo
Entrevista con Mohamed Naeem
La guerra de Israel contra Gaza ha hecho resonar ondas de choque por todo Oriente Próximo. Mohamed Naeem, activista socialista egipcio, habla del impacto de la guerra y del modo en que países como Egipto, Arabia Saudí e Irán responderán probablemente.
Entrevista realizada por Mahmoud Marrwa
Cuando comenzó la guerra de Israel contra Gaza, la situación política en Oriente Próximo ya distaba mucho de ser estable. Irán se enfrentaba a protestas masivas y Egipto luchaba con Etiopía por las aguas del Nilo. Por otra parte, las relaciones árabe-israelíes empezaban a descongelarse, mientras las monarquías del Golfo intentaban ampliar su alcance político y económico mediante acuerdos de libre comercio y la normalización diplomática.
En esta conversación, el marxista egipcio Mohamed Naeem analiza cómo los intereses estratégicos de estas potencias pueden influir en su respuesta a la guerra en curso, y lo que el ataque total de Israel significará para el futuro de la región. Una versión más larga de esta entrevista apareció anteriormente, en árabe, en la revista libanesa Al-Morasel.
Mahmoud Marrwa
En su opinión, ¿cuáles son las transformaciones en el Golfo que han afectado a Gaza? ¿Y cómo la han afectado?
Mohamed Naeem
En mi opinión, la situación en el Golfo, que aparece victoriosa sobre los escombros de la Primavera Árabe, aprovecha la oportunidad de la derrota de los movimientos populares para consolidar los cimientos de un nuevo orden regional. En este orden, el dinero del Golfo desempeña el papel dominante política y económicamente e impone su propia visión del significado del pueblo, su valor y los límites de sus libertades.
Pero debemos diferenciar aquí entre Arabia Saudí, los Emiratos Árabes Unidos (EAU) y Qatar. Los casos de Qatar y los Emiratos se parecen: son Estados corporativos, donde sólo una pequeña minoría de la población tiene la ciudadanía del país, y son más bien accionistas de la corporación estatal. Pero Arabia Saudí, en última instancia, es un país con sus propias dinámicas y fuerzas internas.
Por supuesto, está gobernado por una monarquía absoluta y un férreo sistema de seguridad. Pero sigue habiendo decenas de millones de árabes saudíes en la península arábiga, en Nayd, el Hiyaz y la Provincia Oriental. Tienen un espectro diverso de estados de ánimo e inclinaciones que fue capaz de producir tanto a Osama bin Laden y Juhayman al-Otaibi en el extremo derecho de la escena, como a Abdelrahman Munif y Nasser Al-Saeed en el izquierdo. Esto también es relativamente cierto en Kuwait, aunque es más pequeño, y también en Bahréin, donde estalló una revuelta al principio de la Primavera Árabe.
Antes de la Primavera Árabe, el Golfo buscaba renovarse y modernizar sus estructuras sociales en silencio frente a las acusaciones de apoyar el terrorismo y promover el oscurantismo islámico. Pero la ecuación cambió después, con un nuevo énfasis en generalizar el modelo modernista, neoliberal y autocrático de gobierno monárquico «eficiente» en toda la región.
Este cambio se reflejó en Gaza, con los líderes del Golfo ahora diciendo efectivamente «queremos construir la línea de ferrocarril Abu Dhabi-Tel Aviv o Dubai-Tel Aviv, y eso es todo.» Mohammed bin Salman salió y dijo: «Necesitamos una solución a la situación palestina de una manera que alivie algunas restricciones a los palestinos.» No se trataba simplemente de liquidar la cuestión palestina, sino de pisotearla con botas.
Desde este punto de vista, mi opinión es que Gaza ha estallado por sí misma en la escena regional. Declaró una guerra suicida, y otros intereses convergieron con ella, el más importante de los cuales es Irán. Irán, en mi opinión, necesita una crisis regional, y quizás la explosión de nuevos frentes como Siria, Líbano e Irak, para hacer frente a un problema interno.
¿Qué opinión le merece la postura de Arabia Saudí y EAU sobre la guerra?
Hay un proyecto comercial que se extiende de India a Israel, pasando por los Emiratos y Arabia Saudí. Son asuntos que están cambiando las características de la región y del mundo y que podrían desencadenar guerras si no forman parte de acuerdos regionales en los que estén de acuerdo todas las partes.
La posición de Arabia Saudí no me resulta clara en estos momentos y no puedo decidirme. Hasta ahora ha manejado sus tratos con cautela, y como el mayor país del Golfo y el mayor país del Levante árabe que todavía está orgánicamente cohesionado, tiene un alto grado de maniobrabilidad.
Podría haber un esfuerzo israelí por normalizar las relaciones con Arabia Saudí, pero ¿qué haría que Arabia Saudí se apresurara a hacerlo cuando Israel puede ofrecer a cambio un precio más alto a los palestinos? A fin de cuentas, Arabia Saudí no odia el bien de los palestinos mientras estén bajo su protección. Creo que intentará mediar entre las partes para tener una voz dominante en los momentos más críticos del conflicto, de modo que pueda beneficiarse de todos los resultados.
Existe una diferencia entre la postura saudí y la emiratí. Los EAU han dado grandes pasos hacia la normalización, sobre cuyo alcance no tengo datos. No entiendo hasta dónde han llegado los horizontes de cooperación, coordinación y solapamiento, empezando por los negocios y extendiéndose a la cooperación en materia de seguridad.
Si hablamos de Egipto, ¿qué piensan sus principales mentes sobre esta guerra y sobre Gaza en general? ¿Y quiénes son esas mentes hoy? ¿Quiénes son sus polos institucionales?
Creo que la principal clave para entender la relación actual de Egipto con Gaza es el reconocimiento por parte de El Cairo de la independencia del proceso nacional palestino de toma de decisiones tras la derrota de 1967. Esto cambió la relación de Gamal Abdel Nasser con Yasser Arafat de una de escepticismo hacia el jefe de la OLP (Organización para la Liberación de Palestina) a una de apoyo. Después de 1967, Egipto reconoció a la OLP como representante legítimo de Palestina. También reconoció la existencia de un pueblo palestino, no sólo de un pueblo árabe en Palestina, que constituye la punta de lanza del proyecto árabe unificado.
Egipto quiere preservar Gaza como un lugar bajo la administración de los palestinos, y no está en absoluto dispuesto a ceder en esta postura. Egipto no quiere controlar Gaza. Sería muy perjudicial para Egipto tener que gestionar un territorio con dos millones de personas y decenas de miles de hombres armados, incluidos miles de fuerzas de élite entrenadas. Esto es algo que puede afectar enormemente e incluso amenazar la ecuación política dentro del propio Egipto. Esta es la línea roja más gruesa de todas, independientemente de las tentaciones o presiones.
Egipto ya ha aprendido la lección de ser responsable de la Franja de Gaza entre 1948 y 1967 ante la presencia de la guerrilla palestina, ya que ésta fue una de las razones de la guerra de 1956. ¿Por qué atacó Israel en 1956? Porque las guerrillas palestinas, bajo la dirección de un teniente coronel egipcio llamado Mustafa Hafez, trabajaron contra los israelíes durante cuatro o cinco años. Esto acabó siendo una de las justificaciones para la participación israelí con Gran Bretaña y Francia en la agresión tripartita que se conoce como la Crisis de Suez en los relatos occidentales.
Pero volviendo a la cuestión de la mentalidad institucional egipcia y sus polos, mi opinión es que no hay polos. El Estado egipcio ha sido así desde 1967. El Estado de julio surgido del golpe del Movimiento de Oficiales Libres de 1952 piensa de la misma manera en sus encarnaciones de seguridad y soberanía, tanto si hablamos del ejército como de los servicios de inteligencia o de la policía. Tal vez el ejército y los servicios de inteligencia estén más especializados debido a su conocimiento particular de los expedientes israelíes y palestinos y, lo que es más importante, a su monopolio de la información correcta y detallada sobre ellos.
No hay que subestimar que la actual realidad regional se basa principalmente en los Acuerdos de Camp David entre Egipto e Israel, que representan el entendimiento más establecido y estable en la región desde hace casi cincuenta años. Los acuerdos son una cosa, pero alterar los Acuerdos de Camp David es algo totalmente distinto.
También debemos recordar que la paz entre Egipto e Israel no es la paz de los valientes, como dijo Anwar Sadat. En realidad, se acerca más a la paz de las serpientes. Es una paz antigua y consolidada, un legado de cooperación, coordinación en materia de seguridad y negocios mutuos. Pero, al mismo tiempo, es una paz entre enemigos, en la que cada parte es muy consciente de su hostilidad estructural hacia la otra. Se trata de una hostilidad que podría manifestarse repentinamente en cualquier momento.
En este punto debo referirme por un momento a algo que va más allá de Gaza. El mundo y la región han tratado a Egipto, a priori, y durante muchas décadas, como una fuerza de paz y estabilidad en Oriente Medio. La pregunta es: ¿qué garantías hay de que continúe este impulso mientras las fronteras de Egipto están en llamas? Miren a Sudán, Libia y ahora Gaza . . .
¿Por qué se da por sentada la existencia de un «Egipto pacífico» mientras se enfrenta a un desafío estratégico y existencial con Etiopía por las fuentes del Nilo, así como a desafíos existenciales a nivel de sus finanzas públicas y su economía? Esta región, e incluso el mundo, sigue ajena a la idea de Egipto como fuerza de sabotaje y escalada. Esto es algo que puede tener costes aterradores a nivel local, regional y mundial.
¿Cómo ve los cálculos de otras potencias regionales?
No soy un experto en cada una de las partes individualmente, pero está claro que todas las partes de la región, a excepción de EAU, Arabia Saudí e Israel, son actores en crisis: social, política, económica y con su propia gente. Lo que hace tan plausible la idea del estallido de una guerra es su brillantez como idea que están barajando distintas partes al mismo tiempo, como salida a esas crisis y como forma de obtener beneficios.
Tomemos Irán como ejemplo. El régimen de la República Islámica lleva más de tres años enfrentándose a protestas populares generalizadas, valientes y abnegadas. Quizá algunos pilares de este régimen desearan una escalada estadounidense e israelí contra ellos. ¿Qué tienen que perder?
Los gobernantes iraníes saben cómo unir a un amplio sector del frente interno y neutralizar a sus oponentes incitando a un nacionalismo persa-islámico que bebe de la herencia y la literatura de la liberación nacional y el enfrentamiento contra el imperialismo. Esto es, en mi opinión, lo que hizo que los estadounidenses acudieran rápidamente a la región y declararan que la guerra es esencialmente su guerra, ya sea para contenerla o para ampliar su alcance.
¿Está amenazada también esta vez la resistencia palestina con el exilio, un escenario similar a la expulsión de la OLP de Beirut en 1982?
Si se refiere a la resistencia armada, los palestinos luchan ahora en su tierra, no en los aislados campos de refugiados de Líbano. Si te refieres a desarraigar a Hamás específicamente, entonces creo que la infraestructura organizativa palestina es capaz de reproducirse de nuevo mientras esté en su tierra y dentro de las incubadoras sociales y populares que la produjeron. La resistencia palestina no es una decisión política de un partido regional, y puede continuar mientras no esté sometida a la completa ocupación cotidiana de la tierra por parte de Israel.
Pero si se refiere al exilio al Sinaí, el hecho de que Israel y Estados Unidos estén presionando con fuerza en esta dirección no significa que vaya a ocurrir. Esto amenazaría seriamente la paz con Egipto. El hecho de que los estadounidenses presenten un escenario que parece estar listo y preparado no significa que sea adulto, inteligente o realizable, aunque se impusiera por la fuerza en un momento determinado.
Supongamos, por ejemplo, que Israel reocupa Gaza e instala una autoridad títere, lo que no creo que sea tan sencillo. Si ocurre, sólo durará unos pocos años. Imaginemos el desplazamiento de los palestinos varios kilómetros hacia Egipto. ¿Significaría eso que la historia ha terminado?
La percepción de que Egipto gobernará militarmente a los palestinos en nombre de los israelíes es extremadamente insensata. Lo más probable es que desplace a los palestinos varios kilómetros y pierda la paz con Egipto en pocos años. ¡Qué plan tan inteligente! Los palestinos abandonaron Beirut en 1982, pero hombres armados de la OLP estaban cerca del reactor atómico israelí de Dimona sólo cuatro años después, mientras la primera Intifada palestina estaba en su apogeo.
Para concluir, ¿qué impacto espera que tenga esta crisis en las autoridades de la región, especialmente si la guerra dura mucho tiempo y se amplía el alcance de la movilización popular en apoyo de la resistencia y de la población de la Franja de Gaza?
Esto vendrá determinado por cómo se comporten estas autoridades y cómo gestionen sus posiciones dentro de este conflicto, así como por el impacto de la guerra o de su extensión en la vida cotidiana de la gente, desde el punto de vista material, moral y emocional. No puedo generalizar, así que sólo puedo hablar de Egipto.
Creo que en el caso egipcio, esta guerra volverá a conectar la cuestión nacional -la cuestión de la liberación nacional y la relación con el imperialismo y sus representantes en la región- con la cuestión social, la cuestión de la libertad y la democracia. Será difícil separarlas la una de la otra, sobre todo después de que el discurso liberal estadounidense haya revelado una cara muy fea y un desprecio por nuestra existencia como seres humanos de abajo arriba. Esto es lo que empujará a la gente de nuevo a posiciones extremas en todos los aspectos: nacionalistas, izquierdistas, islamistas… todo.
Ahora estamos todavía en el fragor del acontecimiento. Pero cuando la gente contempla la situación en la que vive -en el «paraíso» oficial, en la alineación que nos coloca cómoda y fríamente en la posición de semihumanos- no sé qué podría producir esto, qué tipo de retórica y qué tipo de movilización.
Mohamed Naeem es un intelectual marxista egipcio y autor (en árabe) de The History of Self-Makers and Class Hoppers: Critical Contemplation in Political Sociology (El Cairo, 2021). Mahmoud Marrwa es periodista.
8. Xulio Ríos sobre las próximas elecciones en Taiwán
En las próximas elecciones presidenciales en Taiwán había la posibilidad de que se produjese el triunfo de la oposición si se unía contra los «independentistas» taiwaneses. No obstante, no ha sido posible, lo que no ayuda a desinflamar la tensión en la región.
¿Quién quedará segundo?
Xulio Ríos 2023-11-25
Fracasó la negociación entre las fuerzas de oposición en Taiwán para establecer una coalición unida que pudiera competir con garantías en las elecciones del próximo 13 de enero. Los devaneos de los últimos días hacían presagiar el fiasco final. El acuerdo se venía negociando desde agosto. Las disputas sobre cómo interpretar los datos de las encuestas para determinar quien debía ir en cabeza provocaron el colapso. Ni siquiera la intervención personal del ex presidente Ma Ying-jeou consiguió desatascar el entuerto.
Lo caótico de la puesta en escena en una reunión que se transmitió en vivo por insistencia del KMT, con acalorados enfrentamientos verbales, no dejaba dudas de la incapacidad de la oposición para unirse en la forma que fuese. Aunque sabían bien que en cualquiera de ellas saldría victoriosa en enero con casi plena seguridad. Las secuelas de este desenlace en la cooperación acordada en los comicios legislativos podrían resultar funestas.
El amago de la candidatura de Terry Gou y Tammy Lai se resumió en su retirada en el último momento cuando también había fracasado el entendimiento del fundador de Foxconn con Ko Wen-je, con el que llegó a especularse en las últimas horas.
El Partido Popular de Taiwán (PPT) de Ko Wen-je registró oficialmente su candidatura para las elecciones a las pocas horas de nombrar a la legisladora Wu Hsin-ying como su compañero de fórmula. Wu, hija del ex presidente de Hsin Kong Financial Holding Co., Eugene Wu, fue nombrada en noviembre de 2022 y anteriormente se había desempeñado como vicepresidenta de Shin Kong Life Insurance Co. Con este apoyo- y el muy probable de Gou-, Ko podría tener asegurada una buena financiación de su campaña.
El KMT se inclinó por el presidente de la Corporación de Radiodifusión de China de Taiwán, Jaw Shau-kong, como su candidato a vicepresidente. Jaw, de 73 años, personalidad de los medios y ex legislador del Partido Nuevo, se presentará junto a Hou Yu-ih, quien encabeza la fórmula. A Jaw se le considera un representante del ala más procontinental del partido y ha servido en tres términos como legislador y dos términos como concejal de Taipéi. En 1992, renunció a su cargo como director de la Agencia de Protección Ambiental y se postuló como independiente para las elecciones legislativas del condado de Taipéi, obteniendo la mayor cantidad de votos. El tándem “Hou-Jaw” puede interpretarse como un apelo a la unidad entre las dos almas principales del KMT y es un toque a rebato para reagruparse a fin de garantizar, al menos, la segunda posición en la carrera. Una victoria del PDP con el PPT en segunda posición sería un resultado indigerible para el KMT.
Ajeno a todo ello, el Minjindang o PDP anunció con anterioridad su ticket presidencial. El vicepresidente Lai Ching-te tendrá como número dos a la representante en EEUU, Hsiao Bi-khim. La fórmula “Lai-Hsiao” evidencia el continuismo de las políticas de Tsai Ing-wen tanto en la política interior como exterior. Su victoria, prácticamente asegurada, supondrá la reafirmación del statu quo y de la orientación anti-China y pro-EEUU de Taipéi.
El vicepresidente Lai Ching-te ha estado liderando las encuestas durante meses con una tasa del orden del 30 por ciento, con el candidato presidencial del KMT, Hou Yu-ih, y Ko Wen-je del PPT instalados en el 20 por ciento, y el magnate empresarial Terry Gou por debajo del 10 por ciento.
La carrera presidencial de 2000, en la que Chen Shui-bian, del PDP, fue elegido con el 39,3 por ciento de los votos, derrotando a Lien Chan del KMT y a James Soong del Partido el Pueblo Primero, sirve como recordatorio de que los votos pueden ser divididos bastante equitativamente en una carrera a tres bandas y que las fracturas se pagan a tocateja.
Que la oposición no haya logrado ponerse de acuerdo para una candidatura conjunta no solo lastra sus expectativas electorales sino que pone también en solfa su narrativa basada en lo crucial del momento para garantizar la prosperidad y la paz de Taiwán. Ese discurso se ha evaporado en paralelo al supuesto deseo de cambio del 60 por ciento de la población tras dos mandatos en el poder del PDP. Una expectativa que le permite albergar cierta esperanza residual de un milagro electoral.
La previsible victoria de Lai tras 8 años de gobierno del PDP supondrá igualmente el agravamiento de la crisis de los principios que promueve China continental para solventar la cuestión taiwanesa, desde el Consenso de 1992 al principio “un país dos sistemas”. La esperanza de que las relaciones a través del Estrecho vuelvan al “camino correcto” será difícil de materializar en un contexto en que el sentimiento de buena parte de la población taiwanesa, especialmente entre las generaciones más jóvenes, se aleja cada día más del continente.
9. India sale, entra Pakistán
India es uno de los eslabones más débiles del BRICS, por su acercamiento decidido a EEUU, y Bhadrakumar sigue analizando los problemas que eso le puede reportar a la política exterior de ese país. Porque, paralelamente, Pakistán ha estrechado lazos con Rusia, además de los muy sólidos que ha tenido siempre con China, y ha pedido formalmente su entrada en los BRICS.
Publicado el 25 de noviembre de 2023 por M. K. BHADRAKUMAR
El dilema de la India con los BRICS se agrava
Lo inevitable está ocurriendo por fin, inexorablemente, a medida que la estrategia gubernamental de 9 años para aislar, demonizar y tachar a Pakistán de Estado patrocinador del terrorismo se derrumba ante la comunidad mundial. Pakistán acaba de mostrar el dedo corazón a Nueva Delhi al solicitar formalmente su adhesión al BRICS.
Es de suponer que los hábiles diplomáticos de Islamabad hicieron el trabajo de campo necesario y tantearon el terreno antes de enviar la solicitud formal. Esto se produce tras la iniciativa del presidente sudafricano Cyril Ramaphosa de convocar una reunión conjunta extraordinaria de los BRICS sobre la situación en Oriente Medio en Gaza el 21 de noviembre de 2023, en la que el ministro de Asuntos Exteriores, S. Jaishankar, sustituyó al primer ministro Modi.
De hecho, los comentarios de Jaishankar fueron notables por evitar cualquier censura a Israel por su bárbaro ataque a Gaza como «castigo colectivo» por el ataque de Hamás del 7 de octubre, que India condenó enérgicamente como un aborrecible acto de terrorismo. En su lugar, Jaishankar calificó el bombardeo israelí de «conflicto en curso entre Israel y Hamás en Gaza».
Ignoró por completo la cuestión clave de un alto el fuego inmediato. En conjunto, las declaraciones de Jaishankar reflejaron casi por completo la postura de la Administración Biden. Pero lo que nos dejó sin aliento fue la patada de despedida que dio a la audiencia del BRICS al afirmar que «La comunidad internacional se enfrenta hoy a una situación muy compleja que tiene muchas dimensiones. Tenemos que abordarlas todas; y sin embargo, tenemos que priorizar». (La Reunión Conjunta Extraordinaria de los BRICS no logró adoptar una declaración conjunta, como se había prometido en un principio).
Es muy posible que Jaishankar se refiriera a Rusia, ya que se le da muy bien lanzar flechas desde detrás de los árboles, y Moscú tomó buena nota de ello. Todo en diplomacia tiene un contexto, ¿verdad?
Cuando Anwaarul Haq Kakar, primer ministro provisional de Pakistán, se reunió con el presidente ruso Vladimir Putin en Pekín, al margen del Tercer Foro de la Franja y la Ruta, el 18 de octubre, para tratar una serie de temas, como Oriente Próximo, el terrorismo y la seguridad alimentaria, era el tercer primer ministro pakistaní que se reunía con el presidente ruso en el último año, en medio de los crecientes lazos económicos y diplomáticos entre ambos países.
El 16 de noviembre, el Viceministro de Asuntos Exteriores ruso, Sr. Vershinin, visitó Pakistán para mantener un diálogo bilateral de cooperación contra el terrorismo; la parte rusa ha invitado a Muhammad Kamran Akhtar, Director General del Ministerio de Asuntos Exteriores para el control de armamentos y el desarme, a mantener conversaciones en Moscú sobre «estabilidad estratégica»; además, el Viceministro de Asuntos Exteriores ruso ha invitado al Secretario Adicional (Europa) del Ministerio de Asuntos Exteriores, que equivale a Viceministro de Asuntos Exteriores, a visitar Rusia a mediados de diciembre «para intercambiar puntos de vista sobre diversas relaciones entre Rusia y Pakistán».
Sin duda, las consultas bilaterales entre Pakistán y Rusia se han intensificado notablemente en las últimas semanas. Ello se debe a la aparición de una cuasi-alianza virtual entre Estados Unidos y la India como una auténtica realidad geopolítica. Rusia se está moviendo rápidamente en la dirección de «des-jerarquizar» sus respectivas relaciones con India y Pakistán.
Desde el punto de vista ruso, Pakistán dejó de estar en su punto de mira hace mucho tiempo, pero por deferencia a la sensibilidad india, mantuvo esa relación en un segundo plano. Pero puede que esto ya no sea así. Desde la perspectiva rusa, Pakistán es hoy un miembro más representativo del Sur Global que India, que se ha alineado con Estados Unidos en todos los ámbitos. Y la «autenticidad» de Pakistán debería ser, como era de esperar, una consideración importante para las actuales estrategias exteriores de Rusia.
No cabe duda de que Pakistán es un sincero partidario de la multipolaridad en el sistema internacional. Pakistán ya no pretende basarse en sus credenciales como «principal aliado no perteneciente a la OTAN» [MNNA] de Estados Unidos. Curiosamente, a principios de este año se presentó un proyecto de ley en el Congreso estadounidense por Andy Biggs, legislador miembro del Caucus Hindú Republicano de Arizona. El proyecto de ley establece que, para que Pakistán conserve el estatus de MNNA, el presidente de Estados Unidos debe presentar al Congreso una certificación de que Islamabad ha cumplido ciertas condiciones. Pero a Islamabad le da igual.
Rusia sin duda toma nota de las credenciales de Pakistán para ser miembro activo de los BRICS y, con toda probabilidad, Islamabad procedió a una solicitud formal de adhesión tras consultar con Moscú. Pakistán cuenta con el respaldo de China, así como de algunos de los nuevos miembros que se incorporarán en enero: Arabia Saudí, Irán y los EAU, en particular.
India se enfrenta a la disyuntiva de Hobson. Técnicamente, Delhi tiene libertad de elección para rechazar la solicitud de Pakistán, pero es ilusorio pensar que existen múltiples opciones. El bloqueo de la solicitud de Pakistán por presunto apoyo al terrorismo sólo se verá como un acto de petulancia en unos tiempos tan extraordinarios en los que India también se encuentra sobre un tejado de zinc caliente.
Poco después de la acusación canadiense de implicación india en el asesinato del separatista khalistani Nijjar, llega la supuesta gestión de EE.UU. ante el gobierno indio, con una acusación similar, según una revelación del FT, ampliamente considerado cercano a la administración Biden.
En una entrevista concedida a la BBC hace dos días, el periodista del FT repitió su afirmación de que un equipo de Washington había visitado Delhi para aconsejar a India que se abstuviera de cometer un acto criminal de este tipo. Dijo que lo que se desconoce en este momento es si la supuesta operación se canceló en el último minuto o si el FBI la abortó con éxito.
Este tipo de cobertura mediática occidental es muy perjudicial para la autoproyección de India como firme seguidora del derecho internacional y leal al «orden basado en normas». En el caso que nos ocupa, puede parecer que India está tirando piedras a Pakistán desde una casa de cristal.
¿A qué se debe esta corriente de opinión a favor de Pakistán dentro de la carpa de los BRICS? Sencillamente, ha ganado terreno una percepción, propagada con asiduidad por los medios de comunicación occidentales, según la cual el Gobierno de Modi es un miembro reticente de la agrupación BRICS.
Podría decirse que cuanto más se esfuerza el BRICS por remodelar la arquitectura financiera y comercial dominada por Estados Unidos, mayores son las reservas de India respecto a la agrupación. El quid de la cuestión es que India ya no está enamorada de los BRICS como vehículo para desafiar a las instituciones internacionales dominadas por Estados Unidos, cuando Delhi se conforma con ser un statu quoista mientras Washington lo acoja como su «socio indispensable».
Esta contradicción no es fácil de resolver. Lógicamente, India ya no pertenece a los BRICS. Pero abandonar el BRICS tampoco es una opción, ya que India sale ganando con su pertenencia, aunque apenas contribuye de forma significativa al avance de la agrupación. Lo bueno de la pertenencia de Pakistán al BRICS será que inclina la balanza dentro de la agrupación a favor de una agenda transformadora, y la hace más homogénea.
En las próximas elecciones presidenciales en Taiwán había la posibilidad de que se produjese el triunfo de la oposición si se unía contra los «independentistas» taiwaneses. No obstante, no ha sido posible, lo que no ayuda a desinflamar la tensión en la región.
¿Quién quedará segundo?
Xulio Ríos 2023-11-25
Fracasó la negociación entre las fuerzas de oposición en Taiwán para establecer una coalición unida que pudiera competir con garantías en las elecciones del próximo 13 de enero. Los devaneos de los últimos días hacían presagiar el fiasco final. El acuerdo se venía negociando desde agosto. Las disputas sobre cómo interpretar los datos de las encuestas para determinar quien debía ir en cabeza provocaron el colapso. Ni siquiera la intervención personal del ex presidente Ma Ying-jeou consiguió desatascar el entuerto.
Lo caótico de la puesta en escena en una reunión que se transmitió en vivo por insistencia del KMT, con acalorados enfrentamientos verbales, no dejaba dudas de la incapacidad de la oposición para unirse en la forma que fuese. Aunque sabían bien que en cualquiera de ellas saldría victoriosa en enero con casi plena seguridad. Las secuelas de este desenlace en la cooperación acordada en los comicios legislativos podrían resultar funestas.
El amago de la candidatura de Terry Gou y Tammy Lai se resumió en su retirada en el último momento cuando también había fracasado el entendimiento del fundador de Foxconn con Ko Wen-je, con el que llegó a especularse en las últimas horas.
El Partido Popular de Taiwán (PPT) de Ko Wen-je registró oficialmente su candidatura para las elecciones a las pocas horas de nombrar a la legisladora Wu Hsin-ying como su compañero de fórmula. Wu, hija del ex presidente de Hsin Kong Financial Holding Co., Eugene Wu, fue nombrada en noviembre de 2022 y anteriormente se había desempeñado como vicepresidenta de Shin Kong Life Insurance Co. Con este apoyo- y el muy probable de Gou-, Ko podría tener asegurada una buena financiación de su campaña.
El KMT se inclinó por el presidente de la Corporación de Radiodifusión de China de Taiwán, Jaw Shau-kong, como su candidato a vicepresidente. Jaw, de 73 años, personalidad de los medios y ex legislador del Partido Nuevo, se presentará junto a Hou Yu-ih, quien encabeza la fórmula. A Jaw se le considera un representante del ala más procontinental del partido y ha servido en tres términos como legislador y dos términos como concejal de Taipéi. En 1992, renunció a su cargo como director de la Agencia de Protección Ambiental y se postuló como independiente para las elecciones legislativas del condado de Taipéi, obteniendo la mayor cantidad de votos. El tándem “Hou-Jaw” puede interpretarse como un apelo a la unidad entre las dos almas principales del KMT y es un toque a rebato para reagruparse a fin de garantizar, al menos, la segunda posición en la carrera. Una victoria del PDP con el PPT en segunda posición sería un resultado indigerible para el KMT.
Ajeno a todo ello, el Minjindang o PDP anunció con anterioridad su ticket presidencial. El vicepresidente Lai Ching-te tendrá como número dos a la representante en EEUU, Hsiao Bi-khim. La fórmula “Lai-Hsiao” evidencia el continuismo de las políticas de Tsai Ing-wen tanto en la política interior como exterior. Su victoria, prácticamente asegurada, supondrá la reafirmación del statu quo y de la orientación anti-China y pro-EEUU de Taipéi.
El vicepresidente Lai Ching-te ha estado liderando las encuestas durante meses con una tasa del orden del 30 por ciento, con el candidato presidencial del KMT, Hou Yu-ih, y Ko Wen-je del PPT instalados en el 20 por ciento, y el magnate empresarial Terry Gou por debajo del 10 por ciento.
La carrera presidencial de 2000, en la que Chen Shui-bian, del PDP, fue elegido con el 39,3 por ciento de los votos, derrotando a Lien Chan del KMT y a James Soong del Partido el Pueblo Primero, sirve como recordatorio de que los votos pueden ser divididos bastante equitativamente en una carrera a tres bandas y que las fracturas se pagan a tocateja.
Que la oposición no haya logrado ponerse de acuerdo para una candidatura conjunta no solo lastra sus expectativas electorales sino que pone también en solfa su narrativa basada en lo crucial del momento para garantizar la prosperidad y la paz de Taiwán. Ese discurso se ha evaporado en paralelo al supuesto deseo de cambio del 60 por ciento de la población tras dos mandatos en el poder del PDP. Una expectativa que le permite albergar cierta esperanza residual de un milagro electoral.
La previsible victoria de Lai tras 8 años de gobierno del PDP supondrá igualmente el agravamiento de la crisis de los principios que promueve China continental para solventar la cuestión taiwanesa, desde el Consenso de 1992 al principio “un país dos sistemas”. La esperanza de que las relaciones a través del Estrecho vuelvan al “camino correcto” será difícil de materializar en un contexto en que el sentimiento de buena parte de la población taiwanesa, especialmente entre las generaciones más jóvenes, se aleja cada día más del continente.
9. India sale, entra Pakistán
India es uno de los eslabones más débiles del BRICS, por su acercamiento decidido a EEUU, y Bhadrakumar sigue analizando los problemas que eso le puede reportar a la política exterior de ese país. Porque, paralelamente, Pakistán ha estrechado lazos con Rusia, además de los muy sólidos que ha tenido siempre con China, y ha pedido formalmente su entrada en los BRICS.
Publicado el 25 de noviembre de 2023 por M. K. BHADRAKUMAR
El dilema de la India con los BRICS se agrava
Lo inevitable está ocurriendo por fin, inexorablemente, a medida que la estrategia gubernamental de 9 años para aislar, demonizar y tachar a Pakistán de Estado patrocinador del terrorismo se derrumba ante la comunidad mundial. Pakistán acaba de mostrar el dedo corazón a Nueva Delhi al solicitar formalmente su adhesión al BRICS.
Es de suponer que los hábiles diplomáticos de Islamabad hicieron el trabajo de campo necesario y tantearon el terreno antes de enviar la solicitud formal. Esto se produce tras la iniciativa del presidente sudafricano Cyril Ramaphosa de convocar una reunión conjunta extraordinaria de los BRICS sobre la situación en Oriente Medio en Gaza el 21 de noviembre de 2023, en la que el ministro de Asuntos Exteriores, S. Jaishankar, sustituyó al primer ministro Modi.
De hecho, los comentarios de Jaishankar fueron notables por evitar cualquier censura a Israel por su bárbaro ataque a Gaza como «castigo colectivo» por el ataque de Hamás del 7 de octubre, que India condenó enérgicamente como un aborrecible acto de terrorismo. En su lugar, Jaishankar calificó el bombardeo israelí de «conflicto en curso entre Israel y Hamás en Gaza».
Ignoró por completo la cuestión clave de un alto el fuego inmediato. En conjunto, las declaraciones de Jaishankar reflejaron casi por completo la postura de la Administración Biden. Pero lo que nos dejó sin aliento fue la patada de despedida que dio a la audiencia del BRICS al afirmar que «La comunidad internacional se enfrenta hoy a una situación muy compleja que tiene muchas dimensiones. Tenemos que abordarlas todas; y sin embargo, tenemos que priorizar». (La Reunión Conjunta Extraordinaria de los BRICS no logró adoptar una declaración conjunta, como se había prometido en un principio).
Es muy posible que Jaishankar se refiriera a Rusia, ya que se le da muy bien lanzar flechas desde detrás de los árboles, y Moscú tomó buena nota de ello. Todo en diplomacia tiene un contexto, ¿verdad?
Cuando Anwaarul Haq Kakar, primer ministro provisional de Pakistán, se reunió con el presidente ruso Vladimir Putin en Pekín, al margen del Tercer Foro de la Franja y la Ruta, el 18 de octubre, para tratar una serie de temas, como Oriente Próximo, el terrorismo y la seguridad alimentaria, era el tercer primer ministro pakistaní que se reunía con el presidente ruso en el último año, en medio de los crecientes lazos económicos y diplomáticos entre ambos países.
El 16 de noviembre, el Viceministro de Asuntos Exteriores ruso, Sr. Vershinin, visitó Pakistán para mantener un diálogo bilateral de cooperación contra el terrorismo; la parte rusa ha invitado a Muhammad Kamran Akhtar, Director General del Ministerio de Asuntos Exteriores para el control de armamentos y el desarme, a mantener conversaciones en Moscú sobre «estabilidad estratégica»; además, el Viceministro de Asuntos Exteriores ruso ha invitado al Secretario Adicional (Europa) del Ministerio de Asuntos Exteriores, que equivale a Viceministro de Asuntos Exteriores, a visitar Rusia a mediados de diciembre «para intercambiar puntos de vista sobre diversas relaciones entre Rusia y Pakistán».
Sin duda, las consultas bilaterales entre Pakistán y Rusia se han intensificado notablemente en las últimas semanas. Ello se debe a la aparición de una cuasi-alianza virtual entre Estados Unidos y la India como una auténtica realidad geopolítica. Rusia se está moviendo rápidamente en la dirección de «des-jerarquizar» sus respectivas relaciones con India y Pakistán.
Desde el punto de vista ruso, Pakistán dejó de estar en su punto de mira hace mucho tiempo, pero por deferencia a la sensibilidad india, mantuvo esa relación en un segundo plano. Pero puede que esto ya no sea así. Desde la perspectiva rusa, Pakistán es hoy un miembro más representativo del Sur Global que India, que se ha alineado con Estados Unidos en todos los ámbitos. Y la «autenticidad» de Pakistán debería ser, como era de esperar, una consideración importante para las actuales estrategias exteriores de Rusia.
No cabe duda de que Pakistán es un sincero partidario de la multipolaridad en el sistema internacional. Pakistán ya no pretende basarse en sus credenciales como «principal aliado no perteneciente a la OTAN» [MNNA] de Estados Unidos. Curiosamente, a principios de este año se presentó un proyecto de ley en el Congreso estadounidense por Andy Biggs, legislador miembro del Caucus Hindú Republicano de Arizona. El proyecto de ley establece que, para que Pakistán conserve el estatus de MNNA, el presidente de Estados Unidos debe presentar al Congreso una certificación de que Islamabad ha cumplido ciertas condiciones. Pero a Islamabad le da igual.
Rusia sin duda toma nota de las credenciales de Pakistán para ser miembro activo de los BRICS y, con toda probabilidad, Islamabad procedió a una solicitud formal de adhesión tras consultar con Moscú. Pakistán cuenta con el respaldo de China, así como de algunos de los nuevos miembros que se incorporarán en enero: Arabia Saudí, Irán y los EAU, en particular.
India se enfrenta a la disyuntiva de Hobson. Técnicamente, Delhi tiene libertad de elección para rechazar la solicitud de Pakistán, pero es ilusorio pensar que existen múltiples opciones. El bloqueo de la solicitud de Pakistán por presunto apoyo al terrorismo sólo se verá como un acto de petulancia en unos tiempos tan extraordinarios en los que India también se encuentra sobre un tejado de zinc caliente.
Poco después de la acusación canadiense de implicación india en el asesinato del separatista khalistani Nijjar, llega la supuesta gestión de EE.UU. ante el gobierno indio, con una acusación similar, según una revelación del FT, ampliamente considerado cercano a la administración Biden.
En una entrevista concedida a la BBC hace dos días, el periodista del FT repitió su afirmación de que un equipo de Washington había visitado Delhi para aconsejar a India que se abstuviera de cometer un acto criminal de este tipo. Dijo que lo que se desconoce en este momento es si la supuesta operación se canceló en el último minuto o si el FBI la abortó con éxito.
Este tipo de cobertura mediática occidental es muy perjudicial para la autoproyección de India como firme seguidora del derecho internacional y leal al «orden basado en normas». En el caso que nos ocupa, puede parecer que India está tirando piedras a Pakistán desde una casa de cristal.
¿A qué se debe esta corriente de opinión a favor de Pakistán dentro de la carpa de los BRICS? Sencillamente, ha ganado terreno una percepción, propagada con asiduidad por los medios de comunicación occidentales, según la cual el Gobierno de Modi es un miembro reticente de la agrupación BRICS.
Podría decirse que cuanto más se esfuerza el BRICS por remodelar la arquitectura financiera y comercial dominada por Estados Unidos, mayores son las reservas de India respecto a la agrupación. El quid de la cuestión es que India ya no está enamorada de los BRICS como vehículo para desafiar a las instituciones internacionales dominadas por Estados Unidos, cuando Delhi se conforma con ser un statu quoista mientras Washington lo acoja como su «socio indispensable».
Esta contradicción no es fácil de resolver. Lógicamente, India ya no pertenece a los BRICS. Pero abandonar el BRICS tampoco es una opción, ya que India sale ganando con su pertenencia, aunque apenas contribuye de forma significativa al avance de la agrupación. Lo bueno de la pertenencia de Pakistán al BRICS será que inclina la balanza dentro de la agrupación a favor de una agenda transformadora, y la hace más homogénea.
10. La popularidad del decrecimiento
Un artículo muy interesante de Jason Hickel en su blog que muestra una serie de estudios según los cuales las propuestas decrecentistas no son tan impopulares como normalmente se cree, al contrario.
¿Hasta qué punto son populares las ideas postcrecimiento y postcapitalistas? Algunos datos recientes
24 de noviembre de 2023
He aquí una lista de estudios, encuestas y resultados de sondeos que arrojan algo de luz sobre la percepción popular de las ideas postcrecimiento y postcapitalistas. Intentaré actualizar esta lista periódicamente.
Apoyo de los científicos al poscrecimiento
1. Una encuesta realizada a cerca de 800 investigadores sobre política climática de todo el mundo reveló que el 73% apoya las posturas del postcrecimiento (es decir, el decrecimiento y el decrecimiento agrícola). En la UE, el 86% de los investigadores en política climática apoyan las posiciones postcrecimiento. Fuente: Nature Sustainability (2023). Véase también el comunicado de prensa «El crecimiento verde pierde el favor de los científicos de política climática»; y un artículo en The Conversation.
2. Una encuesta realizada a cerca de 500 expertos en sostenibilidad reveló que el 77% aboga por vías de postcrecimiento en los países de renta alta (el 80% aboga por el postcrecimiento en los países de renta alta después de 2030). Fuente: Ecological Economics (2023). Véase también este artículo: «Consenso científico sobre el postcrecimiento frente al crecimiento verde».
3. Una encuesta realizada entre el personal de la Agencia Alemana de Medio Ambiente reveló que el 99% de los especialistas en protección del medio ambiente indican una preferencia implícita por los conceptos de crecimiento crítico (poscrecimiento/crecimiento/
4. Un estudio que explora dos conjuntos de datos de encuestas descubrió que el 61% del público español y el 69% de los científicos internacionales mantienen posturas críticas con el crecimiento (crecimiento agrícola o decrecimiento), y menos de un tercio de los encuestados en cada encuesta expresan su apoyo al crecimiento ecológico. Fuente: Ecological Economics, 2019.
Apoyo de la opinión pública al poscrecimiento
1. Una encuesta realizada a personas de 34 países europeos reveló que, de media, el 61% está a favor del poscrecimiento. El estudio también concluye que el apoyo al poscrecimiento es menor entre las comunidades desfavorecidas, lo que indica la necesidad de destacar el papel clave de las políticas redistributivas que pueden mejorar los medios de vida y la seguridad económica de las clases trabajadoras. Fuente: Futures, 2022.
2. Según una encuesta realizada por la Agencia Alemana de Medio Ambiente, el 88% está de acuerdo en que «debemos encontrar formas de vivir bien independientemente del crecimiento económico», y el 77% en que «existen límites naturales al crecimiento y los hemos sobrepasado». Fuente: Umwelt Bundesamt, 2023.
3. Un sondeo muestra que el 81% de los británicos cree que el principal objetivo de los gobiernos debe ser garantizar «la mayor felicidad» de las personas en lugar de «la mayor riqueza». Fuente: BBC, 2006.
4. Un estudio sobre consumo reveló que el 70% de más de 10.000 personas encuestadas en 29 países de renta alta y media cree que «el consumo excesivo está poniendo en peligro nuestro planeta y nuestra sociedad». El 65% cree que «nuestra sociedad estaría mejor si la gente compartiera más y poseyera menos». Fuente: Sustainable Brands, 2014.
Apoyo a las políticas postcrecimiento y postcapitalistas
1. Los marcos de poscrecimiento y decrecimiento exigen políticas orientadas a la suficiencia. Un estudio de las asambleas de ciudadanos europeos reveló que las políticas de suficiencia gozan de tasas de aprobación muy elevadas (93%). El estudio también constató que los objetivos de suficiencia alcanzados a través de políticas reguladoras contaban con el mayor apoyo. Fuente: Energy Research and Social Science, 2023.
2. La garantía de empleo es una política central posterior al crecimiento/descrecimiento, y goza de gran popularidad en las encuestas. En el Reino Unido, el 72% de la gente la apoya. En Estados Unidos, el 78%, y en Francia, el 79%. Hay pocas políticas que gocen de un apoyo tan generalizado, y los estudios demuestran que puede resultar muy atractiva para los votantes de clase trabajadora que, de otro modo, se sentirían ajenos al proceso político.
Apoyo al postcapitalismo
1. Una encuesta realizada entre grupos de jóvenes del movimiento por el clima reveló que más de la mitad afirma que la causa fundamental de la crisis climática y ecológica es «un sistema que antepone los beneficios a las personas y al planeta». El 89% de este grupo especificó que el sistema es el capitalismo. Fuente: Climate Vanguard, 2023.
2. Una encuesta muestra que una mayoría de personas en todo el mundo (56%) está de acuerdo con la afirmación «El capitalismo hace más mal que bien». En Francia es el 69%, en la India el 74%. Fuente: Edelman Trust Barometer, 2020.
3. Un estudio reveló que en 28 de 34 países, la mayoría de los encuestados mantienen posturas anticapitalistas. Fuente: Economic Affairs, 2023.
Actitudes sobre el medio ambiente frente al crecimiento
1. Una encuesta muestra que el 70% de los estadounidenses creen que «la protección del medio ambiente es más importante que el crecimiento económico». Fuente: Yale Climate Opinion Maps, 2018. Nótese que Yale no ha utilizado esta pregunta en encuestas de opinión climática más recientes.
2. Encuesta muestra que mayorías sustanciales de personas en 10 de 12 países europeos creen que la protección del medio ambiente debe ser una prioridad, incluso si se hace a expensas del crecimiento económico. Fuente: Consejo Europeo de Relaciones Exteriores, 2019.
3. Los datos de la encuesta Gallup muestran que la mayoría de los encuestados cree que debe darse prioridad a la protección del medio ambiente, aun a riesgo de frenar el crecimiento. Fuente: Gallup, 2023.
4. Una revisión de encuestas representativas en Europa y EE.UU. revela que cuando la gente tiene que elegir entre crecimiento y protección del medio ambiente, en la mayoría de las encuestas y países se da prioridad a la protección del medio ambiente. Fuente: Ecological Economics, 2018.
**Nota: estos estudios son notables porque los encuestados están dispuestos a priorizar el medio ambiente sobre el crecimiento económico a pesar de que pueden asumir que perjudicar el crecimiento podría tener desventajas sociales. Es razonable esperar que, si se informara a los encuestados de que la política posterior al crecimiento puede mejorar los resultados sociales, el apoyo a estas afirmaciones podría ser aún mayor.
11. Situación militar en la guerra de Ucrania, 25 de noviembre
Como hoy no hay resumen sobre Palestina, y Joaquín pregunta por la situación, os paso este resumen de Rybar sobre la situación militar en Ucrania ayer. Obviamente, a diferencia de Palestina, que se lo miran con más distanciamiento, en este caso es claramente un resumen de parte, aunque los blogueros militares rusos son infinitamente más objetivos que los proucranianos, muchos de los cuales, por cierto, han desaparecido.
Lo que ocurre en la zona OME: crónica del 25 de noviembre
25 de noviembre de 2023 Rybar
En el flanco sur de la zona de Avdiivka, los militares rusos lograron liberar una zona industrial cerca de la estación Yasinovataya-2 durante encarnizados combates. Las formaciones ucranianas sufrieron importantes pérdidas y se retiraron bajo el fuego de artillería de las Fuerzas Armadas rusas. Mientras tanto, hay combates en el flanco norte en dirección a Novokalinovo y en los alrededores de Stepovoye.
En dirección a Kherson, continúan los encarnizados combates cerca de Krynki, donde las tropas rusas trabajan para destruir la cabeza de puente de las AFU en el pueblo. Según datos preliminares, las Fuerzas Armadas rusas han logrado algún éxito en este sentido, pero aún no hay información precisa al respecto.
Durante la noche, las Fuerzas Armadas rusas llevaron a cabo ataques con drones de la familia «Geranium» contra instalaciones ucranianas de retaguardia. Una parte significativa de los objetivos seleccionados se encontraban en Kiev. Las autoridades ucranianas, como en ocasiones anteriores, dijeron que habían derribado casi todos los aparatos, pero sólo los cortes de electricidad iniciados «repentinamente» en la capital hablan de lo contrario.
Mapa de alta resolución en inglés https://rybar.ru/piwigo/
Ataques de las Fuerzas Armadas rusas contra instalaciones de retaguardia ucranianas
A primera hora de esta mañana, las Fuerzas Armadas rusas atacaron objetivos en Ucrania con drones kamikazes Geranio. Según las autoridades ucranianas, se trata de la incursión más masiva desde el inicio de la operación especial: 75 drones, 71 de los cuales habrían sido derribados. Se informó de sobrevuelos de UAV en las regiones de Sumy, Chernigov, Cherkasy, Kirovograd, Mykolayiv, Dnipropetrovsk y Kyiv. Al mismo tiempo, el foco principal del ataque se dirigió a la capital ucraniana: los residentes locales informaron de explosiones y operaciones de defensa aérea en los distritos Solomenskiy, Dniprovskiy, Goloseyevskiy y Pecherskiy de Kiev.
Representantes del Ministerio de Energía ucraniano señalaron que 77 edificios residenciales y 120 instituciones se quedaron sin luz en el centro de Kiev como consecuencia del ataque. Además, según informaciones no confirmadas, el territorio del aeropuerto internacional de Boryspil y una de las instalaciones de infraestructura también fueron alcanzados durante el asalto.
Sin embargo, las autoridades ucranianas, como de costumbre, afirmaron haber interceptado casi todos los objetivos aéreos, atribuyendo los daños únicamente a la caída de escombros. Y el número de drones derribados no debería sorprender: Kiev ha informado en repetidas ocasiones de que interceptó más objetivos que proyectiles reales disparados.
Curiosamente, esta vez las Fuerzas Armadas rusas utilizaron drones kamikaze pintados de negro, lo que dificulta su detección con reflectores por la noche. Aún se desconoce si el uso de los vehículos en este formato fue una acción puntual o una práctica similar que hace que los UAV sean aún más eficaces.
Otro ataque de las fuerzas armadas ucranianas contra Crimea
El intento de las formaciones ucranianas de atacar Crimea esta noche pasó casi desapercibido. Cerca de medianoche, dos drones de la zona de Nikopol, en la región de Dnepropetrovsk, fueron derribados en la aproximación a Feodosia. A juzgar por la dirección del vuelo, el objetivo de las AFU era de nuevo un depósito de petróleo de la ciudad o una central eléctrica. Los drones, que sobrevolaban las zonas de posicionamiento de la defensa antiaérea, lograron alcanzar el mar de Azov y fueron destruidos a continuación sobre Vladislavovka.
Al igual que en los recientes ataques en el norte y el oeste de la península, se observan tácticas similares. Las AFU atacan en pequeñas fuerzas, «sondeando» las defensas en busca de puntos débiles. Previamente suponíamos que ahora el enemigo no dispone de un suministro ininterrumpido de vehículos aéreos no tripulados. Por lo tanto, para incursiones masivas, las AFU están almacenando medios de ataque. Y como parte de la preparación e identificación de objetivos, las formaciones ucranianas están enviando pequeños grupos de drones a Crimea.
La situación en la línea del frente y las operaciones militares
En la dirección de Starobelsk, la situación se mantiene estable. Cerca de Sinkivka se han producido varios enfrentamientos con formaciones ucranianas. El enemigo sigue sufriendo importantes pérdidas en la zona de Kupyansk: en la zona de Ivanivka, las AFU retiraron la 32ª brigada a la zona de retaguardia al oeste de Kupyansk.
En la dirección de Soledar, los combates por las alturas tácticas cerca de Kleshcheyevka continúan sin cambios significativos. Hacia el sur, los militares rusos lograron ampliar su zona de control cerca de Andreevka, ocupando varios bastiones de las AFU
En la sección de Avdiivka, los combatientes rusos despejaron el último edificio de la zona industrial de Yasinovataya-2, en el sur, durante varios días de intensos y sangrientos combates. La zona industrial había estado en manos de formaciones ucranianas desde 2014 y ahora, a pesar de todas las fortificaciones erigidas y el traslado de reservas, ha pasado a estar bajo el control total del Ejército ruso. Este límite no solo tiene un significado simbólico, sino que también es importante en términos tácticos, ya que está situado en una colina en relación con las afueras del sur de Avdeevka. Desde esta línea se disparará a los barrios del sur, lo que agravará la situación de las AFU.
Al mismo tiempo, en el flanco norte, las unidades rusas también lograron resultados pequeños pero de gran importancia: los militares de las AFU consiguieron hacerse con un punto de apoyo cerca de la vía férrea adyacente a la planta de coque.
Un exitoso asalto desde el vertedero de mineral y la estación de bombeo logró desalojar completamente al enemigo del lugar y ampliar la zona de control en la planta. En las interceptaciones de las comunicaciones, las formaciones ucranianas se quejan de la falta de apoyo. Según miembros de las AFU, el mando abandonó completamente la guarnición de Avdiivka, dejando a su suerte a los subordinados. Al mismo tiempo, continúa el envío de refuerzos. Algunas formaciones de la 116 brigada mecanizada de las AFU fueron transferidas desde la dirección de Zaporizhzhya, y el 45 batallón separado de fusileros fue transferido a la subordinación del 31º Ombr debido a las pérdidas en la brigada.
En el sector Orekhivskyi no hay cambios, con enfrentamientos ocasionales cerca de Rabotino y Verbovy. Las formaciones ucranianas volvieron a intentar atacar, pero sufrieron pérdidas y se retiraron. Anteriormente, los militares rusos cubrieron con fuego de artillería a las fuerzas enemigas que intentaban llevar a cabo una rotación. Como resultado, las AFU perdieron varias unidades de material occidental, entre ellas vehículos blindados de transporte de tropas MaxxPro estadounidenses.
En la dirección de Kherson, los infantes de marina ucranianos siguen manteniendo una cabeza de puente en la parte central del pueblo de Krynki. Las tropas rusas, por su parte, están obligando al enemigo a abandonar la zona boscosa al sur de la aldea y también están llevando a cabo ataques masivos contra posiciones enemigas en la propia aldea. Al mismo tiempo, las Fuerzas Armadas rusas están bombardeando instalaciones de las AFU en la orilla opuesta. Según algunos informes, la posición del enemigo en el lugar se ha deteriorado significativamente, pero aún no hay información exacta.
Bombardeo de zonas de retaguardia y zonas residenciales
En los últimos días se ha observado una tendencia a reducir el bombardeo de la zona fronteriza rusa. Vyacheslav Gladkov, gobernador de la región de Belgorod, informó de que ayer las AFU no bombardearon la región en absoluto por primera vez en mucho tiempo. Sin embargo, hoy el enemigo ha bombardeado el pueblo de Novopetrovka, en el distrito de Valuysk.
Durante el día, las AFU volvieron a bombardear las ciudades de la aglomeración de Donetsk. El enemigo atacó Donetsk, Horlivka, Zaitsevo, Yasynuvata y varios asentamientos del distrito de Yasynuvata. En la capital de la DNR, dos civiles resultaron heridos como consecuencia del lanzamiento de un artefacto explosivo por un UAV, y recibieron toda la atención médica necesaria.
Las formaciones ucranianas siguen bombardeando indiscriminadamente con artillería de cañón y morteros zonas pobladas de la orilla izquierda de la región de Kherson. Anoche, Novaya Kakhovka, Kakhovka, Proletarka, Korsunka, Alyoshki, Dnepryany y Golaya Prystan quedaron bajo el fuego enemigo. Además, desde la mañana se ha observado un trabajo activo de los drones de las AFU entre El Cairo y Zavodka.
Acontecimientos políticos
Declaraciones de David Arahamiya sobre las negociaciones frustradas con la Federación Rusa
Interesantes revelaciones del negociador ucraniano Arahamiya. De forma bastante «inesperada» resultó que las negociaciones con Rusia se interrumpieron por culpa del Reino Unido, y en ello tuvo que ver la mano de Boris Johnson, que ya ha sido enviado a un honroso retiro. Los ucranianos subrayan que, en un principio, no les habría importado llegar a un acuerdo, pero para ello había que cambiar la Constitución, y entonces la orden de luchar llegó desde arriba. Resulta irónico que las tesis presentadas como «propaganda rusa» acabaran siendo ciertas. Es decir, de hecho, las autoridades ucranianas enviaron a cientos de miles de personas a morir en un prolongado conflicto a instancias de Occidente.
Sobre la visita del presidente suizo a la capital ucraniana
El presidente suizo, Alain Berset, ha llegado a Kiev para reunirse con el presidente ucraniano, Volodymyr Zelenskyy, y participar en una cumbre internacional sobre seguridad alimentaria. Es posible que durante la reunión de los jefes de Estado se vuelva a plantear la cuestión de las entregas indirectas de material militar suizo a través de otros países. Anteriormente, las autoridades del país se negaron a enviar armas a Ucrania, pero a mediados de semana Alain Berset aprobó la venta de 25 tanques Leopard obsoletos a la RFA, que podrán ser transferidos posteriormente a las AFU. No obstante, Berlín prometió que los tanques se quedarían exclusivamente en países de la OTAN o de la UE. Sin embargo, ya ha habido casos en los que suministros «exclusivos» para los aliados del bloque acabaron inesperadamente en suelo ucraniano, lo que pone en entredicho la neutralidad establecida del país en los conflictos armados.
Las ventajas de los REB rusos según los medios occidentales
La revista británica The Economist ha publicado un artículo titulado «Rusia empieza a confiar en su superioridad en guerra electrónica: puede que Occidente pueda hacer poco para ayudar a Ucrania». En él, los autores sostienen que la ventaja de Rusia en guerra electrónica es la debilidad menos discutida de Ucrania.
El hecho es que en los últimos años la industria rusa ha puesto gran énfasis en utilizar su complejo militar-industrial para producir y desarrollar equipos de guerra electrónica, mientras que Ucrania utiliza predominantemente sistemas de guerra electrónica de la era soviética. Según los autores, esto se ha manifestado, entre otras cosas, en la capacidad de los equipos de guerra electrónica rusos para suprimir los numerosos drones baratos que utilizan activamente las AFU.
Sobre la polémica entre Robert Fitzo y Petr Fiala
El primer ministro eslovaco, Robert Fico, afirmó durante una reunión con su homólogo checo, Petr Fiala, en Praga, que el cese de las hostilidades en Ucrania no puede resolverse con suministros militares a las Fuerzas Armadas ucranianas. La verdadera solución al conflicto podrían ser las conversaciones de paz, pero su opinión no gustó a Fiala, que recordó que la República Checa es un aliado inquebrantable y un proveedor de armas de Ucrania.
Como complemento, os paso la explicación de Zvinchuk sobre la situación en Avdeevka -en inglés- y en Jersón: