DEL COMPAÑERO Y MIEMBRO DE ESPAI MARX, CARLOS VALMASEDA.
ÍNDICE
1. Más sobre Ngũgĩ wa Thiong’o.
2. Lucha de clases en la Antigüedad.
3. Putin y Macron dejan de insultarse.
4. El enigma azerbaiyano.
5. Conferencia anual de economistas heterodoxos.
6. Suspenso en la «larga guerra».
7. Carta de presos políticos rusos.
8. Retroceso de los BRICS.
9. Resumen de la guerra en Palestina, 3 de julio de 2025.
1. Más sobre Ngũgĩ wa Thiong’o.
Aunque hemos visto por aquí varios artículos sobre Ngugi, con motivo de su fallecimiento, siempre valen la pena los boletines del Tricontinental, tanto por su contenido como por su presentación. En esta ocasión, su boletín de arte.
https://thetricontinental.org/es/boletin-de-arte-ngugi-wathiongo/
Boletín de Arte Nº 16
Lloremos por nuestro país amado: Ngũgĩ wa Thiong’o
Boletín de arte Tricontinental n°16 (junio de 2025)
Honramos la vida y el legado de Ngũgĩ wa Thiong’o (1938-2025): revolucionario, escritor y profeta del alma africana. Recordemos su obra, su exilio, su lucha y el futuro que imaginó.
29 de junio de 2025
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Wiyathi na Ithaka – Joseph Kamaru
[Escucha Wiyathi na Ithaka [Libertad y tierra], himno de la rebelión Mau Mau contra el dominio colonial británico, interpretado por Joseph Kamaru.]
“¿Quiénes son esos que cantan? ¿Por qué lloran? Cantan por su héroe que viene del bosque”. Entonadas en gĩkũyũ, estas fueron las palabras que recibieron a Ngũgĩ wa Thiong’o (1938–2025) cuando aterrizó en su tierra natal, Kenia, el 8 de agosto de 2004, tras 22 años de exilio. Miles de personas dieron la bienvenida en el aeropuerto de Nairobi a uno de lxs escritorxs marxistas y anticolonialistas más reconocidxs de África. Entonaron canciones de liberación de la rebelión Mau Mau (1952–1960) contra el colonialismo británico, un contexto histórico crucial de sus novelas como, Weep Not, Child [No llores, niñx](1964) y A Grain of Wheat [Un grano de trigo] (1967).
Entre la multitud estaba Gacheke Gachihi, quien había viajado en autobús desde lejos como parte de la delegación juvenil que organizó la recepción de Ngũgĩ. La dictadura de 24 años de Daniel Toroitich Moi había terminado 2 años antes, marcando el fin de una era y la posibilidad del regreso de Ngũgĩ.
Hoy coordinador del Centro de Justicia Social Mathare en Nairobi, Gachihi recuerda la escena de hace 21 años, cuando llegó Ngũgĩ. Mientras funcionarixs del gobierno intentaban escoltarlo discretamente, él insistió en bajarse del auto para tocar el suelo keniano. Fue en ese momento cuando Gachihi se acercó con su ejemplar de Moving the Centre: The Struggle for Cultural Freedoms [Desplazar el centro: La lucha por las libertades culturales] (1993) una colección de ensayos de Ngũgĩ sobre la persistencia del imperialismo cultural.“¿Qué libro es este?”, le preguntó Ngũgĩ, antes de firmar el libro que transformó el pensamiento de Gachihi y lo impulsó al activismo político. Este fue el primero de varios encuentros entre Gachihi, Ngũgĩ y su familia durante las dos décadas siguientes.“Recuerdo una palabra de The River Between [El río que nos divide] (1965) que me acompañó por 20 años: ‘burguesía’”, rememora Gachihi, mientras conversamos sobre el legado de Ngũgĩ al día siguiente de su fallecimiento, el 28 de mayo de 2025, a los 87 años. “Me inquietó hasta que comencé a estudiar las clases sociales y el análisis de clase”. Gachihi forma parte de las generaciones de activistas y revolucionarixs que se politizaron gracias a la obra de Ngũgĩ, que abarca seis décadas y a su propio trabajo político.
“Por desgtracia, gran parte de su legado revolucionario ha sido despolitizado”, afirma con pesar. “La corriente dominante —el sistema educativo, los medios e incluso las instituciones culturales— se centra en su trabajo sobre lengua y cultura, ignorando su crítica al neocolonialismo y a la clase, borrando los aspectos más radicales de su obra”.
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Izquierda: Ejemplar de Pambana (julio de 1983); Derecha: Borrador del Programa Mínimo de MWAKENYA (1987). Créditos: Ukombozi Library.
Gachihi se refería a la participación de Ngũgĩ en el Movimiento 12 de Diciembre (DTM, por su sigla en inglés), una organización clandestina marxista-leninista activa en las décadas de 1970 y 1980. Nombrado en conmemoración de la independencia de Kenia del dominio británico en 1963, el movimiento, también conocido como MWAKENYA, o Muungano wa Wazalendo wa Kukomboa Kenya [Unión de Patriotas por la Liberación de Kenia], sentó las bases de la izquierda radical keniana. En una entrevista con William Acworth en 1990, Ngũgĩ habló de su rol como portavoz durante la creciente represión del gobierno de Moi, incluida la Masacre de Wagalla en 1984, donde murieron más de mil somalíes keniatas. Citó algunos objetivos de su Borrador de Programa Mínimo (1987): recuperar la soberanía nacional, construir una cultura democrática y patriótica, impulsar una política exterior independiente y establecer un sistema político democrático. Para él, la lucha por la democracia no era un “fenómeno abstracto”, sino que “adquiere sentido cuando se vincula a la lucha contra las estructuras neocoloniales”.
En la época de la fundación de MWAKENYA, Ngũgĩ participó activamente como instructor y colaborador en el Teatro Kamiriithu, un espacio popular al aire libre, experimentando con representaciones en lenguas africanas locales con campesinxs y trabajadorxs fabriles de la zona, construyendo un espacio para la educación y la expresión cultural. Allí, junto a su compañero el dramaturgo Ngũgĩ wa Mirii, presentaron durante seis semanas la obra en gĩkũyũ Ngaahika Ndeenda [Me casaré cuando quiera]. Por su trabajo cultural y político, ambos escritores fueron arrestados el 31 de diciembre de 1977 y encarcelados sin juicio durante el año siguiente. La obra, una aguda crítica marxista a la sociedad poscolonial, al despojo continuo del campesinado y a los efectos del cristianismo, fue prohibida por el gobierno con base en las “Normas de Seguridad Pública”.
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Izquierda: Portada de Ngaahika Ndeenda [Me casaré cuando quiera]; Derecha: Teatro Kamiriithu, ca. 1970s.
Sin embargo, el encarcelamiento en una prisión de máxima seguridad agudizó la visión política de Ngũgĩ. Allí elaboró las ideas que darían forma a Descolonizar la mente: la política lingüística de la literatura africana (1986). En esa obra fundamental, introdujo el concepto de “bomba cultural” para describir la violencia del imperialismo que “aniquila la fe de un pueblo en sus nombres, en sus lenguas, en su entorno, en su herencia de lucha, en su unidad, en sus capacidades y, en última instancia, en sí mismo”. Preservar y difundir las lenguas africanas, “el banco colectivo de memoria de la experiencia de un pueblo en la historia”, era un acto profundamente descolonizador y político.
En su reflexión sobre la brutalidad del colonialismo, Ngũgĩ sostenía: ”La bala fue el instrumento de sometimiento físico. La lengua, el de sometimiento espiritual”. Fue así como, durante su encarcelamiento, tomó la decisión de abandonar el inglés como lengua principal para su creación literaria y abrazar su lengua materna, llegando a escribir su primera novela en gĩkũyũ, en trozos de papel higiénico. Como explica en Descolonizar la mente, escribir en “una lengua keniana, una lengua africana, constituye parte fundamental de la lucha antiimperialista de los pueblos keniano y africano”. Este gesto fue además un intento por superar la división de clases y acercar la literatura precisamente a aquellas personas cuyas luchas buscaba representar, el campesinado y la clase trabajadora.
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Ngũgĩ en Londres durante una protesta del Comité por la Liberación de lxs Prisionerxs Políticxs en Kenia, 1988. Créditos: Biblioteca Ukombozi.
Tras salir de prisión, Ngũgĩ fue forzado al exilio en 1982 y terminó en Londres, donde recibió el apoyo de camaradas revolucionarixs como el marxista tanzano Abdulrahman Mohamed Babu. Allí, inspirándose en las luchas contra el apartheid sudafricano, fundó el Comité por la Liberación de lxs Prisionerxs Políticxs de Kenia (CRPPK por su sigla en inglés). Este comité, que publicaba el boletín Kenya News, el CRPPK se convirtió en uno de los grupos más firmes en denunciar y difundir los abusos del gobierno de Moi.
Durante su exilio, Ngũgĩ siguió escribiendo. En uno de los ejemplos más potentes y surrealistas de resistencia literaria, su novela de 1986 Matigari ma Njiruungi [Las balas de lxs patriotas], sobre un combatiente por la libertad llamado Matigari, alcanzó una enorme popularidad en Kenia: se leía en bares, autobuses y hogares. Tanto así que comenzaron a circular rumores de que esa figura profética vagaba por la Provincia Central. En un clima de miedo y represión, el gobierno de Moi llegó incluso a ordenar la detención de Matigari. Al darse cuenta del absurdo, la policía allanó librerías y confiscó todos los ejemplares de la novela.
“Ngũgĩ no fue arrestado por un acto, sino por un libro”, dice Gachihi, cuyo centro de justicia social organiza un club de lectura en honor a Matigari. “La dictadura creyó haber detenido a una persona. Temían el poder de sus palabras. Ese libro se convirtió en un texto político clave para educar a las masas. Su escritura siguió creando conciencia mientras estuvo en el exilio”.
Hoy, al leer los obituarios o los homenajes al legado de Ngũgĩ, poco se dice de su militancia política, desde MWAKENYA hasta el CRPPK. “Tras décadas de dictadura y neoliberalismo, aún no tenemos instituciones que preserven estas historias”, lamenta Gachihi. “A diferencia de Sudáfrica o Tanzania, donde se le celebra como intelectual revolucionario, en Kenia se le reduce a un ícono literario. Es como el profeta que no es honrado en su tierra”.
Ngũgĩ también advirtió sobre el peligro de borrar la memoria histórica. En 2023, al cumplirse 60 años de la independencia de Kenia, publicó un artículo en el que reflexionaba sobre el trabajo político y creativo que lo llevó al exilio. Sobre los muchos “sacrificios que han debido soportar lxs intelectuales, artistas y activistas para democratizar nuestro país”. Hizo un llamado a “nuestrxs jóvenes patriotas” a estudiar la historia, mencionando a la Biblioteca Ukombozi, que generosamente proporcionó los materiales para este boletín de arte, en particular los archivos de MWAKENYA y el CRPPK. En ese mismo texto, recordó el brutal ataque que sufrió junto a su esposa en su casa poco después de volver del exilio, diciendo: “Por favor, no lloren por mí. Lloremos por nuestro amado país”. Este boletín llega mientras miles de kenianos salieron a las calles en todo el país esta semana, con 16 manifestantes asesinados por la policía, en el aniversario de las protestas contra la Ley de Presupuesto. La lucha por una Kenia más justa continúa. Mientras lloramos la muerte de Ngũgĩ y recordamos su vida y obra como escritor y activista político, deberíamos tener muy presentes esas mismas palabras.
En otras noticias…
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Exposiciones en Cuba e India.
Para conmemorar el centenario del nacimiento de Malcolm X, Frantz Fanon y Patrice Lumumba, nuestrxs compañerxs de Utopix organizaron una exposición internacional de carteles, que incluye obras de nuestro departamento de arte. La primera muestra se realizó este mes en la Casa de las Américas (La Habana, Cuba), en paralelo al III Coloquio Internacional del Programa de Estudios Afroamericanos.
El mes pasado, también colaboramos con Young Socialist Artist Collective [Colectivo de Jóvenes Artistas Socialistas] de la India para presentar la exposición “May We Rise” [Que nos levantemos], en conmemoración de diversos eventos revolucionarios y figuras históricas vinculadas al mes de mayo, desde el Día Internacional de lxs Trabajadorxs hasta Malcolm X, pasando por Ho Chi Minh y Rabindranath Tagore.
Como parte de nuestra galería mensual de retratos, una colaboración entre el Instituto Tricontinental de Investigación Social y Utopix, honramos a Malagantana Valente Ngwenya (1936–2011), uno de los pintores y poetas más destacados de Mozambique. Nacido este mes, Malagantana, al igual que Ngũgĩ, forjó su génesis artística descolonial junto a su militancia en el FRELIMO (Frente de Liberación de Mozambique), movimiento que derrocó al colonialismo portugués.Este boletín está dedicado a Ngũgĩ, Malagantana y a las generaciones de artistas militantes cuyas vidas y obras se consagraron a la lucha —aún inconclusa— por la liberación del continente africano y de su pueblo, donde la cultura es uno de los principales campos de batalla. Como dijo Ngũgĩ: ”La lucha por el alma de África es la lucha por sus lenguas y culturas. Es la lucha por su memoria. Es la lucha por su futuro”.Cordialmente,
Tings Chak
Directora de Arte, Instituto Tricontinental de Investigación Social
2. Lucha de clases en la Antigüedad.
Parece que en Verson están reeditando el clásico de Geoffrey de Ste. Croix La lucha de clases en el mundo griego antiguo. Y para anunciarlo, han recuperado una larga reseña de Perry Anderson, recopilada más tarde en su libro A Zone of Engagement.
https://www.versobooks.com/blogs/news/geoffrey-de-ste-croix-and-the-ancient-world
Geoffrey de Ste. Croix y el mundo antiguo
Perry Anderson sobre La lucha de clases en el mundo griego antiguo.
Perry Anderson, 1 de julio de 2025
La aparición de La lucha de clases en el mundo griego antiguo, de Geoffrey de Ste. Croix, altera de forma significativa e inesperada la imagen de la historia materialista en Gran Bretaña. Parte de este cambio radica simplemente en la sorpresa que supone el propio autor. Habría sido razonable pensar que el notable grupo de historiadores marxistas que se formó en los años inmediatamente anteriores o durante la Segunda Guerra Mundial se había convertido desde hacía tiempo en una pléyade finita, cuyos nombres eran familiares para todos los lectores de la revista History Workshop Journal. Pero ahora está claro lo erróneo que habría sido tal suposición. Junto a Hill o Hobsbawm, Hilton o Thompson, Ste. Croix debe figurar como una figura de magnitud comparable. La paradoja es que es más viejo que cualquiera de ellos. La gran obra que tenemos ante nosotros, diseñada expresamente para los estudiantes de Marx y el «lector en general», así como para los estudiosos especializados, fue escrita durante su séptima década de vida.
El segundo cambio que aporta el libro de Ste. Croix es ampliar una vez más —esperemos que de una vez por todas— los horizontes del materialismo histórico para abarcar el mundo clásico como campo central de la investigación intelectual. Raphael Samuel ha señalado la importancia de la «lucha de clases en la Antigüedad» para el debate intelectual y político entre los marxistas alrededor de 1900, y cómo quedó «casi totalmente olvidada» posteriormente. Las razones de este cambio habrán sido complejas. Pero entre ellas, irónicamente, puede haber estado el propio auge de la «historia del pueblo», en su sentido moderno. El término se presta, quizás de forma ineludible, a horizontes y definiciones nacionales más fácilmente que a los universales: por razones obvias, es difícil extender la noción desde, por ejemplo, el «pueblo» inglés hasta el populus romano. El peculiar patrón de las pruebas que han sobrevivido del pasado clásico también es drásticamente taciturno sobre las vidas de los explotados y oprimidos, lo que ofrece poco apoyo inmediato para el tipo de investigaciones detalladas e imaginativas sobre ellos asociadas con lo mejor de la «historia desde abajo». Pero, sean cuales sean sus causas, el resultado de este cambio de sensibilidad e interés ha sido, por lo general, separar la historia clásica de la «europea» —por no hablar de la británica— en el repertorio mental de muchos marxistas. Esta separación intelectual, por supuesto, reproduce a su vez la división institucional entre historia antigua y moderna (todos los demás tipos) arraigada en los departamentos académicos. El efecto de la obra de Ste. Croix es revertir esta situación. Devuelve al mundo clásico a una posición natural y central dentro del universo explicativo del marxismo.
Sin embargo, lo hace de una manera especialmente incisiva y desafiante. Porque su propuesta de reintegración de la Antigüedad implica algo más que una simple expansión «temporal» de la historiografía materialista: invita también a una reconstrucción de sus conceptos. La lucha de clases en el mundo griego antiguo es una de las obras históricas más rigurosamente teóricas que se han producido en este país. La exposición directa y la discusión crítica sostenida de los conceptos marxistas, con un alto nivel de rigor analítico, ocupan un lugar en el diseño general del libro de Ste. Croix que no tiene equivalente en la práctica de sus colegas. Solo por eso, sus repercusiones se dejarán sentir allí donde las clases sociales y los conflictos entre ellas sigan siendo un tema organizador en la escritura de la historia. Parece apropiado que uno de los rasgos distintivos (y placeres) de la escritura de Ste. Croix sea la libertad y la agudeza de sus digresiones temáticas, ya sea sobre el Partido Conservador o el Estado del bienestar, la Guerra Fría o la religión cristiana.
Dos hechos interrelacionados parecen haber diferenciado a Ste. Croix de su generación, entre los historiadores marxistas. Comenzó su carrera mucho más tarde, estudiando la licenciatura a los treinta años en el University College de Londres (1946-1949), bajo la dirección de A. H. M. Jones, y llegó a los estudios clásicos tras una década de vida profesional como abogado antes de la guerra (1931-1939). Su primer libro —el único hasta The Class Struggle in the Ancient Greek World— fue un estudio sobre The Origins of the Peloponnesian War, publicado en 1972. Este brillante estudio, que ya revelaba muchos de sus dones y peculiaridades, propuso una reinterpretación radical de los orígenes del conflicto entre Atenas y Esparta en el siglo V a. C., cuyo resultado fue trasladar la responsabilidad principal del estallido de la guerra de la primera a la segunda, al tiempo que se enfatizaba la naturaleza irreconciliable del antagonismo a largo plazo entre las políticas democráticas y oligárquicas de estas dos sociedades esclavistas. Desde el punto de vista metodológico, la característica distintiva del libro es la extraordinaria delicadeza y precisión del análisis textual que despliega al examinar y revisar las pruebas sobre los orígenes del conflicto del Peloponeso. Las dos proezas —una técnica y otra filosófica— del enfoque de Ste. Croix en este libro fueron su demolición de la visión tradicional de los decretos megáricos (considerados generalmente como represalias económicas vengativas de Atenas contra una ciudad vecina que provocó las hostilidades en Grecia, que él argumentó que eran con toda probabilidad sanciones religiosas de importancia bastante limitada, explotadas con fines propagandísticos por Esparta) y su reconstrucción de la visión de la historia en general de Tucídides. Su sombrío relato del mundo intelectual de Tucídides, especialmente su convicción de la amoralidad esencial de las relaciones entre los Estados, tiene un poder inolvidable. Solo esto confiere a The Origins of the Peloponnesian War una importancia duradera para el lector en general.
En estos pasajes, como en todo el libro, son inconfundibles las huellas de la más alta formación jurídica: la capacidad de analizar, con la máxima ingenuidad y vigilancia, los matices más sutiles y los contextos más elusivos, mediante comparaciones o precedentes, en un conjunto contradictorio de documentos escritos, con el fin de llegar a la interpretación final más plausible del significado o del acontecimiento. Al mismo tiempo, como todo el mundo sabe, la presentación de un abogado no siempre es la más fácil para un profano. Los orígenes de la guerra del Peloponeso rehúye los atractivos de cualquier narrativa. Sus capítulos están rigurosamente organizados por problemáticas, prácticamente inconexos entre sí, con un mínimo de vínculos. La discusión de las res gestae se entrelaza constantemente con la crítica de los relatos sobre ellas, de una manera más habitual en un artículo especializado que en un libro: se citan y se examinan en detalle otras autoridades, a lo largo de muchas páginas, dentro del propio cuerpo del texto. El título guarda una relación un tanto caprichosa con el contenido del libro, que incluye reflexiones sobre el fin de la Guerra del Peloponeso e incluso la caída de Esparta o Atenas un siglo más tarde. Además, en lo que debe ser una especie de récord para un historiador reciente, la indiferencia hacia las expectativas convencionales de la narración, o incluso de la exposición de argumentos, genera nada menos que cuarenta y siete apéndices, que abarcan más de cien páginas, después de la conclusión de la narración principal, un formidable precipicio que cualquier lector, quizás incluso el clasicista contemporáneo, tendrá que escalar. Por último, una crítica más sustantiva del libro podría ser que se cuela un elemento de defensa involuntaria en la asignación de responsabilidades de Ste. Croix al atribuir las responsabilidades de la Guerra del Peloponeso: la política espartana, en cualquier caso, recibe una serie de juicios y epítetos —«egoísta», «cínica», «expansionista», «agresiva», «represiva»— de los que la ateniense queda generalmente exenta, incluso a veces directamente exculpada. Aquí, las simpatías del historiador están en desacuerdo con los axiomas políticos que extrae de Tucídides, cuya lección central era que la lógica de la contienda entre todos los Estados del mundo antiguo era tan implacable que sus políticas exteriores no podían ser, por naturaleza, más que despiadadas y rapaces. Con más razones para repartir culpas políticas, por una catástrofe de la que él mismo fue víctima, Tucídides se mostró menos propenso a hacerlo.
La lucha de clases en el mundo griego antiguo es una obra muy diferente. Construida a escala monumental, repasa 1400 años de historia —desde la «Grecia arcaica hasta las conquistas árabes»— a lo largo de 700 páginas; y qué páginas. Con una prosa de estimulante agudeza y claridad, Ste. Croix aborda la enorme tarea de desentrañar las sucesivas estructuras de clase que abarcaron la evolución del mundo antiguo. Para ello, el libro recurre a una fabulosa variedad de fuentes. En cierto modo, los historiadores clásicos siempre han tenido que ser más polifacéticos que la mayoría de sus colegas, ya que el conjunto de pruebas que ha sobrevivido del mundo antiguo puede considerarse, en la mayoría de los aspectos —prácticamente todos, salvo los restos arqueológicos—, como un inventario cerrado. Precisamente porque esa cantidad es tan limitada para muchos fines, tiende a imponer una destreza cualitativa excepcional a quienes la investigan: es decir, la capacidad de moverse —y arbitrar— entre diferentes tipos de pruebas que, en períodos posteriores de la historia, rara vez se reunirían en el ámbito de un solo programa de investigación. En The Class Struggle in the Ancient Greek World, estas habilidades peculiares se practican con maestría. Ste. Croix moviliza sus pruebas a partir de poemas líricos, inscripciones municipales, corpus jurídicos, constituciones imperiales, polémicas patrísticas, anales narrativos, discursos filosóficos, anécdotas médicas, textos bíblicos, correspondencia senatorial, lápidas populares, papiros administrativos y lemas numismáticos, no de forma indiscriminada, sino de manera incisiva y crítica en cada caso. Persisten algunas de las peculiaridades de sus escritos anteriores. El título del libro vuelve a ser engañoso, más aún cuando Ste. Croix no se limita en modo alguno al mundo «griego»: su tratamiento de la historia romana es, de hecho, considerablemente más extenso y completo. Su estructura es menos abrupta que la de su predecesor, ya que parte de secciones teóricas y sociológicas generales (parte I) para pasar a relatos históricos secuenciales (parte II). Pero el espacio está distribuido de forma muy desigual dentro de esta última, que contiene interpolaciones de material ajeno, en las que el autor ha incorporado eficazmente al texto la esencia de artículos escritos anteriormente. Esta rebeldía da lugar a menudo a algunos de los pasajes más agradables del libro, como la espléndida digresión sobre la relación de Jesús con el mundo de la polis grecorromana o sobre las actitudes judías y cristianas hacia las mujeres; pero también introduce un cierto elemento arbitrario en la composición de la obra en su conjunto, curiosamente inseparable de su grandeza.
Si estos aspectos de La lucha de clases en el mundo griego antiguo recuerdan a Los orígenes de la guerra del Peloponeso, la diferencia decisiva radica en el alcance teórico y la ambición de la nueva obra. También aquí es difícil no ver la influencia de la formación jurídica de Ste. Croix. Es un lugar común que, cuando los historiadores se disponen a escribir sobre la historiografía y sus procedimientos típicamente provisionales de investigación, verificación y juicio, recurren con frecuencia a analogías con el derecho, en contraposición a la ciencia. Dos de los ejemplos más recientes y famosos son la extensa metáfora de Edward Thompson, que vincula los tribunales históricos y los judiciales en La pobreza de la teoría, y la comparación anterior y más exhaustiva de Oscar Handlin entre ambas disciplinas, que en cierto modo se hace eco de la primera. Sin embargo, a pesar de ello, al menos en el siglo actual, ha sido bastante raro que un historiador importante tenga experiencia real en el ámbito jurídico: incluso la mayoría de los historiadores del derecho no suelen ser profesionales. Esto puede explicar el hecho de que la interpretación convencional de dónde residen las virtudes jurídicas haya tendido a ser tan parcial. Las analogías tradicionales enfatizan esencialmente las dimensiones empíricas de la práctica jurídica o judicial: el examen caso por caso de las pruebas, con los protocolos de prueba correspondientes. Pero, por supuesto, el derecho también implica —e incluso consiste principalmente en— conceptos. En otras palabras, la jurisprudencia real exige la máxima capacidad de análisis rigurosamente abstracto de categorías formalizadas: su distinción, interrelación y modificación. En este sentido, como disciplina, se acerca mucho más a la sociología clásica que a la mayoría de las variedades de historia descriptiva o narrativa, tal y como se practican habitualmente. No es casualidad, pues, que Ste. Croix muestre una apreciación tan elocuente de las exigencias duales de cualquier materialismo histórico genuino, es decir, la necesidad de que el historiador marxista «concilie una atención plena y escrupulosa a todas las formas de evidencia sobre el tema elegido y el estudio de la literatura moderna relacionada con él, con una comprensión de la metodología histórica general y la teoría sociológica suficiente para poder aprovechar al máximo lo que aprende». Ya se ha señalado el dominio de Ste. Croix sobre las pruebas. Su complemento es su dominio de los conceptos, su uso declarado y deliberado de categorías de análisis social que no solo son precisas, en el sentido de que puedo definirlas, sino también generales, en el sentido de que pueden aplicarse al análisis de otras sociedades. Una gran parte de La lucha de clases en el mundo griego antiguo está dedicada a la labor de clarificación sistemática y fundamentación de las categorías sociales marxistas, una labor realizada sin ningún espíritu de penitencia preliminar, sino con la energía de un temperamento teórico natural.
El objetivo central de la obra de Ste. Croix es mostrar las estructuras materiales de opresión y explotación que sentaron las bases históricas de las sucesivas formas de Estado y sociedad en la Antigüedad. Una reproducción a todo color de Los comedores de patatas de Van Gogh, para Ste. Croix «la representación más profunda y conmovedora del arte» de los productores primarios de la tierra, sirve de frontispicio al libro. «Estos son los trabajadores sin voz, la gran mayoría —no lo olvidemos— de la población del mundo griego y romano, sobre la que se construyó una gran civilización que los despreciaba y hacía todo lo posible por olvidarlos». Para establecer las identidades exactas y diversas de estos trabajadores, Ste. Croix comienza con una discusión general sobre la clase, de gran trascendencia tanto para la teoría como para la historia. En contra de la corriente dominante de la mayoría de los escritos históricos marxistas de los años sesenta y setenta, insiste en que la clase no debe definirse principalmente como un «acontecimiento» subjetivo, cuyos criterios esenciales son, por lo tanto, la conciencia cultural o la autonomía política, es decir, la autoconciencia o la autoconstrucción. Ste. Croix rechaza con respeto pero con firmeza las diferentes versiones de esta posición que encuentra en la obra de otros historiadores marxistas. Las clases, sostiene, son principalmente formaciones objetivas, definidas por relaciones sociales de explotación que aseguran la extracción del excedente de trabajo de los productores inmediatos. Esa explotación puede generar o no un sentido de unidad colectiva e interés en los explotados, cuyos resultados dependen de las posibilidades determinadas de acción común que se les ofrecen. En otras palabras, la conciencia de la identidad de clase varía enormemente entre las clases dominadas, mientras que las clases dominantes siempre la poseerán en gran medida. Sin embargo, lo que no variará de la misma manera es el hecho de la resistencia a la explotación: para Ste. Croix, este es el otro polo, igualmente objetivo, de la relación que constituye la clase social como tal. Sin embargo, esa resistencia no tiene por qué ser consciente ni colectiva, ni siquiera visible en los vestigios del pasado que han sobrevivido a los filtros del prejuicio y el privilegio. La lucha de clases es inherente a la propia relación de clases, como las prácticas de explotación o la resistencia a ellas. Por lo tanto, existe incluso cuando «puede que no haya una conciencia común explícita de clase en ninguno de los bandos, ni una lucha específicamente política, y tal vez incluso poca conciencia de lucha de ningún tipo». Ste. Croix es plenamente consciente de las implicaciones teóricas y políticas de esta posición. «Adoptar la concepción muy común de la lucha de clases que se niega a considerarla como tal a menos que incluya la conciencia de clase y el conflicto político activo (como hacen algunos marxistas) es diluirla hasta el punto de que prácticamente desaparece en muchas situaciones. Entonces es posible negar por completo la existencia misma de la lucha de clases hoy en día en los Estados Unidos de América o entre los empleadores y los trabajadores inmigrantes en el norte de Europa, y entre los amos y los esclavos en la antigüedad, simplemente porque en cada caso la clase explotada en cuestión no tiene o no tenía ninguna «conciencia de clase» ni emprende ninguna acción política en común, salvo en muy raras ocasiones y en un grado muy limitado. Pero esto, diría yo, no solo convierte en un sinsentido El Manifiesto Comunista, sino también la mayor parte de la obra de Marx.
Tras definir la clase en general, Ste. Croix pasa a discutir el problema de la esclavitud en el mundo antiguo y su posición dentro de las economías griega y romana. Es bien conocida la controversia que ha rodeado esta cuestión en los últimos años. A grandes rasgos, las opiniones se han dividido en dos bandos: los que sostienen que la esclavitud era constitutiva de la naturaleza de la civilización antigua y señalan la escala estructural de la propiedad de esclavos en sus períodos de apogeo, y los que niegan que la esclavitud fuera fundamental, basándose en que los pequeños productores independientes o dependientes eran en general más numerosos que los esclavos. Entre estos últimos, algunos limitan su afirmación a la Grecia clásica, o incluso solo a Atenas, en contraposición al orden romano que finalmente la sucedió. Con frecuencia, aunque no siempre, los defensores de la segunda posición han tendido a reducir la condición de esclavo a un fenómeno esencialmente cultural o jurídico, al margen de las divisiones económicas, más cercano al «estatus» weberiano que a la clase marxista. Ste. Croix resuelve estas discusiones con una aclaración decisiva de sus términos. Sostiene que la mayor parte del trabajo realizado en la Antigüedad puede haber sido casi siempre obra de productores no esclavos, ya fueran pequeños propietarios, artesanos o arrendatarios dependientes. Pero el trabajo excedente que proporcionaba los ingresos y la riqueza de las clases dominantes era esencialmente extorsionado a los esclavos, hasta la llegada de la servidumbre generalizada en el Imperio romano tardío. Ste. Croix nos recuerda que fue esta última categoría la que Marx teorizó expresamente como base para su periodización de los modos de producción en la historia, en El capital y en otros lugares: «Lo que creo que se ha pasado por alto a menudo es que lo que Marx destaca como la característica realmente distintiva de cada sociedad no es la forma en que se realiza la mayor parte del trabajo de producción, sino cómo se garantiza la extracción del excedente del productor inmediato.
Al reunir las pruebas desiguales pero incuestionables de la presencia del trabajo esclavo en las fincas agrícolas, no solo en la República romana o el Principado, sino también en la Ática clásica, Ste. Croix señala que, si esto se considera insuficiente, hay muchas menos pruebas de cualquier otra forma de explotación agraria por parte de los ricos en esas épocas. «Entonces, ¿cómo», se pregunta, «si no era mediante el trabajo esclavo, se realizaba el trabajo agrícola para la clase propietaria? ¿De qué otra manera obtenía esa clase su excedente?». No solo no hay indicios empíricos de que el trabajo asalariado o el arrendamiento, las únicas alternativas, estuvieran más extendidos: también demuestra que, lógicamente, ninguno de los dos podría haber producido tasas de explotación comparables al uso de la esclavitud en las condiciones de la época. La conclusión, por tanto, es irresistible. Restableciendo la visión marxista clásica del papel de la esclavitud en la Antigüedad, pero ahora sobre la base de los estudios modernos más exhaustivos, Ste. Croix resume: «La esclavitud aumentó el excedente en manos de la clase propietaria hasta un punto que no podría haberse alcanzado de otro modo y fue, por lo tanto, una condición previa esencial para los magníficos logros de la civilización clásica. Esto es válido, aclara, para la propia democracia ateniense, a la que escritores bienintencionados han tratado en ocasiones de absolver de la mancha de la esclavitud. Sin ceder en su admiración por esa democracia, de la que ofrece un relato memorable, Ste. Croix insiste sin embargo en que se trataba de una dictadura de la minoría de la población, aunque no de una minoría pequeña; que el hecho de que fuera una democracia y de que los ciudadanos más pobres estuvieran en cierta medida protegidos contra los poderosos, obligaba a sacar el máximo partido de las clases inferiores a los ciudadanos; y que, por lo tanto, no debe sorprendernos encontrar un desarrollo más intenso de la esclavitud en Atenas que en la mayoría de los demás lugares del mundo griego: si no se podía explotar plenamente a los ciudadanos más humildes y no era conveniente ejercer demasiada presión sobre los metecos, era necesario recurrir en grado excepcional a la explotación del trabajo de los esclavos. Por lo tanto, no fue casualidad que fueran los propietarios de esclavos —«hombres liberados del trabajo»— quienes «produjeron prácticamente todo el arte, la literatura, la ciencia y la filosofía griegos, y proporcionaron una buena parte de los ejércitos que obtuvieron notables victorias por tierra sobre los invasores persas en Maratón en 490 y en Platea en 479 a. C. En un sentido muy real, la mayoría de ellos eran parásitos de otros hombres, sobre todo de sus esclavos: la mayoría no eran partidarios de la democracia que inventó la antigua Grecia y que fue su gran contribución al progreso político, aunque sí proporcionaron casi todos sus líderes, lo que conocemos como civilización griega se expresó sobre todo en ellos y a través de ellos.
Si bien la centralidad de la esclavitud está ampliamente documentada, uno de los grandes puntos fuertes de La lucha de clases en el mundo griego antiguo es que Ste. Croix presta toda la atención necesaria a las diversas formas de explotación características de la Antigüedad y a los diferentes tipos de pequeños productores que estaban tan densamente representados en ella. Los análisis detallados de los pequeños propietarios independientes, los artesanos libres, los laoi rurales y, más tarde, los coloni, ofrecen un amplio panorama de estas clases subordinadas diferenciadas. «Quizás destacan dos aspectos del tratamiento que Ste. Croix hace de ellos. El primero es su afirmación de que los laoi o coloni —es decir, los cultivadores dependientes vinculados a la tierra— pueden describirse sin reservas como «siervos», un término que a menudo se les niega debido a sus connotaciones medievales. El segundo es su afirmación de que las mujeres en la Antigüedad deben considerarse una clase aparte, porque su posición especial en «la más antigua y fundamental de todas las divisiones del trabajo», al monopolizar la función reproductiva (en su sentido más amplio), las convertía en un grupo explotado, con derechos de propiedad y otros derechos legales inferiores, dependiente de los hombres.
Por muy importantes que fueran numérica y humanamente estos otros estratos oprimidos —preponderantes incluso, en términos censales, en la mayoría de los casos—, para Ste. Croix no constituyen el hilo conductor de la historia antigua. Este se encuentra en las estructuras explotadoras del propio trabajo esclavo. Porque forma parte del tema principal de La lucha de clases en el mundo griego antiguo que la esclavitud no solo proporcionó el excedente de trabajo en el que se basaba la fortuna de las clases propietarias en los períodos de apogeo de la civilización griega y romana, sino que también explica la evolución a largo plazo del mundo antiguo. Contrastando la teoría marxista, que relaciona dinámicamente a las clases sociales entre sí en conflictos antagónicos que generan cambios históricos, con la teoría weberiana, en la que los grupos de estatus se yuxtaponen de forma inerte en una jerarquía sin tendencia ni impulso interno, Ste. Croix sostiene que una prueba de la primera es precisamente su capacidad para explicar, y no solo describir, el declive y la caída de la civilización imperial romana. Gran parte de la segunda mitad de su libro está dedicada a esa explicación. Comienza sugiriendo, como hemos visto, que la esclavitud era generalmente la forma más eficiente de extracción del excedente de trabajo en la Antigüedad, ya que maximizaba la tasa de explotación de las clases propietarias y, por lo tanto, siempre era preferida por estas cuando las circunstancias lo permitían. A continuación, señala, como muchos otros estudiosos antes que él, quizás especialmente Weber, que una vez que las fronteras del Imperio romano se estabilizaron tras Trajano, el suministro de esclavos capturados en la guerra disminuyó, con el resultado de que la cría de esclavos se generalizó, ya que los terratenientes se esforzaban por mantener la mano de obra en sus fincas. En este punto, Ste. Croix introduce el eslabón crucial —en su opinión, hasta entonces faltante— en la cadena causal que condujo al posterior colonato y, posteriormente, al colapso del propio orden imperial.
Para promover una reproducción más regular, argumenta, los propietarios de esclavos debieron necesariamente dar más libertad a las esclavas para tener y criar hijos, en lugar de trabajar en el campo, y mantener más esclavas tout court, además de permitir una mayor cohabitación estable entre los sexos. Estos cambios con respecto al ergastulum desequilibrado de la época republicana solo podían haber reducido la tasa de explotación de la mano de obra esclava en su conjunto. «La cría de esclavos dentro de la economía, en lugar de traerlos principalmente del exterior, ya fuera a bajo precio o incluso (como consecuencia de la esclavitud de los prisioneros de guerra) prácticamente gratis, impone necesariamente una mayor carga a la economía en su conjunto, especialmente en una sociedad como la antigua Grecia (y Roma), con una alta tasa de mortalidad infantil y materna». La reacción lógica de las clases propietarias fue entonces intentar compensar la disminución de la rentabilidad del trabajo esclavo ampliando sus mecanismos de extorsión al trabajo hasta entonces libre y rebajándolo a un nivel semiesclavo: «La consecuencia inevitable es que la clase propietaria no puede mantener la misma tasa de beneficio con el trabajo esclavo y, para evitar que su nivel de vida baje, es probable que se vea obligada a aumentar la tasa de explotación de la población libre más humilde, como creo que hizo gradualmente la clase dominante romana.
El resultado fue una serie de cambios sociales y jurídicos que se iniciaron a partir del siglo II y degradaron progresivamente la posición de las clases bajas del Imperio, lo que se denominó humiliores en la terminología jurídica que surgió durante la época de Antonino, hasta que finalmente, en el siglo IV, surgió en el campo una clase uniforme de coloni, que incluía tanto a antiguos esclavos como a pequeños propietarios: una población de siervos vinculados, que pagaban rentas a sus terratenientes e impuestos al Estado. La tasa media de explotación en el nuevo sistema debió de disminuir, pero su volumen, al extraerse el excedente de mano de obra a una escala mucho mayor en el campo, aumentó sin duda, como atestiguan el creciente tamaño de las fortunas senatoriales, por no hablar de las indicciones imperiales o las prebendas clericales. El resultado fue una polarización social de la sociedad romana tardía tan extrema que empujó hacia abajo incluso a la mayor parte de la clase curial de la pequeña nobleza provincial, debilitando fatalmente su capacidad para mantener fuerzas militares vigorosas del tipo republicano (ejércitos reclutados entre pequeños propietarios independientes) o para generar lealtad y resistencia civil frente a los enemigos externos. Las invasiones bárbaras pudieron entonces acabar con un orden social desintegrado desde dentro, por su propia lógica interna.
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Tales son los temas generales de The Class Struggle in the Ancient Greek World. El espacio impide dar cuenta adecuadamente de la riqueza de detalles y digresiones con que se desarrollan. Tampoco puede un lector profano aspirar a más que sugerir algunas posibles preguntas o matizaciones, a partir del complejo edificio del propio argumento de Ste. Croix. Estas no afectan a la afirmación teórica central del libro. La redefinición de clase de Ste. Croix y la redefinición del lugar de la esclavitud en las sociedades de clases de la Antigüedad tienen una fuerza convincente. Es difícil imaginar que el debate sobre cualquiera de estos temas pueda volver a ser exactamente el mismo. El punto de partida para una exploración más profunda se encuentra en algunas de las propuestas más estrictamente históricas de su marco conceptual. Aquí destacan tres áreas, relacionadas respectivamente con las fronteras de clase, el papel de la lucha de clases y la dinámica del modo de producción en el que dicha lucha pudo haber tenido lugar.
La primera plantea una cuestión que, en realidad, es marginal en el libro de Ste. Croix en su conjunto, pero que no por ello deja de ser interesante. Dada su definición de clase social, ¿pueden las mujeres de la Antigüedad haber constituido una? Ste. Croix defiende su postura con dos argumentos. En primer lugar, asimila la «reproducción» a la «producción», como una simple forma de esta última. En segundo lugar, destaca la posición jurídica inferior de las mujeres, como reproductoras, en la Antigüedad, especialmente sus menores derechos de propiedad, símbolo de su explotación por parte de los hombres. «Las esposas griegas, he argumentado, y por lo tanto potencialmente todas las mujeres griegas, deben ser consideradas como una clase económica distinta, en el sentido técnico marxista, ya que su papel productivo —el mero hecho de ser la mitad de la raza humana que soportaba la mayor parte de la carga de la reproducción— las llevó directamente a estar sometidas a los hombres, política, económica y socialmente». Ste. Croix señala a este respecto, de forma bastante plausible, que los individuos pueden pertenecer en principio a varias clases, si combinan en su persona varios roles sociales, pero que uno de estos roles normalmente predominará y, por lo tanto, definirá en la mayoría de los casos la identidad de clase de esa persona. Por lo tanto, las parejas y las hijas de los esclavos o pequeños propietarios podrían ser principalmente esclavas o pequeñas propietarias, dada la indigencia común de ambos sexos en estos grupos, mientras que las esposas o las hijas de los propietarios de esclavos serían principalmente mujeres por su posición de clase, dada la gran disparidad de derechos entre ellas y sus maridos o padres. «En la Atenas clásica, consideraría que la posición de clase de una mujer ciudadana perteneciente a la clase más alta estaba determinada en gran medida por su sexo, por el hecho de pertenecer a la clase de las mujeres, ya que su padre, sus hermanos, su marido y sus hijos serían todos propietarios, mientras que ella carecería prácticamente de derechos de propiedad, por lo que su posición de clase sería muy inferior a la de ellos. Sin embargo, la humilde campesina no se encontraría en la práctica en una posición tan inferior a la de los hombres de su familia, que tendrían muy pocas propiedades; y, en parte debido al hecho de que participaría en cierta medida en sus actividades agrícolas y trabajaría junto a ellos (en la medida en que le lo permitieran la maternidad y la crianza de los hijos), su pertenencia a la clase de los campesinos pobres podría ser un determinante mucho más importante de su posición de clase que su sexo.
Es posible dudar de la solidez de estos dos argumentos. La reproducción, por muy fundamental que sea como función humana en la generación de la vida, no es claramente una producción en el sentido convencional del término. No proporciona las necesidades vitales, y menos aún produce un excedente sobre ellas; tampoco es susceptible de ser medida con ningún criterio de «productividad», que para Marx era un criterio fundamental para distinguir un tipo de economía histórica de otro. Además, hay algo paradójico en argumentar que las únicas mujeres que formaban una clase explotada verdaderamente separada eran las que procedían de entornos privilegiados. Estas eran precisamente las mujeres que disponían de sirvientas domésticas, generalmente esclavas, por no hablar de las demás comodidades materiales de los hogares ricos. ¿Qué excedente de trabajo se les extraía, según los propios criterios de Ste. Croix? La discriminación social y cultural que sufrían en Grecia era, por supuesto, real y bastante grave. Pero hablar de su «explotación económica» parece capciosa. Cabe añadir que las mujeres romanas de clase alta —aquí, inusualmente, excluidas del debate por Ste. Croix— poseían, de hecho, amplios derechos legales y de propiedad, y disfrutaban de una igualdad formal con los hombres que ha llamado la atención de muchas observadoras feministas, desde Simone de Beauvoir en adelante. El análisis de Ste. Croix sobre estas cuestiones es más tentativo que el de sus temas principales, y espera con razón que se realicen más investigaciones que puedan aclararlas.
Un segundo ámbito en el que algunos lectores podrían encontrar un poco desconcertante la elección de Ste. Croix se refiere a la «lucha de clases en la Antigüedad». A pesar de su relevancia en el título del libro y de su protagonismo en la primera parte, podría argumentarse que las manifestaciones reales de la lucha de clases en la segunda parte, que examina el desarrollo histórico de la civilización griega y romana, se registran de forma bastante fragmentaria, a veces incluso minimizadas. La laguna más evidente en este sentido es la ausencia de cualquier referencia a las grandes rebeliones de esclavos de la República romana. Espartaco solo merece tres menciones de pasada; Eunus, líder de la revuelta siciliana que precedió a la era de la agitación gracchiana, no recibe ninguna. Se podría argumentar que estos acontecimientos quedan fuera del ámbito de Ste. Croix, ya que pertenecen a la historia romana anterior a la incorporación definitiva del Oriente griego. Pero, de hecho, Ste. Croix dedica un capítulo fascinante a las luchas de clases dentro del cuerpo ciudadano de la Roma republicana, desde el conflicto entre «patricios» y «plebeyos» hasta los tumultos populares contra la oligarquía tardía en la época de Cicerón y Clodio. Dada su propia insistencia en la centralidad de la esclavitud como relación de clase, el patrón de atención aquí parece inconsistente. En este sentido, también se podría objetar que el análisis de la lucha de clases específicamente griega —prometido en el título— es, en comparación, excesivamente conciso. Ciertamente, dos de sus episodios más destacados reciben escaso espacio: la exitosa revuelta de los ilotas mesenios contra Esparta, junto con la penetración tebana en el Peloponeso, y el extraordinario intento de regeneración social mediante un amplio programa de reformas que incluía la emancipación de los ilotas laconios, del rey espartano Nabis en el siglo II a. C., una empresa que desató una feroz lucha de clases dentro del propio cuerpo espartano. Estas ausencias deben ser motivo de especial pesar, ya que ningún historiador ha demostrado un dominio más apasionante de la sociedad espartana, en toda su complejidad y oscuridad, que el propio Ste. Croix, en las secciones muy sustanciales que le dedica en The Origins of the Peloponnesian War.
En parte, los aparentes desequilibrios en la concentración temática de la segunda parte de La lucha de clases en el mundo griego antiguo reflejan sin duda el temperamento heterodoxo del propio autor, tan impaciente con las normas convencionales de composición como con las ideas recibidas de cualquier tipo. Pero también indican un problema subyacente en el tratamiento de la curva de la civilización antigua que merece una mayor elucidación. ¿Proporciona la lucha de clases, tal y como la formula Ste. Croix, la clave directa para comprender la dinámica de las sucesivas sociedades clásicas? En la primera parte, afirma enfáticamente que sí. Las irregularidades de la segunda parte, al menos en lo que se refiere a los relatos directos de la resistencia de los explotados, podrían ser un síntoma de las dificultades de esa afirmación. Las cruces aquí son, obviamente, la «destrucción de la democracia griega y la decadencia y caída del Imperio romano», los dos cambios más trascendentales de la historia política de la Antigüedad. ¿Cuál es la explicación de Ste. Croix para lo primero? ¿Por qué la sociedad griega clásica quedó eclipsada a finales del siglo IV a. C.? Su respuesta general parece ser que existía una tendencia inherente de los grupos económicamente más fuertes dentro de las ciudades-estado a aumentar su poder político a expensas de los ciudadanos más pobres, lo que a la larga tenía que conducir a la contracción y subversión de las instituciones democráticas: «la situación económica básica se impuso a largo plazo, como siempre ocurre: las clases propietarias griegas, con la ayuda primero de sus señores macedonios y más tarde de sus amos romanos, socavaron gradualmente y acabaron destruyendo por completo la democracia griega». Según él, a partir del siglo IV comenzó en Grecia una «lenta regresión»: «había una pobreza generalizada y grave entre la masa del pueblo, al tiempo que los pocos ricos se enriquecían aún más» (p. 294), y ello en una región que, de todos modos, nunca había poseído grandes recursos naturales. El resultado fue un aumento de la tensión social y de los conflictos internos en muchas de las ciudades-estado. Estos fueron luego explotados por la monarquía macedonia, que, dado su propio carácter aristocrático, encontró aliados naturales en las clases propietarias locales en su avance hacia Grecia.
¿Hasta qué punto es convincente este relato tan resumido? Una de sus principales deficiencias parece ser la falta de una lógica temporal suficientemente específica. Ste. Croix sostiene, en sus dos libros, que la democracia griega debe considerarse esencialmente como un mecanismo mediante el cual los ciudadanos más humildes se protegían de la amenaza económica que representaban para ellos los propietarios. Sin embargo, si la defensa fue posible en el siglo V, ¿por qué no lo fue también en el IV? De hecho, la democracia ateniense se mostró relativamente estable después de la guerra del Peloponeso. El principal cambio en su funcionamiento no fue tanto el aumento del poder de los ricos dentro de la ciudad, como la disminución del poder que tanto ricos como pobres disfrutaban fuera de ella, con la desaparición del Imperio ateniense. Ste. Croix cita la crisis financiera provocada por el cese del tributo imperial y la consiguiente dificultad de Atenas para movilizar fuerzas navales adecuadas. Pero estos factores no se integran en su explicación principal de la «caída de Grecia». Sin embargo, se podría construir una explicación alternativa del declive de la democracia helénica, no tanto en términos de polarización social interna dentro de la polis, como de las limitaciones externas de la forma de Estado democrático en la Antigüedad, que, precisamente por su carácter radicalmente directo, ejemplificado sobre todo en Atenas, nunca pudo trascender el tamaño municipal sin contradecirse a sí misma al dar lugar a un dominio imperial sobre otras ciudades. Sin embargo, solo ese dominio podía proporcionarle los recursos territoriales y materiales suficientes para competir militarmente con las monarquías centralizadas o las repúblicas oligárquicas. En este sentido, se puede decir que la pérdida del imperio condenó a Atenas y, con ella, a las ciudades más pequeñas que mantenían constituciones populares a su sombra.
Sin embargo, el agente inmediato de su caída fue la monarquía macedonia, considerada por Ste. Croix como una fuerza más o menos exógena en todo el proceso. Pero esto subestima el grado de simbiosis entre la Grecia urbana y su periferia tribal: la creciente fuerza y sofisticación de la política y la nobleza macedonias bajo Filipo I fue en sí misma el producto de una aculturación acumulativa dentro de la órbita de la civilización clásica propiamente dicha, en la península. En este sentido, la Grecia clásica atrajo a su propio destructor. Se podría decir que la lucha que estaba directamente en juego aquí era entre grupos dominantes: una aristocracia montañesa y las ciudadanías municipales. Si bien la política macedonia era efectivamente conservadora en lo social y lo político en Grecia, descartando innovaciones radicales en las ciudades que caían bajo su control, es significativo que no mostrara una hostilidad inmediata hacia la democracia ateniense como tal, una vez establecida su soberanía sobre ella; como reconoce Ste. Croix, ni Filipo II ni Alejandro interfirieron en modo alguno en la constitución ateniense. No fue hasta la guerra de Lamia, una revuelta generalizada de los griegos contra el dominio macedonio tras la muerte de Alejandro, cuando Antípater impuso temporalmente un régimen más oligárquico en Atenas, aunque incluso entonces era bastante amplio, basado en un censo de hoplitas. Pero, por supuesto, la vitalidad de cualquier política municipal no podía sobrevivir a largo plazo a la abolición de la autonomía externa, y las instituciones clásicas de la democracia griega se fueron convulsionando y debilitando inevitablemente dentro del nuevo universo helenístico de señores feudales, hasta que finalmente la conquista romana puso fin a ellas.
Si nos centramos ahora en el declive del propio orden imperial romano, el relato de Ste. Croix no toma como punto de partida la lucha de clases como tal. Es una contradicción sistémica, más que una lucha social, la que pone en marcha el proceso secular de disolución. La disminución de la oferta de mano de obra esclava, consecuencia de las bajas tasas de reproducción interna, da lugar a intentos compensatorios de cría de esclavos que reducen la tasa de explotación, lo que requiere una depresión complementaria del trabajo libre para mantener los niveles generales de extracción de excedentes. Las principales manifestaciones de la lucha de clases entre los esclavos y sus propietarios —las revueltas de esclavos— no desempeñan aquí ningún papel causal. Sin duda, esta es la razón por la que aparecen tan fugazmente en el texto de Ste. Croix: tienen poco o ningún peso explicativo. Empíricamente, la solidez del juicio de Ste. Croix en este punto no ofrece lugar a dudas. Los intentos de convertir la resistencia de los esclavos —en una versión reciente, si no en rebelión, entonces en deserción masiva— en la palanca de la disminución de la esclavitud en el mundo antiguo son uniformemente poco convincentes. Los mecanismos reales, señalados por Ste. Croix, constituyen más bien un ejemplo de ese otro tema fundamental del materialismo histórico: a saber, que los modos de producción cambian cuando las fuerzas y las relaciones de producción entran en contradicción decisiva entre sí. La maduración de tal contradicción no implica necesariamente una acción consciente de ninguna clase, ni por parte de los explotadores ni de los explotados, ni una batalla decidida por el futuro de la economía y la sociedad; aunque, por otra parte, su desarrollo posterior probablemente desencadene implacables luchas sociales entre fuerzas opuestas. De hecho, esta es precisamente la secuencia que tiende a sugerir la interpretación de Ste. Croix sobre los últimos siglos de la Antigüedad. Es sorprendente lo mucho que se parecen las cuestiones teóricas e históricas aquí planteadas a las que planteó la disolución del feudalismo un milenio más tarde. También en ese caso, los autores marxistas —el más ilustre de ellos, Maurice Dobb— se han inclinado a veces por interpretar la crisis de la economía medieval tardía como el resultado directo de la lucha de clases entre los señores y los campesinos, con las exacciones cada vez mayores de los primeros provocando el colapso de la producción de los segundos. De hecho, los límites demográficos y ecológicos del modo de producción feudal en Europa occidental no pueden ignorarse en un análisis de su lógica contradictoria: fue el estancamiento objetivo que impusieron a las sociedades del siglo XIV, al chocar las fuerzas productivas contra barreras insuperables dentro de las relaciones de producción existentes, lo que precipitó los desastres económicos de la época, que a su vez desencadenaron los episodios más espectaculares de conflicto abierto por la tierra.
La diferencia fundamental entre los dos procesos, el medieval y el antiguo, era, por supuesto, que uno condujo a la emancipación general de los productores directos del campo, y el otro a su sometimiento general, es decir, a su salida definitiva de una condición semiserf, frente a su entrada inicial en ella (siempre que se tengan en cuenta todas las discontinuidades y diferencias entre los villanos y los coloni). Señalar esto es registrar algunos de los problemas sin resolver del lento cambio del sistema laboral en el Imperio romano tardío. La formidable contundencia de la reconstrucción de Ste. Croix del paso de la esclavitud al colonato como forma predominante de extracción de excedentes —superior a cualquier otra explicación alternativa disponible— se basa más en la deducción lógica que en cualquier documentación empírica. Dada la ausencia de fuentes, no podría ser de otra manera. Pero es inherente a su argumento plantear una serie de preguntas adicionales sobre el proceso que ofrece para explicarlo. La primera de ellas se refiere a la cuestión de la reproducción de los esclavos. La idea central del argumento de Ste. Croix es que la cría de esclavos, cada vez más necesaria una vez que cesaron las grandes ganancias de las conquistas, era económicamente menos rentable que la captura de esclavos, de ahí la presión para complementarla con la depresión de los arrendatarios o pequeños propietarios, si se quería preservar la renta de las clases propietarias. ¿Podría haber habido también un estímulo cultural para este cambio? Ste. Croix destaca, en su análisis de la esclavitud griega, las ventajas cruciales que suponía para los propietarios de esclavos disponer de una mano de obra que no solo era étnicamente ajena, sino también heterogénea, diferenciada del resto de la población y privada de fuentes comunes de resistencia. Según él, fue la ausencia de estas dos cualidades lo que hizo que los ilotas mesenios fueran mucho más peligrosos que los esclavos attios. La gran mayoría de los esclavos romanos, a medida que se expandía el imperio, procedían, por supuesto, de pueblos no latinos. También en este caso, cuando se producía una concentración excesiva de cautivos de una misma región, esclavizados e importados a Italia, podían estallar insurrecciones en la época republicana: la revuelta liderada por Eunus, por ejemplo, reunió a prisioneros recientes de Siria y Asia Menor en una resistencia común en Sicilia. Pero después de la época de Augusto, la relativa estabilización de la mano de obra debió de conducir, en ausencia de cualquier barrera racial, a una asimilación generalizada, en lengua y costumbres, entre esclavos y pobres libres en amplias zonas del Imperio occidental. Un episodio como los disturbios plebeyos en protesta contra una ejecución masiva de esclavos domésticos en Roma bajo Nerón, citado por Ste. Croix, sugiere tal convergencia cultural. En estas condiciones, cabe preguntarse si una de las limitaciones adicionales de la cría de esclavos como remedio para paliar la escasez no era su tendencia a debilitar el control ideológico y coercitivo sobre la propia población esclava, que con el paso del tiempo se haría cada vez menos distinguible como tal, lo que quizá facilitaba la fuga, si no la manumisión (siempre más frecuente en el mundo latino que en el griego, posiblemente por razones relacionadas con los patrones de clientelismo romanos, según Ste. Croix), al tiempo que hacía cada vez menos perceptible la diferencia entre la población pobre libre y los esclavos. Aquí podría residir una de las razones secundarias de los cambios sociales y jurídicos de la época de Antonino.
Sea como fuere, la consecuencia de estos cambios fue una enorme expansión de la red de explotación rural. La segunda cuestión que plantea con gran agudeza el relato de Ste. Croix es cómo se organizaba esta explotación. Aquí se plantean dos problemas distintos. ¿Cómo se extraía realmente el excedente de los productores inmediatos? ¿Cómo lo obtenían los explotadores finales? Es necesario hacer hincapié en los adjetivos, porque la oscuridad de cada proceso radica esencialmente en los agentes intermediarios y los mecanismos que lo garantizan. Ste. Croix no aborda directamente el primer problema. Sabemos por las detalladas descripciones de Columella cómo se suponía que funcionaba una villa de esclavos en el siglo I d. C.: mediante una elaborada división de la propia mano de obra, que implicaba una jerarquía de esclavos supervisores, cualificados, no cualificados y encadenados, que trabajaban en pequeños equipos, cada uno con sus propios conductores, coordinados por capataces y dirigidos por el alguacil o villicus. La diferenciación de rangos, la cooperación en las tareas y la vigilancia del ritmo, respaldadas por azotes y grilletes, constituían el modelo prescriptivo de la agricultura esclava, cuyas unidades medias de explotación no superaban probablemente las 150-200 acres. Sin embargo, esta transparencia desaparece cuando se centra la atención en la forma en que los propietarios de esclavos comercializaban los productos de sus fincas: como comenta Ste. Croix en un pasaje importante, «tenemos muy pocos datos sobre este tipo de actividad». A continuación, coincide en que los terratenientes vendían normalmente su producción (maíz, aceite, vino) en los mercados locales. Pero esto no hace más que aumentar el misterio de la administración de grandes fortunas en la tierra, ya que estas solían implicar una amplia dispersión de fincas que, en la tarde República o principios del Principado, por ejemplo, podían estar distribuidas a lo largo y ancho de Italia. ¿Cómo se recaudaban y centralizaban eficazmente los ingresos procedentes de fuentes tan dispares?
Esta cuestión, que dista mucho de estar clara para el período de la agricultura esclava a gran escala, se vuelve aún más desconcertante una vez que se produce el paso al colonato. Por un lado, la supervisión directa del proceso de trabajo por parte de los terratenientes disminuyó necesariamente, y con ella la extracción del excedente en el propio lugar de producción. Pero, por otro lado, si la tasa de explotación disminuyó, el alcance de la explotación aumentó con la generalización de la dependencia predial en el Imperio tardío. Ste. Croix, en una de las afirmaciones más llamativas de su libro, escribe: «Hay un fenómeno en particular que sugiere claramente que en el Imperio romano los campesinos eran explotados de forma más completa y eficaz que en la mayoría de las demás sociedades que dependían en gran medida de la población campesina para su suministro de alimentos. A menudo se ha observado que los campesinos suelen sobrevivir mejor a las hambrunas que sus compatriotas que viven en las ciudades, porque pueden esconder para sí mismos parte de los alimentos que producen y aún pueden tener algo que comer cuando hay hambruna en las ciudades. No era así en el Imperio romano, donde una y otra vez encontramos a los campesinos apiñándose en la ciudad más cercana en tiempos de hambruna, porque solo en la ciudad se podía conseguir comida comestible. Sin embargo, quizá no subraya lo suficiente el hecho de que todos los ejemplos que da datan de la época posterior al declive de la esclavitud, es decir, de los siglos IV al VI d. C. La extraordinaria «eficiencia» de la explotación agraria de la clase dominante en esta época encuentra su confirmación, en la otra cara de la moneda, en el gigantesco tamaño de las fortunas senatoriales en el Imperio occidental, que en el siglo IV eran en promedio cinco veces mayores que las del siglo I.
Pero, ¿cómo se recaudaban estas enormes sumas de los productores inmediatos? ¿Qué sistemas de recaudación de rentas inmensamente ramificados, impuestos por qué formas de coacción y gestionados por cuántos niveles de intermediarios, garantizaban la perforación constante y letal de tantos medios de vida campesinos en innumerables regiones remotas, sin buenos medios de transporte ni comunicaciones, en beneficio de una familia magnate de Roma? La escala geográfica del proceso, en su máximo apogeo, se asemejaba más a la de una corporación multinacional moderna que a la de cualquier holding medieval concebible. Melania, una noble de principios del siglo V, poseía fincas en Campania, Apulia, Sicilia, Túnez, Numidia, Mauritania, España y Gran Bretaña: dominios literalmente transcontinentales. En estas fincas aún había miles de esclavos, pero muchos más habrían sido coloni. ¿Por qué vías se convertían sus productos en sus ingresos de 1600 libras de oro al año? Ste. Croix se empeña en llamar «siervos» a los colonos, pero su relación con sus terratenientes nunca se acercó al potente pacto ideológico de la servidumbre medieval, ya que carecían tanto de los derechos feudales del señor sobre la familia del villano (merchet, heriot, etc.) como de la lealtad que el villano debía a la autoridad jurídica del señor. Sin embargo, al estar menos presionados, el sistema romano rendía más.
Parte de la razón por la que pudo hacerlo, por supuesto, fue el peso del propio Estado imperial tardío. Esto figura de forma menos directa en los capítulos finales de Ste. Croix de lo que quizás merecería. En cualquier caso, no hay un análisis como tal de la profunda y prolongada crisis del Imperio en el siglo III d. C., entre la muerte de Alejandro Severo y la ascensión de Diocleciano, cuando la anarquía endémica, las invasiones, las plagas y la inflación parecieron amenazar su existencia durante cincuenta años. El enfoque estructural —por problemático, más que por periódico— preferido por Ste. Croix pasa por alto este punto de inflexión. De hecho, puede que las fuentes sean tan escasas para estos años convulsos —Jones los comparó con un túnel negro— que no se puedan avanzar hipótesis útiles sobre su significado global. Pero la coincidencia entre su cronología y la transición en el campo parece poco probable que sea fortuita. Cualquier historia que sacrifique demasiado la narrativa pagará un precio por su claridad analítica. En este caso, el coste es cualquier reflexión profunda sobre la metamorfosis del Estado imperial en el siglo III, que sin embargo debe ser de vital importancia para el propósito explicativo del propio Ste. Croix. Parece como si en esta época hubiera estado en funcionamiento una especie de servomecanismo. El gran aumento del tamaño del ejército imperial y de la burocracia debió de guardar alguna relación con la mayor capacidad de las clases propietarias para exprimir cada vez más al campesinado; el aparato central de represión y coacción se vio enormemente reforzado al final de estas décadas. Por otra parte, el crecimiento de este aparato ejerció a su vez una presión implacable sobre los mismos productores directos, en forma de una carga fiscal mucho mayor impuesta para su mantenimiento, lo que deprimió considerablemente su situación económica y los hizo cada vez más susceptibles de caer en la servidumbre del colonato. El fenómeno del patrocinium, propio de los siglos IV y V, apunta muy claramente a esta dialéctica: los campesinos se ponían «voluntariamente» a merced de un terrateniente para asegurarse algún alivio de las atenciones del recaudador de impuestos. Es necesario tener presente la compleja lógica de este circuito. Si Finley —con quien Ste. Croix polemiza sin descanso y de forma exagerada— hipostatiza indebidamente lo que él llama «la ley de hierro de la burocracia absolutista, que crece tanto en número como en coste, como un proceso prácticamente sobrenatural, desvinculado de las funciones determinadas de dicha burocracia», Ste. Croix, por su parte, no tiene suficientemente en cuenta el grado de autonomía que el Estado imperial adquirió a partir de entonces respecto a la clase aristocrática a la que servía, gracias a su propia reforma.
Porque, si bien los privilegios socioeconómicos de la nobleza imperial tardía se fortalecieron y ampliaron bajo el manto burocrático del Dominio, su poder político se vio recortado allí donde antes más contaba: en la maquinaria militar del Estado, que adquirió entonces proporciones bastante novedosas (un ejército de más de 600 000 efectivos frente a una burocracia civil de unos 30 000). El orden senatorial fue excluido de los mandos militares por Diocleciano y nunca los recuperó. El resultado en Occidente, donde la aristocracia era más rica y poderosa, parece haber sido una indiferencia generalizada de los ricos hacia las necesidades de defensa del Estado ante las presiones externas o las emergencias, una indiferencia que se expresaba en la evasión fiscal generalizada, la retención de reclutas y la hostilidad hacia los oficiales profesionales (por entonces a menudo de origen bárbaro) que intentaban reunir las fuerzas imperiales en la región. Ste. Croix sostiene que fue la desaparición de un campesinado independiente lo que minó la vitalidad de los ejércitos romanos durante el siglo V. Pero, de hecho, el servicio militar obligatorio, reintroducido bajo el Dominio, produjo una maquinaria militar numerosa y relativamente fiable, cuyos soldados disfrutaban de una serie de privilegios materiales que los situaban por encima de la masa campesina de la que procedían. Tras sostener que la moral (y probablemente el físico) del ejército se deterioró debido al empobrecimiento del campesinado, Ste. Croix admite unas páginas más adelante que el ejército de finales del Imperio «desarrolló una disciplina y un espíritu de cuerpo propios muy notables: los soldados rasos se desligaron por completo de sus orígenes y solían ser instrumentos obedientes, si no de sus emperadores, al menos de sus oficiales, lo que parece más acertado». Si bien la apatía popular hacia las invasiones bárbaras se manifiesta como un fenómeno civil, fue la alienación de los patricios la que afectó más directamente a las capacidades estrictamente militares del orden romano en Occidente. Los ejércitos dieron buena cuenta de sí mismos mientras se mantuvieron fuertes. Fue cuando se descuidaron, en las últimas décadas del siglo IV, bajo una serie de emperadores que no eran más que figuras aristocráticas, cuando se produjo el desastre.
Aun así, el Imperio no cayó simplemente por sus propias debilidades internas. Los ataques externos fueron el agente necesario para su ejecución. Una vez más, la descripción que hace Ste. Croix del proceso de declive debe complementarse con alguna referencia a los cambios históricos en la periferia bárbara del Imperio. La creciente presión de los pueblos germánicos del norte, a partir del siglo III, no puede estar desvinculada del impacto económico, político y cultural que tuvo sobre ellos la magnética civilización del sur. La creciente diferenciación social y la sofisticación militar eran inevitables en cualquier proximidad prolongada de sociedades tribales primitivas a una cultura urbana y comercial avanzada de tipo clásico. Aquí, el relato de Ste. Croix debe complementarse con la destacada obra que documenta precisamente este proceso, realizada por su compañero historiador marxista Edward Arthur Thompson, una de las contribuciones más originales a los estudios clásicos desde la guerra. De hecho, las pruebas que él mismo reúne —en un valioso apéndice sobre los colonos bárbaros dentro del Imperio antes de su caída, que él calcula en cientos de miles— hablan directamente de la creciente interpenetración de los dos mundos. En este sentido, se podría aventurar una analogía con la caída de Grecia. Al igual que esta última desarrolló a distancia su periferia atrasada en Macedonia, lo que acabó por atraer a su conquistador, la caída de Roma se produjo en última instancia cuando sus rudimentarias fronteras en Alemania evolucionaron, bajo la fuerza de su atracción, hasta convertirse en fuerzas sociales y militares capaces de abrumarla en su extremo. La diferencia, por supuesto, era que Macedonia era políticamente una monarquía centralizada y culturalmente una sociedad helenizada, que compartía el idioma y las tradiciones con una Grecia clásica aún vigorosa intelectual y cívicamente, lo que dio lugar a la gran expansión de la civilización helenística; mientras que los invasores germánicos no eran primos latinos, sino confederaciones tribales aún poco cohesionadas, y la sociedad romana clásica llevaba mucho tiempo vaciada desde dentro, lo que dio lugar a la Edad Media.
Sin embargo, el recuerdo de estos aspectos externos del colapso del Imperio occidental no altera la conclusión esencial a la que nos lleva Ste. Croix al final de su larga obra. «A mi modo de ver», escribe, «el sistema político romano facilitó una explotación muy intensa y, en última instancia, destructiva de la gran masa del pueblo, ya fuera esclavo o libre, e hizo imposible una reforma radical. El resultado fue que la clase propietaria, los hombres verdaderamente ricos, que habían creado deliberadamente este sistema para su propio beneficio, drenaron la sangre vital de su mundo y destruyeron así la civilización grecorromana en gran parte del Imperio: Gran Bretaña, Galia, España y el norte de África en el siglo V; gran parte de Italia y los Balcanes en el siglo VI; y en el VII, Egipto, Siria y Mesopotamia, y de nuevo el norte de África, que había sido reconquistado por los generales de Justiniano en el siglo VI. Esa fue, en mi opinión, la razón principal del declive de la civilización clásica. Este resumen, que hace hincapié en los principales rasgos del proceso, puede aceptarse en su totalidad. De manera característica, en contraste explícito con la afirmación de su talentoso colega no marxista Peter Brown, según la cual «la prosperidad del mundo mediterráneo parece haberse agotado en la cúspide» en el siglo IV, Ste. Croix concluye: «Si buscara una metáfora para describir la gran y creciente concentración de la riqueza en manos de las clases altas, no me inclinaría por nada tan inocente y automático como el drenaje: preferiría pensar en algo mucho más intencionado y deliberado, tal vez el murciélago vampiro». Es difícil que ese juicio caiga en el olvido.
Este es un extracto editado de A Zone of Engagement.
3. Putin y Macron dejan de insultarse.
Una nueva entrega del análisis de Bhadrakumar sobre la situación en Asia oriental, y en el mundo en general, porque en esta ocasión se centra en la conversación telefónica entre Putin y Macron. Supongo que en esa mesa tan larga que le puso Putin en su última reunión en el Kremlin, les haría falta un teléfono igual para conversar. Tímidas señales de que los europeos se empiezan a bajar del burro.
https://www.indianpunchline.com/middle-east-in-crisis-8/
Publicado el 3 de julio de 2025 por M. K. BHADRAKUMAR
Oriente Medio en crisis – 8
Francia busca un papel en la situación de Irán
El 1 de julio, ¿oyó el crujido del hielo al romperse en el lago helado de las relaciones entre Rusia y Francia? La decisión del presidente Vladimir Putin de aceptar una llamada telefónica de su homólogo francés, Emmanuel Macron, ese día, por primera vez desde septiembre de 2022, significa que la narrativa occidental de «borrar» a Rusia en la guerra proxy en Ucrania se ha desmoronado por completo.
Esa narrativa, destinada a proyectar una imagen enemiga de Rusia, se basaba en la extraña idea de que el Kremlin tenía la intención de invadir Europa, pero ahora no tiene ningún sentido, ya que los principales protagonistas de la guerra proxy en el Occidente colectivo —Estados Unidos, Reino Unido, Francia y Alemania— se dan cuenta de que la guerra está irremediablemente perdida y que es hora de pasar página.
La primera señal de ello apareció en las recientes cumbres del G-7 y de la OTAN del mes pasado. Tras las noticias de la cumbre de la OTAN, Putin ha dado luz verde a una cumbre ruso-estadounidense en un futuro próximo, algo que el presidente Trump llevaba tiempo buscando. (Véase mi blog Trump nudges Europe to ease off on Russia, Deccan Herald, 1 de junio de 2025).
Ahora le toca a Macron sincronizar su reloj. Hay rumores de que el canciller alemán podría seguir muy pronto los pasos de Macron.
Evidentemente, Putin y Macron ven la necesidad de reanudar las relaciones para llevar las relaciones ruso-francesas a una nueva normalidad. Cada vez es mayor la conciencia de que la demanda de Rusia de negociar una arquitectura de seguridad para Europa, que fue una de las principales exigencias del Kremlin cuando optó por las operaciones militares especiales en Ucrania en febrero de 2022, está dando señales de ganar terreno de forma lenta pero segura con Trump. Ha comenzado a relajar unilateralmente algunas sanciones financieras contra Rusia, lo que también significaría que está tomando el control de las imprudentes medidas de la Unión Europea contra Rusia. Quizás esta suposición sea precipitada, pero es lógica.
De la declaración rusa sobre la conversación entre Putin y Macron se desprende que el debate se centró en dos temas: la crítica situación en Oriente Medio y la guerra en Ucrania. La conversación, que duró dos horas, fue sin duda más allá de un intercambio en profundidad.
El comunicado ruso adopta un tono positivo en general y señala que, al menos en lo que respecta a la situación en Oriente Medio, a pesar de las desavenencias y la acritud del pasado, ambos países podrían encontrar puntos de convergencia en relación con la situación de Irán tras el ataque estadounidense, en la medida en que «tienen una responsabilidad particular en el mantenimiento de la paz y la seguridad» en Asia Occidental como miembros permanentes del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, «así como en la preservación del régimen mundial de no proliferación».
Es significativo que ambos líderes «señalaran que era fundamental respetar el derecho legítimo de Teherán a desarrollar tecnología nuclear con fines pacíficos y seguir cumpliendo sus obligaciones en virtud del Tratado sobre la No Proliferación de las Armas Nucleares, lo que incluye la cooperación con el OIEA». Se trata de una posición firme de Rusia con la que Francia parece estar de acuerdo.
La conversación fue oportuna, ya que el E-3 [Francia, Gran Bretaña y Alemania] debe ahora notificar al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas si tiene intención de invocar el denominado «mecanismo de retorno» para reimponer el régimen de sanciones a Irán [al alegar que Irán ha violado las disposiciones del JCOPA], ya que el acuerdo de 2015 expira en octubre. El tiempo se acaba.
La peculiaridad del «mecanismo de restablecimiento» es que es inmune al veto de cualquier miembro permanente (en este caso, Rusia o China). Irónicamente, esta idea inusual fue una idea brillante de los negociadores rusos como garantía para los europeos de que Irán tenía la intención de respetar la letra y el espíritu del JCPOA durante el período de diez años que queda hasta octubre de este año.
Estados Unidos ya no está cualificado para invocar el JCPOA y es una decisión difícil para el E-3 en las circunstancias actuales, ya que Irán podría abandonar por completo el Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP) si las cosas se ponen feas, de modo que ya no tendría que rendir cuentas ante la ONU.
La redacción del comunicado ruso —«para preservar el régimen mundial de no proliferación»— es una indicación de que Rusia y Francia tienen un interés permanente en que Irán siga siendo miembro del TNP. La gran pregunta es: ¿estamos vislumbrando una posible solución al problema basada en algún tipo de flexibilidad por parte de Estados Unidos para conceder a Irán el derecho a enriquecer uranio?
No se puede descartar esa posibilidad, aunque Israel no renunciará a su postura maximalista de que Irán no debe tener ningún derecho a enriquecer uranio, independientemente del TNP.
La conclusión es que Rusia y Francia han subrayado la necesidad imperiosa de «resolver la crisis en torno al programa nuclear de Irán y cualquier otra diferencia que surja en Oriente Medio exclusivamente por medios políticos y diplomáticos». Putin y Macron han acordado «mantener el contacto para coordinar sus posturas si es necesario» en la actual situación de inestabilidad, en la que hay muchos factores en juego.
Curiosamente, el día antes de la conversación con Putin, Macron mantuvo una conversación telefónica con el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, en la que expresó su preocupación por la decisión de Teherán de suspender la cooperación con el Organismo Internacional de Energía Atómica.
En cuanto a la guerra de Ucrania, las posiciones de Rusia y Francia siguen estando muy alejadas. Era de esperar. Es poco probable que Putin cambie de postura, como deja claro el comunicado. En cualquier caso, Rusia cuenta con Estados Unidos como su principal interlocutor. Y la revelación de que los suministros de armas estadounidenses a Ucrania se han detenido prácticamente por completo es una señal clara para que los europeos se replanteen sus propios compromisos.
Macron se encuentra en una situación sin salida, como nunca antes en los últimos años. El eje franco-alemán ya no funciona en la Unión Europea. Macron se ha acercado al primer ministro británico, Keir Starmer, pero este último se enfrenta a duras críticas dentro del Partido Laborista por considerar que su excesiva implicación en Ucrania ha sido a costa de descuidar los asuntos internos. El Partido Laborista va ahora por detrás del populista Reform UK, de Nigel Farage, en las encuestas de opinión.
En cualquier caso, Starmer ha renunciado a la descabellada idea de una «coalición de voluntarios» para continuar con la guerra de Ucrania incluso sin Estados Unidos. Esto deja a Macron en la estacada, en medio de la nada, con Trump manteniéndolo a distancia. Al margen de la cumbre del G-7, Trump ridiculizó públicamente a Macron. Hay signos incipientes de que Francia ya está dando marcha atrás en la guerra de Ucrania. Putin lo entiende todo, pero no lo ha demostrado.
Putin y Macron se conocen desde hace mucho tiempo. Pero parecen haber decidido olvidar que, en marzo, se insultaban mutuamente.
4. El enigma azerbaiyano.
Con los turcos, nunca se sabe. Sean de Turquía otros lugares. En los últimos días hemos visto un extraño rifirrafe entre Rusia y Azerbaiyán, con la detención de mafiosos azerbaiyanos en Rusia que llevó a la detención de periodistas y otros ciudadanos rusos en Azerbaiyán, a los que les dieron una somanta de palos, por cierto. No están muy claros los motivos de esta escalada: ¿otro intento de segundo frente de Occidente contra Rusia?¿Presión para que los rusos no controlen el estrecho de Zangezur? Cualquiera sabe… Este es el análisis de Korybko.
https://korybko.substack.com/p/aliyev-expects-to-rise-to-global
Aliyev espera alcanzar el estrellato mundial provocando un conflicto muy publicitado con Rusia
Andrew Korybko
3 de julio de 2025
Sin embargo, esto podría ser contraproducente si el Sur Global lo percibe como un títere de Occidente y Rusia intensifica sus respuestas asimétricas, por lo que es mejor que ceda antes de que sea demasiado tarde.
El presidente de Azerbaiyán, Ilham Aliyev, era conocido hasta ahora como un líder pragmático que se movía activamente entre los distintos centros de poder rivales. Como parte de esa política, Azerbaiyán y Rusia se convirtieron en aliados estratégicos, pero de repente puso en peligro sus relaciones mutuamente beneficiosas al provocar un conflicto muy publicitado con Rusia durante la semana pasada, sobre el que los lectores pueden obtener más información aquí y aquí. Era algo totalmente inusual en él, lo que ha suscitado dudas sobre sus motivos.
En resumen, Azerbaiyán parece estar aprovechando los informes de que Armenia podría abrir el «corredor de Zangezur», pero sin permitir que quede bajo control ruso como se acordó. Eso agilizaría la logística militar de Turquía hacia Asia Central y, por lo tanto, impulsaría su ascenso como gran potencia euroasiática a expensas de la influencia rusa en la región. Incluso si eso ocurriera, Aliyev podría mantener los lazos estratégicos de su país con Rusia, por lo que podría decirse que tiene motivos relacionados con su imagen para ponerlos en peligro de forma inesperada.
Para explicarlo, su decisión de provocar problemas con Rusia podría estar motivada en parte por el deseo de consolidar su posición entre los miembros centroasiáticos del bloque turco que Ankara pretende reunir en torno a la «Organización de Estados Turcos» (OTS).
Al presentar sus movimientos como «plantar cara a Rusia», podría estar tratando de inspirarlos para que sigan su ejemplo en futuras disputas con ella. Si tiene éxito, la influencia que obtenga sobre ellos podría ayudar a evitar que Azerbaiyán se convierta en el socio menor de Turquía en la OTS. Aliyev también es ya popular en el mundo musulmán en general («Ummah») más allá de Asia Central tras expulsar a las fuerzas de ocupación armenias de su país.
El ejemplo de Azerbaiyán de «plantar cara a Rusia» podría inspirar así a otras potencias musulmanas medianas y menores a hacer lo mismo con otras grandes potencias. De este modo, su influencia personal y la influencia nacional de Azerbaiyán podrían extenderse aún más por el hemisferio oriental, lo que podría reportarle más beneficios a él y a su país.
Otro motivo relacionado con la imagen podría estar relacionado con la percepción que el resto del Sur Global tiene de Azerbaiyán. Su país presidió el Movimiento de Países No Alineados entre 2019 y 2023, lo que catapultó su influencia entre esta diversa comunidad de países. Por lo tanto, también podría haber tenido la intención de que Azerbaiyán sirviera de ejemplo para todos ellos, presentando sus últimas medidas como la encarnación de los principios a los que todos se adhieren, con el fin de ampliar al máximo la influencia de Azerbaiyán y la suya propia.
El papel insustituible que desempeña Azerbaiyán para impulsar el ascenso de Turquía como gran potencia euroasiática a expensas de la influencia rusa en Asia Central podría combinarse con la influencia que él quiere obtener en todo el mundo no occidental para facilitar un acercamiento con Estados Unidos y la Unión Europea. Aprovecharon la Segunda Guerra de Karabaj para acusarle de «limpieza étnica» como parte de una estratagema para convertir a Armenia en su bastión de influencia regional, pero podrían pronto acogerle ahora que «se enfrenta a Rusia».
Estos motivos sugieren que Aliyev espera alcanzar el estrellato mundial provocando problemas muy publicitados con Rusia. Aparte de esta ambición, es posible que Erdogan le haya engañado haciéndole creer que Azerbaiyán se beneficiará de la apertura de un «segundo frente» occidental contra Rusia, aunque solo sea político (al menos por ahora). Sin embargo, esto podría ser contraproducente si el Sur Global le percibe como un títere de Occidente y Rusia intensifica sus respuestas asimétricas, por lo que es mejor que ceda antes de que sea demasiado tarde.
5. Conferencia anual de economistas heterodoxos.
Se ha celebrado la conferencia anual de la AHE, y Michael Roberts nos resume algunas intervenciones, incluyendo la suya.
https://thenextrecession.wordpress.com/2025/06/25/ahe-2025-imperialism-china-and-financialisation/
AHE 2025: imperialismo, China y financiarización
La semana pasada se celebró en Londres la conferencia anual de la Asociación de Economía Heterodoxa (AHE). Cito de la página web de la AHE: «Creada en 1999 con el fin de ofrecer una conferencia anual en la que todos los economistas heterodoxos (es decir, poskeynesianos, marxistas, sraffianos, institucional-evolucionistas, sociales, austriacos y feministas) pudieran reunirse y escuchar las ponencias de los demás sobre temas y cuestiones teóricas, aplicadas y políticas que utilizaran su economía heterodoxa». Así pues, la AHE es un foro académico para economistas que no se consideran parte de la corriente dominante. Pero eso no significa que la economía heterodoxa, en contraposición a la economía «ortodoxa», sea socialista o incluso anticapitalista.
Para mí, hay tres escuelas de pensamiento económico: la corriente dominante, la heterodoxa y la marxista. Como dije en una presentación en una conferencia de Rethinking Economics en 2019, «hay una cosa que une a la corriente dominante y a la heterodoxa (en todas sus formas) y una cosa en la que destaca la economía marxista: a saber, la teoría del valor-trabajo y la plusvalía. Los neoclásicos y todos los heterodoxos, desde Keynes hasta Kalecki, Robinson, Minsky, Keen y los partidarios de la MMT, niegan la validez y la relevancia de la contribución clave de Marx a la comprensión del sistema capitalista: que se trata de un sistema de producción para obtener beneficios y que estos surgen de la explotación de la fuerza de trabajo, de donde provienen el valor y la plusvalía».
Pero sigamos adelante. La muy bien organizada conferencia AHE 2025 reunió a economistas de todas las escuelas y de muchas partes del mundo para presentar una gran variedad de ponencias, junto con sesiones plenarias sobre cuestiones geopolíticas clave. Y aquí debo pedir disculpas. Fui invitado a participar en un panel de autores que aportaron capítulos a un nuevo libro sobre economía radical. Pero no pude asistir, sucumbiendo a una ola de calor (al menos para los estándares del Reino Unido) ese día. Es la primera vez que falto a una reunión a la que me había comprometido. Volveré al libro más adelante en este artículo.
Las sesiones de ponencias de la conferencia se dividieron en varias secciones, una de las cuales se titulaba Imperialismo y dependencia en el siglo XXI. Hice una presentación en una de estas sesiones, titulada «¿Recuperando el retraso?», en la que intenté responder a la pregunta: ¿estaban los países pobres y periféricos del Sur Global recuperando terreno y reduciendo la brecha en el nivel de vida con respecto a los países imperialistas ricos del Norte Global? Intenté responder a esa pregunta utilizando tres medidas diferentes: la renta per cápita, los niveles de productividad laboral y los índices de «desarrollo humano». En las tres medidas, demostré que el Sur Global no está reduciendo la brecha, con la posible excepción de China.
También consideré algunas explicaciones para ello. En mi opinión, la explicación marxista era doble: en primer lugar, se debía a las importantes transferencias imperialistas de ingresos (beneficios, rentas e intereses) del Sur al Norte; y, en segundo lugar, a la rápida caída de la rentabilidad de la acumulación de capital en el Sur, lo que provocaba una ralentización del crecimiento de la productividad laboral. También consideré dos explicaciones alternativas. Estaba la del Banco Mundial, que consideraba que la brecha no se estaba reduciendo debido a la falta de inversión suficiente en el Sur y a la falta de infusión de tecnología del Norte, lo que conducía a una falta de innovación al estilo de Schumpeter (el BM se refería a Schumpeter). Y luego estaba la explicación mayoritaria, proporcionada por los recientes premios Nobel Acemoglu et al, según la cual los países del Sur Global no siguieron la vía democrática adoptada por América del Norte y Europa, que fue el principal motor de su prosperidad.
Por último, consideré brevemente por qué China parecía ser la excepción a la regla en cuanto a la recuperación. En mis proyecciones sobre la tendencia del crecimiento de la renta per cápita, descubrí que ninguna de las llamadas BRICS, las mayores economías del «Sur Global», alcanzaría el nivel de los países de renta alta en los próximos 20 años, excepto China. La renta real per cápita media en 2023 en las economías de altos ingresos era de 41 278 dólares. China alcanzaría esa cifra en 2041 y igualaría el nivel previsto para los países de altos ingresos en 2046.

Fuente: Banco Mundial, proyecciones del autor
Mi principal conclusión fue que los países del Sur Global (6000 millones de personas) no están «alcanzando» al Norte Global (2000 millones de personas) porque la riqueza (el valor) se está transfiriendo de forma persistente del Sur al Norte Y porque la caída de la rentabilidad en el Sur Global está reduciendo el crecimiento de la productividad laboral. China puede ser la excepción, ya que el crecimiento de su inversión está menos determinado por la rentabilidad que en cualquier otra economía importante del Sur Global.

Fuente: serie EPWT 7.0, cálculos del autor
Mi presentación fue principalmente empírica. Pero mis compañeros ponentes en la sesión se centraron en la teoría de la explotación imperialista. John Smith destacó la importancia y la relevancia de los cinco puntos de Lenin sobre la naturaleza del imperialismo moderno en su libro de 1915. La exportación de capital por parte de Europa y Estados Unidos en el siglo XXI se debió, según Lenin, a la «falta de oportunidades de inversión rentables» en el mercado interno; es decir, la caída de la tasa de ganancia en el país obligó al capital a buscar mayores ganancias en las zonas del mundo con mano de obra barata. El intento de muchos países del Sur Global de desarrollar su propia base industrial independiente durante el siglo XX fue destruido por las multinacionales del Norte. Así pues, la industrialización del Sur se basó en las altas tasas de plusvalía creadas por los bajos salarios. No se trataba tanto de que el Sur fuera «productor de materias primas» y el Norte se hubiera industrializado, sino de que, a finales del siglo XX, la industrialización del Sur se basaba en la explotación (y la superexplotación) de la mano de obra de esa región.
Conrad Herold, de la Universidad Hofstra de Long Island, presentó un resumen muy perspicaz de los enfoques marxistas para explicar la explotación imperialista durante los últimos 100 años desde Lenin, comenzando con Henryk Grossman en 1929 y continuando con Bettelheim y Emmanuel, para pasar a la llamada teoría de la dependencia, procedente principalmente de Ruy Marini en Sudamérica. Conrad rechazó las teorías estructuralistas de Pereira, según las cuales el Sur Global no se desarrolló debido a una «industrialización prematura», lo que convirtió al Sur Global en productor de materias primas bajo un régimen de tipos de cambio que beneficiaba al Norte. En resumen, Herold afirmó que queda mucho por hacer para desarrollar una teoría marxista sólida de la explotación imperialista.
En esa sesión, se debatió si la transferencia de beneficios, rentas e ingresos a través del comercio internacional y los ingresos del capital era principalmente el resultado de mayores tasas de plusvalía (debido a los salarios más bajos) en el Sur Global o principalmente debido a mayores tasas de superioridad tecnológica en las empresas del Norte Global. Teóricos marxistas anteriores, como Emmanuel, se fijaron en las tasas más altas de plusvalía, mientras que Bettelheim se fijó en los niveles más altos de composición del capital. Para mí, ambos son relevantes y, en un trabajo realizado conjuntamente con Guglielmo Carchedi, descubrimos que las diferentes tasas de composición orgánica del capital y de plusvalía contribuían a la transferencia de valor del Sur al Norte.
Y en otra sesión, Patrick Mokre, de la Cámara Federal de Trabajo de Austria, y Guney Isikara, de la Universidad de Nueva York, presentaron una importante nueva investigación empírica que abordaba esta cuestión. Utilizando tablas de insumo-producto multirregionales (MRIOT), estimaron las transferencias de valor para 159 industrias, desde 1995 hasta 2020. Descubrieron que se produjeron transferencias internacionales de valor equivalentes al 5,9 % de la producción mundial bruta anual durante ese periodo, con un total acumulado de más de 70 billones de euros. Como era de esperar, los mayores ganadores netos fueron Japón, Europa y Estados Unidos, y los mayores perdedores, Brasil, México, Indonesia y Rusia.

Lo sorprendente e importante fue que China pasó de ser un importante perdedor neto en las transferencias de valor en la década de 1990 a un ganador neto, especialmente desde que la Gran Recesión de 2008 golpeó al Norte Global. No es de extrañar que el imperialismo estadounidense y sus aliados estén dispuestos a estrangular el desarrollo económico y técnico de China a toda costa.
Pero también hay que señalar que, según Mokre e Isikara, los efectos de una mejor composición del capital (VCC) y una mayor tasa de plusvalía (RSV) tuvieron la misma importancia en las transferencias de valor, un resultado similar al de nuestro propio análisis. En el caso de China, el cambio de perdedor neto a ganador neto se debió casi en su totalidad a la elevada inversión y a los avances tecnológicos, es decir, a una composición del capital (VCC) en aumento.
En otra sesión, Tomas Rotta, del Goldsmiths College, presentó un trabajo más detallado sobre las tasas de explotación global. En trabajos anteriores, Rotta y Rishabh Kumar, de la Universidad de Massachusetts, habían demostrado que la ley de la rentabilidad de Marx funciona: la intensidad del capital aumenta más rápidamente que la tasa de explotación, por lo que la tasa de beneficio global disminuye. También descubrieron que la tasa de plusvalía es más alta en los países pobres. En este nuevo artículo, Rotta concluye que el intercambio desigual de mano de obra es muy importante. La mayor parte de la producción de valor tiene lugar en la periferia, pero se transfiere al Norte imperialista a través del comercio internacional y las rentas de capital. La cuota de valor capturada por empleado en Estados Unidos sigue aumentando a expensas de países periféricos como India y China, aunque, como en el análisis de Mokre e Isikara, la pérdida de China se ha reducido significativamente desde la Gran Recesión.

En la conferencia de la AHE hubo otras sesiones sobre imperialismo que no puedo cubrir aquí. Y hubo algunas sesiones sobre las causas del fenomenal surgimiento de China como potencia económica y sus implicaciones más amplias. Ho-fung Hung, de la Universidad Johns Hopkins, presentó las conclusiones de su libro, Clash of Empires. En este libro, Ho-fung Hung sostiene que las empresas respaldadas por el Estado chino se volvieron cada vez más agresivas a medida que se expandían en los mercados nacionales y mundiales. Esto se hizo a expensas de las empresas estadounidenses, que entonces detuvieron su intensa presión a favor de China en Washington. Al mismo tiempo, la exportación del exceso de capacidad industrial de China provocó una competencia geopolítica con Estados Unidos. La dinámica resultante, argumenta Hung, se asemeja a la rivalidad interimperial entre las grandes potencias a principios del siglo XX, antes de la Primera Guerra Mundial. En general, el análisis de Hung parece atribuir la culpa del creciente conflicto geopolítico entre Estados Unidos y China a las «políticas agresivas» de esta última, una conclusión que tal vez no sea sorprendente viniendo de un académico de una universidad estadounidense de prestigio.
En otra sesión, Sean Kenji Starrs, del King’s College de Londres, partiendo de la premisa de que China era una economía capitalista como cualquier otra, argumentó curiosamente que el auge capitalista de China había reforzado la hegemonía mundial de Estados Unidos. Starr consideró que, al ser capitalista, el Estado chino no participará en una revolución internacional para derrocar el imperialismo y, por lo tanto, mantendrá la hegemonía estadounidense (por lo que, al fin y al cabo, no es tan agresivo). La solución era que los trabajadores chinos iniciaran otra revolución socialista para eliminar el capitalismo de China, en colaboración con revoluciones en todo el mundo. Para mí, no se deduce que China sea simplemente otro Estado capitalista, incluso si los objetivos revolucionarios de Starr son correctos.
En una conferencia sobre economía heterodoxa, el análisis marxista no predomina y las teorías poskeynesianas de la «financiarización» siguen siendo prolíficas. Nunca he sido partidario de la financiarización, ni como descripción útil del capitalismo del siglo XXI ni como causa de las crisis del capitalismo. Pero uno de los principales ponentes plenarios, Ramaa Vasudevan, de la Universidad Estatal de Colorado, es un conocido defensor de la «financiarización». En una reciente presentación titulada El dólar global y la financiarización en el Sur global, Ramaa Vasudevan destacó el papel de las finanzas como causa de los desequilibrios mundiales y del dominio del Sur global. Además, las crisis son cada vez más el resultado del debilitamiento del dominio del dólar. Las crisis en el proceso de acumulación y producción del capitalismo están ausentes de su análisis.
Y en una de las sesiones financieras, Gustavo Vargas y Albino Luna desarrollaron una tesis sobre la financiarización en la que afirmaban que la causa principal del lento crecimiento de la economía mexicana era la concentración de la renta. «Al favorecer los beneficios empresariales y las clases con altos ingresos, los sucesivos gobiernos descuidaron el mercado interno y el bienestar social». El resultado fue una falta de demanda efectiva (al estilo keynesiano). Así pues, la debilidad de la economía mexicana no tiene tanto que ver con la explotación imperialista o la caída de la rentabilidad del capital mexicano, sino con el aumento de la desigualdad de ingresos que provoca una baja demanda. Esta es mi opinión.
Esto me lleva a la mesa redonda sobre el nuevo libro Radical Political Economy: Principles, Perspectives and Postcapitalist Futures, editado por Mona Ali y Ann Davis, al que yo y muchos otros hemos contribuido con capítulos.
Una de las autoras de ese libro es Ramaa Vasudevan, quien deja claro que «la financiarización no es simplemente la expansión de las finanzas, sino la subordinación generalizada de las interacciones y las relaciones económicas a la lógica abstracta del capital que devenga intereses, lo que ha reestructurado fundamentalmente la forma en que se organizan las actividades económicas», citando al profesor Ben Fine en 2013. Según Vasudevan, se considera que el dominio de las finanzas ha provocado «una transformación fundamental de la economía, que marca un cambio de época». Mi respuesta a esto puede resumirse en las críticas a la hipótesis de la financiarización, tanto teóricas (Mavroudeas y Papadatos, 2018) como empíricas (Turan Subasat y Stavros Mavroudeas, 2023).
El libro también incluye un capítulo de Paolo dos Santos, que asistió al panel que me perdí. En él, Dos Santos destaca que la economía política solo puede ser eficaz para explicar el mundo si se basa en el materialismo histórico. El análisis económico es un eje fundamental de la investigación social e histórica, ya que puede arrojar luz sobre cómo las relaciones de producción y distribución configuran las realidades sociales, políticas, institucionales y culturales que condicionan la naturaleza y el desarrollo histórico de los grupos humanos. «Los patrones persistentes de subdesarrollo y las diferencias en la productividad laboral, el nivel de vida y el poder político entre las economías nacionales han persistido a lo largo de la historia del desarrollo capitalista. Para la economía política radical, esas diferencias son una característica del capitalismo global, no un «error» debido a las idiosincrasias de las economías en desarrollo».
En otro capítulo del libro, Jason Moore subraya que el calentamiento global y la destrucción del medio ambiente no son desastres existenciales ajenos al capitalismo. «Estas concepciones externalistas del capitalismo son características del pensamiento burgués y están muy lejos del énfasis de Marx en el proceso metabólico del trabajo como lucha de clases en la red de la vida».
Mi propio capítulo se centró en explicar que la producción capitalista nunca se desarrolló de forma armoniosa y constante, sino siempre en ciclos de auge y caída, impulsados por crisis recurrentes de acumulación. Las crisis financieras surgen de estas crisis regulares de la producción. No es posible separar las crisis del sector financiero de lo que ocurre en el sector productivo. Terminé mi capítulo planteándome si el capitalismo podría aún tener una nueva vida basada en innovaciones como la inteligencia artificial. «Eso depende de la tendencia de la rentabilidad. Estas nuevas innovaciones solo se aplicarán de forma suficiente para aumentar la productividad del trabajo y lanzar un nuevo auge a largo plazo si la rentabilidad media de las principales economías aumenta lo suficiente como para que a los capitalistas les resulte rentable invertir. Hasta ahora, la rentabilidad media se ha mantenido en mínimos históricos y el crecimiento de la productividad es débil. Según la teoría de las crisis de Marx, lo que se necesita es una destrucción suficientemente profunda de los valores del capital existente para aumentar la rentabilidad, es decir, una gran caída del denominador (C+v) en la fórmula del beneficio de Marx. Esto es lo que Schumpeter denominó «destrucción creativa». Esto puede ocurrir si se produce una recesión o una serie de recesiones que reduzcan los valores del capital, como en la depresión de finales del siglo XIX, o en la destrucción física del capital durante la Segunda Guerra Mundial. En cualquier caso, la nueva oportunidad para el capital se producirá a expensas del trabajo.
La lucha contra la ideología y las teorías dominantes continúa y la AHE hace una importante contribución. Permítanme citar a Ann Davis, coeditora del libro Radical Political Economy. «La economía política radical dejará claras las opciones políticas, mientras que la economía dominante afirmará que no hay ninguna. Sea cual sea el resultado, los defensores de ambos bandos defenderán sus respectivas posiciones y tratarán de atraer adeptos a sus puntos de vista».
6. Suspenso en la «larga guerra».
Nadie parece creer que la guerra haya realmente terminado entre Irán y EEUU-Israel. El análisis de Crooke sobre los resultados de la fase que acabamos de vivir y algunas perspectivas de futuro.
https://www.unz.com/acrooke/what-means-winning/
¿Qué significa «ganar»?
Alastair Crooke • 1 de julio de 2025
La «larga guerra» para subvertir Irán, debilitar a Rusia, los BRICS y China está en suspenso. No ha terminado.
En cierto modo, Irán ha «ganado» claramente. Trump quería que le agasajaran con una «victoria» espléndida, al estilo de los reality shows. El ataque del domingo contra las tres instalaciones nucleares fue proclamado a bombo y platillo por Trump y Hegseth, que afirmaron haber «destruido» el programa de enriquecimiento nuclear de Irán. «Lo hemos destruido por completo», insisten.
Solo que… no fue así: el ataque causó daños superficiales, tal vez. Y, al parecer, fue coordinado de antemano con Irán a través de intermediarios para que fuera un asunto «único». Este es un patrón habitual de Trump (coordinación previa). Fue el modus operandi en Siria, Yemen e incluso con el asesinato de Qasem Soleimani por parte de Trump, todo ello con el fin de darle a Trump una rápida «victoria» mediática.
El llamado «alto el fuego» que siguió rápidamente a los ataques estadounidenses, aunque no sin algunos contratiempos, fue un «cese de hostilidades» improvisado (y no un alto el fuego, ya que no se acordaron condiciones). Fue una «solución provisional». Esto significa que el estancamiento de las negociaciones entre Irán y Witkoff sigue sin resolverse.
El líder supremo ha establecido con firmeza la posición de Irán: «No a la rendición»; el enriquecimiento continúa; y Estados Unidos debe abandonar la región y no entrometerse en los asuntos iraníes.
Así pues, en el lado positivo del análisis coste-beneficio, Irán probablemente tiene suficientes centrifugadoras y 450 kg de uranio altamente enriquecido, y nadie (excepto Irán) sabe ahora dónde está escondido el alijo. Irán reanudará el procesamiento. Una segunda ventaja para Irán es que el OIEA y su director general, Grossi, han sido tan flagrantemente subversivos con la soberanía iraní que es muy probable que la Agencia sea expulsada de Irán. La Agencia ha incumplido su responsabilidad básica de proteger los emplazamientos en los que había uranio enriquecido.
Los servicios de inteligencia estadounidenses y europeos perderán así sus «ojos» sobre el terreno, además de renunciar a la recopilación de datos de inteligencia artificial de la OIEA (de la que probablemente dependía en gran medida la identificación de objetivos por parte de Israel).
En cuanto a los costes, desde el punto de vista militar, Irán ha sufrido, por supuesto, daños físicos, pero conserva su potencia misilística.
La narrativa estadounidense-israelí de que los cielos iraníes están «abiertos» a los aviones israelíes es otro engaño más ideado para apoyar la «narrativa ganadora»:
Como señala Simplicius:
«No queda ni una pizca de prueba de que aviones israelíes (o estadounidenses, para el caso) hayan sobrevolado Irán de forma significativa en ningún momento. Las afirmaciones de «superioridad aérea total» no tienen fundamento. Las imágenes hasta el último día muestran que Israel siguió recurriendo a sus pesados UCAV [grandes aviones no tripulados de vigilancia y ataque] para atacar objetivos terrestres iraníes».
Además, se grabaron tanques de combustible de aviones israelíes que aparecieron en las costas más septentrionales de Irán, en el mar Caspio, lo que sugiere más bien que la Fuerza Aérea israelí lanzó misiles de largo alcance desde el norte (es decir, desde el espacio aéreo de Azerbaiyán).
Subiendo un nivel en el análisis coste-beneficio, hay que pasar a una visión más amplia: que la destrucción del programa nuclear era un pretexto, pero no el objetivo principal. Los propios israelíes afirman que la decisión de atacar al Estado iraní se tomó en septiembre/octubre del año pasado (2024). El intrincado, costoso y sofisticado plan de Israel (decapitación, asesinatos selectivos, ciberataques y la infiltración de células de sabotaje equipadas con drones) que se desarrolló durante el ataque sorpresa del 13 de junio se centró en un objetivo inmediato: la implosión del Estado iraní, allanando el camino hacia el caos y el «cambio de régimen».
¿Creía Trump en la ilusión israelí de que Irán estaba al borde del colapso inminente? Es muy probable que sí. ¿Creía en la historia israelí (supuestamente inventada por el programa Mosaic de la AIEA) de que Irán se estaba acelerando «hacia el arma nuclear»? Parece posible que Trump fuera engañado —o, más probablemente, que fuera una presa dispuesta— por la narrativa construida por Israel y los partidarios de Israel en Estados Unidos.
Dado que la cuestión de Ucrania ha resultado más difícil de lo que Trump esperaba, la promesa israelí de un «Irán listo para implosionar, al estilo sirio», una transformación «épica» hacia un «Nuevo Oriente Medio», debió de resultar lo suficientemente atractiva como para que Trump descartara bruscamente la afirmación de Tulsi Gabbard de que Irán no tenía armas nucleares.
Entonces, ¿ha sido la respuesta militar iraní y la masiva movilización popular en torno a la bandera una «gran victoria» para Irán? Bueno, sin duda es una «victoria» sobre los vendedores de «cambio de régimen», pero ¿quizás la «victoria» necesita matizarse? No es una «victoria definitiva». Irán no puede permitirse bajar la guardia.
La «rendición incondicional de Irán» está, por supuesto, fuera de lugar. Pero la cuestión aquí es que el establishment israelí, el lobby proisraelí en Estados Unidos (y posiblemente también Trump) seguirán creyendo que la única manera de garantizar que Irán nunca avance hacia el umbral de la capacidad nuclear no es mediante inspecciones y controles intrusivos, sino precisamente a través de un «cambio de régimen» y la instalación de un títere puramente occidental en Teherán.
La «larga guerra» para subvertir a Irán, debilitar a Rusia, los BRICS y China está en suspenso. No ha terminado. Irán no puede permitirse relajarse ni descuidar sus defensas. Lo que está en juego es el intento de Estados Unidos de controlar Oriente Medio y su petróleo como soporte de la primacía del dólar.
El profesor Hudson señala que «Trump esperaba que los países respondieran a su caos arancelario llegando a un acuerdo para no comerciar con China y, de hecho, aceptar sanciones comerciales y financieras contra China, Rusia e Irán». Es evidente que tanto Rusia como China comprenden lo que está en juego en el ámbito geofinanciero con un Irán que no se rinde. Y también entienden cómo un cambio de régimen haría vulnerable el flanco sur de Rusia, cómo podría colapsar los corredores comerciales del BRICS y ser utilizado como cuña para separar a Rusia de China.
En pocas palabras: es probable que la larga guerra de Estados Unidos se reanude con un nuevo formato. Irán ha sobrevivido a esta fase aguda del enfrentamiento. Israel y Estados Unidos lo apostaron todo a un levantamiento del pueblo iraní. No sucedió: la sociedad iraní se unió frente a la agresión. Y el estado de ánimo es más sólido, más resuelto.
Sin embargo, Irán «ganará» aún más si las autoridades aprovechan la euforia de una sociedad unida para impartir una nueva energía a la Revolución Iraní. La euforia no durará para siempre, si no se actúa. Es una oportunidad paradójica e inesperada que se le ofrece a la República.
Israel, por el contrario, tras lanzar su «guerra de choque psíquico» para derrocar al Estado iraní, se ha encontrado rápidamente en una situación en la que su enemigo no se ha rendido, sino que ha respondido. Israel se ha convertido en blanco de ataques de represalia a gran escala. La situación se ha vuelto rápidamente crítica, tanto en lo económico como en el agotamiento de las defensas aéreas, como lo demuestran las desesperadas peticiones de ayuda de Netanyahu a Estados Unidos.
Pasando al nivel más amplio de la relación coste-beneficio geopolítico, la posición de Israel (a nivel regional) de ser inexpugnable cuando se fusiona con el poder estadounidense, ha recibido un duro golpe: «Piénselo de esta manera: dentro de diez o veinte años, ¿qué se recordará… [el ataque para decapitar el liderazgo y los asesinatos selectivos de científicos]… o el hecho de que las ciudades israelíes ardieron por primera vez, que Israel no logró neutralizar el programa nuclear de Irán y fracasó en todos los demás objetivos importantes que se había fijado, incluido el cambio de régimen?».
«El hecho es que Israel ha sufrido una humillación histórica que ha destruido su mística». A los Estados del Golfo les costará digerir el significado más amplio de este acontecimiento simbólico.
Y aunque el electorado de Trump parece satisfecho con que Estados Unidos haya participado mínimamente en la guerra —y aparentemente se complace en vivir envuelto en un miasma de autocomplacencia exagerada—, hay indicios significativos de que la facción MAGA de la coalición de Trump está llegando a la conclusión de que el presidente estadounidense se está convirtiendo cada vez más en parte del sistema del Estado profundo que tanto criticaba.
Hubo dos cuestiones clave en las últimas elecciones presidenciales estadounidenses: la inmigración y «no más guerras eternas». Trump, hoy, a pesar de sus mensajes confusos y contradictorios, tiene claro que una guerra eterna no está descartada: «Si Irán vuelve a construir instalaciones nucleares, entonces, en ese escenario, Estados Unidos atacará [de nuevo]», ha advertido Trump.
Eso, y las publicaciones cada vez más extrañas que escribe Trump, parecen haber tenido el efecto de radicalizar a la base populista en contra de Trump en esta cuestión.
Para el resto del mundo, las recientes publicaciones de Trump son inquietantes. Quizás funcionen para algunos estadounidenses, pero no en otros lugares. Esto significa que a Moscú, Pekín o Teherán les resulta más difícil tomarse en serio unos mensajes tan erráticos. Sin embargo, igual de preocupante es lo alejado que el equipo de Trump ha demostrado estar de la realidad geopolítica en su evaluación de la situación en una sucesión de casos. Las luces ámbar parpadean en muchas capitales de todo el mundo.
(Reproducido de Strategic Culture Foundation con permiso del autor o su representante).
7. Carta de presos políticos rusos.
11 presos políticos rusos, entre ellos Kagarlitsky, firman esta carta abierta. Se dirigen a los «políticos de los países democráticos», pero no sé quienes son esos.
Carta abierta de disidentes rusos de izquierda encarcelados: «Al menos 10 000 de nosotros hemos sido castigados simplemente por adoptar una postura cívica».
Por Alexei Gorinov, Anna Arkhipova, Vladimir Domnin, Boris Kagarlitsky, Darya Kozyreva, Dmitry Pchelintsev, Andrei Trofimov, Ilya Shakursky, Alexander Shestun, Artem Kamardin y Miftakhov
Publicado el 4 de julio de 2025
Nosotros, presos políticos rusos, hacemos un llamamiento a todos los líderes internacionales que se preocupan por el sufrimiento de las personas por sus creencias.
Somos al menos 10 000, presos políticos rusos y rehenes civiles ucranianos. Todos estamos castigados por una sola cosa: por adoptar una postura cívica.
Los conceptos de justicia y equidad están ausentes en la Rusia actual; cualquiera que se atreva a pensar de forma crítica puede acabar entre rejas.
Desde 2012 se han endurecido constantemente las leyes represivas destinadas a eliminar cualquier disidencia. Entre 2018 y 2022 se aprobaron al menos 50 leyes represivas y, desde el 24 de febrero de 2022, más de 60.
No hay absoluciones en los casos por motivos políticos en Rusia. La crueldad de las penas es cada vez mayor; nadie se sorprende por las condenas de 10, 15 y 20 años de prisión. La Duma Estatal (el Parlamento) exige regularmente el restablecimiento de la pena de muerte.
Las posibilidades de que los tribunales rusos juzgaran estos casos de forma justa eran escasas antes, pero desaparecieron definitivamente después de que Rusia se negara a cumplir las decisiones del Tribunal Europeo de Derechos Humanos en 2022.
Las instituciones de derechos humanos en la Rusia moderna han sido sustituidas por organismos que se limitan a imitar las actividades de derechos humanos. Como resultado, la salud y la vida de los presos corren peligro, y la tortura y la presión contra ellos no suelen ser investigadas ni castigadas.
Los presos políticos son, con mayor frecuencia que otros, recluidos en condiciones más duras y privados de la posibilidad de libertad condicional y de una flexibilización legal del régimen de detención. Se ha generalizado la práctica de iniciar causas penales adicionales basadas en denuncias de otros condenados.
Pero, a pesar de todo ello, no hemos perdido la voz, no hemos caído en el olvido. Hemos mantenido nuestra posición cívica, que consideramos importante manifestar:
* Hacemos un llamamiento a ambas partes de las negociaciones entre Rusia y Ucrania para que procedan inmediatamente al intercambio de prisioneros de guerra y civiles según la fórmula «todos por todos», incluidos los rehenes civiles ucranianos.
* Pedimos la liberación inmediata e incondicional de los presos políticos enfermos que se están muriendo en las cárceles rusas.
* Contamos con los políticos de diferentes países para que creen las condiciones necesarias para la liberación de todas las personas perseguidas en Rusia por motivos políticos.
* Instamos a los medios de comunicación de diferentes países a que no guarden silencio y cubran las actividades de los ciudadanos rusos que siguen arriesgando sus vidas en la lucha por la libertad y la democracia.
* Pedimos a los políticos de los países democráticos que apoyen la lucha de los rusos y adopten resoluciones en nombre de los parlamentos, las asociaciones políticas y los partidos.
Solo juntos podremos acercar el momento de la libertad y la paz.
8. Retroceso de los BRICS.
Aunque últimamente no es tan contundente, Escobar suele repetir que con la actual presidencia de Brasil de los BRICS no se va a conseguir nada. Pero la siguiente va a ser de India, lo que tampoco parece muy buena señal. Bond cree que, en realidad, estamos asistiendo a un retroceso de los BRICS.
En la Cumbre de Río, señales de retroceso del BRICS, justo cuando necesitamos un músculo antiimperial serio
Por Patrick Bond, 3 de julio de 2025
El domingo 6 y el lunes 7 de julio, los líderes de los países BRICS se reunirán en Río de Janeiro para celebrar su cumbre anual. Dado que el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, también acogerá la cumbre anual de la ONU sobre el clima en diciembre, el evento del BRICS se ha adelantado relativamente. Esto significa que el calendario de trabajo del bloque se ha reducido, incluso en un año en el que se necesita una preparación mucho más sólida y un mayor consenso para resistir la agresión imperialista de Estados Unidos.
Vladimir Putin había acogido la cumbre de 2024 en Kazán, Rusia, a finales de octubre. En la mayoría de los demás años, las fechas han sido en el ajetreado periodo comprendido entre septiembre y noviembre, lo que ha permitido celebrar numerosas reuniones previas para preparar el terreno para una reunión de jefes de Estado más significativa.
El BRICS es ahora mucho más complicado, y es difícil alcanzar un consenso, en parte debido a que la cumbre de Johannesburgo de 2023 amplió el bloque a diez países miembros (suponiendo que se cuente a Arabia Saudí, como hace Lula, aunque en diciembre pasado los rusos «congelaron» su participación) y a once con Indonesia a principios de 2025.
A mediados de 2025 tendrán que soportar una enorme carga: hacer frente al gigante Donald Trump, en un momento que los historiadores podrían considerar el apogeo de su poder, tras haber conseguido recortes en los impuestos a las empresas y medidas de austeridad en su país, mientras intimida a otros países para que se plieguen a su voluntad errática en materia de comercio, ayuda, clima, salud pública y, especialmente, asuntos militares.
Peor aún, el año que viene, el bloque será acogido por la India, cuyo líder, Narendra Modi, está considerado uno de los más leales al trumpismo entre las (varias) élites del BRICS, debido no solo a sus tendencias neofascistas paralelas, sino también a sus intereses económicos, militares, migratorios y geopolíticos regionales, que se solapan en gran medida.
Por lo tanto, incluso en este período crucial, en el que el grito «¡No a los reyes!» resuena desde las bases populares de todo el mundo contra Trump, hay diez características pesimistas que pueden hacer fracasar la cumbre del BRICS de 2025:
- En el mejor de los casos, solo estarán presentes siete jefes de Estado miembros del BRICS, ya que ni Putin (sujeto a una orden de detención de la Corte Penal Internacional de 2022 por secuestro masivo de niños en el este de Ucrania, que debe respetarse en Brasil) ni Xi Jinping estarán presentes —será la primera cumbre que se pierda el líder chino— ni el presidente egipcio Abdel-Fattah el-Sisi (y no espere al príncipe heredero saudí Mohammed bin Salman y tal vez ni siquiera al presidente iraní Masoud Pezeshkian), lo que restará gravedad al evento;
- No se espera ninguna ampliación del BRICS este año, ya que continúa la digestión de los nuevos Estados miembros y la evaluación de los nuevos «socios» (una innovación de Kazán), dada la perturbadora situación geopolítica actual.
- A modo de ejemplo, Arabia Saudí, miembro de pleno derecho invitado, aún no ha confirmado ni desmentido su adhesión (lo cual es previsible, dado que Riad fue la primera visita al extranjero de Trump este año), lo que reduce el prestigio del bloque, y tampoco dos socios nominados —Argelia y Turquía— han indicado si aceptarán sus invitaciones (ambos esperaban la adhesión plena a finales del año pasado, es decir, cuando Indonesia la recibió y aceptó en enero).
- Abundan los conflictos geopolíticos internos, como se ha podido observar en parte en la falta de solidaridad genuina con Irán durante los recientes bombardeos israelí-estadounidenses, siendo Teherán la única capital del BRICS que se opuso enérgicamente a los genocidas en términos materiales (aparte de Sudáfrica, pero solo de forma retórica, en La Haya), mientras que los otros nueve países del BRICS mantienen lucrativas relaciones económicas (y la mayoría tienen vínculos militares, energéticos y logísticos).
- También en relación con los conflictos militares, el fundador más poblado de los BRICS, la India, se enfrentó a su vecino Pakistán en mayo, lo que puso de manifiesto el fuerte apoyo militar chino a Islamabad, lo suficientemente sofisticado como para derribar varios bombarderos de fabricación francesa de Delhi, mientras que, por parte india, un sistema de defensa antimisiles ruso repelió drones, misiles y aviones de fabricación china.
- Las luchas internas por el poder dentro de la Unión Africana son graves, lo que llevó a Egipto y Etiopía a sabotear la última reunión de ministros de Asuntos Exteriores de los BRICS (celebrada en abril en Río) debido a su oposición a que Sudáfrica se convierta en uno de los dos posibles miembros permanentes africanos del Consejo de Seguridad de la ONU (un proceso que muy probablemente se reanudará solo después de que Trump deje el cargo).
- La lealtad de algunas élites de los BRICS hacia Estados Unidos ha sido evidente, especialmente en el caso de la India y también en la famosa reunión que el líder sudafricano Cyril Ramaphosa mantuvo en la Casa Blanca en mayo (cuando trató de apaciguar las absurdas acusaciones de «genocidio blanco» de Elon Musk), pero también en las relaciones de poder internas configuradas por la clase dirigente brasileña, orientada hacia Occidente, por no mencionar a los antiguos aliados subimperiales de Estados Unidos, Egipto, los Emiratos Árabes Unidos (EAU) y Arabia Saudí, aliados subimperiales de Estados Unidos desde hace mucho tiempo.
- Desde el punto de vista económico, sigue existiendo un grave riesgo de que las guerras comerciales de Trump den lugar a un «dumping» chino mucho mayor (ventas por debajo de los costes de producción en condiciones de «sobreacumulación de capital») de productos manufacturados baratos en otras economías del BRICS, lo que aceleraría su desindustrialización (por ejemplo, ya se ha traducido en la imposición por parte de Sudáfrica de aranceles al acero, los neumáticos y otras importaciones chinas).
- No habrá ningún avance en la desdolarización, dadas las amenazas de Washington de imponer aranceles extremos si los BRICS avanzan en esta dirección (amenazas que Trump ha repetido al menos siete veces entre diciembre y febrero), mientras que la estrategia de correlación de monedas locales «BRICS Pay», desarrollada por Rusia, es difícil de aplicar plenamente debido a los desequilibrios comerciales Sur-Sur, y los fuertes controles cambiarios de China impiden otra vía para facilitar una alternativa al dólar, que se necesita desde hace mucho tiempo; y
- En cuanto a las nuevas instituciones multipolares, el Nuevo Banco de Desarrollo (NBD) de los BRICS cuenta con cinco nuevos miembros (elegidos de forma ilógica, con cuotas de voto muy bajas, que van desde los Emiratos Árabes Unidos hasta Bangladesh y, más recientemente, Argelia), pero uno de los cinco miembros originales, Rusia, sigue sujeto a sanciones financieras tras la invasión de Ucrania en 2022, que siguen en vigor incluso bajo la presidencia (proputinista) de Dilma Rousseff en los dos últimos años, debido a que el banco se ha plegado a las agencias de calificación crediticia de Nueva York y, lo que es peor, la gran mayoría de los nuevos préstamos del NBD siguen estando denominados en dólares estadounidenses, y aún peor, la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, en los dos últimos años, debido Dilma Rousseff, durante los dos últimos años, debido a que el banco se ha plegado a las agencias de calificación crediticia de Nueva York y, lo que es peor, la gran mayoría de los nuevos préstamos del NDB siguen denominados en dólares estadounidenses y, lo que es aún peor, como alternativa tan necesaria al Fondo Monetario Internacional, sigue sin existir un Acuerdo de Reserva Contingente del BRICS, a pesar de que la mayoría de los países miembros (Etiopía, Egipto, Sudáfrica, Brasil, Rusia e Irán) tienen calificación «basura» (o no tienen calificación), y por lo tanto necesitan desesperadamente inyecciones de divisas (y aún no existe una agencia de calificación crediticia del BRICS, a pesar de las promesas anuales de lanzar una alternativa al oligopolio de Nueva York).
¿Es culpa de Brasil, tanto de las élites estatales y empresariales como de la sociedad civilizada?
Muchas otras características de la tibia acogida de Brasil al BRICS seguirán siendo objeto de críticas, especialmente dada la desfavorable balanza de fuerzas en la que los partidarios de Bolsonaro y otras fuerzas de derecha obstaculizan al Partido de los Trabajadores. En mayo, el periodista brasileño Marco Fernandes, aliado del Movimiento de los Trabajadores Sin Tierra y miembro del nuevo Consejo Popular oficial del BRICS, señaló a Breakthrough News que en
«en un país como Brasil, la mayor parte de la clase dirigente brasileña sigue soñando con comprar casas en Miami, al igual que la clase dirigente de toda América Latina. Prefieren alinearse con Estados Unidos antes que con el BRICS, China o Rusia, y esto se puede ver, por ejemplo, en el Gobierno brasileño actual. No hay unidad en lo que respecta al BRICS, por ejemplo. Hay sectores del Gobierno que son más favorables al BRICS. Hay otros sectores del Gobierno que desconfían mucho de los BRICS. Y esto también ocurre en Sudáfrica. Ocurre en la India. Ocurre en Indonesia».
Más aún, hace cinco semanas, el exvicepresidente fundador del NDB, Paulo Batista, se quejó de que en los ministerios económicos clave de Brasilia «lo que tenemos es una colección de neoliberales, todos alineados con la agenda occidental». Como resultado, continuó,
«el Gobierno brasileño no es políticamente fuerte. Entre otras razones, porque está infestado de funcionarios que tienen poca o ninguna identificación con los BRICS y mantienen vínculos prioritarios con Estados Unidos y Europa (la famosa quinta columna). El Ministerio de Relaciones Exteriores, por ejemplo, con pocas excepciones, ha estado dominado por la burocracia y el arribismo. El Tesoro permanece en silencio, con el ministro Haddad frecuentemente ausente del debate. El Banco Central siempre ha sido un obstáculo para los BRICS».
Puede ser, pero el Tesoro intentó tres consultas con algunas de las principales fuerzas de la sociedad civil brasileña, especialmente los movimientos sociales de masas y los sindicatos, antes de las reuniones de ministros de Finanzas del 4 y 5 de julio. Según el Tesoro, estas consultas estaban «en línea con el objetivo de la presidencia brasileña del BRICS de promover una gobernanza global más democrática y transparente… basada en el principio de que la participación pública es un pilar fundamental para la formulación de políticas públicas inclusivas y representativas».
Todo esto puede sonar trillado, pero una líder del Movimiento de Trabajadores Sin Tierra, Judite Santos, explicó: «Para nosotros, será un momento importante y simbólico, ya que será la primera vez en la historia del BRICS que una cumbre de líderes escuche la voz de los movimientos populares».
Sin embargo, en realidad, dado el desequilibrio de poder, ¿escucharán realmente las élites reaccionarias del BRICS esas voces? ¿Está Santos extendiendo el término «movimientos populares» más allá de lo reconocible? El evento principal promovido por Santos contó con representantes —aunque no de movimientos de masas— de Brasil, Rusia, Sudáfrica, Etiopía, Indonesia y los Emiratos Árabes Unidos (donde en su mayoría prevalece una represión extrema contra el activismo social).
En este espacio no hay ni rastro de movimientos —aprobados oficialmente o no— de China, Egipto, India, Irán y Arabia Saudí. Con la excepción de la India, que ha celebrado regularmente firmes y críticas «BRICS populares», los demás se encuentran entre los lugares más imposibles del mundo para celebrar contracumbres de la sociedad civil de izquierda.
Además, los diez países socios del BRICS que han aceptado este estatus desde enero son Bielorrusia, Bolivia, Cuba, Kazajistán, Malasia, Nigeria, Tailandia, Uganda, Uzbekistán y Vietnam, y la mayoría son extremadamente hostiles a cualquier cosa que se llame «popular».
Sin embargo, incluso el término «BRICS Popular» se ha incorporado profundamente a la burocracia desde la cumbre de Kazán en Rusia. Así pues, una forma más cínica de ver esto, desde la izquierda de la sociedad civil, es que Lula está repitiendo ahora un controvertido proceso que inició a finales del año pasado cuando acogió el G20 en Río, logrando una suave política de divide y vencerás que desempoderó a la alternativa Cúpula dos Povos Frente ao G20, aunque no haya hecho mucho para responder a la desesperación y la furia que sienten tantos brasileños, lo que debemos considerar como un rayo de esperanza.
Del entusiasmo a la esperanza y a la impotencia en los comentarios
Irónicamente, el comentarista público más crítico con Lula, anfitrión del BRICS 2025, el periodista gonzo-multipolarista nacido en Brasil y afincado en Bangkok Pepe Escobar, es también el más partidario del BRICS en general. Cada vez ha expresado más su preocupación por lo que denomina la
«guerra híbrida de Occidente contra el BRICS, contra determinados países del BRICS, incluidos sus socios». Con los terroristas, sabemos que se trata de una guerra contra uno de los principales BRICS , China, contra muchos de los socios, muchos de los miembros y muchos de los socios, y es una guerra contra el Sur Global, y la mayoría global, y el surgimiento de la mayoría global, y una mayoría global más unificada, un frente unido, por citar de nuevo a Mao y a China, donde China es uno de los líderes. Los otros serían Rusia y, posiblemente, Irán, dependiendo de cómo vayan las cosas a partir de ahora».
Pero la gran pregunta, como ha sido el caso durante al menos 15 años, es si los BRICS tienen capacidad para contraatacar como antiimperialistas o, por el contrario, sucumbir como regímenes subimperiales que, junto con Occidente, defienden las leyes del capital global.
Una forma de abordar esta cuestión es exagerar el papel de los BRICS. A finales de abril, Escobar dijo al podcaster Danny Haiphong:
«Ahora, a principios de julio, los BRICS, bajo el liderazgo de Brasil, tienen una oportunidad única, al estilo de las tierras raras, para responder de manera educada —de forma muy sofisticada, indirecta pero contundente— a la ofensiva arancelaria de Trump. Porque la ofensiva está dirigida contra la mayoría de ellos y contra gran parte del Sur Global. Y esto incluirá cómo están progresando los modelos que estaban probando en términos de sistemas de pago alternativos. Quiero ver si se profundiza en términos de la unidad, por ejemplo, que hasta ahora es el mejor sistema, completamente diferente y que elude por completo el SWIFT. ¿Cuáles son los próximos pasos? BRICS Bridge, que se inspiró en [la moneda digital transfronteriza de los bancos centrales de Asia Oriental] MBridge, y tenemos varios miembros del BRICS que participan en ella, entre ellos Tailandia. Y Arabia Saudí sigue indecisa, al igual que los Emiratos. Y el Banco Popular de China, muy importante, y la Autoridad Monetaria de Hong Kong… Están luchando contra el tiempo. Pero al mismo tiempo, tienen este incentivo adicional para crear algo realmente sólido, que se interpretará en todo el Sur Global y la mayoría global como la respuesta del frente unido a esta ofensiva arancelaria circense de Trump. Así que hay algunos aspectos auspiciosos en toda esta historia, ya sabe. Y el hecho de que los chinos estén ahora muy decididos a situarse en primera línea y empezar a liderar, cosa que no hacían hasta hace poco».
Pero dos días después (el 30 de abril), en el podcast del juez Andrew Napolitano, Escobar afirmó, con una esperanza más moderada:
«Así que esta semana en Río, a principios de esta semana en Río, discutieron los preparativos para la cumbre y, por supuesto, hablaron de sistemas de pago alternativos. Muy, muy importante. Y en dos entrevistas que concedió [el ministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguéi] Lavrov, una a la CBS en Estados Unidos y otra a un periódico brasileño. Estas entrevistas fueron excelentes, porque explicaban lo que realmente están haciendo los BRICS, en términos de: «No, no es que mañana vayamos a tener una moneda BRICS, no». Lavrov lo dijo explícitamente, una vez más, explicando a la audiencia occidental: «Cuando tengamos todos nuestros modelos que estamos probando en términos de sistemas de pago alternativos, etc., entonces, lo que significa que en los próximos años , empezaremos a hablar de una posible moneda BRICS». Pero el progreso es visible, los brasileños tienen una oportunidad extraordinaria en menos de tres meses para ser como los aglutinadores del Sur Global y la mayoría global y organizar una respuesta común de los BRICS a la guerra arancelaria, por cierto, y a otros, digamos, delirios procedentes de la presidencia de Trump».
Lamentablemente, el 21 de junio, cuando quedó claro que casi todos los regímenes del BRICS se habían acercado a Trump individualmente para «besarle el culo» (excepto China, que en cambio le dio una patada), no había ni entusiasmo ni esperanza en la conversación de Escobar con otro podcaster geopolítico, Nima Alkhorshid, afincado en Brasil. A raíz del Foro Económico Internacional de San Petersburgo (la respuesta rusa al Foro Económico Mundial de Davos), Escobar expresó su creciente impotencia:
«Todo se está ralentizando, al estilo brasileño. Pero al menos tenemos a gente como Paulo [Batista], uno de los fundadores del Nuevo Banco de Desarrollo (NBD). Él sabe que tiene que haber una reforma estructural del NBD y todo eso. Y esto es algo que prácticamente no se discute ni siquiera en Rusia y en China… Paulo habló en línea durante menos de 10 minutos y contó en el programa que se trataba de una mesa redonda sobre una posible reforma del sistema financiero internacional, y los rusos, había un chino allí, era un chino, porque eran demasiado cautelosos. Ellos, ya sabe, «ah, tenemos que ir poco a poco, paso a paso y todo eso». Y Paulo dice la verdad: «No, tenemos que arriesgarlo todo y nuestra ventana de oportunidad es, ya sabe, bastante pequeña. Y las reformas realmente importantes tienen que empezar ahora».
Batista tiene razón. Pero debido a la falta de voluntad política, debida principalmente a las élites del sector financiero local que miran hacia Nueva York y Londres, simplemente no habrá suficiente coherencia para dar ningún paso adelante, según todas las fuentes. Una vez más, la experiencia de la cumbre del BRICS lleva a los observadores a través de las ya conocidas tres etapas de expectación, esperanza e impotencia.
(A finales de mayo también fui testigo de esta vacilación durante los debates de Brasilia y São Paulo, pero no estoy de acuerdo con Escobar en que se trate de una «desaceleración» al estilo brasileño, sino más bien de un lastre impuesto por las relaciones de poder adversas, gracias en gran parte al peso excesivo de los capitalistas antipatriotas y reaccionarios de los BRICS).
El último momento de impotencia de Escobar con respecto a los BRICS se puso de manifiesto (de nuevo en una interesante conversación con el juez Napolitano) el 2 de julio, reflejando su propia presencia en Río. El regreso a casa le dejó nostálgico por las playas, pero en cuanto a los BRICS,
«No diría que tengo grandes expectativas, porque en comparación con la presidencia rusa del año pasado, la presidencia brasileña de este año es, como mínimo, dócil. Y estoy siendo diplomático… ¿Qué hacemos? ¿Vamos a dejar de ser un grupo de naciones emergentes hipereducadas o vamos a plantar cara al imperio?».
¿El «nuevo modelo de crecimiento» ruso para los BRICS?
Sin duda, Escobar salió de San Petersburgo en junio volviendo a la esperanza:
«No es de extrañar que una de las citas más importantes de Putin durante su sesión plenaria sea que dijo que no solo Rusia apuesta por los BRICS como futuro, sino que apostamos por la constitución de un nuevo modelo de crecimiento con todo lo que ello implica. Un nuevo modelo de crecimiento, algo completamente diferente a lo que tenemos desde 1945».
¿Completamente diferente? El discurso plenario de Putin en San Petersburgo el 20 de junio sí que contenía retórica en ese sentido:
una plataforma de crecimiento global, construida sobre los principios clave de los BRICS: consenso, paridad, consideración mutua de los intereses y, lo más importante, apertura a todos los que deseen unirse a este esfuerzo… Para lograrlo, se necesita un modelo de desarrollo innovador, que no se base en las reglas del neocolonialismo, en el que los llamados «mil millones dorados» desvían los recursos de otros países en interés de un pequeño grupo de las llamadas élites. Ni siquiera en interés de los pueblos de esos países, sino específicamente en interés de las élites… La tarea no consiste en modernizar los mecanismos obsoletos de la era de la globalización, que en gran medida se han agotado o incluso desacreditado. En cambio, debemos proponer un nuevo modelo de desarrollo, libre de manipulaciones políticas, que tenga en cuenta los intereses nacionales de los Estados. Naturalmente, este modelo debe centrarse en las necesidades de los ciudadanos y sus familias.
Sin embargo, la mayoría de los detalles que proporcionó Putin sobre el crecimiento de Rusia incluían órdenes neoliberales comunes y corrientes,
«Es esencial que consolidemos nuestra posición como economía importante ofreciendo un entorno favorable a los negocios… Creemos que la inversión privada es lo que necesitamos y que, sin ella, es poco probable que la economía rusa se desarrolle de forma eficaz». Bueno, esto también se refiere a la inversión extranjera en toda su medida. No evacuamos a nuestros inversores (que llevaban mucho tiempo trabajando aquí) de Rusia, ni expulsamos a nadie de nuestro país. Muchos inversores se marcharon por voluntad propia, sufriendo importantes pérdidas. Pero nuestra política en este ámbito no ha cambiado… La nacionalización no puede tener un efecto positivo en el crecimiento económico de Rusia, y somos conscientes de ello… Necesitamos aplicar políticas fiscales, tributarias y monetarias sólidas y bien diseñadas, alineando estos mecanismos, sobre todo, con los objetivos de apoyar y estimular el crecimiento, al tiempo que, por supuesto, mantenemos la estabilidad macroeconómica, inflacionaria y financiera».
La visión de Putin se vio superada, más de lo habitual, por la celebración de un complejo militar-industrial que se ha beneficiado de la muerte y las graves lesiones de varios cientos de miles de trabajadores rusos (y muchos más ucranianos), y que a su vez depende de la exportación anual de más de 200 000 millones de dólares en combustibles fósiles:
«Siempre que sea posible, es fundamental lograr la integración entre la industria de defensa y el sector civil, facilitando la producción de bienes de doble uso… Entre los ejemplos más convincentes se encuentra la implementación de sistemas de vigilancia y control que utilizan inteligencia artificial, lo que ha reducido significativamente el número de delitos, por ejemplo, en Moscú. Además, el despliegue de vehículos aéreos no tripulados de bajo coste ha demostrado su eficacia para atacar equipos militares costosos. Por supuesto, tendremos en cuenta nuestras propias experiencias negativas. Todo se aprovecha para tomar las decisiones necesarias y correctas en el ámbito que hemos elegido. En general, nuestra industria de defensa ha adquirido un buen ritmo. Las empresas han multiplicado su producción y están dominando la fabricación de nuevos tipos de armamento y equipo militar». (énfasis añadido)
Putin también habló de «tensiones geopolíticas que se manifiestan a través de crisis y conflictos regionales que se intensifican rápidamente, lamentablemente visibles hoy en día en Oriente Medio», pero que aparentemente no son visibles cuando se trata de invadir Ucrania o de escaramuzas con China y la India, ni en el papel de Rusia en terribles escenarios de guerra como Sudán, junto a los comerciantes de oro de los Emiratos Árabes Unidos. Allí, la influencia de las dos empresas BRICS es tan catastrófica como la injerencia de cualquiera de las potencias occidentales (aunque Musk, nacido en Sudáfrica, merece ser reconocido como uno de los principales asesinos en masa del mundo, por destrozar con una motosierra la ayuda alimentaria de emergencia sudanesa entregada por USAID).
Solo de pasada, sin detalles ni debate posterior, Putin mencionó «el cambio climático y las cuestiones medioambientales urgentes que exigen nuestra atención y respuesta». Al mismo tiempo, Donald Trump abandona las negociaciones climáticas de la ONU y Cyril Ramaphosa intenta atraer a Trump a la cumbre del G20 que se celebrará los días 21 y 22 de noviembre en Johannesburgo, un evento en el que la «sostenibilidad» es uno de los tres temas (los otros dos son «solidaridad» e «igualdad») repulsivos para Washington , al comprometerse a aumentar masivamente las compras de gas natural licuado a empresas estadounidenses (en sustitución de las compras a la vecina Mozambique).
Así pues, no solo la agenda ecológica de Putin, sino la de todos los BRICS, parece meramente simbólica, una fraseología añadida.
En lo que respecta al Big Data, por un lado, Putin continuó diciendo: «Es esencial que los beneficios de estos avances tecnológicos se compartan ampliamente, transformando la sociedad, reduciendo la pobreza, mejorando la calidad de vida y proporcionando igualdad de oportunidades a todas las personas para que adquieran los conocimientos necesarios para desarrollar su potencial». Pero, por otro lado, se jactó del proceso contrario:
«En los últimos dos años, el número de solicitudes de patentes de empresas y organizaciones de investigación nacionales ha aumentado un 13 %… Es necesario ampliar el mercado de la propiedad intelectual, concretamente ampliando las oportunidades de crédito garantizadas por patentes y marcas registradas. Estos activos deben convertirse en activos empresariales reales que ayuden a atraer financiación para crear o ampliar instalaciones de producción».
Así pues, en realidad, en lugar de un modelo «centrado en las necesidades de los ciudadanos y sus familias», como anunciaba Putin con su discurso de izquierda, la economía política real de la mayoría de las economías del BRICS genera todos los síntomas mordaces del neoliberalismo que dan lugar al neofascismo al estilo occidental. Los procesos socioculturales reaccionarios adoptan formas muy diferentes en los BRICS, pero pueden ser tan letales como el paleoconservadurismo de MAGA para el Otro interno:
- el evangelismo protestante brasileño que se disparó bajo el gobierno de Jair Bolsonaro;
- la homofobia rusa;
- la islamofobia y el patriarcado indios;
- la hostilidad china hacia los uigures musulmanes, los tibetanos budistas, los mongoles étnicos y los demócratas de Hong Kong;
- la xenofobia sudafricana;
- y en los nuevos regímenes miembros de los BRICS, el autoritarismo militarista egipcio;
- el etnicismo etíope;
- la brutalidad policial indonesia;
- la discriminación iraní basada en la tiranía religiosa, especialmente en relación con el género y la preferencia sexual; y
- la autocracia tribal y patriarcal de los Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudí y la represión estatal de la disidencia.
Los BRICS echan leña al fuego de varias guerras candentes
El proyecto político más reaccionario del mundo actual es el genocidio de los palestinos por parte de Israel, un punto que Putin destacó en su discurso, en el que quedó clara la falta de un nuevo enfoque genuino: «Quiero llamar su atención sobre el hecho de que casi dos millones de personas en Israel son inmigrantes de la antigua Unión Soviética y de la Federación Rusa. Hoy en día, Israel es casi un país de habla rusa. En la historia moderna de Rusia, siempre hemos tenido en cuenta ese hecho».
Cuando se reúnan los BRICS, el representante de Putin, Lavrov, no será el único en mostrar su apoyo tácito a las Fuerzas de Defensa de Israel. Miles de ciudadanos miembros de los BRICS están luchando abiertamente contra los palestinos en Gaza, especialmente los procedentes de Rusia, Etiopía, India y Sudáfrica. Y los beneficios de la guerra están recayendo en innumerables empresas de los BRICS que tienen contratos con el complejo militar-industrial israelí:
- La empresa petrolera brasileña Petrobras;
- los exportadores rusos de carbón y petróleo y los facilitadores petroleros kazajos;
- la empresa india Adani, privatizadora del antiguo puerto de Haifa y proveedora de armas de las Fuerzas de Defensa de Israel (IDF), la asociación armamentística Bharat Forge con Elbit y Rafael, y muchas otras;
- el fabricante estatal chino de drones DJI (cuyos productos rastrearon a Yahya Sinwar en sus últimos minutos), la empresa privatizadora de puertos Shanghai International Port Group (que sigue importando suministros militares para las FDI a través de la terminal de aguas profundas de la bahía de Haifa) y empresas que prestan servicios a las colonias de colonos en la Cisjordania ocupada;
- las empresas carboníferas sudafricanas Glencore y African Rainbow Minerals (propiedad del cuñado y posible sucesor de Ramaphosa), y la empresa armamentística Paramount;
por no mencionar numerosas empresas con sede en los nuevos miembros del BRICS, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Indonesia e incluso Etiopía, es decir, todos excepto Irán.Todo esto debería enfurecer al presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, hasta tal punto que se rumorea que no acudirá a Río. En la nueva zona de guerra más candente, en la que el 13 de junio Israel atacó unilateralmente Irán
(sin provocación), se suponía que existía un acuerdo de seguridad entre Moscú y Teherán, con Pekín también considerado aliado. Pero incluso con la participación de Estados Unidos en la campaña de bombardeos contra las instalaciones de energía nuclear de Irán, no hubo pruebas de que esa alianza sirviera de algo al Estado iraní o a su pueblo (casi 1000 personas murieron en 12 días, frente a 28 israelíes).
No fue hasta el 24 de junio, once días después del ataque inicial de Israel, cuando los ministros de Asuntos Exteriores de los BRICS emitieron una declaración banal sin medidas concretas:
«Expresamos nuestra grave preocupación por los ataques militares contra la República Islámica de Irán desde el 13 de junio de 2025… Hacemos un llamamiento a todas las partes para que se comprometan a través de los canales de diálogo y diplomacia existentes… Expresamos nuestra grave preocupación por cualquier ataque contra instalaciones nucleares pacíficas que se lleve a cabo en violación del derecho internacional… Extendemos nuestro más sincero pésame a las familias de las víctimas y expresamos nuestra solidaridad con los civiles afectados… Reafirmamos también la necesidad de establecer una zona libre de armas nucleares y otras armas de destrucción masiva en Oriente Medio, de conformidad con las resoluciones internacionales pertinentes. Hacemos un llamamiento a la comunidad internacional para que apoye y facilite los procesos de diálogo, respete el derecho internacional y contribuya de manera constructiva a la solución pacífica de las controversias en beneficio de toda la humanidad».»
¿No podrían haberse respaldado las declaraciones ambiguas del tipo «expresamos nuestra preocupación» con algo más contundente? ¿Alguna de las potencias BRICS miró hacia dentro, a las tecnologías, la logística y los combustibles de sus propias empresas que impulsaron el ataque de las FDI contra uno de sus miembros?
(Sin pruebas, Escobar afirma que, a mediados de junio, los rusos ayudaron al ejército iraní a recuperarse tras los bombardeos y los ataques informáticos de Israel: «A veces, como extranjero, puedo decir cosas que los medios de comunicación rusos, e incluso los medios cercanos a las esferas del poder, no pueden decir. Rusia ayudó a Irán a reconstruir su red militar después de que fuera hackeada al comienzo del ataque israelí. Sigue siendo un tema tabú aquí en Rusia». Pero si es tabú, ¿por qué hablar siquiera de un supuesto «Triángulo Primakov» orientado a la seguridad entre Moscú, Pekín y Teherán?
Rechazo desde abajo
En este espantoso contexto, la idea de los BRICS desde abajo es vital, pero se encuentra en un momento muy bajo, como lo demuestra el éxito de los procesos de cooptación de la sociedad civil de Lula. Reflejando el reconocimiento occidental de esa habilidad, una de las agencias imperialistas más elegantes de Berlín, la Fundación Friedrich Naumann del Partido Liberal, reveló (unos días antes de la cumbre de Río) sus expectativas sobre el baile neoliberal del presidente brasileño:
«Es poco probable que Lula esté interesado en verse envuelto en los actuales conflictos internacionales durante la cumbre y, en su lugar, se esforzará por encontrar en la declaración final «formulaciones diplomáticas» que salvan las apariencias y no son vinculantes para ninguna de las partes implicadas… Brasil se esforzará por impulsar medidas concretas para una mayor cooperación en el grupo BRICS en temas de consenso, evitando los temas conflictivos o moderándolos diplomáticamente, sobre todo para no provocar nuevas tensiones con los Estados Unidos bajo el mandato de Trump. Alemania y Europa tienen la oportunidad de aprovechar el enfoque pragmático de la política exterior de Brasil para intensificar la cooperación política y económica. El Acuerdo [de Libre Comercio] UE-Mercosur, que finalmente va a ser ratificado tras 30 años de negociaciones, ofrece el mejor marco para ello».
El difunto teórico brasileño de la dependencia Ruy Mauro Marini habría asintido con reconocimiento ante la expansión empresarial europea en América Latina facilitada por Lula; en 1965, acuñó el término «subimperialista» para describir su patria tras el golpe de Estado: «No se trata de aceptar pasivamente el poder norteamericano (aunque la correlación real de fuerzas a menudo conduce a ese resultado), sino de colaborar activamente con la expansión imperialista, asumiendo en esta expansión la posición de una nación clave».
Seis años más tarde, en la vecina Uruguay, el novelista Eduardo Galeano utilizó Las venas abiertas de América Latina para lamentar que «el subimperialismo tiene mil caras», especialmente brasileñas.
Las mil caras de la resistencia a la expansión imperialista están sin duda presentes en el Brasil actual, aunque realmente no tengan ninguna posibilidad en un futuro próximo de convertirse, citando a Escobar, en «los aglutinadores del Sur Global y de la mayoría global y organizar una respuesta común de los BRICS a la guerra arancelaria, por lo demás, y a otros delirios procedentes de la presidencia de Trump»… y de sus aliados subimperialistas de la élite de los BRICS.
Entre esos disidentes brasileños se encuentra la base popular (aunque quizá no el liderazgo) del Movimiento de los Trabajadores Sin Tierra, que en abril organizó 55 acciones locales con motivo del Día Internacional de la Lucha Campesina, entre las que se incluyeron ocupaciones de edificios públicos, proyectos de alimentación solidaria, manifestaciones y marchas, muchas de ellas con fuertes críticas al gobierno comprometido de Lula.
E incluso si los líderes del movimiento sindical Central Única dos Trabalhadores también son cooptados para los actos oficiales del «Consejo Popular» del BRICS este fin de semana, sus trabajadores y aliados salieron con fuerza el 1 de mayo con airadas reivindicaciones de una semana laboral más corta y salarios netos más altos, dirigidas al Estado liderado por el Partido de los Trabajadores. Los estudiantes universitarios y de secundaria ya protestaron con dureza el año pasado, tanto contra el incumplimiento del Gobierno de restaurar la financiación de la educación tras los brutales recortes presupuestarios de Bolsonaro, como contra el incumplimiento de Lula de romper las relaciones con Israel.
Y quizás con mayor intensidad, los ecologistas y los indígenas brasileños han criticado el «proyecto de ley devastador» de la legislatura nacional, que guarda un inquietante paralelismo con el desmantelamiento de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos por parte de Trump. Una característica de esto es la promoción personal de Lula de la perforación petrolera de Petrobras en la confluencia del río Amazonas y el océano Atlántico (así como frente a la costa atlántica de Sudáfrica), tema de una importante manifestación el 17 de junio en Río.
Así pues, incluso en su momento más bajo, la izquierda mundial puede mirar a los brasileños en busca de inspiración, pero no a las élites del BRICS desde arriba ni a los funcionarios del BRICS desde el medio (categorías que Ana García ayuda a desarrollar), sino a los movimientos de base, laborales, sociales y medioambientales (y a los intelectuales aliados) que ofrecen resistencia tanto al capital y a los Estados occidentales como a los del BRICS, por numerosas razones.
(Sí, la categoría de intelectuales aliados sigue segregada entre paréntesis, porque tendemos a ser poco fiables. Y no me refiero al pequeño ejército de arribistas, consultores y think tankers del BRICS de centro que expresan convulsivamente el hype del BRICS. En cambio, para ilustrarlo, espero ansiosamente que dos de los estrategas de la izquierda global con más experiencia, Walden Bello y Boaventura de Sousa Santos, se fijen en los movimientos disidentes de base y les den el respaldo que merecen, en lugar de invertir vanamente sus esperanzas en las élites de los BRICS, como han hecho esta semana, suspiro).
Las críticas de abajo hacia arriba tanto a los Estados y capitalistas occidentales como a los BRICS solo se harán más profundas e insistentes a medida que se acumule más sabiduría sobre la asimilación imperialista de los BRICS subimperiales, que a su vez han cooptado o aplastado (o simplemente ignorado) sus movimientos populares, y con demasiada frecuencia también han aplastado los movimientos de resistencia en los países periféricos cuasi colonizados que las empresas de los BRICS saquean, como recuerda Galeano.
Las quejas de estos últimos aumentarán, sobre la participación a menudo catalizadora de Occidente y los BRICS en:
- guerras injustas y violaciones de la soberanía;
- el empeoramiento de la desigualdad de ingresos y riqueza;
- niveles a veces extremos de pobreza y desempleo;
- la explotación a menudo descontrolada de los trabajadores y las violaciones de los derechos laborales;
- la mala gestión de la pandemia de Covid-19 (y la falta de apoyo a las vacunas como bienes públicos mundiales, tal y como habían solicitado dos líderes de los BRICS, Ramaphosa y Modi);
- el saqueo de los recursos de los países pobres por parte de sus empresas;
- la contribución extrema de sus economías al cambio climático y al ecocidio;
- los altos niveles de violencia contra las mujeres;
- el abuso de la alta tecnología, la censura y, en ocasiones, la vigilancia extrema;
- la austeridad y el neoliberalismo;
- las maniobras de desdolarización (tan necesarias) de los BRICS, basadas en noticias falsas;
- los abusos contra los derechos humanos;
- la represión de las personas LGBTQI+;
- el gobierno tiránico; y
- la corrupción venal en muchos, si no en la mayoría, de los regímenes, liderados ahora por Washington, pero que sin duda incluyen a las capitales de los BRICS.
Francamente, todavía hay poco o ningún margen para vincular todas o la mayoría de estas luchas, ya sea en Río este fin de semana o en Johannesburgo para la cumbre del G20 en noviembre. De hecho, incluso si vemos protestas contra Occidente y los BRICS a finales de este año (especialmente si Trump acepta la obsequiosa invitación de Ramaphosa para jugar al golf en las cercanías), sobre todo por parte de los combativos movimientos de solidaridad con Palestina y por la justicia climática aquí, los activistas seguirán recluidos en un parque desolado a una distancia de 3,6 km, como ocurrió hace dos años cuando diversos grupos se opusieron a la cumbre de los BRICS en el mismo centro de convenciones del distrito financiero.
Pero aún hay tiempo para aprender —y evitar— estas últimas lecciones de los BRICS sobre la degeneración del entusiasmo, la esperanza y la impotencia, y adoptar un enfoque muy diferente de la resistencia antiimperialista y antisubimperialista.
9. Resumen de la guerra en Palestina, 3 de julio de 2025.
El seguimiento en directo de Middle East Eye.
https://www.middleeasteye.net/live/live-dozens-killed-and-injured-israeli-shooting-aid-site-gaza
En directo: un experto de la ONU pide a los Estados que rompan sus relaciones comerciales con Israel por la guerra de Gaza
Mientras tanto, la AP informa de que contratistas estadounidenses dispararon con munición real contra palestinos que hacían cola para recibir comida
Puntos clave
Israel mata al director del Hospital Indonesia de Gaza, Marwan al-Sultan
Soldados israelíes admiten su complicidad en la muerte de civiles palestinos que buscaban ayuda humanitaria
Los diputados británicos votan por abrumadora mayoría a favor de prohibir Palestine Action
Actualizaciones en directo
Una bomba de 230 kg lanzada por aviones de combate israelíes sobre una cafetería en la playa de Gaza el lunes fue fabricada en Estados Unidos, según informó The Guardian el miércoles.
Los fragmentos identificados por expertos en artillería, así como el enorme cráter dejado tras el ataque, muestran que las piezas pertenecían a una bomba MK-82 de uso general de 230 kg fabricada en Estados Unidos. El incidente causó la muerte de al menos 33 palestinos, entre ellos un fotógrafo de renombre internacional, una artista visual, una boxeadora y un niño de un año.
Según el informe, los expertos afirman que el uso de este tipo de munición contra civiles puede constituir un crimen de guerra.
Mientras tanto, el Departamento de Estado de Estados Unidos aprobó la venta de las mismas bombas a Israel el mismo día del ataque al café. La Agencia de Cooperación en Seguridad y Defensa declaró en un comunicado: «El Gobierno de Israel ha solicitado la compra de tres mil ochocientos cuarenta y cinco (3845) kits de guía KMU-558B/B Joint Direct Attack Munition (JDAM) para el cuerpo de la bomba BLU-109 y tres mil doscientos ochenta (3280) kits de guía KMU-572 F/B JDAM para el cuerpo de la bomba MK 82.
Los Estados Unidos están comprometidos con la seguridad de Israel, y es vital para los intereses nacionales de los Estados Unidos ayudar a Israel a desarrollar y mantener una capacidad de autodefensa fuerte y preparada», añadió.
La DSCA dijo que el contratista principal sería la empresa Boeing, con sede en St. Charles, Misuri.
La relatora especial de las Naciones Unidas sobre los territorios palestinos ocupados, Francesca Albanese, pidió a la comunidad internacional que cortara por completo las relaciones comerciales y financieras con Israel durante una presentación que realizó el jueves en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU.
El eje central de su presentación fue un informe que elaboró en el que nombra a más de 60 empresas que, según ella, están involucradas en lo que denomina «la transformación de la economía de ocupación de Israel en una economía de genocidio».
Entre las empresas mencionadas en el informe se encuentran Google, Amazon, Microsoft, IBM, Palantir, Chevron, BP, Caterpillar, Glencore, Booking.com, Airbnb, Volvo, Barclays, BNP Paribas, Lockheed Martin, Fanuc y Rada Electronic Industries, entre otras.
Albanese también pidió un embargo total de armas y la retirada del apoyo internacional a la «economía del genocidio».
Secretario General de la ONU: «Se están cortando las últimas líneas de vida»
El secretario general de la ONU, António Guterres, advirtió de que la supervivencia de los palestinos en la Franja de Gaza está en juego si no se permite la entrada de combustible en la franja.
«Estoy consternado por la profundización de la crisis humanitaria en Gaza», afirmó en una publicación en X.
«Se están cortando las últimas vías de supervivencia. Sin un suministro urgente de combustible, las incubadoras dejarán de funcionar, las ambulancias no podrán llegar a los heridos y enfermos y no se podrá purificar el agua.
«La ONU tiene un plan claro y probado, basado en los principios humanitarios, para hacer llegar la ayuda vital a la población civil, de forma segura y a gran escala, dondequiera que se encuentre. Reitero mi llamamiento a un alto el fuego inmediato y permanente y a la liberación inmediata e incondicional de todos los rehenes».
Un futbolista que nunca tuvo la oportunidad de conocer a su hijo recién nacido falleció el jueves a causa de las heridas sufridas en un ataque aéreo israelí, según informó el jueves la agencia de noticias Wafa, citando a la Asociación Palestina de Fútbol (PFA).
Muhannad Al-Lili, jugador del club Khadamat Al-Maghazi, resultó herido en un ataque aéreo israelí que tuvo como objetivo su casa en el campo de refugiados de Maghazi, en el centro de Gaza, el pasado lunes.
Según la PFA, un dron lanzó un misil que impactó en la habitación de Muhannad, situada en la tercera planta, y le provocó un traumatismo craneal grave y una hemorragia importante. Luchó contra sus heridas durante días antes de sucumbir a ellas.
Según se informa, Al-Lili intentó salir de Gaza para reunirse con su esposa, que había viajado a Noruega por motivos de trabajo poco antes de que comenzara la guerra de Israel contra Gaza. No pudo garantizar un paso seguro para salir y nunca tuvo la oportunidad de conocer a su hijo recién nacido, que nació en el extranjero durante la guerra.
Al-Lili comenzó su carrera futbolística en el Khadamat Al-Maghazi, donde ascendió en las categorías inferiores hasta llegar a liderar el equipo senior en la Premier League palestina en la temporada 2016/2017. Posteriormente, fichó por el Shabab Jabalia, donde jugó durante dos temporadas y ayudó al equipo a quedar subcampeón de la Premier League en la temporada 2018/2019.
Posteriormente, fichó por el Gaza Sports Club, pero una lesión en el ligamento cruzado le impidió jugar. Regresó a los terrenos de juego con su club original, el Khadamat Al-Maghazi.
La muerte de Al-Lili eleva a 265 el número total de futbolistas palestinos fallecidos, según la PFA.
Zarah Sultana abandona el Partido Laborista para fundar un nuevo partido con Jeremy Corbyn
Zarah Sultana ha dimitido del Partido Laborista británico tras 14 años para liderar un nuevo partido con el exlíder laborista y diputado independiente Jeremy Corbyn.
«Hoy, después de 14 años, dimito del Partido Laborista», declaró en un comunicado emitido el jueves por la tarde, hora local.
«Jeremy Corbyn y yo codirigiremos la fundación de un nuevo partido, junto con otros diputados independientes, activistas y militantes de todo el país».
Sultana citó el apoyo del Gobierno de Starmer a la guerra de Israel contra Gaza como motivo de su salida, afirmando que «este Gobierno es un participante activo en el genocidio. Y el pueblo británico se opone a ello».
Puede leer más aquí.
El papa León XIV nombró el jueves al cardenal Pierbattista Pizzaballa, patriarca latino de Jerusalén, miembro del Dicasterio para el Diálogo Interreligioso del Vaticano.
El dicasterio desempeña un papel fundamental en la promoción del respeto mutuo y la colaboración entre la Iglesia católica y los seguidores de otras religiones en todo el mundo.
Al menos 92 palestinos muertos en la Franja de Gaza el jueves
El número de muertos por los ataques israelíes en la Franja de Gaza desde la madrugada del jueves ha ascendido a 92 palestinos, según informó la agencia de noticias Wafa, citando fuentes médicas.
Casi la mitad de las personas, 45 civiles, murieron mientras esperaban ayuda humanitaria.
Al menos siete civiles murieron y decenas resultaron heridos cuando las fuerzas israelíes atacaron a una multitud reunida cerca de la zona de Tahlia, al este de Jan Yunis, en el sur de Gaza.
Al menos 13 personas murieron y un número indeterminado resultaron heridas en ataques aéreos israelíes contra la ciudad de Gaza y Deir al-Balah, en el centro de Gaza. Cuatro civiles murieron cuando un ataque con drones israelíes alcanzó un vehículo civil cerca de la rotonda Al-17, al oeste de Deir al-Balah.
En otro ataque aéreo, cuatro palestinos murieron y varios resultaron heridos en el barrio de Al-Ghafari, en la calle Yafa, al este de la ciudad de Gaza. Las víctimas han sido identificadas como Mohammad Saeed Ghazal, Amjad Khalil al-Bahtini y Mohammad Khalil al-Bahtini.
Además, una persona murió y varias resultaron heridas durante un bombardeo de artillería israelí en la parte oriental de la ciudad de Gaza.
Un nuevo informe de Associated Press (AP) en el que se detalla cómo contratistas estadounidenses que custodiaban los centros de distribución de ayuda utilizaron munición real, granadas aturdidoras y gas pimienta contra palestinos hambrientos que buscaban comida ha desatado duras críticas en Internet.
Publicado el 2 de julio, el artículo se basa en testimonios de dos contratistas estadounidenses, vídeos, mensajes internos y análisis forenses de audio. Ambos denunciantes afirmaron que decidieron dar un paso al frente debido a lo que describieron como «prácticas peligrosas e irresponsables» en los centros gestionados por la Fundación Humanitaria de Gaza (GHF), la controvertida organización respaldada por Estados Unidos e Israel que opera en el enclave sitiado.
La reacción en Internet al informe no se ha hecho esperar, con cientos de personas condenando a los contratistas militares privados y a los centros de distribución.
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Un responsable de seguridad de Hamás declaró a Al Jazeera Arabic que Israel está tratando de crear problemas que conduzcan a la desestabilización de la Franja de Gaza, según informó Al Jazeera Arabic el jueves.
El responsable afirmó que Hamás había impedido los intentos de Israel de introducir de contrabando material de espionaje y nuevos teléfonos a colaboradores en la Franja de Gaza.
El funcionario también afirmó que agentes habían estado introduciendo de contrabando grandes cantidades de drogas procedentes de oficiales de inteligencia israelíes asignados a los equipos de ayuda que gestionan los puntos de distribución de ayuda. El funcionario afirmó que las drogas se introducían y se utilizaban para «atrapar a los jóvenes, doblegarlos y asignarles misiones de seguridad y espionaje».
Middle East Eye informó el 27 de junio de que se habían encontrado opioides en bolsas de harina distribuidas por el Fondo Humanitario de Gaza, respaldado por Estados Unidos e Israel.
El ejército israelí detuvo brevemente el jueves a un grupo de activistas extranjeros en la aldea de Umm al-Khair, situada en la zona de Masafer Yatta, al sur de Hebrón, en Cisjordania, según informó la agencia de noticias Wafa, citando fuentes locales.
Soldados israelíes, acompañados por colonos israelíes, detuvieron a los activistas mientras documentaban incidentes de violencia contra residentes palestinos. Testigos informaron de que varias de las personas detenidas fueron obligadas a sentarse en el suelo bajo el sol durante un largo periodo de tiempo.
Los activistas se encontraban en la zona para mostrar su solidaridad con la comunidad local, que ha sufrido repetidos actos de violencia por parte de los colonos y amenazas de desplazamiento.
El documental ganador de un Óscar No Other Land (No hay otra tierra) muestra la resistencia de la comunidad de Masafer Yatta contra su expulsión forzosa por parte del ejército israelí.
El secretario general del Consejo Noruego para los Refugiados (NRC), Jan Egeland, advirtió de una crisis de combustible en Gaza, después de que la franja sitiada se hubiera «quedado sin combustible», e instó a los diplomáticos y donantes a actuar.
En una publicación en X el jueves, dijo: «Gaza se ha quedado sin combustible. Las reservas se han agotado. Las últimas gotas se están racionando para mantener los servicios mínimos. Sin combustible no hay agua, ni distribución de alimentos, ni atención sanitaria, ni telecomunicaciones: 2,1 millones de vidas están al borde del abismo. Ya no se trata de un problema logístico, es una cuestión de vida o muerte».
Afirmó que los camiones cisterna del NRC han pasado de 64 a 33, y solo llegan a 85 000 personas con 4,5 litros por persona y día, apenas suficiente para beber y muy por debajo de los 15 litros necesarios para sobrevivir.
Según él, la mitad de los lugares dependen de un servicio municipal de agua, que solo tiene combustible para 10 días, tras los cuales se cortará el suministro por completo.
«Se acabó el tiempo», añadió. «Los países donantes y los diplomáticos deben presionar a Israel para que permita el suministro inmediato de combustible. El combustible no es una cuestión secundaria, es la columna vertebral de la ayuda humanitaria. Su denegación colapsará todo el sistema, con consecuencias catastróficas para la población civil. Todo ello provocado por el hombre».
Soldados israelíes matan al menos a siete palestinos que buscaban ayuda
Al menos siete palestinos murieron y decenas más resultaron gravemente heridos después de que soldados israelíes dispararan contra civiles que esperaban ayuda humanitaria en Jan Yunis el jueves, informó la agencia de noticias Wafa.
Testigos presenciales dijeron que el ataque se produjo cerca de la zona de desalinización al este de Jan Yunis, donde se había reunido una multitud con la esperanza de recibir suministros de primera necesidad.
Fuentes médicas en la Franja de Gaza confirmaron que el número de muertos por los disparos israelíes contra personas que buscaban ayuda ha aumentado a 45 desde la madrugada del jueves.
Cuatro activistas de Palestine Action acusados por irrumpir en la base aérea de Brize Norton
Cuatro activistas proPalestina comparecieron el jueves ante un tribunal de Londres después de que la policía antiterrorista los acusara de irrumpir en la mayor base aérea militar de Gran Bretaña.
El mes pasado, miembros del grupo Palestine Action se grabaron entrando en la base aérea de Brize Norton en patinetes eléctricos, donde pintaron con spray dos aviones Voyager con pintura roja.
El Ministerio de Defensa acusa a los activistas de causar daños por valor de 9,5 dólares.
Los cuatro acusados, de entre 22 y 35 años, no han obtenido la libertad bajo fianza en el Tribunal de Magistrados de Westminster, en el centro de Londres, y permanecerán en prisión preventiva hasta el 18 de julio.
Anteriormente, la Policía Antiterrorista del Sureste les había acusado de conspiración para cometer daños criminales y conspiración para entrar en un lugar prohibido a sabiendas con un propósito perjudicial para la seguridad o los intereses del Reino Unido.
El viernes se celebrará una vista urgente en el Tribunal Superior de Londres para impugnar la prohibición.
La impugnación ha sido respaldada por Amnistía Internacional y otros grupos de derechos humanos y expertos en la materia.
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Un ataque israelí golpea un vehículo en una autopista del sur del Líbano
Un dron israelí ha atacado un coche en la autopista de Khaldeh, en el sur del Líbano, según la agencia estatal de noticias libanesa.
El ejército israelí afirmó haber «eliminado a un terrorista» responsable de contrabando de armas y de promover ataques contra Israel en nombre del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán. Middle East Eye no ha podido verificar de forma independiente esta afirmación.
A pesar del alto el fuego declarado el 27 de noviembre de 2024, Israel ha lanzado ataques contra el Líbano casi a diario.
Al menos 69 muertos en Gaza el jueves, entre ellos 39 que esperaban ayuda
La agencia de defensa civil de Gaza ha afirmado que el número de personas muertas por las fuerzas israelíes el jueves ha ascendido a 69.
El portavoz Mahmud Bassal dijo a la AFP que 69 personas murieron por ataques israelíes, artillería o disparos en todo el enclave, incluidas 38 personas que esperaban ayuda humanitaria.
Un palestino niega liderar una nueva banda en Gaza tras un informe israelí
Un palestino ha negado liderar una nueva milicia anti-Hamas en Gaza después de ser nombrado su líder en un informe de los medios israelíes.
El medio de comunicación Ynet informó el miércoles de que Israel estaba armando y financiando dos nuevas bandas criminales en la Franja de Gaza, en su última ofensiva para sembrar el caos y la anarquía.
Según el informe, los dos grupos armados operaban en Jan Yunis y la ciudad de Gaza y estaban afiliados a la Autoridad Palestina (AP), rival político de Hamás.
Según el informe, siguen los pasos de la banda liderada por Yasser Abu Shabab, un antiguo preso criminal convertido en líder miliciano, que ha coordinado con las fuerzas israelíes en Rafah el saqueo de la ayuda humanitaria y los disparos contra palestinos.
Además de recibir armas y apoyo de Israel, los miembros de las dos nuevas bandas estaban presuntamente en la nómina de la AP, según Ynet.
Más información: Un palestino niega liderar una nueva banda en Gaza tras un informe israelí
Tropas israelíes se despliegan en una posición en la frontera de Israel con la Franja de Gaza, el 1 de julio de 2025 (Jack Guez/AFP)
Israel mata a más de 300 palestinos en 48 horas mientras Gaza se queda sin tumbas
El ejército israelí ha llevado a cabo más de 26 masacres en menos de 48 horas, matando a más de 300 palestinos en toda la Franja de Gaza, según informó el jueves la Oficina de Medios de Comunicación del Gobierno local.
Según la oficina, los últimos ataques se dirigieron contra zonas densamente pobladas, incluidos refugios, centros de desplazados, espacios de ocio, viviendas, mercados, hospitales y puntos de distribución de ayuda.
«La mayoría de los mártires son mujeres y niños, todos civiles desarmados, lo que refleja el ataque deliberado de la ocupación contra los grupos más vulnerables», afirmó la oficina.
Solo desde la madrugada del jueves, al menos 73 palestinos han muerto en ataques israelíes en el enclave sitiado, 33 de los cuales buscaban ayuda humanitaria, según Al Jazeera.
El Ministerio de Salud palestino confirmó que 118 personas murieron el miércoles y 142 el martes.
Más información: Israel mata a más de 300 palestinos en 48 horas mientras Gaza se queda sin tumbas
Un palestino llora durante el funeral de las personas asesinadas mientras esperaban ayuda, frente al hospital al-Shifa en la ciudad de Gaza, el 3 de julio de 2025 (Omar al-Qattaa/AFP).
Un futbolista palestino entre los 19 muertos en Gaza
Al menos 19 palestinos han muerto, entre ellos un futbolista, y decenas han resultado heridos después de que las fuerzas israelíes llevaran a cabo ataques aéreos y dispararan munición real en toda la Franja de Gaza.
En Rafah, al sur de Gaza, siete personas murieron y otras 30 resultaron heridas tras los intensos ataques israelíes contra Al-Shakoush.
En el centro de Gaza, seis palestinos fueron asesinados a tiros por soldados israelíes cuando se reunían para recoger alimentos cerca de un centro de distribución de ayuda.
Mientras tanto, Muhannad al-Layyeh, jugador del club de fútbol Khidmat al-Maghazi, sucumbió a las heridas sufridas en un anterior ataque aéreo israelí contra su casa en el campo de refugiados de Maghazi.
En otra parte, en la ciudad de Gaza, tres civiles murieron y otros resultaron heridos cuando los ataques aéreos israelíes alcanzaron un edificio residencial.
Los ataques israelíes contra los barrios de Zaytoun y Tuffah también mataron a otros tres palestinos e hirieron a varios más, entre ellos niños.
En el norte de Gaza, las fuerzas israelíes bombardearon una zona cercana a la rotonda de Halawa, en el campo de refugiados de Jabalia, matando al menos a dos personas.
Contratistas de seguridad estadounidenses que trabajan con la Fundación Humanitaria de Gaza (GHF) han disparado munición real y granadas aturdidoras contra palestinos hambrientos que hacían cola para recibir alimentos y suministros, según un informe de la AP.
El informe, publicado el jueves, se basa en el testimonio de dos contratistas estadounidenses y en vídeos obtenidos por la AP.
Los contratistas afirmaron que sus compañeros lanzaban con frecuencia granadas aturdidoras y disparaban spray pimienta en todas direcciones, incluso hacia los palestinos.
También afirmaron que el personal contratado para garantizar la seguridad en los lugares de distribución de la ayuda solía estar mal cualificado, fuertemente armado y tenía carta blanca para hacer lo que quisiera.
«Hay personas inocentes que están resultando heridas. Gravemente. Sin necesidad», afirmó uno de los contratistas, quien añadió que el personal vigila a cualquier persona considerada «sospechosa» y pasa esa información al ejército israelí.
Más información: Contratistas estadounidenses dispararon balas reales contra palestinos que hacían cola para recibir alimentos, según la AP
Palestinos desplazados caminan por una carretera para recibir paquetes de ayuda humanitaria de una fundación respaldada por Estados Unidos en Rafah, en el sur de la Franja de Gaza, el 5 de junio de 2025 (AFP).
Israel mata al destacado médico de Gaza Marwan al-Sultan en un ataque selectivo
El ejército israelí ha matado a un destacado médico palestino y director de uno de los mayores hospitales de Gaza en un ataque aéreo sobre la ciudad de Gaza.
El Dr. Marwan al-Sultan murió junto con su esposa, su hermana, su hija y su yerno cuando un misil impactó en su casa el miércoles.
El médico era el septuagésimo trabajador sanitario asesinado en los últimos 50 días, según la organización médica palestina Healthcare Workers Watch (HWW).
El misil «apuntó específicamente» a la habitación donde se encontraba Sultan, según declaró su hija superviviente, Lobna al-Sultan, según el informe de HWW.
«Un misil cayó exactamente sobre su habitación, sobre él, con precisión. Todas las habitaciones estaban bien, excepto la suya; el misil la alcanzó con precisión», dijo Lobna.
Sultan era director del Hospital Indonesio, uno de los centros médicos más grandes de la asediada Franja de Gaza, que ha sufrido graves daños por los ataques israelíes desde que comenzó la guerra el 7 de octubre de 2023.
Más información: Israel mata al destacado médico de Gaza Marwan al-Sultan en un ataque selectivo
El Dr. Marwan al-Sultan era un cardiólogo de renombre y director del Hospital Indonesio (X)
En fotos: Consecuencias de los ataques israelíes sobre Gaza, con más de 90 muertos
El número de palestinos muertos en los ataques aéreos y tiroteos israelíes desde anoche en Gaza ha ascendido a 94, incluidos 45 que intentaban acceder a la ayuda humanitaria, según la Associated Press, que cita al Ministerio de Salud de Gaza y fuentes hospitalarias.
Damas y caballeros asisten al funeral de los palestinos muertos en los ataques israelíes contra una escuela que albergaba a personas desplazadas y a personas que buscaban ayuda, en el hospital Al-Shifa de la ciudad de Gaza, el 3 de julio de 2025 (Reuters).
Una mujer palestina sostiene a un niño durante el funeral de palestinos muertos en un ataque israelí durante la noche contra una tienda de campaña, en el hospital Nasser de Jan Yunis, en el sur de la Franja de Gaza, el 3 de julio de 2025 (Reuters).
Doloridos rezan durante el funeral de palestinos muertos en un ataque israelí durante la noche contra una tienda de campaña, en el hospital Nasser de Jan Yunis, en el sur de la Franja de Gaza, el 3 de julio de 2025 (Reuters).
Mujeres palestinas lloran durante el funeral de palestinos muertos en un ataque israelí contra una tienda de campaña durante la noche, en el hospital Nasser de Khan Younis, en el sur de la Franja de Gaza, el 3 de julio de 2025 (Reuters).
Los ataques estadounidenses contra instalaciones nucleares iraníes el mes pasado han retrasado hasta dos años el programa nuclear del país, según informó el miércoles el Pentágono.
«Hemos retrasado su programa entre uno y dos años, al menos según las evaluaciones de inteligencia del Departamento (de Defensa)», declaró Sean Parnell, portavoz del Pentágono, en una rueda de prensa, sin aportar pruebas que respaldaran esta conclusión.
Parnell afirmó que la evaluación indica que la estimación oficial «probablemente se acerque más a los dos años».
El 22 de junio, nueve días después del inicio del ataque de Israel contra Irán, el ejército estadounidense atacó tres instalaciones nucleares iraníes con más de una docena de bombas antibúnker de 13 600 kg y más de dos docenas de misiles de crucero Tomahawk.
Inmediatamente después de los ataques, el presidente Donald Trump afirmó que habían «destruido» el programa nuclear de Irán «como nunca se había visto antes». Parnell se hizo eco de esa conclusión el miércoles.
Más información: Los ataques estadounidenses retrasan hasta dos años el programa nuclear iraní, según el Pentágono
Esta imagen satelital de Maxar Technologies, fechada el 27 de junio de 2025, muestra una vista general de la planta de enriquecimiento de combustible de Fordow una semana después de los ataques estadounidenses contra tres instalaciones nucleares iraníes (AFP).
Colonos israelíes irrumpieron durante la noche en una casa del pueblo palestino de Mu’arajat al-Sharqiya, en la zona sur del valle del Jordán, en la Cisjordania ocupada, y obligaron a huir a la familia que vivía allí, según el grupo activista Looking the Occupation in the Eye.
«Están empezando a construir un asentamiento muy cerca de las casas de la comunidad, como ocurrió recientemente en Maghayer a-Dir, donde los residentes se vieron obligados a marcharse», afirmó el grupo en una publicación en X.
Según los informes, los colonos también robaron dinero en efectivo y un aparato de aire acondicionado, y se relajaron en el patio de la casa después de obligar a la familia a huir.
Según The Times of Israel, que cita a un activista israelí que ayuda a los residentes de la aldea, había alrededor de 25 colonos presentes en el lugar que lanzaron piedras a los activistas y a los aldeanos, y los persiguieron con palos.
Los ataques israelíes matan a 82 palestinos desde la medianoche, incluidos 38 en centros de ayuda
Al menos 82 palestinos murieron en ataques aéreos y tiroteos israelíes contra personas que buscaban ayuda en la Franja de Gaza durante la noche del miércoles al jueves, informó Haaretz, citando fuentes hospitalarias locales y el Ministerio de Salud de Gaza.
El ejército israelí continuó con sus intensos ataques desde la noche anterior en varias partes de la Franja de Gaza en la «escalada más grave de los últimos días», según el informe. Cinco personas murieron cerca de los centros de distribución de ayuda estadounidense-israelí y 38 murieron mientras intentaban recibir ayuda humanitaria, según las fuentes.
Según el hospital Shifa de la ciudad de Gaza, 17 personas murieron en un ataque contra una escuela que albergaba a residentes desplazados en el barrio de Al-Rimal, entre ellas mujeres y niños.
Una experta de la ONU pidió el jueves a los Estados que impongan un embargo de armas y rompan sus relaciones comerciales y financieras con Israel en medio de su «campaña genocida» en Gaza.
En un discurso ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU en el que presentó su último informe, la relatora especial de la ONU para los territorios palestinos ocupados, Francesca Albanese, dijo que Israel es responsable de «uno de los genocidios más crueles de la historia moderna».
El periódico libanés Al-Akhbar informa de que la última propuesta de alto el fuego en Gaza se centra en tres cuestiones fundamentales.
- Las fuerzas israelíes se retirarán a las posiciones que ocupaban antes del colapso del último alto el fuego, el 2 de marzo, y permanecerán estacionadas a lo largo del llamado Corredor de Filadelfia.
- Se restablecería el mecanismo de las Naciones Unidas para la entrega de ayuda, «a fin de garantizar el suministro ininterrumpido». El informe sugiere que se utilizaría exclusivamente el mecanismo de las Naciones Unidas, ya que no menciona el mecanismo de ayuda de la Fundación Humanitaria para Gaza de Estados Unidos e Israel.
- La propuesta incluye el compromiso de continuar con negociaciones más amplias, posiblemente con miras a poner fin a la guerra, incluso si no se alcanza un acuerdo antes de que comience la tregua inicial.
Es muy raro que un documental sea objeto de controversia antes incluso de su emisión.
Pero «Gaza: Médicos bajo ataque», producido por Basement Films, iba a ser emitido por la BBC hace menos de dos semanas.
Sin embargo, el 20 de junio, la cadena pública británica anunció, tras una larga serie de retrasos, que había retirado la película.
«Hemos llegado a la conclusión de que la emisión de este material corría el riesgo de crear una percepción de parcialidad que no cumpliría con los altos estándares que el público espera con razón de la BBC», afirmó en un comunicado.
Sin embargo, la BBC no explicó por qué la película no habría cumplido con estos «altos estándares».
Más información: Gaza: Médicos bajo ataque: un impactante documental denuncia los ataques deliberados de Israel contra personal sanitario
Hombres palestinos transportan los cadáveres de niños muertos ese mismo día en un ataque israelí en la ciudad de Gaza, durante un cortejo fúnebre desde el Hospital Bautista hasta un cementerio, el 2 de julio de 2025 (AFP).
Contratistas estadounidenses que custodian los centros de distribución de ayuda en Gaza están utilizando munición real y granadas aturdidoras, según testimonios y vídeos obtenidos por The Associated Press.
Dos contratistas estadounidenses, que hablaron con la AP bajo condición de anonimato porque revelaban operaciones internas de sus empleadores, dijeron que el personal de seguridad contratado a menudo no estaba cualificado, no había sido investigado, iba fuertemente armado y parecía tener carta blanca para hacer lo que quisiera.
«Hay personas inocentes que están resultando heridas. Gravemente. Sin necesidad», afirmó el contratista con experiencia militar.
Los vídeos filtrados, grabados por un contratista en los lugares, muestran a cientos de palestinos apiñados entre puertas metálicas, luchando por conseguir ayuda mientras se disparan armas de fuego, granadas aturdidoras y spray pimienta. En otros clips, se oye a hombres de habla inglesa discutir formas de dispersar a la multitud y animarse unos a otros después de los disparos, según la AP.
El ministro de extrema derecha israelí pide unir fuerzas para detener el acuerdo de alto el fuego
El ministro de Seguridad Nacional de Israel, Itamar Ben Gvir, declaró a la cadena pública Kan que no apoyará el acuerdo de alto el fuego que se está negociando actualmente, e instó al ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, a unir fuerzas y votar en contra.
«Espero que Smotrich se una a mí… No debemos detener la guerra sin la victoria», dijo el ministro ultranacionalista, que también criticó la decisión de reanudar la entrega de ayuda humanitaria en Gaza.
«Me avergüenza haber sido el único miembro del gabinete que votó en contra. Si queremos ganar, tenemos que llegar hasta el final», afirmó.
Los ataques israelíes matan a más de 30 personas en Gaza desde la medianoche
Más de 30 personas han muerto en los ataques israelíes en toda la Franja de Gaza desde la medianoche del jueves, según un informe de la agencia de noticias palestina Shehab.
Hombres palestinos transportan los cadáveres de niños muertos ese mismo día en un ataque israelí en la ciudad de Gaza, durante un cortejo fúnebre desde el Hospital Bautista hasta un cementerio, el 2 de julio de 2025. (AFP)
Hamás está satisfecho con las garantías para poner fin a la guerra de Gaza incluidas en la propuesta de alto el fuego que ha recibido, según informó el medio de comunicación saudí Asharq, citando a una fuente bien informada.
Según el informe, la propuesta garantiza que los mediadores se comprometen a que ambas partes no reanudarán los combates mientras las negociaciones estén en curso.
Sin embargo, otra fuente cercana a Hamás afirma al medio que la nueva propuesta presentada al grupo solo incluye cambios menores con respecto a la presentada anteriormente por el mediador estadounidense Steve Witkoff.
Se espera que Hamás dé su respuesta al marco propuesto el viernes, según el informe.
Una nueva directiva del Ministerio de Asuntos de la Diáspora de Israel ha prohibido la entrada a Israel a decenas de defensores políticos y jurídicos de Estados Unidos, Reino Unido, Canadá y Europa por su «deslegitimación intencionada del Estado de Israel y sus fuerzas de defensa», según el documento.
Ya no se concederán visados de entrada a quienes «a sabiendas» y «públicamente» hayan pedido el boicot a Israel; difundido contenidos que niegan el Holocausto; negado el impacto de los ataques perpetrados por Hamás en el sur de Israel el 7 de octubre de 2023; o «apoyado o publicitado» iniciativas para que ciudadanos o soldados israelíes rindan cuentas ante tribunales no israelíes, según el texto.
Entre las organizaciones afectadas se encuentra la Fundación Hind Rajab, que lleva el nombre de la niña de cinco años de Gaza que murió por una ráfaga de disparos israelíes mientras esperaba a los servicios de emergencia. Había pasado horas dentro de un vehículo asediado como única superviviente entre los cadáveres de sus familiares.
El grupo ha desempeñado un papel fundamental en la localización de miembros del ejército israelí, utilizando sus cuentas en las redes sociales y alertando a los gobiernos internacionales sobre su paradero para que puedan ser detenidos.
Más información: «Sin precedentes»: una directiva israelí prohíbe la entrada a decenas de estadounidenses y europeos por defender a
Manifestantes en Tel Aviv exigen el fin de la guerra en Gaza y la devolución de los cautivos israelíes, el 2 de julio de 2025 (Ammar Awad/Reuters).
Buenos días, lectores de Middle East Eye:
Aquí tienen las últimas noticias sobre la guerra de Israel en Gaza y los acontecimientos en la Cisjordania ocupada:
- El acuerdo de alto el fuego propuesto entre Israel y Hamás contemplaría la liberación de 10 de los cautivos que siguen con vida y la devolución de 18 cadáveres que se encuentran en su poder en cinco etapas a lo largo de un periodo de 60 días, según un informe de The New York Times.
- El Ministerio de Sanidad de Gaza afirmó el miércoles que 139 palestinos habían muerto y 487 habían resultado heridos por los ataques israelíes en las últimas 24 horas.
- La Administración del presidente Donald Trump está reteniendo fondos previamente aprobados para escuelas durante lo que la Casa Blanca denomina un proceso de revisión en curso, y un grupo de investigación sin ánimo de lucro afirma que se están reteniendo 6200 millones de dólares. La Administración ha amenazado a escuelas, universidades y centros de enseñanza superior con retenerles fondos federales por cuestiones como las protestas a favor de Palestina contra la guerra de Israel en Gaza.
- Los ministros del gabinete del partido Likud del primer ministro Benjamin Netanyahu pidieron el miércoles que Israel anexione la Cisjordania ocupada antes de fin de mes, al presentar una petición antes de la reunión de Netanyahu con el presidente estadounidense Donald Trump la próxima semana.
- La Policía Metropolitana informó que cuatro personas fueron detenidas tras una protesta de Palestine Action en Westminster, durante una manifestación frente al Parlamento mientras los diputados aprobaban la decisión del Gobierno británico de prohibir al grupo activista como organización terrorista.