MISCELÁNEA 5/02/2025

DEL COMPAÑERO Y MIEMBRO DE ESPAI MARX, CARLOS VALMASEDA

INDICE
1.Contra el neocolonialismo minero en Malí.
2. Los BRICS y el «capitalismo multipolar».
3. El gran trabajo de la Fundación Hind Rajab
4. Vuelta al «patio trasero».
5. Geopolítica del capitalismo, 1.
6. Posible impacto de los aranceles.
7. Somos pocos.
8. Alemania: elecciones, inmigración y extrema derecha.
9. Sobre Trump y Palestina (Nota de José Luis Martín Ramos).

1. Contra el neocolonialismo minero en Malí

Un ejemplo de cómo las autoridades malienses intentan librarse del yugo del neocolonialismo en el sector minero.
https://afriquexxi.info/Mali-

Malí. El Estado rompe con el orden liberal en la minería industrial

Análisis –Desde el golpe militar de 2020, las autoridades malienses mantienen un tenso pulso con las empresas extranjeras titulares de licencias mineras. Ambas partes se disputan enconadamente los ingresos del subsuelo en base a la nueva legislación.

Antigua mina de oro industrial en la región de Kayes, al oeste de Malí, 2015.

Guillaume Bagayoko

Este artículo se basa en encuestas realizadas por el autor durante un periodo de diez años (2013-2022) en el marco de su trabajo de doctorado. Cf. Guillaume Bagayoko, L’exploitation industrielle de l’or au Mali. Genèse et fonctionnement d’un réseau transnational, 1896-2017, tesis doctoral en Ciencias Políticas, Universidad de Lille, 2023.

En noviembre de 2024, el gobierno maliense encarcela a Terence Holohan, director general de la empresa australiana Resolute Mining, que explota oro en el sur de Malí desde 2008. En diciembre, la justicia maliense emite una orden de detención contra Mark Bristow, director general de la empresa canadiense Barrick Gold, que responde suspendiendo sus operaciones en Loulo-Gounkoto1. Descrita como una de las mayores compañías auríferas del mundo, Barrick Gold ha estado extrayendo oro en el oeste de Malí desde su fusión con la británica Randgold en 2018. Randgold comenzó a extraer oro en Malí en 1996, cuando adquirió los activos de la empresa austriaco-estadounidense BHP-Utah.

Los motivos de estas acciones legales convergen en la acusación de que estas empresas están expoliando al Estado. Al mismo tiempo, el Estado impone ahora las disposiciones del código minero de 2023, que le es mucho más favorable, sobre los contratos existentes firmados anteriormente.

Antes del golpe de 2020, Malí siempre se había abstenido de encarcelar a los representantes de los grupos mineros. Además, desde 1987, había decidido recurrir al arbitraje internacional para resolver sus litigios con las empresas mineras extranjeras. Hasta entonces, Malí no les había obligado a cumplir la nueva normativa mientras los contratos fueran válidos.

En realidad, estos cambios reflejan la afirmación del gobierno maliense de su ruptura con el orden liberal imperante en el mundo desde la caída del muro de Berlín. Y esta ruptura tiene una cierta profundidad histórica.

Nacionalización en la independencia

El orden liberal se basa en ideas y prácticas que preconizan la desvinculación del Estado de la producción en favor de los agentes privados y la privatización de los bienes públicos. Según Daniel Yergin y Joseph Stanislaw2, la mayor venta de activos públicos del mundo tuvo lugar tras la caída del Muro de Berlín.

En el sector extractivo de Malí, esto se ha traducido en la supresión de todas las empresas estatales; un límite del 20% a la participación del Estado en empresas conjuntas; la ausencia de representantes del Estado en las minas; y la transferencia de la autoridad judicial al Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI).

Malí, antigua colonia francesa, obtuvo la independencia en 1960 bajo la presidencia socialista del civil Modibo Keïta. Con la ayuda de la URSS, el gobierno creó en 1961 el Bureau Minier du Mali, una empresa nacional. En 1963 pasó a llamarse Société nationale de recherches et d’exploitation des ressources minières (Sonarem). Su función era explorar y extraer recursos del subsuelo. En 1963, Malí introdujo su primer código minero poscolonial, que implícitamente convertía a Sonarem en la única entidad autorizada para emprender actividades mineras industriales. En otras palabras, se excluyó a las empresas privadas de la propiedad de los recursos minerales. Estas empresas sólo pueden dedicarse a la búsqueda y extracción de recursos en nombre del Estado, a cambio de una remuneración. Esto representó una ruptura con el liberalismo colonial basado en el reconocimiento de los derechos de propiedad privada.

El socialismo, «única garantía de estabilidad»

Entre 1963 y 1968, sólo dos empresas privadas occidentales operaron en el sector extractivo maliense por cuenta del Estado. Se trata de la empresa alemana Klöckner (para el estudio de viabilidad de la explotación de los yacimientos de fosfato de Tilemsi, en el norte) y la británica Selection Trust (para la exploración de diamantes de Kéniéba, en el oeste). La mayor parte de los trabajos geológicos fueron realizados por el Estado en colaboración con la URSS, y no por Francia. Hasta entonces, Francia había sido el principal actor en la exploración minera, pero quedó al margen como consecuencia de las tensiones derivadas de la desintegración de la Federación de Malí.

La minería no fue el único sector nacionalizado por el Estado en los años sesenta. La mayoría de los sectores de la economía se vieron afectados. Por ejemplo, en 1960 se creó la Société Malienne pour l’Importation et l’Exportation (Somiex), que tenía el monopolio del comercio3. En aquella época, la nacionalización de la economía formaba parte de la estrategia de importación del Estado socialista. Para los dirigentes de la época, como Seydou Badian Kouyaté4 (Ministro de Desarrollo de 1962 a 1965), el socialismo era «la única garantía de estabilidad política».

En noviembre de 1968, el gobierno de Modibo Keïta fue derrocado por un golpe militar dirigido por el teniente Moussa Traoré, que más tarde se convertiría en general del ejército. El golpe demostró que la importación del socialismo a Malí no había traído la estabilidad política. Una de las retóricas utilizadas para legitimar al nuevo gobierno fue la eliminación del socialismo. La inserción del orden liberal en la economía maliense en general y en las minas en particular fue gradual, desde el reconocimiento de los derechos de propiedad privada hasta la venta de bienes públicos.

La presión de Francia

Cuando Moussa Traoré llegó al poder, Malí ya se había puesto en contacto con Francia para romper con la nacionalización de la economía. Este compromiso había sido asumido por el gobierno de Modibo Keïta en el marco de los acuerdos monetarios franco-malienses (1967), una de cuyas consecuencias inmediatas fue la devaluación del franco maliense ese mismo año. La liberalización de la economía maliense fue la condición impuesta por el gobierno de De Gaulle para cooperar en la convertibilidad del franco maliense, que se había creado en 19625.

En los dos años que siguieron a la toma del poder por los militares, varias misiones diplomáticas francesas visitaron Malí para reiterar la exigencia de Francia de que se aplicaran los acuerdos. El siguiente extracto del informe de la misión enviada a Moussa Traoré en enero de 1970 por Yvon Bourges (entonces Secretario de Estado de Asuntos Exteriores) da fe de la presión francesa sobre el dirigente maliense:

El Sr. Yvon Bourges hizo hincapié en la grave preocupación del gobierno francés por el empeoramiento de la situación económica y financiera general de Malí, y en particular por el constante deterioro de la cuenta de explotación, el persistente déficit presupuestario y la falta de signos de recuperación en las empresas estatales y en el Banco de Desarrollo de Malí. Insistió mucho en la necesidad de tomar medidas inmediatas en todos estos ámbitos […] e indicó que los esfuerzos de Francia en apoyo de Mali sólo podían continuar si el gobierno maliense daba pruebas de su voluntad de éxito: ya no es momento de declaraciones de intenciones, sino de pasar a la acción.

En este contexto, el gobierno de Moussa Traoré liberalizó la economía, rompiendo el monopolio de las empresas estatales. Una medida emblemática fue la abolición del monopolio comercial de Somiex en 1971. En el caso concreto de las minas, el Estado reconoció los derechos de propiedad privada gracias a la reforma del código minero en 1969, que también puso fin al monopolio de Sonarem.

Atracción de inversores extranjeros

En 1969, el gobierno suprimió también la disposición legal que había impedido la privatización de las empresas estatales bajo Modibo Keïta. Esto significa que el movimiento de privatización en Malí es anterior a los programas de ajuste estructural (PAE) de las instituciones financieras internacionales, que no comenzaron hasta 1982. Sin embargo, fue en el marco de los PAE -es decir, a instancias del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional- cuando se disolvieron la mayoría de las empresas estatales, como Somiex en 1988.

El gobierno de Moussa Traoré no disolvió ninguna empresa minera. Al contrario, en asociación con la URSS, creó en 1983 una empresa extractiva pública, la Société de gestion et d’exploitation des mines d’or de Kalana (Sogemork). Sin embargo, el gobierno vendió los datos geológicos nacionales a empresas extranjeras: la estadounidense Ree-Co Minerals Inc, la austroamericana BHP-Utah y la canadiense Iamgold. Además, para ofrecer una mejor protección jurídica a los grupos mineros extranjeros, el gobierno acordó en 1987 transferir la autoridad judicial del Estado al Cirdi. Este último pertenece al Grupo del Banco Mundial y tiene su sede en París.

Como ilustra el siguiente extracto de una entrevista con un antiguo alto funcionario minero en Bamako en 2017, el objetivo de estas políticas liberales era hacer atractivo el subsuelo:

Nuestros países decidieron crear las mejores condiciones para atraer a los inversores. Ahí es donde introdujimos la estabilización del régimen, ahí es donde introdujimos las exenciones aduaneras, las exenciones fiscales; ahí es donde diseñamos la limitación de la participación, ahí es donde introdujimos tantas pequeñas cosas que podían atraer a los inversores. El objetivo era facilitar al máximo que los inversores recuperaran su dinero. Así que las garantías formaban parte de eso, las ventajas fiscales formaban parte de eso, el sistema fiscal y, mejor aún, incluso la resolución de litigios. Hemos decidido que estos litigios ya no se resolverán en nuestros países, y que el Cirdi será el organismo encargado de resolver los litigios entre las empresas mineras y nosotros. En realidad, las empresas mineras no son sujetos de derecho internacional. Los Estados son los sujetos del derecho internacional. Pero mediante este artificio jurídico, han sido elevadas al mismo nivel que nosotros.

En la misma línea, en julio de 1995, Ibrahim Abba Kantao (Director Nacional de Geología y Minas) argumentaba en L’Essor (un medio de comunicación público) que, sin las multinacionales, el desarrollo de las industrias extractivas de Malí sería imposible: «No creo que la liberalización del sector minero sea perjudicial para nuestro país.[Mientras no aboguemos por el liberalismo, nuestros recursos no tendrán ninguna posibilidad de ser explotados».

En 1991, un código minero ultraliberal

La instauración del orden liberal en Malí, y más en general en África, no se debe únicamente a presiones exteriores. Fue el resultado de un «encuentro de mentes»6 entre fuerzas locales y externas.

En marzo de 1991, el gobierno de Moussa Traoré fue derrocado por un golpe militar dirigido por el coronel Amadou Toumani Touré, conocido comúnmente como ATT. Más tarde se convertiría en general del ejército, como su predecesor. ATT devolvió el poder a los civiles un año después, antes de recuperarlo en las urnas en 2002. Sin embargo, en el breve periodo comprendido entre 1991 y 1992, su gobierno dio un paso decisivo. Disolvió Sogemork en febrero de 1992.

Un año antes, con la ayuda del Banco Mundial, su gobierno elaboró un nuevo código minero, el más favorable a las empresas privadas en la historia de Malí, incluido el periodo colonial. Este código concede a las empresas exenciones aduaneras sobre los productos petrolíferos durante toda la duración de su contrato, es decir, treinta años, mientras que en el código anterior (1970) estas exenciones sólo se concedían durante la fase de investigación geológica. También redujo el impuesto ad valorem (impuesto sobre el valor de las ventas) del 5% al 3%. Además, a diferencia del código de 1970, que no fijaba un umbral para la participación del Estado en las empresas mixtas, el código de 1991 limita esta participación al 20%. Además, el código de 1991 limita los derechos del Estado sobre los productos mineros a la recaudación estricta de impuestos y dividendos.

Los mandatos del Banco Mundial

La mayoría de estas disposiciones se repitieron en los códigos posteriores, hasta el de 2023. A diferencia de sus sucesores, el código de 1991 impone pocas restricciones medioambientales a las multinacionales. Por último, les garantiza la estabilidad fiscal al tiempo que les permite elegir el código que les parezca más favorable. En otras palabras, el Estado no las obliga a cumplir la nueva normativa, pero las multinacionales son libres de acogerse a ella como deseen.

De este modo, las multinacionales, cuyas actividades se regían anteriormente por el código minero de 1970, obtienen las ventajas del código de 1991. Esto explica que, de 1991 a 2017, las mayores minas de oro de Malí se rigieran por el código de 1991, aunque inicialmente estuvieran sujetas al código de 1970. Es el caso de la mina de Loulou (explotada por Randgold y luego por Barrick Gold), la mina de Syama (explotada por BHP-Utah, Randgold y luego por Resolute Mining) y la mina de Sadiola (explotada por Iamgold, la sudafricana Anglogold Ashanti y luego la canadiense Allied Gold). A la hora de renovar su contrato minero de Sadiola en 2017, Anglogold Ashanti e Iamgold se mostraron reticentes a aplicar el código de 2012 vigente en ese momento, alegando las ventajas del código de 1991. Este es el principal punto de desacuerdo con el Gobierno.

El punto álgido de la liberalización de la minería industrial en Malí fue la disolución de la última empresa minera pública, Sonarem, en 2000 por el gobierno de Alpha Oumar Konaré. Esta medida estaba en consonancia con la opinión del Banco Mundial de que, en aras de la estabilidad política, los gobiernos debían retirarse de la minería en favor del sector privado. En una entrevista en 2021, un antiguo asesor del Banco Mundial explicó que esta idea se había extendido primero a América Latina y luego a África: «Fue el Banco Mundial el que empezó a decir: ‘Ahí estáis, tenéis el potencial para el cobre, el oro, etc. No podéis seguir explotándolo vosotros solos. No podéis seguir explotando estos yacimientos por vuestra cuenta. Porque el riesgo es demasiado grande. Tienes un yacimiento de cobre y el precio del cobre baja: no puedes seguir produciendo cobre. Y lo haces con el dinero de la nación». El Banco Mundial dijo: ‘Dejemos que las empresas mineras asuman ese riesgo de inversión’».

Rangold, «una de las grandes lacras»

La presión ejercida por los militares sobre las empresas mineras transnacionales es fruto de ideas anteriores a su llegada al poder sobre el reparto desigual de los recursos. Esta era también la percepción de muchos ciudadanos malienses.

Entrevistado en 2017, el representante maliense de una multinacional confesó que su propia esposa le acusaba de complicidad en el saqueo de los recursos de Malí. Incluso algunos de los que se enriquecían con el oro de Malí admitían que el Estado ganaba menos que las empresas extranjeras. Las ventajas del código de 1991 eran consideradas abusivas por los altos funcionarios de la administración minera, que las denunciaban regularmente, incluso en público.

En el caso concreto de Randgold (ahora Barrick Gold), los altos funcionarios encargados de recaudar los ingresos mineros del Estado no ocultaban su exasperación por el hecho de que la empresa no hubiera pagado ni un solo dividendo a Malí desde el inicio de la explotación de la mina de Loulo en 2005. El siguiente extracto de una entrevista con uno de ellos, realizada por el autor de estas líneas en 2017, da fe de ello:

Uno de los mayores problemas del sector minero en este momento es Randgold. En cada reunión, llamamos la atención del Gobierno sobre este punto. Desde la creación de Loulo, hace casi veinte años, Randgold no ha pagado un solo franco en dividendos al Estado. Eso se debe a que hay un párrafo en su acuerdo que dice que mientras [la mina] deba un franco a un accionista, no puede haber dividendos hasta que se haya liquidado esa cantidad. Así que Randgold se ha aprovechado de esta cláusula para endeudar la mina de forma regular, a pesar de obtener beneficios extremos. Siempre lo hemos condenado. Cada vez que llega un nuevo ministro de Finanzas o de Minas, dicen que van a revisar la situación. Pero después, cuando se reúnen con la empresa, no oímos nada más.

En realidad, las críticas a la política liberal del Estado y las multinacionales se remontan a los años noventa. Aunque a menudo se ha denunciado a los sucesivos gobiernos por su benevolencia con las multinacionales, ninguno ha tomado decisiones radicales. Por tanto, las críticas se quedaron en el vacío.

¿El fin de la edad de oro del liberalismo?

Al llenar este vacío con procesos penales contra ejecutivos de empresas extranjeras, al imponer un nuevo código minero retroactivo, al aumentar la participación del Estado en las empresas mineras al 30% con la posibilidad de obtener esta participación en los productos mineros, y al crear una empresa minera pública (2022), los militares en el poder rompen con el legado de los programas de ajuste estructural. Es innegable que se trata del fin de la edad de oro del liberalismo en la minería industrial de Malí.

Antes que ellos, otros militares, en torno al capitán Amadou Haya Sanogo, que derrocó al TCA en 2012, adoptaron una postura dura contra las empresas mineras. Armados, acudieron a la explotación aurífera de Sadiola, en el oeste del país, para inspeccionar las instalaciones donde el oro se transformaba en lingotes. Pero el poder de Sanogo duró muy poco.

A estas alturas, es difícil hablar de un retorno de la historia. A diferencia del régimen de Modibo Keïta, el gobierno actual no reivindica el monopolio estatal de las minas ni ha abolido los derechos de propiedad privada. Las nacionalizaciones actuales difieren de las de los años sesenta en que no suponen la apropiación total de las actividades mineras industriales. Por el contrario, el Estado está comprando minas explotadas anteriormente por multinacionales. Sin embargo, lo que ambos regímenes tienen en común es el refuerzo del empresariado estatal, alimentado por la retórica de la soberanía nacional.

Guillaume Bagayoko

Guillaume Bagayoko es doctor en Ciencias Políticas por la Universidad de Lille y profesor en el Instituto de Estudios Políticos de Lille.

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2. Los BRICS y el «capitalismo multipolar»

La entrada de Indonesia en los BRICS lleva al autor a reflexionar sobre los BRICS como una alternativa de capitalismo multipolar frente a la agresividad occidental.
https://lvsl.fr/admission-de-

El ingreso de Indonesia en los BRICS: un nuevo paso hacia el «capitalismo multipolar»

François Polet 04 de febrero de 2025
La admisión relámpago de Indonesia en el grupo BRICS ha renovado los interrogantes sobre su expansión. El atractivo de la coalición se basa en su potencial económico y su ambivalente horizonte geopolítico, pero la cooptación de nuevos miembros depende de criterios «amplios», cuya aplicación privilegia los intereses de los miembros originales. Aunque la reelección de Donald Trump podría romper temporalmente el impulso «pro-BRICS» de los últimos años, la adhesión de Indonesia al grupo representa un nuevo ladrillo en la construcción de un mundo capitalista multipolar. Por François Polet, doctor en sociología e investigador en el Centro tricontinental (CETRI).

Una larga marcha hacia el capitalismo multipolar

Los BRICS fueron creados en 2009 (por Rusia, China, India y Brasil) con el objetivo de reformar un sistema internacional dominado por los países occidentales e intensificar la cooperación económica entre sus miembros. En cierto modo, eran el equivalente no occidental del G7, un club de países ricos que pretendía coordinar sus puntos de vista sobre las principales cuestiones económicas y financieras del mundo. Sin embargo, como señalan los autores de un número reciente deAlternatives Sud, a pesar de su uso de una retórica progresista, los BRICS no pretenden transformar el modelo de desarrollo dominante promovido por el G7, sino más bien trabajar por el advenimiento de un «capitalismo multipolar».1

Este foro intergubernamental no se formó en 2009 por casualidad. Sus miembros crecieron tan rápidamente durante la década de 2000 (y la de 1990 en el caso de China) que su influencia en las instituciones de gobernanza mundial estaba cada vez más desfasada con respecto a su peso real en la economía mundial. Una situación cada vez más insostenible para los países afectados. Tanto más cuanto que la recesión de 2007-2008 acababa de demostrar que la arquitectura internacional no sólo no era equitativa, sino que además era incapaz de prevenir la aparición de crisis sistémicas con efectos devastadores para los países en desarrollo. Los futuros miembros se pusieron de acuerdo muy pronto sobre la necesidad de «una nueva moneda de reserva internacional para contrarrestar al dólar y estabilizar el sistema financiero mundial »2.

Los BRICS han seguido una doble estrategia consistente en aumentar su influencia dentro de las instituciones existentes y crear estructuras alternativas, en particular el Nuevo Banco de Desarrollo y el Acuerdo de Reservas Contingentes (un fondo de reserva de divisas) creado en 2014. Las crecientes tensiones entre los países occidentales, China y Rusia desde la segunda mitad de la década de 2010, con la anexión de Crimea, la afirmación de las ambiciones de Xi Jinping en Pekín, la guerra comercial iniciada por Donald Trump, la invasión rusa de Ucrania y, por último, las sanciones occidentales contra Rusia, han aumentado gradualmente la dimensión geopolítica de los BRICS, que Pekín y Moscú tratan ahora explícitamente de transformar en la plataforma antioccidental de una «mayoría global». O incluso como el embrión de un orden internacional alternativo.

Trece años separan la primera ampliación de los BRICS, con la admisión de Sudáfrica en 2010, de la segunda, en agosto de 2023, en la cumbre de Johannesburgo, cuando seis países fueron invitados a unirse al grupo: Irán, Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Argentina, Egipto y Etiopía. El año 2023 también puso de relieve el atractivo de la coalición entre los países del Sur Global, con no menos de cuarenta países que expresaron su interés en unirse al foro. Más de la mitad han solicitado oficialmente su adhesión. En la próxima Cumbre, en octubre de 2024 en Kazán, se creó una nueva categoría de países «socios» de los BRICS, a la que fueron invitados trece países aspirantes. Entre ellos se encontraba Indonesia, que fue cooptada dos meses después, en enero de 2025, para convertirse en el décimo miembro de pleno derecho de la coalición3. La inclusión del país más poblado del sudeste asiático y del mundo musulmán da una nueva dimensión a la coalición, que ahora representa a la mitad de la humanidad y a más del 40% de la economía mundial.

Una atracción magnética

En un artículo escrito para la Africa Policy Research Initiative, Mihaela Papa analiza las razones de la reciente expansión de la coalición.4 «La atracción magnética de los BRICS» se basa en la fuerza de su idea central – la promesa de los mercados emergentes en un mundo más equilibrado – y en la multiplicidad de interpretaciones a las que se presta esta idea, en particular en lo que se refiere a los objetivos y los medios para reformar el sistema internacional. Una fuerza de gravedad reforzada por la creciente proactividad de sus miembros, encabezados por China y Rusia, en la construcción de un bloque contrahegemónico.

La ambigüedad del proyecto contribuye a su atractivo en la medida en que permite la coexistencia de motivaciones heterogéneas entre los candidatos. La participación en los BRICS puede verse ante todo como una forma de estrechar lazos con economías e instituciones financieras en rápida expansión: la promesa de inversiones extranjeras, asociaciones, acceso a mercados, créditos, recursos energéticos y tecnologías… potencialmente sin tener que recurrir al dólar. Esta cuestión pragmática es la principal motivación de la mayoría de los nuevos miembros de pleno derecho y «socios». En segundo lugar, la participación en la coalición puede estar motivada por la necesidad de reforzar la autonomía estratégica de un país, diversificando sus relaciones diplomáticas y comerciales – reduciendo su vulnerabilidad a la presión occidental.

Por último, la participación en los BRICS conlleva la promesa de contribuir al advenimiento de un mundo multipolar. A veces se entiende en el sentido «reformista» de una democratización de la gobernanza mundial, ofreciendo más espacio al «Sur global». A veces se entiende en un sentido «radical» o «revisionista», como una lucha contra los principios y prácticas asociados a Occidente, ya sea en términos de geopolítica imperialista o de concepción universal de la democracia y los derechos humanos (más raramente en términos de libre comercio, ardientemente defendido por la coalición frente a las ambiciones proteccionistas de Estados Unidos…). En otras palabras, mientras que la mayoría de los países ven su participación en los BRICS como una expresión concreta del principio de «no alineamiento activo» o de «multialineamiento», encarnado por India y Brasil5, otros lo ven sobre todo como una expresión de su alineamiento con el campo antioccidental, como en el caso de Irán, Venezuela, Cuba, etc.

Criterios compartidos, intereses contingentes

Si bien estas consideraciones proporcionan cierta información sobre las motivaciones, dicen poco sobre el proceso de selección de los numerosos candidatos. En teoría, la decisión de invitar a un nuevo miembro se toma por consenso. El país candidato debe haber demostrado su adhesión a los principios de los BRICS (incluida la reforma de la gobernanza mundial y el rechazo de las sanciones no validadas por la ONU), tener influencia regional, mantener buenas relaciones con los miembros y contribuir al fortalecimiento del grupo. La formalización de los criterios ha sido objeto de tensiones entre los miembros iniciales, al igual que el ritmo de ampliación del grupo. Mientras que China y Rusia presionan para que la coalición se amplíe rápidamente, India y sobre todo Brasil temen que su influencia y su estatus se diluyan.6 Más allá de los principios, el proceso de cooptación parece guiarse por «una mezcla de consideraciones pragmáticas, intereses contingentes y soberanía quisquillosa», como señala Laurent Delcourt.7

Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos eran los candidatos obvios por el peso financiero y el poder energético que aportarían al grupo. La candidatura de Argentina fue impulsada por la diplomacia brasileña, con vistas a reforzar el polo latinoamericano del grupo, pero sobre todo para evitar que se convirtiera en «una fuente de riesgos al convertirse en un club de regímenes autoritarios con posiciones antioccidentales».8 Cuestiones diplomáticas del mismo orden contribuyeron a que Brasil bloqueara la entrada de Venezuela en la Cumbre de Kazán.9 La candidatura de Pakistán fue bloqueada por India por motivos de rivalidad regional.10 Y la no selección de Argelia estuvo motivada oficialmente por criterios económicos, pero Argel considera que los Emiratos, con los que sus relaciones son tensas, convencieron a India para que la vetara11.

Ecuaciones políticas internas y costes geopolíticos

La retirada de Argentina por parte del presidente Javier Milei recuerda que la lógica de la adhesión a los BRICS depende también de las ecuaciones políticas internas. Del mismo modo, la inclusión acelerada de Indonesia en los BRICS también es el resultado de un cambio político. El presidente Subianto, una figura autoritaria con fama de prorrusa, ha sacado a su país de su anterior postura de espera, dictada por la esperanza de no estropear su solicitud de ingreso en la OCDE. Es probable que el «no alineamiento» invocado por Yakarta para justificar este cambio de perspectiva responda claramente a los intereses de Moscú12. Un giro de los acontecimientos que probablemente explica la insistencia de Vladimir Putin en precipitar la adhesión de Indonesia… ignorando la moratoria sobre la ampliación del grupo anunciada por su propio ministro de Asuntos Exteriores seis semanas antes.13

La dilación de Arabia Saudí, que fue invitada a unirse al grupo en Johannesburgo pero que aún no había respondido formalmente a la invitación a principios de 2025, ilustra los temores sobre los costes geopolíticos de participar en una coalición dominada por potencias hostiles a Occidente. Las amenazas de Donald Trump, un mes antes de tomar posesión de su cargo, de imponer aranceles del 100% a los países que contribuyan a la desdolarización del comercio acentúan estos temores14. Esta diplomacia coercitiva podría romper temporalmente el impulso «pro-BRICS» de una serie de países que dependen en gran medida de Estados Unidos para su seguridad y su economía. Pero a largo plazo, es probable que tenga el efecto contrario: hacer que el club resulte más atractivo para los países en desarrollo que buscan un mundo más respetuoso con las soberanías y los intereses del «Sur global».

Notas :

1 CETRI, BRICS+ : une alternative pour le Sud global ?, Syllepse – CETRI, Paris – Louvain-la-Neuve, 2024.

2 Laurent Delcourt, «BRICS+: une perspective critique», en CETRI, Ibid.

3 Argentina declinó la invitación a principios de 2024, mientras que Arabia Saudí ni aceptó ni rechazó su invitación en enero de 2024.

4 Mihaela Papa, «The magnetic pull of BRICS», Africa Policy Research Insitute – APRI, 3 de diciembre de 2024.

5 Nótese que los dos nuevos miembros africanos -Egipto y Etiopía- son los mayores receptores de ayuda estadounidense del continente.

6 Estos criterios se especificaron en la Cumbre de Johannesburgo de agosto de 2023.

7 Ya en 2017, el deseo de China de ampliar los BRICS hizo temer que la dinámica se utilizara al servicio del proyecto de las Nuevas Rutas de la Seda, la principal prioridad diplomática de Xi Jinping. Véase Evandro Menezes de Carvalho, «Les risques liés à l’élargissement des BRICS», Hermès, La Revue, nº 79(3), 2017.

8 Editorial de un periódico económico brasileño (Valôr Econômico) citado en Oliver Stuenkel, «Brazil’s BRICS Balancing Act Is Getting Harder», America’s Quarterly, 21 de octubre de 2024.

9 En un contexto de empeoramiento de las relaciones entre los presidentes brasileño y venezolano vinculado a las condiciones de la reelección de este último en julio de 2024.

10 Mirza Abdul Aleem Baig, «Why Did Pakistan Fail To Secure BRICS Membership At 2024 Summit? – OpEd», Eurasia review, 27 de octubre de 2024.

11 El Moudjahid, 28 de septiembre de 2024. No obstante, Argelia ha entrado en la categoría de países socios y se ha adherido al Nuevo Banco de Desarrollo.

12 Obsérvese que este mismo principio de no alineamiento motivó que la presidencia anterior no se uniera a los BRICS, temiendo que esto se interpretara en Occidente como un acercamiento al eje Pekín-Moscú. Juergen Rueland, «Why Indonesia chose autonomy over BRICS membership», East Asia Forum, 25 de octubre de 2023.

13 Saahil Menon, «Why Was Indonesia’s BRICS Membership Short-Circuited?», Modern Diplomacy, 14 de enero de 2025.

14 https://fr.euronews.com/2024/

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3. El gran trabajo de la Fundación Hind Rajab

Bajo el nombre de una de las niñas asesinadas por Israel, la Fundación Hind Rajab se dedica a perseguir judicialmente por todo el mundo a los criminales de guerra israelíes que salen de su país. Una entrevista a su presidente.
https://thecradle.co/articles/

Para los soldados criminales de Israel, «no hay dónde correr, no hay dónde esconderse».

La Fundación Hind Rajab (HRF) lidera una campaña legal global contra los soldados israelíes implicados en crímenes de guerra, obligando cada vez más a estas tropas a evitar los viajes internacionales o arriesgarse a ser arrestadas, y negando a Israel la impunidad legal que busca desesperadamente.

Esteban Carrillo López 4 DE FEBRERO DE 2025

El 4 de enero, el reservista israelí Yuval Vagdani y sus amigos tuvieron que poner fin abruptamente a sus «vacaciones de ensueño» en Brasil y huir a la vecina Argentina al amparo de la oscuridad. La embajada israelí local había sido avisada de que el tribunal federal de Brasilia estaba preparando una orden de arresto contra Vagdani por crímenes de guerra cometidos durante su servicio en la Brigada Givati en el norte de Gaza.

Según se informa, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel desempeñó un papel fundamental para ayudar a Vagdani a escapar de la justicia, violando la soberanía brasileña al organizar su salida clandestina de Morro de Sao Paulo, en el estado de Bahía, hacia Argentina, y de allí a Miami antes de aterrizar finalmente de nuevo en Israel.

Unos días antes de su fuga nocturna, las autoridades judiciales brasileñas recibieron un informe de 500 páginas que recogía las propias publicaciones en redes sociales de Vagdani como prueba de sus delitos. En ellas, el reservista israelí se presenta alegremente colocando explosivos y detonando edificios residenciales enteros en el norte de Gaza, donde el ejército israelí pasó meses matando a decenas de miles de palestinos y destruyendo casi toda la infraestructura civil.

Aunque sus crímenes no se cometieron en Brasil, que es un Estado signatario de tratados internacionales como la Convención de Ginebra y el Estatuto de Roma, el país se adhirió a su responsabilidad legal de investigar y tomar las medidas judiciales adecuadas.

El caso judicial brasileño se convirtió en un hito en la lucha mundial contra la impunidad de los soldados y funcionarios israelíes responsables del primer genocidio retransmitido en directo del mundo. En los últimos meses, se han presentado decenas de denuncias similares en muchos países de todo el mundo. Desde Sri Lanka hasta Tailandia, desde Suecia hasta Ecuador, soldados israelíes individuales se encuentran en el punto de mira de una batalla global que se libra en los tribunales nacionales.

Liderando esta lucha está la Fundación Hind Rajab (HRF), una ONG con sede en Bélgica creada en septiembre de 2024 como una rama del Movimiento 30 de Marzo. La HRF, que lleva el nombre de la niña palestina de seis años Hind Rajab, asesinada de forma espantosa por las tropas israelíes en la ciudad de Gaza hace un año, ha conmocionado al aparato político y de seguridad israelí, obligando a sus autoridades a aplicar nuevas medidas para ocultar la identidad de los miembros de las tropas de todos los rangos y a emitir directrices oficiales sobre cómo evitar ser arrestado mientras se viaja al extranjero.

Mientras las fuerzas israelíes cambian su enfoque hacia la Cisjordania ocupada, HRF se mantiene firme en su misión, presentando denuncias de crímenes de guerra en jurisdicciones de todo el mundo y obligando a los soldados israelíes a evitar viajar o arriesgarse a ser arrestados.

El presidente de la HRF, Dyab Abou Jahjah, especialista en derecho internacional libanés-belga, habló recientemente con The Cradle en una entrevista exclusiva sobre el trabajo de la fundación, el apoyo que ha recibido de todo el mundo y las amenazas que las autoridades israelíes han lanzado públicamente contra él y la fundación.

(Esta entrevista ha sido editada por motivos de extensión y claridad)

The Cradle: ¿Qué impulsa la estrategia de la HRF de dirigirse a soldados israelíes individuales? ¿Cuál es el objetivo final de la fundación?

Jahjah: Cuando se producen genocidios o crímenes contra la humanidad, existe una necesidad global de justicia y rendición de cuentas, no solo por parte de las víctimas, sino también de quienes se solidarizan con ellas. Como muchos otros, me impactó profundamente presenciar el nivel de impunidad mostrado por los israelíes, que no solo cometían estos crímenes, sino que también los grababan y publicaban en las redes sociales, actuando como si estuvieran por encima de cualquier marco legal.

Estas provocaciones llevaron a discusiones y a un acuerdo con la gente que me rodeaba hace casi 15 meses de que había que hacer algo. Nuestro principal objetivo es acabar con la impunidad y crear algún tipo de responsabilidad para estos criminales.

Empezamos a presentar casos en noviembre de 2023, un mes después de que comenzara el genocidio, a través del Movimiento 30 de Marzo. Nos dimos cuenta de que, aunque se hace hincapié en el derecho internacional cuando se cometen crímenes de guerra, este tipo de derecho suele verse limitado por consideraciones geopolíticas y estar sujeto a los caprichos de los Estados y de personas poderosas.

Además, tiende a ser bastante lento. Así que decidimos sortear eso y acudir directamente al derecho nacional, porque los países pueden optar por hacer cumplir el derecho internacional o no, pero ninguna nación que se precie hará caso omiso de su propio sistema judicial. Dado que el Movimiento 30 de Marzo tiene un alcance más amplio, decidimos formar una organización que forme parte del movimiento pero que se centre exclusivamente en los litigios. Así nació la Fundación Hind Rajab.

The Cradle: ¿Qué jurisdicciones cree que serán más eficaces en el procesamiento de estos casos? ¿Ha visto usted que los poderosos aliados de Israel ejerzan presión sobre las jurisdicciones donde se han presentado denuncias?

Jahjah: Luchamos contra dos tipos de casos. Por un lado, los casos contra personas con doble nacionalidad que han participado en el genocidio de Gaza. Y, por otro, los casos contra soldados visitantes, de los que no sabemos si tienen otras nacionalidades, pero sabemos que han cometido crímenes de guerra y que viajan al extranjero principalmente por turismo.

Nuestra estrategia principal es centrarnos en los ciudadanos con doble nacionalidad porque, a diferencia de los soldados que viajan, tenemos tiempo para construir casos en profundidad contra ellos.

Cuando un soldado visita un país como Chipre o Brasil, podemos presentar denuncias porque estos países son signatarios del Estatuto de Roma. Creemos que su entrada activa la jurisdicción del país y le da la responsabilidad de actuar.

Algunos países se resisten a este enfoque, ya que quieren evitar la responsabilidad que exige el Estatuto. Debemos presionarlos para que acepten la jurisdicción, lo cual puede ser un desafío, pero a veces funciona, como en Chipre y Brasil, donde las autoridades israelíes se vieron obligadas a sacar a sus soldados de contrabando.

Siempre hay diferencias entre los países. En algunos, hay un total descuido; nos dicen: «No vamos a actuar», sobre todo en lo que respecta a los soldados visitantes. En el caso de los ciudadanos con doble nacionalidad, como los españoles, España no puede alegar falta de jurisdicción.

Por ejemplo, las autoridades de Barcelona desestimaron inicialmente nuestra denuncia contra un soldado hispano-israelí, pero en virtud del Estatuto de Roma, están obligadas a actuar. Si se trata de un ciudadano español, España no puede alegar falta de jurisdicción; ya no se trata de un caso de jurisdicción universal, al que muchos Estados se resisten para evitar conflictos diplomáticos.

Para los ciudadanos con doble nacionalidad, la jurisdicción está claramente definida por la legislación nacional, lo que hace que sus casos sean los más propensos a dar lugar a condenas.

The Cradle: ¿Cómo rastrea HRF a estos soldados y actúa con tanta rapidez para presentar denuncias?

Jahja: Aunque no puedo revelar todos los detalles, para no proporcionar a la otra parte información sobre nuestras operaciones, puedo decir que nos basamos en inteligencia de fuentes abiertas, en particular en las redes sociales. No somos fuerzas del orden y no rastreamos a las personas, sino que analizamos datos disponibles públicamente, lo que los propios soldados publican en línea. Muchos soldados israelíes se jactan abiertamente de sus crímenes, compartiendo vídeos y fotos de sí mismos en Gaza.

Cuando publican en plataformas públicas, diciendo: «Oh, mira, estoy en España. Estoy en Brasil, estoy aquí y estoy allí», lo vemos.

También utilizamos el periodismo de investigación para reforzar nuestros casos. Sin embargo, a diferencia de los periodistas, nuestro trabajo está orientado a la acción legal, lo que significa que cada paso debe ajustarse a los requisitos forenses y judiciales para no poner en peligro los casos.

The Cradle¿Han afectado a su trabajo los nuevos intentos de Israel de ocultar la identidad de los soldados?

Jahja: En absoluto. Cuando uno se graba a sí mismo cometiendo un delito, básicamente está confesando. Este material ya se ha recopilado. Está guardado, descargado e incluye sus metadatos. Está listo para ser presentado en el tribunal. Así que ahora es demasiado tarde para que empiecen a borrar cosas.

Si dejaran de usar las redes sociales, no sabríamos cuándo están de vacaciones, ya que no tenemos otra forma de averiguarlo. Pero no creo que nadie de esta generación deje de usar las redes sociales; no creo que eso suceda.

Además, las medidas que han tomado los israelíes son limitadas y están dirigidas principalmente a los medios de comunicación israelíes. Realmente no abordan lo que publican estos soldados. Esto es extraño en dos frentes. En primer lugar, es extraño porque los medios de comunicación israelíes no son en realidad la principal fuente de información sobre los soldados; esa sería su propia red social.

En segundo lugar, es moralmente extraño decirles a los soldados que dejen de publicar sus crímenes en las redes sociales en lugar de ordenarles que dejen de cometerlos. Dicho esto, no creo que las medidas que han tomado los israelíes afecten en absoluto a nuestro trabajo.

The Cradle: ¿Qué tipo de apoyo ha recibido HRF de las asociaciones jurídicas internacionales?

Jahja: Tenga en cuenta que, por lo general, no hacemos públicos nuestros casos hasta que es necesario. ¿Por qué adoptan este enfoque? Porque queremos sorprender al sospechoso.

Nuestro papel es estrictamente legal, aunque aplaudimos los esfuerzos que aplican presión pública cuando es necesario. No hacemos campaña activa para obtener apoyo, pero cuando las organizaciones locales se hacen cargo de los casos, las alentamos. Por ejemplo, en Brasil, nuestro caso se hizo público debido a una filtración de las autoridades brasileñas, lo que nos obligó a responder.

Algunos casos requieren una medida de comunicación pública, especialmente en países que no han firmado o ratificado el Estatuto de Roma, como Tailandia o Sri Lanka. En esos lugares, se puede crear presión a través de la opinión pública.

En Chile, nos dimos cuenta de que el sospechoso se estaba moviendo rápidamente. Nuestros abogados locales dijeron: «Hagan esto público». Después de que lo hicimos, las asociaciones tomaron el caso e iniciaron uno nuevo, aumentando la presión. Sin embargo, creo que el sospechoso ya estaba fuera del país para entonces.

Es importante continuar el debate y mantener la presión. Animo a cualquier grupo que busque justicia a que tome medidas. Al presentar y discutir casos, inspiramos a otros a movilizarse, presentar más casos y participar en debates nacionales.

The Cradle: ¿Ha recibido apoyo de HRF de algún país árabe o de mayoría musulmana o de la diáspora?

Jahja: La fundación rechaza cualquier oferta de ayuda de cualquier estado, ya sea árabe, europeo, americano o de otro tipo. Es una cuestión de elección no aceptar financiación de ningún país, incluida la UE y Bélgica, que es mi país de origen. Aunque tenemos derecho a subvenciones belgas, hemos optado por no aceptarlas porque queremos mantener nuestra independencia.

Tampoco aceptamos financiación de ONG, fundaciones ni ninguna otra entidad. Nuestra única financiación proviene de pequeñas donaciones de particulares a través de nuestro sitio web. Esto garantiza que nuestro trabajo siga siendo independiente y responsable únicamente ante las personas, no ante los gobiernos o las ONG.

The Cradle: ¿¿Están otras organizaciones siguiendo estrategias legales similares? ¿Ha habido casos contra empresas que ayudaron al genocidio?

Jahja: Muchas organizaciones están interesadas en adoptar nuestro enfoque, y las animamos a hacerlo. Sin embargo, la mayoría se centra en la complicidad de los altos funcionarios o de las empresas, que son necesarias y valiosas. Para nosotros, nos parece que centrarnos en soldados individuales es más tangible y tiene un impacto directo en sus vidas. Por eso nuestro enfoque ha tocado la fibra sensible de los israelíes, lo que los ha llevado a un estado de histeria: se dan cuenta de que sus soldados están en peligro personalmente.

Esta acción es más concreta que simplemente decir: «Demandaré al Estado israelí» o «Demandaré a este destacado líder». Afecta directamente a las vidas de los soldados que están cometiendo genocidio sobre el terreno. Creo que por eso nos están amenazando. También es por eso que hay una gran resistencia contra nosotros, y muchas organizaciones parecen dudar en seguir nuestro ejemplo debido a estas amenazas.

Sin embargo, insto a estas organizaciones a que sigan adelante porque si todos empezamos a actuar, nadie será señalado ni acorralado por buscar justicia. Por desgracia, me temo que ahora mismo estamos sufriendo las consecuencias de este problema porque no hay suficientes organizaciones, si es que hay alguna, dispuestas a asumirlo.

The Cradle: ¿Qué amenazas ha recibido HRF de las autoridades israelíes? ¿Qué importancia le dan?

Jahja: He sido activista durante años y he recibido amenazas antes, pero esta vez es diferente. Incluso antes de que el ministro israelí de Asuntos de la Diáspora, Amichai Chikli, me amenazara públicamente, las autoridades belgas se pusieron en contacto conmigo por motivos de seguridad. Cuando Chikli me dijo el X que «vigilara mi busca», en referencia a los actos terroristas israelíes en el Líbano, quedó claro que no se trataba de amenazas en vano.

Mi primer pensamiento fue: «Este tipo está loco», tal vez un extremista, como la mayoría de la gente en su gobierno. Sin embargo, el análisis del servicio de seguridad belga coincidió conmigo en que esto reflejaba la atmósfera general dentro del actual gobierno israelí. Es peligroso cuando un ministro del gobierno hace declaraciones como esa.

Mi abogado dijo que esto constituye claramente una amenaza de ataque terrorista. Como ciudadano belga, Chikli me amenazó y puso a Bélgica en riesgo de ataques terroristas. Los servicios de seguridad belgas se toman esto muy en serio. Y no vamos a quedarnos aquí llorando diciendo: «Somos víctimas; miren, estamos amenazados». Como resultado, hemos presentado una demanda contra Chikli en virtud de las leyes belgas contra el terrorismo.

Todo esto sucedió antes de la visita prevista del ministro israelí a Bruselas para un acto en el Parlamento Europeo. A pesar de la discreción de nuestra fundación, se enteraron del caso. Todavía estábamos en conversaciones con el poder judicial, ya que presentar un caso de tan alto nivel en Bélgica requiere muchos pasos preliminares, incluidos debates sobre la admisibilidad, la jurisdicción y la inmunidad.

Justo antes de su viaje, Israel preguntó si Chikli tenía inmunidad, y la respuesta de Bruselas fue negativa. El poder judicial estuvo de acuerdo con nuestros argumentos, afirmando: «No, no tiene inmunidad». En base a eso, canceló su visita.

The Cradle: ¿Qué opina de que países como Polonia y Francia concedan inmunidad a funcionarios israelíes buscados por la CPI?

Jahja: En primer lugar, las órdenes de arresto de la CPI tardaron demasiado; deberían haberse emitido mucho más rápido, pero al final se emitieron. Eso es un avance significativo porque creó más margen para nuestras acciones. Añadió sustancia a nuestros argumentos. Ese fue un paso crucial.

Sin embargo, la oposición a la CPI comenzó rápidamente y continúa hoy en día en Estados Unidos y en algunos países europeos. Todo signatario del Estatuto de Roma está legalmente vinculado a la convención que estableció la Corte Penal Internacional. Si un país afirma que no se adherirá a resoluciones y órdenes de arresto específicas de la CPI, esencialmente afirma que no se rige por el estado de derecho e indica una falta de separación de poderes.

Aunque no me gusta el término, estas naciones están reconociendo que son repúblicas bananeras. Cuando se firma una convención internacional, especialmente una relativa a crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad, y luego se declara: «Oh, no acataremos esa orden de arresto», se está tratando la ley a la carta. La ley nunca debe ser a la carta; siempre debe aplicarse de manera coherente, ¿verdad? Si se aplica a la carta, entonces no es ley; es un privilegio.

En ese sentido, respeto la posición de EE. UU. porque los estadounidenses no son signatarios del Estatuto de Roma y nunca reconocieron la CPI. Incluso tienen una ley llamada Ley de Invasión de La Haya, que establece claramente que si cualquier ciudadano o aliado estadounidense es llevado ante la CPI, Estados Unidos invadirá los Países Bajos para liberarlo. Llegan tan lejos, pero siguen siendo coherentes con su postura.

Sin embargo, no tengo ningún respeto por ningún país europeo, ni por ningún país en general, que sea signatario del Estatuto de Roma y ofrezca inmunidad a los líderes israelíes. Es realmente un escándalo para estos países, y creo que sus poblaciones deberían tratar esto como tal.

The Cradle: Tras la elección de Nawaf Salam como primer ministro libanés, la jueza ugandesa Julia Sebutinde ocupa el cargo de presidenta en funciones de la CIJ. Sebutinde fue la única jueza permanente de la CIJ que votó en contra de cualquiera de las medidas en el caso de genocidio de Sudáfrica contra Israel. ¿Cree que el nombramiento de Sebutinde afectará al caso contra Israel o a los casos legales presentados por la fundación?

Jahja: Empezaré por el último punto: no nos afectará. Como he mencionado, nuestra estrategia se centra en la legislación nacional. En cuanto al caso de Sudáfrica ante la CIJ, que es el aspecto más crucial de todo lo que está sucediendo actualmente, ya sea en relación con nuestro trabajo o con la CPI, el caso de la CIJ es el que conducirá al reconocimiento del genocidio como tal.

Una vez que eso suceda, lo que se espera en aproximadamente dos años, las vías legales que se abrirán, tanto a nivel internacional como nacional, son vastas e imparables.

En este sentido, es desafortunado que alguien percibido como parcial y proisraelí esté ejerciendo como presidente de la CIJ. Sin embargo, esto no significa que ella tendrá una influencia significativa, ya que, en última instancia, solo tiene un voto, al igual que todos los demás jueces. La presidencia es más bien un papel ceremonial. No creo que le ofrezca suficientes herramientas para interrumpir el trabajo de la corte. Si lo intenta, creo que eso la descalificaría como presidenta.

Por lo tanto, no veo esto como una vía de escape para Israel. Tal y como funciona la corte, si es un voto contra 14 o incluso si cambia a tres votos contra 12, estos cambios siguen siendo en gran medida ineficaces para detener los procedimientos.

The Cradle: ¿¿Se siguen recopilando pruebas de los crímenes de guerra israelíes sobre el terreno?

Jahja: Creo que el trabajo sobre el terreno nunca se detuvo realmente, ni siquiera durante el genocidio. Algunas organizaciones y activistas de derechos humanos muy valientes intentaban recopilar lo que podían, y muchos de ellos fueron incluso atacados directamente por los israelíes. Espero que este trabajo se multiplique ahora.

Me reuniré con algunas personas en las próximas semanas que están relacionadas con este tipo de trabajo sobre el terreno para ver cómo pueden apoyar nuestros casos y reforzar nuestros análisis forenses, de modo que no dependamos únicamente de los análisis forenses en línea y podamos profundizar más. Esto ayudará a crear una imagen completa de lo que sucedió. Para nosotros, lo que los soldados publican en las redes sociales no siempre es suficiente para presentar casos; necesitamos reconstruir la escena completa del crimen.

No vemos un vídeo como un simple vídeo. Para nosotros representa un crimen. Nos preguntamos: ¿qué pasó allí? ¿Qué crímenes se cometieron? Luego siempre tenemos que identificar la ubicación. ¿Dónde tuvo lugar? Si fue en una casa, ¿dónde está esa casa? ¿Quién es el propietario? ¿Cuál es el marco temporal? ¿Qué pasó en esa zona? ¿Qué unidades israelíes estaban activas allí? Brigadas, batallones, etc. Y luego, por el lado de la víctima, ¿quién es el propietario y quiénes son los vecinos? ¿Qué les pasó? Porque si le hicieron esto a su casa, tal vez también lo hicieron con la casa de al lado. ¿Podemos averiguar si el propietario de esta casa está muerto? ¿Podemos identificar al propietario de la casa de al lado? Se necesita mucho trabajo para construir un caso que gire en torno a la escena del crimen. Cuando se tiene gente sobre el terreno, y no solo se depende de vídeos y análisis forenses en línea, eso será sin duda una gran ayuda para nuestro trabajo.

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4. Vuelta al «patio trasero»

Hasta ahora, parece que la política de los dirigentes latinoamericanos ha sido ceder a las presiones de Trump. Petro, tras un primer tuit digno –https://x.com/petrogustavo/-, aceptó los viajes de deportación desde EEUU. El gobierno panameño ha decidido romper con el BRI, dar trato de privilegio a los barcos estadounidenses, etc. Pero parece que el gobierno de Trump quiere más. Ante unos EEUU que se repliegan a su territorio, parece que vuelve la teoría del «patio trasero».
https://consortiumnews.com/

Panamá intenta un compromiso; EE. UU. dice que no es suficiente

3 de febrero de 2025

John Perry informa sobre la visita del secretario de Estado de EE. UU. a Panamá el domingo en el contexto de la historia imperialista estadounidense en la Zona del Canal y la obsesión de EE. UU. con China.

Por John Perry Especial para Consortium News

Después de una intensa presión por parte de EE. UU. sobre Panamá para que devuelva la posesión de su canal a Washington porque la administración Trump cree que China lo está amenazando, la nación centroamericana buscó el domingo un compromiso al anunciar que estudiaría si renovar o no los contratos con una empresa china que gestiona dos puertos en la vía fluvial y que se retiraría de la Iniciativa de la Franja y la Ruta de China.

El anuncio lo hizo el presidente panameño José Raúl Mulino tras reunirse con el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, en la ciudad de Panamá. Sin embargo, no está claro que el compromiso alcanzado, que busca aliviar las preocupaciones de Estados Unidos sobre China pero no devuelve el canal, funcione. Mulino dijo que se realizaría una auditoría para estudiar la posibilidad de no prorrogar los contratos portuarios chinos y que Panamá abandonaría el proyecto de infraestructura chino BRI en 2027, si no antes.

Estas medidas claramente no fueron suficientes para satisfacer a Rubio y al presidente Donald Trump sobre la supuesta amenaza china a la seguridad del canal. Poco después de la reunión, el Departamento de Estado emitió una declaración en la que amenazaba con tomar las medidas necesarias a menos que se produjeran «cambios inmediatos» con respecto a China. La declaración decía: «… la actual posición de influencia y control del Partido Comunista Chino sobre el área del Canal de Panamá es una amenaza para el canal y representa una violación del Tratado Concerniente a la Neutralidad Permanente y Operación del Canal de Panamá. El Secretario Rubio dejó claro que este status quo es inaceptable y que, en ausencia de cambios inmediatos, requeriría que Estados Unidos tomara las medidas necesarias para proteger sus derechos bajo el Tratado».

En declaraciones a los periodistas en Maryland el domingo, Trump dijo: «Vamos a recuperar [el canal], o va a pasar algo muy fuerte».

En la conferencia de prensa del domingo, después de reunirse con Rubio, Mulino, que parecía incómodo, dijo a los periodistas: «No hay duda de que el canal está gestionado por Panamá y seguirá siéndolo. No creo que haya habido ninguna discrepancia al respecto. No he sentido ninguna amenaza».

Saúl Méndez, secretario general de Suntracs, el sindicato que representa a muchos trabajadores del canal, dijo en una entrevista a Consortium News que él y sus miembros no confían en el presidente panameño. «Mulino hace un trato que satisface los intereses de Estados Unidos, pero perjudica a Panamá», dijo.

Dado el historial de los oligarcas locales que hacen lo que les pide Washington, Méndez ha estado organizando una serie de acciones para alertar a los panameños del riesgo de una venta a Estados Unidos. Él y otros sindicalistas salieron a la calle el domingo para protestar por la visita de Rubio.

El día de la toma de posesión de Donald Trump, un nutrido grupo de sindicalistas se reunió frente a la residencia del embajador de Estados Unidos en Ciudad de Panamá para quemar banderas estadounidenses, en protesta por la intención declarada de Trump de recuperar el canal.

Méndez dijo que las intenciones de Trump eran «ilusorias». Panamá es un país soberano y «un extranjero como Trump no puede venir aquí y tomar algo que no es suyo», dijo.

Méndez dijo que la mayoría de los panameños piensan lo mismo. Incluso el más sobrio presidente de la Cámara de Comercio de Panamá dijo que los argumentos de Trump eran «irreales e inválidos».

Pero Méndez ve una amenaza interna más insidiosa: los propios «traidores» de Panamá que podrían actuar en contra de los intereses de Panamá. Utiliza dos palabras para describir a esas personas: vendepatrias y gringeros.

El primero se refiere a las personas que venden su propio país; el segundo son los latinoamericanos que se identifican fuertemente con los EE. UU. Méndez acusa a Mulino de ser ambas cosas.

Hacer lo que dicta EE. UU.

Mulino asumió el cargo el pasado mes de julio con una plataforma que prometía estrechar los lazos con Washington. Pero, dada la reacción local a la amenaza de Trump, se ha visto obligado a declarar que el canal «es y seguirá siendo panameño». Sin embargo, antes de eso, Mulino se había esforzado al máximo por cumplir las órdenes de Washington.

Para la administración Biden, limitó el paso por Panamá de los migrantes con destino a Estados Unidos; y cuando Trump fue elegido, acogió con satisfacción sus duras políticas antiinmigratorias. Incluso aconsejó a Trump en noviembre con arrogancia que «la verdadera frontera sur de Estados Unidos no está con México, sino en Darién», la traicionera frontera de Panamá con Colombia que fue cruzada por más de 300.000 migrantes el año pasado.

Curiosamente, volvió a decirlo en Davos, solo unos días después de que Trump, aparentemente indiferente al solícito Mulino, repitiera su afirmación de que el canal fue cedido erróneamente a Panamá hace 25 años.

Historia del canal

La historia del canal comenzó a finales del siglo XIX, una época de la que David Sanger señala en The New York Times: «Trump no deja de hablar con nostalgia». No es difícil entender por qué.

El autor Matthew Parker, en su historia del canal, afirma que, bajo el mandato del presidente estadounidense William McKinley y más tarde del presidente Teddy Roosevelt, Washington se deshizo de «su aversión histórica al imperialismo y la agresión en la escena internacional» y se volvió expansionista. Para unir sus nuevas colonias, necesitaba una ruta marítima más corta entre los océanos.

Una vez que «la batalla de las rutas» se resolvió a favor de Panamá en lugar de Nicaragua, el principal obstáculo era que el istmo seguía formando parte de Colombia, que se negaba a ceder el territorio necesario para el canal.

Se necesitó lo que Parker llama la «belicosidad» de Roosevelt para imponer una solución. Utilizó la duplicidad, los sobornos y una cañonera estadounidense para liberar el territorio de las tropas colombianas, reconociendo rápidamente la declaración de independencia hecha por un grupo de oligarcas panameños.

Como señaló Méndez, estos primeros vendepatrias firmaron entonces el Tratado Hay-Bunau-Varilla de 1903. Parker afirma que «con toda probabilidad» nunca lo leyeron, a pesar de que «fue para reducir su nuevo país a poco más que un vasallaje». Roosevelt dijo que tal conclusión «no podría haber sido lograda salvo por mí o por algún hombre de mi temperamento».

Otro aspecto también podría haber impresionado a Trump. Durante casi un siglo, la Zona del Canal estuvo completamente controlada por Estados Unidos como si fuera territorio soberano estadounidense. Un niño nacido allí con al menos un padre estadounidense se convertía en ciudadano estadounidense y podía presentarse a la presidencia, como el difunto senador John McCain, que nació en la Zona.

La segregación allí era total. A la mayoría de los panameños se les prohibía la entrada, y todas las viviendas y otras instalaciones se asignaban a los residentes «Gold» (o blancos) o a los residentes «Silver» (no blancos), con enormes diferencias en los estándares.

Parker pone como ejemplo que las escuelas Gold tenían una media de 17 alumnos por profesor, mientras que las Silver tenían 115.

Méndez también dijo que fueron necesarios años de presión política por parte de los panameños, incluidas las violentas protestas de 1964 que dejaron 20 muertos y 500 heridos, antes de que finalmente se acordara la entrega del canal a Panamá en 1977.

Los Tratados Torrijos-Carter, firmados por los presidentes Jimmy Carter y Omar Torrijos, llevaron a Estados Unidos a ceder el control, pero no hasta diciembre de 1999. Cuatro años después de la firma, Torrijos murió en lo que incluso The New York Times llamó un accidente aéreo «misterioso».

Las dudas de que Panamá gestionara el canal de manera eficaz eran infundadas. Un estudio de 2010 argumentaba que había «prosperado» bajo la gestión de la Autoridad del Canal de Panamá, de propiedad estatal. Se ha convertido en una parte crucial de la economía del país, generando el 4 % de los ingresos nacionales.

Un referéndum sobre la ampliación del canal en 2006, apoyado por el 78% de los votantes, dio lugar a una inversión de 5.000 millones de dólares para permitir el paso de barcos más grandes.

Sin embargo, es innegable que Estados Unidos sigue teniendo un gran interés en el canal. Tres cuartas partes de los barcos que lo utilizan van o vienen de puertos estadounidenses. Casi 10.000 barcos realizaron el tránsito en 2024, lo que representa el 5 % del comercio mundial y el pago de tarifas enormemente variables que pueden llegar a 300.000 dólares o más, según el tamaño del buque.

La afirmación infundada de Trump de que los barcos estadounidenses pagan tarifas excesivas puede haber sido provocada por un aumento general de las tarifas en 2024, cuando la capacidad del canal se vio afectada por la sequía.

La afirmación de Trump de que China está «operando» el canal es igualmente atroz. Pero hay cinco puertos marítimos vinculados al canal, operados por contratistas extranjeros, de los cuales dos están a cargo de CK Hutchison Holdings, con sede en Hong Kong.

Cuando se concedieron las concesiones a las empresas chinas en 1999, el Departamento de Estado de EE. UU. llegó a la conclusión de que no representaban ningún riesgo para los intereses estadounidenses, y el gobierno chino declaró recientemente que «no participa en la gestión y el funcionamiento del canal».

Hutchison opera puertos en 24 países, incluidos el Reino Unido y Alemania. Esto no ha impedido que el halcón de China, Rubio, se pregunte si las empresas chinas podrían tomar el control de los puertos por orden de Pekín y «cerrarlos o impedir nuestro tránsito».

Los vínculos de China con Panamá son muy importantes en un sentido diferente. En los últimos años, China se ha convertido en el mayor mercado de exportación de Panamá, con un valor casi diez veces superior a las exportaciones del país a Estados Unidos.

Panamá también fue el primer país latinoamericano en adherirse a la iniciativa china «Un cinturón, una ruta» en 2017, después de cortar sus lazos con Taiwán. Hasta ahora, los resultados han sido desiguales.

Panamá ha dudado en acercarse a China, pero una empresa china está construyendo un nuevo puente de carretera que cruzará el canal. Sin embargo, Mulino, dando marcha atrás a una propuesta china de una nueva línea ferroviaria a Costa Rica, ha entregado el contrato a una empresa estadounidense.

Recordando 1989

La reivindicación de Trump de la propiedad estadounidense del canal, diciendo que sería restaurado por la fuerza si fuera necesario, despierta dolorosos recuerdos para los panameños.

Si bien en diciembre pasado se cumplió el 25.º aniversario de la entrega del canal, también se cumplieron 35 años de la Operación «Causa Justa», la invasión de Panamá por parte de las fuerzas estadounidenses en 1989 para secuestrar al entonces presidente, Manuel Noriega, un antiguo agente de la CIA que había mostrado peligrosas tendencias izquierdistas.

La corresponsal de guerra Martha Gellhorn describió las secuelas: miles de muertos y barrios enteros devastados. Panamá podía hacer poco para defenderse y ahora, sin ejército, podía hacer aún menos.

Si Trump decidiera en cambio poner trabas financieras a la economía panameña, esta sería sin duda vulnerable. El país no tiene banco central, su moneda es el dólar estadounidense y su sistema bancario y su industria de servicios financieros están estrechamente vinculados a Estados Unidos. El ejército panameño tampoco está a la altura de las fuerzas armadas estadounidenses.

Su vulnerabilidad llevó a Mulino a las concesiones que hizo el domingo con Rubio sobre la posibilidad de no renovar los contratos portuarios y retirarse de la iniciativa Belt and Road, claramente insuficientes para Rubio y Trump, ambos lo suficientemente obsesionados con China como para hacer algo precipitado.

John Perry es un escritor residente en Masaya, Nicaragua, cuyo trabajo ha aparecido en The Nation, The London Review of Books y muchas otras publicaciones.

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5. Geopolítica del capitalismo, 1

En TNI acaban de publicar otra de sus estupendas series «State of Power», la de 2025. Este año lo han titulado «Geopolítica del capitalismo», y empieza con esta conversación con Adam Tooze y Walden Bello. Os iré pasando traducidos el resto en los próximos días, si os parece bien.
https://www.tni.org/en/

Un mundo fracturado

Reflexiones sobre el poder, la polaridad y la policrisis

Estado del poder

Fecha de publicación: 4 de febrero de 2025

En esta fascinante conversación, Adam Tooze y Walden Bello reflexionan sobre la fractura del poder estadounidense, el auge de China, el crecimiento de los nacionalismos y los peligros y posibilidades de un orden multipolar.

Autores Adam Tooze Walden Bello

Ilustración de Shehzil Malik

Nick: Existe la sensación real de que estamos en un momento de transición. Que nuestros marcadores familiares de poder, sobre todo el mundo unipolar creado tras el colapso del imperio soviético, están siendo desafiados o están cambiando. ¿Cómo evalúa la geopolítica del poder global hoy en día? ¿Estamos en un mundo multipolar?

Adam: Estoy convencido de que ya estamos en un mundo multipolar. Creo que es anacrónico aferrarse a una visión diferente. Creo que salimos del momento unipolar en la década de 2010. Esto no significa que todavía no existan enormes dominios del poder estadounidense e incluso del predominio estadounidense. Los tres más evidentes son el poder militar, las finanzas globales y ciertas áreas de alta tecnología.

Sin embargo, en un sentido más general, hemos visto la fragmentación del poder estadounidense. Su deslegitimación, el tejido blando de la hegemonía estadounidense, ha sufrido un desgaste considerable. La capacidad de las élites estadounidenses para articular las diferentes dimensiones del poder está realmente agotada en este momento.

Esto no excluye los esfuerzos de reafirmación de la dominación estadounidense. Tampoco excluye la versión atlantista más nostálgica, que es lo que vimos con Biden y Sullivan [Asesor de Seguridad Nacional de EE. UU. 2021-2024], pero están empujando contra la marea de movimientos dramáticos.

No soy una persona monocausal analíticamente, pero si quiere nombrar un factor impulsor, sería la escala del desarrollo económico global, que ha creado centros de competencia y poder en proliferación. Esto significa que ahora toda una serie de actores pueden participar en diversos tipos de políticas de poder que antes no podían hacer. El caso más dramático es el de China, pero Indonesia, Turquía, los Emiratos Árabes Unidos (EAU) y Brasil están superando ciertos umbrales y constituyen un nuevo tipo de orden policéntrico.

Nick: ¿Y cómo lo ves, Walden? ¿Crees que estamos en un orden policéntrico? ¿Dónde encaja Trump?

Walden: En primer lugar, permítame decir que me siento muy privilegiado de mantener este diálogo con Adam, uno de los principales historiadores económicos del mundo. Estoy totalmente de acuerdo con Adam en que llevamos bastante tiempo en el camino hacia un mundo multipolar. Mientras hablamos, los medios de comunicación han dado mucha importancia al deseo de Trump de convertir a Canadá en el estado número 51 y de apoderarse de Groenlandia y del Canal de Panamá.

Sin embargo, no creo que el proyecto de Trump se conciba mejor como una reafirmación del poder estadounidense a nivel mundial. Si hay un proyecto que podría considerarse como una reafirmación del poder global de Estados Unidos, ese fue el de Biden. El proyecto de Biden y Harris fue básicamente la revitalización del internacionalismo liberal, que buscaba hacer del mundo un lugar seguro para el capital estadounidense a través de la proyección del poder militar y político de Estados Unidos y el libre comercio.

Ese proyecto, que era el paradigma estadounidense posterior a Pearl Harbor, se había visto dañado durante el primer mandato de Trump. Solo en retrospectiva se puede apreciar cuán radicalmente la política exterior aislacionista, antiglobalista y proteccionista de la primera administración Trump rompió con el internacionalismo liberal.

Trump, entre otras cosas, rompió el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP) neoliberal que tanto demócratas como republicanos defendían, consideró los compromisos de la OTAN como una carga y amenazó con abandonar la alianza, exigió que Japón y Corea pagaran más por mantener a las tropas estadounidenses en sus países o se enfrentaran a la retirada del paraguas militar estadounidense, pisoteó las reglas de la Organización Mundial del Comercio (OMC), ignoró al FMI [Fondo Monetario Internacional] y al Banco Mundial, negoció la retirada de Estados Unidos de Afganistán y cruzó la DMZ [la zona desmilitarizada de Corea del Norte].

Al observar este historial, se puede entender la profunda hostilidad hacia Trump, no solo del establishment del Partido Demócrata, sino de todas las élites políticas: aquellos que creen en el papel esencial del bilateralismo y las alianzas para promover la hegemonía estadounidense, así como el establishment neoconservador representado por Dick Cheney, que prefiere métodos más unilaterales para avanzar en el mismo proyecto hegemónico.

¿Y qué creo que es un proyecto de Trump? Bueno, Trump es la imprevisibilidad personificada. Pero sus instintos son básicamente aislacionistas y de mirarse hacia adentro, y una parte significativa de su base también es aislacionista. Este proyecto podría denominarse imperialismo defensivo, en contraposición al imperialismo expansivo del proyecto internacionalista liberal. Consiste en reconstruir lo que él y su equipo de MAGA consideran un núcleo dañado del imperio, levantando un muro contra las importaciones, contra los inmigrantes no blancos, y trayendo de vuelta el capital estadounidense pródigo a través de la relocalización mediante el aumento de los aranceles. La atención se centra en fortificar el núcleo estadounidense del imperio, aunque yo añadiría que considera que América Latina entra dentro de la esfera de influencia de Estados Unidos. Sus comentarios sobre Canadá, Groenlandia, el Canal de Panamá y el Golfo de México reflejan este reajuste de prioridades en las Américas.

La postura de Estados Unidos en la mayoría de las demás áreas es negociable desde esta perspectiva. Trump ciertamente no cree en el nuevo principio internacional liberal de que transigir o apaciguar el autoritarismo en una parte del mundo, como en la guerra de Ucrania, sería perjudicial para los intereses estadounidenses en otras partes del mundo.

Nick: ¿Cuáles cree que son las causas subyacentes de este momento, no solo el auge de la multipolaridad, sino también el fenómeno Trump?

Adam: La descripción de Walden del impacto de la primera administración Trump es muy completa y convincente, pero creo que ese desgaste comenzó antes.

Podría remontarse al unilateralismo de la administración Bush en 2003, ciertamente en el eje transatlántico que causó rupturas considerables y dinamizó el impulso multipolar, tanto en Pekín como en Moscú.

La creciente determinación de Pekín de trazar su propio rumbo comienza en 2008/9 con la constatación de que EE. UU. es un ancla inestable y poco fiable y con una posición cada vez más asertiva por parte de los líderes chinos.

2008 es también el momento en el que se hace evidente para los líderes estadounidenses que la historia de la globalización, que es tan clave para la proyección segura del poder estadounidense desde la década de 1990 en adelante, podría volverse potencialmente en su contra de diferentes maneras.

Y lo vimos en dos aspectos cruciales. Uno es Rusia, porque después de todo, el discurso de Putin en la Conferencia de Seguridad de Múnich se produce justo antes de 2008 [que desafió el orden mundial unipolar] y fue seguido por la intervención militar rusa en Georgia. Y luego está la oferta de cooperación climática de Pekín como un nuevo modelo de relaciones entre grandes potencias, que parece que Washington podría aceptar, pero luego se dispersa. Su único fruto es el Acuerdo de París de [mantener el aumento de la temperatura global desde la industrialización a] 1,5 °C. Y luego, en su lugar, lo que obtenemos es Trump. Así que ese sería mi prefacio al relato de Walden sobre la primera administración Trump.

Nick: Walden, ¿le gustaría añadir algo sobre las causas subyacentes de esta fractura del poder global?

Walden: Estoy de acuerdo con Adam. En cuanto a las causas subyacentes, yo identificaría tres factores principales: en primer lugar, la huida del capital transnacional estadounidense a China en busca de mano de obra baratísima que costaba menos del 5% del coste de la mano de obra estadounidense. Este fue un proceso que contó con las bendiciones de Washington desde la administración Bush padre hasta la de Obama. Algunos estiman que el llamado «shock chino» le costó a Estados Unidos unos 2,4 millones de empleos en el sector manufacturero y destruyó esa sinergia entre la innovación tecnológica y un sector manufacturero dinámico.

El segundo factor importante fue la financiarización, que convirtió al sector financiero en el favorito para la inversión, debido a las enormes ganancias que se podían obtener de la especulación. Tanto la desindustrialización como la financiarización fueron factores clave en el estancamiento de los ingresos y el nivel de vida de al menos la mitad de la población estadounidense y en el fuerte aumento de la desigualdad.

El tercer factor importante que no debemos subestimar fue la sobreextensión del poder militar estadounidense en Oriente Medio bajo la administración Bush hijo, que se convirtió en una trampa de la que Washington tuvo muchas dificultades para salir y que le llevó a perder credibilidad incluso entre sus aliados.

Ahora, el reverso de la desindustrialización de EE. UU. fue la superindustrialización de China, que dio el salto más rápido de la historia desde ser un completo extraño al sistema capitalista global hasta estar en su mismo centro. Y esto fue en un período de apenas 30 años. Esto implicó no solo una rápida industrialización, sino también una rápida adquisición de tecnología, de modo que la base científica y tecnológica del país es ahora en gran medida autosuficiente.

Nick: ¿Cómo cree que la relación entre EE. UU. y China y la rivalidad geopolítica están dando forma al capitalismo?

Adam: Quiero insistir en algo que dijo Walden sobre el extraordinario desarrollo que hemos visto a partir de la inserción de China en las cadenas de valor y suministro occidentales. Implicó una enorme urbanización de cientos de millones de habitantes rurales chinos, pero en los últimos 10 años ha llevado a una situación en la que China domina por completo la fabricación mundial en prácticamente todas las áreas clave o, al menos, es un rival significativo o un actor importante junto a los competidores occidentales u otros competidores de Asia Oriental.

Como fue el caso de Estados Unidos en sus alturas de fabricación, la capacidad de China ahora está dominada por la demanda interna china basada en su enorme mercado de 4 mil millones de personas cada vez más ricas. Y así, esos mercados no solo son dinámicos, sino que marcan tendencia. Vemos esto de manera más dramática en los vehículos eléctricos, donde el ecosistema chino, el mercado, la demanda, el estilo de consumo que marca el ritmo, la tecnología y la capacidad de fabricación se encuentran todos en China. Los principales competidores de Asia Oriental y Europa, como Toyota y VW, se enfrentan a una elección estratégica sobre si mantenerse en el mercado chino o confiar cada vez más en diversos tipos de proteccionismo para proteger sus mercados locales de la competencia china.

Y vale la pena centrarse en la fabricación de automóviles, porque si nos fijamos en la sofisticada globalización a gran escala de las cadenas de suministro, la industria automotriz fue en su día el centro del capitalismo global. La era del fordismo se desvaneció en las décadas de 1970 y 1980, pero es sin duda uno de los motores clave del desarrollo, al menos regional, de las cadenas de suministro.

Y estamos viendo aquí un cambio histórico de un tipo que no habíamos visto antes con el traslado del centro de innovación a China, y es un desarrollo interno chino.

Entonces, ¿cambia esto el capitalismo? No lo creo, no per se, porque el capitalismo es un sistema en constante evolución. No tiene una sola unidad. No se centra en una sola tecnología, pero es un cambio importante en una de las áreas clave de la división global del trabajo.

Si me permite, me gustaría ampliar la información sobre otro ámbito: las finanzas. Lo que hemos visto desde 2008 es una bipolaridad creciente. Tenemos un sistema dominado por EE. UU. y centrado en torno al dólar. Hubo un tiempo en el que era policéntrico, en el que los actores europeos y de Asia oriental eran importantes junto con Wall Street, pero eso se ha evaporado en gran medida desde 2008. Así que tenemos un sistema dólar dominado masivamente por los principales actores estadounidenses: los BlackRock, los JP Morgan.

Y luego, aparte de eso, dentro de los controles de divisas y tipos de cambio chinos, un sistema chino que, de nuevo, dada la escala del mercado chino, tiene escala y se compara e incluso es más grande que los JP Morgan, pero no forma parte del mismo sistema.

Ahora bien, de nuevo, ¿cambia esto el capitalismo? No creo que en principio lo haga. Cambia su alcance geográfico. Cambia su horizonte de expectativas con respecto a la globalización.

La tendencia a la nacionalización, la tendencia al proteccionismo, es un nuevo e importante desarrollo, en su forma agresiva. De nuevo, es un proyecto bipartidista en Estados Unidos, ya que tanto los demócratas como los republicanos están a bordo.

Así que creo que hay una ruptura en la economía política de Estados Unidos. Pero, ¿cambia eso fundamentalmente el capitalismo? No, porque está claro que el capitalismo estadounidense se desarrolló en el siglo XIX bajo un sistema enormemente proteccionista. Hay muchas formas diferentes en las que esto puede manifestarse y desarrollarse.

Cambia la dirección, cambia el poder de negociación de los diferentes actores, cambia los puntos en los que se puede aplicar el poder de negociación y se puede aplicar la influencia. Y en la forma del sistema chino estamos viendo algo que no encaja perfectamente en una definición estereotipada de lo que es el capitalismo debido al papel del partido y de las instituciones estatales.

En cualquier caso, estamos viendo un modelo policéntrico diverso y complejo en el que se están produciendo grandes cambios, mientras que en otros, hay una consolidación del poder estadounidense dentro del sistema del dólar.

Walden: Estoy de acuerdo con Adam en muchas cosas, pero permítanme añadir algunas más. En cuanto a la ruptura con la ideología neoliberal, ha sido desigual. China, por supuesto, ha promocionado en los últimos años su modelo de capitalismo como la razón del éxito del desarrollo del país. Cuando Trump rompió el TPP y rechazó el libre comercio, básicamente aceleró el proceso de abandono de los modelos neoliberales de expansión empresarial impulsada por el mercado. De manera similar, la administración Biden dio un paso de gigante hacia la política industrial con la aprobación de la Ley de Reducción de la Inflación, la Ley de Chips y Ciencia y la Ley de Inversión en Infraestructura y Empleo.

Sin embargo, el neoliberalismo sigue siendo la ideología del FMI y del Banco Mundial. En muchos países que tienen sus programas, como mi propio país, Filipinas, siguen aplicando políticas neoliberales porque las instituciones de Bretton Woods les han empujado a legislar estas políticas e incluso a institucionalizarlas en sus constituciones.

Sin embargo, el fracaso masivo de las políticas neoliberales creará inevitablemente enormes presiones para abandonarlas y obligará a adoptar iniciativas que den prioridad al bienestar social, a la re-regulación y a un papel protagonista del Estado. Lo vimos con la revuelta contra el neoliberalismo en 2019 en Chile, que probablemente era el país más neoliberalizado del Sur Global. Esta es una tendencia que veremos cada vez más. En el estado posneoliberal, creo que la tendencia será la fijación de objetivos económicos nacionales, la planificación volverá a ser legítima y la toma de decisiones tecnocráticas sobre cuestiones tan fundamentales como el consumo y la inversión será más destacada.

El mayor papel del Estado en los países en los que llegan al poder regímenes autoritarios o fascistas significa que se proporcionará toda una serie de privilegios e incentivos económicos a la población mayoritaria, al tiempo que se priva a las minorías de acceder a ellos. La India marca el paso.

En cuanto a las relaciones entre gobiernos, la era de la globalización, que vio el libre flujo de capital y bienes a través de las fronteras nacionales, garantizado por el sistema multilateral, dará paso a relaciones más bilaterales en el comercio, los flujos de capital, la ayuda y la migración. El carácter de estas relaciones vendrá determinado por si los países son rivales geopolíticos o si se consideran compatibles racial o culturalmente. Lo que Trump llama «países de mierda», es decir, la mayoría de nosotros en el Sur Global, quedarán marginados de esta red de relaciones bilaterales.

Ahora bien, también hay que tener en cuenta que el panorama institucional del capitalismo está cambiando. La empresa fordista bajo control directivo es ahora solo una de las varias encarnaciones del capital, como ha demostrado Melinda Cooper (enlace externo). Ha habido un resurgimiento del capitalismo dinástico o de la riqueza familiar transmitida de generación en generación a través de cambios en las leyes de herencia y un tratamiento fiscal favorable, siendo Trump un ejemplo de este fenómeno junto con los hermanos Koch.

Y también hemos sido testigos de la aparición de multimillonarios con complejo de Napoleón, deseosos de utilizar su acceso al Estado, así como a los medios de comunicación y a la sociedad civil, para sus objetivos personales, como Trump, Elon Musk y Jeff Bezos.

Así que, me gustaría resumir que tenemos como elementos clave del panorama institucional global actual: el retorno del estado activista, la re-regulación del mercado, el retorno del capital dinástico y el surgimiento de capitalistas napoleónicos.

Adam: En cuanto al neoliberalismo, creo que es útil distinguir entre las diferentes dimensiones del fenómeno. Una es la ideológica, la doctrina, que todos estamos de acuerdo en que se ha vuelto muy gastada y fundamentalmente perturbada y abandonada en algunos casos de manera bastante flagrante, como cuando Jake Sullivan anunció el fin de la era neoliberal y anunció un nuevo Consenso de Washington.

Pero también se puede pensar en el neoliberalismo como un modo de gobernanza, un modo de gobierno. Lo que fue realmente revelador, por ejemplo, de la Ley de Reducción de la Inflación de Biden es la forma en que funcionó, que es esencialmente una asociación público-privada. No se trataba del Green New Deal, ni del antiguo modelo del New Deal. Era esencialmente un montón de exenciones fiscales para los actores privados. Y aunque se trataba de un plan gubernamental para promover la energía verde, su funcionamiento era exactamente el mismo que el que el Banco Mundial o el FMI han estado prescribiendo desde finales de los años ochenta.

Si nos fijamos en las intervenciones más importantes que se han llevado a cabo, se ejecutan a través de los bancos centrales que actúan en los mercados de repos y en los balances de los actores financieros. Por lo tanto, se trata de un Estado más activista alimentado por una ideología que rompe con ciertos tipos de panaceas de los años noventa, y sin embargo utiliza las herramientas bastante familiares de esa época anterior.

Si se mira el neoliberalismo desde una tercera perspectiva, es un proyecto de clase. Se trata de una cuestión de redistribución. Está tratando de romper las estructuras defensivas arraigadas de la clase trabajadora, las instituciones del estado del bienestar, y de desmantelar los proyectos de desarrollo nacional. A ese nivel, sería difícil argumentar que ha habido algún cambio fundamental. De hecho, se podría pensar en el momento actual como una amplificación de la estructura de intereses existente.

Ciertamente, esta es la razón por la que la Ley de Reducción de la Inflación de EE. UU. no es una especie de afirmación del poder de la clase trabajadora, sino simplemente una reelaboración de los grupos de interés monopolistas u oligopolistas dentro del sector energético. Y resulta que se pueden encontrar intereses de energía verde que también querrían un subsidio del estado estadounidense para enriquecer a sus accionistas y llevar a cabo proyectos que son transformadores del medio ambiente de varias maneras, pero que siguen siendo tan rentables como siempre. Así que esta será la próxima era: Duke Energy y actores como este en el sistema estadounidense. Nada cambia ahí.

Sin embargo, si pensamos en el neoliberalismo como un proyecto cultural, como una idea de la subjetivación de los seres humanos, no como ciudadanos o como miembros de redes sociales, sino como actores del mercado, entonces las economías de plataforma del momento actual son la encarnación más radical de ese modelo precisamente. Puede verlo en el autofabricado de marca, el automodelo y la autopromoción de literalmente decenas de millones que aspiran a ser influencers, tanto en el sistema de redes sociales estadounidense como en el chino.

Ciertamente, hay formas en las que las economías de plataforma estadounidenses son especiales. Pero no hay que pasar mucho tiempo en China para darse cuenta de que su sociedad está mucho más profundamente organizada en torno a estructuras de plataforma que en cualquier lugar de Occidente. Simplemente no se puede vivir allí sin estar en el sistema WeChat. ¡No se puede comprar nada!

Por lo tanto, es un sistema mucho más profundamente integrado a nivel de subjetivación individual, lo que impulsa el proceso de mercantilización y automercantilización de manera cada vez más agresiva. También tiene un alcance verdaderamente global que llega a Filipinas e Indonesia tanto como a China y a gran parte de África.

Hay elementos del neoliberalismo que se están desgastando, como su relación con el poder estadounidense. No se le llamó Consenso de Washington por nada. Se centró en una cierta concepción del poder estadounidense, que se está desgastando y es frágil. Sin embargo, la mayoría de los elementos intermedios, que tienen que ver con este paradigma mucho más generalizado —de gobernanza, de poder de clase, de subjetivación— siguen vivos y en buen estado, moviéndose en cierto modo a una velocidad, ritmo, omnipresencia y escala global que cumple las verdaderas fantasías de los profetas de la liberalización del mercado de los años setenta y ochenta.

Había elementos [del mensaje de los ideólogos neoliberales] que tenían que ver con la liberalización de la cuenta de capital y los detalles de la privatización, pero en un sentido más amplio, ¿vivimos ahora globalmente en sociedades que se acercan más al ideal de Milton Friedman de la interacción impulsada por el mercado? Por supuesto que sí. Y a escala de miles de millones de personas.

Nick: Durante mucho tiempo, se produjo un cambio hacia la comprensión de las empresas transnacionales como los actores clave en el escenario global. ¿Está cambiando ahora con la rivalidad geopolítica y el retorno del Estado-nación?

Adam: Estamos en una fase de prueba. Ciertamente, hemos dejado atrás la era en la que se podía argumentar directa y simplemente que los poderes definitivos eran los grandes actores corporativos globales.

Hemos dejado atrás la época en la que se daba por sentado que el secretario del Tesoro de Estados Unidos sería un exdirector general de Goldman Sachs. El escenario en el que se tiene a un Hank Paulson, un exdirector general de Goldman Sachs nombrado por la administración Bush a principios de la década de 2000 para dirigir el diálogo estratégico con China sobre las relaciones económicas, es impensable ahora. Ha habido un cambio profundo.

Mi propia comprensión de la economía política, tanto en el ámbito nacional como en el internacional, es la de una disputa con geometría variable. Existen claramente poderes corporativos masivos que ejercen influencia y estructura en todo tipo de niveles, tanto en los detalles de la regulación como en las condiciones de posibilidad de la acción gubernamental y en el ámbito de lo que es y no es discursivamente pensable.

Pero se enfrentan, a veces en estrecha cooperación y a veces en antagonismo, a otros actores clave, al poder estatal y al aparato de seguridad. Y va a ser muy interesante ver cómo se desarrolla esto.

Tenemos un caso de prueba ante nosotros. Hay dos indicadores clave de la relación de Estados Unidos con China. Uno es Apple y el otro es Tesla y Musk. Y será muy interesante ver cómo se desafían o se protegen cuidadosamente los intereses de determinadas empresas.

Por ejemplo, sabemos que, a pesar de los anuncios de fuertes aranceles por parte de la primera administración Trump sobre todo el comercio con China, Apple acabó, tras un exitoso cabildeo, con excepciones muy significativas para todos los elementos clave de su cadena de suministro. Como la empresa pública más valiosa de Estados Unidos, la primera en superar el umbral de los tres billones de dólares [valor de mercado], no es algo que la Casa Blanca haga fácilmente, atacar los intereses de Apple, incluso si, en cierto nivel, su modelo de negocio y cadena de suministro va profundamente en contra de la estrategia de seguridad nacional de Estados Unidos en ese momento.

Y será muy interesante ver cómo se desarrolla el asunto de Tesla de Elon Musk. No sabemos cómo se van a articular estos intereses.

Y hay efectos de reverberación en los que Huawei, por ejemplo, fue señalado por una campaña absolutamente extraordinaria dirigida contra una empresa en particular por el aparato estatal estadounidense. La consecuencia de eso, en parte, es que la posición de Huawei dentro del espacio chino cambia. Así que, aunque pierde mercados globales y está sujeta a este ataque realmente quirúrgico (algo así como la guerra con drones), su libertad de maniobra y su margen de acción aumentan tanto dentro de la vasta economía china como en los diversos elementos del programa Un cinturón, una ruta.

Así que es una geometría muy compleja. Y no creo que sepamos todavía cómo va a desarrollarse esto. Sé que suena un poco abierto, pero es la única explicación realista del momento actual.

Nick: ¿Y cómo ve la cambiante relación entre las corporaciones y el Estado, Walden?

Walden: Me gustaría añadir a esta idea de un período de contestación el caso de TikTok, que Trump ha pedido al Tribunal Supremo que aplace la prohibición para dejarle decidir.

Y así, hay una especie de juego, tanteando para sentir la relación entre el Estado y las empresas transnacionales extranjeras.

Desde mi perspectiva en el Sur Global, mi sensación es que el Estado-nación probablemente se convertirá en un actor aún más poderoso en relación con el mercado y el sector privado. Esto se debe a la constatación de que la prosperidad económica dependerá de que los gobiernos apoyen activamente el avance tecnológico y eviten que los países rivales obtengan tecnología avanzada.

Estoy totalmente de acuerdo en que las empresas transnacionales seguirán siendo actores influyentes, pero cada vez más se verán obligadas a adaptarse a las políticas gubernamentales, como la relocalización y la transferencia de partes clave de su cadena de valor desde países rivales.

También se han vuelto mucho más defensivas ante los ataques de las élites populistas. Hay que recordar que Peter Navarro [asesor comercial de Trump] y otros en MAGA acusaron a las empresas transnacionales de haber traicionado a EE. UU. al trasladarse a China. Por lo tanto, esta reacción es importante para evaluar su relación con el Estado en este momento.

Adam: En cierto modo, el poder corporativo está alineado con la clase directiva profesional. En última instancia, quién es el propietario y quién genera los beneficios es una cosa, pero la mayoría de las grandes corporaciones se mantienen de formas bastante diversas y luego se gestionan a un paso de distancia por fondos como BlackRock, que a su vez encarnan una especie de enfoque directivo profesional basado en algoritmos para la gobernanza del capitalismo global.

En cierto nivel, esos grupos sociales están profundamente enredados con un liberalismo estructural y cultural que es tóxico para el público MAGA. Esto no significa que a los seguidores de MAGA no les gusten los negocios. Simplemente no les gusta esa versión de los negocios, que es corporativa, a gran escala y dominada, como dijo un comentarista, por «abogados y psiquiatras». En cambio, se sienten atraídos por un modelo pequeño burgués, lo que algunos analistas de EE. UU. llaman la alta burguesía estadounidense. Se trata del concesionario de coches, la gran empresa constructora, la cadena minorista a pequeña escala, la persona que tiene un montón de franquicias de Chick-fil-A que se encuentran fácilmente en el 1 % superior de la distribución de ingresos y riqueza de EE. UU. En otras palabras, probablemente valen 40 millones de dólares, tienen una gran mansión, una segunda casa en Florida y un yate a motor, pero no pertenecen a los titanes corporativos de Davos.

Así que, dentro del bando de Trump, alguien de Wall Street ha acabado en el

Tesoro, pero no es un ex director general de un banco gigantesco. El tipo de persona paradigmática con mucho dinero que rodea a Trump está formado por gente de capital privado y fondos de cobertura. Su ventaja es que son más ricos que los que dirigen un gran banco. Jamie Dimon [director general de JP Morgan Chase] lucha por ganar mil millones de dólares a lo largo de su carrera. Si trabaja en capital privado o fondos de cobertura, eso es un salario anual en un buen año para las personas mejor pagadas.

Pero, sobre todo, es una aventura. Es fácil llegar, fácil irse. Trabaja en una pequeña tienda con 200, 200 o 300 empleados, por lo que puede establecer su propia cultura, su propio estilo.

Creo que, para comprender la forma en que la relación entre la política populista y el capitalismo ha ido cambiando con el tiempo, es crucial profundizar en estas diferencias culturales y luego extrapolarlas a escala global. Existen todas estas complicadas afinidades entre varios tipos de capitalismo patrimonial y el proyecto del BJP en la India, donde hay un grupo de oligarcas alineados con Modi que representan un cierto estilo cultural, representan una cierta forma de hacer negocios en el país. Y es a ese nivel donde la afinidad es profunda, donde esa relación entre la base de masas del BJP y las corporaciones cotizadas y relevantes a nivel mundial se vuelve concebible. Porque a primera vista, parecería que no van juntos.

Pero si se presenta en un cierto matiz o estilo cultural, funciona, por lo que la asociación Musk-Trump es incluso concebible en el momento actual. Se necesita una versión de Elon Musk de la multimillonaria para establecer esta relación. Ciertas cosas irán juntas y otras no en esta época de pruebas. Y no es «una talla única», ya que no es un único modo cultural.

Una de las grandes falacias del liberalismo estadounidense en particular es pensar que una talla sirve para todos. La mejor facultad de derecho, el mejor trabajo corporativo, conexiones en California y Hollywood y Silicon Valley. ¿Cómo podría un candidato así no ser elegible? Hay una falla mental por parte de la élite liberal estadounidense para entender cómo esa combinación específica de poder, privilegio cultural, privilegio económico, podría de hecho ser profundamente desagradable para una sólida mayoría de la población estadounidense.

Nick: ¿Qué respuestas tiene al aumento del militarismo, la creciente hostilidad entre Estados Unidos y China y la tensión entre sus interrelaciones económicas y el creciente impulso hacia la guerra?

Walden: Hemos visto cómo la relación entre Estados Unidos y China ha pasado de ser una asociación a una rivalidad en menos de una década.

A lo largo de los últimos 10 años, hemos visto cómo EE. UU. ha tomado la iniciativa de definir a China como un rival, mientras que China ha pedido constantemente volver a lo que llama relaciones normales con EE. UU., es decir, a la asociación del período comprendido entre finales de los años 80 y 2016. China también ha renunciado a su intención de reemplazar a EE. UU. como hegemón mundial y no ha promovido un sistema multilateral alternativo al sistema de Bretton Woods.

El nuevo banco de desarrollo y los acuerdos de reserva de contingencia del sistema BRICS siguen estando deliberadamente subdesarrollados. Aunque ha aumentado el gasto en defensa, China no ha dado ningún salto en el gasto con EE. UU., que lleva gastando sistemáticamente unas tres veces más que Pekín en los últimos años.

Tengo la sensación de que Trump probablemente continuará la guerra comercial y tecnológica con China, pero estoy mucho menos seguro de que lleve a cabo la contención militar que se aceleró con la administración Biden. Trump es sinónimo de imprevisibilidad, pero hay muchas posibilidades de que considere en gran medida que Asia-Pacífico está en la «esfera de influencia» de China, tanto política como económicamente, mientras mantiene la retórica de la continua implicación de EE. UU. con la región.

Ahora, tanto los analistas como las élites burocráticas esperan que la transición de una hegemonía global a otra sea inevitable. Pero con la probabilidad de que Estados Unidos, bajo Trump, vacile en asumir el antiguo papel de hegemón mundial, principalmente debido a la toma de conciencia de sus limitaciones, y con China sin voluntad de ocupar ese lugar, lo que podríamos ver a corto y medio plazo podría ser un vacío hegemónico, muy similar al del período de entreguerras en el siglo XX, cuando Gran Bretaña era demasiado débil para desempeñar el papel de hegemón mundial y Estados Unidos no quería ocuparlo.

Nick: ¿Cuáles cree que son las implicaciones de este vacío hegemónico y qué significa para los países de ingresos bajos y medios? ¿Y cómo deberían navegar este proceso, en términos de oportunidades y desafíos?

Walden: Bueno, estoy de acuerdo con Adam en que hemos entrado en una era de lo que él llama policrisis, en la que se intensificarán la crisis climática, la rivalidad geopolítica, la división Norte-Sur y el conflicto entre la democracia y el fascismo. Ahora bien, hay una frase enigmática que Gramsci utilizó para describir esta época y que también es apropiada para la nuestra: «El viejo mundo está muriendo y el nuevo mundo lucha por nacer. Ahora es el momento de los monstruos». Supongo que lo que intentaba decir era que no se puede tener oportunidad sin crisis.

Con la aparición de un vacío hegemónico o un estancamiento, la relación entre Estados Unidos y China seguirá siendo crítica, pero ninguno de los dos podrá gestionar de forma decisiva tendencias como los fenómenos meteorológicos extremos, el creciente proteccionismo, la decadencia del sistema multilateral que Estados Unidos puso en marcha durante su apogeo, el resurgimiento de los movimientos progresistas en América Latina y el auge de los Estados autoritarios.

Sin embargo, considero que la crisis de la hegemonía estadounidense ofrece no tanto anarquía como oportunidad, aunque conlleva riesgos y grandes peligros. Puede abrir el camino hacia un mundo en el que el poder esté más descentralizado, en el que haya mayor libertad de maniobra política y económica para los pequeños actores tradicionalmente menos privilegiados del Sur Global, enfrentando a las dos superpotencias entre sí. Un orden verdaderamente multilateral podría construirse a través de la cooperación en lugar de ser impuesto a través de la hegemonía unilateral o liberal.

Así que, partiendo de las palabras de Gramsci, puede que estemos entrando en una era de monstruos, pero al igual que Ulises, no podemos evitar pasar por el peligroso paso entre Escila y Caribdis si queremos llegar al puerto seguro prometido.

Adam: Estoy de acuerdo en que la cita de Gramsci que ha mencionado Walden no es útil para pensar en el momento actual porque promete demasiado. La leemos ahora sabiendo lo que sucede a continuación, que es que este período de interregno termina y es reemplazado por el acuerdo de los años cuarenta con dos órdenes, un bloque occidental y dominado por Estados Unidos y un bloque orientado a la Unión Soviética.

Y no creo que eso nos esté prometido en la coyuntura actual. No creo que el siglo XX vaya a ser un buen modelo para pensar en el siglo XXI, como tampoco lo fue el siglo XIX para pensar en el siglo XX.

El futuro, para bien o para mal, va a ser más complejo y más policéntrico. Ese es el mundo en el que realmente estamos y al que nos estamos adaptando, y que tiene muchas características atractivas. Entre otras cosas, realinea el equilibrio del peso cultural, económico y tecnológico con la distribución de la humanidad. Nos aleja de la grotesca desproporción de esos factores que dominaron el siglo XIX y principios del XX hacia una asignación de recursos mucho más equilibrada y racional.

Pero también conlleva riesgos reales. Lo que más me preocupa es la guerra. No pensé que tendría que volver a preocuparme por la guerra. Soy hijo de la Guerra Fría tardía en Europa, y la perspectiva de la aniquilación nuclear fue algo que marcó mi infancia, pero no mi edad adulta, ni el futuro de mi hija y el de sus hijos.

Me temo que hemos vuelto a ese mundo. Y lo verdaderamente aterrador del momento actual son los profundos y poderosos intereses del lado estadounidense, y sin duda también son profundos y poderosos los del lado ruso y chino, que están cada vez más comprometidos con una carrera de armamentos nucleares tripolar, así como con el control del espacio, las [armas] hipersónicas, etc. No es la vieja carrera de armamentos nucleares en términos de tecnologías y el hecho de que sea un juego de tres jugadores.

Ya estamos viendo a los grupos de expertos estadounidenses partidarios de la línea dura abogar por atacar directamente, por ejemplo, las zonas urbanas chinas como forma de maximizar la disuasión en un mundo tripolar cada vez más inmanejable. Y estamos solo al principio, ya que esta competición tiene quizás cinco años.

En este contexto, uno de los grandes retos de la política progresista mundial es que tenemos que comprometernos con la cuestión de la paz. Esto fue fundamental para la política mundial en los años setenta y ochenta. Fue extremadamente difícil porque siempre te expone a la acusación de que eres básicamente una quinta columna para las amenazas externas, entonces la Unión Soviética y/o China.

Durante décadas pudimos delegar la paz a Goldman Sachs, porque mientras su director general gestionara la relación estratégica y económica entre China y Estados Unidos, sabíamos que la guerra no estaba en la agenda porque se iba a ganar demasiado dinero.

Pero uno de los efectos secundarios del resurgimiento del Estado-nación y de los intereses fundamentales de seguridad nacional como debate político dominante es que la política progresista en todo el mundo debe defender ahora la paz como condición previa esencial para cualquier otra cosa buena que queramos.

Ahora bien, esto no significa necesariamente una rendición en todos los demás frentes. No significa hacer la vista gorda ante flagrantes violaciones de los derechos humanos, como la represión de la libertad de expresión en Hong Kong. Es muy difícil, sobre todo para la izquierda occidental, articular esta posición, porque no debemos engañarnos pensando que se trata de cuestiones sencillas. Este es el terreno clásico de los dilemas políticos progresistas que se remontan al período de entreguerras y a la cuestión de la postura sobre el apaciguamiento. Pero es esencial que empecemos a hacerlo porque, de lo contrario, nos veremos involucrados en los proyectos de poder de Estados Unidos, que son esencialmente la defensa anacrónica de la posición de Estados Unidos en Asia Oriental durante la Guerra Fría.

Esto también debe ir acompañado de varios tipos de movimientos autónomos, gaullistas y no alineados, como una firme afirmación por parte de los progresistas de la importancia de los intereses independientes de las regiones, colectividades y entidades como la UE [Unión Europea] y la ASEAN [Asociación de Naciones del Sudeste Asiático]. Fue muy revelador cómo, por ejemplo, la presidencia indonesia del G20, en pleno apogeo de la histeria en Occidente por la guerra de Ucrania, adoptó la postura de decir: «Nosotros, hablando en nombre del resto de la humanidad, insistimos en que hay otros temas en la agenda y esperamos que ustedes, Estados Unidos, los europeos y China, hablen seriamente sobre ellos, ya que son cuestiones materiales fundamentales para la mayoría de la humanidad».

No estoy promocionando al gobierno indonesio como un ejemplo de política progresista radical, pero es una indicación de la influencia que pueden tener los principales actores del G20 en este sistema policéntrico. No es solo la relación entre el Estado y las empresas lo que se está poniendo a prueba. Toda la configuración del poder se está poniendo a prueba en este momento.

Y la política progresista tiene mucho en juego en cómo funciona esto, a nivel de política comercial, derechos democráticos básicos, gestión de las configuraciones de poder interno y resistencia a algunas de estas combinaciones oligárquicas que surgen en el momento proteccionista nacional, y lo más fundamental de todo en la cuestión de la paz.

Nick: Gracias, Adam. Walden, tal vez podría concluir con la pregunta final: ¿cómo responden los movimientos sociales a este momento a nivel mundial?

Walden: Sí, los peligros de la guerra, especialmente para los que estamos en Asia Oriental y Filipinas, están ahí.

En los últimos años, bajo Biden, la contención de China, las provocaciones con respecto a los barcos que transitan por el Estrecho de Taiwán y la forma en que ha desatado al Pentágono o al ejército, al menos en términos de retórica, son muy problemáticas.

El jefe del Comando de Movilidad de la Fuerza Aérea de EE. UU., el general Minihan, dijo: «Deberíamos estar pensando en una guerra con China en 2025». Durante la administración Trump, se trataba principalmente de un conflicto comercial y económico, pero con Biden se produjo esta escalada en el frente militar.

Entonces, ¿cómo navegan los movimientos sociales globales en este mundo más complejo? Bueno, estoy totalmente de acuerdo en que la cuestión de la paz es algo que debemos abordar en este momento, dada la forma en que se ha intensificado la rivalidad geopolítica. Es necesario establecer todo tipo de alianzas y formar coaliciones globales. Y debemos conectar la crisis climática con otras crisis, como la crisis de la desigualdad.

[Grupos como] los BRICS pueden ser un poder en gran medida potencial más que real, pero son un contrapeso a Occidente y al orden multilateral que ha sido muy opresivo. También ofrecen posibilidades en términos de recursos que pueden utilizarse para el desarrollo y para que los países lleven a cabo su propia agenda de desarrollo. También pueden surgir otras formaciones en el Sur Global que no se vean atrapadas en este triple tira y afloja entre Occidente y China y Rusia.

Permítanme terminar diciendo que he disfrutado mucho de este diálogo. Gracias, Adam, por el maravilloso intercambio, y gracias también a Nick y al Transnational Institute por organizarlo.

Otros ensayos

Estado del poder 2025

Lea otros ensayos de Geopolitics of Capitalism en Estado del poder 2025, o explore el informe completo en línea aquí.

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6. Posible impacto de los aranceles

Un primer análisis de Michael Roberts de lo que podría suponer la aplicación de aranceles a la que se ha lanzado Trump.
https://thenextrecession.wordpress.com/2025/02/04/trumps-tariff-tantrums/.

Las rabietas arancelarias de Trump

Durante el fin de semana el presidente Donald Trump anunció una tanda de subidas de aranceles a las importaciones estadounidenses de bienes procedentes de los socios comerciales más cercanos de EEUU, Canadá y México. Propuso una subida de aranceles del 25% (con un tipo menor para las importaciones de petróleo de Canadá). Luego anunció una subida del 10% de los aranceles a todas las importaciones chinas. Trump inició así su nueva guerra comercial.

Y, sin embargo, tan pronto como la inició, dio marcha atrás. Trump anunció que posponía un mes la subida de aranceles con Canadá y México porque sus Gobiernos habían acordado hacer algo contra el contrabando de drogas fenatílicas a EEUU, que según él estaba matando a 200.000 estadounidenses cada año. Esta cifra es un disparate, por supuesto, porque menos de 100.000 estadounidenses mueren por sobredosis de drogas de todos los productos químicos cada año. Así las cosas, el contrabando de fenatyl a través de la frontera entre EE.UU. y Canadá es minúsculo, desde luego comparado con las operaciones de los cárteles de la droga en la frontera mexicana. Además, como señaló la presidenta mexicana Sheinbaum a Trump, los cárteles pueden operar sus métodos violentos gracias al tráfico de armas operado por estadounidenses en EEUU.

Los gobiernos canadiense y mexicano se apresuraron a pactar con Trump, prometiendo tandas de tropas en las fronteras para frenar el tráfico y más fuerzas antidroga conjuntas con EEUU, etc. Esto parece ser suficiente para que Trump posponga su medida arancelaria, aunque los aranceles a China seguirán adelante (¿ahí no hay drogas?). Además, las importaciones de paquetes pequeños, que hasta ahora estaban exentas de impuestos de importación, pasarán a formar parte del sistema aduanero, lo que afectará a las compras por Internet de productos extranjeros realizadas por estadounidenses.

Entonces, ¿qué debemos aprender de estos tejemanejes? ¿Se están utilizando las amenazas de subida de aranceles simplemente para intimidar a otros países para que hagan concesiones a Trump? O hay una política económica coherente en todo esto?

Hay método en esta locura. En el frente exterior, Trump pretende hacer a Estados Unidos «grande de nuevo» aumentando el coste de importar bienes extranjeros para las empresas y hogares estadounidenses y así reducir la demanda y el enorme déficit comercial que Estados Unidos tiene actualmente con el resto del mundo. Quiere reducirlo y obligar a las empresas extranjeras a invertir y operar dentro de Estados Unidos en lugar de exportar a ese país.

Trump cree que así aumentarán los ingresos y el empleo de los estadounidenses. Y con los ingresos arancelarios adicionales, el Gobierno dispondrá de fondos suficientes para recortar los impuestos sobre la renta y sobre los beneficios empresariales (de hecho, Trump dice que quiere abolir por completo el impuesto sobre la renta). Si este es el plan, los aranceles acabarán aplicándose en su totalidad, y China probablemente recibirá un aumento aún mayor.

Si Trump sigue adelante con sus medidas arancelarias proteccionistas, ¿cuál será el impacto sobre el comercio y la economía estadounidense? Los aranceles previstos actualmente afectarían al comercio estadounidense por valor de 1,3 billones de dólares, con un 43% de todas las importaciones estadounidenses afectadas.

Los aumentos acumulados de los aranceles desde que Trump los lanzó por primera vez en su mandato 2016-20 alcanzarían niveles no vistos desde 1969, justo antes de las reducciones arancelarias internacionales del GATT y la OMC durante las décadas de «globalización» de finales del siglo XX.

En efecto, los aranceles son un impuesto sobre las mercancías importadas, que el Tesoro estadounidense puede embolsarse. Un arancel del 25% sobre Canadá y México elevaría los costes de los fabricantes de automóviles estadounidenses. Este arancel añadiría hasta 3.000 dólares al precio de algunos de los 16 millones de coches que se venden cada año en Estados Unidos. También aumentaría el coste de los alimentos, ya que México suministra más del 60% de los productos frescos a Estados Unidos.

El impacto exacto dependerá del tiempo que se mantengan los aranceles y de si otros países toman represalias. China ya ha anunciado una serie de contramedidas. El Ministerio de Comercio chino declaró que el país impondría controles a la exportación de wolframio, telurio, rutenio, molibdeno y artículos relacionados con el rutenio, componentes esenciales en los productos tecnológicos. China también prevé imponer un gravamen del 15% al gas natural licuado.

En Estados Unidos, si se cumplen los aumentos arancelarios, los precios internos subirán y habrá presiones al alza sobre la inflación. Hay un factor que contrarresta. Si el dólar estadounidense se fortalece frente a otras divisas comerciales, el coste en dólares de las importaciones será menor, lo que reducirá el impacto de los aranceles sobre los precios. Pero lo más probable es que la tasa de inflación estadounidense se dispare. La inflación ya está empezando a subir de nuevo. El aumento de los aranceles hará que la tasa supere el 3% en 2025.

Un «think-tank» estadounidense, el Tax Policy Center, calcula que los ingresos medios después de impuestos de un hogar estadounidense caerán un 1%, o 930 dólares, en 2026 si los aranceles se aplican en su totalidad. Esto se debe a que los precios al consumo subirían un 0,7% y el PIB real perdería un 0,4%. El Instituto Peterson de Economía Internacional calcula que los aranceles dejarán a la economía estadounidense un 0,25% menos el año que viene y un 0,1% a largo plazo. «Las políticas que está aplicando tienen un alto riesgo de inflación», afirmó Adam Posen, director del centro de estudios Peterson Institute for International Economics. «Parece que promover la fabricación y golpear a los socios comerciales de EEUU son objetivos que, para Trump, son más prioritarios que el poder adquisitivo de la clase trabajadora».

Trump afirma que los ingresos adicionales de los aranceles se utilizarían para reducir los impuestos, lo que supuestamente ayudaría a los ingresos de los hogares. Pero las estimaciones de los ingresos adicionales derivados de los aranceles se cifran en solo 150.000 millones de dólares al año. Y los recortes del impuesto sobre la renta beneficiarán sobre todo a las rentas más altas, mientras que el aumento de la inflación afectará a los grupos de rentas más bajas.

Si el impacto de los aumentos arancelarios redujera el crecimiento económico, el llamado éxito relativo de la economía estadounidense en comparación con otras grandes economías estaría en peligro. El crecimiento real del PIB estadounidense ya se ha ralentizado a finales de 2024 a un ritmo anualizado del 2,3%. Las medidas arancelarias reducirían esa tasa de crecimiento este año y el próximo.

Así, mientras Trump impone aranceles, la inflación estadounidense repunta y el crecimiento de la producción se ralentiza.

Los países sujetos a los aumentos arancelarios de Trump se verán duramente afectados. El Instituto Peterson calcula que «durante la segunda administración Trump, el PIB estadounidense sería unos 200.000 millones de dólares inferior al que habría sido sin los aranceles. Canadá perdería 100.000 millones de dólares de una economía mucho más pequeña y, en su punto álgido, el arancel reduciría el tamaño de la economía mexicana en un 2% en relación con su previsión de referencia» De hecho, los economistas de JP Morgan calculan que estas medidas podrían empujar tanto a Canadá (ya de por sí débil) como a México a una recesión franca.

El impacto en China dependerá de la magnitud de los aumentos arancelarios. De momento, es solo del 10%, pero Trump ha dicho que acabará siendo del 60%. Si EE UU impusiera un arancel adicional del 10% a China y China respondiera del mismo modo, el PIB de EE UU sería 55.000 millones de dólares menos durante los cuatro años de la segunda administración Trump, y 128.000 millones de dólares menos en China. La inflación aumentaría 20 puntos básicos en Estados Unidos y, tras una caída inicial, 30 puntos básicos en China.

Estas estimaciones suponen que las medidas arancelarias se aplicarán. Hasta ahora, Trump ha pospuesto su aplicación mientras continúa con sus tácticas de «negociación» con sus «socios» comerciales. Pero recuerde que también planea aumentar los aranceles para todas las importaciones de la UE, y eso aún está por llegar.

En general, el aumento de los aranceles y otras medidas proteccionistas de todas las partes como represalia debilitarán el comercio mundial y el crecimiento económico. El crecimiento del comercio mundial mostró cierta recuperación en 2024 tras contraerse en 2023. Los aranceles de Trump frenarán en seco esa recuperación.

En la década de 1930, el intento de EE.UU. de «proteger» su base industrial con los aranceles Smoot-Hawley sólo condujo a una mayor contracción de la producción como parte de la Gran Depresión que envolvió a Norteamérica, Europa y Japón. Las grandes empresas y sus economistas condenaron las medidas Smoot-Hawley y se opusieron enérgicamente a su aplicación. Henry Ford intentó convencer al entonces Presidente Hoover de que vetara las medidas calificándolas de «una estupidez económica». Palabras similares provienen ahora de la voz de las grandes empresas y las finanzas, tel Wall Street journal, que calificó los aranceles de Trumpcomo «la guerra comercial más tonta de la historia.»
La Gran Depresión de los años 30 no fue causada por la guerra comercial proteccionista que Estados Unidos provocó en 1930, sino que los aranceles de entonces no hicieron sino añadir fuerza a la contracción mundial, al convertirse en el ‘sálvese quien pueda’. Entre los años 1929 y 1934, el comercio mundial cayó aproximadamente un 66%, ya que los países de todo el mundo aplicaron medidas comerciales de represalia.

Aunque Trump ha roto con las políticas neoliberales de «globalización» y libre comercio para «volver a hacer grande a Estados Unidos» a costa del resto del mundo, no ha abandonado las políticas neoliberales para la economía nacional. Se recortarán los impuestos a las grandes empresas y a los ricos, pero también se tratará de reducir la deuda del gobierno federal y recortar el gasto público (salvo en armamento, claro). Este año, el déficit presupuestario estadounidense será de casi 2 billones de dólares, de los cuales más de la mitad son intereses netos, casi tanto como lo que Estados Unidos gasta en su ejército. La deuda pública total asciende actualmente a 30,2 billones de dólares, es decir, el 99% del PIB. La deuda de Estados Unidos como porcentaje del PIB pronto superará el máximo de la Segunda Guerra Mundial. La Oficina Presupuestaria del Congreso calcula que en 2034 la deuda pública estadounidense superará los 50 billones de dólares, el 122,4% del PIB. Estados Unidos gastará 1,7 billones de dólares al año solo en intereses.

Trump ha dado rienda suelta a Elon Musk para masacrar el gasto del gobierno federal, cerrar departamentos (posiblemente cerrando el Departamento de Educación) y despedir a miles de empleados públicos para «reducir el despilfarro». El problema para Musk es que la mayor parte del «despilfarro» y del gasto se destina a «defensa», pero no hay duda de que seguirá reduciendo los servicios civiles e incluso los «programas de ayuda social» como Medicare.

Trump pretende ‘privatizar’ todo lo que pueda del Gobierno. «Les animamos a encontrar un trabajo en el sector privado tan pronto como quieran hacerlo», dijo la Oficina de Gestión de Personal de la administración Trump. Tal y como lo ve Trump, el sector público es improductivo, pero no el financiero, claro. «El camino hacia una mayor prosperidad estadounidense es animar a la gente a pasar de empleos de baja productividad en el sector público a empleos de mayor productividad en el sector privado.» – no se identificaron esos grandes empleos. Además, si el sector privado deja de crecer a medida que se intensifica la guerra comercial, es posible que esos empleos de mayor productividad no se materialicen de todos modos.

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7. Somos pocos.

Aunque la población no deja de crecer, lo hace cada vez a un ritmo más lento, y en países como el nuestro, o buena parte de Asia, ya se está decreciendo demográficamente con los problemas que eso puede suponer. Es este un texto muy largo, pero me ha resultado interesante, aunque la conclusión más evidente es que con la demografía nunca se sabe de cierto qué va a pasar…
https://dfc-economiahistoria.

Colapso Demográfico y Civilización

INTRODUCCIÓN

En las décadas de los 60 y 70 del siglo pasado se tenía como algo cierto que la sobrepoblación del mundo sería un gravísimo problema incluso antes que terminara el siglo XX o como muy tarde en las primeras décadas del XXI, y acabaría afectando incluso a los países más desarrollados. Y en los estudios de esa época que conozco, en las estimaciones sobre la sostenibilidad de la civilización, o incluso en la ciencia ficción, se daba por hecho que el crecimiento de la población, tanto dentro de cada uno de los países como a nivel mundial, sólo se detendría por una gran mortandad, que provendría básicamente de la escasez de recursos combinado con la destrucción medio-ambiental (que acababa originando una parte de esa escasez de recursos) y por último una hambruna gigantesca; en cualquier caso en ninguna de esas estimaciones sobre la evolución de nuestra civilización (que yo haya leído) de esa época se contemplaba la posibilidad de que la población pudiese acabar disminuyendo por la propia voluntad de las personas; bueno miento una teoría, bastante más antigua, sí que tenía esto como tesis fundamental y es la que aparece en el libro «La Decadencia de Occidente» de Oswald Spengler, que la publicó nada más y nada menos que en 1918 (aunque en el prólogo afirma que ya estaba casi terminado ese libro antes del inicio de la 1ª Guerra Mundial en 1914), época en que el crecimiento poblacional de todos los países de Europa era aún más rápido que en los años 60 ó 70 (tasas de fertilidad de 4 – 6 hijos por mujer era lo usual), y de lo que luego hablaré con algo más de detalle al final de este apartado.

Quizás el libro que más hincapié hizo en la época (década de 1960) sobre el urgente problema de la despoblación y las hambrunas, que «en pocas décadas» acabarían con cientos de millones de personas, también en los países desarrollados, fue el famoso libro del biólogo de la Universidad de Stanford Paul Ehrlich «La Explosión Demográfica» (1968), de título original en inglés «The Population Bomb«, y que entre sus conclusiones se incluye: «La batalla por alimentar a la Humanidad ha terminado. En los años de la década de 1970 cientos de millones de personas morirán de hambre a pesar de cualquier programa de ayuda alimentaria en que nos embarquemos desde ahora. En esta tardía fecha, nada puede prevenir un substancial incremento de la tasa de mortalidad en todo el Mundo»

Cosa que, como sabemos, no ocurrió ni de lejos. Por otro lado en la primera edición del «Dia de la Tierra» en 1970, en la revista «The Progressive» Paul Ehrlich escribió: «Para 1989, unos cuatro mil millones de personas, incluidos 65 millones de estadounidenses, perecerían en la “Gran Mortandad” (Great Die-Off).»

En 1970 en una entrevista para la revista Mademoiselle Paul Ehrlich afirmó: “La tasa de mortalidad aumentará hasta que al menos entre 100 y 200 millones de personas morirán de hambre cada año durante los próximos diez años [hacia 1980]”.

Y también en la misma entrevista dijo: «La población inevitablemente superará por completo cualquier pequeño aumento que hagamos en el suministro de alimentos”.

Por supuesto, como todos sabemos, no hubo una gran hambruna en los EEUU antes de 1980 que matara a 65 millones de norteamericanos, al revés, lo que ocurrió fue un crecimiento de la obesidad extremo en ese país. Por supuesto la segunda afirmación también fue completamente errónea y todos sabemos que no murieron 4.000 millones de personas de hambrunas en la década de 1970, antes de 1980.

En realidad lo que pasó con las grandes hambrunas del mundo fue esto:

Como puede apreciarse se produjo, de hecho, una drástica disminución de las hambrunas tanto en valor absoluto como relativo a la población a medida que pasaban las sucesivas décadas.

Otro libro de la época que sirvió de inspiración a Paul Ehrlich fue el publicado en 1967 por William y Paul Paddock, titulado «¡Hambruna, 1975!» («Famine, 1975!«), cuyo título me recuerda a las de las películas de Hollywood de catástrofes que se pusieron de moda por esa época como «Aeropuerto 75» y otras.

Las tesis fundamentales de este libro son:

1) Las naciones subdesarrolladas tienen poblaciones en expansión y agriculturas estáticas.

2) La «época de hambruna» se hará patente en 1975, cuando se habrán producido crisis alimentarias en varias de estas naciones.

3) «Los pueblos afectados no podrán pagar todas las importaciones de alimentos que necesitan. Por lo tanto, el hambre en estas regiones sólo podrá aliviarse mediante la caridad de otras naciones» (página 205).

4) El único alimento importante para aliviar la hambruna será el trigo, y sólo Estados Unidos, Canadá, Australia y Argentina cultivan cantidades significativas de trigo.

5) Estados Unidos es el único de estos cuatro países que históricamente ha dado trigo a las naciones hambrientas, es la «única esperanza de las naciones hambrientas» en el futuro (página 206)

6) «Sin embargo, Estados Unidos, incluso si cultiva plenamente toda su tierra, incluso si abre todos los grifos de la caridad, no tendrá suficiente trigo y otros alimentos para mantener con vida a todos los hambrientos» (página 206)

7)»Por lo tanto, Estados Unidos debe decidir a qué países enviará alimentos y a cuáles no«.

Por todo ello, se defiende en ese libro, los EEUU deben realizar un sistema de «triage» de las naciones pobres (como el que se vieron obligados a aplicar los médicos en la pandemia de Covid cuando los servicios hospitalarios estaban desgraciadamente desbordados) y decidir qué países recibirán ayuda y cuales se les dejará «a su suerte», ya que por la sobrepoblación y la ineptitud política de esos países (en forzar la detención del crecimiento de la población) sería «tirar a la basura» cualquier ayuda (como pensaban el Malthusiano gobierno imperial británico de los irlandeses o los indios de la India, que «se reproducían como conejos» por lo que no serviría de nada ayudarlos) y por tanto cualquier ayuda sólo retrasará, por algo de tiempo, la inevitable mortandad y al final aumentará el número de personas que perecerán y por tanto, haciendo un cálculo «racional», darles más alimentos sólo aumentará el volumen neto total de sufrimiento…Este es el fundamento «ético» principal de las tesis Malthusianas para dejar morir de hambre a los pobres que históricamente han usado las élites imperiales (principalmente élites pre-destinacionistas) de determinados países.

Todo el mundo, incluyendo la comunidad científica de esos años, estaba bastante seguro de que esto sería lo que pasaría, y por ejemplo en el famoso informe del Club de Roma «Los Límites del Crecimiento» («The Limits to Growth«) (1972) redactado por un conjunto de investigadores del MIT («Massachusetts Institute of Technlogy«) encabezados por Donella y Dennis Meadows, y que contiene una muy extraordinariamente acertada y útil advertencia sobre la insostenibilidad de nuestra forma de vivir (que asume un crecimiento infinito), pero este estudio cae en los mismos presupuestos que el resto de estudios y ensayos de la época, es decir, que la población sólo disminuirá por grandes mortandades (principalmente por hambrunas) y no se contemplaba que pudiese darse una fuerte reducción voluntaria de la natalidad; si acaso se contemplaba, como una un tanto remota posibilidad, una fuerte intervención de los gobiernos para bajar las tasas de fertilidad; como poco después harían, con desigual éxito, por ejemplo, China y la India; aunque la mayoría de los países no harían nada.

Ese informe de Los Límites del Crecimiento consiste en la presentación de una serie de simulaciones, hechas por ordenador, de la esperada trayectoria del mundo en su conjunto en el futuro respecto a: la población, producción de comida, producción industrial, recursos naturales disponibles, polución, etc…para analizar la trayectoria esperada en el futuro del conjunto de las sociedades del globo en diversos escenarios. 

Por ejemplo en el llamado «Standard Run«, que es el que recoge el supuesto de que «no hacemos nada» y que a veces también se llama BAU («Business As Usual«: seguir haciendo lo mismo que hasta ahora hemos hecho); estos investigadores obtenían el siguiente gráfico:

Según esta simulación, como puede verse, la población seguía una evolución exponencial con una tendencia (coeficiente exponencial de crecimiento) similar al que tenía el mundo en 1972, hasta que a principios del siglo XXI (alrededor del año 2000) sucedería el pico de producción de alimentos «per cápita» seguido de una caída muy rápida en la producción de alimentos debido a su vez a una gran caída de la disponibilidad de recursos; y aún así la población sigue creciendo prácticamente al mismo ritmo hasta que unas décadas más tarde se produce una igualmente acelerada caída de la población debido, obviamente, a una gran hambruna ya que en la época del «pico» de población la comida «per cápita» se situaría en valores bajísimos que se acercan al cero.

Es decir literalmente la gente sigue reproduciéndose sin freno hasta que prácticamente no hay nada que comer y entonces sucede la Gran Hambruna

Por supuesto no estoy criticando ni mermando el inmenso mérito de este estudio, que fue el primero que utilizando una óptica sistémica expone la imposibilidad de mantener el sistema socio-económico existente con el creciente consumo de recursos y deterioro del medio-ambiente; lo único que me atrevo a criticar (que ni siquiera es una crítica seria, pues en realidad ese era el paradigma indiscutible de la época), es que (también) considere a los seres humanos algo así como «bacterias en una placa de Petri» en el estilo clásico del «overshoot» Malthusiano.

A Goethecon su concepto de «Ciencia Amable» que consistía en estudiar los fenómenos «En Su Mundo» (fuera de los laboratorios), si hubiese conocido la existencia de bacterias, le hubiese escandalizado oír el término «bacterias en una placa de Petri», pues en realidad las bacterias no se comportan en su medio natural como en una placa de Petri, es más la inmensa mayoría de las especies de bacterias no pueden cultivarse en laboratorios, se piensa porque necesitan «nutrientes» que no conocemos/sabemos proporcionarles, y la verdad es que no sabemos, ciertamente, qué en realidad necesitan las bacterias para vivir. Saquemos, pues, a las bacterias de las malditas placas de Petri y empecemos a mirar a la naturaleza como se merece, siguiendo el «mandamiento» de mi estimado Goethe…

Como nota al margen, en el artículo que escribí hace unos años titulado «Hacia una Nueva Biología-I» en el apartado titulado «La Jaula» trato en detalle los defectos de la óptica de las «batas de laboratorio» a la hora de abordar los estudios sobre el comportamiento de los animales en el laboratorio, extrapolándolos a los propios animales en libertad y, peor aún, a las personas.

Otra teoría que se hizo relativamente famosa más recientemente fue la llamada «Teoría Olduvai» (1996) propuesta por el ingeniero de sistemas Richard C. Duncan y que se puede considerar una variante (catastrofista) del informe de «Los Límites del Crecimiento» con crecimiento sostenido de la población y pronosticando un colapso muy rápido de la civilización, debido al declive de la disponibilidad de energía (caída muy brusca de la disponibilidad de petróleo), con una mortandad muy grande, de varios miles de millones de personas en muy poco tiempo (estimaba que de unos 6.900 millones de personas en 2015 se pasaría a unos 3.000 millones de personas aproximadamente en 20 años, es decir en 2035) y la vuelta, en unos 3.000 años en el futuro, a sociedades de cazadores-recolectores (de ahí el término «Olduvai» en referencia al yacimiento paleontológico «Garganta de Olduvai» que nos daría una idea de hacia dónde acabaría, en unos pocos miles de años, en dirigirse toda la Humanidad). 

Yo particularmente no comparto la visión de un colapso de ese tipo a corto plazo (aunque se muevan las fechas del colapso en unos años/décadas) conociendo las situaciones de países y sociedades del pasado en guerras, revoluciones y colapsos económicos de todo tipo; ni por supuesto la visión a medio y largo plazo, visto el fin de las civilizaciones del pasado, creo que acabar en sociedades del tipo propuesto  en esta teoría (todas serían en el futuro sociedades de cazadores-recolectores) es mucho suponer, dada la evidencia histórica de los últimos 6.000 años, aunque todo esto, claro, son sólo ejercicios «académicos» ya que nadie de los que estamos vivos llegaremos a ver si es cierto o no.

Antes de llegar a esas mortandades bruscas, que predice la Teoría de Olduvai, veríamos bajar el nivel de despilfarro de forma dramática y en general la adaptación de la sociedad, como ha ocurrido en el pasado dentro de países y en las propias civilizaciones, hay que decirlo una y otra vez: no somos «bacterias en una placa de Petri», y la capacidad de adaptación y supervivencia del ser humano es inmensa; siendo normalmente las grandes hambrunas producto de la intervención de grandes grupos armados saqueando y destruyendo la capacidad de las sociedades de auto-organizarse; como por ejemplo en los casos de la la Gran Hambruna de Irlanda (1845-49), o la de Bengala (en 1943, obra del gobierno de Churchill), el Holodomor de Ucrania (1932-1933) (consecuencia de la colectivización forzosa de Stalin), el «Gran Salto Adelante» (1958-1962) de Mao, o la ruralización y colectivización forzosa en la Camboya Khemer (1975-1979).

Hay recientemente otra versión «explicativa» de la bajada de natalidad, no exactamente «malthusiana» pero que vuelve a insistir en el carácter «mecánico-biológico» de las causas de la baja natalidad que vemos a nuestro alrededor, como las que sostiene el profesor de Química de la universidad de Florencia Ugo Bardi y otros autores, que apuntan a la presencia de compuestos químicos en el cuerpo humano, debido a las diferentes fuentes de polución (en alimentos, agua, aire, productos de higiene personal, etc…) que están afectando drásticamente a la fertilidad de nuestra especie. 

Yo antes estos argumentos me quedo un poco «a cuadros», ¿acaso quien defiende estas teorías no observa lo que ocurre a su alrededor, en su familia, en sus amigos, en sus conocidos, etc…para saber porqué las parejas o las mujeres solteras no tienen hijos?¿es que las clínicas de fertilidad están a reventar y la inmensa mayoría de las mujeres/parejas jóvenes manifiesta que lo que les pasa es que no pueden tener hijos por más que lo intenten?…Bueno la verdad es que una gran cantidad de las mujeres que quieren tener hijos pasados los 40 años tienen serios problemas para quedarse embarazadas y sus embarazos tienen más riesgos, pero esto no es ninguna anomalía, es un hecho natural y conocido desde siempre, y no puede argüirse, ni siquiera así, que esa sea la causa principal de la bajada de la natalidad en todos los países, por mucho que se quieran estirar los argumentos «científicos» y las correlaciones en hojas excel del recuento de esperma y las tasas de natalidad. Los problemas reales fisiológicos de fertilidad han sido siempre y son muy minoritarios en el conjunto de la población y bajo ningún concepto pueden considerarse la causa o una de las causas principales del actual derrumbe del número de nacimientos y estoy convencido que no lo será en el futuro al menos en muchas décadas. Además es una hipótesis completamente innecesaria para predecir el colapso demográfico al que vamos.

En realidad este tipo de teorías es una, otra forma más, de negar la agencia de las personas, pues en este nuevo símil de la «placa de Petri» las bacterias quieren reproducirse como locas pero lo que pasa es que el sustrato está muy contaminado y las hace infértiles, Sigue siendo, en mi opinión, entre otras cosas, una muy pobre consideración sobre los seres humanos. 

Y si nos vamos a los animales, ¿acaso no se reproducen mucho peor los animales enjaulados que los que están en la naturaleza? ¿Porqué cuesta tanto hacer que nazcan cachorros de animales en los zoológicos?¿Porqué los animales y los seres humanos no se comportan como en una «placa de Petri» en este caso?, a lo mejor deberíamos empezar a mirar con otros ojos todos esto para entender lo que está pasando. 

¿Y si el problema es La Jaula?

Oswald Spengler es uno de los autores más criticados que conozco, pues se le considera, en muchos círculos, un «nazi», a pesar que los nazis prohibieron sus libros; se le considera un «racista» a pesar de que toda su teoría de las civilizaciones siempre habla de culturas y nunca de «razas» (lo cual le valió, por cierto, la crítica feroz de los nazis), se le considera oscurantista, retrógrado, delirante, etc…Por supuesto no comparto muchas ideas y afinidades que manifiesta Spengler en sus escritos, pero una cosa es la persona y otra es su obra/teoría, y creo que la mayor parte de las personas que critican su obra lo hacen sin siquiera haberla leído detenidamente, y otro grupo numeroso pienso que lo critican porque hablar de la «decadencia» de nuestra propia civilización, embebidos como estamos en el llamado «Mito del Progreso«, es un total anatema y cualquiera que se atreva siquiera a sugerirlo se consideraba, o se considera aún, poco menos que un loco delirante, es decir, era y es un anatema proponer, para nuestra civilización, la misma suerte que siguieron todas y cada una de las civilizaciones del pasado sin excepción.

No obstante antes de criticar la obra de un autor o la teoría que ese autor propone, deberíamos preguntarnos si las predicciones que hace ese autor, basadas en su teoría, tienen visos de ser acertadas o no, porque si somos justos, deberíamos juzgar las teorías a partir de si las predicciones que hacen se parecen, o no, a lo que realmente ocurre, y en este sentido las predicciones de Oswald Spengler mejoran, con mucho y desde mucho antes, las estimaciones de todos los demógrafos, académicos y estudiosos de la sostenibilidad que han estado estudiando la evolución posible de la población hasta muy recientemente.

Creo que las ideas de Spengler sobre el tema demográfico son más acertadas que el resto porque para empezar considera que los seres humanos (y no sólo ellos) tienen agencia sobre estos temas, y sus acciones no pueden definirse de un modo «mecánico» o meramente «biológico» como un automatismo, sino que obedecen a una lógica «orgánica-cultural» que es la tesis fundamental de toda la teoría de Spengler, inspirada, como no, por mi amado Goethe.

Respecto al tema de la tasa de natalidad de los países de nuestra civilización afirma Spengler en «La Decadencia de Occidente» (1918): «… Pero nada de esto existe para «El Último Hombre». Inteligencia e infecundidad van unidas en las familias viejas, en los pueblos viejos y en las culturas viejas. No sólo porque dentro de cada microcosmos la desmedida tensión de la parte animal vigilante se acostumbra a imponer a la existencia la regla de la causalidad. Lo que el hombre de la razón llama con expresión bien significativa «instinto natural» es conocido por él según la ley de causalidad; más aún, es valorado por él según ley de causalidad y no halla lugar adecuado en el circulo de sus restantes necesidades.

El gran cambio sucede cuando, en el pensamiento consuetudinario de una población muy culta, aparecen «motivos» para la presencia de los niños. Pero la naturaleza no conoce motivos. Dondequiera que existe realmente vida, domina una lógica intensa, orgánica, impersonal, un instinto, algo que es totalmente independiente de la vigilia y los enlaces causales, algo que la vigilia no advierte siquiera. La abundancia de nacimientos en las poblaciones primitivas es un fenómeno natural, sobre cuya existencia nadie medita—y menos aún sobre la utilidad o perjuicio que pueda causar—, Pero cuando en la conciencia aparecen motivos que plantean problemas vitales es que la vida misma se ha hecho ya problemática. Entonces comienza a notarse una leve limitación de la natalidad —ya Polibio la lamenta y la llama la fatalidad de Grecia; pero existía sin duda antes en las grandes ciudades y había adquirido en la época romana una extensión tremenda—. Este descenso de la natalidad se funda primero en la necesidad material. Pero más tarde ya no se le puede encontrar fundamento ninguno» 

(Las negritas son mías)

Spengler apuntaba al colapso demográfico, por baja tasa de fertilidad, como una de las causas fundamentales de la decadencia de las civilizaciones (de todas), producto de su inevitable «envejecimiento», que sería el producto último de la urbanización de la sociedad. 

Siempre se ha considerado, por parte de los historiadores, que las caídas demográficas de las civilizaciones en su decadencia, como la del Imperio Romano, eran debidos a plagas y hambrunas (el clásico «overshoot» Malthusiano por epidemias, guerras y malas cosechas), pero a nadie (excepto a Spengler) parece habérsele pasado por la cabeza que el principal problema pudiese venir de una gran bajada voluntaria de la fertilidad, a pesar de que las legislaciones, a partir del emperador Augusto. por ejemplo la llamada Lex Iulia de Maritandis Ordinibus, o la Jus Trium Liberorum;  ya reflejaban la gran preocupación de los gobernantes de Roma con este tema y a la que seguirían en el futuro muchas otras leyes de los siguientes emperadores para tratar de frenar el descenso de los nacimientos, hasta llegar a la ley “De sanctimonialibus vel viduis et de successionibus«(también conocida como «Novella VI«) del emperador de Occidente Mayoriano (420-461) cuando el Imperio Romano de Occidente estaba ya en completa descomposición, con los bárbaros gobernando ya en grandes porciones del mismo, y en sus últimos años de existencia, pero sus emperadores, después de 400 años, aún se afanaban en políticas natalistas para tratar de revitalizar el Imperio y evitar el desastre (por supuesto, como siempre, sin éxito).

En realidad Spengler acertó en muchas más predicciones, aparte de la crisis de fertilidad que vemos por todos lados; y algunas de estas predicciones las he comentado en artículos pasados, como la «desaparición» de las ideologías, la crisis de la «Verdad» (post-Verdad),el ascenso del «Populismo-Cesarismo» y en general la crisis de la democracia, lo cual, por supuesto, no libra a la obra de este autor de los ya tradicionales furibundos ataques. En realidad todo esto, la caída demográfica, la crisis de la «Verdad», la crisis de la democracia, el populismo/cesarismo, la disminución de la libido, todo forma parte de un «síndrome» que es en realidad La Enfermedad Mortal de la Civilización.

En la teoría de Spengler (o de Vico) las civilizaciones tienen un «ritmo» orgánico, y se puede comparar con la de la vida de cualquier ser vivo, con sus fases de nacimiento, infancia, juventud, madurez, vejez y muerte, y ese es, para Spengler, el destino de las civilizaciones, donde, en el paso desde la madurez a la vejez se agotan las fuerzas vitales, las sociedades se hacen «infértiles», y las «llamadas» de la vida se vuelven cada vez más lejanas.

En realidad la vida humana está internamente limitada; hay un «reloj» interno que nos va agotando, «gastando» día a día, y hagamos lo que hagamos vamos envejeciendo y vamos, cada día, siguiendo el camino inexorable que lleva hacia nuestra propia muerte, y es esa dinámica la que recoge Spengler con las civilizaciones, de tal forma que, siguiendo el símil de una vida humana, una civilización en particular puede durar más si no se harta de devorarlo todo a su alrededor (y no se hace «obesa») y si no daña su salud con su forma de vida (destrucción de su «medio ambiente»), pero aunque todo eso no ocurra, hay fuerzas interiores que acaban con ella sin remedio, y es de eso de lo que trata este artículo, de una de las fuerzas «orgánicas» internas que hacen inevitable el fin de la civilizaciones y que ahora está «mordiendo» a la nuestra con cada vez mayor intensidad, que es ya, además, una civilización global.

En realidad pienso que el informe de «Los Límites del Crecimiento» no es que sostenga una teoría falsa, sino que podríamos decir que esa teoría es «incompleta» y que hay otras causas, además de las recogidas en ese estudio, de índole intrínseco a las propias civilizaciones, que limitan, ya de por sí, su duración; después de todo «nada dura para siempre», ni creciendo en forma exponencial, ni de ninguna otra forma.

Las civilizaciones son, por tanto, procesos que auto-terminan (en inglés «self-terminating processes»)

En los siguientes apartados voy a ir poniendo ejemplos de países donde puede apreciarse la dinámica del hundimiento demográfico al que estamos asistiendo en la actualidad y explicaré que es un fenómeno ya de carácter global y cuyas implicaciones todo apunta que la mayor parte de los ciudadanos, y ciertamente muchos de los gobiernos del mundo, no son plenamente conscientes de lo que esto significa en el medio y largo plazo.

Hablaré también de las medidas que están tomando algunos países para tratar de elevar las tasas de natalidad y que no han conseguido, ni de lejos, allí donde se han intentado, elevar de nuevo la tasa de fertilidad por encima del valor de reposición (2,1 niños nacidos de media por mujer), porque aunque se insiste una y otra vez, y las personas declaran una y otra vez, que el motivo de la baja natalidad es principalmente debido a problemas económicos, en realidad, como ya apuntaba Spengler en el párrafo anterior y los estudios y las estadísticas apuntan, esto no parece ser así y aún nadie, ninguna sociedad, ningún gobierno, por mucho dinero que haya gastado en esas políticas pro-natalistas, conoce ninguna forma viable de revertir la tendencia actual, ni entre las clases más pudientes ni entre los más pobres de la sociedad; y si el descenso de la natalidad ha sido ya muy intenso, ni siquiera son capaces no ya de volver al valor de reposición natural, sino de frenar, a medio plazo, la bajada inexorable de las tasas de natalidad que vemos en casi todos los países del mundo, tal y como les pasó a los gobernantes del Imperio Romano.

Por que simplemente no parece que sea un asunto, en el fondo, de dinero.

JAPÓN

El caso de Japón es paradigmático de la dinámica del resto de los países de los que voy a hablar; y se puede considerar a Japón como «el canario en la mina» que avisa de lo que va a ocurrir con el resto de los países en unos años o pocas décadas, ya que fue Japón uno de los primeros países del mundo donde la tasa de fertilidad bajó por debajo del de reposición (por debajo de 2,1 hijos/mujer).

En esta gráfica de abajo puede verse como se frena el crecimiento de la población de Japón a partir de principios de los años 1970 y progresivamente la población crece menos, de tal forma que a partir del año 2007 el país empieza a perder población, y debido a esto en 2023 la población de Japón se redujo en unas 850.000 personas y, a no ser que haya un cambio muy grande en la entrada neta de inmigración, este efecto no va a hacer más que acentuarse en los próximos años o décadas (incluso si, ante un milagro, vuelve a crecer la tasa de fertilidad en ese país, ya que hay un «hueco» inmenso de nacimientos).

Otra forma de ver la evolución de la población de Japón es con esta gráfica:

Puede verse que las muertes superan a los nacimientos a partir de 2005-2007, de tal forma que las muertes de la generación nacidas en el «Baby Boom» de Japón no está siendo reemplazada por nuevos nacimientos ni por la inmigración, ya que Japón tiene unas tasas de fertilidad de las más bajas del mundo; en 2023 fue de 1,23 es decir, sólo ligeramente superior que la de España (1,20) que por cierto nuestro país está siempre entre los países con más bajas tasas de fertilidad del mundo desde hace varias décadas (como diría Zapatero «estamos en la Champions» en este aspecto desde hace mucho).

Esta es la evolución de la tasa de fertilidad de Japón, que bajó hasta cerca la de reposición (2,1) ya en 1958, y cruzó definitivamente la línea por debajo de la de reposición en 1974, de tal forma que en 2023 era del orden de 1,2, casi la mitad de lo necesario para sostener, de forma natural (sin inmigración) la población del país:

Es decir ya Japón, en la década de 1960, tuvo unas tasas de natalidad relativamente bajas comparado con el resto del mundo (incluidos los países desarrollados), y esa es la razón por la que la población de Japón es una de las más envejecidas del mundo, también por tener una alta esperanza de vida, la mayor del mundo (unos 85 años en 2023), aunque esto pesa mucho menos que la bajada de la natalidad.

Si comparamos la evolución de la tasa de fertilidad de España y la de Japón podemos ver una de las causas por la que la población de España no está cayendo en picado (todavía) como en Japón:

He rayado en verde, en el gráfico anterior, la etapa en la que las tasas de fertilidad en España eran significativamente superiores a las de Japón, que básicamente cubren el período entre 1954 y 1983, y que incluye el período del «Baby Boom» español, que se afirma que abarca entre 1958 y 1975, por lo que el ritmo de crecimiento natural de la población de España en ese período fue significativamente mayor que el de Japón; y además la inmensa mayoría de la población española nacida en nuestro «Baby-boom» sigue aún viva, en cambio la población japonesa de su propio «Baby Boom», que coincidió con el fin de la 2ª Guerra Mundial hasta aproximadamente 1957, es la que está muriendo ahora.

Como puede verse en el gráfico anterior, a partir de 1983 las tasas de fertilidad España están por debajo de las de Japón, por lo que cuando llegue a ser significativa la mortalidad de las cohortes nacidas en el «Baby Boom» español (como es mi caso), el efecto que se producirá en España de bajada de población y otros problemas económicos y sociales, si descontáramos la inmigración, sería incluso más severo que en Japón ahora y en los próximos años.

La pirámide de población de Japón a principios de 2025 es la siguiente:

Como puede verse Japón tenía a principios de 2025 una población de unos 122 millones de personas y podemos ver que la forma de la «pirámide» de población no augura nada bueno para el futuro del país, pues puede verse que la «base» de la «pirámide», donde está la parte de la población de menor edad (niños y jóvenes) se va reduciendo cada vez más, de hecho esta distribución de la población por edades ya no presenta la forma clásica de «pirámide» (como se asumía en el pasado que iba a ser siempre la distribución de la población según la edad), podríamos más bien decir que su forma se va asemejando a la de un rombo truncado con la parte superior e inferior estrecha y mucho más ancha el centro, donde, en las edades intermedias, se acumula el grueso de la población.

He usado un programa de simulación del Instituto Francés de Estudios Demográficos (de siglas INED en francés) de la evolución de la población de Japón (crecimiento/decrecimiento natural), fijando una tasa de fertilidad como la actual (1,23) y suponiendo que no cambia nada en todo el período, que la esperanza de vida permanece como la actual (85 años), y asumiendo que no hay entradas ni salidas de la población hacia y desde el país (inmigración y emigración cero), es decir considerando sólo el crecimiento/decrecimiento natural de la población, y estos son los resultados de las simulaciones:

Simulación de la población japonesa y su «pirámide» de población en 2055 (tras 30 años, una generación desde ahora) manteniendo todo como ahora:

Puede verse que la población de Japón en 2055, según esta simulación, disminuirá nada menos que en 35,7 millones de personas, es decir casi un 30% de la población de 2025 (la misma población que tenía Japón en 1953 pero mucho más envejecida); pero esto no es lo relevante, pues hay quien puede pensar que a Japón (o al cualquier otro país en la misma situación) le irá muy bien con una población bastante más reducida que la actual desde muchos puntos de vista: más oportunidades laborales y mejores salarios para los jóvenes, mejor acceso a la vivienda por mayor disponibilidad de viviendas vacías, impacto ambiental mucho más reducido, menor consumo de recursos, más espacios naturales sin personas, etc… Pero si se mira detenidamente al gráfico de la pirámide de población se puede apreciar los inmensos problemas que esto puede representar y que en mi opinión serían:

a) Habrá una inmensa población muy envejecida, que ya tiene la edad «normal» para ser pensionista y que tiene que ser de alguna manera sostenido económicamente por una base de población activa mucho menor, con un grado de dependencia de la población activa que llega a ser, creo, insostenible. El porcentaje del PIB necesario para esa población jubilada no hará sino crecer año tras año, teniendo en cuenta esto, el peso de los jubilados en las elecciones democráticas no hará más que crecer también, y por tanto es de esperar que las políticas públicas se dirijan siempre a favorecer los intereses de esa parte tan numerosa del electorado en continuo crecimiento, lo cual, ciertamente, puede acabar creando un serio problema inter-generacional que ponga en peligro la propia naturaleza de la democracia tal y como la conocemos actualmente.

b) Existencia de una gran población dependiente de los cuidados de otras personas más jóvenes que tienen que atender a esas personas, no parece que dejar a esa población sin atender sea una opción ética, y esto necesariamente lo tendrán que hacer personas más jóvenes, la inmensa mayoría sin lazos familiares entre ellos, y que a su vez tendrían que atender a sus trabajos, a sus propios hijos y a su propia vida. En este aspecto la diferencia en el acceso a los cuidados podría ser un factor más de desigualdad económica (por supuesto eso de que los hijos cuiden a sus padres ancianos será algo cada vez más raro, por el menos húmero de hijos, las necesidades laborales, la separación geográfica padres-hijos o simplemente porque no se quiere). Igualmente la inmigración de jóvenes hacia los países ricos creará otra diferencia entre los países pobres y ricos, pues los ancianos de los países ricos serán atendidos por los cada vez más escasos jóvenes de los países pobres, dándose a su vez otra desigualdad creciente entre los países ricos y pobres, donde en estos últimos los ancianos quedarán cada vez más desprotegidos, no ya institucionalmente (que siempre lo han estado) sino familiarmente. ¿o cual es el porcentaje de los ancianos que en nuestro país son cuidados por personas nacidas en el extranjero?.

c) Una tan numerosa población anciana va a demandar una atención sanitaria y por tanto una demanda de personal y de recursos de los sistemas nacionales de salud muchísimo mayor que la actual y todo ello con una población activa mucho más reducida. Es de esperar que el porcentaje del PIB dedicado a atención sanitaria siga creciendo exponencialmente al crecer exponencialmente la edad media de la población, mermando la capacidad de los estados para proporcionar otros servicios necesarios al resto de la población.

d) Esta dinámica no será el ambiente más idóneo para que las parejas de japoneses (o de cualquier país) decidan tener más hijos, pues además será sobre las cohortes más jóvenes sobre las que recaerá el peso económico y de los cuidados, por lo que la caída de las tasas de natalidad probablemente no hagan sino acentuarse en una retro-alimentación positiva; de hecho pienso que es muy probable que las tasas de natalidad usada en las simulaciones para Japón de 1,23 durante todo el período puede que sea «optimista», visto la tendencia de las últimas décadas y lo que está ocurriendo, por ejemplo en países vecinos como Corea del Sur y China. También creo que la caída de la tasas de fertilidad iban a continuar independientemente de este problema, pero desde luego esto no lo mejora.

Si siguiese la misma tendencia otra generación más (30 años), en 2085 la pirámide de la población de Japón sería:

Según esta simulación en 2085 (sólo 2 generaciones desde ahora) Japón perdería 68,3 millones de personas de población desde 2025, es decir el 56% de la población de 2025 y su población sería de unos 53 millones de personas (desde 122 millones en 2025), que es la población que tenía Japón en 1915 (pero entonces esa población tenía una edad media mucho más baja).

En ese año 2085 la «base» de la «pirámide» de población que resulta de la simulación es realmente ridícula y cualquier cuerpo pesado que tuviese esa forma tendría un comportamiento inestable ante cualquier «empujoncito» («shock») que sufriera, al contrario que lo que ocurre con las pirámides «normales» donde una base muy ancha garantiza una gran estabilidad y no puede volcarse (colapsar) fácilmente, en cambio formas geométricas como la distribución de arriba (que es más parecido a un hongo que a una pirámide) son intrínsecamente inestables, tanto si usamos la analogía de un cuerpo físico con peso sometido a la ley de la gravedad, como si hablamos de las fuerzas socio-económicas que actúan sobre la población de una sociedad.

Si alguien cree que una sociedad humana es viable con esa «pirámide» («hongo») de población pienso que está equivocado, una sociedad simplemente no va a resistir hasta llegar a ese punto.

El problema en determinadas zonas de Japón de falta de niños y de jóvenes es tan acuciante que en determinados pueblos con una población envejecida, sus habitantes colocan muñecos representando a niños y a jóvenes «para sentirse «más vivos». Todo esto es comprensible, el ser humano es un ser social y ha evolucionado en el seno de la familia extensa, con los abuelos conviviendo con los hijos y con los niños, esa existencia sin niños ni jóvenes es una aberración histórica tremendamente triste.

Otra gran diferencia entre Japón y España, o en general entre los países del Extremo Oriente (Japón, Corea del Sur y China) y los de Occidente, es la absoluta y radical aversión a la llegada de inmigrantes a sus países, independientemente de la procedencia de esos inmigrantes, ya sean éstos europeos, norteamericanos, hispanoamericanos, árabes, africanos, filipinos, malayos, vietnamitas, australianos, etc…La aversión a la llegada de extranjeros es universal y no se restringe, como puede ser el caso de algunos países, a determinadas razas o países.

En una encuesta de hace unos años sobre la opinión sobre la inmigración en personas de diferentes países desarrollados los resultados fueron los siguientes:

La gráfica anterior recoge el resultado de una encuesta donde se pregunta a las personas de esos países si piensan que es correcto afirmar «hay muchas naciones extranjeras cuyas culturas son tan incompatibles con nuestra forma de vida que preferiría que a esas personas nunca se les permita emigrar aquí» y como puede verse en el caso de Japón y Corea del Sur esta opinión es compartida por del orden de más del 80% de los encuestados independientemente si son jóvenes o no, muy por encima de la mayoría de los otros países donde es muy raro que esta opinión supere el 50%, siendo los países donde esa opinión es más minoritaria Canadá y EEUU, países que se han formado gracias a la inmigración.

Otro dato curioso de esa encuesta es que en Alemania, Italia y Suecia la proporción de respuestas «hostiles» a la inmigración es significativamente mayor entre los jóvenes que entre los adultoscosa harto preocupante.

Como ejemplo de la aversión a la aceptación de inmigración extranjera tenemos que la concesión de ciudadanía en Japón a un extranjero es algo excepcional, así por ejemplo en 2015 en Japón se concedió la nacionalidad japonesa a 9.469 extranjeros y los trámites para conseguirlo son una larga serie de barreras y trabas de todo tipo, pues si hay algo donde tanto el gobierno como la sociedad japonesa están abrumadoramente de acuerdo es en no querer inmigración alguna, pero esto tendrá que cambiar sí o sí y se deberían dar prisa, pues además Japón es un país muy poco atractivo para los potenciales inmigrantes, debido al idioma, aspectos culturales, coste de la vida, y la lejanía de los países donde hay más emigrantes potenciales (como África, Oriente Medio o Hispanoamérica), según una encuesta de Gallup las preferencias por emigrar a Japón son muy bajas a nivel global, y significativamente menores que, por ejemplo España, a pesar de ser Japón un país económicamente mucho más rico y con una extraordinariamente baja tasa de desempleo:

Las políticas y los parámetros culturales de esos países (Japón, Corea del Sur y China), hasta el momento, los hace absolutamente refractarios a la admisión de inmigrantes, aparte de lo poco atractivos que son esos países de por sí para los propios posibles emigrantes extranjeros lo cual, y  dada la dinámica demográfica de TODOS esos países, pienso que esto les lleva camino simplemente a la pura extinción como sociedades (previo colapso sistémico) en no demasiadas décadas si no cambian radicalmente de forma de pensar y obrar.

Por supuesto el gobierno japonés conoce estas proyecciones demográficas y el problema que se les viene encima, y es por eso, por ejemplo, por lo que el ex-ministro de finanzas de Japón, Taro Aso, el 22 de enero de 2013 literalmente pidió a los ancianos del país «que se den prisa y se mueran», para aliviar la carga fiscal del país y como forma de evitar los problemas demográficos que estoy comentando. Ese ministro de finanzas tenía ya 72 años cuando hizo esa famosa afirmación y muchos conciudadanos le pidieron que diera ejemplo él mismo y ya…

Bueno oyendo a ese ministro de finanzas a cualquiera se le puede ocurrir que una manera de «evitar» o «minimizar» esos problemas con la «pirámide» de la población sería que la población anciana se redujese mucho, es decir, que bajase la esperanza de vida drásticamente (como sugirió el ex-ministro de finanzas japonés), lo cual es algo completamente distópico y criminal y sólo se produciría a raíz de un colapso sistémico (o al menos eso creo yo), pero que ni siquiera evitaría del todo el problema, pues la «pirámide» continuaría siendo inestable y la población/sociedad se seguiría encaminando hacia la extinción simplemente por falta de niños.

En la siguiente figura se pueden ver las estimaciones del número de personas mayores de 65 años respecto a 100 personas en edad de trabajar (de 20 a 65 años) en 2020 y las proyecciones para 2050, en una serie de países, si se conservan los parámetros demográficos actuales; en estas simulaciones si que se incluyen la entrada y salida de migrantes de cada país (conservando las tasas medias actuales). Datos de la OCDE:

Como puede verse la situación de Japón en 2020 era ya de las peores de las economías de la OCDE (países más desarrollados) con 52 personas mayores de 65 años por cada 100 de 20-65 años de edad (edad laboral «teórica»), y si todo sigue como en la actualidad, en Japón en 2050 habría casi 81 personas mayores de 65 años por cada 100 personas en la franja de edad de 20-65 años, no parece que esto sea realmente muy sostenible, y 25 años no es una fecha muy distante en el tiempo…

En la figura anterior España tenía una situación bastante mejor en 2020 (y ahora en 2025) que la de Japón, por lo que he comentado anteriormente respecto a que nuestro «Baby Boom» fue más tardío que el de Japón, pero cuando avance la edad de esas cohortes muy numerosas (a las que pertenezco) ese problema, incluso algo antes de 2050, será casi igual de grave que el de Japón, salvo un cambio muy drástico en las dinámicas demográficas que pienso sólo puede venir de la inmigración; una inmigración que deberá ser muchísimo más masiva que la actual, ya que aunque se recupere la tasa de fertilidad en nuestro país por encima de 2,1 (que es algo extraordinariamente remoto), el problema lo tendríamos ya, pues los nuevos niños nacidos ahora tardarían esos 20 – 25 años en llegar a la edad laboral y las cohortes de sus padres son bastante menos numerosas que las de los del «Baby-Boom».

Además todo apunta a que la tasa de fertilidad en nuestro país y en Japón seguirán con cierta tendencia a la baja y no al revés.

Lo contaré con más detalle más tarde, pero si siguen estas dinámicas demográficas, el verdadero «recurso escaso» que necesitarán los países (desarrollados y no desarrollados) con baja tasa de fertilidad sostenida en unas pocas décadas serán los inmigrantes jóvenes, y habrá realmente una competencia internacional por ellos, al principio por los cualificados, luego también por los no cualificados. Por supuesto este «drenaje» o  «minado» de población joven de los países de origen causará graves problemas en algunos de esos mismos países y puede que llegue un momento donde se restrinjan drásticamente las salidas de esos jóvenes fuera de esos países, agravando la «sequía» de población joven en los países ricos y envejecidos que los demandan.

Tal y como ocurrió en el Imperio Romano, se producirá inevitablemente una «barbarización» de las sociedades de los países más desarrollados por esta dinámica demográfica, y aunque ocurra una fuerte oposición interior, tal y como la hubo en el Imperio Romano, la tendencia es simplemente imparable.

(Que quede bien claro que uso el término «barbarización» para equipararlo a los términos usados por los historiadores y cronistas romanos respecto al Imperio Romano, y no uso esa palabra en ningún sentido peyorativo refiriéndome a los inmigrantes, sino sólo porque me gusta usar metáforas históricas).

Además de la baja natalidad, de lo que Spengler habla es de una caída general de la vitalidad de las sociedades, de sus «ganas de vivir» en suma, y que se expresa, además de en la fertilidad, en muchos otros  aspectos de la vida, como es el caso del sexo, una de las manifestaciones más claras de la «vitalidad».

Por ejemplo las estadísticas de relaciones sexuales entre los jóvenes japoneses son desoladoras, así en una encuesta encontró que entre los jóvenes japoneses de 18 a 34 años de edad el 42% de los hombres y el 44,2% de las mujeres eran vírgenes y además que de los solteros en esas edades, el 70% de los hombres y el 60% de las mujeres no tenían una pareja, valores mucho más altos que los de encuestas similares de finales de la década de 1980, en lo que en muchos medios se menciona como una «Epidemia de Apatía Sexual«. Y esta tendencia no sólo esté sucediendo en Japón.

Lo que está sucediendo y que probablemente sea una de las causas de esa «epidemia de apatía sexual» es una real «Epidemia de Soledad» cuya evolución avanza inexorable al ritmo que puede verse en la bajada de natalidad, pues las causas subyacentes son las mismas: las ciudades, que tienden a separar a los seres humanos entre sí, tienden a desarraigarlos, a que las interacciones personales estén guiadas por los aspectos económicos o prácticos en su mayor parte y se pierda el contacto con la familia extensa y con la «tribu» que era la forma básica donde el ser humano ha vivido en la inmensa mayoría de su historia.

Las nuevas tecnologías no hacen más que profundizar en esta dinámica sumiendo aún más a las personas en su «burbuja», ¿o sería mejor llamarla Jaula?, porque acaba convirtiéndose en eso, en una «jaula» mental

Para dar una idea de la intensidad de la «Epidemia de Soledad» en Japón, casi 22.000 personas murieron solas en sus casas en los tres primeros meses del año 2024. Para finales de año, la agencia estima que los casos de muertes solitarias llegarán a 68.000, en comparación con los 27.000 de 2011.

Los japoneses llaman a estar muertes solitarias kodokushi, que se define como: “una persona muere sin ser atendida por nadie, y cuyo cuerpo es encontrado después de un cierto período”.

Quiere decirse que unas 68.000 personas en Japón murieron en 2024 solas en su domicilio y sin que nadie supiese que habían muerto, siendo la detección de esas muertes poco menos que «accidental», las estadísticas no cuentan el probablemente mucho mayor número de japoneses que mueren rodeados de extraños en hospitales y residencias, lo cual es algo también tremendamente triste.

Según el Instituto Nacional de Investigaciones sobre Población y Seguridad Social de Japón los hogares unipersonales representan casi el 38% del total de hogares japoneses, según el censo de 2020, un aumento del 13,3% con respecto a la encuesta anterior realizada cinco años antes (2015), y la tendencia no deja de acelerarse. Japón pronto será un país donde la mayoría de la población viva sola en sus casasEn toda la historia del Homo Sapiens nunca ha ocurrido nada parecido.

El 1 de abril de 2024, Japón promulgó una ley para prevenir la soledad y el aislamiento, problemas que afectan aproximadamente al 39 por ciento de la población.

La ley considera la “soledad y el aislamiento” como “un problema que afecta a la sociedad en su conjunto” y obliga a los gobiernos locales a hacer esfuerzos para establecer consejos regionales que incluyan grupos de apoyo para personas solitarias.

Según una encuesta gubernamental a nivel nacional realizada a 20.000 personas de 16 años o más sobre su situación en diciembre de 2023, el 39,3 por ciento dijo que se sentía solo “a menudo o siempre”, “a veces” u “ocasionalmente”.

Un fenómeno universalmente conocido en Japón es el de los llamados hikokomori, una combinación del vocablo  hiku (“retirarse”) y komoru (“aislarse uno mismo”), y el gobierno japonés en 2023 estimó que en ese país hay unos 1,46 millones de hikokomori, es decir, personas en edad de trabajar (de 15 a 64 años) que viven en lo que llaman «reclusión social voluntaria» que son personas que de forma voluntaria renuncian a cualquier interacción social y viven en su casa sin salir absolutamente para nada, relacionándose sólo con sus padres y a veces casi ni con ellos. Para algunos autores, como el psiquiatra Saito Tamaki, el problema es bastante mayor y las encuestas, en su forma usual, no logran detectarlo, este autor estimaba en 2019 que la población real de hikokomori de Japón debe ser de alrededor de 2 millones de personas y, si sigue la tendencia de las últimas décadas, su número puede llegar a 10 millones en unos años.

Al principio, cuando se empezó a conocer este fenómeno en el resto del países del mundo en la década de 1990, se pensaba que iba a ser sólo un problema exclusivo de Japón, en buena parte por sus características culturales, pero actualmente es un problema que se está extendiendo por todo el mundo desarrollado (o urbanizado) y aunque efectivamente puede haber factores culturales y climáticos agravantes, este problema está llegando de forma creciente a muchos otros países. Japón es, en este tema como en el de las bajas tasas de natalidad, simplemente «el canario en la mina».

En términos freudianos se trataría de una auténtica «Regresión» la que esos jóvenes japoneses hacenes como un «refugiarse en la infancia», como por una no-resolución del «rito de paso» de la infancia a la adolescencia, porque en realidad no vivieron una infancia «digna» y la evolución hacia «El Mundo» (la «Cultura») quedó truncado por una demanda de afecto perpetuamente insatisfecha que acarrea una libido profundamente distorsionada o bloqueada.

Por ejemplo el Reino Unido ha sido el primer país del mundo, en 2018, en crear un «Ministerio de la Soledad» creado por el partido  Conservador de ese país.

Otro ejemplo: el Cirujano General de EEUU, el Dr. Vivek H. Murthy, hizo público en 2017 un informe titulado «Nuestra Epidemia de Soledad y Aislamiento» («Our Epidemy of Loneliness and Isolation«) donde describía este fenómeno como un auténtica «epidemia» en ese país, con unos efectos muy negativos para los individuos y aunque el texto está redactado en términos un tanto «economicistas», deja a las claras que se trata de un problema muy preocupante y creciente también en los EEUU.

Siempre se intenta buscar a todo esto una explicación economicista, pero en esto tampoco me convencen explicaciones sobre falta de recursos económicos o similar, sino que es justamente al contrario, el tipo «clásico» de hikokomori pertenece a una familia de clase media-alta, muy bien educado en escuelas, institutos y universidades (cuando han llegado a esa edad antes de la reclusión) de prestigio; y al igual que las bajas tasas de natalidad, no se relaciona con el estatus social dentro de un mismo país (recursos económicos).

En el caso de los ancianos, cada vez se da más en Japón el caso de ancianos que comenten pequeños robos y delitos para ser encarcelados, donde, además de comida y atención médica cercana y gratuita, no están solos, como mencionan los carceleros de una prisión de Japón «el problema de la soledad de los ancianos en Japón es tan agudo que dicen que pagarían 20.000 ó 30.000 yenes al mes si pudiesen vivir aquí para siempre«

En otro artículo de la BBC el director del centro de rehabilitación llamado «Con Hiroshima», de la ciudad del mismo nombre, comenta respecto a este problema de los ancianos que buscan que los encarcelen: «En definitiva, la relación entre las personas ha cambiado. Las personas se han vuelto más aisladas. No encuentran un lugar donde estar en esta sociedad. No pueden soportar su soledad.»  

Porque no hay peor cárcel que la soledad no deseada.

Hay docenas de artículos que mencionan este mismo problema de soledad como una de los principales factores detrás del incremento de la delincuencia de personas ancianas, por ejemplo tanto en Japón como en Corea del Sur.

Si seguimos «progresando» a este ritmo pronto pasará lo mismo en nuestro país, pues el mundo, la sociedad se ha vuelto completamente hostil a los niños y los ancianos, o en general a la Vida.

Los nietos y los ancianos viven en soledad, separados unos de otros, algo que contradice toda la historia de la especie y contradice quizás una de las razones por la que somos una especie longeva.

Saco a colación este tema de la soledad porque es un factor que creo es una de las causas de las tendencias a la bajada de la natalidad, pues el primer paso para tener hijos es tener pareja y crear un ambiente propicio para decidir tener hijos con esa persona, todo eso se ve obstaculizado por las crecientes dificultades que encuentran los jóvenes en relacionarse con los demás en el mundo contemporáneo y aunque quizás en mayor medida en nuestra época, es algo que ha ocurrido en todas las grandes ciudades a lo largo de la historia. 

Todo esto, la epidemia de soledad, la disminución del deseo sexual y las bajas tasas de natalidad, forman parte del mismo «síndrome» producto de la creciente urbanización de la sociedad (como en el Imperio Romano)

En este artículo se menciona como un número creciente de jóvenes urbanos japoneses regresan a las zonas rurales buscando escapar del aislamiento de la vida de la ciudad y reconectarse con estilos de vida orientados a la comunidad. Naoko, una joven de 28 años que dejó Tokio para ir a su ciudad natal en la prefectura de Shimane, lo explica así: «En el campo, todos se conocen. Hay una sensación de pertenencia que nunca sentí en la ciudad».

Deberíamos preguntarnos ¿como o de qué forma se construye y mantiene la líbido?¿no requiere acaso el universo libidinal del aspecto Dionisíaco de la Vida sostenido por la comunidad?¿que es aquello que puede derribar la frialdad de la abstracción, la distancia y acabar con ese helado hedonismo «inorgánico» que parecen promover las grandes ciudades?

Hace unos año escribí uno de los artículos de este blog de los que me siento más orgullos, se llamaba La Sociedad Adictiva, y en él analizo como nuestra (y en general las civilizaciones) trastornan completamente la Dinámica del Apego en los niños y el efecto que tiene en la constitución emotiva de los adultos y, en general, de las sociedades; recomiendo a los lectores su lectura para entender, desde otro punto de vista, lo que está pasando y no repetir los argumentos allí expuestos aquí.

COREA DEL SUR

Si Japón es el «canario en la mina», por ser el país que primero está experimentando los serios problemas de unas muy bajas tasas de fertilidad sostenida, podríamos decir que Corea del Sur es «el primero de la clase» en las estadísticas de baja natalidad, ya que es el país grande (descontando países o territorios muy pequeños como Macao,  Hong Kong, etc…), con menor tasa de fertilidad del mundo:

La tasa de fertilidad de Corea del Sur en 2023 fue de 0,72, es decir, del orden de 1/3 de lo que se necesita para sostener su población de forma natural (o sea 2,1 hijos por mujer), y venía de sólo 0,78 en 2022, pero además se estima que en el año que ha terminado (2024) la tasa de fertilidad ha sido del orden de 0,68, quiere decirse que la bajada de natalidad en ese país aún no ha tocado fondo.

Corea del Sur tuvo en 2023 del orden de 230.000 nacimientos, con una población de casi 52 millones de personas, mientras que en 1970 nacieron 1,01 millones de niños con una población de 32,5 millones  de personas (del orden de 5 veces menos nacimientos con una población mucho mayor que en 1970). Igualmente debido al envejecimiento de la población, los fallecimientos ya superaron a los nacimientos en 2020, y en 2023 hubo 353.000 fallecidos, por lo que la población se redujo (descontando el efecto de la emigración) en 123.000 personas en 2023 y las tendencias, como en Japón, es que esa disminución de la población vaya en aumento al empezar a fallecer la cohortes del «Baby-Boom» sur-coreano, que como en el caso de España fue más tardío que el japonés, y se note la drástica bajada de la natalidad que persiste en Corea del Sur desde la década de 1980:

La evolución de la tasa de fertilidad de Corea del Sur comparado con la de España es la siguiente:

Como puede verse en el gráfico anterior, la tasa de fertilidad de Corea del Sur en las décadas de 1950 y 1960 eran altísimas, muy superiores a las de España. Hay que tener en cuenta que a principios de la década de 1960 la economía de Corea del Sur se la comparaba con la de Ghanaigual que sus tasas de fertilidad, el porcentaje de población rural respecto al total y en general los parámetros socio-económicos de ese país eran comparables a los de cualquier país de África; pero Corea del Sur, a partir de la década de 1970, comenzó un despegue económico espectacular que le llevó a superar en PIB, tanto absoluto como «per cápita», al de muchos países desarrollados, entre ellos España, pero ese cambio brutal, ese auténtico «shock» del paso de una cultura,  sociedad y economía tradicional agraria y rural, a una hiper-urbana e hiper-desarrollada/capitalista es lo que explica, creo, en buena parte el caso extremo, en cuanto a demografía, que es Corea del Sur, y también otros aspectos de esa sociedad en la actualidad.

Corea del Sur bajó por debajo de la tasa de fertilidad de reposición (2,1 hijos por mujer) en 1983 y permanece en valores bastante bajos pero aún ligeramente mayores que los de España hasta 2002, y a partir de ahí ya permanece siempre por debajo de las tasas de fertilidad de España y además con una tendencia descendente.

Para tener una idea del brusco cambio socio-económico de Corea del Sur podemos ver que en 1974 el PIB «per cápita» de España era del orden de 5 veces mayor que el de Corea del Sur, pero ya en 2022 Corea del Sur tenía un PIB «per cápita» que era ya de un 22% mayor que el de España y todo apunta a una tendencia a aumentar la diferencia en el futuro:

El «sorpasso» económico «per cápita» de Corea del Sur a España sucede en 2010 y desde entonces las diferencias siguen ampliándose (a favor de Corea del Sur). 

Es decir, los cambios socio-económicos de Corea del Sur han sido mucho más rápidos que los de España los cuales a su vez han sido más rápidos que el resto de los países desarrollados de la OCDE, donde casi todos llegaron a ser países «desarrollados» bastante antes que España, por lo que el caso de Corea del Sur es un caso extremo (China también se ha desarrollado muy rápido pero su PIB «per cápita» es aún del orden de 1/3 que el de Corea del Sur).

Tal y como he hecho en el caso de Japón, voy a simular la evolución de la población y su «pirámide» (distribución por edades) en el caso de Corea del Sur, para ver cómo evolucionaría en el futuro por su evolución natural manteniendo constante las tasas de fertilidad (en 0,72) y la esperanza de vida actual (84,5 años) y sin inmigración o emigración.

A principios de este año (2025) esta era la población de Corea del Sur y su «pirámide»:

En el gráfico de arriba puede verse que la «base» de la «pirámide» es ridículamente pequeña ya actualmente, debido al bajísimo número de nacimientos de la última década y la figura se engrosa muchísimo en la parte media y alta, que son las cohortes nacidas en las décadas de los años 1950, 1960 y 1970 (correspondientes al «Baby Boom» Surcoreano). La forma de esa «pirámide» hoy en día es aún más «inestable» que la de Japón, por tener una base mucho más pequeña que la parte central de la figura.

Si ahora simulamos lo que ocurrirá si todo sigue igual, es decir, no cambia significativamente la tasa de fertilidad ni la esperanza de vida ni la entrada de inmigrantes de Corea del Sur, en 2055 la pirámide de población sería esta (da miedo verla):

Es decir, en 2055 la población de ese país bajaría a 35,7 millones de habitantes, perdería por tanto 15,7 millones de habitantes, es decir del orden del 31% de la población actual y el aspecto de la gráfica es estremecedor, dado que la «base», el número de personas en la infancia y juventud es verdaderamente ridículo, es una sociedad donde será ya raro encontrar niños y jóvenes y con los potenciales problemas que este tipo de distribución de edades y que ya he descrito para el caso de Japón pero aún más agravados. Y 30 años no es algo tan lejano.

Si ahora seguimos otros 30 años más y simulamos qué ocurriría con la población y la «pirámide» de población de este país en 2085 sale este gráfico:

Corea del Sur tendría en ese año 2085 unos 15,5 millones de personas (bajando desde los 51,4 millones de 2025), es decir un 30% de la población de 2025, es decir habrá perdido el 70% de su población en 60 años, y el aspecto de la distribución de edades es estremecedor, con unas cohortes de niños y jóvenes casi inexistentes y una gran población anciana, es decir, este país está a un paso de la extinción y ese tipo de sociedades no creo que se hayan dado nunca en la historia del ser humano, por lo que dudo, sinceramente, que llegue a darseantes pienso que la sociedad colapsa y se «equilibra» de otra manera completamente distinta, es decir como los bárbaros «equilibraron» el Imperio Romano.

Este país (sociedad) si sigue en el camino actual va inevitablemente a la extinción como sociedad.

Los demógrafos, siguiendo sus correlaciones empíricas, están de acuerdo con Spengler que el crecimiento del porcentaje de población urbana incide negativamente en la tasa de fertilidad, y en la mayoría de los casos se aducen razones de índole pragmática/económica, como que en el campo «todos los brazos son necesarios y muchos hijos son una inversión», en cambio en la ciudad «los hijos son una carga porque no ayudan y sólo consumen», pero claro esto presupone una determinada propiedad de la tierra de las poblaciones rurales lo cual no es casi nunca cierto, porque esas poblaciones rurales no son la mayoría como los pioneros del Oeste de USA con grandes fincas a su disposición de la que se hicieron propietarios (echando a los indios) y donde cuantas más manos trabajen mejor, el mundo del campo español, o el de Corea del Sur, era algo muy diferente, y no está nada claro todo ese criterio racional de la » rentabilidad en la inversión en niños» es la que realmente explica la tendencia; en cambio comparto la idea de Spengler de que lo que en realidad sucede es un profundo cambio cultural, el cual afecta a las prioridades vitales de las personas.

La incorporación de la mujer al mundo del trabajo también se asume que es, quizás, la causa fundamental, pero en caso de determinadas sociedades o determinadas etapas de esas sociedades, esto no es siempre cierto, y tiene más peso, creo, universalmente la urbanización que el acceso de la mujer a empleos remunerados, aunque por supuesto que esto tiene también una gran influencia y sería, creo, la segunda causa fundamental. 

Históricamente la mujer, en el medio rural, ha trabajado en la agricultura y ganadería, sólo las mujeres de familias pudientes se libraban de esto, y sin embargo las tasas de fertilidad eran muy elevadas entre las familias rurales pobres de todas las épocas, la gran diferencia es que la familia extensa (con los abuelos y familiares cercanos) contribuían al cuidado de la prole.

Por ejemplo en las estadísticas del Banco Mundial que relaciona la tasa de fertilidad con el porcentaje de mujeres «económicamente activas», es decir, con empleos remunerados, no puede apreciarse una correlación muy muy clara entre países, aunque si se puede apreciar en la evolución en el tiempo dentro de un mismo país:

Por supuesto los mayores niveles educativos de las mujeres, que proporcionan las ciudades, tienen también un peso muy importante en las bajas tasas de fertilidad; por ejemplo cuando las mujeres tienen estudios universitarios y/o de post-grado, se retrasa bastante la edad de tener hijos, pues a los largos años de formación se unen los de buscar una estabilidad laboral y/o labrarse o desarrollar una carrera profesional, y una vez alcanzado todo esto, en ese preciso momento de la vida (que pueden ser una «ventana» de pocos años), la mujer debe tener o encontrar una pareja adecuada para decidir tener hijos o tener hijos sola (algo mucho menos frecuente), por lo que en un porcentaje no despreciable y creciente de casos llega a no ser ya posible la maternidad por razones puramente biológicas, o tener sólo 1 hijo, debido a ese retraso en la decisión de tener hijos, ya que la maternidad, querámoslo o no, se dificulta mucho al aumentar la edad de la mujer. 

Al final se trata de un tema de prioridades vitales, por supuesto perfectamente legítimas, pero que en números agregados al final contribuyen a la dinámica que estoy describiendo en este artículo.

Volviendo al impacto de la urbanización de la sociedad, el caso de Corea del Sur la evolución del crecimiento de la población urbana es espectacular, con un trasvase masivo del campo a la ciudad  durante la década de 1970 y 1980 (período de fuerte industrialización del país), de tal manera que actualmente es uno de los países más urbanizados del mundo, por encima de España:

En 1960 sólo un 27% de la población de Corea del Sur vivía en áreas urbanas y actualmente son casi el 90% de la población total (86,3% en 2023), siendo la de España el 81,5% y el crecimiento del porcentaje de población urbana de España, y en general del resto de los países desarrollados, fue mucho más lento que en el caso surcoreano, y esto añade una tensión cultural tremenda entre generaciones y dentro de las generaciones, pues ocurre un choque entre formas de entender la vida aún ancladas en la forma tradicional/rural de una generación anterior, frente a un sistema económico, cultural y de valores reciente ya orientados a los patrones culturales de la modernidad hiper-capitalista globalizada en que viven las nuevas generaciones, y creo que estas tensiones culturales, y los conflictos asociados, pueden explicar, al menos en parte, la tan bajísima tasa de fertilidad de Corea del Sur.

El gobierno de Corea del Sur, como muchos otros países desarrollados, llevan décadas con políticas de apoyo a las parejas que decidan tener hijos, pero hasta el momento, tras haber empleado ingentes cantidades de dinero en incentivos, la tasa de fertilidad no hace sino decrecer, de tal maneral que el gobierno Sur Coreano considera este factor una emergencia nacional, y por supuesto no les falta razón, es ni más ni menos que la misma supervivencia como sociedad lo que literalmente está en juego….

Algunos demógrafos, como Wolgang Lutz, hablan de la «Trampa de Baja Fertilidad«, teoría que viene a decir que una vez una sociedad baja de una tasa de fertilidad de 1,5 ya es prácticamente imposible que vuelva a situarse de forma sostenida de nuevo por encima de ese valor independientemente de las políticas públicas que se empleen (por ejemplo el gobierno conservador de Hungría dedicó del orden de un 5-6% del PIB a estas políticas de fomento de la natalidad y no ha conseguido elevar la tasa de fertilidad sostenidamente por encima de 1,5 y recientemente está de nuevo cayendo). Según parece los patrones culturales de «normalidad» que se acaban adoptando y en general la forma de vida que todo eso conlleva, promueve que sea extraordinariamente difícil «volver» a una situación anterior de mayores tasas de fertilidad, las prioridades vitales cada vez se apartan más de la idea de tener hijos. En realidad todas las «fuerzas» culturales, sociales y económicas se «oponen» frontalmente al nacimiento de niños y al menos hasta ahora la tendencia es imparable.

Hay un artículo del Finantial Times que recoge este asunto y que ilustra bien a las claras el fracaso completo de todas las políticas pro-natalistas en todos los países desarrollados que las han implementado, y el caso de Corea del Sur es espectacular:

En esas gráficas las líneas azules son el gasto en políticas pro-natalistas y las líneas rojas son las tendencias de la tasa de fertilidad de cada país.

Si viniese a la Tierra un científico extraterrestre y analizase esas tendencias podría llegar fácilmente  a la conclusión que las políticas de apoyo a la fertilidad originan una bajada de las tasas de fertilidad, aunque claro la causalidad es inversa.

Un caso extremo de esto es Hungría, donde el gobierno conservador, con una opinión similar a los de Japón y Corea del Sur sobre la inmigración, ha estado haciendo un esfuerzo económico titánico en políticas pro-natalistas en un afán de conservar algo así como la «pureza» étnico/cultural del país y evitar el que llaman «Gran Reemplazamiento» de la población nativa por inmigrantes. Se estima que en los últimos años Hungría ha gastado del orden del 5 – 6% del PIB en estas políticas y este es el resultado:

Aunque esas políticas pueden haber ayudado a que la tasa de fertilidad de Hungría, que bajó hasta 1,32 en 2011 (en plena crisis de deuda soberana europea) subiese hasta 1,56, desde 2021 la tasa de fertilidad ha vuelto a caer y actualmente está en 1,50, muy por debajo de la tasa de reposición (2,1), cosa que parece confirmar la teoría de la «Trampa de Baja Fertilidad» ya descrita antes.

Hungría tenía una población de 10,7 millones de personas en 1980 y en 2023 tenía unos 9,7 millones de personas, es decir está perdiendo población principalmente por emigración de jóvenes hacia los países más ricos de Europa Occidental (principalmente a Alemania), a este efecto se suma el decrecimiento natural de la población que se producirá por la baja tasa de fertilidad del país que bajó de la tasa de reposición (2,1 hijos/mujer) en 1978.

Volviendo a Corea del Sur, otro aspecto, muy negativo por el que destaca este país es por su tasa de suicidios, la más alta dela OCDE y una de la más altas del mundo:

Creo que la creciente soledadel menor deseo sexual, las bajas tasas de natalidad y las altas tasas de suicidios son parte de un mismo «síndrome» y es un síntoma de la pérdida de «ganas de vivir» de que hablaba Spengler o Emile Durkheim (la «Anomía«), son síntomas de una auténtica Guerra Contra La Vida que es la que estamos llevando a cabo como civilización en todos los órdenes, y que en Corea del Sur hay fenómenos agravantes como la dislocación cultural debido al desarrollo acelerado y el desarraigo que eso ha producido. Todas las explicaciones economicistas no me convencen, si comparamos por ejemplo Corea del Sur con la inmensa mayoría de países pobres donde las tasas de suicidios son bajísimas (por ejemplo Sudáfrica, Perú, etc…).

Viendo la evolución de Corea del Sur puede entenderse la obra de Byung-Chul Han y su crítica a la Modernidad, con su fascinación por lo que los alemanes llaman el «Lebenswelt» (El Mundo de la Vida), tan devastado en su propio país.

Si nos atenemos a lo que ocurrió en las civilizaciones anteriores veremos que al final «La Sangre» derrotará  a «El Dinero» en las fases finales de la civilización, tal y como describió Ibn Jaldún con su concepto de Asabiyya. donde los pueblos periféricos secularmente derrotados que conservan su vitalidad dan el golpe de gracia a las sociedades hiper-urbanizadas en descomposición. Ibn Jaldún tiene una teoría de las civilizaciones muy anterior y parecida a la de Spengler, donde llega a las mismas conclusiones respecto al agotamiento y decadencia que llevan en su seno las civilizaciones y en la cual se inspiró Arnold Toynbee y probablemente también el propio Spengler.

CHINA

Si Japón y Corea del Sur son países importantes, el caso de China es donde hablamos de tendencias que, por su escala, no sólo afectan a un país, sino a toda la Humanidad en su conjunto, ya que China, hasta hace muy poco, era el país más poblado de la Tierra (recientemente superado, en 2023, por muy poco, por la India), pero que con sus 1.400 millones de personas (en 2024) representa algo más del 17% de la población mundial, es la segunda potencia económica mundial y en muchos aspectos (como es en la producción industrial) es la primera.

China importa a nivel global y mucho, y lo que ocurra en ese país, desde muchos puntos de vista, afectará al resto del mundo de forma profunda y sostenida (en consumo de recursos, en emisiones de CO2, en estabilidad geopolítica, etc…).

La población de China descendió en 2022 en 2,08 millones de personas, en 850.000 en 2023 y en 1,39 millones en 2024 según datos de la Oficina Nacional de Estadísticas de ese país, es decir, todo apunta a que China ha superado ya su pico de población y está ya de forma imparable perdiendo población y esta tendencia no hará más que acentuarse en el futuro a medida que vayan llegando a edades avanzadas las cohortes muy numerosas anteriores a la política del «hijo único» que promovió el gobierno chino desde 1978 hasta 2015.

Si ahora vemos la evolución de las tasas de fertilidad por mujer en China desde 1950 a 2023:

En 2023 la tasa de fertilidad de China era de 1,0 hijos/mujer, una de las más bajas del mundo, menor que la de Japón y que la de España (que ya es decir) y sólo algo mayor que la de Corea del Sur, por lo que China asiste a un hundimiento del número de nacimientos y por tanto a un futuro gran problema demográfico.

Según estos datos la tasa de fertilidad baja de 2,1 (valor de reposición natural) en China en 1991, por lo cual las bajas tasas de fertilidad son relativamente recientes (en España esto sucedió en 1981, es decir, una década antes que en China)

Encuentro algo muy sorprendente al analizar esas estadísticas de la tasa de fertilidad de China (publicadas por el gobierno de ese país) y es que aunque el gobierno chino estableció la política del «hijo único» en 1978 (y ya antes, desde 1972 había establecido fuertes políticas anti-natalistas), las tasas de fertilidad por mujer, según esos datos, permanecen igual o superiores a 2,5 entre 1978 hasta 1991, es decir, o bien esa política del gobierno chino del «hijo único» fue un completo fracaso durante al menos más de 13 años y fueron en buena parte ignoradas por la población, o bien las estadísticas de nacimientos de ese período, y por tanto de población de China son falsas o bien sucedieron ambas cosas. Por mi parte no sé cual es lo que realmente ha ocurrido pero bien puede ser una mezcla de ambas cosas y el descenso de la población que vemos es consecuencia de que, efectivamente, las políticas anti-natalistas del gobierno chino, comenzadas desde principios de los años 70, tuvieron cierto éxito y la población China es menor que la que figuran en las estadísticas, con una mayor edad media de la población de la que se ha declarado. 

China, antes de industrializarse, siempre jugó la baza de ser una población gigantesca para elevar su estatura geopolítica en el continente Asiático, en particular frente a la India y la Unión Soviética, que han sido rivales históricos y con quien han tenido, en el pasado, varias escaramuzas fronterizas, algunas bastante serias, por lo que puede que le haya interesado «maquillar» un poco las cifras reales de población, aunque esto es una mera hipótesis que no puedo demostrar.

Si en realidad son ciertos esas estadísticas significa que un gobierno autoritario como el chino, que impuso unos costes y unas represalias bastantes severas a quien violase esa política del «hijo único», ni aún así consiguió que las tasas de fertilidad bajaran de 2,1 en más de una década y sólo se acercara a la tasa de 1 hasta muy recientemente (tras más de 40 años del inicio de la política del «hijo único»), por lo que si no consiguió esto, lo más probable es que no consiga a su vez elevar las tasas de fertilidad, que es algo que se ha visto históricamente aún más difícil de conseguir, y que es lo que recientemente el gobierno chino pretende.

En el año 2015 el gobierno chino abandonó la política del «hijo único» y empezó la política de «dos hijos«, por la que no se penalizaba a las parejas que tuviesen hasta 2 hijos, posteriormente, ante la evidencia de que las tasas de fertilidad seguían bajando, en 2021 el gobierno chino introdujo la política de los «tres hijos», donde no había penalizaciones a las familias que tuviesen hasta 3 hijos, por supuesto, y como era de esperar, las tasas de fertilidad de China no han hecho sino disminuir en todo este tiempo y actualmente están en el entorno de 1,0 hijos/mujer con tendencia claramente decreciente y es que, según parece, el gobierno chino aún mantenía, hasta al menos 2021, las tesis Malthusianas de los años 1970 donde la natalidad sólo podía ser contenida con represión (y según sus propias estadísticas no lo consiguieron) y claro parece que creen que «levantando el pedal del freno» los ciudadanos chinos empezarán a tener 2 y 3 hijos por parejas de forma abrumadora; se ve que no han leído a Spengler ni han mirado a su alrededor para ver lo que ha pasado en todo el mundo, y en particular en sus países vecinos (como Japón y Corea del Sur).

En vista del fracaso en promover la natalidad de los últimos años, y ya alarmados por el descenso sostenido de las tasas de fertilidad, el gobierno chino ha lanzado, a través de los medios de comunicación, la que llaman «Nueva Política del Matrimonio y la Crianza«, donde promueven, en las universidades chinas, una especie de «revolución cultural» alrededor del matrimonio y la crianza de los niños, de tal forma que los temas del «noviazgo», «el matrimonio» y «la vida familiar» se inserten en los planes de estudio de los universitarios. Suena a chiste…

En los últimos años, varias prestigiosas universidades chinas, entre ellas la Universidad de Wuhan, la Universidad de Xiamen y la Universidad de Tianjin, han comenzado a ofrecer cursos como “El matrimonio y el amor”, “La psicología del amor” y “La sociología del amor”. ¡Casi nada!.

Puedo imaginarme a mi mismo con 20 ó 24 años asistiendo a tales «asignaturas» con el consiguiente pitorreo que esas materias despertarían entre los estudiantes que estábamos en clase, y no me alcanza la imaginación para visualizar como serían las «prácticas» de esas asignaturas.

Como puede verse el gobierno chino está, aceleradamente, pasando de las fases de levantar las restricciones, a dar incentivos «morales» y «educativos», pronto usará incentivos económicos cada vez más intensos, y muchos piensan que, si no funcionan, puede que empiece a usar incentivos más severos (directamente represivos) si todo lo anterior no da resultado en elevar las tasas de natalidad. Y en mi opinión pienso que nada de eso dará resultado, aunque será interesante ver hasta donde está dispuesto a llegar ese gobierno (si nos atenemos a las «expeditivas» medidas que ha tomado en el pasado para hacer cumplir con las políticas que dictaba a la población).

Al igual que hice con Japón y Corea del Sur he simulado las proyecciones de población de China a 30 años (1 generación) y 60 años (2 generaciones) en el futuro, empezando por mostrar la pirámide de población actual:

Como ha pasado con el resto de los países analizados, ya en 2025 esa «pirámide» de población ha dejado de tener forma de pirámide y puede observarse como la «base» de la pirámide se ha reducido drásticamente, debido a la bajada del número de nacimientos de las últimas décadas.

Si simulamos la evolución de la pirámide de población de China en 2055, manteniendo igual las tasas de natalidad actuales (1,02), y la esperanza media de vida (78,4 años), y sin prácticamente inmigración o emigración (parecido a la situación actual) nos encontraríamos con este gráfico:

Puede verse que, según esta simulación, la población de China se ha reducido en unos 350 millones de personas en 30 años, llegando a unos 1.059 millones, es decir, una reducción de aproximadamente el 25%.

Es probable que no pierda tanta población en su evolución natural porque es muy probable que la esperanza de vida siga subiendo en ese país, pero esto agravará el otro problema de las bajas tasas de fertilidad, que es el de la forma de esa «pirámide» que tendrá aún más la forma de un «hongo» o «trompo» (como los que yo jugaba de niño) con una base muy reducida, es decir un envejecimiento aún mayor del conjunto de la población.

Aún en ese tiempo hay una gran población con edades intermedias (entre los 35 y 70 años), por lo que el problema no es dramático, pero eso cambiará, y mucho, en la siguiente generación; esta sería la pirámide de población en 2085:

Se agudiza mucho la forma de «hongo» con una gran población anciana y una base de la «pirámide» ridícula. parecida a las que hemos visto en los casos de Corea del Sur y de Japón, con un número de nacimientos ya ridículos para esa población.

Según esta simulación entre 2025 y 2085 China perdería unos 834 millones de habitantes, es decir, más de la mitad de la población en 2 generaciones, cosa inaudita, y con los consiguientes problemas esperados de tanta población anciana respecto a la población joven.

Por otro lado, como es el caso de Japón y Corea del Sur, China ha sido tradicionalmente un país que ha recibido muy poca inmigración, por sus aislacionismo durante la época de Mao, y tras la apertura económica ha seguido recibiendo muy pocos inmigrantes, tanto por ser un destino aparentemente poco atractivo (por varios motivos), como por las propias políticas del gobierno chino.

En China se calcula que hay viviendo alrededor de 1 millón personas nacidas en el extranjero, es decir el 0,07% de la población (en EEUU son el 15%, en Alemania el 19%, en Canadá el 21% y en España el 18%), es decir, es, de lejos, el país con menos población inmigrante de los grandes países del mundo, y todo apunta a que el gobierno chino no pretende cambiar, de manera significativa, esta situación. 

Por otro lado, como en Japón, es tremendamente complicado obtener la ciudadanía China, cosa que lo hace aún menos atractivo para la inmigración.

El siguiente problema de China, como indican muchos expertos en demografía, es que pueden «acabar haciéndose viejos antes que ricos», por lo que la capacidad futura de atraer inmigrantes para soportar socio-económicamente a una población envejecida será baja comparado con otros países más ricos con los que, de alguna manera, tendrá que competir por esos inmigrantes (lo quiera o no).

Como explicaré más adelante el problema de China es de dónde va a «sacar» esos cientos de millones de inmigrantes que necesitará en unas décadas para evitar un gigantesco problema socio-económico si no consigue elevar muy significativamente las tasas de fertilidad desde ahora mismo. Es que literalmente no va a haber suficiente número de jóvenes «disponibles» en el Mundo para emigrar a China y además, si quieren que contribuyan a aliviar el problema demográfico, deben ser bastante jóvenes y venir de culturas que deseen tener varios hijos.

ESPAÑA

Quiero analizar el caso de España respecto a esta problemática demográfica por razones obvias, ya que es mi país y lo que suceda en él afectará a mis hijos y en general a mis seres queridos en el futuro.

Ya he comentado en varias ocasiones que España tiene una de las tasas de fertilidad más bajas del mundo desde la década de 1980. Esta ha sido la tendencia de la tasa de fertilidad de nuestro país:

Como he comentado ya antes, la bajada de las tasas de fertilidad se inicia con fuerza en 1975 (año que se da por terminado el llamado «Baby Boom» de nuestro país 1958-1975) y va cayendo cada año hasta que baja del nivel de reposición (2,1 hijos/mujer) en 1981, y desde 1992 hasta la actualidad está en el rango de 1,2 – 1,4, y en los últimos años se sitúa alrededor de 1,20, siendo uno de las tasas más bajas del mundo y del orden de la mitad del necesario para sostener a la población de forma natural, por lo que, sino fuese por la inmigración neta, nuestro país habría comenzado a reducir su población desde hace varios años y su población tendría una edad media aún mayor que la que tiene actualmente.

Al igual que he hecho en el caso de Japón, Corea del Sur y China, he simulado la evolución de la población española y su «pirámide» en 30 años (1 generación) y 60 años (2 generaciones) para ver el efecto de las tasas de fertilidad actuales y la esperanza de vida actuales de nuestro país descontando el efecto de la inmigración (evolución natural).

A principios de 2025 (en la actualidad) la «pirámide» de población es la siguiente:

La población residente en España se estima que está actualmente en unos 47,6 millones de personas y como puede apreciarse, la «pirámide» tiene más bien forma de un hongo o rombo truncado parecido a la de los otros países analizados anteriormente, con una abundante población de entre unos 50 y 70 años correspondientes a nuestro «Baby Boom», y mucha menos población de menor y mayor edad.

Si ahora simulamos lo que ocurriría en nuestro país en 30 años en el supuesto de que siguen los parámetros actuales demográficos y NO tenemos inmigración neta (por ejemplo si triunfan las tesis que defienden determinadas personas o grupos de «cerrarse» completamente a la inmigración exterior), esta sería la población española y su «pirámide» en 2055:

En 30 años, sin inmigración neta, cosa que desde luego es muy improbable en nuestro país ya que, al contrario que Japón, Corea del Sur y China somos un país que acepta bastantes inmigrantes; pero si fuese sólo por el «crecimiento natural» de la población, puede verse que tendríamos una situación similar a la de Japón e igualmente con una «base» muy pequeña de la «pirámide» comparado con la parte alta; y no sería una situación tan mala como la de Corea del Sur, no obstante puede entenderse, con esta gráfica, porqué nuestro país, para sostenerse, necesitará de una numerosa inmigración neta.

Según esta simulación en 2055 España tendría la población que tuvo en 1975 (unos 36 millones de habitantes) pero la sociedad, en cuanto a distribución de las edades, sería muy diferente de la de nuestro país en 1975, sería un país completamente envejecido con un número pequeño de niños y jóvenes.

Si ahora simulamos la evolución demográfica de España (de nuevo sin inmigración neta) hasta 2085:

En España descendería la población hasta tener sólo unos 22 millones de habitantes, los mismos que en 1945, pero con una «pirámide» aún más insostenible que en 2055 y con muy pocos niños y jóvenes, una sociedad, pienso, insostenible desde muchos puntos de vista.

Varias veces he afirmado en este artículo la necesidad de que los países con bajas tasas de natalidad deberían tener una fuerte inmigración para evitar males socio-económicos mayores, y alguien podría pensar que estoy en contra de los incentivos pro-natalistas en los propios países, nada más lejos de mi intención, pienso que los gobiernos que ha tenido España han sido especialmente «tacaños» en este tema, creo que en parte, en el caso de la izquierda, con la asociación que se hace entre las políticas pro-natalistas y los «premios de fertilidad» de Franco (y en general de los fascismos), y en el caso de la derecha directamente porque tradicionalmente se oponen al gasto social en general.

Los gobiernos españoles han gastado en políticas pro-natalidad muchísimo menos que la media de la OCDE, y sólo muy recientemente han comenzado a gastar algo así como el 50% del gasto medio por familia de los países de la OCDE.

Respecto al argumento de que las políticas pro-natalistas son necesariamente «reaccionarias» deberíamos, entonces, pensar que las social-democracias escandinavas son de los países más «fascistas» o «reaccionarios» del mundo, porque son algunos de los países que más gastan y han gastado en estas políticas desde hace décadas- Por ejemplo esta es al comparación entre el gasto de Finlandia por familia y el de España e Italia, así como la evolución de las tasas de fertilidad de estos países:

Como puede verse Finlandia (y en el resto de los países Nórdicos ha ocurrido algo similar) empezó a adoptar políticas de incentivo de la natalidad desde principios de la década de 1980, mientras que España sólo empezó tímidamente a tomarlas a partir de la primera década de este siglo; y como puede verse en las tendencias de la tasa de fertilidad, Finlandia ha tenido tasas de fertilidad muchos mayores que España e Italia en las décadas de 1980, 1990, 2000 y 2010 (casi 4 décadas), si bien nunca a superado la barrera de 2,1 hijos/mujer (de reposición natural), y es sólo recientemente que su natalidad se ha hundido por debajo de 1,5 y tiene ahora valores sólo un poco superiores a los de España e Italia (que llevan hundidos desde principios de la década de 1990).

Si comparamos las tasas de fertilidad de Noruega, Suecia y Finlandia con las de España  nos encontramos con que hasta 1984 las tasas de fertilidad de España eran superiores a las de esos países, pero a partir de esa fecha se crea una gran diferencia entre las tasas de fertilidad de esos países y la de España, que sólo se ha reducido recientemente, por lo que la población de esos países es más joven que la española:

En mi opinión los gobiernos deben dar fuertes incentivos a quienes deseen tener hijos, para elevar o intentar frenar la caída de las tasas de fertilidad y en general como apoyo a la infancia, pero, como puede verse en las tendencias de los países escandinavos o en Hungría y en general en todo el mundo, me temo que las políticas de incentivos económicos pro-natalidad NO son suficientes para frenar completamente la gran caída demográfica de nuestro país y el efecto devastador que esto tendrá para la sociedad en el futuro y la inmigración es necesaria para evitar un problema serio, prácticamente existencial, a medio y largo plazo.

Aprovechando que estoy analizando el caso de España, voy a describir la dinámica de la inmigración en la demografía de nuestro país y en general que podemos esperar de este fenómeno.

Usando las estadísticas del INE (Instituto Nacional de Estadística) de nuestro país, nos encontramos con la siguiente población de origen extranjero en nuestro país a finales de 2023:

Sobre un total de 48 millones de personas, en España residen unos 8,6 millones de personas que han nacido en el extranjero (aproximadamente un 18% de la población total), sin que existan, creo, grandes tensiones sociales debido a este fenómeno.

Ahora bien esta población inmigrante es mayoritariamente joven, con una edad media inferior a la de la población que ha nacido en España, pues la distribución de edad de los inmigrantes es la siguiente:

En esa distribución de los inmigrantes por edades y sexo puede verse que hay algo más de hombres que de mujeres y que la mayoría de los hombres se concentran en la franja de 20-49 años y la mayoría de las mujeres en la de 20-39 años, por lo que predominan los grupos de población en edad fértil y los niños y ancianos son una pequeña minoría.

Dado que la población inmigrante es mayoritariamente joven, están aportando un número de niños significativos a nuestra sociedad, de tal forma que en este mapa puede verse el porcentaje de menores de 15 años (escolares) que tienen alguno de sus progenitores en las últimas dos generaciones nacido en el extranjero (padres o abuelos extranjeros) en 2020:

Puede verse que las Islas Baleares y Canarias tenían ya en 2020 un 41% de niños en edad escolar (menores de 15 años) con algún progenitor nacido en el extranjero en las últimas 2 generaciones y en el extremo contrario está Extremadura donde esa cifra llega sólo al 9,6%, por lo que todo apunta hay que hay un claro incentivo económico (oportunidad de empleo) en la distribución del lugar de residencia que escogen los inmigrantes. A nivel nacional el porcentaje es del orden del 30%, es decir, casi un tercio de los niños tienen ascendientes nacidos en el extranjero en las últimas 2 generaciones y esta tendencia no hará más que crecer lo cual no debería ser, de por sí, problemático, teniendo en cuenta, por ejemplo, que la mayor parte de la población inmigrante vienen de países donde se habla castellano y ya de por sí tienen similitudes culturales con nosotros. 

Puedo estar equivocado pero pienso que España es de los países donde los inmigrantes se integran mejor en la sociedad y los guetos y otros problemas similares se dan en menor proporción que en otros países desarrollados como en Francia o Bélgica.

Para estimar cual hubiese sido la evolución demográfica natural de España si no hubiese habido inmigración neta hacia España, he usado los datos del INE (Instituto Nacional de Estadística) del período 2013 a 2023 y realizado el siguiente cálculo:

Es decir he descontado al crecimiento de la población de España las llegadas netas de inmigrantes en todo ese período y ese es el crecimiento de población neta que habría tenido el país, y como puede verse si no hubiese sido por la inmigración España hubiese perdido del orden de 600.000 personas en 10 años, y esta evolución no es lineal (como en Japón) se hubiesen perdido bastante más en los últimos años; de hecho en 2015 España perdió un poco de población debido al parón que hubo de la inmigración por la crisis de deuda soberana que afectó a nuestro país.

Por ejemplo en esta nota de prensa del INE relativa al 4º trimestre del 2023 se puede ver en ese trimestre la población residente en España y que ha nacido en nuestro país bajó en 25.197 personas (en unas 100.000 personas en base anual), y en cambio el número de residentes nacidos en el extranjero aumentó en 111.067 personas (unas 444.000 personas en base anual); y además la edad media de esa población nacida en el extranjero es bastante menor que la de los nacidos en España.

Como he comentado antes, cuando alcancen-alcancemos edades más avanzadas las cohortes del «Baby Boom», y por tanto suba la mortalidad en esos grupos, la bajada de la población nacida en nuestro país se acelerará muchísimo más que la actual, si es que no suben dramáticamente las tasas de fertilidad, que no parece que vaya a ocurrir.

Por otro lado en algunos círculos se asume que vamos hacia el famoso «Gran Reemplazamiento» de la población «nativa» por los extranjeros, fruto de no se qué conspiración «globalista», pero lo cierto es que las tasas de fertilidad de los inmigrantes de TODOS los países bajan en picado en la 2ª generación de residencia en nuestro paíshasta hacerse prácticamente igual a la de los nacidos en España, ya que las fuerzas socio-económicas y culturales a las que están sujetos son las mismas.

En las estimaciones del INE sobre las tasas de fertilidad comparadas de la población nacida en España y la nacida en el extranjero puede verse que el descenso de ambas va al unísono y la diferencia entre un grupo y otro de población es bastante baja. Por ejemplo en los datos de 2023 estas son las tasas de fertilidad de la población nacida en España comparado con la población nacida en el extranjero:

Las tasas de fertilidad de los nacidos en España está, de media, en 1,1 hijos/mujer en 2023, en cambio la tasa media de fertilidad de los nacidos en el extranjero está en 1,25, sólo un poco mayor que la de los nacidos en nuestro país y en ambos casos muy por debajo de la necesaria para sostener la población (que como ya he dicho varias veces es 2,1 hijos/mujer).

Los inmigrantes que llegan a España NO se reproducen «como conejos» para «reemplazarnos», en realidad están tan embebidos en el mundo moderno como nosotros y siguen nuestra misma trayectoria.

El origen de los inmigrantes de los últimos años es el siguiente:

Los países desde los que recibimos la mayor parte de inmigración son Colombia, Venezuela y Marruecos, y para ver qué podemos esperar de las futuras migraciones desde esos países vamos a ver las tasas de fertilidad de cada uno de ellos:

Como puede verse en 2023 el país desde el que recibimos más inmigrantes, Colombia, tenía una tasa de fertilidad de 1,6, bien por debajo de la tasa de reposición y si sigue la emigración neta en ese país, perderá población aceleradamente. Venezuela está ya justo en la tasa de reposición (2,1), con clara tendencia a bajar, es decir, en no muchos años empezará a perder población y empezarán a preocuparse por los problemas demográficos. Marruecos tiene una tasa de fertilidad de 2,2 pero dado que la mortalidad infantil es algo más alta que en los países desarrollados es bastante probable que esa sea su tasa de reposición natural en la actualidad y la tendencia es a que baje rápidamente en los próximos años al hacerse su población más urbana, como está ocurriendo en el resto de países de su zona.

Con esto quiero indicar que es de esperar que esos países no vayan a proporcionar un gran número de emigrantes hacia España (salvo debacles) en el medio plazo, ya que sus poblaciones también empezarán a decrecer en las próximas décadas, ya que están perdiendo, ya a día de hoy, una cantidad de población joven que se está yendo al extranjero, sus tasas de natalidad pronto estarán por debajo de la de reposición y su población empezará a envejecer.

Parece que casi todos los países van encaminándose en la misma dirección que los países desarrollados y las tasas de fertilidad están cayendo en todos los países del mundo «como una piedra», así, para evitar los colapsos demográficos, parafraseando a la famosa frase de la película «Casablanca» podríamos decir: «siempre nos quedará África» (o pude que no).

ÁFRICA SUB-SAHARIANA

Ahora deberíamos analizar cual es la tasa de fertilidad global del mundo, pues es lo que marcará la evolución futura de la humanidad en su conjunto:

La tasa de fertilidad global del mundo, según Naciones Unidas, se estima que en 2023 fue de 2,3 hijos por mujer; sin embargo en 1972, cuando se redactó el estudio «Los Límites del Crecimiento«, la tasa de fertilidad media global se estimaba en 4,5, es decir más del doble de la tasa de reposición y no se pensaba que esa tasa podía bajar ni tanto ni rápidamente de forma voluntaria en las siguientes décadas.

Además, como he comentado antes, la tasa de reposición es de 2,1 hijos por mujer cuando la mortalidad infantil es prácticamente nula, como ocurre en los países desarrollados, pero cuando se trata de países como los del África Sub-sahariana o incluso La India, que es donde más niños nacen en la actualidad, esa tasa de reposición es mayor. 

Por tanto es posible que la población mundial, en su conjunto, haya alcanzado ya la tasa de fertilidad de reposición.

Así la media de mortalidad infantil en el mundo es de unos 22 por 1000 nacimientos, pero hay países que tienen mortalidades infantiles 4 ó 5 veces mayor (valores de 80 – 100), que son los que tienen tasas de fertilidad más altas, y al contrario países con tasas de mortalidad infantil de 10 veces menos que la media mundial, como es el caso de los países desarrollados (valores de menos de 2), que son los que tienen muy bajas tasas de fertilidad.

Vemos valores de tasas de mortalidad infantil entre 54 y 104 niños por cada 1000, si nos vamos ahora a los países con menor tasa de mortalidad:

Los valores de las tasas de mortalidad infantil oscilan entre 1,5 y 3, es decir del orden de 25 a 50 veces menor que los de los países con mayores tasas del mundo.

Igualmente si nos fijamos en las tasas de fertilidad del país más poblado de la Tierra: La India, tenemos esta tendencia:

La India, con sus más de 1.440 millones de habitantes ya ha bajado de la tasa de reposición y está en 2,0 hijos/mujer, además la tasa de reposición en ese país, debido a la mayor mortalidad infantil (de 38 por mil) es, con seguridad, ligeramente mayor que 2,1, por lo que en unas décadas se notará el previsible decrecimiento de la población de La India, y además todo apunta a que va a seguir descendiendo, año a año, esa tasa de fertilidad. 

Si unimos a esto que China, con 1.400 millones de personas tiene una tasa de fertilidad de 1,0 y hacemos la media de ambos países que tienen ambos una población similar vemos que la media de esos 2 países es aproximadamente de 1,5 hijos/mujer, y se puede ver que en realidad es posible que se esté sobre-estimando la tasa global de fertilidad.

Según los datos de Naciones Unidas, en particular el «World Population Prospect 2024«, ya hemos pasado el «pico» de número de niños menores de 5 años en 2017de menores de 15 años en 2021 y se estima que el de personas de menos de 25 años en 2023, y lo más probable es que nunca volverá a haber tantos niños y jóvenes en el mundo:

Si ahora nos atenemos a las proyecciones de Naciones Unidas respecto a la evolución de la población, vemos que año tras año fallan, de hecho cada nueva estimación hace bajar el «pico» de población global e igualmente con los diferentes países en sus proyecciones a futuro, ya que siempre pecan de exceso al estimar la población futura.

Por ejemplo estas las líneas azules son las estimaciones que ha estado haciendo la ONU del número de nacimientos de algunos países y la línea roja son los nacimientos reales:

Cada una de las pequeñas líneas azules forman una especie de «peine»  que indica que cada informe que hacen los expertos de la ONU los valores que dan son más bajos, porque la ONU asume que los nacimientos, en algún momento, van a dejar de caer bruscamente y estabilizarse pero lo que está ocurriendo es que la caída no sólo no es que se suaviza, sino que entra en «picado», esto está ocurriendo con la mayoría de los países de América Latina cuyas cifras de nacimiento están cayendo como una piedra y están dejando completamente confundidos a los demógrafos:

Una posible explicación a esta tendencia es que es muy probable que los modernos medios de comunicación estén contribuyendo a una «urbanización» del mundo ruralcon la extensión de los hábitos y costumbres propios de la ciudad, acelerando una especie de «convergencia cultural» entre esos dos ámbitos, que se ve reflejado en que ahora, con una menor urbanización, la bajada de la fertilidad es mayor que antes, pues los medios de comunicación tienden a homogeneizar culturalmente más las poblaciones, y la extensión masiva del uso de «smart-phones» ha podido contribuir mucho a esto.

De hecho las tendencias reales del número de nacimientos en casi todos los países son bastante menores que el escenario de más bajos nacimientos que usa la ONU en sus estimaciones (el llamado «low fertility scenario»).

Si comparamos las estimaciones de la ONU con otras organizaciones que también hacen estudios demográficos vemos esto:

Los expertos de la ONU aún piensan que la población mundial superará los 10.000 millones de personas alrededor de 2080 pero ya hay varias organizaciones de estudio demográficos que estiman que la población nunca llegará a los 10.000 millones y además su «pico» ocurrirá antes, aproximadamente a mediados de este siglo; pero incluso estas estimaciones puede que se equivoquen (por alto) si siguen las tendencias actuales.

La ONU y otras instituciones a la hora de hacer proyecciones de la población siempre asumen, por ejemplo, que los países de bajas tasas de fertilidad van a conseguir parar el descenso de esa tasa «en seco» y a partir de ahí hacer que suba con tendencia ligeramente creciente, tal que así:

Pero no es eso lo que se está viendo en la mayor parte del mundo, y es por eso que las estimaciones sobre los futuros nacimientos de la ONU fallan estrepitosamente en la mayoría de los países, como he comentado antes respecto a América Latina. 

Como todos los demógrafos saben, y buena parte de la población conoce, los países con altas tasas de fertilidad se concentran casi todos en el África Subsahariana, que son los países que tienen unas tasas de fertilidad muy por encima de la de reposición:

Para muchos demógrafos África será donde más seres humanos nazcan antes de finales de este siglo, algo así como si el Homo Sapiens «volviera a casa» y «retornara» a donde se piensa que surgió hace unos 200.000 años

Sería una especie de «justicia kármica» con el siempre maltratado continente africano.

En cualquier caso África sería uno de los «últimos recursos» que algunos demógrafos piensan que podrían evitar serios problemas demográficos en muchos países grandes, gracias a la emigración del exceso de población de África hacia esos países, pero si miramos con detalle la tendencia de lo que está ocurriendo también en los países de África respecto a sus tasas de fertilidad, puede que ese continente, al final, no sea por mucho tiempo la «reserva estratégica demográfica» de la civilización global.

Si analizamos las tendencias de la tasa de fertilidad y las del porcentaje de la población urbana del África Subsahariana podemos ver, creo, qué es lo que está pasando:

Puede verse como baja con gran pendiente las tasas de natalidad al tiempo que sube, con pendiente también alta, el porcentaje de población africana que vive en ciudades, lo cual «cuadra» bastante con las tesis de Spengler.

El ritmo de bajada de las tasas de fertilidad del África Subsahariana entre 2012 y 2022 es de aproximadamente 0,63 hijos/mujer en 10 años (bajó de 5,16 a 4,53); es decir, que si continúa esta tendencia de las últimas décadas, la tasa de fertilidad del África Subsahariana llegará a la de reposición (2,1) en unos 38 años, es decir en 2060 (poco más de 1 generación a partir de ahora),  aunque la población aún seguirá creciendo, pasará a tener la misma problemática del resto de países, y se habrá agotado la última «reserva» de seres humanos del planeta en unas 2 generaciones (60 años a partir de ahora), y mucho antes estimo que ya habrá pocos jóvenes (hombres y mujeres) africanos disponibles para emigrar y sostener las poblaciones de un envejecido «resto del mundo».

Pero si miramos las tendencias de China y otros países muy poblados con tasas de fertilidad literalmente hundidas, ni una gran emigración de África conseguirá evitar un descenso, y potencial colapso, demográfico en el medio plazo de muchas sociedades, y hay que tener en cuenta que esa «extracción», ese «minado» de la población joven de esos países es posible que acabe parándose, y además, visto lo que ocurre con la 2ª generación de inmigrantes en países con bajas tasas de fertilidad, las tasas de fertilidad de los descendientes de los inmigrantes tienden a converger a las de la población general donde viven, por lo que el problema sólo se retrasa algo.

COMENTARIOS FINALES PARA CONCLUIR

Con todo lo que he descrito antes, parece que una crisis demográfica puede si no acabar por sí misma, sí agravar bastante las crisis anidadas que aquejan a todas las civilizaciones en su fase de declive (como es nuestro caso), y todo apunta a que Spengler en este caso también estaba en lo cierto al prever que esto aquejaría en el futuro a nuestra propia civilización, como estamos viendo.

Aclaro que no estoy defendiendo en ningún caso que la población humana deba seguir creciendo indefinidamente, ni a nivel de los países, ni a nivel global, pero sí que esa caída, que en buena parte considero conveniente, no debería suceder bruscamente, ni a nivel de las sociedades ni a nivel mundial, por los riesgos de «deshilachamiento» de esas sociedades que en casos graves pueden llevar a serios problemas en las mismas (incluso su colapso). 

Pienso que el sostenimiento de tasas de fertilidad en el rango de 1,6 – 1,9 a medio y largo plazo es una alternativa mucho más deseable para la estabilidad de las sociedades, pero nadie sabe como esto puede mantenerse de forma sostenida y la evolución de nuestra civilización en su tendencia hiper urbano-tecnológica no augura nada positivo.

No tengo ni la menor idea como se podría detener esa caída demográfica, por ejemplo en nuestro país, pues parece que los incentivos económicos no acaban de funcionar lo suficientemente bien, aunque, como he comentado antes, creo que deberían aumentarse en España, al menos para mejorar algo la situación actual y no depender de una llegada masiva de inmigrantes que es probable que acabe generando diferentes tensiones y tampoco creo sea una medida que funcione en el largo plazo. Por supuesto no comparto ninguna de las medidas de cierre de los países a la inmigración que propugnan algunos partidos políticos y gobernantes de otros países, creo que es una actitud suicida que puede acabar haciendo mucho daño a la sociedad (como he ido describiendo) y a los propios inmigrantes, aunque tampoco considero adecuado la «entrada libre», claro.

En la historia ha habido pocos ejemplos históricos de reversión de estas tendencias, por ejemplo como consecuencia de una re-ruralización de la población, aunque hay documentados algunos casos, por ejemplo el caso de los Países Bajos, que entre 1500 y 1650, en su Edad de Oro, el porcentaje de población urbana era del orden del 55%, pero tras su decadencia posterior como potencia comercial, en 1850 su población urbana era sólo del orden del 37%, produciéndose un incremento de la población muy grande (por altas tasas de natalidad) desde finales del siglo XVIII a 1850, donde la población rural era la dominante.

Quien sabe, a lo mejor en el futuro puede ocurrir algo así; de hecho fue lo que ocurrió al final del Imperio Romano donde toda la sociedad se ruralizó, aunque de una forma mucho más violenta que en el caso de los Países Bajos; esperemos que lo que pueda ocurrir se parezca mucho más a lo ocurrido en este país.

En el caso del Imperio Romano y de otras civilizaciones del pasado, el «golpe de gracia» que acabó con ellas, cuando ya estaban moribundas, se lo dieron lo que Arnold Toynbee llamaba el «Proletariado Externo», los pueblos que rodeaban la civilización y que tenían una cohesión interna, una natalidad, y en general una vitalidad, mucho mayor que la población interior que además cada estaba ya poco dispuesta a defender el «statu-quo» por las armas. Las bandas de guerreros («War Bands» en inglés) de esos pueblos periféricos, seguidos por toda la población, acababan rebasando las fronteras del Imperio y creando un poder aparte, aunque ya desde siglos antes esos mismos u otros pueblos se habían ido instalando dentro de la civilización (la «barbarización» del Imperio Romano tardío) y es cuando suceden los famosos «Volkerdammerung» o «Crepúsculo de los Pueblos» como lo llamaba los historiadores alemanes. 

Teoría esta teoría que recuerda a la de  Ibn Jaldún que es una de las fuentes de inspiración de Toynbee (como el mismo afirma).

La diferencia con la situación actual es que, salvo en África, casi todas las sociedades siguen el mismo camino «hacia el ocaso» por lo que un efecto disruptivo por «invasiones» (armadas o no), como el caso del Imperio Romano, parece menos probable.

En este artículo no he tocado otras dinámicas potenciales que pueden afectar a todo esto, como puede ser el cambio climático, la destrucción medio-ambiental acelerada o el agotamiento de recursos que puede afectar, y mucho, a las tendencias expuestas, pero es que, aparte de que eso no sería un artículo sino un libro, además me interesaba resaltar un factor que pasa muy desapercibido, y que además, por sí mismo, pienso que es uno de los principales factores desestabilizantes de las civilizaciones y que va a aquejar a la nuestra de forma profunda y predecible en el futuro.

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8. Alemania: elecciones, inmigración y extrema derecha

Como en el resto de Europa, la derecha «centrista» quiere aplicar políticas ultraderechistas, intentando dejar a estos fuera de la ecuación.
https://swentr.site/news/

La derecha alemana acaba de lograr un gran avance, ¿o no?

El próximo canciller probablemente quiera adoptar las políticas migratorias de la AfD de derecha, mientras sigue marginando al propio partido.

Por Tarik Cyril Amar, historiador alemán que trabaja en la Universidad Koç de Estambul sobre Rusia, Ucrania y Europa del Este, la historia de la Segunda Guerra Mundial, la Guerra Fría cultural y la política de la memoria.

Alemania está deprimida. Hasta ahora, todo normal. Pero, a solo unas semanas de las elecciones anticipadas del 23 de febrero, provocadas por el colapso del gobierno, Alemania también está un poco alborotada.

Los competidores políticos se están quitando los guantes, atacándose mutuamente con insultos y difamaciones, mientras en las calles hay manifestaciones con manifestantes que suman, al menos, miles, quizás decenas de miles. La razón del aumento emocional-político es que el llamado «cortafuegos» entre los partidos mayoritarios del autodeclarado centro democrático y sus rivales insurgentes de la derecha/extrema derecha se está resquebrajando. O, para decirlo con Bloomberg, se han roto «los tabúes electorales alemanes».

La esencia del asunto es que Friedrich Merz, líder de los conservadores alemanes (CDU) y, como muestran constantemente las encuestas, probablemente el próximo canciller, ha elegido el tema de la migración para posicionarse. En el contexto de varios ataques letales recientes y graves en las ciudades de Mannheim, Solingen, Magdeburgo y Aschaffenburg, en los que participaron autores de Afganistán, Arabia Saudí y Siria, Merz presentó un paquete de medidas en el Parlamento alemán (que incluía una resolución no vinculante y un proyecto de ley) destinado a una política migratoria mucho más dura.

La resolución no vinculante, que es en gran medida simbólica, se debatió y votó primero, el miércoles 29 de enero. El turno de la ley llegó dos días después, el viernes 31 de enero. Ambos días estuvieron llenos de gran dramatismo en Berlín, pero los resultados fueron diferentes. El miércoles, Merz ganó. El viernes, perdió porque el proyecto de ley con el torpe (sí, también en alemán) nombre «ley de limitación de la afluencia» fue rechazado.

El proceso legislativo completo en Alemania significa que, al final, la ley probablemente no habría sobrevivido de todos modos. Pero aún es fácil ver por qué muchos observadores, incluso en Bloomberg, consideran esta derrota un «revés impactante» para Merz. Después de todo, Merz perdió porque no pudo evitar que 12 miembros de su propio partido le retiraran su apoyo. Sus votos habrían sido suficientes para inclinar la balanza a su favor. Y, sin embargo, esos observadores pueden estar perdiendo la perspectiva. Para ver por qué, necesitamos algunos antecedentes.

En Alemania, como en muchos otros países, la política migratoria es un tema candente. Tradicionalmente, figura entre las principales preocupaciones de los votantes alemanes. De hecho, algunas encuestas muestran que actualmente es el tema más importante para ellos, muy por delante de la economía estancada y en declive, y dejando muy atrás las preocupaciones sobre los salarios y la inflación, el cambio climático y la energía, y la guerra. Pero la iniciativa de Merz no habría tenido el mismo poder explosivo si no fuera por otro aspecto: aunque rechazaba explícitamente cualquier forma de cooperación, ahora o después de las elecciones, el líder conservador había invitado, de hecho, al partido de derecha/extrema derecha AfD a votar a favor de sus propuestas.

Merz sigue negando cualquier intención de abrir un camino hacia la construcción de una coalición postelectoral con la AfD, que según todas las encuestas tendría una sólida mayoría para gobernar. Insiste en que simplemente está aplicando políticas que considera urgentemente necesarias. En sus propias palabras, «lo que es objetivamente correcto [léase: mis ideas] no se vuelve incorrecto porque las incorrectas [léase: la AfD] estén de acuerdo con ello». Merz incluso se aseguró de incluir en la resolución de la CDU un lenguaje ofensivo y totalmente fuera de lugar sobre la AfD. Pero el hecho es que, y nadie se lo está perdiendo, dentro o fuera de Alemania, el miércoles Merz produjo deliberadamente el primer caso en el que un partido del autodenominado centro votó con la AfD para derrotar a otros partidos de centro.

Es cierto que en noviembre pasado Merz había prometido inequívocamente no hacer precisamente eso. Y la ex canciller Angela Merkel se ha unido a las filas de sus actuales críticos, acusándolo implícita y correctamente de faltar a su palabra. Su censura, sin embargo, carece de fuerza. No solo porque ella y Merz son viejos enemigos unidos por un sincero odio mutuo, sino también porque cambiar de opinión e incluso faltar a la palabra dada no son hechos sin precedentes en política e incluso pueden ser necesarios. En cualquier caso, participar en un gran engaño para hacer creer a Rusia que Occidente y Ucrania estaban realmente interesados en una paz basada en Minsk 2 mientras se armaba a Kiev para otra guerra, como Merkel ha admitido haber hecho, fue posiblemente un caso de mentira más trascendental.

Merz está dando lo mejor de sí mismo en este enfrentamiento secundario con su vieja némesis. Ha recordado a los alemanes que la crisis migratoria y, por tanto, el auge de la AfD son el resultado de las decisiones de Merkel cuando estaba en el poder. En eso, ahora ha sido secundado por Sebastian Kurz, el ex canciller de Austria, que llega a una gran audiencia a través del periódico amarillo más poderoso y muy conservador de Alemania, Bild. Lo que hace que la intervención de Kurz sea especialmente interesante es el hecho de que solía gobernar con una coalición de derecha convencional y extrema derecha. Justo el tipo de cosas que Merz sigue diciendo que nunca haría.

No está claro qué habría pasado con las propuestas de Merz si se hubieran aplicado. Como no dejan de reiterar sus detractores, algunas de ellas entrarían en conflicto con las leyes de la UE. Hay zonas grises legales y debates sin resolver: los conservadores de Merz, por ejemplo, replican que el artículo 72 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea de la UE, uno de los dos acuerdos constitucionales de facto de la Unión, puede justificar sus políticas previstas.

Ese breve artículo constituye, en esencia, una laguna jurídica que permite a los Estados miembros ignorar las normas de la UE en nombre del «mantenimiento de la ley y el orden y la salvaguardia de la seguridad interior». Pero, por supuesto, se supone que el uso de esa laguna debe ser una rara excepción. En 2023, por ejemplo, Francia fue reprendida por el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) por practicar lo que Merz quiere que haga también Alemania, es decir, rechazar a los migrantes en una frontera intracomunitaria sin darles la oportunidad de solicitar asilo. La práctica, según el tribunal, es casi siempre ilegal.

En teoría, infringir la legislación de la UE no debería ser posible sin consecuencias dolorosas. Sin embargo, en la práctica, en la UE tal y como funciona realmente (o no funciona), eludir y violar la ley es un hábito y una necesidad generalizados. Como en muchas organizaciones, más aún, si las cosas se hicieran siempre según las reglas, se produciría el caos y el colapso. Por lo tanto, las sanciones se aplican de forma poco frecuente y selectiva, como herramienta para imponer la conformidad geopolítica (como contra Hungría, por ejemplo).

Francia, por lo general, no cambió su comportamiento real, como subrayó un informe francés en 2024. Aparte de París, en el ámbito específico de la política migratoria, la revista alemana Spiegel encuentra no menos de otros siete Estados miembros que incumplen sistemáticamente las normas de la UE, así como, por cierto, la Convención de Ginebra sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951 de la ONU: Croacia, Finlandia, Grecia, Italia, Letonia, Lituania y Polonia. Esa lista seguramente estará incompleta.

Por ahora, en cualquier caso, lo más trascendente de las acciones de Merz son los efectos internos dentro de Alemania, uno de los países centrales de la UE. A veces, lo que no sucede es al menos tan importante como lo que sucede. Hace poco más de una década, la campaña de Merz y su carrera política en su conjunto probablemente no habrían sobrevivido a su maniobra con la AfD y, sobre todo, a su actual derrota.

Ahora, sin embargo, las aguas a su alrededor pueden estar agitándose, pero a pesar de perder la votación del viernes parece lo suficientemente seguro. Y a pesar de los disparos de Merkel desde la barrera, que pueden haber ayudado a negarle la victoria el viernes, la mayoría preponderante de su partido, no lo olvidemos, se mantuvo con él, mientras que bastantes están enfadados con Merkel. Merz puede seguir obteniendo beneficios electorales de su maniobra.

Considere los nuevos datos representativos del reputado instituto de sondeos INSA que muestran que más del 76 % de los alemanes no están contentos con las políticas migratorias actuales. Es cierto que esto no es una gran sorpresa y, en sí mismo, dice poco sobre lo que piensan de la medida de Merz. Sin embargo, también hay esto: casi el 68 % de los encuestados cree que los socialdemócratas (SPD) no deberían haber luchado contra la iniciativa legislativa de Merz, sino que deberían haberla votado. Incluso el 51 % de los que se identifican como partidarios del SPD creen que su partido debería haber seguido su ejemplo.

Así que, claramente, el descontento generalizado con la política migratoria tal y como está se traduce en un apoyo sustancial a la legislación propuesta por Merz, que no fue aprobada el viernes. Entonces, ¿a quién culparán los votantes al final: a Merz por no haberles dado lo que quieren? ¿O a sus oponentes por detenerlo? La respuesta a esa pregunta crucial saldrá solo en las próximas semanas, y será definitiva solo el día de las elecciones.

Del mismo modo, la encuesta del INSA muestra que el 69 % de los alemanes aprueban la resolución no vinculante aprobada dos días antes con los votos combinados de los conservadores de Merz y la jubiloso AfD. Sin embargo, es importante destacar que, al mismo tiempo, solo una minoría (aunque grande) del 35,3 % cree que obtener el apoyo de la AfD para la iniciativa de Merz fue algo bueno. Una pluralidad del 44,6 % desaprueba la dependencia de los votos de la AfD.

Lo que está surgiendo aquí, entonces, es que Merz puede contar con un apoyo fuerte, quizás masivo, para sus duras propuestas sobre política migratoria, pero muchos alemanes aún preferirían obtener las mismas políticas pero sin la participación de la AfD. Sin embargo, la AfD ha señalado, correctamente, que Merz ha copiado, en esencia, sus ideas. En otras palabras: muchos alemanes quieren contenido de la AfD, pero en el empaque de la CDU.

Y eso es, por supuesto, precisamente de lo que se trataba toda la maniobra de Merz. Sus críticos tienen razón: se trataba de nivelar el «cortafuegos». Pero se equivocan sobre cómo pretende hacerlo Merz: No estaba tratando de hacerle un favor a la AfD haciéndola apta para la coalición e incluyéndola en el autodeclarado centro. La afirmación de Merz de que ve que la AfD tiene como objetivo «aniquilar» a sus conservadores tradicionales es creíble porque tiene sentido. Por lo tanto, lo que realmente buscaba era dejar fuera a la AfD, mientras adoptaba, o en realidad robaba, sus políticas.

El verdadero objetivo de Merz no era ampliar el círculo de aquellos considerados socios legítimos de coalición por los principales partidos de Berlín. De hecho, mantener a la AfD fuera de los límites significa excluir a sus rivales más peligrosos, lo que le vendría muy bien. Su estrategia ha sido llevar las políticas de la AfD al llamado centro, y solo las políticas. Eso significa que, en realidad, está haciendo AfD con los conservadores tradicionales.

Y por eso es demasiado pronto para evaluar lo que realmente significa la derrota del viernes para él y para la política alemana. Es cierto que la dirección de la AfD se está aprovechando de ello: la líder clave de la AfD, Alice Weidel, de la que Elon Musk está trágicamente enamorado, se burló de Merz por «saltar como un tigre y aterrizar como una alfombra» (presumiblemente hecha de piel de tigre). Ay. Hablando en serio, la AfD tiene ahora una excelente oportunidad para demostrar a los votantes alemanes que si quieren contenido de la AfD, no lo conseguirán en el envoltorio de la CDU. O, para ser precisos, es la propia CDU de Merz la que ha demostrado precisamente eso. En ese sentido importante, la estrategia subyacente de Merz ha fracasado espectacularmente.

Y, sin embargo, solo por ahora. Porque, en primer lugar, la cuestión migratoria y el descontento popular masivo al respecto no van a desaparecer. En segundo lugar, como se ha señalado anteriormente, queda por ver a quién culparán más los votantes: a Merz o a quienes lo detuvieron.

Y en tercer lugar, si se desconecta del ruido y se centra en la señal, es cierto que Merz no puede dejar de decir que nunca formará una coalición con la AfD. Pero hace solo tres meses solía decir que nunca dependería de sus votos. Sin embargo, ahora lo ha hecho. Y, lo que es más importante, sus oponentes del SPD y los Verdes le han dado la oportunidad de revisar su posición de manera más fundamental a favor de trabajar con la AfD. Acaban de demostrar, como en un experimento controlado, que el autodeclarado centro por sí solo no va a producir las políticas que muchos alemanes quieren.

Tras el sangriento atentado de Aschaffenburg en particular, Merz ha afirmado que su conciencia le hizo retractarse de su palabra de no utilizar nunca los votos de la AfD. Ahora está cerca de poder afirmar que también será su conciencia la que le obligue a cambiar aún más de rumbo. Obviamente, no lo haría antes de las elecciones. Pero diga lo que diga ahora, no esté demasiado seguro de lo que sucederá una vez que se cuenten los votos. Y si Merz acaba dando el paso final de llevar a la AfD a una coalición de gobierno, es un hecho político simple, aunque irónico, que los centristas radicales del SPD y los Verdes lo habrán facilitado.

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9. Sobre Trump y Palestina (José Luis Martín Ramos)

Si alguien tenía dudas sobre Trump, los palestinos no las tendrán. No solo la primera visita de Estado que Trump ha hecho ha sido en honor del criminal genocida Neta sino que se erige en el amo del mundo anunciando que completará él la Nakba en Gaza. Que lo haga o no ya veremos, pero solo anunciarlo lo legitima como objetivo posible y probable. También anuncia el fin de la UNRWA. El imperialismo usamericano en su faceta más agresiva y despiadada, sin disfraces liberales ni humanitarios. Usando el arma de los aranceles como instrumento político, para dejar claro quién manda en el mundo capitalista. Que se hable de «capitalismo multipolar» como alternativa a «Occidente» a cuenta del posible ingreso de Indonesia en los BRICS me parece gratuito.

Autor: admin

Profesor jubilado. Colaborador de El Viejo Topo y Papeles de relaciones ecosociales.

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