Del compañero y miembro de Espai Marx, Carlos Valmaseda.
1. La capacidad nuclear de Israel.
2. Una vez más sobre el anhelado fin de la hegemonía occidental.
3. La Kenia neocolonial.
4. El análisis de Bhadrakumar del discurso de Nasralá (observación de José Luis Martín Ramos).
5. Los jóvenes con Palestina (observaciones de Joaquín Miras).
6. Tomaselli sobre la estrategia militar israelí en Gaza.
7. Llegando al punto de no retorno.
8. Libros para descargar.
9. La situación militar, política y diplomática en la guerra de Palestina, 5 de noviembre.
1. La capacidad nuclear de Israel
En Descifrando la guerra han publicado en abierto este artículo, que creo resume bien la historia y la situación actual del arsenal nuclear israelí. Interesante, hoy que un ministro israelí amenaza con su uso en Gaza.
El programa nuclear israelí: la ambigüedad como estrategia de disuasión
El programa nuclear israelí: la ambigüedad como estrategia de disuasión
El artículo IX del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP), abierto a la firma en 1968, estipula que los Estados poseedores de armas nucleares son aquellos que desarrollaron y probaron armamento nuclear antes del 1 de enero de 1967. Así, sólo cinco países entraron en esta categoría, que además coinciden con los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas: Estados Unidos, Rusia (sucesor de la Unión Soviética), Reino Unido, Francia y la República Popular China. Además, existen otros tres que reconocen su posesión de armamento nuclear: India, Pakistán y Corea del Norte. De entre estas naciones, India y Pakistán nunca firmaron el TNP, mientras que Corea del Norte se retiró del tratado en 2003. Por consiguiente, existen un total de ocho potencias nucleares reconocidas internacionalmente, tanto dentro como al margen del TNP. No obstante, en lo que a proliferación nuclear se refiere, Israel representa un caso único en la comunidad internacional.
Se considera que el programa nuclear israelí es un secreto a voces; existen numerosos informes de inteligencia, documentos filtrados y estudios que aseguran que posee armamento nuclear. La mayoría de estimaciones sitúan actualmente la cifra en torno a las 80 y 90 ojivas nucleares, como por ejemplo reporta el informe de 2023 de la Federación de Científicos Estadounidenses. Se considera fundamental la existencia del Centro de Investigación Nuclear del Néguev, instalación vital para el desarrollo del programa nuclear israelí. También es relevante mencionar que Tel Aviv, al igual que la India o Pakistán, ni es ni ha sido signatario del TNP.
Sin embargo, hasta la fecha ningún representante, funcionario estatal o alto mando israelí ha confirmado de manera oficial la existencia de armamento nuclear. Con el fin de mantener este secretismo, Israel ha sido contundente a la hora de perseguir a sus propios delatores de información sensible sobre dicho proyecto, siendo prominente el caso de Mordejái Vanunu, técnico nuclear que filtró numerosa información sobre el programa nuclear israelí y que fue arrestado por el Mossad en Italia en 1986.
De este modo, la información procedente de numerosas fuentes entra en conflicto con un gobierno israelí que, sistemáticamente, ha rechazado abordar la cuestión nuclear a lo largo de las décadas, o en todo caso ha lanzado vagas amenazas sobre su potencial nuclear. El resultado es una incertidumbre que supone la base de la doctrina nuclear israelí, pues al no aclararse el estatus de Israel como potencia nuclear se logra una ambigüedad deliberada. Con esta estrategia, Tel Aviv ha tratado de desalentar a los Estados árabes de la región de perseguir sus propios programas nucleares, mientras que el poder militar convencional de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), combinado con una posible respuesta nuclear, busca generar un fuerte efecto disuasorio frente a potenciales enemigos.
Origen del programa nuclear israelí
Esta particular doctrina nuclear surgió de la Guerra Fría, así como de la manera en la que Washington y Tel Aviv encararon esta incómoda cuestión. Las primeras semillas del programa nuclear israelí se sembraron en 1952, con la creación por parte del primer ministro David Ben-Gurión de la Comisión de Energía Atómica de Israel (CEAI), autoridad gubernamental vital para el desarrollo de la infraestructura y comunidad nuclear. A partir de 1955, en un contexto de constantes crisis diplomáticas y enfrentamientos con Egipto, para Ben-Gurión era esencial lograr la forma de “establecer una línea defensiva adicional, más allá de los medios convencionales de las FDI”.
De cara a este propósito fue instrumental la predisposición que Francia mostró para colaborar con Israel; desde París se veía a Egipto como una amenaza para la seguridad nacional, pues Nasser proporcionó apoyo político y militar al Frente de Liberación Nacional argelino durante la guerra de Argelia. La operación militar que Reino Unido, Francia e Israel lanzaron en conjunto durante la Crisis de Suez contribuyó a afianzar la alianza franco-israelí, lo que hizo posible que ambos Estados llegasen a un acuerdo nuclear en 1957. Este convenio suponía que Francia enviaría un reactor nuclear a Israel y asistiría en la construcción de un centro de investigación en Dimona, el cual sería el actual Centro de Investigación Nuclear del Néguev. A cambio, Ben-Gurión debía garantizar que la cooperación nuclear estaba dirigida únicamente a fines pacíficos. Debido a lo sensible e inaudita que resultaba esta colaboración, el acuerdo se mantuvo en secreto y se caracterizó por su ambigüedad entre ambas partes.
El otro de gran actor de relevancia fue Estados Unidos, si bien no tenía conocimiento inicialmente de las intenciones de Tel Aviv. La Casa Blanca sí que estaba al tanto del interés israelí por obtener agua pesada, pero la CEAI ocultó la construcción de la instalación de Dimona y la extensión de la asistencia francesa. No sería hasta 1960 que Washington y la CIA descubrieron que el reactor de Dimona era la prueba de que Israel perseguía su propio programa nuclear, información que se haría pública a nivel global en diciembre de ese año. Con el fin de apaciguar las sospechas de la comunidad internacional y de sus ciudadanos, Ben-Gurión aseguró reiteradamente, tanto a nivel doméstico como internacional, que los propósitos de Dimona respondían a fines pacíficos.
A pesar de las garantías, esta cuestión se convertiría en motivo de tensiones entre Washington y Tel Aviv durante la presidencia de Kennedy. El presidente norteamericano, preocupado por la posibilidad de que estallase una carrera nuclear regional, no deseaba que Israel se sumase a la lista de potencias nucleares; en concreto, a Kennedy le preocupaba que si Israel desarrollaba y poseía armas atómicas, la Unión Soviética se viera incitada a proporcionar armamento equivalente a Nasser o que asistiese a Egipto a lograr un programa nuclear propio, aumentando la inestabilidad en la región. A partir de 1963, Kennedy se mostró especialmente insistente a la hora de exigir a Israel transparencia y que permitiese la inspección de Dimona. Fue en abril de este año que Simón Peres aseguró en una reunión con Kennedy: “No introduciremos armas nucleares en la región, y desde luego no seremos los primeros en hacerlo”. Esta frase sería el principio de una actitud cada vez más elusiva e insondable de las futuras administraciones israelíes en lo referente al programa nuclear.
Tras el asesinato de Kennedy, las siguientes administraciones estadounidenses redujeron la presión sobre la cuestión nuclear. Bajo la presidencia de Lyndon B. Johnson, Estados Unidos realizó varias visitas al centro de Dimona. Los resultados fueron inciertos; aunque no se encontraron pruebas de proliferación de armamento nuclear, los informes de las visitas resaltaban la alta capacidad y ambición de la instalación, deduciéndose que Israel tendría el potencial para lograr armas nucleares. La dinámica que surgió entre Johnson y Eshkol en este periodo fue determinante para que la ambigüedad deliberada echase raíces, ya que aunque la Casa Blanca sospechó siempre de Tel Aviv, Johnson no deseaba confrontar a su aliado al respecto.
Así, la cuestión nuclear se convirtió en una caja de Pandora que ninguno de los dos líderes deseaba abrir; de confirmarse el propósito militar del programa, las consecuencias pondrían a ambos gobiernos en una posición delicada. A pesar de ello, entre 1967 y 1968 Estados Unidos trató de hacer que Israel firmase el TNP, incluso poniendo esto como requisito para la venta de cazas F-4 Phantom II a las FDI. De esta manera, incluso si Washington fingía no conocer las intenciones israelíes, sí que esperaba frenar en seco la proliferación de armamento nuclear mediante las obligaciones del TNP. Aún con todo, Israel se reafirmó en la negativa a su adherirse al tratado, mientras que la venta de los F-4 acabó siendo aprobada de todos modos.
Finalmente, las administraciones de Richard Nixon y Golda Meir sellaron el régimen de ambigüedad deliberada; para ello, Estados Unidos no debía hacer público lo que sabía del programa israelí, mientras que el Estado hebreo debía mantener su opacidad. En este sentido, honrar la declaración de Peres de “no introducir armas nucleares en la región” era vital, lo que en buena medida implicaba abstenerse de realizar ensayos nucleares que probasen que Israel era, en efecto, una potencia nuclear. Aunque no existe confirmación oficial por parte de representantes estatales, se considera al llamado Incidente Vela de 1979 como un posible ensayo nuclear israelí efectuado en las islas del Príncipe Eduardo, Sudáfrica, pues en aquel momento existía una estrecha cooperación militar con Pretoria que incluía el desarrollo nuclear y el intercambio de elementos fisibles.
Las capacidades nucleares israelíes
Como se ha mencionado, a pesar del hermetismo y ambigüedad, se poseen conocimientos generales sobre las dimensiones del armamento nuclear israelí; la mayoría de los estudios recientes estiman que Israel posee entre 80 y 90 cabezas nucleares, aunque otras fuentes elevan la cifra a 200 e incluso 400. Sin embargo, poseer ojivas nucleares es sólo un aspecto de lo que supone ser una potencia nuclear. Y es que, a la hora de desplegar las ojivas, es necesario disponer de los sistemas necesarios para portarlas.
Aquí es donde entra en juego el concepto conocido como “triada nuclear”. Desarrollado durante la Guerra Fría, este enfoque implica que una potencia sustentará su doctrina nuclear en un trípode que responde a tres categorías de sistemas diferentes: misiles balísticos en tierra, bombarderos estratégicos y misiles balísticos de lanzamiento desde submarino (SLBM). Cada elemento de la triada aporta sus propias características y ventajas a la estrategia nuclear nacional. Más aún, otro beneficio es la capacidad para disuadir a un potencial enemigo de realizar un primer ataque nuclear, ya que los bombarderos y submarinos garantizarían una respuesta nuclear contra el atacante. De esta manera, el Estado con la triada nuclear logra la facultad de realizar un segundo ataque que puede derivar en una destrucción mutua asegurada, elemento fundamental en la disuasión nuclear.
A pesar de la ausencia de confirmaciones oficiales, se considera muy probable que Israel posea una triada nuclear funcional. Por un lado, si bien Israel no dispone de bombarderos estratégicos, ha suplido este rol en el pasado con su variedad de cazas estadounidenses, como los F-15I o F-16. Ambas aeronaves entran en la categoría de aviones de doble capacidad, lo que implica que pueden portar tanto armamento convencional como nuclear. En lo que respecta a submarinos, Israel posee cinco clase Dolphin-I y Dolphin II de fabricación alemana, además de que se espera que un sexto submarino entre pronto en servicio. Estos navíos se juzgan capaces de portar ojivas nucleares tanto en SLBM como en misiles de crucero de lanzamiento desde submarinos (SLCM).
Por último, Israel posee la serie Jericó de misiles balísticos. El Jericó I, misil balístico de corto alcance, fue encargado a la empresa francesa Dassault en 1963 en el marco de la estrecha cooperación militar franco-israelí. El embargo que De Gaulle impuso sobre Israel a raíz de la guerra de 1967 terminó con la asistencia francesa en el proyecto Jericó, por lo que Tel Aviv empezó a desarrollar misiles por cuenta propia. Los resultados fueron el misil balístico Jericó II de medio alcance y Jericó III, cuyo rango estimado lo situaría en la categoría de ICBM. Se considera que las lanzaderas espaciales israelíes Shavit y Shavit-2 derivan del desarrollo de los misiles Jericó.
La doctrina Beguín: monopolio nuclear en Oriente Medio
Uno de los propósitos de la ambigüedad deliberada israelí es evitar que otros Estados regionales persigan convertirse en potencias nucleares, pero sin que Israel se viese forzado a revelar sus propias capacidades nucleares. Sin embargo, Tel Aviv ha complementado su estrategia de disuasión con respuestas armadas frente aquellos programas nucleares que ha juzgado como amenazas para su propia seguridad.
A este enfoque se le conoce como doctrina Beguín y tiene su origen en la Operación Ópera de 1981, en la que la Fuerza Aérea Israelí destruyó un reactor nuclear iraquí que tenía fines presuntamente pacíficos tras atacarlo por sorpresa. A pesar de la indignación de la ONU y la comunidad internacional , el entonces primer ministro israelí Menájem Beguín declaró en una rueda de prensa: “Contadlo a vuestros amigos y a cualquiera que conozcáis, vamos a defender nuestro pueblo con todos los medios a nuestra disposición. No permitiremos a ningún enemigo desarrollar armas de destrucción masiva dirigidas hacia nosotros”.
Desde entonces, Israel ha aplicado los principios de esta declaración sobre otros países. En 2007, cazas israelíes violaron el espacio aéreo sirio sin previo aviso para destruir una instalación nuclear en Dayr az-Zawr. Inmediatamente tras el ataque, Tel Aviv continuó con su opacidad, alternando su secretismo con declaraciones y amenazas ambiguas. No fue hasta 2018 que el gobierno israelí confirmó los detalles de esta operación.
En la actualidad, la doctrina Beguín es especialmente relevante en relación con el programa nuclear iraní. Ambos países son vistos entre sí como amenazas existenciales, e Irán es parte fundamental del llamado Eje de Resistencia. El gobierno israelí ha proclamado en repetidas ocasiones que no permitirá que Teherán se convierta en una potencia nuclear, tal y como lo aseguró en septiembre de 2023 Benjamín Netanyahu: “Irán debe enfrentar una amenaza nuclear creíble. Mientras sea primer ministro, haré todo lo posible para impedir que Irán obtenga armas nucleares”.
Si bien por el momento las FDI se han abstenido de atacar la infraestructura iraní mediante medios convencionales, sí que ha recurrido a otros métodos para dañar y ralentizar el programa nuclear. Por ejemplo, se atribuyen al Mossad actos como los asesinatos de varios científicos nucleares iraníes entre 2010 y 2020, aunque más destacables han sido los ciberataques a la infraestructura nuclear iraní. El ejemplo más conocido de ello fue el sofisticado malware Stuxnet, el cual se cree que fue la consecuencia de una operación conjunta estadounidense-israelí. La acción de este malware causó la infección de miles de ordenadores y la destrucción de unas 1.000 centrifugadoras de gas, necesarias para la extracción de uranio-235.
Los frutos y carencias de la ambigüedad deliberada
La doctrina nuclear israelí se ha edificado sobre un frágil equilibrio; busca que sus enemigos tengan en mente la posibilidad de una represalia nuclear, pero a la vez desea mantener en incógnita la existencia de su propio programa nuclear, ocultando su verdadera extensión.
Las recompensas de la ejecución continuada y obstinada de esta estrategia parecen ser varias: (a) se puede argumentar que si una potencia no conoce con precisión dónde sitúa su rival la línea roja o de qué medios dispone, será más cautelosa a la hora de provocar o atacar a dicho rival; (b) al igual que durante la Guerra Fría, se pretende privar a los gobiernos hostiles de pretextos para perseguir sus propios programas como respuesta al israelí; (c) que oficialmente el Estado hebreo no posea armamento nuclear es una pragmática justificación para mantener en vigor la Doctrina Beguín; (d) pareciera que, para las diferentes administraciones israelíes, el hecho de no reconocer la naturaleza militar de su programa nuclear les eximiese de la adhesión al TNP.
Por el contrario, si Israel hiciera oficial que es una potencia nuclear, sus relaciones con Estados Unidos podrían verse afectadas. Por un lado, el peso de la presión internacional, sumado a la polémica que rodea al gobierno israelí y a su aparato de seguridad, podría hacer que Washington vacilase en su apoyo a Tel Aviv, al menos en lo que a la cooperación en el ámbito de la defensa y la inteligencia respecta. Por otro, muy probablemente la administración norteamericana recibiría críticas y reproches de la sociedad internacional por haber interpretado durante décadas un papel de “facilitador”, pues especialmente desde Johnson en adelante, la Casa Blanca permitió de manera implícita que Israel desarrollase su programa secreto.
Con todo, existen deficiencias y brechas en la estrategia de Israel, calificada por el historiador y experto en el programa nuclear israelí Avner Cohen como “una respuesta casi imposible y excepcionalmente creativa a su dilema nuclear”. La imposibilidad se debe a numerosos avances tecnológicos que se suman a décadas de filtraciones, confesiones y reportes de inteligencia que destapan cada vez más el velo que Tel Aviv trata celosamente de colocar sobre su codiciado programa nuclear. Un ejemplo de ello fue la difusión de imágenes satélite en 2021 que mostraban una ampliación del Centro de Investigación Nuclear del Néguev, la cual se especula que responde al afán de actualizar la capacidad de proliferación nuclear del centro en Dimona. De la misma manera, la cantidad de detalles disponibles sobre el potencial nuclear israelí permiten a sus adversarios dilucidar el número de ojivas y los vectores nucleares de los que disponen las FDI.
Otro hecho es que, a expensas del efecto disuasorio que Israel persigue, numerosos países regionales han tratado de poner en marcha su propio programa nuclear. De entre ellas, Irán se encuentra sumamente cerca de convertirse en una potencia nuclear, lo que a su vez amenaza con promover que otros Estados como Egipto, Arabia Saudí o Turquía busquen las mismas capacidades. El enfoque de Israel no sólo no promueve la estabilidad, sino que contribuye a debilitar y desacreditar el crítico estado en el que se encuentra el control de armas de destrucción masiva en Oriente Medio. Al respecto, Egipto ha liderado sin éxito múltiples esfuerzos internacionales para presionar a Tel Aviv a firmar el TNP.
En 1979, el autor Paul Jabber describió la pretensión israelí de fundamentarse en la ambigüedad deliberada como reconfortante, pero peligrosamente ilusoria. La razón es que, pese a la promesa de Simón Peres de que Israel no introduciría armas nucleares en la región, los Estados árabes han sido plenamente conscientes desde hace décadas de que la realidad ha sido otra y han actuado en consecuencia. Aun así, es las posibilidades de que Israel reconozca su posesión de armamento nuclear en el futuro cercano son remotas, pues su actual postura supone un pragmático escudo contra las consecuencias de ser una potencia nuclear. A esto se añade que Tel Aviv ha establecido como requisito necesario para el desarme que exista paz y seguridad en Oriente Medio, lo cual es altamente improbable en vistas a la actual guerra de Gaza, así como a los múltiples conflictos que afectan a la región y a las ambiciones de poder de potencias como Arabia Saudí, Irán, Turquía o Israel.
2. Una vez más sobre el anhelado fin de la hegemonía occidental
Del enlace al último bloque de artículos del CEPRID que nos pasó recientemente Salvador me quedo con esta optimista visión de Alberto Cruz.
https://www.nodo50.org/ceprid/
Palestina da la puntilla a la hegemonía occidental y su “orden internacional basado en reglas”
Jueves 2 de noviembre de 2023 por Alberto Cruz CEPRID
La cumbre de los BRICS de agosto supuso el punto de inflexión del fin de la era del mundo unipolar hegemonizado por Occidente (1). Pero por si hubiese alguna duda sobre esto, la actual situación en Palestina no solo lo pone de relieve, sino que lo refuerza. A partir de ahora ya nada será igual.
Occidente está en las últimas y ya no tiene ninguna baza para retener su hegemonía: ni política, ni cultural, ni militar, ni económica. Nada. La paliza que está recibiendo en el país 404, antes conocido como Ucrania, es de las que hacen época y ahora acaba de saltar Palestina. Quienes piensen que el régimen sionista de Israel va a ganar harían bien en replanteárselo. No está nada claro. Esta es la razón por la que a mediados de octubre el presidente de EEUU hizo algo muy inusual, dar un discurso a la nación en el que dijo las verdades del porquero: “estamos en un punto de inflexión porque el actual orden mundial se ha quedado sin fuerza”. Es la primera vez que se dice de forma abierta porque ya no se pueden poner más puertas al campo. Y lo dijo justificando la postura de EEUU de apoyo a Ucrania y a Israel porque ambos son “existenciales para la seguridad e intereses de EEUU”.
No es que el “actual orden mundial se haya quedado sin fuerza”, como dice Biden, sino que ya no existe. Hay otro mundo en marcha, un nuevo orden multipolar donde la hegemonía occidental desaparece y más con la constatación a nivel planetario de la hipocresía, cinismo y doble moral que Occidente está mostrando con el genocidio y limpieza étnica que el régimen sionista israelí está implementando en Gaza. Y este nuevo orden multipolar tiene ya sus propias estructuras e instituciones que son claramente la alternativa a las occidentales y en las que ha asegurado, hasta ahora, su hegemonía. Son la Organización para la Cooperación de Shanghai, los BRICS, el Banco Asiático de Inversiones e infraestructuras, el Nuevo Banco de Desarrollo, la Nueva Ruta de la Seda…
De forma especial están los BRICS, que ya superan en Producto Interior Bruto, en términos de paridad del poder adquisitivo, al fantasmagórico G-7 de “los países más ricos e industrializados del mundo”, como le gusta repetir a un decrépito Occidente, sabiendo que es irreal. Con la ampliación de los BRICS a partir de enero del año que viene, la distancia entre ellos y el fantasmagórico G-7 hará que este último se convierta casi en irrelevante.
Pero a esto hay que añadir la otra gran apuesta de los BRICS: el comercio en moneda propia. Esto no solo es un impulso más a la desdolarización de la economía mundial (el 32’5% del comercio entre los países BRICS es ya en sus propias monedas) sino que está suponiendo que el euro empiece a caer en la irrelevancia: en dos años, es decir, con la crisis de Ucrania, el euro ha perdido la friolera de 14 puntos porcentuales en el comercio internacional, pasando del 38’43% al 24’42%. En términos técnicos eso significa que el euro está comenzando a ser excluido de los pagos internacionales (2).
La razón principal es el irracional vasallaje a EEUU, especialmente por las sanciones -ilegales, según el derecho internacional-, la otra razón que hay que tener en cuenta es que cada vez más países utilizan el pago en sus monedas nacionales en su comercio internacional. Si antes el euro era una alternativa al dólar que utilizaban muchos países, ahora ya no lo es. El euro pierde valor porque lo pierde Europa. El jardín, como dijo Borrell, se marchita.
La debilidad de la economía europea es evidente como consecuencia de la crisis energética que se vive por el, también irracional, rechazo al gas ruso y la dependencia del gas estadounidense, cuatro veces más caro que el ruso (y que Europa está pagando en dólares). Ahora que se cumple un año desde la voladura del gasoducto «Corriente del Norte 2» sin que Europa haya dicho ni mú ante una agresión tan flagrante, la cosa adquiere mayor relieve.
La inflación sigue haciendo de las suyas, Alemania está oficialmente en recesión desde hace medio año y la elevación de las tasas de interés está empobreciendo a la población. Eso repercute en las deudas nacionales y eso arrastra al euro al abismo.
Pero donde hay que poner la atención es el aumento de los pagos en monedas nacionales que se está produciendo en el mundo como consecuencia de las sanciones impuestas a Rusia y que han sido vistas por el resto del planeta como una agresión y una amenaza a ellos mismos. Cada vez más países lo hacen, y tras la ampliación de los BRICS la tendencia aumentará para evitar riesgos y reducir la dependencia occidental. Y entre EEUU y su dólar y Europa y su euro, el más débil es quien se resiente. Aunque ambos se resentirán más a partir del 1 de enero de 2024, cuando la ampliación de los BRICS sea efectiva. Se ha dicho que todos los nuevos integrantes se van a adherir al sistema BRICS PAY, que es en el que comercian desde 2018 los integrantes históricos y que, como ya he apuntado más arriba, supone el 32’5% del comercio intra-BRICS, aunque el primer país que lo ha anunciado formalmente es Irán.
Como es lógico, hay un ganador y un perdedor de todo esto. El ganador es EEUU, que ha visto cómo el dólar se ha reforzado debido a la caída del euro. Ese aumento se debe en gran medida a la sustitución de los pagos internacionales que antes se realizaban en euros. ¿Quiere decir eso que se frena la desdolarización de la economía mundial? Pues no. Su proporción en las reservas de divisas de los estados está disminuyendo constantemente. El claro perdedor es Europa, que está entrando en la irrelevancia geopolítica.
El impulso final del proyecto sionista y la resistencia palestina
Con todo esto en marcha, y dado el papel relevante que va a tener Arabia Saudita al ser aceptado como nuevo miembro de los BRICS, Occidente – bajo la dirección de EEUU – puso en marcha dos iniciativas complementarias: la primera, intentar competir con la Nueva Ruta de la Seda china anunciando la constitución de un corredor económico UE-India-Arabia Saudita-Israel; la segunda, complementaria de la primera, impulsar la normalización política entre Arabia Saudita e Israel. Sin esta última, la primera no será posible.
Sin embargo hubo algo que no se tuvo en cuenta, ni por unos ni por otros: Palestina. O para ser más exacto, la resistencia palestina. Porque la normalización entre Arabia Saudita e Israel aceleraba la culminación del proyecto sionista de anulación del pueblo palestino y la creación del Gran Israel, algo en lo que sin pudor había insistido el primer ministro israelí en su discurso ante la Asamblea General de la ONU de mediados de septiembre.
Y es que enlazando las dos cosas está el gas que se ha descubierto en las aguas de Gaza y que hacen que todo lo anterior sea si no irrelevante sí al menos no tan pomposo como se ha vendido. Porque el gas es la única riqueza que tendría el hipotético Estado palestino, dado que lo que hay en la actualizad son 43 minizonas aisladas entre sí y, por lo tanto, sin viabilidad económica alguna. No puede haber un Estado palestino viable sin unidad geográfica ni recursos.
Junto a esto, el estado sionista llevaba varios meses impulsando medidas políticas para culminar el proyecto sionista: la reconstrucción de la Tierra de Israel (que tuvo su punto culminante cuando Netanyahu presentó en la ONU un mapa en el que desaparecía cualquier atisbo de Palestina); la institución de la Ley Judía (Halajá), que despoja a los no judíos de su estatus legal, es decir, deja a los ya ciudadanos de segunda clase, los árabes israelíes, sin ser ni siquiera ciudadanos; y la construcción del Templo Judío en el Monte del Templo, es decir, lisa y llanamente, la destrucción de la Mezquita de Al-Aqsa.
La penúltima provocación dos semanas antes del 7 de octubre fue determinante para la respuesta de la resistencia palestina. Hay que recordar que ya en el año 2000 hubo otra provocación en el mismo sentido y generó la Segunda Intifada, cuyo gran logro fue que se obligó a Israel a abandonar Gaza. Esta es la razón por la que la resistencia palestina ha denominado a su operación militar “Inundación de Al-Aqsa”.
Frente a lo que machaconamente está repitiendo Occidente y sus medios de propaganda, antes llamados de comunicación, la operación de la resistencia palestina no fue únicamente ejecutada por Hamás, sino por otras tres organizaciones: la Yijad Islámica, el Frente Popular de Liberación de Palestina y el Frente Popular de Liberación de Palestina-Comando General. Es evidente que el predominio y hegemonía es de Hamás, pero las cuatro organizaciones actúan de forma coordinada.
Para la resistencia palestina era una cuestión de “ahora o nunca” debido a la inacción de los colaboracionistas de la mal llamada Autoridad Palestina y no solo tenían que romper la estrategia sionista sino obligar al mundo a posicionarse ante lo que era, de hecho, el fin de Palestina porque Israel insistía en sus cuatro noes: no al Estado palestino soberano, no al reconocimiento de los derechos históricos y políticos de Jerusalén Este, no al desmantelamiento de las colonias y no al derecho al retorno.
Además, la resistencia palestina actuó teniendo el abrumador respaldo de la población no solo de Gaza, sino de Cisjordania. En junio, el Centro Palestino de Investigación, financiado por la Fundación Konrad Adenauer (democristiana alemana), tuvo que reconocer en una encuesta que el 71% de los palestinos apoyarían a los grupos armados para una escalada armada o una tercera intifada y que el 82% se oponía a la política colaboracionista de la mal llamada Autoridad Palestina deteniendo o reprimiendo a estos grupos (3).
Miedo y vulnerabilidad de Occidente
Como es sabido, a Occidente le importa una higa la opinión de los pueblos. Imbuido de su profundo colonialismo, no ha tardado en asumir el doble discurso israelí sobre “otro 11 de septiembre”, dirigido a EEUU, y “es otro holocausto”, dirigido a Europa. Discursos que para el resto de mortales, o sea, nosotros, ha sido resumido en el simple “terrorismo”. Y todo ello arropado con el mantra de “derecho a la legítima defensa”.
Esto no oculta otra cosa que el miedo y la vulnerabilidad de un Occidente que ve cómo su hegemonía desaparece a gran velocidad y que, como tuvo que reconocer Biden en su discurso, tanto esto como Ucrania se convierten en existenciales. Por lo tanto, la condena a los palestinos estaba asegurada porque un sector muy mayoritario – excluyendo a los colaboracionistas de Fatah – ha demostrado su firme voluntad de luchar contra el colonialismo. Así, se les ha criminalizado permanentemente y han sido habituales las expresiones de “bestias”, “animales”, “bárbaros”, “terroristas”…, expresiones que, por supuesto, no se han repetido con los genocidas israelíes ni siquiera con el bombardeo a hospitales o a campamentos de refugiados. Occidente ha deshumanizado a los palestinos y ha sacado a la luz algo que dijo Frantz Fanon cuando habló del comportamiento genocida de Francia en Argelia: “las víctimas del colonialismo nunca lograrán persuadir a sus colonizadores europeos de su sufrimiento y profundo deseo de libertad”.
El hecho es que Palestina se niega a morir en silencio y quiere narrar su propia historia, como también ha tenido que reconocer, muy tarde, el propio Secretario General de la ONU cuando dijo eso de que “es producto de 56 años de ocupación”.
26 resoluciones de la ONU contra Israel y el derecho internacional
No hay que remontarse a 1948, cuando se divide Palestina y se otorga a los judíos, minoría muy minoritaria entonces, la mayor parte de la tierra. Basta con ir a 1967 cuando en la ONU se aprueban dos resoluciones emblemáticas: la 242 y la 338. La primera hace referencia al reconocimiento a la soberanía e integridad de Israel que iba acompañado de la retirada de los Territorios Ocupados y de la solución a los refugiados expulsados en 1948. La segunda hacía referencia a paz por territorios.
Ni que decir tiene que Occidente se quedó con la primera parte de la resolución 242, prescindiendo de la segunda, y que de la resolución 338 nunca dijo nada. Pero es que desde entonces la ONU ha aprobado otras resoluciones contra Israel. En total, son 26 resoluciones de la ONU las que condenan a Israel por la anexión de territorios, la construcción de asentamientos, la expulsión y desplazamiento de palestinos, la denegación del derecho al retorno, la confiscación y expropiación de tierras, la destrucción y demolición de casas…
Occidente lleva un año y medio levantando la bandera de la única resolución que aprobó la ONU contra Rusia cuando lanzó su “operación militar especial” en Ucrania. No ha levantado ni un dedo para recordar, no ya denunciar a Israel, estas resoluciones. Por eso Occidente no habla del derecho internacional y sí insiste en eso de “orden basado en reglas”. Su orden y sus reglas porque el derecho internacional le estorba y molesta.
Entre otras cosas, porque el derecho internacional es muy claro: “Israel, como potencia ocupante, debe cumplir escrupulosamente con sus obligaciones legales según lo dispuesto en la IV Convención de Ginebra”.
¿Y qué dice la IV Convención de Ginebra? Establece derechos para el ocupado y obligaciones para el ocupante. Uno de los derechos es “el reconocimiento del derecho del pueblo ocupado a utilizar todo tipo de lucha, incluyendo la lucha armada, para liberarse del colonialismo”. Unas de las obligaciones son, por ejemplo, que “el poder ocupante no puede utilizar castigos colectivos contra la población civil” (art. 33); que “la potencia ocupante no podrá proceder a la evacuación o transferencia de una parte de su población civil al territorio ocupado” (art. 49); que “el poder ocupado no tiene el deber de obedecer al ocupante, que es responsable del bienestar del territorio ocupado, de ofrecer condiciones dignas de vida, garantizar la sanidad, la higiene pública, la asistencia y educación de los niños” (art. 50); que “el ocupante tiene que respetar la propiedad privada del ocupado” (art. 55)…
El fin del “orden internacional basado en reglas”
Si Occidente se acaba de suicidar con su apoyo al genocidio y limpieza étnica en Palestina, desapareciendo vertiginosamente lo poco que quedaba de su hegemonía, lo mismo se puede decir de su “orden internacional basado en reglas”. Es un mantra que viene repitiéndose desde 2008, pero que se ha acentuado desde el apoyo al golpe nazi en Ucrania el 2014 y que cogió su cenit en junio de 2022 cuando Biden dijo que “la acción de Rusia en Ucrania podría marcar el fin del orden internacional basado en reglas y abrir la puerta a la agresión en otros lugares, con consecuencias catastróficas en todo el mundo”. Nadie de entre sus vasallos, especialmente Europa, dijo nada de la omisión al derecho internacional.
Posteriormente, la Cumbre de la OTAN de junio de 2022 en Madrid advirtió tanto a Rusia como a China que las democracias del mundo “defenderían el orden basado en reglas”. A partir de aquí, no hay ni un solo dirigente de Occidente que no haya hecho lo mismo. Solo ahora, cuando se constata el genocidio que lleva a la práctica Israel y cómo está pasando factura a sus valedores occidentales, aparece de forma tímida e inconsistente la referencia al derecho internacional. Ya es tarde para ello. Occidente ha bombardeado cualquier atisbo de acuerdo con el resto del mundo, que no va a tardar en pasar factura a tanto cinismo, hipocresía y colapso moral.
Occidente está agonizando y va a morir matando, como se pone de manifiesto en Gaza. Nada de su estructura de dominio puede salvarse a medio plazo. La base económica y geopolítica sobre la que se construyó la superestructura institucional de la gobernanza global liberal-occidental simplemente ha desaparecido. El viejo orden está más allá de la salvación; ya ha surgido otro nuevo aunque, parafraseando a Gramsci, estamos viviendo una época de monstruos e Israel es uno de sus principales.
Notas
(1) “La era del mundo unipolar hegemonizado por Occidente ha llegado a su fin” https://www.nodo50.org/ceprid/
(3) https://pcpsr.org/en/node/944
Alberto Cruz es periodista, politólogo y escritor. Su nuevo libro es “Las brujas de la noche. El 46 Regimiento “Taman” de aviadoras soviéticas en la II Guerra Mundial”, editado por La Caída con la colaboración del CEPRID y que va por la tercera edición. Los pedidos se pueden hacer a libros.lacaida@gmail.com o bien a ceprid@nodo50.org También se puede encontrar en librerías.
3. La Kenia neocolonial
Con motivo de la visita del rey inglés a Kenia, David Soler, del Substack Africa Mundi, hace un repaso al papel de este país en uno de los instrumentos del neocolonialismo, la Commonwealth. Hay que recordar también aunque no aparezca en el artículo, que la policía keniata será la responsable de «poner orden» en Haití de acuerdo con los designios occidentales.
Kenia: la punta de lanza de la Commonwealth en África – globalter
El continente africano es vital para la organización, con 21 de sus 53 miembros, y el Rey Carlos III sabe que Kenia juega un papel vital para los intereses británicos.
DAVID SOLER CRESPO
Nairobi
“Significa mucho para mi esposa y para mí que, en el año de nuestra coronación, nuestra primera visita de Estado a un país de la Commonwealth nos traiga aquí, a Kenia”, Rey Carlos III, Nairobi, 31 octubre 2023.
Kenia es un país especial para la monarquía británica. En 1952, fue en Kenia donde la Reina Isabel II se enteró de la muerte de su padre, Jorge VI, y de su ascensión al trono. Ahora, poco más de un año después, es el primer país de la Commonwealth que visita su hijo como rey, Carlos III. No es la primera vez que el ahora monarca visita Kenia: ya lo hizo como Príncipe de Gales en 1971, 1977, 1978 y 1987, esta última vez como director de la otrora Corporación de Desarrollo de la Commonwealth.
El Rey Carlos III conoce el país y sus costumbres, por eso el primer día se lanzó con el suajili: “Niaje” (¿cómo estáis?) dijo a los invitados al banquete oficial. Un día después se animó a rendir homenaje ante la simbólica tumba que representa a los más de 11.000 guerreros Mau Mau que perdieron la vida ante las fuerzas coloniales británicas luchando por la independencia del país en los años 50. “Las malas acciones del pasado son causa del mayor dolor y del más profundo arrepentimiento”, dijo, y aunque para algunos fue un paso adelante en la restitución del colonialismo, para algunos kenianos se quedó corto al no pedir perdón de manera directa.
No es baladí que el Rey Carlos III haya decidido visitar Kenia como primer país de la Commonwealth y esté cuidando sus pasos para mimar la relación. La nación del este de África se ha mostrado siempre como un socio fiel a la Corona británica y esta ha protegido a sus dirigentes, como cuando evitó un golpe de Estado contra el primer presidente del país, Jomo Kenyatta, en 1965.
El país es una muestra del tipo de relaciones que el Rey Carlos III quiere tener con el resto de países de la Mancomunidad de Naciones: una alianza voluntaria, en la que no es necesario que sea el jefe de Estado, Kenia es una república, pero en la que sirva como punta de lanza de las relaciones instituciones, económicas y diplomáticas con el Reino Unido.
En Kenia, el Reino Unido tiene permanentemente desde 1964 una base del Ejército de entrenamiento con 364 militares en Nanyuki, el centro del país, así como entrena a las fuerzas marinas kenianas en la base naval que estas tienen en Mombasa.
A ello se une el interés económico: tan solo de esa presencia militar, el Reino Unido calcula que tiene un impacto económico de 36 millones de euros. A ello se suman las actividades empresariales y el comercio bilateral. El Reino Unido es el principal inversor europeo: hay más de cien empresas británicas establecidas en Kenia, con un valor de dos mil millones de libras esterlinas. Entre ellas destacan las empresas de té, más de la mitad del té negro que se vende en Reino Unido procede de Kenia, que convierten al país en el segundo al que más exporta del mundo.
África, el continente líder
Con su visita oficial, el Rey Carlos III quiere hacer un gesto a Kenia, pero también a África, mostrando que el continente es vital para el desarrollo de la Commonwealth. De los 56 países miembros, 21 son africanos: desde naciones democráticas con relaciones históricas como Ghana o Sudáfrica hasta pequeñas y aisladas dictaduras como la monarquía absolutista de Esuatini, cuyo rey es capaz de cambiar el nombre del país de la noche a la mañana.
La Casa de Windsor siempre ha sido históricamente vital para la imagen del Reino Unido en África. Desde la época de las independencias, Isabel II cuidó mucho la imagen de la Familia Real con viajes como a Ghana, donde hizo el famoso baile con el líder socialista Kwame Nkrumah, o sus buenas relaciones con Nelson Mandela, estableciendo un panorama favorable tras la descolonización. Recientemente, los continuos cambios del jefe de gobierno en Reino Unido y la inestabilidad política han hecho de la Corona -la institución que se mantiene en el tiempo- un interlocutor estable y de gran reputación en el continente.
Ahora, África es más importante que nunca. Mientras en el Caribe países como Barbados han dado el paso de convertirse en república en 2021 y tras la muerte de Isabel II otros como Jamaica o Australia se plantean hacer lo mismo e incluso dejar la organización, en el continente africano ocurre lo contrario.
Ya no son solo las antiguas colonias británicas las que quieren unirse, sino también otros países francófonos que recurren a esta asociación, cansados de sus relaciones con su antigua potencia colonial. En 1995, Mozambique, excolonia portuguesa, se unió a la organización y en 2009 lo hizo Ruanda, excolonia belga. En 2022, Togo y Gabón se unieron también a la organización, acercándose al Reino Unido en un momento de pérdida de influencia francesa con sus antiguas colonias. La gran pregunta es: ¿Por qué? ¿Qué atractivo tiene la Commonwealth para África?
La ‘Ventaja Commonwealth’: de diplomacia a dinero
Sobre el papel, los motivos prácticos para formar parte de la Commonwealth no son muy atractivos. No es una organización con poder político en el plano geopolítico mundial, ni tampoco una organización para el desarrollo con gran potencial económico para financiar grandes proyectos como el Fondo Monetario Internacional o el Banco mundial.
Sin embargo, sí es una asociación con gran potencia de unión. Cubre una cuarta parte del mundo en el que vive casi un 30% de la población mundial, con un 60% de su población menor de treinta años. Es un activo demográfico, diplomático y económico enorme.
Formar parte de la Commonwealth da a muchos países un lugar en el mundo. Hasta 33 de los 42 países más pequeños del mundo forman parte de la organización; países como Gambia, Lesoto o Mauricio. Esto posiciona a estos países en el mapa y les da una autoridad en la comunidad internacional. Por ejemplo, Ruanda se convirtió en 2022 en el primer país africano en acoger la Cumbre de los Jefes de Gobierno de la Commonwealth, y con ello pudo recibir en su territorio a líderes como el canadiense Justin Trudeau, o el entonces primer ministro británico, Boris Johnson. La organización sirve además como una plataforma para poder interactuar con otros países miembros y solventar litigios de manera diplomática.
A todo ello se suma el impacto económico. A pesar de no ser una organización multilateral como el Banco Mundial, la Commonwealth sí tiene un fondo que ayuda para financiar algunos proyectos en línea con sus valores como la digitalización en Camerún y cuando no los financia directamente, actúa como un lobby con países desarrollados para conseguir fondos para el cambio climático en África.
La organización sirve además para facilitar acuerdos comerciales entre sus países miembros. El secretariado calcula que el coste del comercio bilateral es un 21% menor entre sus miembros que la media con otros países de fuera de la organización, aunque algunos economistas reducen el beneficio a un máximo del 15%. Sea cual sea, eso es lo que se considera la ‘Ventaja Commonwealth’, un mercado informal enorme de 13,5 billones de dólares que facilita el comercio entre países en desarrollo y desarrollados.
Todo ello lo hace, además, sin cuestionar la política interna. La Commonwealth rara vez se posiciona en contra de los abusos de derechos humanos por parte de dictadores en África. A excepción de su repulsa por los golpes de Estado, como el de Gabón, donde ha parcialmente suspendido al país de su membresía, la organización no se mete en cómo deben gobernar ni en sus políticas, por mucho que atenten contra los propios valores democráticos y el respeto a los derechos humanos. Esto ayuda a que no haya tensión con los países miembros y a tener una relación sólida con muchos países africanos que ven en la organización que lidera la corona británica su silla en la mesa de poder blando en el mundo.
David Soler Crespo es periodista español especializado en África. En 2019 fundó África Mundi, el primer medio nativo digital en español dedicado al continente africano.
4. El análisis de Bhadrakumar del discurso de Nasralá
Análisis del discurso de Hezbolá que termina con un tono bastante lúgubre al que apuntan diversos analistas: el apoyo decidido de EEUU a una segunda Nakba.
Publicado el 5 de noviembre de 2023 por M. K. BHADRAKUMAR
Hezbolá toma el terreno más elevado
La cuestión palestina, que Benjamin Netanyahu creía haber resuelto asimilando progresivamente «todo Israel» a una entidad sionista, ha vuelto a ocupar el centro de la escena política de Asia Occidental y de la sociedad internacional gracias a Hamás, el adalid de la resistencia palestina.
Si hemos de creer al secretario general de Hezbolá, Hassan Nasrallah, el ataque de Hamás contra Israel del 7 de octubre fue «enteramente producto de la determinación y ejecución palestinas, meticulosamente ocultado a todos, incluidas las facciones de la resistencia con base en Gaza… y libre de enredos con actores regionales o internacionales».
Nasralá subrayó en su histórico discurso del viernes desde Beirut que el ataque de Hamás contra Israel «demostró inequívocamente que Irán no ejerce ningún control sobre las facciones de la resistencia, siendo los verdaderos responsables de las decisiones los líderes de la resistencia y sus entregados combatientes».
El discurso de Nasralá era muy esperado en las capitales del mundo, principalmente en busca de pistas sobre las intenciones de Hezbolá de cara al futuro. Pero el maestro de la táctica se centró en el panorama general, ya que, como dijo, el 7 de octubre «anuncia un cambio en el panorama, que exige una responsabilidad compartida de todas las partes».
Así pues, detener la agresión israelí contra Gaza y asegurar una victoria de Hamás en la región deben ser los objetivos de hoy, lo que redunda en interés nacional de Egipto, Jordania y Siria y es de «importancia capital» para Líbano. Por supuesto, la Franja de Gaza siempre ha ocupado un lugar central en el conflicto palestino-israelí y está vinculada desde hace mucho tiempo al nacionalismo palestino.
Hezbolá entró en la batalla por Gaza ya el 8 de octubre, pues «lo que se está desarrollando en nuestro frente libanés no se limitará a ella, sino que se extenderá más allá», señaló Nasralá. Por lo tanto, las operaciones de la resistencia en el sur del Líbano sirven de disuasión y cualquier ataque contra el Líbano o una operación preventiva «sería la locura más grave en la historia de la existencia de Israel». Dijo que la escalada depende de dos «factores fundamentales»: el desarrollo de los acontecimientos en Gaza y, en segundo lugar, la conducta del ejército israelí hacia Líbano.
«Todas las posibilidades permanecen abiertas en nuestro frente libanés, con todas las opciones consideradas y disponibles para su aplicación en cualquier momento, es imperativo que permanezcamos preparados para todos los posibles escenarios futuros.» afirmó Nasralá.
«También hemos hecho preparativos para contrarrestar a la flota estadounidense», añadió. Recordando la humillación infligida a EE.UU. a principios de la década de 1980 en Líbano, Nasralá dijo: «Quienes pretendan evitar una guerra estadounidense deben actuar con prontitud para detener la agresión contra Gaza… En caso de un conflicto regional, las flotas navales y la guerra aérea resultarán inútiles y de ningún beneficio real… sus intereses y soldados serán los que más sufran y soporten las mayores pérdidas».
Entonces, ¿cuál es el panorama general? Nasrallah resumió: «Aunque necesitemos más tiempo, estamos logrando victorias en distintos aspectos, como hicimos en distintos aspectos en Gaza y como la resistencia en Cisjordania… Esta batalla se caracteriza por la resistencia, la paciencia, la entereza y la acumulación de logros, todo ello encaminado a impedir que el enemigo alcance sus objetivos.»
Al parecer, el contenido del discurso de Nasralá no cogió por sorpresa al Secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, que se encontraba de viaje en Tel Aviv. Es de suponer que los canales de comunicación habrían estado activos. Para atar cabos, el general Esmail Qaani, jefe de la Fuerza Quds de la Guardia Revolucionaria iraní, había viajado a Beirut el martes pasado y se había reunido con Nasralá.
Ese mismo día, el ministro iraní de Asuntos Exteriores, Hossein Amir-Abdollahian, se reunió en Doha con el emir de Qatar, Tamim bin Hamad Al Thani, y a continuación se entrevistó con el líder de Hamás, Ismail Haniyeh. (Era la segunda visita de Amir-Abdollahian a Qatar en quince días).
En la crónica del Eje de la Resistencia, figuras como Nasralá (o Muqtada al-Sadr, el clérigo musulmán chií iraquí) son cualquier cosa menos figuras unidimensionales. El éxito de Irán radica en su tacto, infinita paciencia y capacidad de adaptación a las exigencias externas e internas de la política de resistencia. Gran parte de ello es el legado del general Qasem Soleimani, que fue blanco y murió en un ataque estadounidense con un avión no tripulado cerca del aeropuerto de Bagdad en enero de 2000.
Blinken declaró a la prensa israelí que, durante la reunión con Netanyahu, instó a Israel a hacer una pausa en los combates de Gaza y le aconsejó cómo minimizar la muerte de civiles palestinos. Netanyahu contraatacó poco después dando su propia conferencia de prensa, diciendo que Israel «rechaza un alto el fuego temporal que no incluya la devolución de nuestros rehenes».
La víspera de la llegada de Blinken, Netanyahu dijo a los medios citando al Eclesiastés que «la Biblia dice que ‘hay un tiempo para la paz y un tiempo para la guerra’. Este es tiempo de guerra». Netanyahu es un duro luchador. Ya se está acercando al influyente electorado evangélico de Estados Unidos.
La visita de Blinken aumentó la tensión en la que se mueve Netanyahu. Haaretz llama a Netanyahu «un político atormentado que se enfrenta al final de su carrera, con los problemas actuales agravando el grave enredo criminal en el que se metió con sus propias manos». Netanyahu no goza de la confianza del público, y la mayor parte de sus esfuerzos se invierten en su supervivencia personal».
De hecho, aún está por ver hasta qué punto las promesas de Netanyahu de erradicar a Hamás son meras declaraciones retóricas. Cuenta con el consenso en la cúpula política y de seguridad israelí -y posiblemente también con la postura de la mayoría de la opinión pública- de que es necesario derrotar a Hamás y que no puede hacerse desde el aire, sino que requiere la implementación masiva de una fuerza terrestre de maniobra.
Pero aún es pronto. Una vez que los equipos de combate de las brigadas israelíes entren en el corazón de la infraestructura de Hamás y se degraden sus activos operativos clave, el estado de ánimo puede cambiar. La apuesta de Netanyahu es muy grande. Además, necesita mucho el apoyo de los estadounidenses, que ya le están pidiendo una contrapartida en Gaza y esperan que renueve su apoyo a la solución de los dos Estados, además de frenar a sus socios de coalición de los Hardalim (nacionalistas ultraortodoxos) y sus aliados, que están cometiendo atrocidades contra la población palestina y talando sus olivos en las colinas de Cisjordania.
Lo que realmente quieren Hamás y Hezbolá es un alto el fuego en Gaza. Desde la perspectiva de Hamás, el interés internacional por liberar a los extranjeros generará presión para llegar a un acuerdo. En cuanto a Hezbolá, es reacio a arriesgarse a sufrir grandes daños en Líbano. Hezbolá es también un partido político con apoyo popular y es sensible a la crisis de la economía libanesa y a las agudas penurias que tiene que sufrir la población. Estas consideraciones favorecerían la cautela.
Sin embargo, el discurso de Nasrullah puso de manifiesto que la niebla de la guerra es cada vez más profunda. Las cosas no son lo que parecen en la superficie – especialmente, dadas las credenciales de Biden como el sionista número uno del mundo, como alguien describió una vez. La gente no cambia a los 80 años.
Un borrador de política filtrado del Ministerio de Inteligencia israelí la semana pasada confirma las peores sospechas de los observadores más agudos de que Israel alberga planes secretos para expulsar a gran parte o a toda la población palestina del enclave de Gaza al desierto egipcio del Sinaí.
Jonathan Cook, periodista y escritor británico, ha escrito un sorprendente artículo en el que afirma que el gobierno de Netanyahu está «considerando seriamente una operación masiva de limpieza étnica, llevada a cabo a la velocidad del rayo y con la ayuda de Estados Unidos». Cook cita un informe del FT según el cual la UE está al tanto del plan estadounidense-israelí y algunos países miembros son receptivos a la idea de ejercer una presión concertada sobre Egipto para que acepte el éxodo de Gaza.
Hay razones para creer que la Administración Biden está disimulando y creando falsas narrativas en los medios de comunicación -fingiendo diferencias con Netanyahu, etc.- mientras que, en realidad, el plan israelí está muy presente en los temas de conversación de Blinken en los compromisos diplomáticos a puerta cerrada, especialmente con los países ricos del Golfo a los que se pediría que financiaran el asentamiento de la población desplazada de Gaza en el Sinaí.
Observación de José Luis Martín Ramos:
En resumen, Hezbollah no se moverá hacia adelante si no está amenazada su existencia. No lo harán tampoco los chiies iraquíes. Hamas no tiene más vía que resistir. Ni Israel, ni EEUU le darán una opción de retirada. La resistencia aislada de los palestinos y el escenario de una guerra no corta beneficia a Netanyahu y el militarismo israelí. En esas coordenadas la “segunda guerra de independencia” de Netanyahu desemboca en una nakba, quizás no de golpe.
5. Los jóvenes con Palestina
Hay dos cosas que me interesan de este artículo en The Cradle: parece abrirse una brecha generacional en la que los jóvenes defienden más los derechos de los palestinos que sus mayores -con estadísticas de los EEUU-, y el desfase que se está abriendo también entre los medios de comunicación tradicionales, que los jóvenes han abandonado, y las redes sociales, lugar básico para la transmisión de información y crear comunidad. Por eso se está iniciando una guerra encarnizada para el control de esas plataformas. En el caso de Twitter, la llegada de Musk supuso la salida de la enorme comunidad censora proisraelí que funcionaba dentro de esa plataforma. Veremos cómo evoluciona, aunque parece seguir una política bastante errática. Para los medios tradicionales generalistas no hacen falta muchos controles: siempre han sido la voz de su amo. Recuerdo una vez más que el artículo original contiene multitud de enlaces para corroborar sus datos. https://new.thecradle.co/
Jóvenes, audaces y furiosos: El renacimiento de la causa palestina liderado por los jóvenes
Los jóvenes de todo el mundo están rompiendo los esquemas de la propaganda israelí para defender la justicia y la humanidad, y apoyan la lucha armada por la liberación nacional palestina.
Mohamad Hasan Sweidan
2 DE NOVIEMBRE DE 2023
Durante años, ha prevalecido la idea de que la causa palestina está perdiendo el apoyo de las generaciones más jóvenes. Esta percepción se deriva de la creencia de que, a medida que la globalización se afianza, la juventud de Asia Occidental, en particular en la Palestina ocupada, podría desconectarse más de sus raíces históricas y afiliaciones nacionales.
Con la difusión de las ideas liberales, muchos especularon que las oportunidades económicas, los avances tecnológicos y la exposición global desviarían su atención de la causa palestina. Algunos incluso anticiparon que la generación más joven se volvería en contra de la resistencia armada a la ocupación sionista, debido a la pequeña marea de normalización árabe-israelí.
Pero los últimos acontecimientos, especialmente la guerra genocida israelí contra Gaza respaldada por Estados Unidos, han mostrado una historia diferente. Tres semanas de atrocidades sin parar han reavivado la llama de la identidad palestina, asegurando que al menos tres generaciones permanezcan unidas contra el «orden basado en normas» de Occidente y en apoyo de cualquier resistencia contra el Estado de ocupación.
La juventud en Asia Occidental
Antes de la operación militar Inundación de Al-Aqsa, dirigida por Hamás, el 7 de octubre, muchos creían que los jóvenes árabes se inclinaban más por normalizar las relaciones con Israel, priorizando la prosperidad económica sobre la solidaridad con los oprimidos palestinos.
Sin embargo, el marcado contraste entre los Estados árabes alineados con Irán, que luchan contra las sanciones y la inseguridad, y los países árabes que han normalizado sus relaciones y disfrutan de una mejor calidad de vida ha hecho que los jóvenes se cuestionen las viejas suposiciones sobre la resistencia.
El papel desempeñado por la juventud árabe tras los sucesos del 7 de octubre ha reforzado la necesidad de enfrentarse a Israel. Los comportamientos de Tel Aviv, plagados de criminalidad, agresividad y mentiras, han avergonzado a sus socios árabes y ahora ponen en tela de juicio la narrativa que pretendía separar a Hamás del resto de la población palestina.
Según las divisiones generacionales del Pew Research Center basadas en la edad, las generaciones más jóvenes de hoy pueden clasificarse en dos grupos, y los niños actuales en una sola categoría:
Generación y
Nacidos entre 1981 y 1996
Generación Z
1997 – 2012
Generación Alfa
2012 – 2025
Tras el lanzamiento del Diluvio Al-Aqsa, Occidente intentó enmarcar la narrativa en torno al acontecimiento específico -dejando de lado el contexto histórico-, trató de caracterizar a Hamás como ISIS y enfatizó el «derecho a la autodefensa» de Israel contra el «terrorismo». Irónicamente, han sido las brutales acciones de Israel las que han contrarrestado estos esfuerzos, provocando la muerte de más de 8.525 palestinos, entre ellos 3.542 niños y más de 2.000 mujeres.
Este devastador balance fue suficiente para etiquetar a Israel como el verdadero autor del terrorismo, y las imágenes de mártires inocentes, especialmente niños, se convirtieron en un poderoso símbolo en la defensa de los derechos palestinos.
Agentes del cambio
Lo verdaderamente notable es que los líderes de las nuevas narrativas son los jóvenes de las generaciones Z, Y y Alpha. Aprovechando las redes sociales y hablando directamente a sus grupos de iguales, transmitieron al mundo las quejas del pueblo palestino. Muchos tenían un conocimiento limitado de Palestina, pero su sentido de la justicia sin filtros alimentó su ira colectiva contra la actual limpieza étnica de Palestina por parte de Israel.
Las redes sociales también han dado lugar a una nueva forma de periodismo, conocido como periodismo ciudadano. Los ciudadanos de a pie se han convertido en reporteros de primera línea, compartiendo actualizaciones de audio y vídeo en directo que dejan al margen a los principales medios de comunicación. Cuando los medios de comunicación tradicionales no ofrecen una imagen completa, plataformas como X e Instagram se han convertido en fuentes de información de valor incalculable. Por ejemplo, durante los dos primeros días de la ofensiva de Gaza, más de 50 millones de mensajes inundaron la plataforma X y proporcionaron cobertura en tiempo real de los acontecimientos sobre el terreno.
En las redes sociales, la generación más joven está desempeñando un papel crucial en la concienciación sobre la causa palestina, impulsando a personas de todo el mundo a reflejar su indignación. Hoy, en muchos países, la población sale a la calle a protestar, boicotea a las empresas que apoyan a Israel y expresa su solidaridad a través de una amplia variedad de plataformas de medios sociales.
Los vídeos en defensa de los derechos de los palestinos aparecen en decenas de idiomas y llegan a millones de personas. Semanas después de la agresión, hashtags como #فلسطين y #إسرائيل tenían miles de millones de visualizaciones en TikTok, lo que llevó a Estados Unidos a presionar a Meta para que prohibiera cuentas influyentes que apoyaban la causa palestina.
De manera crucial, las escenas de brutalidad israelí en las redes sociales han dado lugar a críticas generalizadas y sin precedentes contra Estados Unidos, un socio clave en los planes de guerra de Tel Aviv, curiosamente, por parte de la juventud judía estadounidense. Han surgido miles de voces judías críticas que condenan las políticas de Washington. En lugar de desvanecerse, la causa palestina está cobrando impulso en todo el mundo, desafiando las intenciones tanto de Washington como de Tel Aviv.
Influencia en la juventud occidental
Según una encuesta reciente publicada por el Daily Mail, sólo el 40% de los encuestados de entre 18 y 29 años tiene una opinión negativa del grupo de resistencia palestino Hamás. A pesar de los esfuerzos de Israel por etiquetar a Hamás como ISIS, más de la mitad de los jóvenes encuestados no comparten esta opinión. La misma encuesta indica que, en cambio, el 32% tiene una opinión negativa de Israel, mientras que sólo el 24% tiene una visión positiva. Significativamente, entre los jóvenes, los que tienen una visión negativa de Israel superan en número a los que tienen una visión positiva.
Una encuesta de Axios en Estados Unidos revela que menos de la mitad de los jóvenes encuestados (48%) cree que el país debería apoyar a Israel. En cambio, este porcentaje aumenta significativamente entre los encuestados de más edad, alcanzando el 83% entre los nacidos entre 1946 y 1964. Otra encuesta de Generation Lab muestra que el 48% de los universitarios estadounidenses encuestados no culpa a Hamás de los sucesos del 7 de octubre.
Una encuesta de Quinnipiac muestra que el 51% de los votantes menores de 35 años no apoya el envío de armas y material militar a Israel en respuesta a la operación de Hamás, frente al 77% de los mayores de 50 años.
Además, el Centro de Estudios Políticos Estadounidenses de la Universidad de Harvard realizó una encuesta sobre la guerra en Palestina entre encuestados de 18 a 24 años, con los siguientes resultados clave:
El 47 por ciento cree que Hamás atacó al ejército de ocupación durante la Operación Al-Aqsa Flood y no a civiles.
El 41 por ciento cree que los combatientes de Hamás son operativos militares y no terroristas.
El 48 por ciento está del lado de Hamás y no de Israel. (Este porcentaje se eleva al 91 por ciento en el caso de las personas de entre 55 y 64 años).
Aunque el 62 por ciento cree que las acciones de Hamás son criminales, el 52 por ciento cree que la matanza por Hamás de 1.200 civiles israelíes puede justificarse por la injusticia infligida a los palestinos.
El 46% cree que los bufetes de abogados no deberían negarse a contratar a estudiantes de Derecho que apoyen a Hamás y los ataques contra civiles israelíes.
El 48 por ciento se opone a las políticas de la administración Biden hacia Israel.
El 54 por ciento cree que Irán no tiene nada que ver con el atentado de Hamás del 7 de octubre.
El 59 por ciento cree que fue un error que Israel cortara la electricidad, el agua y los alimentos a la Franja de Gaza para recuperar a sus prisioneros.
Sólo el 30% cree que Estados Unidos debería apoyar a Israel en la guerra contra Gaza.
El 45% cree que Israel bombardeó el Hospital Baptista de la Franja de Gaza.
Sólo el 24% cree que los medios de comunicación estadounidenses informan de los acontecimientos de Gaza de manera imparcial.
El 60 por ciento cree que Estados Unidos no debería intervenir militarmente si Irán ataca a Israel.
Comentando estas cifras, Mark Penn, director general de Stagwell y presidente de la Fundación Harris-Ball, afirma que «la guerra entre Israel y Hamás no es una cuestión dividida en función de los partidos, sino de la edad».
Rachel Janvaza, experta en la cultura política de la generación más joven, sugiere que «los mayores están profundamente traumatizados por la división generacional, pero esta tensión lleva tiempo gestándose en las redes sociales y en las universidades, y ambas desempeñan un papel muy poderoso en la forma en que los jóvenes ven el mundo». Otros menosprecian esta evolución: Brad Polombo, en un artículo para Newsweek, opina: «La Generación Z no está bien».
Los recientes acontecimientos ponen de relieve la resistencia de la juventud palestina a la hora de preservar su identidad y defender sus derechos. Han aprovechado formas innovadoras de mantener la relevancia de la narrativa palestina en todo el mundo, con la solidaridad de los jóvenes en Asia Occidental, que han llevado las quejas palestinas a una audiencia mundial a través de diversas plataformas de medios sociales, en todos los idiomas.
El impacto de estos acontecimientos en la generación más joven probablemente seguirá moldeando sus puntos de vista e influyendo en decisiones futuras, y hoy tiene el potencial de afectar a la opinión internacional y cambiar la política exterior.
Observación de Joaquín Miras:
Como podemos valorar ya, es colosal la trascendencia de la accion de guerra desencadenada por las tropas de Hamás. Vuelco geoestratégico, de importancia mundial, con pérdida de poder de EEUU -o sea, una acción que precipita y expone lo que estaba, no larvado, sino cuajado, pero era invisible debido a la censura informativa- vuelco internacional sobre Palestina y vuelco en el interior del mundo palestino, como nos comenta este artículo. La Autoridad palestina, que era comparada en un anterior artículo con los policías nazis del gheto de Varsovia, está liquidada en lo que hace a su influencia social. Otra cosa será, en la siguiente etapa, el papel que sus títeres quieran desempeñar, y si eso exige que los grupos que luchan por la liberación de Palestina necesiten derrotarla por las armas, si sigue queriendo ser el Vichy de Palestina. Sus niveles de corrupción y canallada son tan altos, que lo que se me ocurría esperable, que unidades armadas suyas se sublevasen, y entrasen en rebelión contra el mafioso y criminal colaboracionista Abbas, no ha sucedido.
6. Tomaselli sobre la estrategia militar israelí en Gaza
Tomaselli esta semana vuelve a los análisis básicamente militares para analizar cómo va hasta ahora la operación israelí en Gaza. https://giubberosse.news/2023/
MÁS SOBRE EL DESPLIEGUE TÁCTICO ISRAELÍ
Enrico Tomaselli 2 de noviembre de 2023 0
Otro breve análisis del despliegue táctico del conflicto israelo-palestino, centrado en lo que parecen ser las direcciones de penetración de las IDF, y por tanto los objetivos que quiere alcanzar, así como las debilidades que este despliegue táctico parece mostrar.
La fuerza de un ejército suele estar constituida por el miedo que le tienen sus enemigos, que le temen tanto que no se atreven a enfrentarse a él, o están dispuestos a retirarse a la primera dificultad. Occidente ha confiado en este factor durante al menos un siglo, y Estados Unidos e Israel en particular lo han convertido conscientemente en un arma propagandística muy eficaz.
Un arma que, sin embargo, por lo que respecta a Estados Unidos, ha salido muy desgastada de un año y medio de guerra en Ucrania, y por lo que respecta a Israel, se vino abajo en 24 horas. Pero lo peor, para Occidente y para estos dos países en particular, es que sus cúpulas políticas (y hasta cierto punto militares) están tan impregnadas de esta idea de superioridad, que acaban creyéndosela incluso cuando los hechos la desmienten. Lo que, inevitablemente, lleva a cometer errores que, en la guerra, pueden resultar fatales.
Si nos fijamos en lo que está ocurriendo en Palestina, más allá de la masacre a distancia de la aviación israelí sobre Gaza (cuyas consecuencias políticas, sin embargo, es ilusorio pensar que no tienen ningún reflejo en la acción militar), parece que estamos asistiendo exactamente a un caso típico de ceguera por exceso de autoestima.
Como puede verse en los mapas [1], la operación terrestre llevada a cabo por las IDF -desde hace días- muestra claramente el diseño estratégico israelí. Por un lado, rodear completamente la ciudad de Gaza y sus suburbios, por el norte, y por otro cortar en dos el territorio de la Franja, justo por encima del curso del Wadi Gaza.
Lo primero que salta a la vista es que, hasta ahora, las fuerzas israelíes se han adentrado en zonas deshabitadas, acercándose a la gran aglomeración urbana de la ciudad de Gaza, pero sin entablar combate con ella. Esto, por supuesto, ha facilitado el avance, ya que las fuerzas blindadas lo tienen (relativamente) fácil en terreno abierto. Relativamente porque entonces vemos que, incluso sólo por estos avances de prueba, están pagando un alto precio. Si nos fijamos, por ejemplo, en la línea de penetración este-oeste, la que pretende cortar la Franja en dos, y que atraviesa territorio prácticamente descubierto, es evidente que después de unos días las fuerzas de las IDF sólo han avanzado unos 4 kilómetros, sin haber llegado aún al mar. Teniendo en cuenta que esto tiene lugar en un terreno llano, poco urbanizado y, sobre todo, donde no hay ni un ejército desplegado para la defensa, ni mucho menos líneas defensivas estructuradas.
Por lo tanto, resulta casi increíble la lentitud con la que avanza esta línea de penetración.
Pero, por lo que respecta a este sector, lo que al menos no está claro es la ventaja que se derivaría de ello, mientras que los riesgos son evidentes. Como ya hemos visto [2], cortar la Franja por el eje este-oeste, cerrando las dos autopistas norte-sur (la Salah ed-Din, ya alcanzada, y la al Rashid en la costa), no será un obstáculo para las formaciones combatientes palestinas, que se desplazan a través de túneles subterráneos, sino, si acaso, para la huida de los civiles de la ciudad de Gaza, cuando comiencen los combates en la ciudad. Lo que, además, supondrá un nuevo problema -político y militar- para las propias IDF. Por el contrario, expone a las fuerzas israelíes desplegadas a lo largo de esta ruta a ser atacadas desde ambos lados, desde el sur y desde el norte.
En cuanto a la otra zona caliente, a saber, el intento de rodear la ciudad de Gaza, aquí también surgen un par de perplejidades. En primer lugar, como puede verse en los mapas, las fuerzas israelíes han avanzado bastante, especialmente a lo largo de la costa, señal de que efectivamente pretenden cerrar completamente el círculo alrededor de la ciudad. Pero, por supuesto, la primera pregunta es qué sentido tiene extender el cerco desde el lado de la costa; está claro que, con la armada israelí tripulándola, el mar no es ciertamente una posible vía de escape. Como enseñaron los rusos en Ucrania, para cercar al enemigo en un caldero no es necesario rodearlo por completo; si un lado es una barrera infranqueable, ¿qué sentido tiene guarnecerlo con tropas propias?
El único resultado previsible es que se alarga la cadena logística y se adelgaza el cinturón de fuerzas que participan en el cerco. Como ya se ha dicho muchas veces, en referencia al conflicto ruso-ucraniano, cualquier doctrina militar enseña que la defensa es siempre mucho más fácil que el ataque, y que para que este último tenga buenas posibilidades de éxito hay que mantener una ventaja numérica de al menos 4:1. En este caso, en cambio, evidentemente teniendo demasiada confianza en sus propias capacidades, Israel ha desplegado dos divisiones, es decir, unos 20.000 hombres, que se enfrentarán a unos 40/50.000 combatientes palestinos. Al estar ya superados en número para empezar, repartir sus unidades en una línea de frente más larga de lo necesario no tiene mucho sentido. Por último, pero no por ello menos importante, las unidades que vayan a cubrir el lado occidental del cerco se encontrarán con el mar a sus espaldas, y por tanto -en caso de necesidad- no podrán retirarse, sino que se verán siempre obligadas a retroceder a lo largo de la costa, ya sea en dirección norte o sur.
Otro aspecto que tácticamente se subestima es el claro diseño de una operación de búsqueda y destrucción dentro de la aglomeración de Gaza. Obviamente, ésta es la condición previa para intentar alcanzar el objetivo declarado, es decir, la destrucción de la fuerza de combate de la resistencia y de toda su infraestructura logística. Aparte de que una operación de este tipo (que las propias IDF reconocen que podría llevar meses) es muy complicada en sí misma, ya que implica entrar en una ciudad hostil, parcialmente destruida, en condiciones de inferioridad numérica, y con el enemigo que (precisamente en virtud del cerco total) no tiene más remedio que luchar hasta la muerte, el Estado Mayor israelí parece haber obviado un hecho muy preciso. Las formaciones armadas palestinas, como demostraron el 7 de octubre, no sólo disponen de una vasta red de túneles subterráneos con los que desplazarse y en los que refugiarse, sino que esta red (en gran parte desconocida para las IDF) se extiende mucho más allá del territorio de la propia Franja. De hecho, con ocasión del ataque del día 7, las unidades palestinas utilizaron túneles que llegaban incluso más allá de la barrera de la valla que encierra el territorio de la Franja, por lo que es razonable suponer que son perfectamente capaces de eludir las líneas del frente israelí, con el fin de atacarlas por la retaguardia (lo que ya está ocurriendo). En la práctica, un excelente ejemplo de exfiltración activa [3].
Un poco a semejanza de lo que ocurrió con la OTAN en Ucrania, que empujó a los ucranianos a adoptar tácticas concebidas para un ejército de naturaleza muy diferente, y sobre todo para un conflicto de naturaleza muy diferente, parece que las IDF abordan la invasión de Gaza según un esquema teórico, que no tiene en cuenta demasiadas variables, y que por lo tanto corre el riesgo de hacer extremadamente difícil -e incluso más onerosa- la consecución de los objetivos fijados.
Y todo ello sin dejar de tener el problema de defender el país de una serie de posibles nuevos frentes, cuya amenaza podría concretarse en caso de que la invasión de Gaza se prolongue, y las fuerzas armadas israelíes se encuentren, por tanto, en una condición de dificultad creciente.
Veremos en los próximos días cómo se desarrolla el avance de las fuerzas israelíes y cuál será la respuesta de la resistencia palestina y de sus numerosos aliados en la zona. Y seguiremos analizando los acontecimientos, tratando siempre de relacionarlos con el panorama estratégico general.
Notas
1 – Los mapas son de fuentes diferentes, pero se refieren a la situación en el mismo momento (23/02/11), pero muestran una discrepancia considerable con el avance israelí inmediatamente al sureste de la ciudad de Gaza. Imposible saber por el momento cuál de los dos es más exacto.
2 – Véase «Una guerra que puede deparar sorpresas», canal de Telegram de Giubbe Rosse.
3 – La exfiltración se refiere a la acción de ser alcanzado por fuerzas enemigas que avanzan, para encontrarse detrás de ellas. En este caso, el mismo resultado se conseguiría no mediante el camuflaje y el posicionamiento estático de las unidades a exfiltrar, sino precisamente a través de túneles que les permitan atravesar las líneas enemigas.
7. Llegando al punto de no retorno
Como diría Mafalda, lo urgente no deja tiempo para lo importante. Esta semana escriben Turiel y Bordera sobre la posibilidad de que estemos llegando a un punto de no retorno en el cambio climático, lo que acabaría con las estaciones tal como las conocemos y, por tanto, haría mucho más difícil la agricultura.
¿El final de las estaciones?
Las temperaturas extremas y los fenómenos como el huracán Daniel nos hablan de la cercanía a un punto de no retorno climático. Hay muchas posibilidades de que este 2023 sobrepasemos el límite de 1,5º C
Juan Bordera / Antonio Turiel 5/11/2023
8. Libros para descargar
Aprovecho el mismo mensaje para informar de la posibilidad de descarga gratuita -y legal- en dos ámbitos diferentes:
1.- La obra colectiva Más allá del colonialismo verde : Justicia global y geopolítica de las transiciones ecosociales, editada por CLACSO y descargable en su librería.
2.- La británica Verso, junto a otro grupo de editores que han publicado un manifiesto que os paso a continuación, ha creado un repositorio de materiales relacionados con Palestina en el que se pueden descargar algunos de sus libros, como Ten Myths About Israel de Ilan Pappe o The Punishment of Gaza de Gideon Levy: https://www.versobooks.com/en-
Este es el manifiesto de los Editores por Palestina, que parece básicamente anglo con alguna incorporación puntual, como alguna editorial catalana:
https://www.versobooks.com/en-
Editores por Palestina: Declaración de solidaridad
Declaración de Publishers for Palestine en la que se pide un alto el fuego y se denuncia la represión de la solidaridad palestina.
Editores por Palestina 3 de noviembre de 2023
Invitamos a editores, directores y escritores de todo el mundo que defienden la justicia, la libertad de expresión y el poder de la palabra escrita, a que firmen esta carta y se unan a nuestro colectivo de solidaridad global, Editores por Palestina.
Honramos el coraje, la creatividad y la resistencia de los palestinos, su profundo amor por sus tierras históricas y su negativa a ser borrados o a permanecer en silencio, a pesar de los horribles actos genocidas de violencia de Israel. Frente a la escalofriante complicidad de los medios de comunicación y las industrias culturales occidentales, encontramos esperanza en la oleada de cuerpos y voces que siguen reuniéndose, escribiendo, hablando, cantando, combatiendo falsedades y construyendo comunidad y solidaridad en las redes sociales y en nuestras calles, en todo el mundo.
Durante el último mes, hemos sido testigos del incesante bombardeo de Gaza por parte de Israel como forma de castigo colectivo, utilizando bombas de fósforo prohibidas y nuevas armas inusuales, con el apoyo de gobiernos de Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, Francia, Alemania, Europa y Australia. Hemos sido testigos de cómo 1,1 millones de palestinos huían de sus hogares en el norte, sólo para experimentar la brutal destrucción de hospitales y espacios de refugio en escuelas, campos de refugiados, iglesias y mezquitas en el sur de Gaza. Actualmente somos testigos de cómo a 2,3 millones de personas, de las cuales el 50% son niños, se les niegan cruelmente las necesidades básicas de refugio, alimentos, agua, combustible y electricidad, mientras Israel lanza una invasión terrestre. Más de 9.000 palestinos han muerto hasta ahora, junto con generaciones enteras de familias que huyeron a Gaza durante la Nakba de 1948. Y, con un dolor insoportable, hemos asistido a la horrible matanza por parte de Israel de más de 3.500 niños. Como afirma Raz Segal, estudioso judío del Holocausto y el genocidio: «El asalto genocida de Israel a Gaza es bastante explícito, abierto y desvergonzado».
Israel y las potencias occidentales están realizando un intento concertado de extinguir la disidencia y mantener su tambaleante control. En todo el panorama editorial y mediático desde el 7 de octubre de 2023, las represalias por alzar la voz ya han sido graves y extensas. Denunciamos el asesinato de decenas de periodistas en Gaza, entre ellos Mohamed Fayez Abu Matar, Saeed al-Taweel, Mohammed Sobh, Hisham Alnwajha, Mohammad Al-Salhi, Mohammad Jarghoun, Ahmed Shehab, Husam Mubarak, Mohammad Balousha, Issam Bhar, Salam Mema, Assaad Shamlakh, Ibrahim Mohammad Lafi, Khalil Abu Aathra, Sameeh Al-Nady, Abdulhadi Habib, Yousef Maher Dawas y Roshdi Sarraj.
Como trabajadores culturales que prestan especial atención a las palabras y al lenguaje, observamos que este genocidio se inauguró con el uso por parte de los dirigentes militares de la ocupación israelí de palabras como «animal humano» para justificar sus ataques contra los civiles de Gaza. Resulta chocante observar el uso de un lenguaje tan deshumanizador por parte de un pueblo que ha experimentado lo mismo en el contexto de un genocidio. También nos recuerda el lenguaje de borrado y genocidio incrustado en la mitología sionista (y cristiana) de «Una tierra sin pueblo para un pueblo sin tierra», promulgada por la Declaración Balfour de la Gran Bretaña colonial hace 106 años, el 2 de noviembre de 1917.
Estas historias de supremacía blanca, colonialismo y sistemas capitalistas de eliminación, extracción y control se reflejan en el momento actual, incluso dentro de los enrarecidos mundos de las artes y la cultura. Desde la negativa de la Feria del Libro de Fráncfort/Litprom a conceder el premio a la escritora palestina Adania Shibli (más de 1.000 escritores de renombre firmaron una carta de protesta) hasta la cancelación de lecturas de autores como Viet Thanh Nguyen en el 92Y de Nueva York y Mohammed el-Kurd en la Universidad de Vermont, pasando por el reciente despido de David Velasco, director de la revista Artforum, las organizaciones literarias y editoriales occidentales han revelado su profunda imbricación con los intereses políticos y económicos estadounidenses e israelíes. Las organizaciones literarias y editoriales occidentales han revelado su profunda imbricación con los intereses políticos y económicos de Estados Unidos e Israel al silenciar y castigar a los escritores que se manifiestan a favor de Palestina.
Condenamos la complicidad de todos aquellos que trabajan en el mundo editorial corporativo e independiente que permiten o condonan dicha represión a través de su cobardía, silencio y cooperación con las demandas de la ocupación israelí y los donantes, financiadores y gobiernos imperialistas. Condenamos la vigilancia y la censura de escritores, la intimidación y el acoso de los propietarios y el personal de las librerías, y la intimidación de los trabajadores de la edición que se solidarizan con los palestinos. Para nosotros, publicar es el ejercicio de la libertad, la expresión cultural y la resistencia. Como editores nos dedicamos a crear espacios para las voces palestinas creativas y críticas y para todos los que se solidarizan contra el imperialismo, el sionismo y el colonialismo de los colonos. Defendemos nuestro derecho a publicar, editar, distribuir, compartir y debatir obras que llamen a la liberación palestina sin recriminaciones. Sabemos que éste es nuestro papel en la resistencia.
El silenciamiento de autores y escritores palestinos sólo refuerza el miedo a la resistencia literaria palestina y contribuye al genocidio de palestinos y al robo de tierras. El mismo miedo que está detrás de las bombas, las demoliciones, los secuestros y la tortura de prisioneros palestinos, es el miedo que mantiene los archivos palestinos bajo control israelí. Como dijo el escritor Ghassan Kanafani, «la causa palestina no es una causa sólo para los palestinos, sino una causa para todo revolucionario». Nos recuerda que ninguno de nosotros será libre hasta que todos lo seamos.
Ahora es el momento de estar con los palestinos y entrar en una nueva era de resistencia anticolonial, una era que rechace las concesiones de Oslo y la normalización de los lazos con el Estado sionista. Ha llegado el momento de recordar y defender otras victorias históricas contra los regímenes coloniales, como la resistencia que libró a Argelia de sus colonizadores franceses. Ahora es el momento de intensificar nuestro apoyo a la liberación palestina de Israel y de sus patrocinadores estadounidenses y europeos. Ahora es el momento de construir la solidaridad entre nosotros para rechazar colectivamente la intimidación, la represión, el miedo y la violencia.
Hacemos un llamamiento a nuestros camaradas, amigos y colegas de diversas industrias editoriales para que firmen esta carta y apoyen las siguientes reivindicaciones:
Detener el genocidio y poner fin a toda la violencia contra el pueblo palestino en Gaza, Cisjordania, en toda la Palestina histórica y en la diáspora.
Hacer que Israel y sus aliados rindan cuentas por los crímenes de guerra que han cometido.
Reivindicar las demandas de libertad, resistencia y retorno del pueblo palestino.
Mantener el llamamiento al boicot, la desinversión y las sanciones (BDS) contra el apartheid israelí.
Asegurar que las voces palestinas no sean silenciadas de las futuras ferias internacionales del libro y festivales literarios de todo el mundo. Por el contrario, deben ser invitados de honor para compartir sus historias.
Comprometerse a hacer de la industria editorial un auténtico lugar de aprendizaje y libertad de expresión. Como editores, nos dedicamos a crear espacios para las voces palestinas y para quienes se solidarizan contra la maquinaria de guerra.
(Si desea añadir su nombre a esta declaración, rellene este formulario).
Firmado:
ArabLit Quarterly y ArabLit Books, Marruecos
ARP Books, Canadá
Arsenal Pulp Press, Canadá
Between the Lines, Canadá
Beyond the Pale Books, Irlanda
Charles H. Kerr Publishing, EE.UU.
Common Notions Press, Estados Unidos
Daraja Press, Canadá
Fernwood Publishing, Canadá
Hajar Press, Reino Unido
Haymarket Books, EE.UU. y Reino Unido
Interlink Publishing, EE.UU.
Interventions, Australia
Invisible Publishing, Canadá
Left Book Club, Reino Unido
LeftWord Books, India
Lux Éditeur, Québec y Francia
Manifest Llibres, Cataluña, España
Marjin Kiri, Indonesia
Pasado y Presente, Cataluña, España
Pluto Press, Reino Unido y Estados Unidos
Pluto Journals, Ltd., Reino Unido
PM Press, EE.UU. y Reino Unido
Radical Books Collective, EE.UU.
Roam Agency, EE.UU.
Saqi Books, Reino Unido
Setu Prakashani, India
Stree Samya, India
Tilted Axis, Reino Unido
trace press, Canadá
Upping the Anti, Canadá
Verso Books, Estados Unidos y Reino Unido
Verso Libros, Cataluña, España
Women Unlimited, India
9. La situación militar, política y diplomática en la guerra de Palestina, 5 de noviembre
El resumen de Rybar. https://rybar.ru/obstanovka-v-
Lo que está ocurriendo en Palestina e Israel: cronología del 5 de noviembre
5 de noviembre de 2023 Rybar
Los israelíes continúan su operación terrestre en la Franja de Gaza. Su principal objetivo sigue siendo la ocupación de un tramo de la autopista Ar-Rashid desde la dirección este para aislar completamente Gaza del sur de la región. Las imágenes de combates en la zona urbana son cada vez más frecuentes, pero aún no hay confirmación de que las IDF hayan podido alcanzar la carretera de Al-Rashid desde el este.
Además, hoy el mando de las IDF ha reabierto el tráfico desde la ciudad de Gaza hacia el sur por la carretera de Salah al-Din durante cuatro horas. De este modo, los israelíes tratan de minimizar los riesgos para su reputación e intentan suavizar el curso de la operación terrestre en Gaza, donde permanecen unos 400 mil residentes.
Paralelamente, continúan los ataques aéreos contra el enclave palestino: hoy la aviación israelí ha atacado el campo de Al-Maghazi, a consecuencia de lo cual han muerto 60 personas y un centenar más han resultado heridas.
Continúan los enfrentamientos a lo largo de la frontera entre Israel y Líbano. Cazas de Hezbolá atacaron instalaciones de las FDI cerca de Metula y Matata, y dispararon ATGM contra el kibutz Yiftah, donde resultó herido un civil. También lograron interceptar un dron israelí cerca de Taffahta. Los israelíes, por su parte, siguen devolviendo el fuego en las zonas fronterizas del sur del Líbano.
Mapa de alta resolución en inglés https://rybar.ru/piwigo/
Los ataques más destacados de las FDI en la zona de conflicto israelo-palestina
Nuestro equipo ha recopilado los ataques más destacados de las FDI contra objetivos civiles en la Franja de Gaza. Una de las principales opiniones sobre el conflicto israelo-palestino es que las actuales autoridades israelíes se les perdona absolutamente todo y que «el fin justifica los medios».
Esta opinión ya se promueve en Occidente, donde todos los civiles muertos se comparan con los nazis. Hasta la fecha, el número de muertos en la Franja de Gaza es de 9,5 mil personas, el número de heridos ha superado las 25 mil personas. Y eso sin tener en cuenta a los desplazados temporales, que, según las estimaciones más conservadoras, superan el millón de personas.
El equipo de Rybar trató de cartografiar todos los casos conocidos de los ataques más sonados que provocaron la muerte masiva de civiles (por desgracia, los ataques contra panaderías y las colas en las tiendas no siempre se pueden geolocalizar).
Pero incluso si descartamos el hecho de que parte de esas víctimas puedan ser familiares de combatientes de Hamás y de la Yihad Islámica Palestina, al menos la mitad de esos casos son el resultado de los ataques más indiscriminados de las Fuerzas de Defensa de Israel.
Estado de las hostilidades
Franja de Gaza
Israel continúa su operación terrestre en la Franja de Gaza: sin embargo, no se sabe mucho sobre los cambios en la línea de batalla. De hecho, no hay información de la dirección norte, donde las IDF avanzaron a lo largo de la costa y cerca de la ciudad de Beit Hanoun.
Mientras tanto, continúan los combates en el flanco oriental, y se ha informado de nuevos enfrentamientos en la zona de Juhr al-Dik y de varios soldados israelíes heridos. Todavía no hay confirmación independiente de que las Fuerzas de Defensa de Israel hayan podido llegar a la carretera de Al-Rashid, cerca de la costa mediterránea, en esta zona.
También continúan los ataques masivos contra la Franja de Gaza, y los medios de comunicación árabes difunden imágenes de viviendas destruidas en el campo de Al Maghazi, donde murieron unas 60 personas y más de 100 resultaron heridas. Continúan los ataques sobre Khan Younis, Rafah, Jabaliya y la capital del enclave.
Hoy, las FDI han vuelto a anunciar la apertura del tráfico desde la ciudad de Gaza hacia el sur por la autopista de Salah al-Din durante cuatro horas. Con estas acciones, el mando israelí intenta minimizar los riesgos para su reputación y facilitar la operación terrestre en Gaza, donde permanecen unos 400.000 residentes.
Además, las tropas israelíes siguen privando a los residentes locales del acceso a los servicios básicos, «exprimiéndolos» de hecho fuera de la ciudad. Así, la Fuerza Aérea israelí atacó uno de los embalses que quedaban en Jabaliya, agravando aún más la grave escasez de agua en el norte del enclave. También fueron atacadas diez panaderías de Gaza, lo que agravó aún más la escasez de alimentos entre la población civil.
Este planteamiento permite a los israelíes alegar siempre que quienes querían marcharse ya han abandonado la ciudad, y que quienes permanecen en el asentamiento son familiares de militantes. Esto excusa hipotéticamente a los israelíes de sus ataques indiscriminados. Además, el mando israelí no quiere resolver el problema de la entrega de suministros humanitarios a la Franja de Gaza, sino que trata de expulsar de la ciudad a la mayor parte posible de la población, y así desatarse aún más las manos.
Dirección sur
Las milicias palestinas bombardearon concentraciones identificadas de las IDF a lo largo de la frontera con la Franja de Gaza, incluidas las de Kissufim, Nirim, Be’eri y Sderot. Además, la ciudad de Beer Sheva fue atacada.
Frontera con Líbano
Cazas de Hezbolá atacaron los barrios de Metula y Matata e interceptaron un dron israelí cerca de Taffahta. Por la tarde, un ATGM alcanzó Yiftah, impactando contra un vehículo civil e hiriendo a un civil. Además, se informó de la muerte de otro soldado israelí cerca de la frontera norte.
A su vez, los israelíes vuelven a bombardear el sur de Líbano: Alma al-Shaab, Al-Dahirah, Marwahin, Kafr Kila y otros núcleos de población fueron alcanzados. Uno de los ataques mató a una anciana y a sus tres nietos en un coche, según los libaneses. Sin embargo, los israelíes afirman que en el coche viajaban militantes propalestinos.
Cisjordania
Continúan los enfrentamientos entre la población árabe y las fuerzas de seguridad israelíes, sobre todo en Nablús, Yenín, Tulkarm, Azzun y Hebrón. Se registraron cuatro víctimas locales. El periodista palestino Amir Abu Arama fue detenido en Birzeit, cerca de Ramala. Además, las FDI informaron de la eliminación del militante de la Yihad Islámica Nabil Halawiya en el pueblo de Abu Dis.
Trasfondo político y diplomático
Anthony Blinken conversa con el Presidente de la ANP, Mahmoud Abbas
El secretario de Estado estadounidense, Anthony Blinken, mantuvo conversaciones con el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas, en Ramala. Fuentes de Reuters afirman que el funcionario estadounidense habría dicho a Abbas que son la ANP y las estructuras que dirige las que deben desempeñar un papel central en el futuro de la Franja de Gaza si los israelíes consiguen destruir a Hamás.
En general, la situación actual juega más bien a favor de los actuales dirigentes de la Autoridad Palestina: los israelíes están destruyendo ahora de hecho a los principales rivales de Mahmoud Abbas en forma de militantes de Hamás. Y, si los funcionarios de la ANP se muestran tan obedientes como en los últimos años (que es lo más probable), será posible conseguir una buena cantidad de dinero de la comunidad internacional para la reconstrucción y la «pacificación» del enclave.
Además, Blinken añadió la tradicional píldora a la población durante dichas negociaciones, haciendo hincapié en que Estados Unidos está dispuesto a ayudar a crear un Estado palestino de pleno derecho.
En general, no hay nada sorprendente aquí: los territorios «liberados» tras ahuyentar al 80-90% de la población necesitan ser gestionados, y Abbas resultará ser un gauleiter de manual, que ya ha demostrado su eficacia en Cisjordania (no hay más que ver cómo los palestinos locales no consiguen encender las llamas del descontento).
Declaraciones del ministro Amihai Eliyahu sobre un ataque nuclear contra Gaza
El ministro sin cartera para Asuntos de Jerusalén y Patrimonio Israelí, Amihai Eliyahu, provocó un bombazo mediático al afirmar que sería una buena idea lanzar una bomba nuclear sobre la Franja de Gaza. Como era de esperar, fue criticado no sólo por los palestinos sino también por los políticos israelíes, demostrando que «así no se puede hacer».
Eliyahu, por supuesto, afirmó que lo decía sólo en sentido metafórico. Y de hecho, dada la intención de la extrema derecha israelí de despojar al menos al 80-90% de la población de Gaza, el efecto sería comparable al uso de una bomba nuclear. Sólo que si se aplicara físicamente, sería más rápido.
Más aún ahora que cada vez se equipara más a los palestinos con los nazis, y ya se compara abiertamente a Yahya Sinwar con Hitler escondido en un búnker. ¿Y qué mejor que deshumanizar completamente al enemigo y destruirlo?
Su discurso fue condenado tanto por palestinos como por israelíes: uno de los líderes de la oposición, Yair Lapid, dijo que la extrema derecha sólo trae perjuicios al Estado israelí. Eliyahu, por cierto, es de hecho miembro del partido de extrema derecha Otzma Yehudit (Fuerza Judía), uno de cuyos líderes es el odioso ministro israelí de Seguridad Nacional, Itamar Ben-Gvir.
Protestas pro palestinas de turcos ante la base estadounidense de Incirlik
La manifestación propalestina organizada hace unos días por la Fundación iHH de Estambul a Adana parece haber alcanzado su punto culminante. La concentración contra Israel se convirtió sin problemas en una protesta contra el despliegue de bases militares estadounidenses en Turquía.
Manifestantes en un convoy de 250 vehículos (unas 500 personas) llegaron a las puertas de la base aérea de Incirlik, exigiendo su cierre y liquidación. A los turcos les preocupa que la Fuerza Aérea estadounidense despegue de la base para realizar operaciones de reconocimiento y apoyar a los aviones de la Fuerza Aérea israelí, que están destruyendo a civiles en la Franja de Gaza.
Cuando las protestas se convirtieron en una fase caliente (la multitud rompió el cordón policial coreando lemas como «¡Muerte a Israel!», «¡Muerte a Estados Unidos!» y «¡Libertad a Palestina!»), llegó al lugar el gobernador de la provincia de Adana. El funcionario intentó persuadir a la multitud para que se dispersara, pero no surtió efecto. Como consecuencia, la policía disparó gases lacrimógenos y cañones de agua, y disparó balas de goma contra los civiles en un intento de contener a los manifestantes. Entre los heridos hay niños.
Recordemos que el Ala 39 del Mando de las Fuerzas Aéreas de Estados Unidos está estacionada en la base aérea de Incirlik, que presta apoyo a las Fuerzas Aéreas israelíes. Dado que este tipo de acciones sólo se llevan a cabo con el permiso de las autoridades oficiales, lo que está ocurriendo parece otro intento de Recep Erdogan de justificar su imagen de «defensor de todos los musulmanes».
Ayuda humanitaria rusa para la población de Gaza
Rusia ha enviado un nuevo cargamento de ayuda humanitaria a la población de la Franja de Gaza: dos aviones especiales del Ministerio de Situaciones de Emergencia entregarán 60 toneladas de carga humanitaria, entre alimentos, colchones, almohadas y productos de higiene personal.
Los aviones Il-76 volaron del aeropuerto internacional de Grozny a Egipto, donde la ayuda humanitaria rusa será entregada a representantes de la Media Luna Roja egipcia, que la redirigirán a la población del enclave.
Manuel Martínez Llaneza:
¿Tiene cazas Hezbolá? ¿En qué base?
Carlos Valmaseda:
Es un error de traducción del que me he dado cuenta cuando ya había enviado el artículo. Y así veo si estáis atentos. 😀 Бойцы en ruso es tanto ‘combatientes’ como ‘cazas’ y el traductor se ha venido arriba con la potencia de Hezbolá. Eran combatientes, claro.