Barbaries, desigualdades, ecosuicidio y resistencias. A sangre fría (enero)
Rosa Guevara Landa
La caída del Muro de Berlín en 1989 fue vista como la victoria incondicional de los derechos humanos. Pero la verdad es que la política internacional posterior reveló que, con la caída del bloque socialista, cayeron también los derechos humanos. Desde ese momento, el tipo de capitalismo global que se impuso desde la década de 1980 (el neoliberalismo y el capital financiero global) fue promoviendo una narrativa cada vez más restringida de derechos humanos. Comenzó por suscitar una lucha contra los derechos sociales y económicos. Y hoy, con la prioridad total de la libertad económica sobre todas las otras libertades, y con el ascenso de la extrema derecha, los propios derechos civiles y políticos, y con ellos la propia democracia liberal, son puestos en cuestión como obstáculos al crecimiento capitalista. Todo esto confirma la relación entre la concepción hegemónica de los derechos humanos y la guerra fría. Ante este escenario, se imponen dos conclusiones paradójicas e inquietantes, y un desafío exigente. La aparente victoria histórica de los derechos humanos está derivando en una degradación sin precedentes de las expectativas de vida digna de la mayoría de la población mundial. Los derechos humanos dejaron de ser una condicionalidad en las relaciones internacionales. Cuando mucho, en vez de sujetos de derechos humanos, los individuos y los pueblos se ven reducidos a la condición de objetos de discursos de derechos humanos.
Boaventura De Sousa Santos (2020)
Necesitamos construir comunidades en transición (toda clase de proyectos comunitarios en transition towns, municipios en transición y ecoaldeas), dentro de biorregiones resilientes, en un mundo industrial que ya está colapsando. Me atrevo en este punto a sugerir tres criterios para todas nuestras iniciativas de transformación social y cultural en el Siglo de la Gran Prueba: en qué medida cada una de estas iniciativas nos hace avanzar en las dimensiones siguientes: Uno, construcción de comunidad. Dos, superación del tribalismo.Y tres, metabolismo sustentable. Salta a la vista que no se trata de nada sencillo… Una elemental reflexión nos indica que 1 y 2 son dinámicas contrapuestas, mientras que 3 choca contra la dinámica autoexpansiva del capitalismo. Pero no vamos a desanimarnos casi antes de haber empezado, ¿verdad?
Jorge Riechmann (2019)
Fui lectora durante años de una columna que Miguel Riera y Salvador López Arnal publicaban mensualmente en la revista El Viejo Topo. La titularon “A sangre fría” (les robo el título). Se trataba de un conjunto de datos (no triviales) sobre diversas temáticas que resultaban de interés para lectoras (y lectores) de izquierdas. Pensarían tal vez (y ahora yo con ellos) que con números, los acontecimientos, las injusticias y sus dimensiones se entienden mejor. Además de hablar de explotación, opresión, militarismo, ecosuicidio o de violencia machista conviene ver su concreción. Una cifra ilustra en ocasiones tanto como cien artículos.
Esta es la finalidad central de la recopilación que intentaré confeccionar todos los meses.
Estructuro los textos en cuatro apartados: nuestros tres grandes jinetes del Apocalipsis (la barbarie político-armamentística y situaciones próximas, desigualdades+condición obrera+violencia machista, ecosucidio) y las necesarias y decisivas resistencias obreras y ciudadanas.
El Roto, nuestro filósofo-humorista por antonomasia, siempre ayuda. Continuar leyendo «Barbaries, desigualdades, ecosuicidio y resistencias. A sangre fría (enero)»