Resumen (comentado) de «El capital en la era del Antropoceno» de Kohei Saito (I)

La referencia del nuevo libro de Kohei Saito, El capital en la era del Antropoceno, Madrid, Sinequanon, 2022, 334 páginas (traducción de Víctor Illera Kanaya).

Componen “El capital en la era del Antropoceno” (despista la cursiva del título) una introducción (¡los OPS (objetivos de desarrollo sostenible) son el “opio el pueblo”!), ocho capítulos, el epílogo (“Para que no sea el fin de la historia”) y las notas (correctamente ubicadas en mi opinión al final del volumen). Los capítulos estaban divididos en apartados de dos o tres páginas (algunos de ellos, pocos, referidos específicamente a la situación nipona), lo que facilita el estudio del lector.
Me propongo hacer un resumen comentado. Por apartados. Empiezo por la introducción.

El libro, dirigido a la ciudadanía en general, no al mundo académico específicamente, se abre con fuerza: “¿Estás tomando alguna medida contra el calentamiento global? ¿Has comprado bolsas ecológicas para reducir el uso de las de plástico? ¿Llevas siempre una cantimplora para evitar comprar bebidas en envases PET [1]? ¿Has cambiado tu viejo coche por uno híbrido? Te lo diré claramente: solo con esta clase de conductas bienintencionadas no llegarás a nada; es más, podrían ser hasta contraproducentes” (9). ¿Por qué? “Porque creyendo que estamos adoptando medidas contra el cambio climático, no daremos el paso definitivo para actuar con mucha más audacia, que es lo que realmente se necesita”. Para Saito, los ODS de los que hacen bandera la ONU y promueven los Estados y las grandes empresas son cortadas. “Lo único que hacen en el fondo es apartarnos de los problemas más acuciantes” (10). Los ODS son la versión moderna de la metáfora marxiana del opio del pueblo. Nos adormecen, nos confunden. “Y la realidad que debemos afrontar, sin buscar refugio en el opio, son los cambios basi irremediables a los que estamos sometiendo el planeta Tierra” (10).

Debido al tremendo efecto de la actividad económica sobre el planeta (según el premio Nobel Paul Josef Crutzen), “hemos entrado, desde la perspectiva de la geología, en una nueva era que ha bautizado como el “Antropoceno”: una era en la que la huella de la actividad humana cubre completamente la faz de la Tierra” (10).

La gran paradoja en la que estamos inmersos: el crecimiento económico que acarreó la modernización prometía una vida de prosperidad para toda la Humanidad. Empero, “lo que la crisis del Antropoceno está empezando a dejar patente es que, irónicamente, el crecimiento económico está socavando las bases del progreso de la humanidad” (11). Quizás los superricos puedan seguir viviendo despreocupadamente, “pero la inmensa mayoría de nosotros perderá la vida de la que ha disfrutado hasta ahora y deberá explorar desesperadamente el modo de sobrevivir” (11). ¿Recuerdan La carretera de Cormac McCarthy? ¿La película de John Hillcoat tal vez?

Para evitar el desastre (la emergencia climática, nos recuerda Saito, no es algo que vaya a comenzar lentamente alrededor de 2025 o 2030; la crisis ya ha comentado, estamos en ella), no debemos dejar solo en manos de los políticos y expertos la respuesta a la crisis en la que estamos inmersos: “para construir un futuro mejor, debemos ser todos y cada uno de nosotros quienes nos levantemos como los primeros interesados, alcemos la voz y actuemos”. Pero actuando ciegamente, nos advierte Saito, “no haremos más allá que dilapidar nuestro precioso tiempo. Es fundamental avanzar en a dirección correcta” (11). Para saber a qué atenerse, para estar a la altura de nuestras difíciles circunstancias.

Para saber hacia dónde debemos dirigirnos es necesario conocer las causas primigenias del cambio climático. Y la causa fundamental para Saito “no es otra que el capitalismo”. La razón: “el aumento de la emisión de dióxido de carbono comenzó en al Revolución industrial [2], es decir, cuando el capitalismo inició en serio su andadura” (12).

En el libro, señala Saito, se analizará “la relación entre el capital, la sociedad y la naturaleza, haciendo referencia, en distintos momentos [en muchos momentos de hecho], a El capital de Marx” (12). Su objetivo es “descubrir” y desarrollar una nueva faceta de las ideas de Marx, sin hacer ningún refrito de la teoría marxista nos advierte, que, en su opinión, ha permanecido en el letargo durante aproximadamente 150 años. Nada menos.

En estos momentos de emergencia climática, El capital en la era del Antropoceno liberará nuestra imaginación para idear y construir una sociedad mejor”(12), con estas palabras finaliza Saito la introducción. Como es evidente, idear y construir conlleva acción, organización, praxis política. De eso también los habla.

El primer capítulo se titula “El cambio climático y el modo de vida imperial”. Entramos en él.

Notas

1) El PET, responde a las siglas en inglés de tereftalato polietileno, es un tipo de plástico fuerte, flexible y además, así se publicita, 100% reciclable. Es usado para fabricar envases y tejidos sintéticos. El polímero pertenece al grupo de materiales sintéticos denominados poliésteres y, conviene remarcarlo, es un derivado del petróleo.

2) Saito nos recuerda algunos de los datos básicos de la situación: 1. A partir de la R. Industrial los seres humanos comenzamos a hacer uso de cantidades ingentes de combustibles fósiles (carbón, petróleo, etc) y a emitir cantidades enormes de dióxido de carbono (CO2). 2. Su concentración en la atmósfera terrestre era de 280 pmm (partes por millón) antes de la RI; superó en 2016, incluida la Antártida, los 400 pmm (120 puntos más, un incremento del 43%). 3. Algo que no sucedía desde hace 4 millones de años, en el Plioceno, cuando la temperatura media del planeta era entre 2 y 3 grados centígrados superior a la actual. 4. Entonces los casquetes glaciares de la Antártida o de Groenlandia estaban derretidos y el nivel del mar era, como mínimo, 6 metros más elevado (algunas investigaciones sugieren que incluso llegó a ser entre 10 y 20 metros más). 5. La concentración de CO2 sigue aumentando.

Autor: admin

Profesor jubilado. Colaborador de El Viejo Topo y Papeles de relaciones ecosociales.

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