Una nota de Conpermiso, 11/12/2021Superados aquellos aspectos hiperteóricos de “conciencia de clase por sí, o para sí”, con el que nos comió el tarro Lucio Coletti y otros, en los primeros 1970, me parece que, hoy por hoy, la afiliación sindical (pongamos a la UGTC, o a la CONC-CC.OO) se despliega y se mantiene, menos que más, en función de la conflictividad latente o “cinética” de una empresa dada, y de que, oportunamente haya en ella alguien o algunos (vinculados por el motivo que sea a esos sindicatos), y entonces éstas organizaciones burocráticas pueden llegar a implantarse fabrilmente, o a liderar un conflicto.
Porque sindicarse y afiliarse por ideología a este tipo de sindicatos (antes denominado “de clase”), me parece que ya no se da ni siquiera en la enseñanza. De modo que aquellos que alcanzan las “alturas” de la “aristocracia funcionarial” de estos sindicatos, tienen la casi total independencia de las “bases”, porque, o estas son escuálidas, o porque sus miembros se limitan a trabajar, a poner si cabe al día la afiliación, y a “saltar” conflictivamente, para defender su puesto o condiciones de trabajo, cuando hay que hacerlo.
Sólo así es posible -me parece- lo de la CONC-CC.OO, o la de la UGTC, que no teniendo, presuntamente, apenas nacionalcatalanistas afiliados, sí que tienen y han tenido, dirigentes como J. L. López Bulla, J. Coscubiela, J.C. Gallego, J. Pacheco, J. M. Àlvarez, o C. Ros, que han sobrellevado con ahínco y contumacia muchas cosas del nacionalismo.CAT, sin visibles contradicciones ni protestas de sus, digamos, “bases”.
Y ahora, todos estos mencionados, pues a callarse ante la “normalització lingüística”, y convocando a la afiliación a salir la calle el próximo 18 D, junto a las organizaciones catalanas lazi-secesionistas y “amarillas” que sabemos.
“Conpermiso” 11 de diciembre de 2021