Del historiador y miembro de Espai Marx, José Luis Martín Ramos.
I. Gracias Jordi [Mir Garcia]. Aliança Catalana corresponde al demonio oculto del nacionalismo catalán, aquel que desde Pompeius Gener buscaba la supuesta superioridad racial de los catalanes respecto a los “camisetas españoles”. Un demonio que sólo sacaba la coleta de vez en cuando, ya fondo en el campo político de la Liga con la defensa de políticas antiinmigratorias, o en el de ERC quejándose durante la guerra por los refugiados que llegaban del resto de España. Sólo sacan la coleta, los intentos de construir un Partido Nacionalista Catalán en los años treinta, quedó en nada y se diluyó dentro de Estat Català.
Resurge ahora y no es raro que lo haga en Girona, en la Catalunya Vella. Del supremacismo contra los camisetas españoles al supremacismo contra los musulmanes y negros no hay ni un paso; es una cuestión de que las palabras «imprudentes» -de Marta Ferrusola- se constituyan en programa político explícito. Sería interesante saber la edad de los votantes que pasan de Junts a AC. El objetivo de Vox no era -aún no es- ganar las elecciones ni ser el principal partido de la derecha española, sino presionarla para llevarla al terreno de sus posiciones, como se ha visto en las elecciones locales y se ve ahora claramente en la Comunidad Valenciana. Y el problema de la derecha española es que se ha dejado llevar a ese terreno. Éste quizás el objetivo de AC y el horizonte de Junts, como muy bien apuntas [Jordi Mir]. Y, por otra parte, el gerundense Puigdemont, tan cercano geográficamente. si no más. a la derecha xenófoba belga no parece en modo alguno un muro contra esta deriva.
II. Me dejaba un comentario final. Hemos de hacer un debate sobre la inmigración, sobre esta nueva inmigración que no es la del siglo pasado pero que tiene como aquella consecuencias en la transformación de la sociedad. Para mi el foco central del debate es la defensa de la plena igualdad de derechos civiles de los inmigrantes – desde luego- pero también, y sin tapujos ni trampas, el de la igualdad política: el derecho de voto de los inmigrantes, que, por mi parte, defiendo absolutamente.