Sobre el comportamiento de la clase trabajadora en las elecciones USA

Del historiador y miembro de Espai Marx, José Luis Martín Ramos.
A propósito de un artículo de Michael Roberts (https://thenextrecession.wordpress.com/2024/11/09/us-election-2024-inflation-immigration-and-identity/)

Ese comportamiento de la clase trabajadora lo tengo claro en 2016 y puede que se haya repetido en 2024, aunque esta vez había organizaciones obreras que pedían el voto a Trump, la del Transporte; por otra parte sí que hay segmentos de la clase trabajadora del Sur que ya había votado a Trump. La cuestión del voto de la clase trabajadora se plantea fundamentalmente en la región de New York-New Jersey, el cinturón industrial de los Grandes Lagos, desde Pennsylvania hasta Illinois, y California. Desde luego hay una elevada abstención, no solo en EEUU, y la participación en 2024 ha sido menor que en 2020, pero es que las elecciones de 2020 fueron excepcionales y hay que remontarse a la primera década del siglo XX para encontrar porcentajes semejantes a ese 66%; desde la segunda década los porcentajes de voto se han situado entre el 40 y el 59% y en ese sentido la votación de 2024 es una votación en la franja alta de participación. La segunda característica es que la abstención se ha repartido muy desigualmente: Trump finalmente ha tenido una votación ligeramente superior, 74,6 millones en 2024 frente a 74,2 en 2020. La abstención ha sido demócrata y es fácil suponer que ha sido de sectores trabajadores, de jóvenes de izquierdas que han reaccionado a la política israelí del gobierno Biden-Harris, de judíos que han reaccionado a los frenos que, en público, han puesto a Neta (es así como lo han sentido algunos de ellos). La mayor parte de esa votación puede haber sido la de las clases trabajadoras que no se identifican con el relato de moda «identitario» y que sobre todo castigan al gobierno cuya política ha deteriorado sus salarios por culpa de la inflación. Eso no quita que ya en 2020 había clase trabajadora que votaba por Trump y que en 2024 haya habido trabajadores que hayan dado su voto a Trump y no se hayan abstenido. En 2020 os puse el ejemplode Michigan -allí está Detroit – Hasta 2012 el estado de Michigan había votado claramente demócrata (entonces los demócratas obtuvieron 2,6 millones de votos y los republicanos 2,1, una diferencia neta; en 2016 las cosas se invirtieron: Trump obtuvo 2.279.543 y Hillary Clinton solo 2.268.839 votos, Trump había crecido ligeramente, pero HC perdió 300.000 votos, la mayoría voto de clase obrera). En las elecciones de 2020 con una movilización demócrata extraordinaria, algo escorada al centro-izquierda por la presencia de la corriente de Sanders en la movilización, Biden recuperó voto y se benefició del aumento de la participación sumando 2.804.040 votos; pero Trump siguió progresando aunque insuficientemente 2.649.852. En 2024 en Michigan ha vuelto a ganar Trump… por la mínima, las diferencias de porcentaje son inferiores al general: 49,7 por 48,3. Trump ha seguido creciendo lentamente: 2.804.647 y la abstención ha perjudicado a KH que solo ha conseguido 2.724.000 votos. De manera que la advertencia de Michel Roberts me parece oportuna. No me lo parece su apostilla final. Las elecciones no son solo una instantánea de la opinión pública, dan el poder.

Autor: admin

Profesor jubilado. Colaborador de El Viejo Topo y Papeles de relaciones ecosociales.

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