Del historiador y miembro de Espai Marx, José Luis Martín Ramos.
Lenin también decía aquello de la realidad concreta. La principal objeción que pongo al artículo es que identifica el actual Estado ucraniano con la nación ucraniana. Eso es absolutamente falso en el caso de Crimea, y no es un problema lingüístico y cultural, como lo plantea el artículo haciendo un reduccionismo de la cuestión, es un problema político de soberanía. Crimea nunca fue Ucrania; Kruschev, en una decisión arbitraria -y claramente contraria a Lenin-, adjudicó en 1954 Crimea a Ucrania. En el momento de la disolución de la URSS los habitantes de Crimea, abrumadoramente rusos, votaron seguir con Ucrania en condiciones de reconocimiento de su singularidad nacional rusa; ese compromiso fue roto por el golpe nacionalista-atlantista del Maidán y los crimeos decidieron recuperar su soberanía y reincorporarse a la Federación rusa. Eso no fue una anexión.
La cuestión del Donbás es más compleja por la mezcla de rusos y ucranianos y no es una cuestión nueva; el ritmo y la intensidad de la ucrainizacion de la Pequeña Rusia disminuye de oeste a este: mayor en Lvov, menor en Járkov, y el Donbás fue además receptor de inmigración laboral rusa -que no puede entenderse en los términos nacionalistas de “invasión” sino en esos términos de clase que invoca el artículo y que sobredetermina la configuración de la nacionalidad.
La Constitución inicial del actual Estado ucraniano reconoció esa complejidad plurinacional, pero eso fue roto desde el Maidán. El actual régimen ucraniano ha roto el consenso constitucional fundador del Estado. Y las potencias occidentales han burlado los acuerdos de Minsk que mantenían la perspectiva del compromiso. De manera que para los crimeos y los rusos del Donbás el opresor es hoy el Estado ucraniano.
Confundir el Estado con la nacionalidad ucraniana no tiene nada de leninista, es puro nacionalismo ucraniano. El autor obvia la historia concreta y, como muchos, reduce el pensamiento y la práctica de Lenin sobre la cuestión nacional a un artículo y a un autodeterminismo universal que ni siquiera aplica bien.