Del historiador y miembro de Espai Marx, José Luis Martín Ramos (con intercambio entre compañeros de Espai Marx)
Funciona más o menos como aquí, con otros nombres. Hay tribunales de primera instancia y entre ellos tribunales especializados y tribunales de apelación. No hay nada oscuro en ese proceso.
Los hechos de mal uso de fondos públicos están probados y no son solo merecedores de tan solo una multa como sostiene la narrativa defensora de MLP. Recuerdo que aquí en España se juzgó a dirigentes del PSOE por financiación ilegal y se les condenó a cárcel e inhabilitación no solo a una multa y cumplieron la condena. Josep María Sala por ejemplo. El proceso a MLP no es un proceso sobrevenido ni inventado, se inició hace diez años y se le procesa a ella y a un grupo de cargos públicos que participaron en el sistema de desvío de fondos para el partido a través de contratos falaces. Otro argumento de la defensa de MLP es que eso lo hacen todos, pero, en primer lugar, que lo hagan todos no la exonera a ella y, en segundo lugar, si tienen constancia que lo hacen todos que se presente la demanda correspondiente por corrupción ante los tribunales franceses, que tienen ya una reciente historia de proceso y condenas por financiación ilegal y corrupción: Sarkozy. Ese recurso de poner el ventilador está muy visto. Después de años de proceso durante los cual MLP y el RN sabían perfectamente a lo que estaban expuestos ha llegado la sentencia, de un tribunal de tres magistrados presidido por una jueza. Repito no hay ningún abuso en la sentencia, en la que la cuantía de la pena tiene que ver con el monto malversado, eso está codificado y no es capricho de la presidenta. En cualquier caso será el Tribunal de apelación quien tenga la última palabra.
Repito lo que dije ayer: la novedad en la sentencia estriba en que en 2016 -por tanto, no ahora mismo- se aprobó una ley que consideraba que en casos importantes de corrupción, personal o institucional, la sentencia podría tener una ejecución inmediata provisional. La jueza del caso ha decidido que así lo ha de hacer. Y en este punto puede haber discrepancia, pero no necesariamente la discrepancia ha de acompañarse con una desautorización de la jueza como si hubiese hecho política con su sentencia y la ejecución provisional. Habida cuenta de los hechos probados y de las leyes en vigor -también la de 2016-, con igual sino mayor razón podría haberse acusado a la juez de haber actuado haciendo política emitiendo una sentencia más blanda o no aplicando la ejecución provisional por ser la condenada quien es. ¿Qué no se estaría diciendo en España si se le probara a un grupo de la izquierda un delito constante, recurrente, de mal uso de fondos públicos en beneficio del partido?
Por cierto, me parece una barbaridad decir que RN es «antisistema». Eso es pura propaganda. ¿Contra qué sistema está en contra RN? ¿Contra el capitalismo? No que yo sepa. ¿Contra la república parlamentaria? Tampoco que yo sepa. Está en contra del gobierno de Macron -pero no en todas las cosas- y aparentemente en contra del «neoliberalismo», aunque está a favor del libertarianismo liberal. Decir que eso es antisistema es de nuevo una concesión semántica y conceptual, como aquella que pretendía hablar del fascismo «revolucionario».
Pero si insisto en mis argumentos es porque estoy alarmado por la empatía que se está produciendo con determinado discurso de la extrema derecha, que aquí se está reproduciendo -por poner un ejemplo: Voz Populi. Sosteniendo que hay una campaña del «globalismo apátrida» contra el «patriotismo populista», del «sistema» contra los «antisistema», que – como escribe en Voz Populi Víctor Lenore- se está produciendo una «rumanización» en Francia que ahora amenaza con trasladarse a España, porque aquí se está investigando ya las fuentes de financiación del banco húngaro a Vox. Una narrativa de totum revolutum que es, desde hace ya algún tiempo, la narrativa de la extrema derecha y que es falsa. El abuso de poder de Rumania no tiene nada que ver con el proceso judicial francés; que además no se detiene en la sentencia sino que sigue y ha seguido mediante la admisión del caso por el Tribunal de Apelación francés que ha anunciado que lo resolverá con tiempo para que el caso no interfiera inadecuadamente en las presidenciales. Eso nada tiene de «rumanización». En Europa no solo estamos ante la quiebra política de la UE, estamos también ante la postulación de una falsa salida: la de la extrema derecha populista, de Vox, de Ayuso, de Alvise, de Marine Le Pen, de Meloni, de… No creo que haga falta que siga. No voy a compartir, sino a combatir, toda argumentación contra la UE que se sitúe en el campo de esa nueva extrema derecha.
Disculpadme, pero es mi línea roja. De noche todos los gatos no son pardos, pero los gatos pardos hacen su agosto.
Antonio Navas.
Creo que tus argumentos son muy razonables y creo que bien informados José Luis. Pero yo apostillaría que ya a la UE no hay quien pueda lavarle la cara, y que es un detritus, un basurero, un pozo de corrupción y autoritarismo salvaje, salvando la cara -aún- en los países centrales, mal que bien, y actuando colonialmente en, por ejemplo, Rumanía. Y no es que Le Pen no sea culpable, que no tengo duda alguna de que lo es. Pero creo que a nadie se le esconde que la justicia nunca, en parte alguna es neutral, y que depende de los impulsos y la cobertura que percibe sobre cual es el conglomerado político dominante en la política del país, o el que apunta al relevo con más potencia, Desde luego pueden equivocarse y se arriesgan, pero actúan dentro de los encuadramientos político-ideológicos generales de cada país o contexto internacional. Y eso determina sus «prioridades», su dureza en las sentencias y su laxitud en los indultos, por decir algo. Por lo que no creo que la condena de Le Pen sea fruto ciego de la justicia. Como no creo que ninguna ciega justicia cuando se dirimen graves decisiones con trascendencia política de altura.
Saludos.
Miguel Candel
Justa la fusta.
Añado desde orillas del Pisuerga:
El mismo TSJC que ha revisado la condena de Dani Alves ha dejado sin efecto la pena de cárcel para Laura Borràs. Salas diferentes, seguramente. Pero…
José Luis Martín Ramos
Toda la razón en lo que dices sobre la UE. Yo también hablaba de quiebra política de la UE. Y también sobre los defectos de la justicia; no os pegaré el rollo sobre la base falsa de una justicia que no es capaz de evitar ser justicia de clase; aunque a veces la acierta. Estamos en muy malos tiempos en la región del mundo donde vivimos, por que se ha de hacer un gran esfuerzo para tener esperanza sin esperar que se vea satisfecha en nuestras vidas (baño de los que contamos ya más de setenta)
José Luis Martín Ramos
Bueno doña Laura es una tramposa, que ha cometido delito por tramposa y por creída. Pero no la compararía con Alves, del que yo no presumo inocencia, sea lo que sea que haya que haya dicho el TSJ. El fiscal ha recurrido y ahora lo verá el Supremo. Por cierto Zapatero ha dicho dos cosas interesantes: en el caso de han producido un conflicto de presunción de inocencia entre la víctima y el victimario, porque la resolución del TSJ ha prejuzgado que el testimonio de la víctima y todas las circunstancias que lo rodearon no era veraz.
Antonio Navas
Es que debe haber pruebas suficientes cuando se afirma algo para acusar a alguien. Es una aberración esa cantilena de que la víctima tiene razón por el mero hecho de que se declara víctima y acusa. ¡Hombre!. Eso es gravísimo, porque va a acabar con la presunción de inocencia. La culpabilidad se ha de demostrar. Yo puedo hacerme una composición de lugar y pensar que Alves violentó a esa criatura por elementos-pruebas circunstanciales, pero se deben exigir pruebas sólidas, incontrovertibles.
José Luis Martín Ramos
La sentencia inicial aportaba las pruebas de lo que afirmaba: los testimonios de quienes asistieron a la chica inmediatamente, la renuncia a la compensación económica que ofrecía Alves, lo que indicaba que la de vía no perseguía un lucro. Sobre estos temas es complejo pronunciarse desde fuera. Esperemos a ver qué dice el Tribunal Supremo.
Antonio Navas
Sí, no digo que no porque ignoro los detalles. Hablo más bien por referencia al soniquete ese de que la víctima, así autoconsiderada, es la que posee la presunción de verdad en su acusación o testimonio. No. Tiene que demostrarse. Me produjeron escalofríos las declaraciones de la ministra Montero. ¿Qué sucede pues con el voto unánime del TSJC?