Tres aproximaciones del compañero/a que firma como «conpermiso» al término/concepto de la CONC: Comissió Obrera Nacional de Catalunya.
1. Escribe críticamente abajo José Luis López Bulla sobre “El cantón de Cartagena”, pero no cita, explícitamente, el más extenso, real, y menos metafórico, “cantón de Cataluña”.
Cantón este -hoy, ya casi realmente existente-, que por no haberse formado por “gerenarción espontánea”, habrá quien lo haya creado y fomentado, digo yo, ¿no…?
Y entre estos “creadores” algún papel habrán interpretado los dirigentes de la década de los 1970-1980 de las “CC.OO. de Cataluña”, porque fueron los que substantivaron, naturalizaron, y redujeron a este sindicato, formalizándolo como “Comissió Obrera Nacional de Catalunya” (“CONC”).
Los dirigentes del necesario sindicato que es “CC.OO de Cataluña” que vinieron después, consolidaron el asunto de la “CONC” con palabras y hechos, aunque uno de ellos (J. Coscubiela) -cuando el golpe parlamentario nacionalsecessionista del otoño de 2017-, intentó una tardía oposición a la secesión de Cataluña.
Las “CC.OO” en general, y las de Cataluña en particular, merecen y necesitan que los dirigentes aludidos reconozcan su error histórico, digamos, “protocantonalista”, y pronuncien, o escriban, simplemente:
“Lo sentimos, nos equivocamos”. (Paco Frutos, lo hizo).
Y dicho eso, “pelillos a la mar” y a no volverse a adentrar, jamás, por la senda del “pan-cantonalismo”.
“conpermiso”
18.08.2021
2. “Lo del nada inocente paso catalanista y catalanizador de “CC.OO de Cataluña” a ser la “CONC”, muchos lo podemos constatar contrastando nuestros primeros carnets de este sindicato.
Pero en el necesario mirar atrás, para saber o recordar las cosas que el JLLB, o el “Coscu” et altri hicieron para imponer y mantener férreamente la sosodicha “N” de “Comissió Obrera Nacional de Catalunya”, el punto “teórico” de partida está en la intervención (v. “Nous Horitzonts”, n. 32, 1976) de Cipriano García ( en una Asamblea todavía semiclandestina, celebrada en julio de 1976, en Barcelona, de las “CC.OO de España”), titulada “Moviment obrer i qüestió nacional”, y cuyo segundo párrafo era un compendio de lo que debe ser el perfecto “manual de instrucciones” para la segura fragmentación territorial del sindicato de CC.OO, para “adaptarse” a: “(…) A l’Estat espanyol ens trobem amb tres nacions amb personalitat pròpia, i amb vuit països amb un fet diferencial cadascú [Al Estado español nos encontramos con tres naciones con personalidad propia y con ocho países con un hecho diferencial cada uno de ellos]”. Cipriano dixit ya en 1976.
Ni las protestas de algunos en aquel entonces ante la ponencia de Cipriano García, ni una breve y tardía nota de “Mientras tanto” acerca de la “N”, ni -un suponer- la hipotética estupefacción de las gentes forasteras de la francesa CGT, o de la italiana CGIL, les hizo cambiar (ni les ha hecho cambiar) a los susodichos…”CONC”, y a callar, particularmente, en su Federació d’Ensenyament, la más “conquista” de todas.
3. “Catequesis de partido” – como bien dices, J.-, la hemos mamado todos (los que estuvimos en “partidos” antifranquistas, claro); fueron tiempos propicios para ello, aunque unos “mamaron” con más fruición y perseverancia que otros, que conste.
Y “tetas” de donde succionar, no nos faltaron: desde el Vázquez Montalbán que citas, hasta -salvando las distancias- Pere Ardiaca, Montserrat Roig, Raimon, Quim Sempere, Josep Fontana, Cipriano García, Miquel Caminal, Dolors Calvet, Ignasi Riera, Rafael Ribó, Antoni Segura, Andreu Mayayo, Enric Juliana, y un larguísimo etc., sin olvidar el aporte por el flanco “izquierdo” de los inefables intelectuales “trotskos”, o los equivalentes “chinos” del “pensamiento mao-marramiau”; siempre dispuestos, todos ellos, a ir més enllà que los “pequeño-burgueses” en su “lucha” por l’alliberament del poble català.
Y aquí estamos los “cuatro gatos” que de lo anterior nos disociamos (más tarde o más temprano), vomitando -necesariamente- aquel comistrajo de “catequesis de partido”, y recordando el momento (o los momentos) en que nos “bajamos del burro”.
En mi caso contaré uno (hubieron más) de esos momentos:
Hacia el final de los años 1970, Intentaba yo explicar (entre la “disciplina” y la contrariedad incrédula) aquello de cambiar CC.OO. (“Comisiones Obreras”) por el acrónimo “CONC” (“Comissió Obrera Nacional de Cataluña”), a un amigo comunista del PC francés, a la par que sindicalista de la CGT. Al oírme este pronunciar, por enésima vez, la palabra “CONC”, se lo debí poner a huevo, porque me contestó así:
“CONC, CONC, mais vous êtes cons !”
En el bien entendido que la traducción de cons al español, es sabido que es “gilipollas”, o “imbéciles”…
“conpermiso”
19.08.2021