Una carta de Paco Baéz

Sobre el amianto, de un compañero y maestro imprescindible: Paco Báez.

Estimado Carlos Julio:
Me alegro de tus avances en tu formación. Los folletos editados por las empresas del amianto, no son, precisamente, la mejor fuente de asesoramiento ni de formación, propia o ajena. El pretendido «uso seguro» o «uso seguro y controlado», es una falacia de tamaño catedralicio. El Jefe del Servicio Médico, el doctor Alfonso Cruz Caballero, de la fábrica de URALITA en Sevilla (el cual no tenía un contacto directo ni de manejo de las fibras en bruto o de los productos acabados (piezas de amianto-cemento), terminó afectado por un mesotelioma, meramente por su presencia cotidiana en el interior de la fábrica, y más concretamente, dentro de las dependencias del susodicho Servicio Médico, segregado del resto de las instalaciones fabriles, o de la cantina/comedor, al servicio de los operarios manuales. Paradójicamente, su tesis doctoral había versado sobre los casos de operarios o empleados de la susodicha fábrica, que previamente fallecieron a causa de patologías asbesto-relacionadas. La difusión, por mi parte, a través de Televisión Española, de la correspondiente estadística de muertos/muertes, determinó que URALITA adoptara contra mí, como represalia, la apertura de expediente de despido, atenuado únicamente ante la enérgica intervención del Director General de Trabajo, del Gobierno del PSOE, el Sr. Zapata, con quien yo había colaborado, en representación del sindicato CC.OO., en la elaboración de la primera legislación española, específica -exclusivamente-, para el amianto, que se promulgó en España.
Yo os brindo mi colaboración de asesoramiento y accesibilidad a conocimientos sobre los efectos nocivos del asbesto, y la prevención contra los mismos, en todos aquellos aspectos que os puedan resultar de vuestro preferente interés.
Un abrazo para todos vosotros, transoceánico, telemático y exento de todo riesgo de contagio «Covid» (je, je…): Paco Báez.

Información adicional.
Al poco tiempo de haber intercedido el Sr. Zapata en favor de Paco Báez, y aunque a corto plazo respetó lo acordado, el susodicho Director General de Trabajo fue «desterrado» a la Embajada de España en Roma. Cabe conjeturar, razonablemente, que el brazo del cabildeo de Uralita era muy largo y poderoso, amén de vengativo.

Autor: admin

Profesor jubilado. Colaborador de El Viejo Topo y Papeles de relaciones ecosociales.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *