De amigos y compañeros Sobre un artículo de Xavier Domènech (más unas sugerencias sobre Bielorrusia)

De amigos y compañeros
Sobre un artículo de Xavier Domènech (más dos sugerencias a propósito de Bielorrusia)

I. Sobre Xavier Domènech, “Vías de salida del bloqueo Catalunya-España.” https://revistaidees.cat/es/vias-de-salida-del-bloqueo-catalunya-espana/

1. Del historiador José Luis Martín Ramos (11/09/2020):
Me lo he leído. Tiene cosas interesantes, la crítica al papel actual del TC, aunque atribuirlo a un pecado original de la constitución es simplista. Pero tiene un problema general, es un discurso político que busca argumentos en hechos históricos -como quien busca frases celebres para apoyar su oratoria- con lo que la historia, el proceso de la realidad, es acoplado al objetivo político que se percibe y no al revés. Espero que me haya explicado. De manera que la realidad histórica es mermada groseramente: en 1905 para esconder que una buena parte de la sociedad catalana -la inmensa mayoría de las clases trabajadoras- no estaba por eso y no por culpa del diablo Lerroux; en 1917-1918 para esconder que la Lliga estaba integrada en el régimen monárquico y que impulsa en 1918 el movimiento autonomista con la complacencias y a instancias del rey -lo explica Cambó en sus memorias- de ahí la sorprendente facilidad con que Cambó aborta en 1919 el movimiento para hacer frente al demonio de la revolución social. Y más recientemente, el proyecto de nacionalización catalana integral de Cataluña de Pujol, que antecede al de renacionalizacion española del PSOE y el PP en la década del noventa. Sin entrar a fondo en el problema del tripartito, que ya hemos comentado en este foro.

Se ha gustado con el esquema de las cuatro crisis territoriales de “estado español”, pero es una interpretación extremadamente débil que equipara la crisis catalana con el covid; no acabo de entenderlo.
¿Las soluciones? Para ser coherente con su explicación de entrada tendría que hablar de salidas; y no obviar que una de ellas, aunque le disguste -y a mí- sea la recentralización. Y me parece “curioso” que la única base de solución sea la suya, la del documento de Podemos de 2016, confederalista con libre derecho de entrada y salida del pacto, que yo acepto en un estado socialista pero no en un estado capitalista (sutil diferencia que obvian los que siempre invocan la constitución de la URSS para defender el procés desde la izquierda).
No he seguido más y no sigo más.”

2. Del presidente de Espai Marx Joaquín Miras (11/09/2020):
«Como en otros tantos artículos escritos por nacionalistas, siento que la mayoría de la sociedad de Cataluña, a la que yo pertenezco, es pasada por el culo. La mayoría de nacidos en la sociedad catalana, que somos castellanoparlantes y que somos no nacionalistas, somos nuevamente ninguneados, y el conflicto ficcionado es entre los nacionalistas convertidos en los únicos ciudadanos de Cataluña con derechos civiles y políticos, y el «estado». La sociedad de Cataluña -a hores d´ara se me atraganta decir «catalana», lo mismo que decirme catalán, y no simplemente ciudadano de Rubí- solo tiene un problema, la ideología nacionalista y el neonacionalismo promovido por los amos del cortijo de la sociedad catalana. Artur Mas quitándole el bozal a la bestia, para que el movimiento de protesta no lo devorara a él, etc.
Por lo demás, aquest xicot cerca un lloc al sol i escriu això… pero el único lloc que resta buit al sol es el del «cirque du soleil»

3. Del filósofo Miguel Candel (11.09.2020):
Muy útiles tanto el texto de Domènech como el comentario crítico de José Luis. El primero, como versión «moderada» del soberanismo (que desautoriza varias de las versiones «hiperventiladas» de éste) y el segundo porque deja claras las trampas del texto de Domènech.”

4. De José Luis Martín Ramos (11.09.2020):
Cambio de tema de asunto, aunque sigue el hilo.
La hegemonía nacionalista en la historiografía no es exclusivo de Cataluña ni es nuevo. Aparece en el XIX con la formación de los “estados nacionales”, cómo esa formación y su evolución posterior está liderada por las burguesía y sus herederas como bloques dominante. Está en el desarrollo de las “historias nacionales”.
Obviamente no es la única interpretación histórica posible y frente a ella, en términos genéricos, se ha ido construyendo historiografía alternativa de matriz marxista o libertaria (diferentes y no antagónicas). Cataluña no queda fuera de ese desarrollo, con una característica propia: la nacionalista ha dominado desde la eclosión del catalanismo político/soberanista a partir de finales del XIX, y lo ha hecho sin excepción salvo un breve período en los sesenta-ochenta. Lo menos novedoso del escrito de XD, este y los últimos, es que no despega los pies del suelo de esa hegemonía nacionalista. De una historiografía que hace un continuum de tendencia ascendente hacia la soberanía plena, desde las elecciones de 1901, la Solidaritat Catalana, el movimiento por la autonomía, la Mancomunidad… Ese continuum, como recuerda Joaquin en su nota, tiene un núcleo duro: interpreta como pueblo solo una parte del pueblo, esconde el carácter a la vez conflictivo de la sociedad en favor de arquetipo de comunidad nacional. Esa historiografía, débil en la Cataluña del primer cuarto del XX ante la historiografía nacionalista española, bebió mucho de la tradición jurídica del catalanismo político en sus inicios. La historiografía nacionalista catalana fue muy jurídico-institucionalista, buscando la perennidad de la nación en la antigüedad de sus leyes. En los treinta se refuerza la hc con jóvenes historiadores de calidad intelectual y trabajo con dos grandes referentes: Soldevila y Vicens Vives. La mosca cojonera es Vicens que con su historia de los remensas abre una vía de agua en la historia institucionalista y una nueva vía de trabajo. Durante años se los contrapuso con razón. Esa hegemonía nacionalista, que tiene una versión discordante, liberal y no soberanista en Vicens, se tambalea en los sesenta. El punto de partida es Fontana y el PSUC. Fontana, cuya tesis doctoral es la transición del Antiguo Régimen a la revolución liberal en… España. Los dos, el joven historiador y el PSUC que se rejuvenece intelectualmente, son la base de la pequeña eclosión de historiadores que en los sesenta y setenta queremos ser marxistas, lo hagamos mejor o peor. La hegemonía vira en ese ámbito; prueba de ello es la matriz marxista, social, no institucional de la tesis doctoral de Eva Serra, militante del PSAN más radical. El viraje se mantiene hasta la victoria de Pujol y la implementación de su proyecto de “renacionalización”. No solo su victoria, el suicidio del PSUC del que surgen dos formaciones fascinadas por el nacionalismo (lo aclaro en otra ocasión), la parálisis del PSC demasiado ensimismado en su parto reciente y frágil. El nacionalismo catalán vuelve a dominar la historiografía catalana -y eso es muy importante para la hegemonía nacionalista general- de lo que hay manifestaciones diversas: la campaña exitosa por fusionar Soldevila y Vives (domesticar la obra de Vives), el cambio de Eva Serra que apoyado en Victor Ferro deja la interpretación social por la interpretación jurídica-institucional y se enreda en lo del sistema de libertades catalanas en evolución hacia la democracia; la dispersión del grupo de jóvenes historiadores marxistas y el abandono de esa matriz por la inmensa mayor parte de ellos; el libro de Fontana sobre la historia de Cataluña desde la Edad Media que convierte en una historia nacional, muy de la mano de Eva Serra y de Termes y su interpretación pratiana del federalismo, con el apunte que va a ser final de su conferencia inaugural en el simposium España contra Cataluña… Xavier Domènech, el joven thompsoniano de finales de los noventa, ha caído en esa trampa; también ha virado hacia un discurso politicista-institucional que pretende legitimarse en el relato histórico nacionalista, aunque “amagui l’ou” y se “olvide” de las elecciones, muy burguesas, de 1901 y lo arranque de un hito más “social” como es la “Solidaritat Catalana”, olvidando también la réplica, esta vez sí plenamente social, que las clases trabajadoras le dieron con su Solidaridad Obrera y luego con la Confederación Nacional -española- de trabajadores.
Mil perdones por mi contrapregón de este 11 de septiembre”.

5. De SLA (11.09.2020):
Nada de mil perdones, querido José Luis, mil gracias, mejor imposible. ¡Mejor contrapregón no es concebible, no existe! Mis dudas: a) ¿Qué es hc? ¿Historia de Cataluña? b) ¿Historia de las remensas? Nos explicas un poco a los que no sabemos. c) ¿Dos formaciones fascinadas por el nacionalismo? ¿También en el caso del PCC? d) ¿Interpretación pratiana del federalismo? ¿Qué caracteriza a esa interpretación?

6. Respuesta de J. L. Martín Ramos (12.09.2020):
a. Historiografía catalana.
b. A contrapelo de la historia de Reyes, reinos, parlamentos, cortes, Vicens aborda la historia del levantamiento campesino entre finales del XIV y comienzos del XV desde la rebelión social contra los abusos feudales y la relaciona con la guerra civil catalana entre campesinos, señores, representados en las Corts Catalanes y o la monarquía. Un conflicto triangular en la transición hacia la monarquía absoluta que Perry Anderson mucho tiempo después explicó en una buena síntesis, en mi opinión. Vicens critica la historia de las instituciones políticas o jurídicas que se abstraen de la historia social. Es el Vicens que peor digieren los nacionalistas.
c) Pues sintiéndolo mucho, sí. Joaquín [Miras] nos ha hecho algún flash alguna vez. Fascinación por el “nacionalismo revolucionario” vasco, por ETA por decirlo lisa y llanamente, por el autodeterminismo como vector de destrucción del estado capitalista español.
d) Sostiene Prat, que no Pereira, que el catalanismo es el río (literal) al que afluyen las corrientes anteriores, el provincialismo y sobre todo el federalismo, y hay que hacer de la ruptura de Almirall con Pi y Margall como el giro de fuerza del verdadero federalismo, el que solo puede ser catalanista. Mediante esa interpretación, Prat quiere sumar subordinadamente al federalismo, buscando también manchas federales al dálmata nacionalista. Termes lo extrapoló, frente a Solé Tura, al supuesto origen popular del catalanismo, por el carácter federal de los movimientos populares entre el 1830 y el 1874.

II. Petición (a propósito de Bielorrusia):
1. De José Luis Martín Ramos (13.09.2020):
«Exijo el fin de la represión policial contra los chalecos amarillos, la dimisión de Macron y el envío de observadores internacionales a Francia.
Por cierto después de marear la perdiz ahora ya no se niega que fue la opositora la que quiso huir a Ucrania y no la policía bielorrusa la que no pudo expulsarla. Ruedas de molino.”

2. De Miguel Candel (13.09.2020):
Suscribo y exijo además, consecuentemente, la inmediata celebración de elecciones presidenciales en Francia supervisadas por la Fundación Carter.”

Autor: admin

Profesor jubilado. Colaborador de El Viejo Topo y Papeles ecosociales.

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