Entrevista a Óscar Oramas Oliva sobre Siempre por los caminos de África

Entrevista a Óscar Oramas Oliva sobre Siempre por los caminos de África.
En el ascenso civilizatorio de los pueblos africanos, pues la lucha de liberación nacional es un acto de cultura apuntó Amílcar Cabral, la mujer ha jugado un gran papel.”

Embajador de la República de Cuba en la República de Guinea, Malí, Angola, Sao Tomé y Príncipe y las Naciones Unidas, así como director de África y viceministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Óscar Oramas Oliva nació en Cienfuegos el 12 de noviembre de 1936 y es Máster en Artes y doctor en Ciencias Históricas. Entre sus numerosas publicaciones, cabe citar aquí Angola ha nacido una nueva generación (1978), Estados Unidos: la otra cara (1987), Amílcar Cabral, más allá de su tiempo (1998), Los desafíos del siglo XXI (2003) y Por los caminos de África, primera aproximación al ensayo publicado por Wanafrica Ediciones, Siempre por los caminos de África, en el que centramos nuestra conversación.

Enhorabuena por su nuevo libro. Explico el índice a nuestros lectores: Prólogo de Emilio Comas Paret, introducción, 18 hermosas historias cubano-africanas, epílogo y bibliografía

¿Desde cuándo por los caminos de África? ¿De dónde su interés por un continente tantas veces olvidado?

Desde mayo de 1964 ando transitando por los caminos de África, cuando fui designado primer secretario de la embajada cubana en Argelia. Allí estudie, con mirada propia, a los pueblos africanos y en particular a los Movimientos de Liberación Nacional de los diferentes países que luchaban por ejercer el derecho a la autodeterminación y la independencia.

Dedica el libro al general de brigada post mortem Raúl Díaz Argüelles. ¿Nos puede trazar una breve biografía de este “cubano ilustre”?

El general de brigada post mortem Raúl Díaz Argüelles fue un combatiente revolucionario, que jugó un papel destacado en la lucha contra la dictadura de Batista. Hombre de respetable cultura, sensibilidad política, fue nombrado al frente del Departamento que se creó en el Ministerio de las Fuerzas Armadas, para apoyar a los Movimientos de Liberación Nacional. Estudió y apreció mucho la lucha de Guinea Bissau y Cabo Verde, así como la de Angola, donde fue responsable del grupo de especialistas militares cubanos que comenzaban a entrenar a las fuerzas guerrilleras del Movimiento de Liberación de Angola, cuando se produjo la invasión del territorio angoleño, por tropas zairotas, fuerzas del llamado Frente Nacional de Liberación de Angola bajo la dirección de Holden Roberto y por el sur de Angola avanzaban las tropas racistas del apartheid. Ello hizo que los especialistas cubanos, bajo el mando del comandante Díaz Argüelles, participaran, apoyando a las fuerzas del Movimiento Popular de Liberación de Angola (MPLA), en la lucha por preservar la independencia de dicho país proclamada el 11 de noviembre de 1975, así como su integridad territorial. En los primeros días de diciembre de 1975 cayo heroicamente Raúl Díaz Argüelles, después de escribir páginas imborrables de la historia del internacionalismo.

Escribe en la introducción, permítame citarle: “Nunca en los anales de la historia, pueblo alguno contribuyó tanto a la libertad y al desarrollo de los pueblos africanos, si lo comparamos con las dimensiones y la población de otros que han tenido contacto con el continente cuna de la humanidad”. ¿Y de dónde el interés cubano por África? En su opinión, ¿cuál ha sido la principal aportación de Cuba a la historia reciente de África?

Cuba consideró y considera que la independencia de todos los pueblos colonizados es condición suprema de la liberación del hombre. En el caso específico de África, los cubanos tenemos una deuda de gratitud con África, por el inmenso aporte, que, en todos los órdenes, los africanos esclavizados formaron parte singular en la construcción de nuestra nacionalidad, la cultura cubana y al gran patrimonio que legaron en Cuba.
Por esas razones, Cuba ha ofrecido, desde los primeros años de la Revolución, un aporte a la liberación de los pueblos africanos, a la formación de sus cuadros, en una cuantía enorme, pues alrededor de 40 mil africanos han egresado de las Universidades e instituciones cubanas en general. Médicos y maestros cubanos han cooperado, in situ, en la formación de profesionales africanos, es decir, han contribuido a que países africanos tengan sus medios propios para luchar por el desarrollo.

¿Por qué aquí, en Europa, nos olvidamos tan frecuentemente, cuando no les explotamos y maltratamos, del continente que usted con acierto llama “cuna de la humanidad”?

Recomiendo que lean la obra del escritor caribeño, Walter Rodney, titulada Cómo Europa subdesarrolló a África (Siglo XXI, 1982), en la que ilustra sobre el saqueo de las riquezas de dicho continente y el uso de estas en la acumulación y desarrollo de Europa. Esas realidades se tratan de ignorar, se presentan de otras formas y hasta se habla de labor civilizadora, cuando fue un saqueo y un genocidio atroz. No reconocían que todos eran y somos seres humanos. Tal vez, por esas razones, no quieran hablar de la esclavitud, de la trata de los negros africanos llevados a América, por los europeos y algunos no quieren reconocer hasta hoy, que somos también parte de la única raza que existe: la humana.

Hace usted referencia al papel de los internacionalistas cubanos en el desarrollo y estallido de la “revolución de los claveles”. Es asunto poco conocido y comentado entre nosotros. ¿Cómo fue eso? ¿Por qué asocia a Cuba con la revolución portuguesa?

El ataque al cuartel de Guileje, en Guinea Bissau en abril de 1973 y sus resultados favorables a las fuerzas guerrilleras del Partido Africano por la Independencia de Guinea Bissau y Cabo Verde, (PAIGC) fue planificado por los comandantes Raúl Díaz Argüelles y Joao Bernardo Viera, después del asesinato del líder Amílcar Cabral. Dicho ataque no solo elevó la moral combatiente de los combatientes del PAIGC afectada por el asesinato de Cabral, sino que también estremeció a la oficialidad del ejército colonial portugués y les hizo comprender que no contaban con los medios para ganar aquella guerra colonial y eso fue decisivo en la toma de conciencia conducente a la llamada “revolución de los claveles”.

De todos los líderes africanos que ha conocido, sé que son muchos, ¿cuál le sigue conmoviendo más a día de hoy?

Los admiro y respeto a todos por los ejemplos que han brindado al mundo, en la lucha por la redención del hombre; pero Amílcar Cabral siempre me sigue impresionando por su sagacidad política, por su enorme cultura, por su visión estratégica, por sus reflexiones teóricas y su independencia política y espiritual.

Señala usted que el pensamiento africano existe, “aunque lo ignoremos o lo desconozcamos” y que hay mucho que decir al respecto. ¿Qué destacaría usted de ese pensamiento africano desconocido y menospreciado injustamente por nosotros?

Occidente nunca consideró la cultura atesorada por los pueblos africanos cuando llegaron al continente. Se creyeron superiores a los africanos, impusieron sus culturas, sus tradiciones e ignoraron que los africanos no sólo fueron la cuna del ser humano, sino que también acumularon un acervo cultural apreciable y que, a la llegada del europeo, tenían estructuras políticas que habían funcionado en aquellas sociedades.La cultura de dichos pueblos podía haber aportado mucho y ya a finales del siglo XIX la escultura africana ha irradiado el arte en el mundo. Esa es la misma actitud arrogante que han tenido y muchos mantienen hacia la cultura de otros pueblos allende Europa.

¿Qué sentimientos tiene cuando sabe de la muerte de emigrantes africanos por asfixia y deshidratación en las aguas del Mediterráneo?

Es incomprensible que, en esta primera parte del siglo XXI, los procesos migratorios no sean comprendidos, cuando esa es la historia del hombre. Cuando se analizan las causas de esos procesos migratorios, se perciben que son las guerras o la codicia de algunos los que han provocado que miles de seres humanos emigren buscando mitigar el hambre y las enfermedades en Europa o en Estados Unidos. Sería más humano tender una mano a esos emigrados y también trabajar para liquidar las causas que provocan que, desesperadamente acuden a esas acciones tan peligrosas y letales, buscando poder ejercer dignamente el derecho a la vida. Los que han causado estas situaciones tienen la responsabilidad de asumir las consecuencias, y estos hechos demuestran que no aceptan que todos somos seres humanos.

Cita usted en el libro un comentario de Simón I. Dolan, creador de la metodología Coaching byValues. El siguiente: “Estamos experimentando un cambio de paradigma profundo del cual no hay vuelta atrás”. ¿Qué cambio de paradigma es ese?

Queramos admitirlo o no, el neoliberalismo ha fracasado, porque no tiene soluciones para los problemas de las grandes mayorías, solo sirve para engrosar las fortunas de unos pocos. El mundo requiere patrones de producción y consumo más razonables, para poder hacerle frente a los cambios climáticos. Ese nuevo paradigma pugna por avanzar, no obstante la gran resistencia de algunos.

Mirando desde nuestro hoy, las luchas del Tercer Mundo, las revoluciones de Angola, Mozambique o Sudáfrica por ejemplo, tantas muertes, tanto sacrificio, tanta lucha, ¿han servido realmente? ¿Hay un avance significativo en la situación social de las poblaciones trabajadores del continente africano?

No tengo dudas de lo justo, necesario impostergable de la lucha de liberación nacional, pues los pueblos africanos comenzaron, con ello, a crear las condiciones para poder avanzar en el desarrollo de sus respectivos países. Los problemas acumulados por esos pueblos son enormes, como consecuencia de la explotación colonial y tampoco han recibido la ayuda indispensable, en cantidad y calidad, para solucionar la enorme deuda social que heredaron de la dominación colonial.

Hablamos, con menos frecuencia de la deseada, de los líderes (hombres) de las luchas, pero nos olvidamos, en muchas ocasiones, de las mujeres africanas. ¿Qué papel han desempeñado y desempeñan las mujeres en estas luchas?

En el ascenso civilizatorio de los pueblos africanos, pues la lucha de liberación nacional es un acto de cultura apuntó Amílcar Cabral, la mujer ha jugado un gran papel. En algunos lugares: Angola, Guinea Bissau, Cabo Verde y Mozambique, entre otros, ha participado, en calidad de combatiente, en el terreno militar y en la producción de comida para las fuerzas guerrilleras. Después de la independencia la mujer africana también ha desempeñado puestos de alta responsabilidad, como, por ejemplo, Graca Machel en Mozambique y otras abnegadas mujeres en Suráfrica, Angola, Zimbabwe, etc.

De todos los países imperialistas europeos, ¿alguno de ellos ha sido más imperialista y cruel que otros en África? ¿Sigue poniendo sus manos insaciables sobre el continente por ellos colonizado?

Las antiguas potencias coloniales europeas (Francia, Inglaterra, Bélgica, Portugal y España), cuando se hacía insostenible mantener la dominación colonial en la década de los años 60, entonces acudieron a la dominación neocolonial, como plantearon, en su momento, líderes africanos como Patricio Lumumba, Sekou Touré, Kwame Nkrumah, Amílcar Cabral, Ahmed Ben Bella, Houari Boumedienne y otros. Dichas potencias continúan intentando controlar, por otros medios, las materias primas africanas, el petróleo, el uranio, las tierras raras, etc.

¿Sigue teniendo interés Estados Unidos en África? Si fuera el caso, ¿en qué países centran su atención?

Estados Unidos, como potencia imperial, mantiene un interés muy grande en África, especialmente en aquellos países donde existe petróleo, uranio, tierras raras, etc. Su presencia militar se hace sentir con las llamadas “facilidades militares”, alrededor de 36, las que en un momento determinado pueden permitir desarrollar acciones militares y el monitoreo de la situación en muchos países. Estados Unidos enfrenta también a China y otros, ante el creciente desarrollo de las relaciones de los mismos, en especial China, con los estados africanos.

¿De dónde el interés de Ernesto Guevara por África? ¿Qué destacaría de sus reflexiones sobre el continente?

La vida fluye como diría Heráclito, pero de las reflexiones del comandante Che sobre el continente destacaría: la necesidad de la unidad nacional y continental, de trabajar con ahínco en el desarrollo económico, en la formación de cuadros y en el respeto y prevalencia de las culturas nacionales.

A día de hoy, ¿China se comporta como un poder imperial al viejo estilo en el continente africano?

China tiene una larga tradición en su cooperación e intercambios de todo tipo con los países africanos, terrenos en los que se han alcanzados niveles muy elevados. La complementariedad económica hace que la tendencia prevaleciente sea la del aumento de las relaciones económicas y comerciales de China con los países africanos, y más ahora dentro del contexto de los estratégicos planes de la “Ruta de la Seda” y la política china de ganar-ganar, que les ofrece ventajas comparativas a dichos países.

¿Cree usted que la Unión Africana es una organización que cabe seguir apoyando? ¿Está obsoleta, inoperativa?

La Unidad Africana es una necesidad histórica y hace a los países más fuertes ante un mundo tan complejo y tan ahíto de apetitos imperiales. La experiencia histórica ha demostrado cuan importante ha sido esa organización, desde su creación en 1963. Esa es mi visión, aunque corresponde a los africanos decidir sobre sus problemas y soluciones.

No le he preguntado hasta ahora por Nelson Mandela. Le dedica un capítulo, “Nelson Mandela: un ejemplo para todos”, un capítulo que abre con unas palabras de Desmont Tutu: “Estoy orgulloso de ser humano porque en esa especie hay alguien como Nelson Mandela”. ¿De que es ejemplo Nelson Mandela para usted? ¿Para todos los sectores desfavorecidos?

Creo que, para todos, la sabiduría política de Nelson Mandela, de percibir y enseñar que el futuro de Sudáfrica residía en la unidad de todos los factores de la sociedad, lo que implicaba perdonar a los sostenedores del sistema del apartheid. Fue una lección de coraje y de una visión enorme, la que nos dio a todos, dentro y fuera de su país. La vida le ha dado la razón a Mandela.

Tampoco le he preguntado por Arístides Pereira, al que le dedica otro capítulo. Lo considera un hombre de estado. ¿Qué es un hombre de estado para usted?

Arístides Pereira no solo fomento la creación del estado de Cabo Verde, algunas de sus políticas públicas, sino que también supo mantener un equilibrio entre los diferentes poderes, y ese legado fue el que nos dejó, y todo ello lo enaltecen como un hombre de estado.

Dedica otro apartado al impacto de las ideas de la revolución de octubre en África. ¿Qué ideas de la revolución del 17 impactaron más en las luchas de liberación de los hermanos africanos?

Sin las ideas de la revolución de octubre el proceso de liberación nacional hubiera tomado más tiempo y pienso que las ideas sobre la autodeterminación de los pueblos influyeron mucho en todo ese proceso que modificó el mapa mundial en los años 60, así como las ideas relacionadas con la justicia social.

Explica en un capitulo que salvó la vida en Malí gracias a Fidel Castro. ¿No exagera un poco? ¿Cómo pudo salvarle la vida Fidel en un lugar tan lejos?

Pudiera parecer algo insólito, pero cuando el auto en que viajaba entró en una aldea, después de que la población estaba enardecida ante la pérdida de un partido de football, cayó en una emboscada y el agregado de protocolo no tenía expresiones para convencer a los coléricos asaltantes de dejarnos ir y no romper con piedras y palos el vehículo, solo se le ocurrió decir que ahí iba un embajador de Fidel Castro y la masa respondió gritando ¡Viva Fidel Castro! y nos dejaron continuar el viaje.

Habla usted del libro de Alicia Céspedes Carrillo, “Angola: tortuoso camino hacia independencia”. Dice que es una obra excepcional. ¿Por qué es tan excepcional?

Alicia fue la persona que, de manera eficiente y meticulosa se ocupaba de atender Angola, en el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba, y estudió ese país, todas las fuerzas políticas, así como todo el contexto internacional que influía en la vida de Angola, desde 1974 hasta que fue a trabajar en nuestra embajada en Luanda. Su libro, Angola: tortuoso camino hacia la independencia, es el fruto de todos esos años de investigación y trabajo, intercambios con los angoleños a diferentes niveles y, hasta hoy, no he leído nada más preciso y enjundioso sobre dicho país y su proceso de liberación.

En el epílogo de su libro comenta usted el peligro que representa para los pueblos africanos, grupos terroristas como Boko Haram, lo que reclama afirma, acciones concretas para extirpar de raíz ese cáncer social. Lo más importante añade, es ir a las causas de esos fenómenos, para extirparlos. ¿Qué causas son esas?

Las causas son varias: El derrocamiento del gobierno de Muamar el Gadafi en Libia, la miseria existente en muchos países de la región, las acciones para promover a esos grupos extremistas, cuyo inicio lo tenemos cuando la CIA creó a los talibanes en Afganistán, para combatir a los soviéticos. Acabar con las causas sociales sería el camino, por supuesto acompañado de una voluntad política de los fomentadores de esos grupos, de abstenerse de alimentarlos.

Permítame finalizar esta conversación, todo un honor para mí doctor Oramas Oliva, con unas palabras suyas, del último capítulo del libro: “Los cambios que más tardan son los culturales, están en el ámbito de a subjetividad, por tanto, habrá que trabajar mucho, con creatividad, perseverancia, a medio y largo plazo. Es hora de que los condenados de la tierra, los ofendidos, todos los habitantes de este planeta en peligro, unamos nuestros espíritus para bregar por la preservación de la especie humana. Tiene la palabra la cultura, pues ella puede ser el puente y la argamasa que una a los que luchamos por el derecho a tener una vida más justa, digan y sostenible”. Que así sea.

Fuente: El Viejo Topo, enero de 2020.

Autor: admin

Profesor jubilado. Colaborador de El Viejo Topo y Papeles ecosociales.

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