Sobre la República, los ‘movimientos militares’, federalismo…

De amigos y compañeros
Sobre la II República, los ‘movimientos militares’, federalismo

I. II República

1. De la historiadora María Cruz Santos Santos (02.12.2020):
Herrerín muestra como esa República de trabajadores, que se decía integradora y así la imaginamos, reprimió tan duramente como la monarquía a esos campesinos, cuando se atrevían a protestar. No es solo la «Ley por la Defensa de la República», es el día a día y las órdenes que se daban en cada momento. Es la dureza con que se juzgaba a los líderes obreros y la benevolencia en las penas a Sanjurjo y sus cómplices. Eso es una contradicción muy grande.

En cuanto a la mujer… Las leyes son positivas y se abre la mano para que algunas puedan acceder a puestos de una cierta importancia pero 6 años son pocos para cambiar culturas. La misma Lucía Sánchez Saornil, fundadora de Mujeres Libres, se veía tratada con condescendencia e ignorada por sus compañeros y la revista no tenía ni de lejos la consideración que ahora le damos.
Sí, creo que no nos atrevemos a ver todo eso al tratar de la República.

2. De José Luis Martín Ramos (2.12.2020):
El uso del término fracaso en historia acostumbra a ser teleológico; huyo de él todo lo que puedo. Aunque las personas puedan fracasar, los sistemas y regímenes, por regla general, no fracasan; quiebran, se agotan, quedan desbordados, o son atacados y destruidos. Dicho eso, Viñas habla de fracaso de la Restauración y no de la República, sino de ataque a la República. Dicho eso, hablar de fracaso de un régimen que duró más de cincuenta años me parece poco acertado. Y más en el caso español.
Otra cosa: campesinos contra campesinos en la guerra civil. Sí y no. Hay campesinos, muchos, en los dos ejércitos por la sencilla razón de que la España de la épica es, demográficamente, campesina de manera abrumadora. Ademas los sublevados se imponen en la España agraria y nutren su ejército, que es de leva desde el primer momento, con campesinos. Si, pero la imagen no es unívoca. El campesinado no es una clase, es un sector social en el que hay propietarios, entre ellos grandes propietarios, y jornaleros, aparceros, yunteros,… Como en Alemania, como en Italia, como en Francia, los propietarios medianos y grandes derivan hacia el fascismo por su rechazo de la reforma agraria. Todos son campesinos, pero… No todos se visten de la misma manera; mi madre, hija de familia rica de Madrigalejo (Cáceres) se podía vestir de lagarterana, pero sus criadas -que las tenía desde la infancia- no, se vestían de negro, con esa indumentaria que tanto ne recuerda a los chiies del Oriente Próximo. Mi padre, hijo del cacique de Garvín de la Jara( Cáceres), podía aparecer como un campesino, pero su padre le pudo pagar la carrera de maestro en Caceres y dejó que su hermano menie heredara la función campesino. ? Como vestían? Muy pobremente, mi abuelo era el rico en un pueblo de muy pobres; en Cataluña no habría pasado de pobre, allí era el cacique. El pueblo se dividía entre los Martín, la familia dominante, de derechas, carlistas o falangistas, y los Estrella, la familia de los jornaleros, de izquierdas, socialistas o comunistas. Todos con pantalones ceñidos con una cuerda, con sombreros con la badana gastada y grasienta. Iguales, pero muy diferentes.
La República no fracaso, fue el primer sistema político en España que integró a los Estrella, a los Blázquez -uno de los criados de mi madre. Los caciques, los ricos, los que montaban caballos y yeguas y no solo mulas o burros no lo soportaron y se echaron al monte, para destruir la República que no estaba fracasando, sino todo lo contrario.

3. De José Luis Martín Ramos (02.12.2020):
Estábamos hablando de la cuestión del fracaso de la República; fracaso es un término que siempre va asociado al fin de algo y yo sostuve que el fin de la República no fue un fracaso sino el derribo y la derrota que le infligió el fascismo y no solo español como bien explicaba Viñas. Tu introduces otra cuestión que es otro debate aparte. Entro en él. Lo de «república de trabajadores era una «calificación retórica» que no tenía ninguna trascendencia de clase; no tenia sentido seguir invocando eso. Era una república democrática-parlamentaria, el segundo régimen democrático en la historia de España. Como el resto de repúblicas democráticas del período de entreguerras tuvo que responder a la elevada – y muchas veces violenta- conflictividad social del período de entreguerras. No lo hizo de una sola manera, evolucionó en el tiempo. En la interpretación de la República se olvida frecuentemente el tiempo que duró, no el tiempo cronológico sino el tiempo histórico. Apenas duró el de su construcción inicial, porque enseguida fue atacada desde la derecha antidemocrática para su derribo, por las urnas (1933) o por las armas (1936). Y se hace un «juicio global» de la República como si ésta, es decir sus gobiernos hubiesen sido siempre los mismos y siempre se hubiesesn comportado igual. Es falso, sin matices, que la República, sin más, reprimiera tan duramente a los campesinos como la Monarquía. Y es un latiguillo político y no un juicio histórico eso de la dureza de los juicios a los líderes obreros y la benevolencia Sanjurjo; para empezar, los protagonistas de esos dos actos son dos poderes diferentes, el gubernativo y el judicial.
Supongo que Herrerin también explicará cuáles fueron las consecuencias del control de la CNT por la FAI, consecuencias para la CNT y consecuencias para la evolución general del conflicto social. Hay que decirlo todo, y hay que decir también que la FAI rompió la posibilidad de convivencia entre la CNT y el régimen republicano, que se inició en los primeros meses de 1931 y que líderes obreros -más genuinos como tales que los García Oliver, Ascaso y otros- líderes como Peiró, Pestaña y los que conoces quisieron mantener. Podemos hablar de la ley de defensa de la república y del grado de acierto o error, pero no dejarlo caer como si fuera la ley referente de la política de orden público durante todo el período republicano. Dejó de serlo a partir de febrero de 1936. Pero tendríamos que hablar también de las insurrecciones anarquistas de 1933, tan desatinadas que al final, la de diciembre, ni siquiera fue aprobada por Durruti. ¿Cuántas insurrecciones anarquistas se produjeron contra la Monarquía? Y también podemos hablar de los excesos policiales, pero espero que no me repitas aquello de que Azaña los ordenó. No podemos hablar solo del estado cuando hablamos de la violencia social. Y sobre todo lo hemos de hacer históricamente; no se puede poner en el mismo saco al gobierno del primer bienio, al de la derecha, al del Frente Popular. Eso es un proceso histórico que va integrando, progresivamente, sectores sociales, obreros y campesinos, al sistema democrático republicano, al que gran parte de ellos defienden contra la sublevación fascista.
Y acabo. No solo mejoró la condición de la mujer, hubo una importante reforma educativa, por ejemplo en el campo de la formación de maestros. Hubo reformas laborales importantes y se impulsó una reforma agraria, que no pudo llegarse a aplicar en 1933 fundamentalmente por falta de presupuesto, y que se reactivó en la primavera de 1936. No fue un mal balnace para un tiempo tan corto. ¿Qué balance haríamos de la Tercera República francesa si la limitásemos al período de 1870-1875? Desastroso, la llamaríamos la República del terror y de la constitución semimonárquica; pero fue finalmente algo muy diferente.

4. De María Cruz Santos Santos (04.12.2020):
Yo no creo haber usado la palabra fracaso. He hablado de desmitificar. Desmitificar, a mi entender, no es lo mismo que fracasar. La mitificación no está en el sujeto sino que es un acto de quien lo observa. Probablemente, y contra mi intento de no justificar todo por Franco, la mitificamos al compararla con los años oscuros que la sucedieron. José Luis mismo ha desmitificado, así lo entiendo, el mito de todo un pueblo defendiendo la República al demostrar la cantidad de deserciones que hubo y la dificultad en nutrir las columnas de milicianos Hubo heroísmo e idealistas entregados pero menos de los que ahora se pretenden. Creo que es bueno verlo sin pasión, por lo menos en según qué círculos.
Herrerín habla también de los levantamientos anarquistas y quizás te sorprendieran sus conclusiones. No mitifica para nada. Me hace reflexionar y comprender cuántas cosas dejó de tener en cuenta. Primero porque su planteamiento es nacional y yo no sé mucho fuera de Cataluña. Segundo porque usa toda clase de fuentes. Quizás yo no me expresé bien pero él compara sentencias por sentencias, las sentencias de los golpistas de agosto del 32, con las sentencias a los responsables del levantamiento de l’Alt Llobregat. Da cuenta de situaciones en Asturias que explican mejor la Revolución. Seguramente habrá pero yo no he leído análisis de la Revolución de Asturias que no haga incapié en la Alianza Obrera, que allí funcionaba, la represión brutal subsiguiente. Hay muchas personas que se dan de enteradas y no saben que quien primero fue enviado fue el General López Ochoa y quien hizo la limpieza fue Yagüe. No va por aquí y te completa la escena hablando de despidos y amenazas de la Duro Felguera, de las quejas de los maestros porque los niños no van a la escuela porque la miseria es tanta, que los han de poner a trabajar. No es ideología, es pobreza. Por otro lado, la mayoría de personas, además en un momento en que el analfabetismo era muy alto, no andan con distingos entre tribunales y leyes. Pasa ahora y pasaba más entonces. La represión era feroz especialmente porque a la Guardia civil solo se le daba un fusil y apáñatelas para enfrentarte a una multitud que desde siempre había sido despreciada y considerada púrria. Lo digo en su descargo, el de la Guardia civil. Por eso se creó la Guardia de Asalto y aún así. En muchas cabezas la conclusión debió ser que en la República no les iban a tratar mejor que en la monarquía. No soy simple. No fue tan directo porque de haberlo sido, no se explicarían las ocupaciones y las revueltas que duraron todo el período.
La imagen feminista que se da de la República me parece también extraordinariamente anacrónica. El voto fue algo fantástico que desapareció con Franco, sería bueno recordar que desapareció todo el voto, masculino y femenino. El divorcio y el aborto también están bien pero solo con eso no se consigue la igualdad. Llevamos más de 40 años con una Constitución que proclama que no puede haber discriminación por causa de sexo, y cada 8 de marzo salimos a quejarnos porque existe discriminación en la práctica más allá de leyes y normativas. Y tenemos divorcio. Y tenemos aborto (que por cierto, cada vez pienso más por qué el divorcio es una conquista femenina, como si al hombre no le afectara. Como si por definición fueran unas bestias pardas felices de oprimir cuando les da una libertad muy interesante). Hoy en día, explicar a las mujeres más jóvenes alguna de nuestras batallitas las dejan con la boca abierta, no lo conciben. Estas batallitas fueron necesarias más allá de las grandes leyes para avanzar hacia la igualdad. No me importa que me consideréis frívola porque creo que tan importantes como las leyes han sido esos anuncios publicitarios que poco a poco han puesto a hombres paseando bebés o preocupados por las manchas de las bañeras. Como están bien los últimos anuncios de coches donde quien conduce es ella. Eso no son leyes, es sociedad es cultura.
Hablaba de la suficiencia con que se miraba a las periodistas de Mujeres Libres. En Alcañiz, al estallar la guerra las mujeres se presentaron a la reunión del Comité y las mandaron literalmente a la cocina. Peor aún, la productora de la CNT cuando realiza películas de entretenimiento, ofrece una imagen de la mujer que, excepto por el confesionario, se ajusta perfectamente al ideal de Elena Francis. Es la misma CNT que en 1918, en el Congreso de Sants, dedica una sesión a hablar de la necesidad de que la mujer se sindique, que ocupe cargos en los comités en la misma proporción que representan dentro de los trabajadores de la fábrica, que reclaman igual salario a igual trabajo, con un discurso de Enrique Rueda en la clausura que es perfectamente actual. Y todo… para que en 1937 no se vea mal que a la mujer se le dé una bofetada, si es necesario. Son verdad las dos cosas. Es difícil compaginarlas al intentar un análisis y una interpretación, pero ahí están, la una al lado de la otra, y reconocerlo y verlo y no fijarse solo en una de ellas es obligatorio.
Y por último está, José Luis lo señala, la brevedad. Difícil cambiar mentalidades y costumbres en 5 años. Yo pienso que la Guerra cuestiona cualquier análisis de cambio que podamos hacer por la dificultad inherente a cualquier conflicto bélico y porque cualquier cambio que se introdujera, afectaba cada vez a menos territorio. La misma dificultad de reunir Cortes, no hubo más elecciones… todo nos lleva a considerar ese período como extraordinario y al que no se puede aplicar los mismos criterios que al período de paz

5. De José Luis Martín Ramos (4.12.2020):
Has de repasar el mensaje que te envié. Dije, precisamente que nosotros estábamos discutiendo sobre el fracaso y que tú abrías otro debate. Es decir que ya sabía que no hablabas del fracaso. Y seguí diciendo que entraría en tu otro debate. Absolutamente de acuerdo en no mitificar.
Gracias por la ampliación sobre Herrerín. Desde luego el aparato de la justicia y el aparato de las fuerzas de orden público fueron las instituciones del estado que más se resistieron, junto con una parte del ejército, al proyecto de la república democrática y que más mantuvieron comportamientos de inercia con el régimen monárquico. No es nuevo. Pensemos en lo que nosotros hemos vivido tras la muerte de Franco y hasta qué punto el aparato judicial sigue planteando problemas. Pero eso no era consecuencia del proyecto republicano, sino de la inercia de las estructuras del estado.
Francisco Vázquez que ha trabajado sobre la justicia durante la etapa republicana en Cataluña explica la cantidad de jueces y funcionarios judiciales que siguieron actuando durante la guerra civil y lo siguieron haciendo después en la dictadura franquista. No es un ejemplo único. Una tesis doctoral dirigida por Mayayo -lamento no recordar ahora el doctor- estableció el alto grado de continuidad entre el funcionariado y los trabajadores del Ayuntamiento de Barcelona, antes y después del 14 de abril; no recuerdo tampoco la cifra, pero después de la derrota de 1939 no fue depurada la mayoría, es decir la mayoría siguió en sus puestos. El comportamiento de los aparatos de estado anteriores incide en los regímenes nuevos y es necesario un período de tiempo para que se acompasen totalmente a esos regímenes. La República no dispuso de ese tiempo.
Azaña no ordenó el asalto sanguinario de Casas Viejas, pero sí el mando de la fuerza pública que lo hizo; mandos que en ese y en otros casos se comportaron extralimitándose en sus funciones. Una de los motivos de enfrentamiento entre el PSOE y el partido de Azaña, por un lado, y el Partido Radical, por otro, fue a raíz de la exigencia de responsabilidades a los mandos y números de la Guardia Civil por los sucesos de Arnedo, en los que la GC mató a cuatro civiles. Sanjurjo, Inspector General de la GC se opuso, con la complicidad de Lerroux y su partido.
Y hablando de Sanjurjo aclaro: la sentencia no fue leve, se le condenó a muerte; lo que ocurrió es que el gobierno de coalición rep-soc. quiso hacer un gesto de diferenciación política con los Borbones y le conmutó la pena por cadena perpetua (también para no seguir haciendo de él un mártir de la derecha antirrepublicana). Lo que no pudieron prever Azaña y Largo Caballero – quién sabe si Lerroux sí- era que depués de que la derecha ganara las elecciones de noviembre de 1933 el nuevo gobierno del partido radical, apoyado en el parlamento por la CEDA, decretara la amnistía de los condenados por la sublevación de Sanjurjo, éste incluido. Alcalá Zamora no firmó el decreto de amnistía que le presentó el gobierno de Lerroux hasta el último día, cuando éste accedió a que la am insistía no incluyera la total extinción del delito y la reposición de Sanjurjo y los suyos en el ejército. La cosa explicada suena diferente a una comparación genérica entre las condenas de los obreros del Alt Llobregat y las condenas de Sanjurjo y los suyos.
Por otra parte, no puede hacerse un juicio general sobre la represión social y política durante la República; porque la Republica estuvo entre enero de 1934 y febrero de 1936 en manos de sus contrarios. La represión de Asturias, brutal, hay que ponerla no en el saco de la República, sin más, sino en el del gobierno Lerroux-Gil Robles, que interrumpieron el proyecto republicano democrático y quisieron darle marcha atrás.
Obviamente cuando recordamos, incluso cuando mitificamos inadecuadamente, a la República estamos siempre refiréndonos al proyecto republicano-democrático, no al proyecto autoritario que Gil Robles intentó impulsar en el «bienio negro».
El triunfo del Frente Popular reanudó el despliegue de ese proyecto, y lo amplió incorporando al campesinado pobre y no propietario a los beneficios de la política democrática. Aún así, el gobierno del Frente Popular no consiguió todavía controlar las inercias de los aparatos del estado. Sobre ellas crece la conspiración fascista. Un ejemplo de eso fue la violencia que se desarrolló en la primavera de 1936 y que resulta que no fue ejercida en su mayor parte por los trabajadores, los campesinos o las gentes del FP, sino por propietarios, militantes de la derecha (Falange y la CEDS con sus jóvenes) y mandos de guardias civiles y de asalto, que actuaron desobedeciendo órdenes de los gobernadores civiles y haciéndolo por propia cuenta o por cuenta de quienes ya estaban pensando en llevar el caos a la República para justificar la sublevación.
Y más lentos son todavía los cambios culturales. No tengo ninguna duda sobre la voluntad igualadora del proyecto republicano-democrático entre hombres y mujeres, y menos sobre la voluntad del movimiento obrero organizado. Pero, como tú recuerdas, trasladarlo a la vida cotidiana es otra cosa. Y Lo que citas de las Mujeres Libres, y muchas otras cosas; el rechazo de los trabajadores masculinos a que las mujeres se pusieran a trabajar en las fábricas, desplazándolos…y exponiéndolos a ser movilizados. Pero eso no empequeñece la voluntad de la República- de los gobiernos que desarrollaron el proyecto rep-dem.-, solo manifiesta la dimensión de la tarea que se tenía que hacer. Y desde luego el voto, el divorcio y otras muchas cosas no son la igualdad, pero sin voto, sin divorcio, sin incoporación de la mujer a la militancia….no se llega nunca a la igualdad.

6. De José Luis Martín Ramos (7.12.2020):
Es un artículo político [Pablo Iglesias, https://blogs.publico.es/dominiopublico/35490/horizonte-republicano-para-el-constitucionalismo-social-y-democratico/]. No está mal que quiera ubicar al republicanismo básico que pueda haber en Cataluña y el País Vasco dentro del republicanismo federal. El discurso que hace no se refiere tanto a organizaciones como a las bases sociales (“ el electorado de las izquierdas”). De todas maneras hay dos afirmaciones cuando menos inexactas: que el electorado de las izquierdas sea republicano, a mí me da la impresión que buena parte de él es accidentalista y no sitúa como prioridad la alternativa republicana; que el republicanismo español siempre ha sido federalista – está implícito en su discurso- ; lo cierto es que la mayor parte del republicanismo del s. XX fue unitario (Azaña, Alcalá Zamora….y una parte de él incluso centralista, Lerroux) y una parte del hipotético republicanismo de hoy (Pedro Jota, por ejemplo) y sobre todo del republicanismo sobrevenido, definitivo para que el cambio de régimen fuese definitivo, no sería federalista y, procediendo de los mundos de la derecha, sería todo lo contrario.
Creo que Pablo Iglesias está vendiendo demasiado pronto la piel del oso. Depende del comportamiento de Felipe VI y de la naturaleza y acumulación de conflictos internos en la sociedad española, la monarquía tiene aún margen de recorrido. No es mi deseo; mi deseo es la república federal, pero no la veo tan al caer como la ve PI…. a menos que sea la monarquía la que se enrede con sus pies y caiga ella, como ocurrió en las dos veces anteriores.

7. Del presidente de Espai Marx, Joaquín Miras (7.12.2020):
Porque es un ejemplo de que «República» puede ser algo brutal o espantoso, como la de Oliveira Salazar o Eamon De Valera, o la de Saló, que quizá hubieran sido ejemplos más adecuados. De hecho, hasta la francesa o la italiana son Monarquías, monarquías electivas, pero monarquías, porque el poder queda delegado y concentrado. Dado que república es la organización mediante la que toda la ciudadanía delibera y decide, no delega. Y democracia es, no solo el poder de los pobres, sino el nombre de un Movimiento; un movimiento organizado desde la sociedad civil, por parte de las clases subalternas, que lucha por controlar la actividad de la misma e instaurar su acceso el gobierno. Democracia como el nombre de un movimiento subalterno y res publica como deliberación permanente de todos los ciudadanos -sean ciudadanos el 20 o el 99 por ciento de los individuos-… nuestro mundo no es de ese reino… por eso cuesta tanto que se publique el gran libro de Rosenberg Democracia y socialismo, y por eso yo tengo mis reservas sobre el mundo político que hay.

II. Sobre un artículo de Ángel Viñas (“Vigencia hoy del golpe de 1936?¿Una estupidez?¿Algo más?” )

https://blogs.publico.es/dominiopublico/35510/vigencia-hoy-del-golpe-de-1936una-estupidezalgo-mas/.

1. De Joaquín Miras (8.12.2020):
Cada vez que se pone en crisis un orden institucional, que es lo que ahora estamos viviendo -sería interesante otro artículo de Viñas en el que se explicitase lo que resume en éste como aumento del cainismo por encima del nivel normal,o con frase semejante-, se pone en el aire todo. Y lo loco es que se haga con el protagonismo de la izquierda, en una situación de completa desmovilización y desorganización de la sociedad de izquierda, y coaligándose con partidos de derecha como lo son los nacionalistas -no es un lapsus mío-. Jugar a la defensa de la constitución -los que la atacan son las derechas, lo decía ayer conspicua representación de ambos partidos de gobierno- y a la vez estar por desmantelarla -«más pronto que tarde…»-. Todo esto aun está en la denominada por los neurólogos, «memoria reciente» nuestra, si no es que está en la denominada «memoria inmediata» nuestra, porque es el pan nuestro de esta semana pasada, de la anterior, de la otra… Todo eso junto con esas desestabilizaciones del gobierno provocadas desde el mismo gobierno por el propio gobierno: enmiendas a los presupuestos propugnadas por un partido de gobierno, y el «no estamos en política para hacer amigos» (démosle continuidad a la frase: o sea, se está para… hacer enemigos, para hacer prisioneros, para hacer derrotados…).

III. Sobre el federalismo. A propósito de Juan Claudio de Ramón Jacob: “Desfeudalizar el Estado autonómico” https://www.elnotario.es/opinion/opinion/10391-desfeudalizar-el-estado-autonomico

1. De “Píldoras del doctor Negrín” (8.12.2020):
Muy, muy interesante, J.; lo he difundido.
Lo único que no veo claro, es su postulación del federalismo, del que desconfío, cuando menos, por:
1. Su desgraciado intento histórico de aplicación cantonalista, en España, durante el final agónico (1874) de la I República.
2. Son muchos los que, en Cataluña, huyendo del pujolisme y y del procesisme, vienen pasándose del dret a l’autodeterminació dels pobles, al federalisme dels pobles i nacions espanyoles, presentando el mejunje con el calificativo d’esquerres, como antes hacían con lo del dret a l’autodeterminació al que bautizaban de leninista. Pues van, y en vez de ponerse árnica (por la caída del caballo), y callarse, se apuntan, lenguaraces, a otro “disfraz”.
Salud, y un abrazo.

2. Una aclaración sobre “Píldoras del doctor Negrín” (8.12.2020):
Mi padre, que hizo, casi completos, los tres años de la Guerra Civil en prácticamente todos los frentes -menos en el del Ebro y Cataluña-, movilizado como camillero de una brigada de choque del Ejército regular de la República reconvertida de una columna anarquista (*), llamó siempre a las lentejas del rancho, “píldoras del doctor Negrín”.
(*) Él se declaró siempre “apolítico”, y nos contó que estuvo en esa unidad porque ahí le encuadraron desde la clínica Platón, donde con casi 20 años trabajaba de aprendiz de practicante. Habló siempre muy poco de todo ello, pero sí que nos dijo, en más de una ocasión, que, en la guerra “(…) si alguno eran los míos, eran los de delante”. Él y su mesocrática familia barcelonesa de acogida (era huérfano), las pasaron canutas en el verano de 1936 con los patrulleros “revolucionarios”, que les robaron y les llevaron a dar un “paseo”, que -afortunadamente- no se consumó a cambio de más dinero y de joyas.
Como comprenderás, eso hizo que siempre estuviera en desacuerdo con mis cosas, desde que empecé a andarme con “rojeces”. Murió sin que nos “reencontráramos”, y lo lamento en el fondo de mi alma.

Autor: admin

Profesor jubilado. Colaborador de El Viejo Topo, rebelión y Papeles de relaciones ecosociales.

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