Sobre: la sentencia Trapero, artículos de Daniel Bernabé y Gregorio Morán, la pandemia, Lázaro Cárdenas, referendos, Libia y la Hispanidad

De amigos y compañeros.
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Sobre: la sentencia Trapero, artículos de Daniel Bernabé y Gregorio Morán, la pandemia, Lázaro Cárdenas, referendos, Libia y la Hispanidad

I. Sentencia Trapero

1. Del filósofo Miguel Candel (21.10.2020):
Abundando en la línea de JL: creo que el tribunal ha premiado las declaraciones de los mandos de los mossos que contribuyeron a reforzar las pruebas inculpatorias de los líderes políticos del procés. Puede servir para desenganchar un poco más a los mossos del proyecto secesionista, aunque haya muchos que digan que eso deja más expedita la vía al «Ho tornarem a fer». En todo caso, desde el punto de vista jurídico no es muy edificante, pero hasta Dios hizo «trampa» salvando a Noé del Diluvio Universal que, en justicia, debería haber acabado con toda la humanidad (o eso dice la Biblia, ¿no?).

2. Del historiador José Luis Martín Ramos (28.10.2020):
[La Fiscalía no recurrirá la sentencia] Guste o no, ha pasado el momento de la justicia y se está en el de la política, respecto de los hechos de 2017. Abrir una nueva, compleja e imprevisible escaramuza judicial gravitaría sobre ese momento de la política; sin garantizar no ya una modificación de sentencia sino que esa modificación de sentencia no fuese recurrida por Trapero ante el tribunal europeo que, en este caso y dado que los hechos no se han podido probar, es casi seguro que se pronunciaría a favor del Mayor de los Mossos. El voto particular de la magistrada Espejel no se sustenta en la consideración de pruebas diferentes, sino en la interpretación del comportamiento de Trapero; no hay materia para considerar defecto de forma en la sentencia. Si no se aportan pruebas nuevas, lo que no parece posible, la anulación de la sentencia tampoco es posible. Prolongar el procedimiento judicial, con todas esas incertidumbres – o certezas según se mire- sobre su viabilidad no lleva a ningún lado positivo. En última instancia lo que han declarado los tribunales españoles es que los políticos incurrieron en un delito de sedición, en el cual no se ha podido probar que el Mando de los Mossos estuviera involucrado. Y, por pasiva, si se hubiese probado que el mando de los Mossos estuvo involucrado, entonces lo que se tendría que hacer es revisar la sentencia de sedición. Como en tantas otras cosas, los tribunales no establecen la verdad, sino la verdad judicial: esto es así, porque así se ha probado. Desde luego lo que no tiene ningún sentido es pretender que la sentencia sobre Trapero pone en cuestión la sentencia sobre los políticos. En realidad, en el proceso de estos se puso de manifiesto dos cosas: que la guardia civil no pudo aportar pruebas suficientes para sustentar el delito de rebelión -como está codificado en nuestro código- y que los mandos de los Mossos aportaron pruebas suficientes para sustentar un comportamiento de sedición por parte de los políticos.
Decía que alargar no lleva a ningún sitio. No es exacto. Tal y como están las cosas generarían un conflicto absolutamente indeseable entre la justicia y los Mossos, facilitaría el discurso de los hiperventilados sobre la naturaleza inquisitiva y vengativa de la justicia española y desestabilizaría de nuevo el gobierno de coalición que, para mí, es el menos malo que podemos tener; y necesitamos tener un gobierno menos malo en estos cuatro años, porque no tenemos alternativa mejor y porque lo que lo sustituiría sería, dado el panorama actual, peor.

3. De Miguel Candel (29.10.2020):
Totalmente de acuerdo con José Luis. Desde el primer momento dije que la sentencia sobre Trapero podía tener el efecto positivo de desenganchar mucho más a los mossos del procés, aunque jurídicamente sea discutible. Yo habría apostado por una condena por desobediencia, entendida como desidia en el cumplimiento, como policía judicial, de las instrucciones dadas por los jueces. Con el atenuante, además, de que la juez de Armas (¿tomar?) añadió la famosa coletilla de «garantizando la pacífica convivencia ciudadana» (o algo así, lo que le brindó a Trapero la excusa perfecta para nadar y guardar la ropa, es decir, retirar urnas donde no hubiera hordas CDR y hacer el tancredo donde las hubiera). C’est la vie.

II. Artículo y libro de Daniel Bernabé

1. De Miguel Muñiz (21/10/2020):
He terminado el libro de Bernabé La distancia del presente y me confirma la impresión que ya comenté en otro hilo: es imposible que las izquierdas del resto de España entendieran la realidad social y política de Cataluña, y el carácter del secesionismo, si no se da un trabajo de explicación y argumentación sólido y a medio plazo desde las izquierdas no nacionalistas en Cataluña. Un trabajo del que, históricamente, las izquierdas de aquí dimitieron desde la transición.
El libro analiza a fondo, y bien, otro factor clave: el abandono por las organizaciones políticas de las izquierdas (en Cataluña y en el resto de España) de las clases subalternas a medida que las políticas neoliberales fragmentaban y «liquidaban» a los trabajadores que participaban en el proceso de producción.
Los nacionalismos son formidables máquina de crear opacidad. En su libro, Bernabé (desde sus limitaciones de conocimiento) es más crítico con las consecuencias del procés que el párrafo del artículo que cita Miguel, explica cómo la «arcadia» secesionista contribuyó (entre otros factores) a despertar al monstruo del nacionalismo español, y como éste supo aprovechar la oportunidad. El libro contiene también un análisis crítico de la trayectoria que va del 15M a Podemos, y del actual Podemos.
Ni el libro, ni este artículo [ https://actualidad.rt.com/opinion/daniel-bernabe/370568-mocion-democracia-espanola-potencial-peligro ], se pueden leer estrictamente en clave política. Bernabé analiza siempre en clave sociopolítica. Para muestra los dos últimos párrafos:
«Por suerte, Vox nunca ha sabido jugar el papel destropopulista, al menos no tan bien como sus homólogos europeos. La ultraderecha española siempre ha tenido un fortísimo odio de clase hacia los trabajadores y, aunque pretendan ocultarlo mediante las apelaciones al «pueblo», más cerca del volk con misión histórica que de su acepción común, para cualquiera con olfato salta a la legua que son una colección de personajes de la cacería retratada en La Escopeta Nacional. El problema es que el miedo anula el olfato, la incertidumbre la razón y la ira los intereses de clase, en un momento, además, en que el propio concepto lleva años dejado de la mano de Dios por casi todos los que tenían que hacer de él su principal escarapela.
El único antídoto efectivo contra la ultraderecha, aquella representada en Vox, pero también en el PP de Casado que no le hace ascos a nada, es que el Gobierno tenga éxito, al menos relativo, en sus medidas sociales de transformación de la economía española. Cada impuesto a las clases altas que no se aprueba, cada cesión a los intereses del sistema financiero internacional, cada oportunidad perdida para salir de esta crisis diferentes a como entramos, es alimento para el árbol de la incertidumbre, uno del que pretenden comer los que hoy dan el primer paso para acabar con la democracia española.»
I és que, a més a més, ja se sap, «no ens entenen».

2. Del profesor emérito Adrià Casinos (21.10.2020):
Vamos a ver, yo estoy totalmente en desacuerdo con ese rollo de la «limitación de conocimiento». ¿De dónde procede esa limitación? ¿De la «enorme» distancia geográfica que hay entre Madrid y Barcelona? ¿De que el catalán es una lengua diabólicamente difícil y los pobres intelectuales mesetarios no tienen acceso a toda la propaganda que ha generado durante decenios el nacionalismo catalán? ¿De que son tan cortos de entendederas que son incapaces de un análisis autónomo? Pues me da que no, que la limitación es ideológica. En primer lugar porque han creído a pies juntillas el análisis que su homólogos catalanes hacían del «problema nacional catalán», sin tomarse la molestia de intentar ir más allá. En segundo lugar porque como siempre han mirado de soslayo el «régimen del 78», les ha hecho tilín cualquier movimiento periférico que lo pusiera en cuestión. Y ahora más que nunca. Como creen llegado el momento del acoso y derribo de las «casta» del 78, bienvenido sea el cristo montado en Cataluña. Y a cambio lo que quieran: derecho a decidir, independencia, confederación o las ocho naciones del señor Iceta. Se abre la subasta, porque además cierto señor necesita del voto nacionalista periférico para afianzarse en la poltrona. Y para eso está dispuesto a pagar cualquier precio. Una vergüenza. Un escándalo.

3. De Miguel Candel (21.10.2020):
«Sasto, que diría Forges. Sólo un matiz: no es exacto que en la tradición del PCE siempre se haya mirado de soslayo «el régimen del 78» (no era el caso de Carrillo, ciertamente, ni de los sucesivos secretarios generales hasta Paco Frutos, pasando por Julio Anguita). Lo que ocurre es que herederos de esa tradición que no han vivido realmente el franquismo y no saben lo que entonces valía un peine, se han creído, como gran parte de las generaciones pos-transición, no sólo en política sino en todo lo demás, que con ellos empezaba la Era Guay y se acababa la Era de la Caspa (la cual incluye, por supuesto, a la clase obrera, concepto cutre y démodé como pocos, que si se invoca es para imaginársela como agradecida mucama de los nuevos señoritos progres que tanto luchan por redimirla de su «alienación»). Eso, por un lado. Y por otro, viejas generaciones que en el 78 estaban contentísimas con una nueva situación por la que ellas no habían movido un dedo ni recibido un solo porrazo y ahora parecen tener mala conciencia por ello, mezclada con buenas dosis de complejo de Peter Pan. Los que entonces, por el contrario, no estábamos tan contentos y aún creíamos en una «revolución pendiente» (muy distinta, desde luego, de la de Girón de Velasco), nos hemos vuelto conservadores de algo que costó sangre, sudor y lágrimas y que una panda de irresponsables de derecha y de izquierda parece dispuesta a dilapidar. C’est la vie.”

4. De Miguel Muñiz (22.10.2020):
Buenos días. Gracias al artículo de Bernabé, y su oportuna difusión por S., tenemos un interesante debate. Añado unos puntos que complementan los de Miguel [Candel] en base a mi experiencia personal.
– La ignorancia de la complejidad de la realidad territorial de España es mucho mayor de lo que podemos imaginar. El franquismo actuó como una apisonadora homogeneizadora brutal. Yo viví la transición (hasta 1980) en mi Andalucía natal. El desconocimiento de la realidad de Cataluña de las personas de mi generación era descomunal, lo que pude comprobar cuando llegué a Cataluña en 1978.
– Ese desconocimiento no disminuyó en la post-transición. Mis viajes a Andalucía durante la década de los 80 y los 90 me permitió comprobar que el «cerramiento» cultural-identitario que se daba en Cataluña también se daba allí, en otros términos, claro. En mi recuerdo también las discusiones acaloradas en los descansos de las reuniones de la CODA en los 90, en que ecologistas de Euskadi (que por cierto eran «traidores» según algunos de los de su tierra por participar en una coordinadora «española») debatían de manera interminable con ecologistas de otros puntos de España sobre las identidades y la incomprensión, sin llegar a acuerdos.
– En el pacto de élites que fue la transición la «famiglia Pujolone» se hizo con el control del territorio de Cataluña, pero no era la única «famiglia», basta revisar Extremadura, Euskadi, las Castillas, Andalucía, etc..; el pacto entre «famiglias» se basada en el dominio territorial y la confianza entre los «capos», de ahí que el señor Felipe González uno de los «capos di tutto capi» proclamase cuando la «confesión» de Pujol, que él no lo consideraba un corrupto. En 42 años, y con la que ha caído, los pactos entre «famiglias» se resienten (todo este punto es una caricatura, evidentemente).
– No hablemos del oportunista papel de las «izquierdas» en toda esta época.
– En la realidad social y económica de España hoy, y tras el tsunami neoliberal, la clase obrera es una realidad residual, la generación de obreros que participó en la transición (la que conocí en el PCE, PSUC, CCOO y otras organizaciones) se jubiló (en buenas condiciones en su mayoría) o ya ha muerto. Aquí hay mucho que analizar en clave clases acomodadas, clases subalternas.
– Personas como Bernabé pertenecen a otra generación (nació en 1980). Criticarlo porque no tiene las claves históricas de los que vivimos la transición no tiene sentido. Sus dos libros (hasta el momento) son un ejemplo de imperfecta lucidez crítica desde el periodismo. Y son muy útiles para entender nuestras/sus limitaciones a la hora de analizar el pasado y el presente.
– Las vivencias de esa generación no tienen nada que ver con las nuestras, ni con las de los oportunistas resentidos de nuestra generación que se han apuntado a la crítica del «régimen del 78» después de haber vivido, o muy bien / o llenos de frustraciones «revolucionarias», durante esos 42 años. Me ahorro nombres.
– Un testimonio crudo, pero auténtico, de cómo vive la política la generación de Bernabé es este largo artículo (casi una terapia) de otra de las personas críticas de la misma, Jon Illescas (nacido en 1982) publicado en rebelion.org: https://rebelion.org/no-he-podido-mas-mis-disculpas-a-los-honestos-militantes-sin-voz-ni-voto-de-iu-y-del-pce/cl, también ayuda entender las enormes diferencias de enfoque.
– Hay más personas críticas en esa onda, y en esa generación, en Cataluña y en resto de España; intentar construir puentes de contacto con ellas es la única manera de crear lineas de resistencia y romper el aislamiento en que nos mantienen los nacionalismos (el español también), yo sólo puedo tantear vías. En eso estoy.
Y basta de rollo por mi parte y por hoy.”

5. De Miguel Candel (22.10.2020):
En honor a la verdad (esa pordiosera) he de decir que el artículo tiene párrafos perfectamente asumibles desde la izquierda (ésos párrafos que nos impedirían pegarle una hostia a Pablo Iglesias si nos cruzáramos con él por la calle). Decididamente, somos la Izquierda Ulises: entre Escila y Caribdis.
En cualquier caso, ésta es mi propuesta: «Madrit, nou Estat d’Europa!» Que se’n vagin ells.

6. De Miguel Muñiz (23.10.2020):
Para no apartarnos demasiado del tema inspirado por Salvador.
La elaboración más completa que he encontrado de D. Bernabé sobre Cataluña, una exposición cruda de errores y aciertos. Y un caso de honradez, de decir lo que se piensa sin insinuar que se saben muchas cosas que no se dicen, el modelo de otro tipo de periodismo, un periodismo «para enterados», absolutamente despreciable.
Un fragmento: «La izquierda española debe tomar una decisión dura y difícil, pero necesaria para pintar algo en el futuro inmediato y ser un actor de peso en el largo plazo: declararse no sólo contraria a la independencia, sino al actual momento soberanista. Oponerse claramente al callejón sin salida que ha resultado el procés, a ese coche que los dirigentes de la CUP despeñaban pidiendo que comenzara el mambo. Explicar que hoy por hoy, en estas condiciones, nacionales e internacionales, la independencia no puede producirse a un nivel real. Ni siquiera ya un referendo, ni siquiera un nuevo proyecto de Estatut. Es lo que ocurre con las derrotas, que se pagan caras. Pero de eso no tiene la culpa la izquierda española, la tienen unos dirigentes independentistas que intentaron crear un nuevo Estado en 18 meses sin contar con ninguno de los requisitos.
Esta posición es lo único que hoy puede frenar la ola de españolismo reaccionario que promete llevarse todo por delante y no sólo a nivel electoral. El Otoño Rojigualdo fue el 15M de la derecha, el reencuentro identitario del tercio más reaccionario del país. Hoy están de vuelta dispuestos a culminar su proyecto. Un aviso: los indecisos, que son legión entre el apoliticismo reinante, suelen caer del lado del que tiene las cosas más claras. Y esto es algo que precisamente la derecha, no sólo la institucional, sino la económica, la mediática y aquella que forma parte del Estado, tiene por virtud.»
Hay mucho más, el texto con el análisis completo: https://blogs.publico.es/otrasmiradas/24492/un-paso-atras-para-seguir-caminando/ , seguro que tiene muchas muestras de ignorancia, pero ya sabéis lo que opino, está en un texto anterior.

7. De Antonio-Francisco Ordoñez Rivero (23.10.2020):
Gracias Miguel M. por tus valiosas aportaciones al debate.
Hay más personas críticas en esa onda, y en esa generación, en Cataluña y en resto de España; intentar construir puentes de contacto con ellas es la única manera de crear lineas de resistencia y romper el aislamiento en que nos mantienen los nacionalismos (el español también), yo sólo puedo tantear vías. En eso estoy.
Estoy fundamentalmente de acuerdo con tu análisis y con la conclusión. De hecho, primero ASEC/ASIC a nivel personal y después CRISOL a nivel organizativo, van en esa senda de «intentar construir puentes de contacto». Inicialmente con los «amigos» y posteriormente, cuando se haya consolidado una base firme, con los «saludados y conocidos».
No solo me alegro de que tantees esas vías sino que agradecemos tu implicación en esa tarea.

8. De Miguel Candel (23.10.2020):
Bueno, tocayo, supongo que cuando dices que la clase obrera es «residual» te has dejado en el tintero el adjetivo «industrial». Porque ya me dirás a qué clase pertenecen los repartidores de Glovo, sin ir más lejos… Por lo demás, bastante de acuerdo con muchos puntos de tu reflexión.

9. De Miguel Muñiz (23.10.2020):
He introducido la aportación de Antonio, que es anterior a la de Miguel [Candel].
Miguel, totalmente de acuerdo en lo de clase obrera industrial, aunque el tema de las clases sociales siempre ha sido y es muy escurridizo, de ahí mi preferencia (totalmente instrumental) por la denominación clases subalternas. Las implicaciones del hecho de que la clase obrera industrial sea marginal son enormes, pero eso sería otro hilo de debate. En todo caso, gracias por la acertada puntualización, tocayo.
Querido Antonio, gracias enormes también por tu generosa valoración de mi aportación y de mis propósitos, creo que los sobrevaloras; pero eso eran comentarios marginales y finales al verdadero asunto del hilo.
Creo que el asunto es la posición del artículo de D. Bernabé sobre la cuestión secesionista, y aquí sí que me interesa conocer tu opinión, y la de todas las personas de la lista, a ser posible. Por eso he buscado el otro artículo [https://blogs.publico.es/otrasmiradas/24492/un-paso-atras-para-seguir-caminando/], el que Bernabé menciona en su libro, y he puesto el fragmento y el enlace.
Me explico. Si un periodista que pertenece a la izquierda crítica en España, que está en la linea de investigación de Pascual Serrano, que es riguroso en sus análisis, y que ha sufrido acoso y censura por parte de los mismos sectores «progresistas» que acosan a la señora Falcón, no es interlocutor válido para debatir la cuestión del secesionismo desde las posibles discrepancias que se puedan dar ¿Con quién vamos a debatir?
Bernabé no es el señor Asens, e incluso ante un artículo del señor Asens (cuyas opiniones detesto) creo que la respuesta es la argumentación y la crítica razonada, porque eso es análisis político.
Te animo, querido Antonio, y os animo a todos (y a todas) a opinar argumentadamente sobre los dos artículos de D. Bernabé, el que pasó S. y el que he pasado yo.
Si hay ganas claro, porque debatir (como votar) es un derecho, no una obligación.
Por tanto, ánimo y a seguir opinando. Si hay ganas, repito, y si no, no pasa nada.

III. Lázaro Cárdenas

1. De Andrés Martínez Lorca (23.10.2020):
Un buen amigo mexicano me hace llegar un precioso envío [https://kathedra.org/N/KrDxyV] un vídeo sobre el General Lázaro Cárdenas en el que se sintetizan su vida y su histórico legado para México y para la España democrática al acoger generosamente a miles de exiliados que huían del fascismo.
Cuando renace México y cuando comienza a recuperar la democracia Bolivia, bueno será recordar con afecto y admiración la historia de un político excepcional como fue Lázaro Cárdenas.
Creo que sería oportuno su difusión.
Un abrazo y salud.

IV. Pandemia

1. De la historiadora Soledad Bengoechea (25.10.2020):
Anoche [24.10.2020] en el programa de tv3 Preguntes Freqüents entrevistaron a un biofísico profesor de la UPF y a un médico del Hospital del Mar que trabaja a pie de UCI. Estaban indignados con el quehacer de los políticos. De los políticos de toda Europa. ¿Cómo es que volvemos a estar igual que en marzo? En España, la desescalada se hizo fatal (recordemos que aquí en la fase 3 estuvimos un día), aunque en otras zonas de Europa donde se hizo algo mejor también han vuelto a una situación crítica. En ninguna parte se hizo con inteligencia. Se esperaba al turismo, pero el turismo no llegó porque la pandemia volvió. Ahora se espera el consumo de Navidad y después de las fiestas volveremos a empeorar aunque ahora se tomen las medidas que se tomen, medidas que, en boca de los dos entrevistados, deberían pasar por un confinamiento domiciliario. En fin, en la mesa estaba también Pere Aragonès, que aprovechó la circunstancia para decir que aquí la cosa no va mejor (que no se compensa económicamente a la restauración) porque no somos independientes, porque no tenemos los recursos de un estado. Sobre la medida que se va a tomar hoy, el toque de queda, dijo algo muy gracioso: eso recuerda a militarización y debería decirse (algo muy largo, no lo recuerdo). En fin. Por otra parte, ya que el toque de queda no se implantó hace días, por qué no hacer como Ximo Puig que la implantó ayer para así tener un finde menos de contagios? Sole (perdonar la murga pero es que estoy muy enfadada)

V. Sobre un artículo de Morán (https://www.vozpopuli.com/opinion/precio-libertad-yihadismo-francia_0_1403560946.html

1. De José Luis Martín Ramos (25.10.2020):
A mí no me ha gustado del todo. Confunde el fundamentalismo islámico con el islam. A riesgo de ser considerado “buenista” niego esa identificación. Es como si redujéramos los cristianos al evangelismo y otros sectarios de la religión. Deforma las razones de los carteles sobre la islamofobia de las manifestaciones contra el atentado de BCN. Y no fue Pujol quien fomentó el aumento de la inmigración marroquí sino los acuerdos hispano-marroquíes; a los Pujol, precisamente no les caían demasiado bien los moros, recordad. En todo caso fueron los de ERC y la CUP los que plantearon como una bendición la inmigración de bereberes amazigh porque los consideraban más fácilmente asimilables que los hispanoamericanos

2. De Miguel Candel (25.10.2020):
Lo que critica Morán es precisamente el buenismo de confundir el respeto a las diversas creencias religiosas con el dejar hacer a los imames en sus escuelas de yihadismo. En cuanto a las pancartas de la mani contra los atentados del 17-A lo que señala es su carácter de «fugida d’estudi», una de dichas pancartas precisamente por no distinguir con claridad entre islam y yihadismo, y la otra por la doble lectura indepe que convertía el «no tenim por» en un desafío a la previsible reacción gubernamental contra la DUI. En cuanto a la preferencia por inmigrantes magrebíes frente a latinos, aunque no sea idea original de Pujol (en efecto, no hay más que recordar l'»esglai» de la seva dona ante la presunta sustitución de iglesias por mezquitas), está clarísimo, como bien reconoce José Luis, que hoy por hoy es política lazi bien consolidada. Al·lahu akbar.

3. De María Cruz Santos Santos (25.10.2020):
3.1. Con permiso. A mí me parece que hay un cierto oportunismo en Morán. El contexto de agosto de 2017 se lo permite pero, a mi entender, no es legítimo lugar los dos “no tenemos miedo”. En ese momento era un rechazo a una forma de extorsión que últimamente practica el fundamentalismo como anteriormente lo hicieron otros terrorismos. No era un rechazo al estado español, era era reivindicar la alegría de vivir que es otra forma de decir reivindicar las libertades que te recorta el miedo.
Siempre hablamos del recorte de Libertad por parte de políticos y olvidamos que esos radicalismos también reprimen. Lo hacen cuando te sobresaltan día a día. A eso creo que se gritaba no tengo miedo.

3.2. Perdonad que sea pesada pero me gustaría añadir algo más.
A estas alturas ya sabemos que el catalanismo independentista lo llena todo. Sin embargo hay vida más allá de tener que definirse como independentista o no. Creo que incluir los atentados en ese discurso es hacer un favor a los que ya suficientemente lo manipulan y todo lo convierten en justificación de su causa.
Llevar una blusa amarilla no es pedir la libertad de los presos. Gritar en aquellos días «no tengo miedo» no era desafiar al estado español, era condenar un radicalismo que no permite que nada crezca a su sombra.

4. De Joaquín Miras (25.10.2020):
Amigos, a mí Morán siempre me merece respeto, precisamente por su mala leche: deberíamos darle una pensión vitalicia para que siguiese por ahí, dado que es el único periodista que la practica; otros tienen mala baba, pero eso, la mala baba, va envuelto en untuosidad hipócrita, o en Ira divina, y lleva siempre el marchamo oficial de tal o cual institución, gubernamental -o govern-amental- o partitocrática, porque saben que de lo contrario lo único «partito» va a ser su propia cara; él no; lo hace cara de perro y solo en su soledad sonora. No hay que esperar a que se muera para hacerle un homenaje, un homenaje a su mala hostia y a su mala leche. Y como las instancias oficiales nunca, nunca, nunca le darán en vida una pensión vitalicia, deberíamos abrir suscripción nosotros -es un decir-. En muerte, pues quizá hasta Foro Asturias hable bien de él, porque en España enterramos muy bien como decía aquel otro.
Creo que la defensa de la lengua libre incluye la defensa a burlarse de la religión y -también, también- la defensa de que los religiosos se defiendan oralmente, y se les admita; por ejemplo, se ha desestimado la declaración como iglesia de los Pastafaris en España; lo ha hecho un tribunal. Creo que los pastafaris tienen derecho a defenderse… a lo mejor hay algún obispo pastafari entre nosotros que puede hacernos apología de su iglesia.

5. De José Luis Martín Ramos (25.10.2020):
En general comparto las intenciones de Morán, pero no sus formas. No es el problema de la mala leche, sino que escribe siempre con el lápiz de punta gorda y con eso su trazo se lleva por delante todo, hasta sus intenciones.
Su intención es denunciar el «buenismo» francés sobre determinados comportamientos; en estos tema mucho mayor que el nuestro porque tienen una extraordinaria mala conciencia de su pasado colonial reciente. Pero cuando escribe no identifica más que una vez esos comportamientos -yihadismo- y está constantemente identificando el mundo musulmán, islámico, islamista, con las sectas/corrientes que practican y defienden esos comportamientos.
Escribe: «sufriendo los ataques del islamismo protagonizado por…» Macron está hablando de «separatismo islamista».
Las escuelas clandestinas enseñan «las creencias del Islam» y cita la «sharía» la sagrada ley marcada por el profeta «los imanes son los que imparten su ley» en los barrios de los cinturones urbanos. E ironiza sobre la respuesta de que «los islamistas son una comunidad pacífica y trabajadora y cuando no lo es debemos atenuarlo apelando a la precariedad».
Respondo:
No sufre el ataque del islamismo sino del fundamentalismo islámico y más en concreto del yihadismo; no es en absoluto lo mismo, como el evangelismo no es «el cristianismo». Y afinando no hay tampoco una sola interpretación de la yihad, como entiende Moran, hay diversas, y las que la entienden como ejercicio de violencia contra otras religiones son minoritarias, hasta ahora «gracias a Dios y Alá lo quiera».
Macron no está hablando de «separatismo islamista», porque no hace la identificación la identificación que hace Morán; y porque en Francia ese «separatismo» no solo lo practican determinadas sectas/corrientes religiosas sino también otras sectas/corrientes ideológicas que construyen comunidades cerradas en nombre del ecologismo y la crítica al estado capitalista industrial. Son ecologistas, pero no las identificaríamos como el ecologismo.
Esas escuelas clandestinas no enseñan «las creencias del Islam» sino determinadas interpretaciones del islam, que a pesar de su ruido y furia son minoritarias en el mundo árabe-musulmán. Y la «sharía» tampoco es un cuerpo de doctrina único, sino un conjunto de textos que incluyen el Corán, narraciones tradicionales diversas sobre Mahoma y otros, todos ellos interpretables e interpretados (ni más ni menos que la Biblia, los evangelios, los hechos de los Apóstolea y la patrística), de manera que no hay una única «sharía».
Y no hay un solo tipo de imán; el imán es lo que es la corriente o secta del islam en la que se reconoce, e incluso así hay diferencias; como las hay entre el abad del Valle de los Caídos y numerosos curas que todos conocemos y no hace falta nombrar.
Por más que ironice, es cierto que la mayoría de la comunidad musulmana es eso. Y recordar que los comportamientos violentos de una minoría de ella tiene que ver con la marginalidad social más que con la creencia religiosa general es verdad, aunque sea parte de la verdad.
Yo creo que la democracia y el laicismo no se defiende con ese trazo grueso que pone a todos en el mismo saco. Algo que, a pesar de que no sea la intención de Morán, puede inducir al lector a adoptar conclusiones de odio religioso/étnico general. La denuncia del lector habría ganado si hubiera tenido él también menos ruido y menos furia. Meter a todos los islamistas en el mismo saco no hace sino favorecer a la minoría islamista cuyo objetivo -su combate principal- es precisamente pasar a representar la inmensa totalidad del mundo musulmán.
El laicismo solo se defiende desde la tolerancia. Y no es la tolerancia lo que ha originado el problema de la acción yihadista. Lo que puso en la la carrera de salida al fundamentalismo, le dio objetivos políticos de dominación interna y de expansión exterior, fue en nuestros tiempos la guerra derivada de EEUU contra la URSS en Afganistan. Hasta entonces el sector rigorista más importante en el mundo musulmán eran los Hermanos Musulmanes. A partir de entonces el wahabbismo que profesaba Bin Laden y que -¡qué curioso!- es la corriente islámica predominante en Arabia Saudi, se extendió desde Afganistán hacia el mundo árabe. Fue el imperialismo norteamericano y todo sus aliados europeos los que jalearon a Bin Laden en Afganistán, y han jaleado luego a todo lo que desestabilizó el Próximo Oriente, hasta los episodios de Libia y Siria, y el mito propagandístico de la «primavera árabe». En Francia se jaleó todo eso, y a los musulmanes chechenos que luchaban contra los malditos rusos poscomunistas.
Fue eso, no la tolerancia, lo que convirtió una determina lucha política en guerra de religión. Creo que Moran habría hecho mejor iluminando ese foco y no menospreciando el foco de la marginalidad.
Acabo. Lo de Pujol y la inmigración marroquí es un exabrupto añadido, no cierto y que en absoluto venía a cuento de la cuestión. Pero tiene una carga negativa importante que hay que desactivar. Pujol no la impulsó y menos por el motivo que dice; para Pujol la identidad catalana es indisolublemente cristiana, esa identidad es tan importante, por lo menos, como la lingüística. La inmigración marroquí tiene una tradición en Cataluña de mucho tiempo atrás; entre mis recuerdos de infancia está el recinto marroquí que nunca faltaba en la Feria de Muestras de Barcelona. Cuando se dispara la inmigración marroquí en España -no en Cataluña- en los ochenta fue un comportamiento normal -como sucedió con las migraciones internas en España antes- que la existencia de un núcleo ya establecido atrajera de manera preferente. Así y todo, el porcentaje de población marroquí -la inmigrada y sus descendientes- en las provincias catalanas no está por encima del de otras provincias que también han atraído esa inmigración, por razones económicas como en el caso de Cataluña. Los datos sobre el total de población: 0,02% en la provincia de Barcelona; 0,05 en las otras provincias catalanas, 0,6 en Murcia, 0,8 en Almería…
No levantemos fantasmas, ni que sea para darle caña a Pujol, que ya está la situación bastante complicada con los hechos reales.

VI. Sobre Libia

1. De José Luis Martín Ramos (25.10.2020):
Mira lo que he encontrado en La Vanguardia. Esa era la “revolución” que tanto alabaron y defendieron. Ahí han tenido y tienen el problema, en el monstruo que alimentaron… y que siguen defendiendo.
https://www.lavanguardia.com/internacional/20201025/484287383405/yihadista-checheno-paris-decapito-maestros-profesor-llamada-siria-iblib-anzorov-paty.html?utm_term=botones_sociales_app&utm_source=social-otros&utm_medium=social

2. De María Cruz Santos Santos (25.10.2020):
Francia tiene un problema grave en la mayoría de banlieus de las grandes ciudades. Apuntar solo a esas «revoluciones» me parece reducir peligrosamente el problema. Hay un substrato cotidiano de menosprecio y «condena» a la pobreza de la inmensa mayoría de los inmigrantes y en especial de los musulmanes. Ciertamente se podrán encontrar cientos de ejemplos de musulmanes franceses poderosos pero seguro que sabéis que no es el destino de la mayoría. Como pasa en todas las sociedades, son comunidades destinadas a ocupar la escala inferior de la sociedad. Eso también es política francesa. Hay más, hay una actitud continua de «maltrato» hacia esas personas por parte de la población francesa (mal calificativo porque franceses lo son todos ya). Ya casi nadie discute que eso es caldo de cultivo de radicalismos, radicalismos de derecha en la población blanca y radicalismos religiosos en otros grupos.
Como comprenderéis me parece tan horroroso como al que más lo ocurrido al profesor. Además era de Historia lo que me conmueve aún más pero Macron no se saldrá solo con medidas duras, expulsiones y cierre de escuelas clandestinas. Se necesita más medidas, más igualdad que no esté solo en la Constitución y más tiempo para que se cumplan. Creo que los franceses están preocupados, no solo ahora, hay una serie de Movistar, «Oficina de infiltrados», que creo que refleja bastante bien, hasta donde sé, las preocupaciones exteriores de Francia en este momento: Rusia y la yihad. También, y sobre todo, es una historia de amor, que eso son las buenas historias. Lo demás es secundario.

3. De José Luis Martín Ramos (26.10.2020):
Lo que señalas es el material combustible; pero eso llevaba directamente al terrorismo fundamentalista. No había eso antes de las primaveras “árabes”, antes del Califato ISiS, antes de la llamada “revolución siria”. El conflicto de las banlieu producía explosiones colectivas de protesta, como las de los barrios negros de Estados Unidos. No producía atentados terroristas. El fuego que ha encendido el terrorismo es lo que señalo.

VII. Sobre referendos (El Consejo de Europa sólo quiere referendos dentro de la Constitución https://www.lavanguardia.com/politica/20201026/495051156/consejo-de-europa-union-europea-ue-comision-de-venecia-referendum-ley-contitucion-espana-catalunya-cataluna-1-o.html):

1. De María Cruz Santos Santos (26.10.2020):
El misterio es que El Mundo ya dio la noticia el 27 de septiembre y creo que La Razón la dio antes, y nadie ha dicho nada. El Gobierno como si no hubiera pasado nada y Aragonès denunciando represiones esta mañana.
Otro misterio para mí, visto esto me atrevo a decirlo, es que si los fugados no han sido extraditados ha sido porque el delito por el que se les reclamaba, no existe en los diferentes países en los que fueron reclamados. Justo cuando estaba ocurriendo esto, Falciani, fugado de Suiza por destapar cuentas millonarias y secretas, no era extraditado con el mismo argumento: el delito que le imputa Suiza no es tal en España. Y aquí nos quedamos como que no se les enviaba de vuelta porque somos rancios, fascistas y antidemocráticos. También me ratifica en que Llarena no fue un buen juez instructor.
Visto lo visto, no creo que esta táctica dé resultados de acercamiento. Ya están criticando el mismo estado de alarma que ellos reclamaban.
En fin. Es tan cansino.

2. De Joaquín Miras (28.10.2020):
Por cierto que desde que Puigdemont llegó a la escena -aquí, o en Waterloo, y luego don ratafia- todo lo que se hace en política en Cataluña es una pura performance, y me extraña mucho que ningún periodista haya caído en ello. Quizá por no haber contado con la amistad de un performer -yo conocí uno en mi instituto- y no saber de ello: improvisación, falta de guión, interacción con el público para provocarlo, efecto de la performance que tiene el fin en sí mismo y se agota en sí mismo, en la producción del propio hacer. Por ejemplo, disparar los aspersores de líquido contraincendios del salón de recepciones donde un público selecto, empingorotado, se va a comer los canapés, o coger un ejemplar de El País, ir a Museo del Prado, elegir un cuadro de una virgen María, doblar el ejemplar del periódico, y arrodillarse encima, para ponerse a rezar con las manos juntas -mientras te graba una amiga, claro- y se discute con los bedeles y el director del museo, que viene, sobre si es que no es una cuadro de una santa virgen, y por tanto si no se tiene derecho a no estar derecho sino arrodillado, y se incita al público que pasaba por allí a opinar… Creo que todo esto, que en su momento me maravilló, es polvo y ceniza comparado con lo que hace el nacionalismo en Cataluña, referéndums que no son referéndum, independencias de 20 segundos, palacios presidenciales en el extranjero… nanospetardos… hoy te quiero más que ayer pero menos que mañana, pronto inventarán, no ya la comida de casa nostra i de proximitat, sino el cruasán catalán, que llevará pinyols i ratafia… Renovación tecnológica verde, claro

VIII. Hispanidad (https://jacobinlat.com/2020/10/25/el-independentismo-palanca-de-cambio-para-la-izquierda-en-el-estado-espanol/?fbclid=IwAR2uqaEg4T55Q4FTMS9-3P7HsJNSr-1iwWRWDzzcbAWNk-1abCjgUQSsFEs)

1. De Joaquín Miras (27.10.2020):
Una sola información. El 12 de octubre es la festividad de la Virgen del Pilar, que desde mucho antes de Alfonso XIII, estaba oficialmente declarada Patrona de España. Mis padres se casaron tal día en un lejano 1951 y fueron de viaje de bodas a Zaragoza, a una pensión , y en mi familia, católica, celebrábamos cada año esa fecha. En esa fecha, y es recuerdo de mi infancia, las iglesias de Barcelona se abarrotaban de gente, y cada año, el obispado editaba estampas de especial calidad, para recoger limosna. Dos, escrito en este mi neolatín del que no me avergüenzo, y me siento orgulloso -no son más herederos de Roma, los milaneses, por poner un ejemplo, que yo- no tengo nada que objetar al concepto de Hispanidad. Recomiendo leer a Rubén Darío, por ejemplo. Y luego repensar las tonterías ad usum de neo almogàvars cofois de l’Alguer que escribe este pobre «tigre de paper», término con el que Mao definía al capitalismo y sus sirvientes. Para mejor reflexión sobre Hispanoamérica -no sobre la zona portuguesa, no sobre la francesa- recomiendo lo que hemos publicado en Espai Marx de y sobre Bolívar Echeverría y el ethos barroco.
Y una coda, José Borrell es uno de los pocos políticos potentes, verdadero estadista que hay en España, incluida Cataluña. Et salvavi animan meam.

Autor: admin

Profesor jubilado. Colaborador de El Viejo Topo, rebelión y Papeles de relaciones ecosociales.

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