Miscelánea 9/X/2023

Del compañero y miembro de Espai Marx, Carlos Valmaseda.
1. Análisis cubano de las elecciones mexicanas.
2. ¿El fin de Netanyahu y Abbás? (Observación de Joaquín Miras y José Luis Martín Ramos).
3. Tariq Ali sobre el levantamiento palestino (Observaciones de Joaquín Miras y Miguel Candel).
4. Crítica al modelo energético europeo.
5. Descarbonizar a costa del Sur global.
6. Chris Hedges sobre Palestina y el gueto de Varsovia (observación de José Luis Martín Ramos).

1. Análisis cubano de las elecciones mexicanas

A mí me parece un artículo con mucha información y bien ponderado, pero no sé qué opinará José Luis…
https://www.cipi.cu/mexico-
México 2024: MORENA vs FRENTE AMPLIO

2. ¿El fin de Netanyahu y Abbás?

I. Una visión musulmana no palestina sobre los últimos acontecimientos.

https://www.aljazeera.com/

De la arrogancia a la humillación: Las 10 horas que conmocionaron a Israel
La blitzkrieg palestina es un fracaso militar y una catástrofe política de proporciones colosales para Israel.

Marwan Bishara
Analista político senior de Al Jazeera
Publicado el 7 oct 20237 oct 2023

Pocos días después de que el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, pronunciara un jactancioso discurso en las Naciones Unidas, anunciando el establecimiento de un nuevo Oriente Medio centrado en Israel y sus nuevos socios árabes, los palestinos, a quienes omitió totalmente de su fantasioso mapa regional, le asestaron a él y a Israel un golpe fatal, política y estratégicamente.
El movimiento de resistencia palestino Hamás lanzó una incursión relámpago meticulosamente planeada y bien ejecutada desde Gaza contra Israel, por aire, mar y tierra. Junto con miles de misiles disparados contra objetivos israelíes, cientos de combatientes palestinos atacaron zonas militares y civiles israelíes en el sur del país, lo que provocó la muerte de al menos 100 israelíes y la captura de decenas de soldados y civiles israelíes como rehenes.
Los objetivos de Hamás en la operación no son ningún secreto: en primer lugar, tomar represalias y castigar a Israel por su ocupación, opresión, asentamientos ilegales y profanación de símbolos religiosos palestinos, especialmente la mezquita de Al Aqsa en Jerusalén; en segundo lugar, apuntar a la normalización árabe con Israel que abraza su régimen de apartheid en la región; y, por último, asegurar otro intercambio de prisioneros para conseguir la liberación del mayor número posible de presos políticos palestinos de las cárceles israelíes.
Cabe recordar que el líder de Hamás en la Franja de Gaza, Yahya al-Sinwar, que pasó más de dos décadas en una prisión israelí, fue liberado en un intercambio de prisioneros. Mohammed Deif, jefe del brazo militar de Hamás, como muchos otros palestinos, perdió a seres queridos a causa de la violencia israelí: un hijo pequeño, una hija de tres años y su esposa. Por lo tanto, también hay un aspecto claramente punitivo y vengativo en la operación.
En ese sentido, el ataque puede haber sido increíblemente impactante, pero no fue sorprendente.
La arrogancia ha alcanzado finalmente a Israel y a sus arrogantes dirigentes, que durante mucho tiempo se creyeron invencibles y subestimaron repetidamente a sus enemigos. Desde el ataque árabe «sorpresa» de octubre de 1973, los sucesivos dirigentes israelíes se han visto sorprendidos y asombrados, una y otra vez, por lo que ha sido capaz de hacer el pueblo al que oprimían.
Les pilló desprevenidos la resistencia libanesa tras la invasión israelí de Líbano en 1982, las Intifadas palestinas de las décadas de 1980 y 2000, y la resistencia palestina tras más de cinco décadas de ocupación israelí y cuatro guerras sucesivas en Gaza.
Evidentemente, los dirigentes militares y civiles israelíes tampoco esperaban la operación masiva de Hamás, cuyo éxito representa un gran fracaso militar y de inteligencia israelí. A pesar de la sofisticada red israelí de espías, aviones no tripulados y tecnología de vigilancia, Israel no pudo detectar ni anticiparse al ataque.
Pero el daño causado a Israel va más allá del fracaso militar y de inteligencia; es también una catástrofe política y psicológica. El invencible Estado se ha mostrado vulnerable, débil y terriblemente impotente, lo que no sentará nada bien a sus planes de ser líder regional de un nuevo Oriente Próximo.
Las imágenes de israelíes huyendo despavoridos de sus hogares y ciudades quedarán grabadas en la memoria colectiva durante muchos años. Hoy ha sido probablemente el peor día de la historia de Israel. Una humillación absoluta.

Netanyahu, el especialista en relaciones públicas, no será capaz de cambiar eso, independientemente de cómo le dé la vuelta. Israel no tendrá la oportunidad de deshacer lo que el mundo vio el sábado por la mañana: un país frenético perdido en sus propios delirios fantásticos.

El estamento militar israelí intentará sin duda recuperar la iniciativa estratégica y militar de Hamás asestándole inmediatamente un duro golpe militar. Como ha hecho en el pasado, emprenderá duras campañas de bombardeos y asesinatos, que provocarán un gran sufrimiento e innumerables bajas entre los palestinos. Y como ha ocurrido en el pasado una y otra vez, esto no destruirá la resistencia palestina.

Por ello, Israel podría considerar la posibilidad de volver a desplegar su ejército en ciudades, pueblos y campos de refugiados palestinos de la Franja de Gaza y Cisjordania con el pretexto de acabar con Hamás y otras facciones palestinas.
Tal toma total del poder es el deseo histórico de los miembros más fanáticos de la coalición gobernante de Israel, que quieren destruir la Autoridad Palestina, tomar el control directo de la totalidad de la Palestina histórica o lo que ellos llaman «La Gran Tierra de Israel», y llevar a cabo una limpieza étnica de los palestinos.
Eso sería un gran error. Llevaría a una guerra asimétrica en toda regla y, en el proceso, aislaría a Israel como nunca antes. Incluso los líderes occidentales, que hasta ahora han apoyado a Netanyahu, expresando más de la misma solidaridad transparentemente hipócrita con el apartheid israelí, podrían empezar a distanciarse del gobierno israelí.
La escandalosa humillación de Israel ya está minando su posición estratégica y política en la región. Los regímenes árabes que normalizaron sus relaciones con Israel y se asocian con el gobierno de Netanyahu parecen más tontos cada hora que pasa.
Desesperado por revertir su fracaso personal y mantener su frágil coalición, Netanyahu seguramente reaccionará de forma exagerada, y en el proceso alienará a más de sus nuevos y potenciales socios regionales.
Sea como sea, el legado de Netanyahu se verá empañado por el fracaso. Es muy posible que se lleve por delante a su homólogo palestino, el octogenario Mahmud Abbas.
Abbas también está fracasando políticamente, intentando mantener el equilibrio entre condenar la ocupación israelí y coordinar la seguridad con ella. Este equilibrio ya no es sostenible.
Pero el cambio que se avecina va más allá de las personalidades; se trata de los dos pueblos en su conjunto, y de si quieren vivir en paz o morir luchando. El tiempo y el espacio para cualquier cosa intermedia han pasado.
Los palestinos han dejado claro hoy que prefieren luchar de pie por la justicia y la libertad que morir de rodillas humillados. Ya es hora de que los israelíes tengan en cuenta las lecciones de la historia.

Comentario de Joaquín Miras:
Eso es de sentido común. Ellos, los sionistas, que son racistas radicales y consideran inferiores a los otros, a los de dentro y a los de los alrededores, han alardeado siempre de que lo sabían todo y de que eran invencibles y el mejor ejército de la zona. Otro sabath negro como el del 71 cuando también la aviación occidental debe echarles una mano, pero esta vez en el Sinaí ocupado. Otra batalla derotafa como la de los merkaba en el sur del Líbano a manos de Hezbolá, gente con formación. Pero ahora, es que ha sido en su propio territorio. ¡en su propio dominio! La posibilidad que les daría esto para poder hacer barbaridades no compensa el desprestigio, el mostrar que es un ejército como todos pero con más gasto, la vulnerabilidad que han mosrado. Esto será como la ofensiva del Teth, tendrán muchos muertos, todos ellos que creían vivir como en Boston, pero con fundamentalismo judío, y los desesperados de enfrente. Esta guerra, saben, se sabe, no la pueden ganar, sí triturar ahora a los contingentes que luchan, a costa de muchas bajas. Esto no une esa sociedad, la atemoriza porque no tiene salidas.
Sobre que los sefardíes vengan a España: solo los que pasen un estricto examen que garatice que no son supremacistas ni fascistas ni racistas, que ya tenemos bastante de eso en España. Y ante la UE -un pretexto cualquiera, pero me gusta-: está prohibido al nazismo. Para entendernos, entre los sefardíes hay parte de los grupos más canallas.

Observación de José Luis Martín Ramos:
Es que la situación es para preocupar. Empiezo con mis sospechas sobre lo que ha ocurrido. Me cuesta tragarme que los servicios de seguridad israelíes no hayan tenido ninguna señal de una operación que no ha podido prepararse en un mes. En el pasado hay ejemplos de cómo los servicios de seguridad si estaban enterados de una determinada acción pero la dirección política, que es la que ordena la respuesta ha decidido o bien hacer caso omiso de esa información o jugar políticamente con ella; aunque no me gustan las comparaciones desproporcionadas os voy a poner un ejemplo: en 1941 la dirección soviética estaba informada por sus servicios de seguridad de los planes de invasión alemana, pero no reaccionó a ellos acudiendo a un choque frontal para pararlos (evitarlo no estaba ya en sus manos), no tanto porque los menospreciara como porque no quiso arriesgar su fuerza de respuesta, limitada por las purgas internas, en el primer choque, una decisión arriesgada porque el primer choque fue brutal, aunque finalmente consiguió pararse.
Conjetura mía sobre lo sucedido: los servicios de seguridad israelí informaron, pero Netanyahu, en una situación interna muy difícil en pendiente hacia abajo que parecía imparable, decide no impedirlo (él si lo tenía en sus manos), sino dejar que Hamas iniciara la incursión sin el convencimiento de que Israel tenía luego la fuerza suficiente para aplastar a Hamas y matar dos pájaros de un tiro aglutinando a la población israelí en su torno. Ese cálculo podría habérsele ido de las manos a corto por las características de la acción de Hamas, que no se han limitado a una incursión y un ataque masivo de cohetes, sino que han ocupado por algún tiempo diversos puntos del territorio y han desencadenado una acción no solo contra objetivos militares sino contra población civil, de manera masiva. Ese escenario no es exactamente una provocación israelí, pero tiene elementos de ella.
Por otra parte, no puedo desligar la acción de Hamas con el atentado en Siria, las maniobras de EEUU en la zona alentando la reacción islamista de nuevo contra la República Árabe Siria, y no descarto insinuaciones saudíes de partes contrarias al acercamiento a Israel. Hamas puede haber sobrevalorado que su acción provocaría un incendio general, que por ahora no veo; la respuesta de Hezbolláh es de apoyo, pero no se involucra por ahora en el conflicto entrando con sus fuerzas en el Norte de Palestina.
Y preocupado también por la forma de la intervención; aunque puedan haberse producido exageraciones, mentiras de la propaganda occidental, me parece fuera de duda que las milicias de Hamas han entrado atacando población civil en términos que recuerdan las acciones yihadistas y del ISIS en Iraq y Siria (si no se desmiente, lo del concierto de música es una barbaridad, que por otra parte se corresponde con las posiciones del integrismo islámico sobre la música). Toda mi solidaridad y mi apoyo con la población palestina, pero ninguna con ningún tipo de guerra (la que condenamos por parte del estado de Israel) que tiene como objetivo directo la población civil; la población civil sufre daños en cualquier guerra, pero no acepto que sea el objetivo de guerra.
Mis reticencias sobre Hamas se elevan al cubo en este aspecto.

II. Carlos Valmaseda
Cada vez hay más analistas que defienden que los israelíes lo sabían, y que dada la complejidad técnica del sistema de vigilancia penitenciaria en Gaza era imposible que no saltasen las alarmas. Otros van más allá y dicen que el objetivo final es Irán. Dos elementos apuntan en este sentido: el envío de una flota ostensiblemente innecesaria dada la capacidad del ejército israelí al que poco puede añadir unos cuantos aviones más, y la noticia del hoy del WSJ. Como retuiteaba el otro día, «Antes de enviar los tanques, envían a los periodistas». El WSJ dice que toda la operación ha sido planificada por Irán. https://www.wsj.com/world/Mañana os paso un texto largo de un analista que va en esta línea.
Cambiando de tema y aprovechando el mensaje, os comento que ayer hablábamos de la intervención de otras milicias además de la de Hamás, incluidas las comunistas. En el tuit que pasé había una foto. Seguramente tomada a la vez que estas imágenes de las milicias del DFLP atacando una base militar -que parece ya vacía-. https://twitter.com/
Y, por último, quizá me he apresurado al decir que no hay equivalencia entre el gueto de Varsovia y Gaza. Parece que al ministro de Defensa israelí no le preocupa anunciar varios crímenes de guerra al mundo entero: https://twitter.com/
El Ministro de Defensa israelí, Yoav Gallant, declara: «He ordenado un asedio completo de la Franja de Gaza. No habrá electricidad, no habrá comida, no habrá combustible. Nada entrará y nada saldrá. Estamos luchando contra animales y actuaremos de manera acorde».

3. Tariq Ali sobre el levantamiento palestino

Artículo en New Left Review. Ayer lo hablábamos. Quizá no sea una aventura muy sensata, pero los «niños de Gaza» hacen bien en no escucharnos. He visto que lo han publicado también en El salto, pero ya tenía hecha de ayer la traducción, así que la dejo. https://newleftreview.org/

Levantamiento en Palestina
Tariq Ali 07 Octubre 2023
En diciembre de 1987 estalló una nueva intifada en Palestina, que sacudió tanto a Israel como a las élites del mundo árabe. Pocas semanas después, el gran poeta sirio Nizar Qabbani escribió «La trilogía de los hijos de las piedras», en la que denunciaba a la vieja generación de dirigentes palestinos, hoy representada por la corrupta y colaboracionista (No)Autoridad Palestina. Fue cantada y recitada en muchos cafés palestinos:
Los hijos de las piedras
han esparcido nuestros papeles
derramado tinta sobre nuestras ropas
se burlaron de la banalidad de los viejos textos…
Oh niños de Gaza
No hagáis caso de nuestras emisiones
No nos escuchéis
Somos el pueblo del cálculo frío
De la suma, de la resta
Libra tus guerras y déjanos en paz
Estamos muertos y sin tumba
Huérfanos sin ojos.
Niños de Gaza
No te refieras a nuestros escritos
No seáis como nosotros
Somos vuestros ídolos
No nos adoréis
Oh locos de Gaza
Mil saludos a los locos
La era de la razón política hace tiempo que se fue
Así que enséñanos la locura…
Desde entonces, el pueblo palestino ha intentado por todos los medios conseguir algún tipo de autodeterminación significativa. «Renuncien a la violencia», se les dijo. Lo hicieron, aparte de alguna que otra represalia tras una atrocidad israelí. Entre los palestinos en su país y en la diáspora, hubo un apoyo masivo al Boicot, Desinversión y Sanciones: un movimiento pacífico por excelencia, que comenzó a ganar tracción en todo el mundo entre artistas, académicos, sindicatos y, ocasionalmente, gobiernos. Estados Unidos y su familia de la OTAN respondieron intentando criminalizar el BDS en Europa y Norteamérica, alegando, con la ayuda de grupos de presión sionistas, que boicotear a Israel era «antisemita». Esto ha resultado muy eficaz. En Gran Bretaña, el Partido Laborista de Keir Starmer ha prohibido cualquier mención al «apartheid israelí» en su próxima conferencia nacional. La izquierda laborista, temerosa de ser expulsada, ha guardado silencio sobre esta cuestión. Una situación lamentable. Mientras tanto, la mayoría de los Estados árabes se han unido a Turquía y Egipto capitulando ante Washington. Arabia Saudí se encuentra actualmente en negociaciones, con la mediación de la Casa Blanca, para reconocer oficialmente a Israel. El aislamiento internacional del pueblo palestino parece que va a aumentar. La resistencia pacífica no ha llegado a ninguna parte.
Durante todo este tiempo, las FDI han atacado y asesinado a palestinos a placer, mientras los sucesivos gobiernos israelíes se esforzaban por sabotear cualquier esperanza de creación de un Estado. Recientemente, un puñado de ex generales de las FDI y agentes del Mossad han admitido que lo que se está haciendo en Palestina equivale a «crímenes de guerra». Pero sólo se armaron de valor para decirlo cuando ya se habían retirado. Mientras seguían en activo, apoyaron plenamente a los colonos fascistas en los territorios ocupados, permaneciendo impasibles mientras quemaban casas, destruían plantaciones de olivos, vertían cemento en los pozos, atacaban a los palestinos y los echaban de sus casas mientras cantaban «Muerte a los árabes». Lo mismo hicieron los líderes occidentales, que dejaron que todo esto se desarrollara sin un murmullo. Como diría Qabbani, la era de la razón política hacía tiempo que se había ido.
Entonces, un día, los dirigentes electos de Gaza empiezan a contraatacar. Salen de su prisión al aire libre y cruzan la frontera sur de Israel, atacando objetivos militares y poblaciones de colonos. De repente, los palestinos encabezan los titulares internacionales. Los periodistas occidentales se sorprenden y horrorizan de que se resistan. Pero, ¿por qué no iban a hacerlo? Saben mejor que nadie que el gobierno de extrema derecha de Israel tomará represalias con saña, respaldado por Estados Unidos y la cohibida UE. Pero aun así, no están dispuestos a quedarse de brazos cruzados mientras Netanyahu y los criminales de su gabinete expulsan o matan gradualmente a la mayoría de su pueblo. Saben que los elementos fascistas del Estado israelí no tendrían reparos en sancionar el asesinato en masa de árabes. Y saben que esto debe ser resistido por cualquier medio necesario. A principios de este año, los palestinos observaron las manifestaciones de Tel Aviv y comprendieron que a quienes marchaban para «defender los derechos civiles» no les importaban los derechos de sus vecinos ocupados. Decidieron tomar cartas en el asunto.
¿Tienen derecho los palestinos a resistirse a la agresión incesante a la que están sometidos? Absolutamente. No existe ninguna equivalencia moral, política o militar entre ambas partes. Israel es un Estado nuclear, armado hasta los dientes por Estados Unidos. Su existencia no está amenazada. Son los palestinos, sus tierras, sus vidas, los que lo están. La civilización occidental parece dispuesta a permanecer impasible mientras son exterminados. Ellos, en cambio, se levantan contra los colonizadores.

Observación de Joaquín Miras:
Muy, muy hermoso. Y hay otro gran poema, de Tawfiq Ziyad, “El fuego de los magos”, en Septiembre Negro y otros poemas. El último verso de este poema tan hermoso, dedicado a los sufrientes, es que nosotros -ellos- somos magos y hacemos el fuego de los magos que es inextingible, y termina algo así como «prolongaremos las cuerdas de sus vidas, no para que vivan más sino para ahorcarlos», en un giro en que se recoge todo el dolor desde la Nakba a septiembre del 71, y se pasa de la piedad a la justicia. Recordemos que «toda lucha contra la injusticia ensombrece la cara, todo grito contra la opresión pone ronca la voz, nosotros que quisimos crear un mundo para la amabilidad, no pudimos ser amables y por eso, vosotros los que vengáis en los tiempos en que el hombre pueda ser amigo del hombre, pensad en nosotros con indulgencia -y con agradecimiento.”

CV: Creo que es demasiado pronto para decir si es aventurerismo lo que ha hecho Hamás -en realidad son entre 12 y 14 milicias diferentes de todo el espectro ideológico-:
Son ellos los que ponen los muertos, incluidos los de su familia, que están en la misma prisión que ellos. Supongo que se lo habrán pensado bien. Es claramente una guerra asimétrica, así que habrá que ver con qué recursos cuentan. De momento, siguen bombardeando centrales eléctricas, depósitos de combustible y siguen presentes en al menos 7 localidades de la Palestina ocupada o «Israel». Por cierto, ahora Rybar también hace resumen de la guerra en Palestina: https://twitter.com/rybar_. y este es su último mapa: https://twitter.com/rybar_

Comentario de Miguel Candel:
También es muy cómodo decir, desde Barcelona: «No es eso, no es eso». Pero que una declaración sea cómoda o no, si no es irrelevante, es bastante secundario. Claro que había que evitar, si era posible, matar no combatientes (éste es el concepto pertinente: también hay civiles armados a los que es legítimo poner fuera de combate, y entre los colonos israelíes abundan). Pero no por condenar eso, que yo condeno, se puede condenar globalmente la insurrección. Porque si hay un caso claro de opresión, represión y sojuzgamiento condenable por activa, pasiva y media, según la Carta de las Naciones Unidas, es lo que viene perpetrando Israel con los palestinos desde hace décadas, ante la indiferencia y el silencio de todas las Úrsulas, de todos los Joes y también, por la parte que nos toca, de todos lo Pedros de este hipócrita y perro mundo.
En cuanto a la oportunidad o conveniencia de la acción para los intereses de los propios palestinos, estando como estoy a más de 2.000 km de distancia y dentro del «jardín de Pepe Borrell» y sus muros de papel impreso y pantallas televisivas, no me considero autorizado a opinar.
Viva la justa lucha del pueblo palestino.

4. Crítica al modelo energético europeo

Con motivo de la cumbre de Granada, una visión crítica del modelo de transición energética europeo. Europa S.A.: la energía en disputa

Europa S.A.: la energía en disputa

Garantizar la seguridad energética y el acceso a materias primas críticas son dos ejes fundamentales en las políticas comerciales de la Unión Europea, que los días 5 y 6 de octubre reúne en Granada a más de 40 jefes de Estado y de gobierno. Frente a ello, la Cumbre Social denuncia que esta maquinaria capitalista aplicada a la energía nos conduce en dirección opuesta a una transición ecosocial.

Gonzalo Fernández Ortiz de Zárate, Tom Kucharz, Nicola Scherer

Miembros del Observatorio de Multinacionales en América Latina (OMAL), de Ecologistas en Acción y del Grupo Catalán de Empresas y DDHH, respectivamente

5. Descarbonizar a costa del Sur global

Uno de los problemas más importantes al que nos enfrentamos: como conseguir la descarbonización en el Norte global sin que eso suponga hundir aún más a los países del Sur global en el extractivismo. Que a su vez impide la descarbonización, porque el mundo es uno… https://globalter.com/la-
«La descarbonización de los ricos no es la nuestra” CECILIA VALDEZ

Colonialismo verde o Capitalismo verde es como se denomina, desde el ambientalismo crítico, la explotación de recursos naturales del Norte global sobre el Sur global, y que permitirá garantizar la transición energética de la que tanto se jactan los países industrializados, es decir, los que más contaminan. Pero la transición energética requiere de recursos naturales con los que el norte no cuenta, como el litio o el hidrógeno verde.

Mientras el socio ambientalismo denuncia las graves consecuencias que tienen las prácticas de expolio, los gobiernos y las corporaciones cierran acuerdos. Incluso, países que en la geopolítica mundial manifiestan diferencias irreconciliables, en los territorios se dan la mano y sellan compromisos. Por el lado de los progresismos latinoamericanos, la posición más o menos crítica respecto del extractivismo depende de si son gobierno o no, y de las apremiantes necesidades económicas que los vuelven dependientes de las divisas.

La descarbonización de los ricos no es la nuestra”, repiten quienes habitan las tierras de donde se extraen los recursos. El litio, también conocido como “oro blanco”, es un recurso esencial para las baterías de los dispositivos electrónicos, y para la tan mentada transición energética -acelerada por la Guerra de Ucrania y el disparamiento de los precios de la energía-, que implica el reemplazo de combustibles fósiles (como el petróleo o el gas natural) por otros que permitan reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.

La triple zona de frontera entre Bolivia, Chile y Argentina (conocida como Triángulo del litio), cuenta con salares y lagunas altoandinas, que representan grandes fuentes minerales. También son ecosistemas únicos y ambientes naturales de gran complejidad y fragilidad, por lo que la extracción de litio por salmuera, que requiere grandes cantidades de agua en zonas que sufren estrés hídrico, complica las condiciones de vida de estos lugares.

Como señala el informe “La mina, la fábrica y la tienda”, del Observatori del Deute de la Globalització (ODG), y cuyo equipo de trabajo visitó zonas de explotación minera de Chile y Argentina en diciembre de 2022, los 300 habitantes de la comunidad de Toconao, en la parte sur del Salar de Atacama, pueden disponer de un caudal de no más de 4 litros por segundo, mientras enfrente se extraen más de 2.000 litros de agua por segundo para la extracción de litio. La falta de agua de la población es una de las consecuencias más inmediatas que denuncia el ambientalismo, además de aclarar que no se trata de minería de litio sino minería del agua.

Santiago Machado, de la Asociación Civil Be Pe (Catamarca, Argentina), coincide en el diagnóstico: “esta es la primera vez que en Fiambalá nos vemos obligados a comprar agua por el olor que tiene el agua de grifo, eso antes era inconcebible. Estamos alimentando un mercado que ni siquiera nos beneficia a nosotros, acá no vamos a utilizar coches eléctricos. En cambio, sí que tenemos producción agroecológica, de vinos y alimentos.”

La transición energética implica, además, multiplicar la extracción, lo que consecuentemente aumentará el daño. La Agencia Internacional de Energía (IEA por sus siglas en inglés), estima que la demanda se multiplicará por 42 en las próximas dos décadas. Lo otro que se denuncia es que, aunque los coches eléctricos no emiten CO2 durante su funcionamiento, sí lo hacen a lo largo de toda la cadena de extracción de sus insumos, fabricación, montaje y distribución. 

La deforestación del Amazonas en Brasil, la falta de agua potable en Uruguay, los incendios forestales o las sequías, son algunas de las consecuencias más inmediatas del avance sin control del extractivismo. Además del litio, el otro gran protagonista de la transición energética es el hidrógeno verde, que se obtiene a partir del agua y de fuentes de energías renovables (molinos eólicos o paneles solares). Una de las mayores dudas respecto al hidrógeno es el uso de agua dulce que requiere, y que casi la totalidad de su producción está pensada para su exportación.

Aunque el activismo medioambiental viene investigando, y denunciando, todas estas prácticas desde hace décadas, ahora, además de hacer frente a las corporaciones y los países más industrializados, deben confrontar un progresismo que se acomoda a las circunstancias. Se trata, señalan, de un nuevo “ambientalismo” desconectado de los territorios, que, en nombre de un supuesto desarrollo que nos va a beneficiar a todos no cuestiona el extractivismo, y que, paradójicamente, esto se da en América Latina, la región más desigual del planeta y donde los mapas del extractivismo se corresponden con los lugares de mayor pobreza.

En un artículo para la Revista Anfibia, la socióloga Maristella Svampa, opinó que este ambientalismo es más o menos cuestionador en función de sí es o no gobierno: “Salvo honrosas excepciones, la crítica anti extractivista de los progresismos realmente existentes suele instalarse en un espacio de geometría variable, pues depende de quien esté al frente del gobierno nacional y/o provincial.”

Para Svampa, si se trata de un gobierno afín, ese mismo extractivismo depredatorio denunciado poco tiempo atrás, se convierte ipso facto en un extractivismo virtuoso, esto es, “nacional y popular”, pese a la indignación del arco ambientalista. 

Precisamente, donde se concentran las reservas más grandes de litio del mundo, conviven los llamados gobiernos progresistas de Luis Arce en Bolivia, Alberto Fernández en Argentina y Gabriel Boric en Chile; todos con estrategias y políticas diferenciadas respecto de este recurso. Tal y como indica el informe del ODG, “a diferencia de los casos argentino y chileno, donde las principales ganancias son acumuladas por grandes empresas transnacionales encargadas de la producción, el conjunto del excedente generado en Bolivia, aunque esté principalmente asociado a la exploración y explotación, queda en su interior, por lo que el modelo industrial nacionalista contrasta con el comercial transnacional en Chile y Argentina.” 

En 2017, Bolivia creó la Empresa Pública Nacional Estratégica de Yacimientos de Litio Bolivianos (YLB), y declaró reservas fiscales a los salares, por lo que no pueden ser explotados por ninguna empresa privada.

Argentina no cuenta con un marco regulatorio a nivel nacional, y en 2011 la provincia de Jujuy declaró oficialmente al litio como recurso estratégico. Hace algunas semanas, el anunció de una reforma exprés de la constitución provincial de Jujuy, que pretende criminalizar la protesta social y abre la puerta a grandes proyectos mineros, con el litio en el centro de la disputa, despertó una gran rebelión popular que terminó con cientos de heridos y detenidos.

Para muchos, lo de Jujuy no es más que un laboratorio de algo que luego será trasladado a la esfera nacional. La Constitución Nacional argentina (art. 124), establece que “corresponde a las provincias el dominio originario de los recursos naturales existentes en su territorio”; este artículo dificulta la posibilidad de establecer una política unificada sobre cualquier recurso.

Para Svampa, “estamos ante una vuelta perversa de un falso federalismo que generó la Constitución de 1994 al provincializar los recursos naturales”.

En Chile, el pasado 20 de abril, el presidente Boric presentó la Estrategia Nacional del Litio y anunció la creación de la Empresa Nacional del Litio, de propiedad 100% estatal. Si bien las organizaciones celebraron la posibilidad de una mayor presencia estatal en el proceso de producción y distribución, denunciaron que fue elaborada de espaldas a la sociedad civil y producto de más de cien reuniones con empresarios del litio y del sector de la electromovilidad, uno de los negocios que más expectativas genera respecto de la industria del litio en la región. 

En los últimos años, América Latina ha reforzado lazos comerciales con China en actividades extraterritoriales (instalación de proyectos extractivos), con grandes inversiones en infraestructura energética y de transporte. China tiene una posición dominante en el mercado de las tecnologías de la transición energética y una presencia hegemónica en las diferentes etapas de la cadena de suministro.

Según la investigación del ODG, después de China está EEUU, con una posición de ventaja porque puede hacer frente a la mayoría de las actividades de la cadena de suministro dentro de sus fronteras, le sigue la UE con un rol de importadora por su elevada dependencia y, por último, los países del Sur Global que tienen una posición subordinada a través de la extracción y la exportación de sus recursos naturales, con “una tímida voluntad industrializadora en países como Chile, Argentina, Bolivia o Brasil.”

Sin embargo, son las grandes corporaciones, que se encuentran muy concentradas, quienes dominan el negocio a nivel mundial y lideran los proyectos de minerales críticos (Glencore, BHP, China Molybdenum, Tianqi Lithium, Jinchuan Group, Galaxy Resources, SQM, Zijin o Albemarle).

Para el sociólogo y activista, Manuel Fontenla, a las corporaciones, las disputas por la hegemonía mundial -que tanto espacio ocupan en la arena política-, prácticamente les son ajenas.

Yo creo que es una de las falsas discusiones a la que nos llevan los medios hegemónicos. Mientras en la política se debate sí tenemos que aliarnos con China, con EEUU o con la UE, las transnacionales del litio se fusionan sin importar la nacionalidad de quienes las constituyen. Si analizas en detalle quienes las componen, ves que hay países que en el plano netamente político pueden no defender los mismos intereses, pero que en este caso eso no importa. Lo que vemos es que los capitales internacionales son muy fluctuantes y, cuando tienen que abastecerse de una materia prima, hacen los acuerdos necesarios y avanzan.” 

Numerosos documentos demuestran que las corporaciones se han encargado de instalar un discurso de minería sustentable que legitima su accionar. En el año 2002, Fontenla señalaba que el programa ‘Mining, Minerals and Sustainable Development’ (MMSD), había recomendado a las empresas del sector minero un ‘cambio cultural’, que permitiera construir un imaginario de ‘Minería Sustentable’. Se buscaba garantizar la coexistencia del desarrollo minero dentro de un lenguaje de sustentabilidad, a pesar de las resistencias que provenían de las alarmas climáticas.

Fontenla no duda al afirmar que esto se logró, pero también que las comunidades indígenas han actualizado sus lenguajes para contrarrestar estas ideas. Tanto Svampa como Fontenla sostienen que en Jujuy ya no se cuestiona a quiénes pertenecen las tierras de las que fueron despojadas las poblaciones originarias, que eso es una victoria de las comunidades, y que esto se evidencia en un cambio de discurso.

Ya no se habla de anti minería sino que se habla de una lucha en defensa del agua y de la vida”, puntualiza Fontenla. “Lo otro que aparece es la idea del buen vivir, que es parte de la cosmovisión de los pueblos indígenas y que es una idea que tensiona mucho el sistema de consumo del capitalismo, la idea de derroche”.

En su experiencia como activista medioambiental Fontenla sostiene que son las luchas de las comunidades las que han logrado erradicar proyectos de megaminería, que defienden sus territorios y su autonomía, y no las leyes de protección del Estado o los acuerdos internacionales. 

Para el abogado ambientalista Enrique Viale, “el socio ambientalismo es una gran disputa de sentido”, y es necesario romper el “consenso extractivista” que coloca a América Latina en proveedora de naturaleza para el norte global como si fuese un destino y no, como lo que es, una decisión geopolítica mundial.

Pero el abogado es consciente de que “romper con los ‘consensos’ requiere mucha determinación ya que oponerse “tiene un costo alto porque la ridiculización y la ‘cancelación’ son las armas para mantener el statu quo.”

Hasta hace relativamente pocos años, la discusión sobre el cambio climático era vista, y señalada, por amplios sectores de la población, como una discusión elitista, exportada de los países ricos, ya que ‘aquí’ había otras urgencias, como el hambre o la pobreza. “Lo cierto es que Argentina con fracking, agronegocio y megaminería tiene más de la mitad de los pibes bajo la línea de pobreza. No pareciera razonable que profundizando ese modelo vayamos a tener resultados distintos”, afirma Viale.

Hay un mecanismo que funciona muy bien que es el de poner algo de verdad en medio de muchas mentiras”, concluye Fontenla. “Hay que estar muy atentos para poder separar esas cosas. La transición energética es real, pero lo que tenemos que entender es que este nivel de consumo no se corresponde con la energía disponible en el mundo, entonces, hablamos de una crisis de un modelo, del modelo de producción capitalista actual.”

Para el Pacto EcoSocial e Intercultural del Sur, que es una iniciativa de personas y organizaciones de distintos países latinoamericanos: “Pequeños cambios en la matriz energética no son suficientes” (…) “las relaciones deben volverse más equitativas no solo entre los países del centro y la periferia, sino también dentro de los países, entre la élite y el pueblo (…) “más que solo tecnológicas, las soluciones a estas crisis interrelacionadas son sobre todo políticas”, señalan.

Cecilia Valdez es periodista argentina.

6. Chris Hedges sobre Palestina y el gueto de Varsovia.

Lo siento, estamos otra vez sin internet y escribo desde el móvil, por lo que no puedo poner el título en mayúsculas, etc. Me ha llegado esta mañana este substack de Chris Hedges, bien escrito, como siempre, aunque la comparación de Gaza con el gueto de Varsovia, que he visto bastante en otros autores, me parece forzada. Son periodos históricos distintos. https://chrishedges.substack.

Los palestinos hablan el lenguaje de la violencia que les enseñó Israel

CHRIS HEDGES 9 DE OCTUBRE DE 2023

Los tiroteos indiscriminados contra israelíes por parte de Hamás y otras organizaciones de resistencia palestinas, el secuestro de civiles, el aluvión de cohetes contra Israel, los ataques con aviones no tripulados contra diversos objetivos, desde tanques hasta nidos de ametralladoras automatizadas, son el lenguaje familiar del ocupante israelí. Israel ha hablado este sangriento lenguaje de violencia a los palestinos desde que las milicias sionistas se apoderaron de más del 78% de la Palestina histórica, destruyeron unos 530 pueblos y ciudades palestinos y mataron a unos 15.000 palestinos en más de 70 masacres. Unos 750.000 palestinos fueron objeto de una limpieza étnica entre 1947 y 1949 para crear el Estado de Israel en 1948.

La respuesta de Israel a estas incursiones armadas será un asalto genocida contra Gaza. Israel matará a decenas de palestinos por cada israelí muerto. Cientos de palestinos han muerto ya en los ataques aéreos de Israel desde el lanzamiento de la «Operación Inundación Al-Aqsa» el sábado por la mañana, que dejó 700 israelíes muertos. 

El primer ministro Netanyahu advirtió el domingo a los palestinos de Gaza que «se vayan ya», porque Israel va a «convertir en escombros todos los escondites de Hamás».

Pero, ¿adónde se supone que deben ir los palestinos de Gaza? Israel y Egipto bloquean las fronteras terrestres. No hay salida por aire ni por mar, que están controlados por Israel. 

La represalia colectiva contra inocentes es una táctica familiar empleada por los gobernantes coloniales. Nosotros la utilizamos contra los nativos americanos y más tarde en Filipinas y Vietnam. Los alemanes la utilizaron contra los herero y los namaqua en Namibia. Los británicos en Kenia y Malaya. Los nazis la utilizaron en las zonas que ocuparon en la Unión Soviética y en Europa Central y Oriental. Israel sigue el mismo manual. Muerte por muerte. Atrocidad por atrocidad. Pero siempre es el ocupante quien inicia esta danza macabra y cambia montones de cadáveres por montones de cadáveres más grandes.

No se trata de defender los crímenes de guerra de ninguno de los bandos. No es para alegrarse de los ataques. He visto suficiente violencia en los territorios ocupados israelíes, donde cubrí el conflicto durante siete años, como para detestar la violencia. Pero este es el desenlace familiar de todos los proyectos coloniales. Los regímenes implantados y mantenidos por la violencia engendran violencia. La guerra de liberación de Haití. Los Mau Mau en Kenia. El Congreso Nacional Africano en Sudáfrica. Estos levantamientos no siempre triunfan, pero siguen patrones familiares. Los palestinos, como todos los pueblos colonizados, tienen derecho a la resistencia armada en virtud del derecho internacional.   

Israel nunca tuvo interés en un acuerdo equitativo con los palestinos. Construyó un Estado de apartheid y ha ido absorbiendo cada vez mayores extensiones de tierra palestina en una campaña de limpieza étnica a cámara lenta. En 2007 convirtió Gaza en la mayor prisión al aire libre del mundo.

¿Qué espera Israel, o la comunidad mundial? ¿Cómo se puede atrapar a 2,3 millones de personas en Gaza, la mitad de ellas desempleadas, en uno de los puntos más densamente poblados del planeta durante 16 años, reducir la vida de sus residentes, la mitad de los cuales son niños, a un nivel de subsistencia, privarles de suministros médicos básicos, alimentos, agua y electricidad, utilizar aviones de ataque, artillería, unidades mecanizadas, misiles, cañones navales y unidades de infantería para masacrar aleatoriamente a civiles desarmados y no esperar una respuesta violenta? Israel está llevando a cabo actualmente oleadas de ataques aéreos sobre Gaza, preparando una invasión terrestre y ha cortado el suministro eléctrico a Gaza, que normalmente sólo funciona de dos a cuatro horas al día.

Muchos de los combatientes de la resistencia que se infiltraron en Israel sabían sin duda que los matarían. Pero, al igual que los combatientes de la resistencia en otras guerras de liberación, decidieron que si no podían elegir cómo vivir, elegirían cómo morir.

Yo era amigo íntimo de Alina Margolis-Edelman, que formó parte de la resistencia armada en el levantamiento del gueto de Varsovia en la Segunda Guerra Mundial. Su marido, Marek Edelman, fue el subcomandante del levantamiento y el único líder que sobrevivió a la guerra. Los nazis habían encerrado a 400.000 judíos polacos en el gueto de Varsovia. Los judíos atrapados murieron por miles, de hambre, enfermedades y violencia indiscriminada. Cuando los nazis empezaron a transportar a los judíos restantes a los campos de exterminio, los combatientes de la resistencia se defendieron. Ninguno esperaba sobrevivir.

Edelman, después de la guerra, condenó el sionismo como ideología racista utilizada para justificar el robo de tierras palestinas. Se puso del lado de los palestinos, apoyó su resistencia armada y se reunió frecuentemente con dirigentes palestinos. Atronó contra la apropiación del Holocausto por parte de Israel para justificar su represión del pueblo palestino. Mientras Israel se deleitaba con la mitología del levantamiento del gueto, trataba como un paria al único líder superviviente del levantamiento, que se negó a abandonar Polonia. Edelman comprendió que la lección del Holocausto y del levantamiento del gueto no era que los judíos fueran moralmente superiores o víctimas eternas. La Historia, decía Edelman, pertenece a todos. Los oprimidos, incluidos los palestinos, tenían derecho a luchar por la igualdad, la dignidad y la libertad.

«Ser judío significa estar siempre con los oprimidos y nunca con los opresores», dijo Edelman.

El levantamiento de Varsovia ha inspirado durante mucho tiempo a los palestinos. Representantes de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) solían depositar una corona de flores en la conmemoración anual del levantamiento en Polonia, en el monumento del Gueto de Varsovia.

Cuanta más violencia gasta el colonizador para someter al ocupado, más se transforma en un monstruo. El actual gobierno de Israel está poblado por extremistas judíos, sionistas fanáticos y fanáticos religiosos que están desmantelando la democracia israelí y pidiendo la expulsión o el asesinato al por mayor de los palestinos, incluidos los que viven dentro de Israel.

El filósofo israelí Yeshayahu Leibowitz, a quien Isiah Berlin llamó «la conciencia de Israel», advirtió que si Israel no separaba Iglesia y Estado daría lugar a un rabinato corrupto que deformaría el judaísmo hasta convertirlo en un culto fascista.

«El nacionalismo religioso es a la religión lo que el nacionalsocialismo fue al socialismo», dijo Leibowitz, fallecido en 1994.

Comprendió que la veneración ciega de los militares, especialmente después de la guerra de 1967 que capturó el Sinaí egipcio, Gaza, Cisjordania (incluido Jerusalén Este) y los Altos del Golán sirios, era peligrosa y conduciría a la destrucción final de Israel, junto con cualquier esperanza de democracia.

«Nuestra situación se deteriorará hasta convertirse en la de un segundo Vietnam, en una guerra en constante escalada sin perspectiva de resolución final», advirtió.

Preveía que «los árabes serían los trabajadores y los judíos los administradores, inspectores, funcionarios y policías, principalmente la policía secreta». Un Estado que gobernara a una población hostil de 1,5 a 2 millones de extranjeros se convertiría necesariamente en un Estado de policía secreta, con todo lo que ello implica para la educación, la libertad de expresión y las instituciones democráticas. La corrupción característica de todo régimen colonial también prevalecería en el Estado de Israel. La administración tendría que reprimir la insurgencia árabe, por un lado, y adquirir quislings árabes, por otro. También hay buenas razones para temer que las Fuerzas de Defensa de Israel, que hasta ahora han sido un ejército popular, degenerarían al transformarse en un ejército de ocupación, y sus comandantes, convertidos en gobernadores militares, se parecerían a sus colegas de otras naciones.»

Vio que la ocupación prolongada de los palestinos engendraría inevitablemente «campos de concentración».

«Israel», dijo, «no merecería existir, y no valdrá la pena conservarlo».

La próxima etapa de esta lucha será una campaña masiva de matanzas industriales en Gaza por parte de Israel, que ya ha comenzado. Israel está convencido de que mayores niveles de violencia aplastarán finalmente las aspiraciones palestinas. Israel se equivoca. El terror que Israel inflige es el terror que obtendrá.

Comentario de José Luis Martín Ramos:

Me parece un buen artículo. Hamas ha llevado a los palestinos al riesgo de una masacre, ¿qué esperaban obtener? Es tan increíble el supuesto desconocimiento de los servicios de seguridad israelís como lo que, para mí, es una acción aventurera de Hamas.
El cierre total de la franja de Gaza, con suspensión de suministro de agua, gas y entrada de alimentos es un crimen de guerra, el mayor crimen de guerra, un gran crimen de guerra, masivo, como el que los nazis perpetraron en el asedio del getto de Varsovia. Estoy esperando las inmediatas condenas de Occidente a lo que no es un ejercicio del derecho de defensa sino una respuesta genocida a la acción de Hamas.

Autor: admin

Profesor jubilado. Colaborador de El Viejo Topo y Papeles de relaciones ecosociales.

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