(Página herida) Primeros compases del año: los nuevosviejos temas de siempre (I)

Para John Pilger (1939-2023), in memoriam et ad honorem

Antes de los parados existían los pobres. Estas dos categorías no se solapan, pero es llamativo ver cómo ambas están sometidas al mismo tipo de argumentación. El debate de las leyes sobre los pobres en Inglaterra suscitó argumentos muy similares a los que se utilizan hoy para criticar el asistencialismo: ayudar demasiado a las persona pobres, o a las paradas, les incita a quedarse en su estado. Este paralelismo me ha llevado a querer pasar revista a los discursos de legitimación de la existencia de personas excedentarias en sus sucesivas formas históricas.
Michel Husson (2021)

En la noche del 19 de diciembre de 2023, las fuerzas militares israelíes rodearon el edificio Al-Awda, en el barrio de Al-Remal de la ciudad de Gaza. En el interior del edificio se encontraban cuatro familias, entre ellas la familia Annan, en cuyo honor se conoce popularmente el edificio como «Edificio Annan». La zona de Al-Remal, junto a la costa de Gaza, era una zona de clase media de edificios de apartamentos. Durante los primeros días de la guerra, los israelíes bombardearon cruelmente esta zona residencial, convirtiéndola en escombros. Algunos edificios -como el Edificio Annan- permanecieron intactos y se habían convertido en refugios para familias extensas. Las fuerzas israelíes asaltaron el edificio, separaron a los hombres de las mujeres y los niños y luego mataron a tiros a unos quince de los hombres. Según las Naciones Unidas, a continuación los militares israelíes «presuntamente ordenaron a las mujeres y los niños que se metieran en una habitación, y les dispararon o lanzaron una granada dentro de la habitación, hiriendo al parecer gravemente a algunos de ellos, entre ellos un bebé y un niño.
Vijay Prashad (2023)

Deseémonos un feliz año aunque probablemente no será este ni un buen año, ni un año justo, ni un año de paz, ni un año en igualdad, ni un año de emancipación, ni un año de avances sociales. En la medida de nuestras fuerzas, hagamos lo posible para torcer la situación. Depende (en alguna medida) de nosotros, de nuestra hacer, ser y estar en el mundo.

La primera cita es una excusa para recomendarles un libro de un gran economista marxista francés fallecido en 2021 que ha publicado Sylone en coedición con Viento Sur (¡qué nombre tan hermoso!) en la colección “Mil y un Marxismos” (¡otro acierto nominal!): La estigmatización de los pobres. Eugenismo y darwinismo social (traducción de Javier Garitzelaia). Con palabras de Alain Bihr: “Michel Husson nos ha (re)descubierto la dimensión moralizadora de la economía política que, sin embargo, se enorgullece de ser, o de querer ser, una ciencia dura, objetiva, exenta de toda ideología.” ¡No se lo pierdan! Léanlo y recomiéndelo.

Ya hemos visto estos días de que pie cojea (y chulea) Junts y del bochornoso mando en plaza Congreso que ejercen el Vivales y sus próximos. Ninguna sorpresa. Está en su naturaleza de derecha muy, pero que muy nacionalista (de las críticas y el voto de Podemos hablamos otro día). Pero no haría bien, no obraría como debe obrar un ciudadano con mínima sensibilidad humanista (de izquierdas o no tan de izquierdas), si no cambiara de tema y les hablara en esta primera página herida del año del asunto que a todos nos angustia y preocupa. De ahí la segunda cita. Les hablo de Gaza (¡Gaza en el corazón!), de Palestina. Lo hago con la ayuda de Vijay Prashad [VP], el gran marxista hindú, mejor compañía imposible (Dicho sea entre paréntesis: uno de los intelectuales, un verdadero luchador comprometido, de los que más ha aprendido en estos últimos años).

Naciones Unidas [1], comenta VP, declaró el pasado 20 de diciembre que había «confirmado los asesinatos» que se relatan en la cita, aunque sus funcionarios seguían verificando los detalles y las circunstancias. Un día después de que la ONU anunciara este “crimen de guerra,” las fuerzas armadas israelíes “afirmaron que habían destruido una red de túneles en la Plaza de Palestina, que se encuentra en Al-Remal”. Los portavoces israelíes “afirmaron que esos túneles albergaban el centro de mando y control de Hamás, así como las viviendas de los dirigentes de Hamás Yahya Sinwar e Ismail Haniyeh”.

El ejército israelí bombardeó la zona, alcanzó varios edificios residenciales. El bombardeo dejó tras de sí un enorme cráter. El número de víctimas mortales, observa VP, “es difícil de confirmar porque el sistema sanitario de Gaza se ha visto profundamente dañado por el continuo asalto israelí” (Israel afirma que ya ha desmantelado la red de túneles utilizada por las facciones armadas palestinas, pero la aviación no ha detenido sus bombardeos).

Lo ocurrido el 19 de diciembre en el edificio Annan no es más que un incidente entre muchos, pero es indicativo de la forma en que el Ejército de Israel ha estado operando en Gaza. El número de muertos superaba ya entonces los 20.000 (a día de hoy los 23.000). Un amigo de VP que vive no muy lejos de Al-Remal le dijo que creía “que las matanzas en el norte de Gaza se han acelerado en los últimos días y que los israelíes parecen querer matar a los palestinos que permanecen allí o asustar a todos para que abandonen la zona por completo”. El 23 de diciembre los bombardeos en el norte mataron a 166 personas (las cifras de estos primeros días de 2024 superan también el centenar). En Nochebuena, aviones israelíes sobrevolaron una y otra vez el campo de refugiados de Maghazi (al este de Deir Al-Balah) y el de Bureij (en el centro de la Franja de Gaza), “bombardeando zonas residenciales y matando al menos a cien personas (entre ellas un niño de dos semanas)”. En Navidad mataron al menos a 250 civiles.

Estas cifras -166, 100, 250- son meramente las que el Ministerio de Sanidad puede detectar. No son, no pueden ser cifras exactas. El portavoz del Ministerio, Ashraf al-Qidra, nos recuerda VP, dice que las cifras que obtienen “son sólo las de las muertes confirmadas y que se espera que aumenten a medida que se desentierren más cadáveres de entre los escombros”. Es altamente probable que el número de muertos sea mucho mayor que las cifras citadas, ya de por sí escalofriantes. Es importante recordar que los portavoces israelíes, observa VP, “habían dicho a los palestinos que evacuaran y se refugiaran en el campo de Maghazi (que había sido atacado hace un mes, con al menos cincuenta muertos a manos de los israelíes).”

El 23 de diciembre, The Washington Post publicó un artículo con un titular claro: «Israel ha librado en Gaza una de las guerras más destructivas del siglo». Lo es. El artículo, comenta VP, “se basa en su análisis de datos de satélite, datos de ataques aéreos, evaluaciones de daños de la ONU y entrevistas con trabajadores humanitarios de la ONU sobre el terreno”. La conclusión del Post: «Las pruebas demuestran que Israel ha llevado a cabo su guerra en Gaza a un ritmo y con un nivel de devastación que probablemente supera cualquier conflicto reciente». El Post señalaba también que «el ejército israelí ha llevado a cabo repetidos y generalizados ataques aéreos cerca de hospitales, que se supone que reciben protección especial según las leyes de la guerra».

Los bombardeos de Gaza ha destruido unas 40.000 estructuras (hospitales, escuelas, instituciones, viviendas). ¿Nos imaginamos una destrucción así en el área metropolitana de Barcelona, Valencia, Zaragoza o Madrid por ejemplo? Algunas de las estructuras destruidas habían sido financiadas por el gobierno de Estados Unidos. Ni siquiera esos proyectos se han librado. “Howard Sumka, que fue director de la misión de USAID para Gaza y Cisjordania entre 2006 y 2010, dijo que esta destrucción causa un poco de disonancia cognitiva. El gobierno estadounidense financia un club deportivo, y también financia al ejército israelí (por valor de 3.000 millones de dólares al año) para, bueno, destruir el club. Es un poco Sísifo»

VP cita también a Michael Lynk, relator especial de la ONU sobre los derechos humanos en los territorios palestinos de 2016 a 2022: «La escala de muertes de civiles palestinos en un período tan corto de tiempo parece ser la tasa más alta de víctimas civiles de este tipo en el siglo XXI.» Cada vez que la ONU puede hacer llegar ayuda a Gaza, los bombardeos israelíes de zonas civiles se intensifican y las muertes de civiles aumentan.

El gobierno israelí, es sabido por todos, no ha mostrado ningún remordimiento ante este enorme número de víctimas. Netanyahu visitó las tropas israelíes en Gaza el 25 de diciembre y dijo a sus parlamentarios a su regreso a Tel Aviv: «No vamos a parar. Seguimos luchando y profundizaremos los combates en los próximos días. Y ésta será una batalla larga y no está cerca de terminar».

La destrucción continua, la barbarie sigue omnipresente, la inhumanidad en el puesto de mando, los asesinados y heridos siguen sumándose. Tal vez una comparación pueda ayudarnos a entender-y-sentir mejor lo que está sucediendo. Lo que ha pasado y sigue pasando en Gaza (y en Cisjordania) en estos tres meses últimos (no me olvido, no debemos olvidarnos de la historia anterior, de los 100 años de colonialismo israelí y resistencia palestina de los que nos ha hablado Rashid Khalidi) sería algo así como si en los primeros tres meses de guerra civil española, ¡solo en los tres primeros meses!, las tropas fascistas hubieran asesinado 250.000 personas, el 1% de la población española de aquellos años. Las personas asesinadas en Palestina, muchas de ellas niños y niñas de muy corta edad, superan ese porcentaje a día de hoy. A esa imagen podemos sumar la de Bilbao o Sevilla completamente destruidas, convertidas en escombros. Eso es Gaza, en eso ha convertido Gaza el Estado colonial y criminal de Israel.

PS: Por cierto, ¿no decía, no publicitaba el nacionalismo .Cat que era un movimiento de liberación? ¿Nada qué decir entonces, como “movimiento de emancipación humana”, sobre el genocidio, como los crímenes de guerra del Estado de Israel? ¿Han oído-leído alguna manifestación crítica desde los entornos de reconocidos sionistas como Pilar Rahola, Jodi Pujol, Artur Mas, por ejemplo, o de tantos otros? Silencio, silencio total, cuando no justificación de la barbarie del Estado de Israel.

Notas
1) https://peoplesdispatch.org/2023/12/29/israels-war-crimes/ Otro artículo imprescindible: Ilan Pappé, “A los amigos israelíes” https://www.elviejotopo.com/topoexpress/a-los-amigos-israelies/

Autor: admin

Profesor jubilado. Colaborador de El Viejo Topo y Papeles de relaciones ecosociales.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *