Del profesor y miembro de Espai Marx, José Sarrión Andaluz
Amigos, me imagino que todos lo habréis leído ya hace mucho tiempo, pero este finde, después de depositar en imprenta todos los documentos de mi oposición, y tras un toque de atención de mis cervicales, he decidido tomarme un descanso de un día y medio que he aprovechado para leer Paseos con mi madre, de Pérez Andújar. Lo tenía en la estantería desde hará unos 10 años, y no me había dado por abrirlo hasta este finde.
Tarde, muy tarde he descubierto esta maravilla de libro. Me he acordado mucho de todos vosotros, de la Cataluña que conozco por vuestros testimonios y de la que imagino como telón de fondo de la historia del PSUC y el PCC, de la que retratan Miguel Candel y Salva en su Biografía a dos voces, de la que yo mismo he podido respirar cuando he visitado Santa Coloma de Gramenet o Cornellá.
La novela habla con un cariño enorme, pero sin idealizar, lo que siguiendo al libro podríamos llamar la no-Barcelona, la de la periferia, la de la inmigración obrera, mezclando épocas del pasado con el presente en un encaje perfecto y coherente. La no-Barcelona con acento andaluz, pero también lituano, pakistaní o senegalés, la de los sindicatos, la feria de Abril, las luchas vecinales, la marginalidad, la heroína, la Banda Trapera del Río, los autobuses que no llegan y los bloques y las plazas de hormigón. La de inmigrantes diciéndole a sus hijos “acércate a ese que te enseñe catalán”, para que tuvieran oportunidades en la vida (así lo narra sobre su propio de su padre, granaíno, en el bar). La de los que fueron recortados por Convergència y olvidados por la izquierda modernita y cool.
¡Cuánto lo he disfrutado! Conozco, para mi vergüenza, muy poca literatura catalana. En su momento me metí casi todo Montalbán (cuando la colección de Público), algo de Juan Marsé, Eduardo Mendoza, la poesía de Gil de Biedma y Salvador Espriu y poco más. Como digo, me he acordado mucho de Espai Marx, de todos vosotros.
¡Qué mal entendemos Cataluña la izquierda del resto del país! Nuestra suavidad (a veces incluso simpatía) con el nacionalismo en el fondo no es más que falta de respeto a Cataluña, de falta de interés por su historia real y actual.
He subrayado el libro como si fuera una tesis, os pongo algunos pantallazos que me han fascinado (entre tantos, muchísimos otros).
No conozco Sant Adriá, pero creía ver Santa Coloma o Cornellá, y sobre todo las historias de mis amigos catalanes, sobre todo de los mayores (pero no tanto). Qué lección de belleza literaria, profundidad intelectual, sensibilidad humana y mucha clase (obrera). Un libraco llevaba demasiado tiempo en mi estantería, y que ahora lamento no haber abierto antes. Va a ser verdad que lo urgente se come a lo importante.
Abrazos
JSA