(Página herida) “¿Anhelado cambio de paradigma o más de lo mismo?” (II)

El genocidio de Israel sigue siendo una prueba tangible e impactante de que las capitales occidentales no son los bastiones de la democracia y baluartes contra la barbarie que dicen ser. Los políticos occidentales han sido totalmente cómplices del genocidio, un hecho imposible de ocultar a sus opiniones públicas. La matanza podría haberse detenido en cualquier momento si la administración Biden así lo hubiera querido. Los ciudadanos de a pie han dejado claro que quieren que se ponga fin a la matanza, y por eso Biden tiene que fingir que «trabaja incansablemente» para negociar un alto el fuego, que podría imponer cuando quisiera. Israel depende totalmente de la generosidad militar, diplomática y financiera de EEUU, como demuestran las 50.000 toneladas de armas que la administración Biden ha enviado a Israel desde el pasado mes de octubre.
Pero lo cierto es que la política occidental no responde en absoluto a las demandas populares. Los últimos vestigios de responsabilidad democrática fueron desmantelados hace muchos años cuando los sistemas políticos occidentales fueron completamente capturados por poderosas corporaciones mundiales.
Jonathan Cook (septiembre de 2024)

La destrucción, la muerte, el genocidio y la inhumanidad siguen en el puesto de mando en Gaza, en Cisjordania. Con las responsabilidades y complicidades que denuncia Jonathan Cook en la cita inicial.

Una aproximación a las dimensiones del horror (https://mondoweiss.net/2024/, 9 de septiembre de 2024):
40.988 + muertos y al menos 94.825 heridos en Gaza. Se han identificado las identidades de 32.280 muertos, incluidos 10.627 niños y 5.956 mujeres, que representan el 60% de las víctimas, y 2.770 ancianos hasta el 6 de agosto de 2024. Se calcula que hay unos 10.000 más bajo los escombros.
Más de 692 palestinos han sido asesinados en Cisjordania ocupada, incluido Jerusalén Oriental. Entre ellos hay 146 niños.
Fuerzas israelíes mataron el viernes pasado en Beita a la activista solidaria turco-estadounidense Aysenur Ezgi Eygi.
La relatora especial de la ONU para Palestina, Francesca Albanese, una voz que habla siempre con claridad y honestidad, advierte de que el ataque israelí en Gaza «podría acabar exterminando a casi toda la población» en los próximos años, y llama la atención, con razón alarmada, contra la extensión de la «violencia genocida» a Cisjordania.
Uno de los últimos ataques militares israelíes se concentró en los campos de refugiados adyacentes a las tres ciudades del norte de Cisjordania. Durante casi dos semanas, las tropas destruyeron gran parte de las infraestructuras de los campos y las ciudades, arrasando escaparates, destrozando calles y desenterrando conducciones de electricidad y agua. Las fuerzas israelíes mataron a 39 palestinos, entre ellos 11 menores de 18 años.
(Sugerencia de lectura: la “Carta abierta de médicos y enfermeras tras una visita a Gazahttps://popularresistance.org/open-letter-from-us-physicians-and-nurses-after-visit-to-gaza/.)

Otra información (The Cradle, 22 de agosto de 2024), que apunta directamente a la complicidad (ocultada) de nuestro gobierno, que también debería avergonzarnos: “El diario libanés Al-Akhbar informó que los radares españoles y franceses instalados en el sur del Líbano por la Fuerza Provisional de las Naciones Unidas para El Líbano (FPNUL) están siendo utilizados por el ejército israelí para atacar al Movimiento de Resistencia Islámica de El Líbano (Hezbolá)”. El Ejército español instaló un radar en la llanura de Blat, provincia de Marjayun, sur de El Líbano, a petición de Israel. Vigila las granjas ocupadas de Shebaa y las colinas de Kfar Shuba en la frontera libanesa.
No desesperemos, en pie de paz y resistencia. Sigamos con Palestina en el corazón. Pensemos y apoyemos iniciativas para nuevas movilizaciones. ¡No pasarán, no pasarán!

Cojo el hilo de la página. Tres previas:
La primera: un ejemplo, más bien una demostración, de lo difícil que es envejecer con sensatez y prudencia. De una entrevista a Lluís Llach, el actual presidente de la ANC [1]: “Parafascista o pseudofascista [Llach habla de Salvador Illa, el actual presidente de la Generalitat]. Si puse fascista me sabe mal, no era necesario. Ha ido a manifestaciones pseudofascistas. Dice Bajo Llobregat y que el 155 tenía que aplicarse antes. Para mí es un parafascista.” Recojo un nudo del “argumento” llachista: X dice Bajo Llobregat (hablando en castellano) por Baix Llobregat, ergo: ¡X es parafascista! (¿Valdría entonces: “LL dice Saragossa, hablando en catalán, por Zaragoza; ergo ¡LL es parafascista!?)
Y hay más. Preguntado el pasado mates en RAC-1 por si también un partido como Aliança Catalana (extremísima derecha xenófoba secesionista .Cat) tenía las puertas abiertas a la manifestación del 11S, el presidente de ANC afirmó que todos los independentistas que quisieran acudir serían bienvenidos y no serían juzgados. (ANC matizó las declaraciones de su presidente ante el alud de críticas recibidas).

La segunda: mi “intuición política” (no siempre equivocada) me hace pensar que si los éxitos deportivos acompañan, el Barça y sus alrededores se convertirán de nuevo en uno de los buques insignias del nacional-secesionismo (Matiz innecesario: ser culé no implica ser secesionista, tengo varios ejemplos de ello en mi familia, pero es casi ontológicamente imposible ser secesionista sin ser culé, una conditio sine qua non). Recuerden el partido secesionista que se inventó, en sus momentos de mayor gloria, el actual presidente del Barça. Es por ello oportuno ver en qué condiciones laborales se ha construido el nuevo Camp Nou, un ejemplo de manual de la política económica antiobrera del sector “dinámico, muy moderno y modernizador” de la burguesía catalana.
El titular de la noticia aparecida en El Periódico a principios de julio [1]: Expulsión masiva de obreros rumanos de la empresa investigada en el Camp Nou: “Nos dan 300 euros para volver a casa”.
Decenas de trabajadores rumanos empleados por una subcontrata participante de las obras del Camp Nou han sido cesados y conminados a volver a Rumanía. Eurobau SRL, la empresa que les había traído desde el este de Europa para trabajar en la reforma del estadio, les ha abonado 300 euros para que se costeen el viaje de vueltay a su país, después de echarles del hotel en el que hasta ahora residían. Un día después de que se publicaran las denuncias de trabajadores a la empresa por impagos y coacciones, la subcontrata del Camp Nou, investigada por Inspecció de Treball, les comunicó que sus servicios ya no eran requeridos. “Eurobau es una mafia, muy mal Limak, el Camp Nou… ha sido todo un timo”, gritaba Ionut Constatin, un obrero implicado. Los 300 euros que han recibido cubren menos de una semana del sueldo que les prometieron cuando les ofrecieron el trabajo en su país, en Rumanía.

La tercera: víctimas de abusos sexuales han acusado al Parlamento de Cataluña de llevar a cabo un acto de «violencia institucional» y «retraumatizar» a las víctimas con la concesión de la Medalla de Oro en la Abadía benedictina de Montserrat (la mesa del Parlamento –PSC, ERC, Junts- lo acordó por unanimidad). Con palabras de Enric Soler, víctima de abusos por parte de un miembro de la Abadía: «La Abadía puede haber hecho muchas cosas, pero una de las que también ha hecho es ser la zona cero de la crisis de la pederastia clerical en el país”. La asociación de víctimas anunció una protesta con una cacerolada a las puertas del Parlamento el 10 de septiembre. Así lo han hecho, no ha habido rectificación. El Abad recogió la medalla ese martes sin mencionar las víctimas de la pederastia. Hizo una alusión genérica: “a lo largo del mil años, también se cometen errores”.
Para Soler, la concesión de esta medalla supone «premiar conductas profundamente peligrosas para el bienestar de la infancia» y envía el mensaje a las instituciones de que si son poderosas y con buenos contactos políticos «pueden hacer lo que les dé la gana». Sostiene Soler que en Cataluña hay una «dictadura nacionalcatólica independentista catalanista» en la que se mantiene el hermanamiento con el poder eclesiástico (como se pudo observar, por ejemplo, el 1º de Octubre de 2017). Soler añadió que las víctimas «molestan» porque cuestionan el statu quo. El objetivo institucional es «borrarlas de la historia».

Les comenté en la anterior página herida el primer texto del poeta, novelista, ensayista y técnico de Hacienda Ricardo Rodríguez [RR]. Vayamos ahora el segundo, escrito pocos días después (hacia el 20 de agosto).
Escucho justificaciones cada día más irritantemente estúpidas de parte de quienes lo han suscrito”, de la parte teóricamente no nacionalista del acuerdo, matiza RR (es decir, del PSC). Hay dos que se llevan la palma en su opinión.
La primera: “cuando se recuerda que fue Aznar quien inició el proceso de desmantelamiento fiscal del Estado tras sus negociaciones con Pujol en 1996”. Cierto, observa RR. “Ello desenmascara la hipocresía y la inconsecuencia del PP (a lo que habría que añadir que, hasta hace bien poquito, el PSOE rechazaba de plano la extensión de cualquier sistema de cupo a Cataluña). Pero ¿qué se quiere decir con ello en realidad? ¿Se sugiere que lo que hizo Aznar está bien y que hay que profundizar en el camino por él abierto? ¿Es ahora Aznar la referencia de la política a realizar por un gobierno progresista?”

La segunda: el reproche a gobiernos regionales del PP por reducir impuestos a los ricos y pedir al mismo tiempo más recursos al Estado. Cierto también, admite RR. “Pero se omiten dos detalles relevantes. Por una parte, que si los gobiernos regionales pueden reducir impuestos patrimoniales y de renta a los más ricos es casualmente por la descentralización fiscal llevada a cabo hasta la fecha en particular la descentralización de competencias normativas”. ¿Y se pretende superar esa situación con una descentralización mayor? Para RR es como si alguien quisiera curar una afección de pulmón fumándose cuatro cajas de cigarrillos al día.

Por otra parte, añade, “si se está pensando en la señora Ayuso, es de advertir que, en caso de que el modelo de financiación pactado con ERC para Cataluña se extendiera a toda España, el gobierno catalán pasaría a gestionar unos 53.000 millones de euros al año, y el de Madrid más de 120.000 millones”. Ayuso dispondría de una cantidad equivalente a casi cinco veces su actual presupuesto según cifras de 2023. Lo que, en opinión de RR que es muy fácil compartir, “le proporcionaría la ocasión de reducir muchísimo más los impuestos a los ricos [lo que viene haciendo], y además sin apenas coste político porque el deterioro de los servicios públicos se trasladaría principalmente a las regiones de menos recursos diferentes de Madrid. Podría «externalizar» el coste social de su política.”

Por debajo de la retórica de las críticas de Ayuso al acuerdo, a tono con su permanente campaña contra el gobierno de Pedro Sánchez, señala RR, “si uno se atiene a los actos y sigue las opiniones de sus mentores en materia económica, descubrirá que son tan partidarios de la autonomía fiscal como los nacionalistas catalanes”. De hecho, nos recuerda con razón, “el recurso de la Comunidad de Madrid y de la Generalitat de Cataluña contra la nueva normativa de vivienda se basó igualmente en la defensa de las competencias autonómicas. Podía habérselo llevado el mismo abogado”.

Para RR, la retórica y la escenificación de banderías continúa ocultando la discusión del fondo. “Y ahora nos encontramos con que a todo un país se le quiere imponer una nueva organización territorial del Estado y una nueva distribución de recursos, sin dar la oportunidad de discutirlo, que han sido negociadas con una de las minorías nacionalistas de una comunidad autónoma. ¡Esto sí que es violentar el derecho democrático a decidir, caramba!”

Existen en todo caso hechos gratificantes, en opinión, que también comparto, de RR. Entre ellos “el excelente artículo criticando el acuerdo publicado en elDiario.es de Carlos Martín Urriza, director del gabinete económico de CCOO y responsable de economía de Sumar, la posición también abiertamente crítica del coordinador de IU de Andalucía y la crítica, aunque bastante más tibia, de Antonio Maíllo. Temo, en cambio, que ninguna de ellas vaya a tener consecuencia práctica alguna”. Yo también me lo temo.

Hasta aquí RR. Un añadido, que completa el cuadro, de un artículo reciente de Juan Francisco Martín Seco [3]:
En este texto, señala JFMS, se centrará principalmente en señalar dos sofismas que se esconden en ese eslogan tan repetido por los independentistas, que cuenta con el atractivo de la simplicidad, pero que esconde grandes mentiras: «Los impuestos pagados por los catalanes deben quedarse en Cataluña». Me centro aquí en el segundo sofisma.

El sofisma es suponer que los ingresos que se efectúan en la Hacienda Pública en Cataluña pertenecen a los catalanes. “En nuestro sistema fiscal, las sociedades y empresas asumen un papel relevante en la recaudación de los tributos. En un porcentaje notable son intermediarios entre Hacienda y los contribuyentes a la hora de recaudar los impuestos.

En el IVA, en los impuestos especiales y en algún gravamen más, el sujeto pasivo no tiene por qué coincidir con el contribuyente. Es cada empresa la obligada a ingresar en Hacienda lo recaudado en su actividad, en toda España [el énfasis es mío], por estos impuestos. Ello lleva a que muchos gravámenes (por ejemplo, el IVA) soportados por un ciudadano se terminen ingresando en provincias muy distintas de su residencia.”

Hay que resaltar, nos recuerda con razón JFMS, la relevancia que por ese motivo, también por otros, han adquirido siempre Madrid y Barcelona, ya que han acumulado el asentamiento de las principales sociedades. JFMS ignora cuáles son los porcentajes de recaudación actuales, “pero sean cuales sean, es fácil imaginar en qué quedaría convertida la Agencia Tributaria, y la hacienda pública, si ese sistema tan federal y tan solidario del que hablan los independentistas y el Gobierno se aplicase con carácter general, o al menos a estas dos comunidades”. A pesar de la marcha de empresas, JFMS cree que “el porcentaje de Cataluña sobre el total nacional debe de ser elevado y muchas sociedades importantes permanecerán en esta comunidad teniendo que ingresar en ella, el IVA y los impuestos especiales recaudados en otras muchas partes de España”.[la última cursiva es también mía]

Está claro para JFMS que el pacto firmado por Sánchez y ERC va mucho más allá de que los impuestos de los catalanes se queden en Cataluña (en realidad, matiza, en la Generalitat). Se pretende, en su opinión, que buena parte de los tributos de otros españoles vayan a la administración autonómica catalana. Sugiere una inversión del eslogan: “del España nos roba a pretendemos robar a los otros españoles”.

PS1. Fuera de tema: Edmundo González Urrutia, político profesional de la extrema ultraderecha venezolana con un pasado político más que turbulento, ha sido descrito como un héroe por Pedro Sánchez. ¿Qué tipo de héroe es González Urrutia? ¿Qué cabe pensar del encuentro de Sánchez y González Urrutia en La Moncloa? ¿De verdad que cabe hablar de Sánchez como un dirigente de izquierdas que preside un gobierno de izquierdas?

PS2. Fiel a su historia y a sus íntimas relaciones con la “oposición” venezolana, el PNV hizo de PNV y votó el miércoles 11 a favor de la moción del PP (considerar a González Urrutia presidente electo de Venezuela), junto con Vox, UPN y Coalición canaria. Lo sabido y a veces olvidado: cuenten lo que cuenten, hagan ver lo que hagan ver, los del PNV son muy de derechas y suelen coincidir, desde siempre, en temas de política exterior con los deseos y órdenes del hegemón. Apuestan ahora por un Guaidó II, por hacer de nuevo el ridículo.

Notas.
1) https://www.elperiodico.com/es/politica/20240909/luis-llach-anc-illa-fascista-diada-entrevista-107790292)
2) https://www.eltriangle.eu/es/2024/07/23/victimas-de-abusos-acusan-al-parlament-de-violencia-institucional-por-la-medalla-de-oro-a-la-abadia-de-montserrat/.
3) https://theobjective.com/elsubjetivo/opinion/2024-09-03/el-cupo-catalan-y-los-sindicatos/.

Autor: admin

Profesor jubilado. Colaborador de El Viejo Topo y Papeles de relaciones ecosociales.

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