Del compañero y miembro de Espai Marx, Carlos Valmaseda.
1. Más misiles.
2. Entrevista a Vijay Prashad sobre Cuba.
3. Una ruleta rusa con misiles.
4. Hace falta una civilización para construir una tostadora.
5. Wolfgang Streeck apoya al BSW.
6. Geopolítica mundial a partir de una relectura de Arrighi.
7. Un país empapado en sangre.
8. Resumen de la guerra en Palestina, 16 de septiembre.
9. Collective.
1. Más misiles.
Rafael Poch publica en su blog este artículo de un analista de inteligencia experto en Rusia sobre el efecto real que podrían tener los misiles en profundidad en Rusia. El título lo deja claro: no hay bastantes.
No hay suficientes misiles de largo alcance en Occidente para cambiar las cosas en Ucrania (Pero dejar que Kiev ataque profundamente a Rusia podría llevarnos directamente a la guerra)
Nuevo artículo del ex director de análisis de Rusia de la CIA George Beebe, sobre la loca espiral occidental en Ucrania.
Autor: George Beebe (*)
Rusia y Occidente se están quedando rápidamente sin margen de maniobra para evitar una colisión militar frontal.
A raíz de los informes de que Estados Unidos y el Reino Unido están a punto de aprobar el uso de misiles occidentales para atacar en el interior de Rusia, el presidente ruso Putin hizo ayer sus comentarios más agudos hasta la fecha al afirmar que la medida «cambiaría la naturaleza misma del conflicto» y significaría que la OTAN y Rusia estaban «en guerra». Advirtió que Rusia tomaría «las decisiones apropiadas».
En respuesta, el Primer Ministro del Reino Unido, Keir Starmer, declaró: «Rusia empezó este conflicto. Rusia invadió ilegalmente Ucrania. Rusia puede poner fin a este conflicto de inmediato. Ucrania tiene derecho a la autodefensa».
La lógica militar para poner a prueba la determinación de Rusia en este asunto no está clara. Hay pocas razones para creer que el uso de misiles de crucero lanzados desde el aire aumentará significativamente las posibilidades de Ucrania de ganar lo que se ha convertido en una guerra de desgaste, en la que los rusos tienen enormes ventajas sobre Ucrania en población y fabricación militar. Los rusos están desgastando la capacidad de los ucranianos para poner en combate fuerzas bien entrenadas y equipadas, y los misiles de crucero lanzados desde el aire no cambiarán eso.
En segundo lugar, los rusos pueden adaptarse a las capacidades de ataque ucranianas de mayor alcance, pues ya se han adaptado al suministro de artillería HIMARS y misiles lanzados desde tierra ATACMS. Han trasladado depósitos de suministros, por ejemplo, y se han vuelto más eficaces en el uso de contramedidas de guerra electrónica para neutralizar el armamento occidental avanzado.
En tercer lugar, para tener un impacto real sobre la capacidad de Ucrania de dañar el territorio ruso, Occidente tendría que suministrar grandes cantidades de misiles de muy largo alcance, mucho más que las pequeñas cantidades de modelos de alcance básico que, según parece, se están considerando. Pero Occidente tiene una capacidad limitada para suministrar tales cantidades, y su suministro provocaría casi inevitablemente represalias rusas directas.
La lógica política que subyace a la autorización de ataques profundos contra Rusia tampoco está clara. Hay pocos motivos para ser optimistas respecto a que tales ataques puedan presionar a Putin para que ponga fin a la guerra o le lleven a la mesa de negociaciones, pero hay buenas razones para temer que amplifiquen sus afirmaciones de que Rusia está luchando contra la OTAN y no contra el pueblo ucraniano. Hay muchos ejemplos en la historia de campañas de bombardeos a gran escala que han galvanizado la resistencia pública, y hasta ahora ha sido así con los propios ataques de Rusia contra Ucrania, que han avivado el patriotismo ucraniano y las actitudes antirrusas.
Otra posible consecuencia imprevista es que la creciente letalidad del apoyo militar occidental endurecerá las exigencias rusas en cualquier mesa de negociación futura. Cuanto más demuestre Occidente que está dispuesto a utilizar a Ucrania para golpear a Rusia, más insistirán los rusos en una amplia desmilitarización ucraniana como condición para llegar a un acuerdo.
Los riesgos, por otra parte, son bastante significativos en comparación con las escasas recompensas. El mayor peligro es que Rusia se sienta obligada a «restaurar la disuasión», a demostrar a Occidente que no puede aumentar sin cesar la letalidad y el alcance de las armas que proporciona a Ucrania sin alguna respuesta directa de Rusia. Putin se verá presionado en su propio país para trazar una línea dura con algún golpe claro sobre un objetivo occidental, no sea que Occidente siga profundizando su implicación hasta que a Rusia le queden pocas opciones aparte de una guerra a gran escala con la OTAN, algo que Putin claramente quiere evitar.
¿Qué «medidas apropiadas» podría tomar Putin? Es muy poco probable que Rusia reaccione inmediatamente con una escalada nuclear. En su lugar, podría aumentar enormemente sus actuales actos de sabotaje en Europa (que hasta ahora han sido más bien disparos de advertencia que grandes ataques); proporcionar misiles e inteligencia por satélite a Hezbolá o a los huzíes; o, si siente la necesidad de ir más lejos, atacar satélites occidentales, que son clave para apuntar y guiar los ataques ucranianos.
Cualquiera de estas acciones podría causar graves daños a Occidente y provocar respuestas occidentales que impulsarían aún más un ciclo extremadamente peligroso de escalada mutua, cuyo final no se puede prever.
Sólo Putin sabe dónde podría trazar una línea dura. Pero dados los peligros de una guerra directa entre las mayores potencias nucleares del mundo, es bastante arriesgado que sigamos presionando para descubrir dónde podría estar esa línea.
Rusia no puede ganar esta guerra incondicionalmente. No puede conquistar, ocupar y gobernar todo el vasto territorio ucraniano, lo que requeriría una fuerza invasora y ocupante varias veces superior al tamaño del ejército ruso actual. Pero puede destrozar Ucrania, dejándola en tal estado de disfunción que no pueda reconstruirse ni aliarse con nadie.
No redunda en interés de Occidente ni de Ucrania dificultar el logro de un acuerdo que preserve la independencia de Ucrania y ofrezca oportunidades para un futuro próspero.
Lo que Ucrania necesita desesperadamente en estos momentos no son armas de largo alcance. Es un plan viable para lograr un final negociado de esta guerra que dé a Ucrania una oportunidad realista de reconstruirse y prosperar.
(*) George Beebe pasó más de dos décadas en el gobierno como analista de inteligencia, diplomático y asesor político, incluyendo como director del análisis de Rusia de la CIA y como asesor de personal en asuntos de Rusia para el vicepresidente Cheney.
(Publicado en: George Beebe – Not enough long range missiles to make a difference for Ukraine – Brave New Europe )
2. Entrevista a Vijay Prashad sobre Cuba
En El Salto han entrevistado a Prashad -y han escrito mal su nombre en el titular- con motivo de la publicación de su último libro en colaboración con Chomsky: On Cuba.
Vijay Prashad: “Cuba nos enseña que gastar dinero en sanidad y educación es mejor que gastarlo en la guerra”
El historiador, editor y periodista indio Vijay Prahsad escribe en colaboración con Noam Chomsky el libro ‘Sobre Cuba’, un intento de recordar a las generaciones más jóvenes las conquistas del proceso revolucionario cubano, que comenzó hace 70 años.
Alejandro Pedregal @AlejoPedregal 16 sep 2024
https://www.elsaltodiario.com/
El nuevo libro de Noam Chomsky y Vijay Prashad arranca con una visita a Silvio Rodríguez para entregarle el anterior. “Fui a darle el libro que habíamos hecho Chomsky y yo, La retirada, que había salido en español con Capitán Swing”, comenta Vijay. “Me dijo que era un gran admirador de Chomsky y me dio un libro voluminoso en el que había reunido materiales y escrito sobre la música cubana. Cuando le di ese libro a Noam, se puso muy contento”.
Empezaron entonces a hablar de Cuba y “la sugerencia de hacer el libro surgió espontáneamente a partir de esa conversación”. Grabaron entonces varias horas de diálogo, a partir del cual elaboraron un par de manuscritos, y surgió Sobre Cuba: 70 años de Revolución y lucha, que ahora publica también Capitán Swing con traducción de Lidia Pelayo Alonso, prólogo del presidente de la República de Cuba, Miguel Díaz-Canel, e introducción de Manolo de los Santos, director ejecutivo de The People’s Forum e investigador del Instituto Tricontinental de Investigación Social, que dirige el propio Vijay. Estados Unidos está furioso porque Cuba es “desobediente”, porque su ejemplo sería “contagioso” en todo el mundo. Y eso es cierto. Cuba es desobediente.
Sobre Cuba ofrece un análisis ágil pero profundo sobre la historia política de la Cuba revolucionaria desde la década de 1950. En su forma, el libro es fiel a la conversación íntima entre estos dos intelectuales. En ella se explora tanto el impacto de la Revolución Cubana internacionalmente como el del bloqueo estadounidense sobre la isla. Chomsky y Prashad destacan así, frente a los desafíos económicos impuestos por el Goliath del norte, la relevancia de los esfuerzos de Cuba para avanzar en las reformas socialistas y en su solidaridad internacionalista por medio de una historia de misiones médicas y militares en el Sur Global. El libro ofrece un debate equilibrado y comprometido sobre la complejidad de un panorama político y económico, arrojando lecciones significativas para todo proyecto socialista. De todo ello, y con motivo de su publicación en español, hablamos con Vijay.
El subtítulo del libro subraya los 70 años del proceso revolucionario, en lugar de centrarse en los 65 transcurridos desde su triunfo. ¿Por qué queríais destacar esto?
El proceso revolucionario se remonta mucho tiempo atrás, incluso antes del Asalto al Moncada el 26 de julio de 1953. Con los 70 años queríamos indicar al menos la situación en Cuba desde esa fecha. Las revoluciones son un proceso, no un acontecimiento. El proceso no tiene un punto de partida fijo. Podemos señalar la Moncada, como dije, pero también al momento en el que el Granma tocó tierra en Cuba el 2 de diciembre de 1956.
A lo largo del libro exponéis toda una serie de argumentos contra el bloqueo de Estados Unidos a Cuba. ¿Cuáles han sido sus consecuencias más significativas? ¿Qué podría y debería hacerse al respecto en un futuro próximo?
El bloqueo, que dura desde hace ya más de seis décadas, es ilegal y cruel. Impide a una pequeña nación insular realizar libremente actividades comerciales básicas con otros países. Las sanciones a terceros impiden que empresas que no operan en Estados Unidos envíen y reciban fácilmente mercancías hacia y desde Cuba. Las compañías navieras no atracan en aguas cubanas y se niega el acceso a Cuba a productos básicos. Se trata de una situación muy dura que no debe ser acatada como normal. Cada año, la mayoría del mundo vota para poner fin a este bloqueo y debe ponerse fin ya.
Con el fallecimiento de Fidel Castro y el cambio de época, ¿a qué retos y oportunidades se enfrenta Cuba para su futuro?
Fidel Castro era realmente un hombre extraordinario. Me reuní con él varias veces y me bañé en su optimismo e inteligencia. Durante su liderazgo, preparó al país para estos retos. Sobre todo por medio de su Batalla de Ideas. Los actuales dirigentes de Cuba son herederos de su ejemplo. Por supuesto, es difícil seguir los pasos de alguien como Fidel. Pero Fidel no es solo una persona. Es todos los cubanos. Y también nosotros.
Mientras Estados Unidos continúa con su injerencia geopolítica en América Latina, ¿cómo ves el papel de Cuba en la región? ¿Puede mantener sus ideales revolucionarios frente a la creciente presión para imponer modelos neoliberales y servir a otros proyectos antiimperialistas asediados (Venezuela, por ejemplo) para resistir las políticas de cambio de régimen?
La situación en toda América Latina es complicada. La base social del radicalismo se ha visto socavada por la precariedad laboral, la inflación y la falta de un proyecto político de izquierdas vibrante. El ascenso de una extrema derecha de tipo especial, desde Milei a Bolsonaro, ha hecho temblar la posibilidad de un futuro socialista o incluso progresista. Cuba vive en ese contexto. Tiene que negociar ese equilibrio de fuerzas. El ataque a Venezuela y otros países del ALBA-TCP amenaza seriamente a la Revolución Cubana. Cuba puede hacer su parte, pero no puede hacerlo todo. Es importante que fortalezcamos la solidaridad con Cuba en todo el mundo y construyamos las bases de la soberanía en América Latina frente al imperialismo estadounidense.
Los principales medios de comunicación suelen presentar a Cuba de forma unidimensional. ¿Cómo tergiversan la realidad política de Cuba?
Estados Unidos está furioso porque Cuba es “desobediente”, porque su ejemplo sería “contagioso” en todo el mundo. Y eso es cierto. Cuba es desobediente. Quiere establecer su soberanía y ese ejemplo es contagioso. Es cierto. Para impedirlo, EE UU argumenta que Cuba es un país totalitario, lo cual le resulta conveniente. Así no tiene que enfrentarse a los hechos. Los medios corporativos lo repiten. Son taquígrafos del gobierno de Estados Unidos. Para ellos no importan los hechos ni el contexto. Y si no hay contexto, no hay nada. Es una vergüenza para el conocimiento humano.
¿Cómo valoras el impacto internacional de la Revolución Cubana en el contexto actual, especialmente en el Sur Global, donde la solidaridad cubana ha sido históricamente tan activa?
Ya hay varias generaciones de las que vivieron 1959 y su impacto que se nos han ido. El inmenso logro de la Revolución Cubana no es tan claro para los más jóvenes. Esperemos que un libro como Sobre Cuba ayude a la gente a comprender tanto el gran avance que supuso para el pueblo cubano expulsar a Estados Unidos y establecer su soberanía, como la importancia de esa lucha por mantener la Revolución. Nuestro deseo es que este libro revitalice de alguna manera la significación de ese espíritu de solidaridad.
La Revolución Cubana siempre ha sido alabada por su internacionalismo, y recientemente se ha podido ver durante la crisis del covid-19. ¿Cómo ves el papel del internacionalismo cubano en el fomento de la solidaridad mundial?
Estados Unidos dice que Cuba es un Estado patrocinador del terrorismo. En realidad es un Estado patrocinador de la salud. Eso está claro para todo el mundo. Cuba fue el único país que intervino militarmente en África para impulsar la liberación nacional y luego no buscó nada a cambio. Así se expresó, casi textualmente, el propio Nelson Mandela. Así es como el mundo ve a Cuba. Estados Unidos está desubicado y tiene que poner fin al bloqueo.
El inmenso logro de la Revolución Cubana no es tan claro para los más jóvenes. Esperemos que este libro ayude a la gente a comprender tanto el gran avance que supuso para el pueblo cubano expulsar a Estados Unidos y establecer su soberanía
Describís a Cuba como un modelo socialista para el resto del mundo, y muy especialmente para el Sur Global. ¿Cuáles son las principales lecciones que otras naciones pueden aprender de la experiencia cubana con el socialismo? ¿Cuáles son las perspectivas de su desarrollo? ¿Qué ideas puede ofrecer en la actualidad, en particular para resistir la peligrosa letalidad de un imperio en declive (como estamos presenciando en Palestina)?
La mejor manera de entender a Cuba es compararla con Haití, que tuvo una historia atormentada y una contrarrevolución en 1957. Si Cuba hubiera seguido el camino de Haití, la situación del pueblo cubano sería infinitamente peor que la de su isla vecina. Cuba mantiene su dignidad y lucha por su soberanía, mientras Haití lucha por sobrevivir. Ese es el logro. Cuba nos enseña que gastar dinero en sanidad y educación es mejor que gastarlo en la guerra. Estados Unidos gasta 1,53 billones de dólares en su maquinaria bélica. Ojalá ese dinero se gastara en infraestructuras, en educación, en sanidad, en trabajadores sociales. Pero no. Una economía de guerra es mucho más fea que una economía de paz.
3. Una ruleta rusa con misiles
La visión de Bhadrakumar sobre ese peligroso juego entre Rusia y Occidente sobre el lanzamiento de misiles a Rusia. No aporta grandes novedades en el análisis a lo que ya hemos visto por aquí. Quizá, la intención de Biden de dejar marcada una ruta de guerra permanente con Rusia más allá de su mandato. https://www.indianpunchline.
Publicado el 16 de septiembre de 2024 por M. K. BHADRAKUMAR
La guerra de Ucrania se convierte en una ruleta rusa
El Primer Ministro británico, Keir Starmer, se reunió el viernes con el Presidente estadounidense, Joe Biden, en la Casa Blanca, con la cuestión del uso de misiles de largo alcance por parte de Ucrania para golpear en el interior de Rusia en su agenda de conversación. Pero no hubo anuncios ni rueda de prensa conjunta.
Starmer declaró posteriormente a los medios de comunicación que las conversaciones habían sido «productivas», pero que se habían centrado en la «estrategia» más que en una «medida o táctica concreta». No señaló ninguna decisión sobre permitir a Kiev disparar misiles de largo alcance contra Rusia.
Starmer dijo que no se había tomado ninguna decisión definitiva sobre los misiles Storm Shadow y dio a entender que podría haber más novedades en la reunión de la Asamblea General de la ONU a finales de este mes. «Obviamente, retomaremos el tema en la AGNU dentro de unos días con un grupo más amplio de personas», declaró.
Una de las razones de este secretismo extremo es que Estados Unidos y el Reino Unido son muy conscientes de la advertencia explícita del presidente ruso Vladimir Putin el jueves de que cualquier uso de misiles occidentales de largo alcance para atacar a Rusia «significará que los países de la OTAN, Estados Unidos y los países europeos son partes en la guerra de Ucrania. Esto significará su implicación directa en el conflicto, y cambiará claramente la esencia misma, la naturaleza misma del conflicto de forma dramática. «
Putin añadió con palabras mesuradas: «Esto significará que los países de la OTAN -Estados Unidos y los países europeos- están en guerra con Rusia. Y si este es el caso, entonces, teniendo en cuenta el cambio en la esencia del conflicto, tomaremos las decisiones apropiadas en respuesta a las amenazas que se nos plantearán.»
Es cierto que Putin ya ha hecho advertencias similares antes, pero no las cumplió ni siquiera cuando Ucrania utilizó impunemente armamento occidental para invadir Rusia recientemente. Tanto es así que Biden se mostró claramente desdeñoso ante la última advertencia del Kremlin, diciendo: «No pienso mucho en Vladimir Putin».
Por su parte, Moscú estima que, aunque no se ha anunciado ninguna decisión oficial al respecto, ésta ya ha sido tomada y comunicada a Kiev, y que Moscú tendría que responder con acciones propias.
El viceministro de Asuntos Exteriores, Serguéi Ryabkov, la persona de contacto de Moscú en la vía diplomática, declaró el sábado: «La decisión está tomada, se ha dado carta blanca y todas las indulgencias (a Kiev), así que nosotros [Rusia] estamos preparados para todo. Y reaccionaremos de una manera que no será agradable».
El ex presidente ruso Dmitri Medvédev, que ahora ocupa el cargo de vicepresidente del Consejo de Seguridad del país, fue un paso más allá al afirmar que Occidente está poniendo a prueba la paciencia de Rusia, pero que ésta no es ilimitada. Dijo que la invasión de Ucrania ya daba a Rusia motivos formales para utilizar su arsenal nuclear.
Medvédev advirtió de que, al final, Moscú podría recurrir a las armas nucleares o utilizar algunas de sus novedosas armas no nucleares, pero aún mortíferas, para un ataque a gran escala. «Y eso sería todo. Una mancha gigante, gris y derretida en lugar de ‘la madre de las ciudades rusas'», escribió en la aplicación de mensajería Telegram, refiriéndose a Kiev.
Putin, en su comentario del jueves, rechazó una vez más el sofisma angloamericano de que es Ucrania la que utilizará misiles occidentales de largo alcance y no la OTAN. Señaló que el ejército ucraniano «no es capaz de utilizar sistemas de largo alcance de alta precisión de última generación suministrados por Occidente. No pueden hacerlo. Estas armas son imposibles de emplear sin datos de inteligencia procedentes de satélites de los que Ucrania no dispone. Esto sólo puede hacerse utilizando los satélites de la Unión Europea, o los satélites estadounidenses -en general, los satélites de la OTAN…
«Lo más importante, el punto clave incluso – es que sólo el personal militar de la OTAN puede asignar misiones de vuelo a estos sistemas de misiles. Los militares ucranianos no pueden hacerlo. Por lo tanto, no se trata de permitir o no al régimen ucraniano que ataque a Rusia con estas armas. Se trata de decidir si los países de la OTAN se implican directamente en el conflicto militar o no».
Curiosamente, ni Washington ni Londres han refutado hasta ahora la explicación de Putin y, curiosamente, se ha suprimido por completo de los informes de la prensa británica, temiendo quizás que la opinión pública se oponga a una participación directa del Reino Unido en una guerra contra Rusia en un papel de combate .
Moscú prevé que la estratagema de Estados Unidos y el Reino Unido puede consistir en tantear el terreno utilizando primero (abiertamente) el misil de crucero británico de largo alcance lanzado desde el aire Storm Shadow, que ya ha sido suministrado a Ucrania. El viernes, Rusia expulsó a seis diplomáticos británicos destinados en la embajada de Moscú, en una clara advertencia de que los lazos entre Ucrania y Rusia se verán afectados. Rusia ya ha advertido al Reino Unido de las graves consecuencias que tendría el uso del Storm Shadow para alcanzar territorio ruso.
Lo que hace que la situación en desarrollo sea extremadamente peligrosa es que el juego del gato y el ratón hasta ahora sobre la implicación encubierta de la OTAN en la guerra de Ucrania está dando paso a un juego de ruleta rusa que sigue las leyes de la Teoría de la Probabilidad.
Es decir, aunque Rusia no pueda ser derrotada ni desalojada de los territorios del este y el sur de Ucrania que se anexionó, Washington y Londres consideran que el resultado final de este acontecimiento aleatorio aún no puede determinarse antes de que se produzca; incluso puede ser cualquiera de varios resultados posibles, y no puede descartarse la probabilidad de que el resultado real venga determinado incluso por el azar.
Aparentemente, Biden cree que el actual dominio de Rusia en el campo de batalla es un fenómeno aleatorio y que los posibles resultados van desde una aniquilación del poder militar ruso hasta una perturbación a gran escala de la vida en Rusia y un posible colapso de Rusia -como mínimo, el debilitamiento de la mano rusa en cualquier negociación futura-. En pocas palabras, la guerra es ahora por Rusia más que por Ucrania y los misiles de largo alcance pueden cambiar las reglas del juego.
Así, Biden, ya sin limitaciones políticas, está intensificando la guerra para crear nuevos hechos sobre el terreno antes de que termine su presidencia en enero, lo que puede crear las condiciones para una presencia militar permanente de la OTAN en territorio ucraniano y presentar a Rusia un hecho consumado.
Una estrategia así, basada en las arenas movedizas de la probabilidad, se asemeja a un juego de ruleta rusa, un acto de bravuconería. De hecho, las opciones de Biden para apoyar a Ucrania se están reduciendo con cada escalada, Como dice el Wall Street Journal, «Con sólo cuatro meses restantes en la administración Biden y pocas esperanzas de que el Congreso apruebe fondos adicionales para Ucrania sin importar quién gane la presidencia, la Casa Blanca está debatiendo la mejor manera de ayudar a Kiev dada su limitada caja de herramientas.»
Del mismo modo, el interés de Europa por la guerra también está menguando. La política europea se está volviendo impredecible con el ascenso de la extrema derecha en Alemania, la crisis de liderazgo en la política francesa, el declive relativo de la economía de la UE frente a sus rivales mundiales debido a la limitada innovación, los elevados precios de la energía y las carencias de cualificación, etc. y, por supuesto, la crisis económica generalizada en Europa sin final a la vista, como se pone de manifiesto crudamente en el reciente informe de Mario Draghi.
Básicamente, Biden está prefijando la trayectoria de la guerra más allá del próximo enero para que, incluso después de su retiro, su enfoque político destinado a infligir una derrota estratégica a Rusia siga en marcha. El asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Jake Sullivan, dijo el sábado que Washington está trabajando en una ronda «sustancial» de ayuda adicional para Kiev. Confirmó una reunión este mes entre Biden y su homólogo ucraniano Zelensky.
Sullivan señaló que Biden está trabajando para poner a Ucrania en la «mejor posición posible para prevalecer» durante sus últimos meses en el cargo. La conclusión es que la estrategia bélica de Biden se está atenuando como «gestión de la escalada» mientras la OTAN se convierte en parte directa de las hostilidades.
4. Hace falta una civilización para construir una tostadora
De vez en cuando creo que vale la pena volver a alguno de los artículos de B, los menos especulativos sobre el futuro. Este sobre el fin del Gran Estancamiento en el que estamos desde los años 70, me ha gustado.
El fin del gran estancamiento
B
Aunque las cifras del PIB sugieran lo contrario, los habitantes de las economías occidentales (OCDE) están de hecho atrapados en un gran estancamiento que dura ya cincuenta años. Durante estas décadas, los salarios reales han luchado por mantenerse a la par de la inflación mientras la economía neoliberal y la globalización dominaban el mundo. Mientras tanto, la riqueza del 10% más rico -y especialmente la del 1% más rico- ha seguido aumentando exponencialmente, junto con los niveles de deuda y las posibilidades de que se produzca un gran colapso financiero más pronto que tarde. Pero, ¿podría realmente ocurrir de otro modo? ¿Están realmente los pocos afortunados al volante del crecimiento económico, o son sólo eso: los pocos afortunados, codiciosos y despistados que se suben a la cresta de la ola mientras dura?
Conocí el trabajo del economista ecológico Eric Beinhocker hace años, cuando leí su libro The Origin of Wealth: Evolution, Complexity, and the Radical Remaking of Economics. En esta obra verdaderamente seminal expuso y demostró con abundantes pruebas científicas que la economía se parece mucho a un ecosistema real regido por la evolución, y que lo que llamamos «mercado» es en realidad una manifestación del principio de «supervivencia del más fuerte». Ver la economía a través de la lente de la dinámica de sistemas, como sugiere Beinhocker, permite ver que las cosas suceden como resultado de innumerables interacciones en un entorno en constante cambio, con patrones que emergen todo el tiempo; en oposición a la buena y vieja visión mecanicista del mundo en la que las economías «gravitan» hacia algún tipo de «equilibrio». Algo a lo que la economía «de alguna manera» siempre no llega.
Con esto en mente, echemos un vistazo al análisis de Beinhocker sobre las razones del gran estancamiento, que comenzó a principios de los años 70. (De hecho, ¿qué pasó en 1971?) Como se puede ver en la captura de pantalla de abajo, y como usted mismo podría haber experimentado, el 90% «inferior» de los ingresos de EE.UU. (incluyendo las ganancias de capital) se estancó durante la mayor parte de los últimos cincuenta años. Esto significa que, en términos reales (ajustados a la inflación oficial), lo más probable es que usted no gane más que sus padres. Sin embargo, en el mundo real, afectado por un aumento sin precedentes de los costes de la vivienda, la sanidad y la enseñanza superior, los jóvenes del 90% inferior pueden permitirse mucho menos de lo que podían las generaciones anteriores. Una casa propia parece estar totalmente fuera de su alcance, los préstamos estudiantiles se han convertido en una forma de servidumbre por deudas y la sanidad se ha vuelto mucho menos asequible (si es que lo es).
¿No es de extrañar entonces que las parejas jóvenes ya no quieran tener familias numerosas (ni siquiera fundar una familia)? El contrato social -es decir, que si trabajas duro puedes ganar lo suficiente para ganarte la vida decentemente y pagar una casa, la sanidad y la matrícula- está ahora completamente roto. Lo que tenemos en su lugar es una sociedad atomizada de individuos, que trabajan en dos o tres empleos diferentes sólo para mantenerse a flote. En el otro extremo del espectro, tenemos una clase multimillonaria y sus grupos de intereses especiales que se compran políticos, redactan leyes para que se aprueben y sugieren una política exterior que roza la estupidez, si no la temeridad. Pero, ¿por qué es así? ¿Puede invertirse todo esto -como sugiere el análisis de Beinhocker- o hay problemas estructurales más profundos en el trasfondo, ante los que todas las políticas monetarias «neoliberales» son meras reacciones viscerales?
Lo que falta en el brillante análisis de Beinhocker -como cualquier ecologista que estudie la red trófica notaría de inmediato- es el papel de la energía y los recursos. Así pues, antes de continuar con la tesis de Beinhocker y las razones del gran estancamiento, conviene dar algunas explicaciones. La historia del mundo viviente gira en torno a la adquisición, almacenamiento, distribución y utilización de la energía procedente del Sol. La energía solar (o geotérmica) es necesaria para construir y hacer crecer organismos vivos, para mantenerlos en movimiento y encontrar aún más energía, que pueden utilizar para procrear… Un proceso que, en última instancia (y con bastante rapidez), termina en la utilización de todo el flujo de energía disponible por parte de un ecosistema complejo, formado por todo tipo de criaturas especializadas en consumir una determinada fuente de alimento y que contribuyen, de una forma u otra, al conjunto más grande.
Por eso nuestra única fuente de energía verdaderamente renovable (los alimentos) procede de plantas y animales. Lo que ves a tu alrededor -todo ese hormigón, cristal, acero y demás- no es más que un parpadeo temporal en la historia de la Tierra; monumentos a una empresa totalmente insostenible. La razón es sencilla: los componentes esenciales de la vida (carbono, hidrógeno, oxígeno y nitrógeno) no sólo son superabundantes en la Tierra, sino que además requieren una cantidad de energía relativamente baja (no más que la luz solar suave) para combinarse en proteínas, células y, en última instancia, seres vivos.
Comparemos esto con el uso humano de otros elementos también relativamente abundantes, como el hierro, el aluminio o el silicio, a partir de los cuales se supone que se construye nuestra civilización y nuestra red de energía «renovable». Estos elementos (al igual que la mayoría de los minerales metálicos) están unidos al oxígeno mediante un enlace químico muy fuerte en su forma natural, que requiere un calor elevado para romperse (muy por encima de los 1.000 °C). Y no sólo eso: también se necesita una buena cantidad de carbono para robar esos molestos átomos de oxígeno, impidiendo que vuelvan a conectarse con los metales que queremos obtener al final (1). Sí, eso significa que producir silicio metalúrgico puro, la base de todos los paneles solares, también conlleva liberar toneladas de CO2 por diseño…
La mala noticia es que los combustibles fósiles -que contienen todos esos átomos de carbono de fácil acceso necesarios para construir y hacer funcionar la civilización- no sólo están destrozando el clima y provocando el colapso de los ecosistemas, sino que tienen la mala costumbre de agotarse rápidamente. Las civilizaciones altamente tecnológicas, como la nuestra, son, por tanto, ofertas inherentemente limitadas en el tiempo, con un principio, un punto álgido y un final; a medida que se nos acaban los minerales fáciles de extraer y el carbono de bajo coste proporcionado por el carbón vegetal y, más recientemente, los combustibles fósiles. Y no, sustituir el carbono por hidrógeno tampoco es una respuesta, ya que se necesita mucha más energía para obtener H2 de la que realmente devuelve cuando se quema. Construir una civilización enteramente a base de «renovables» como los paneles solares y las turbinas eólicas (construidos enteramente a partir de minerales finitos y cuya fabricación requiere mucho calor y carbono), y de hidrógeno (cuya producción consume más energía de la que devuelve cuando se quema) simplemente viola todas las reglas básicas de la física y la química.
Volvamos ahora al debate de Beinhocker sobre el gran estancamiento presentado en su conferencia. Como persona formada en ciencias sociales, su espacio problemático fundamental sigue firmemente arraigado en el ámbito de la cooperación y el ingenio humanos. No le culpo por ello, sino al mundo académico y a nuestro sistema educativo por no ofrecer una perspectiva amplia de las cosas. En su favor (y para disfrute del público), sin embargo, trae a colación el experimento de la tostadora de Thomas Thwaites, en el que un tal Thwaites intentó construir una tostadora desde cero (llegando incluso a extraer y fundir él mismo los minerales necesarios). Ni que decir tiene que el experimento fracasó, pero ése era precisamente el objetivo:
Sin embargo, cuando se discuten las razones del gran malestar en el que nos encontramos, nada de esta sabiduría aparece. Como era de esperar, Beinhocker descarta la crisis del petróleo de 1973 como un acontecimiento aislado, que no puede haber influido en los cincuenta años de estancamiento económico del 90% de la población más desfavorecida. Sin embargo, en el mundo real -que sigue siendo movido, extraído, alimentado, construido, transportado y, en última instancia, arruinado por el petróleo- esto no podría estar más lejos de la realidad (2).
La razón: La producción continental de petróleo de EE.UU. ha alcanzado su punto máximo en 1973, y después ha empezado a descender rápidamente. Aunque los economistas suelen descartar este hecho como un inconveniente menor, el primer pico del petróleo ha señalado el final de una era de crecimiento exponencial de la extracción y el consumo per cápita. Así pues, si bien la crisis del petróleo (que comenzó ese mismo año) fue efectivamente un acontecimiento puntual, una debilidad explotada por los Estados árabes, no lo fue el subsiguiente descenso del consumo de energía. De hecho, como puede verse en el gráfico siguiente, ni siquiera la supuesta «revolución del esquisto», unos cuarenta años más tarde, fue capaz de hacer mella en la incesante caída del consumo de petróleo per cápita, ni en Estados Unidos ni en Europa.
Al desaparecer el petróleo barato y fácil de perforar, hubo que aplicar métodos cada vez más caros; primero se perforó la vertiente norte de Alaska y luego las profundidades del Golfo de México. Un proceso que, en última instancia, puso fin a la era del combustible barato y, con ella, a la del crecimiento económico exponencial. A medida que más y más de este suministro de energía en declive tuvo que ser reinvertido en la nueva producción de petróleo y gas (en sustitución de los pozos más antiguos y más productivos) se hizo claro como la luz del día que simplemente no hay retorno al mundo anterior a 1973 … Ahora, compare estos gráficos de abajo con el presentado por el Sr. Beinhocker, e intente no ver las similitudes.
Pero, ¿por qué un menor consumo es un problema? ¿No nos hemos vuelto mucho más eficientes energéticamente en las últimas cinco décadas? Bueno, como ya expliqué en un ensayo anterior, las medidas de eficiencia energética (como las mejoras en el ahorro de combustible de automóviles y camiones) llegaron al máximo en los años 80 y 90, y las MPG globales no han cambiado un ápice desde el año 2000. Lo que significa que las caídas en el consumo de combustibles fósiles per cápita fueron mucho más el resultado de la desindustrialización: el cierre de fábricas, minas y otras empresas que consumen mucha energía. Como resultado, no sólo desaparecieron puestos de trabajo estables, sino que todos esos productos intensivos en combustibles fósiles (acero, aluminio, etc.) tuvieron que ser sustituidos por importaciones de China (donde, en consecuencia, el consumo de combustibles fósiles se disparó)… Demasiado para «desacoplar» el crecimiento económico del consumo de energía o de las emisiones de CO2.
En consecuencia, EE.UU. y la mayoría de las economías occidentales se han dividido lentamente en dos partes: un país de hadas en el que todo es cuestión de voluntad política (que representa al 10% de la población), y una economía con empleos mal pagados, pequeñas empresas, contratos de cero horas, servidumbre por deudas y un deterioro general del nivel de vida para el 90% de la población «inferior». Las políticas económicas neoliberales no sólo han amplificado esta dinámica, sino que la han explotado sin piedad, empeorándola en muchos sentidos. En lugar de tratar de hacer más equitativo este declive de los combustibles fósiles (inducido por el pico de producción de petróleo convencional en Estados Unidos), y tratar de utilizarlo como una vía hacia un sistema económico verdaderamente sostenible (si es que existe tal cosa), las élites han creado una economía fuertemente amañada que se aprovecha del 90% inferior y enriquece al 10% superior… Un patrón demasiado familiar a lo largo de la historia de las civilizaciones fracasadas. Bueno, ¿qué otra cosa se puede esperar de un sistema político en el que los ricos redactan reglamentos para sí mismos y compran a los políticos mediante «donaciones de campaña»?
Al igual que en un ecosistema real, la economía, cuando carece de energía, empieza a marchitarse y a encogerse, proporcionando un festín a los buitres.
La situación en la que se encuentra Europa es un buen ejemplo. Según el informe publicado por el antiguo jefe del Banco Central Europeo, Mario Draghi, la UE se enfrenta ahora a un riesgo existencial sin inversión. En el prólogo de su informe resumió la situación actual de forma bastante sucinta: «El anterior paradigma global se está desvaneciendo. La era del rápido crecimiento del comercio mundial parece haber pasado, y las empresas de la UE se enfrentan tanto a una mayor competencia exterior como a un menor acceso a los mercados de ultramar. Europa ha perdido abruptamente a su principal proveedor de energía, Rusia. Mientras tanto, la estabilidad geopolítica se desvanece, y nuestras dependencias se han convertido en vulnerabilidades».
Aunque fue capaz de identificar la causa raíz del apuro del continente (la abrupta pérdida del proveedor de energía más importante de Europa), no consiguió dar un enfoque honesto al problema en cuestión. En su lugar, siendo banquero de toda la vida, sugiere verter más dinero en un aprieto con un desenlace, confundiéndolo con un problema en busca de solución (3). Gastar el 5% del PIB de la UE en «inversiones» cada año -lo que supone más del doble del Plan Marshall posterior a la Segunda Guerra Mundial, por cierto- no puede crear ni sustituir energía de bajo coste, por no hablar de recursos baratos. Sólo puede generar más inflación, con más moneda persiguiendo la misma cantidad de bienes y kW-s circulando en el sistema. Y aunque aboga por un despliegue más equilibrado de las «renovables» como «solución», esto no es más que un sueño húmedo. Los repentinos aumentos del coste de construcción de «renovables» durante la crisis energética de 2021-22 se debieron exactamente a la misma razón por la que la UE tiene problemas hoy: un suministro inadecuado de combustibles fósiles y materias primas. El siguiente gráfico lo dice todo:
¿Y ahora qué? Bueno, espere que los fondos buitre sigan comprando y luego vaciando una empresa europea de renombre tras otra. Si bien es cierto que esto mantiene por las nubes la cantidad de transacciones financieras (por no hablar de los ingresos de muchos bufetes de abogados) y, por tanto, «contribuye» en gran medida al PIB, este proceso de financiarización acabará por dejar la economía europea en ruinas. El continente ya se está convirtiendo en un museo, donde los visitantes vienen y quizás gastan algo de dinero, pero a medida que el combustible para aviones se vuelva cada vez más escaso en los próximos años, ese flujo de ingresos también se detendrá lentamente.
Comprar gas natural licuado, para cuya producción y distribución se necesita al menos el doble de energía que para el gas de gasoducto normal, o desplazar carbón, gasolina y gasóleo por todo el mundo para tapar los agujeros creados por la guerra económica y de poder (que Occidente está perdiendo), no va a devolver la prosperidad perdida. Tampoco servirán las «inversiones» en una red «renovable»; la creación y el mantenimiento de un sistema de este tipo seguiría requiriendo la quema de grandes cantidades de combustibles fósiles. Como alguien que vive en un país de la UE, este análisis no me gusta lo más mínimo, pero la parte silenciosa hay que decirla en voz alta: Europa está frita. Así es como una era de quinientos años de colonialismo y supremacía europeos encuentra finalmente su destino: no con un estruendo, sino con una lenta agonía de décadas.
La economía es un complejo sistema adaptativo, que se alimenta de energía y recursos de bajo coste, sin que nadie lleve el timón. Sin embargo, en cuanto el suministro de estos insumos vitales empiece a disminuir y la extracción de dichos recursos siga consumiendo cada vez más energía, la era del gran estancamiento llegará a su fin. En el gran esquema de las cosas, los últimos cincuenta años no serán más que el preludio de un desmoronamiento cada vez más acelerado de Occidente, al que pronto seguirá la caída de las (re)emergentes superpotencias euroasiáticas.
No hay absolutamente nada nuevo en esto. Todas las civilizaciones, incluida la nuestra, han crecido a base de vivir de su herencia única, ya fuera tierra fértil, bosques o petróleo, sobrepasando tanto la capacidad de carga natural de su entorno como la base de recursos no renovables de la que dependían. Luego, a medida que los recursos se agotaban por debajo de un nivel crítico, todas atravesaron sus respectivas fases de estancamiento y colapso. El declive es una parte perfectamente normal y fácil de entender de la vida de toda sociedad. Una vez que se va más allá de la negación y el regateo, queda claro que todo esto tiene sus causas en nuestra biología, física y geología de la Tierra. En realidad, no hay nadie a quien culpar, y tampoco existe una supertecnología que tenga la clave para salvar la civilización.
Sabiendo que hemos construido toda nuestra civilización global sobre materiales finitos y no renovables, no tiene sentido soñar con retrasar el inevitable final esperando que la colaboración humana salve de algún modo un sistema intrínsecamente insostenible. En su lugar, ya sería hora de que dirigiéramos nuestra atención, energía y colaboración hacia el retorno a una economía agraria, local y de baja tecnología de la forma más decente y rápida posible. Sin embargo, con unas élites tan asustadas, tecnutópicas y despistadas, asesoradas por banqueros, no voy a contener la respiración.
Se avecinan tiempos interesantes.
(1) Dato curioso: como el mineral de hierro contiene más oxígeno que átomos de hierro, y la fundición de hierro requiere un calor superior a 1.500 °C (cortesía de la quema de copiosas cantidades de coque), los hornos producen más CO2 en peso que hierro fundido.
(2) Hay que tener en cuenta que casi todas las actividades económicas requieren petróleo en mayor o menor medida. Incluso los abogados y los economistas tienen que desplazarse, volar, comprar productos y alimentos en un camión o encender el ordenador… Las materias primas se extraen, se construyen y se suministran con máquinas que consumen petróleo, por no hablar de la energía procedente de la red, que también depende irremediablemente de los combustibles fósiles para funcionar de forma estable. (Al igual que las «energías renovables», la energía hidráulica, nuclear, de fusión, geotérmica, mareomotriz, etc.: todos estos dispositivos necesitan hormigón, acero, minerales extraídos, metales y vidrio, nada de lo cual podría proporcionarse a escala sin combustibles fósiles).
(3) Aunque admitir el fracaso de la política (cuando se trata de desatender por completo las necesidades de seguridad de su principal proveedor de energía) y pedir perdón con el sombrero en la mano podría restablecer al menos una pequeña parte de su suministro perdido de combustibles fósiles, no será ni barato ni suficiente nunca más. Ese gas ya ha encontrado nuevos clientes (más fiables). De todos modos, es previsible que la producción mundial de petróleo y gas empiece a disminuir en cuestión de años, así que ¿por qué no saltarse este paso e intentar convertir la UE en una sociedad ecotécnica? Claro, eso requeriría sabiduría y previsión, además de capacidad para gestionar un cambio sin precedentes, pero ¿por qué no soñar a lo grande? (Es broma.) Supongo que ahora empiezas a ver por qué llamo a esta situación un predicamento con desenlace, en el que esperar a que las élites se iluminen es tan útil como esperar a que a los cerdos les crezcan alas.
5. Wolfgang Streeck apoya al BSW
He intentado traducir la entrevista de Die Zeit a Streeck en el original alemán, pero es una publicación de pago (https://www.zeit.de/kultur/). Así que utilizo la traducción italiana basada a su vez en la traducción inglesa de Thomas Fazi -que no he podido utilizar porque en su Substack ha desaparecido-. En la página del propio Streeck, tampoco aparece por el momento. Perdón por el rollo sobre «logística». La entrevista, muy buena. https://sinistrainrete.info/
«Sahra Wagenknecht es la única que hace las preguntas correctas y ofrece las respuestas adecuadas»
entrevista con Wolfgang Streeck
El prestigioso sociólogo alemán analiza las recientes elecciones en Alemania Oriental, la necesidad de un retorno al Estado-nación, el comunitarismo de izquierdas y los defectos del populismo de derechas. Wolfgang Streeck es un sociólogo y economista político alemán, director emérito del Instituto Max Planck para el Estudio de las Sociedades de Colonia. El trabajo de Streeck se centra en las tensiones entre capitalismo y democracia, en particular en cómo influyen los sistemas económicos en las estructuras sociales y políticas. Uno de sus libros más conocidos es Buying Time: The Delayed Crisis of Democratic Capitalism, donde explora las consecuencias a largo plazo de las políticas neoliberales. Streeck es ampliamente reconocido por sus contribuciones a los debates sobre el futuro del capitalismo en las economías avanzadas.
* * * *
Zeit: ¿En qué está pensando ahora mismo, Sr. Streeck?
Wolfgang Streeck: Alguien como yo, que ha trabajado en economía política durante décadas, no puede evitar darse cuenta hoy de que nuestra perspectiva sobre las sociedades ha sido limitada durante mucho tiempo, porque a menudo hemos pasado por alto el hecho de que tratamos con sociedades nacionales. La historia del capitalismo democrático, por ejemplo, sólo puede entenderse examinando las conexiones entre las sociedades nacionales individuales y la sociedad global.
Zeit: Se le considera una de las principales influencias intelectuales de la política de Sahra Wagenknecht. ¿Está satisfecho con el éxito de la Alianza Sahra Wagenknecht (BSW) en Sajonia y Turingia?
Streeck: Oh Dios, rara vez me siento satisfecho, pero veo esto con gran simpatía. La crisis del sistema político alemán es innegable, y no es sólo un fenómeno alemán, sino que puede observarse en todas las sociedades capitalistas occidentales: el hundimiento del centro, el declive de la socialdemocracia y la aparición de nuevos partidos que representan intereses y valores que antes no tenían cabida en el espectro político establecido.
Este proceso se describe a menudo como decadencia, al menos desde el punto de vista de los viejos partidos, que podrían verlo así. Pero también podría describirse como un proceso de renovación democrática, si se entiende la democracia como una institución que da espacio a las distintas experiencias de los ciudadanos, permitiéndoles articularlas y llevarlas a la política. Muchos de estos nuevos partidos son, de hecho, muy desagradables: Trump, por ejemplo, y partidos similares en Holanda, Italia, Francia. Pero si uno entiende la democracia como la oportunidad de enviar a casa a las élites políticas fracasadas, entonces se puede admitir: sí, la democracia existe para este tipo de articulación de la voluntad de los votantes.
Zeit: Pero estos partidos populistas de derechas persiguen objetivos antidemocráticos.
Streeck: Sí, si se define la democracia como ser amables unos con otros, mantener una cultura del discurso habermasiana o defender ciertos valores que otros no comparten, entonces, según esa definición, estos nuevos partidos no son democráticos. Pero un tema poco discutido en los comentarios sobre las elecciones es el hecho de que la participación electoral en estos dos estados federales aumentó en unos diez puntos porcentuales. Esto es sensacional, ya que la participación había ido disminuyendo constantemente. El hecho de que la gente vuelva a tomarse en serio estas elecciones es algo que, como partidario de la democracia, no me parece mal. Y el partido de Wagenknecht, en particular, ha movilizado a votantes que antes no lo eran. Lo que también ha quedado claro es que todos estos esfuerzos de movilización centristas -estas manifestaciones de gente con «sentido común», que en su mayoría salieron a la calle por cientos de miles- no tuvieron ningún impacto visible en los resultados de la AfD. Esto demuestra que en ciertos sectores de la población existe una interesante resistencia a lo que yo llamaría adoctrinamiento centrista, que trata de encubrir los problemas obvios de la política centrista creando un frente: «¡Nosotros, los demócratas, contra el autoritarismo!». Mientras tanto, las autoproclamadas fuerzas democráticas son responsables del deterioro de las infraestructuras, de la miseria del sistema educativo, de las escuelas, de la falta de guarderías, de los ferrocarriles, del deterioro de las infraestructuras físicas e institucionales de los años 60 y 70; y luego está también la política de inmigración. El centro se enfrenta a estos problemas y se asombra de que no se pueda hacer nada para resolverlos. Y luego esta incapacidad para actuar se enuncia como una respuesta compleja a problemas complejos, en contraste con las respuestas supuestamente simplistas que dan los llamados populistas.
Zeit: ¿Participa personalmente en la BSW?
Streeck: Soy simpatizante, pero también tengo 78 años y ya no puedo asistir a las reuniones del partido porque me impaciento demasiado. No soy miembro activo. Pero veo que mucho de lo que he escrito en los últimos años se está retomando en el entorno del partido, y creo que eso es bueno. Necesitamos de nuevo un lugar de responsabilidad política, y ese lugar sólo puede ser el Estado-nación democrático. Además, en Alemania, las preguntas cruciales que hay que plantearse actualmente sólo pueden venir de los márgenes; no pueden venir de la CDU, el SPD o Lindner. Pero una activista política como Wagenknecht, que se distingue de los demás por escribir sus propios textos, podría hacerlo.
Zeit: Acaba de enumerar muchos problemas políticos y luego ha añadido la cuestión de la inmigración. Pero, ¿no es ése claramente el principal problema, más aún después del atentado de Solingen?
Streeck: El problema no es sólo que la gente no quiera ser apuñalada en los festivales. Las sociedades se definen a sí mismas mediante entendimientos y acuerdos preexistentes, que también esperan que adopten los recién llegados. Y aquí las sociedades europeas ya no saben cómo gestionar la inmigración a gran escala. ¿Cómo se integra a la gente? ¿Cómo evitar la formación de guetos? No somos «seres habermasianos»; no socializamos sobre la frágil base de una constitución común, pero hay costumbres y tradiciones, por así decirlo, cuya aparición visible favorece la confianza. Además, el efecto de alienación que surge en condiciones de inmigración debe gestionarse políticamente; hay que encontrar una solución. No se puede responder simplemente amonestando a la gente para que no sea racista. Hay que asegurarse de que la gran mayoría de los inmigrantes puedan entrar en el seno de la sociedad. De lo contrario, los que no lo hacen acumulan resentimientos políticamente improductivos y peligrosos, que se dirigen contra esta sociedad.
Zeit: Usted y Wagenknecht siguen considerándose críticos del capitalismo. ¿No es extraño entonces recurrir a categorías tan culturalistas? Hay razones económicas por las que los perdedores en una sociedad competitiva acaban viviendo en determinados barrios. Esto no tiene nada que ver con diferencias culturales.
Streeck: No estoy de acuerdo con el término «crítico del capitalismo». Soy un teórico del capitalismo. Me tomo en serio la tradición sociológica, histórica y política de la crítica del capitalismo, en el sentido de que quiero entender qué es realmente el capitalismo, en su forma siempre cambiante. No se trata sólo de si determinadas personas salen perdiendo en un entorno competitivo, sino también de si viven en un contexto de vida del que pueden sacar recursos para hacer algo al respecto, o no. La socialización y, si se quiere llamar así, la explotación no pueden separarse fácilmente. La política en el capitalismo es también un intento de contener su poder creativo y destructivo, y una condición necesaria para ello es la solidaridad. Pero si ya no se dan las condiciones para la solidaridad, entonces el capitalismo no puede ser domesticado. Y hay que domarlo, de lo contrario prevalecerá la violencia. Muchos de los recursos de solidaridad desarrollados tras la Segunda Guerra Mundial -como los sindicatos fuertes o los partidos políticos de masas- se han debilitado fundamentalmente durante los años neoliberales. Los partidos políticos de masas están perdiendo miembros, reduciéndose a un núcleo de profesionales de la publicidad – o expertos en calefacción [una referencia a la controvertida ley de calefacción en Alemania]. Las comunidades locales solidarias que quedan deben ingeniárselas para integrar a los inmigrantes y librar la batalla juntos. Siempre hay buenos ejemplos, como IG Metall, fuertemente influenciado por personas de origen inmigrante, ahora también a nivel federal. Pero todo esto hay que aprenderlo y construirlo, y no puede ocurrir de la noche a la mañana.
Zeit: ¿Por qué necesita Sahra Wagenknecht a la Alianza para esto? En la CDU puede encontrar posiciones igualmente escépticas sobre la inmigración.
Streeck: Porque es necesario hacer las preguntas adecuadas y asegurarse de que no se dan respuestas vacías. ¿Para qué sirve un parlamento? Sirve para que detrás de la tribuna de oradores haya personas que sepan lo suficiente como para complicarle la vida al Gobierno. La AfD no es capaz de hacer esto; sólo se ocupa de los resentimientos. Pongamos otro ejemplo además de la política migratoria: ¿dónde hay un verdadero debate sobre nuestra política exterior? ¿Quién hace las preguntas adecuadas además del BSW? La Canciller menciona casualmente en una rueda de prensa que a partir de 2026 se estacionarán en Alemania misiles intermedios estadounidenses con capacidad nuclear. No hay debate. En realidad, se trata de un cambio único en la arquitectura de seguridad europea. ¿Realmente queremos esto? Es posible que la BSW consiga plantear estas cuestiones en el Parlamento para que ya no se puedan eludir. El objetivo es recuperar la arena política nacional para abordar las cuestiones reales que el antiguo centro intentó tapar, dejar en manos del mercado o trasladar a Bruselas. Tal vez se restablezca un Estado reactivo en una esfera pública democrática renovada. Ahí es donde empieza; ese es el recurso del que depende la democracia. La neutralización deliberada de este recurso cubriendo las cuestiones reales con manifestaciones de «demócratas contra autoritarios» lo socava deliberadamente. El llamado discurso oficial se convierte entonces en: «¡Wagenknecht es una nacionalista!». Sí, ¿qué otra cosa tenemos? Tenemos Estados-nación, y éste es, en última instancia, nuestro único instrumento potencialmente eficaz para formular y hacer valer nuestros intereses como sociedad.
Zeit: El liberalismo y el capitalismo también son teorizados y criticados con diligencia por la derecha. ¿Qué distingue su posición de una posición conservadora o reaccionaria?
Streeck: Mi profesor más importante fue un hombre llamado Amitai Etzioni, de la Universidad de Columbia en Nueva York. Era un sociólogo de sociólogos. Tuvo una vida interesante. Nació en Colonia, creció en un kibbutz en Israel, estudió con Martin Buber y se doctoró en Berkeley, California. Etzioni fue considerado más tarde el inventor del llamado comunitarismo. Esta teoría incorporaba su experiencia de vivir en sociedades y su conexión con comunidades específicas. El kibbutz, por ejemplo, nunca le abandonó. Su experiencia era que la gente no puede vivir si no puede integrarse en una comunidad y desarrollar un sentido de comunidad que la distinga de otros grupos. Al mismo tiempo, sin embargo, las personas dependen de su adaptación a un contexto en el que todos son igualmente humanos. Se trata de una alternativa a la dilución extrema que se produce con los universalistas habermasianos, en los que las comunidades humanas se elevan cada vez más hasta que en realidad sólo existe una comunidad humana moralmente legítima: la humanidad en su conjunto. El comunitarismo de Etzioni se ha dado cuenta de que tal concepto es, si se quiere, antisociológico y, por tanto, está condenado al fracaso. En las condiciones actuales, me parece que el problema no es cómo seguir avanzando en un universalismo que en realidad sólo significa despolitización y tecnocracia, sino cómo llegar un poco más abajo, a la llamada base, donde se encuentra la verdadera «diversidad». ¿Cómo puede la gente empoderarse en las comunidades concretas en las que vive?
Zeit: Si es así, ¿por qué no apoya a la AfD y a Björn Höcke [uno de los principales líderes del partido]?
Streeck: Oh Dios. No conozco ni un solo pensamiento coherente de Höcke y sus seguidores. No son más que cínicas provocaciones simbólicas. Pero aunque de alguna manera fuera conservador, no tendría nada que ver con él. Los conservadores de derechas creen en una jerarquía natural, un mundo en el que los mejores están ahí para decir a los menos buenos lo que tienen que hacer. Pero yo soy un igualitario inconverso: todas las personas tienen el mismo valor. Además, los conservadores de derechas creen que no puede haber paz en este mundo: hay enemigos existenciales schmittianos con los que sólo podemos convivir si no les dejamos vivir. Esto último se ha convertido en un tema central de los neoconservadores estadounidenses y de los conservadores europeos de la OTAN, incluido nuestro ministro de Asuntos Exteriores.
Zeit: ¿Está comparando a Annalena Baerbock con Höcke?
Streeck: Si usted dice que esta guerra sólo puede terminar cuando entreguemos a Putin a La Haya, entonces significa la victoria final: tanques alemanes en Moscú. Y yo digo que deberíamos pensarlo de nuevo.
Zeit: Puede ver esta retórica de forma crítica, pero en realidad es un alegato en nombre de los valores universalistas, y no en nombre de la teoría schmittiana del enemigo. Más bien al contrario: su posición particularista comunitaria se basa en realidad en la existencia de un enemigo distinto de uno mismo.
Streeck: Veamos. El hecho de que haya otros en el mundo es algo que tenemos que aceptar. No hay que amarlos, pero hay que aprender a vivir con ellos. Volviendo a Etzioni: el mundo está hecho de comunidades, y la tarea de la política es organizarlas como una comunidad de comunidades lo mejor posible, con suerte y habilidad; por cierto, esto está escrito de forma muy poco original en la Carta de la ONU. De nuevo, porque me resulta imposible alinearme con ningún grupo de derechas: más o menos todo el mundo se adhiere a una visión elitista del mundo, en la que una minoría, a la que naturalmente pertenece, tiene supuestamente el derecho inherente a decirle a la mayoría lo que tiene que hacer. No puedo discutir esto; soy profundamente igualitario. Para mí, la experiencia vital de cada persona tiene el mismo valor, y por eso en una democracia todo el mundo, sea o no Premio Nobel, tiene exactamente un voto y sólo un voto, no ponderado según las notas escolares. Cualquiera que cuestione esto no puede ser mi amigo. En cuanto al BSW: se pueden clasificar los movimientos políticos en dos dimensiones, culturalmente libertarios o conservadores, y sociopolíticamente progresistas o liberales. Esto crea cuatro cuadrantes y tres de ellos están ocupados. El cuarto cuadrante, culturalmente conservador y sociopolíticamente progresista, no ha sido ocupado hasta ahora. Ahí es donde el BSW podría asentarse definitivamente, y ahí es donde yo también me siento cómodo.
Traducción de Marco Baldassari a partir del texto inglés traducido por Thomas Fazi
6. Geopolítica mundial a partir de una relectura de Arrighi
Pozhidaev, a partir de los postulados básicos de Arrighi en su libro El largo siglo XX de las dos lógicas de la hegemonía global: la lógica del capital y la del poder. Más material para el debate sobre el imperialismo.
La lucha por la hegemonía mundial (Relectura de Giovanni Arrighi)
Dmitri Pozhidaev 15 de septiembre de 2024
Marco de dos lógicas
Como ha señalado recientemente Branko Milanovic, hay algunos libros famosos cuyas ideas han sido tan absorbidas por las ciencias sociales que los propios libros ya no se leen. Se refería a La gran transformación, de Karl Polyani. Pero lo mismo puede decirse de otros libros, como El largo siglo XX, de Giovanni Arrighi: Money, Power, and the Origins of Our Times (1994), de Giovanni Arrighi.
En este libro, Arrighi examina el desarrollo histórico del capitalismo mundial y el auge y declive cíclicos de las potencias hegemónicas. Introduce el marco de las «dos lógicas» como forma de entender las fuerzas duales pero entrelazadas que impulsan el comportamiento de Estados y capitalistas dentro del sistema-mundo. Este marco de dos lógicas se ha convertido en un punto de referencia estándar para el análisis de las relaciones hegemónicas modernas (véase, por ejemplo, el reciente La crisis del sistema imperial de Claudio Katz). Pero, ¿qué quiere decir Arrighi con esto?
Arrighi sostiene que las hegemonías globales funcionan según:
1. La lógica del capital: Esta lógica es fundamentalmente económica y se centra en la búsqueda del beneficio y la acumulación de capital. Refleja los intereses de los capitalistas y las empresas, que aspiran a maximizar los beneficios mediante el comercio, la inversión y la expansión del mercado.
2. La lógica del poder: Esta lógica es principalmente geopolítica y se refiere a la búsqueda de poder, seguridad e influencia por parte del Estado. Refleja los intereses de los actores estatales que dan prioridad al control político, la fuerza militar y el dominio estratégico.
Estas lógicas no siempre están alineadas y a veces pueden entrar en conflicto, ya que los Estados persiguen el poder y la seguridad de un modo que puede perturbar las actividades económicas mundiales, mientras que los capitalistas buscan mercados abiertos y condiciones estables para obtener beneficios. Así, los intereses económicos de Estados Unidos por mantener unos mercados abiertos chocan a veces con sus intereses geopolíticos, lo que provoca conflictos que pueden perturbar el comercio mundial (como se observa en las sanciones o las intervenciones militares). Al mismo tiempo, las ambiciones geopolíticas de China, entre ellas asegurar el dominio regional, requieren a menudo estrategias impulsadas por el Estado, como la creación de alianzas o capacidades militares, que pueden no alinearse directamente con los intereses del capital mundial.
Esta conceptualización ayuda a explicar la naturaleza cíclica de las transiciones hegemónicas en el capitalismo global, donde las dinámicas económicas y políticas están interrelacionadas pero son distintas. Resulta especialmente pertinente para entender el imperialismo, ya que los Estados hegemónicos hacen frente a presiones tanto económicas como geopolíticas para mantener su dominio mundial.
El marco de las «dos lógicas» resulta especialmente útil para analizar las tensiones geopolíticas contemporáneas, como el conflicto entre Occidente, por un lado, y China y Rusia, por otro. Explica, por ejemplo, por qué la actual rivalidad entre Estados Unidos y China ha ido más allá de las disputas comerciales y de inversión para convertirse en tensiones estratégicas y militares más amplias, subrayando la complejidad de la competencia imperial en el siglo XXI.
Este marco permite una comprensión más matizada de cómo los intereses geopolíticos y económicos convergen, colisionan y dan forma a los acontecimientos mundiales. Aplicado a las actuales tensiones entre Occidente, China y Rusia, este concepto ilustra la intrincada interacción entre el poder estatal, las fuerzas económicas y la dinámica imperial.
Lógica del poder: Tensiones geopolíticas
En el centro del conflicto geopolítico está la lucha por el dominio mundial. Rusia y China intentan desafiar la hegemonía occidental, mientras que Estados Unidos y sus aliados pretenden mantener su influencia. Esta lucha puede verse como la manifestación de la lógica del poder, en la que los actores estatales dan prioridad al control geopolítico sobre las preocupaciones económicas.
Claudio Katz (2023) ofrece valiosas reflexiones sobre la evolución del papel de Rusia. Katz describe a Rusia como un «imperio no hegemónico en gestación», afirmando que si bien Rusia no encaja perfectamente en la estructura imperialista dominada por Estados Unidos, también alberga ambiciones imperiales, especialmente en su esfera de influencia postsoviética. Katz sostiene que Rusia está intentando labrarse un camino geopolítico independiente, lo que explica su postura de confrontación hacia la expansión de la OTAN y su papel asertivo en Ucrania y otros Estados vecinos.
Boris Kagarlitsky amplía esta idea en Empire of the Periphery y From Empires to Imperialism, donde caracteriza a Rusia como un «imperio periférico». Según Kagarlitsky, Rusia está atrapada entre el núcleo imperial y la periferia, combinando elementos de dependencia periférica con ambiciones imperiales. La anexión de Crimea y el apoyo a los movimientos separatistas en Ucrania ponen de relieve los esfuerzos de Rusia por mantener el control sobre su esfera regional, impulsada por su necesidad geopolítica de amortiguar la invasión de la OTAN.
El ascenso geopolítico de China puede verse a través de Katz (2023), donde argumenta que China no es simplemente un Estado semiperiférico, como a menudo se sugiere, sino un potencial centro mundial del capitalismo. Katz destaca la capacidad de China para forjar nuevas alianzas geopolíticas, especialmente en América Latina y África, y su intento de presentarse como una alternativa al imperialismo estadounidense. Al promover la cooperación regional a través de iniciativas como la Iniciativa del Cinturón y la Ruta (BRI, por sus siglas en inglés), China se está reafirmando no sólo como una potencia económica, sino como una fuerza geopolítica capaz de desafiar el dominio occidental.
Tanto Rusia como China están trabajando para redefinir el orden mundial, sobre todo a medida que la hegemonía estadounidense se debilita. Desde la lógica del poder, la alianza entre estas dos naciones puede verse como un bloque contrahegemónico, que se resiste al sistema imperial occidental.
Lógica del capital: Rivalidad económica y dependencia
Mientras que la lógica del poder se centra en el dominio geopolítico, la lógica del capital hace hincapié en las motivaciones y estructuras económicas subyacentes al conflicto. En este caso, la competencia económica entre Occidente y el bloque chino-ruso resulta crucial para entender el conflicto.
Desde la perspectiva de la lógica del capital, la expansión económica mundial de China representa un importante desafío para el capitalismo occidental. En Capitalism in the Twenty-First Century (El capitalismo en el siglo XXI), Carchedi y Roberts sostienen que el ascenso económico de China, impulsado por la acumulación de capital dirigida por el Estado y su extracción masiva de excedentes de las inversiones nacionales y extranjeras, representa una grave amenaza para el sistema capitalista occidental. Las inversiones mundiales de China, especialmente en infraestructuras e industrias estratégicas a través de la BRI, están desplazando los centros de acumulación de capital de las potencias imperialistas tradicionales hacia China.
Aunque Carchedi y Roberts no llegan a calificar a China de potencia imperialista, señalan las asimetrías económicas que China crea en sus relaciones comerciales, especialmente con las economías periféricas. La capacidad de China para extraer plusvalía de sus socios comerciales, al igual que las potencias imperialistas occidentales, sugiere una reorientación de los flujos mundiales de capital que está socavando el dominio occidental. Katz (2023) también señala que las desiguales relaciones comerciales de China con los países latinoamericanos le permiten extraer plusvalía, aunque argumenta que las relaciones asociativas podrían mitigar potencialmente esta dinámica.
Para Rusia, su realineamiento económico con China puede entenderse a través de la noción de «imperio periférico» de Kagarlitsky. Aislada por las sanciones occidentales, Rusia se ha vuelto cada vez más hacia China en busca de comercio e inversiones, lo que indica una reorientación económica. Sin embargo, como sugiere Kagarlitsky, esta relación no es de igual a igual. Rusia, aunque geopolíticamente fuerte, se encuentra económicamente dependiente de China, alineándose dentro de una nueva estructura jerárquica dominada por el poder económico superior de China. El pivote de Rusia hacia el Este ejemplifica así la lógica del capital, en la que la necesidad económica impulsa las alianzas geopolíticas.
Ucrania: El campo de batalla del capital y el poder
La situación en Ucrania personifica la intersección de ambas lógicas. Desde una perspectiva económica, Ucrania ha sido durante mucho tiempo un lugar de interés tanto para el capital occidental como para la estrategia económica rusa. Su importancia estratégica como centro de tránsito del gas ruso hacia Europa pone de relieve la dimensión económica del conflicto. Los esfuerzos de Occidente por integrar a Ucrania en las estructuras económicas neoliberales mediante las reformas del FMI y los acuerdos de asociación con la UE representan la lógica del capital: el deseo de abrir nuevos mercados a la inversión y la acumulación de capital occidentales. El análisis de Volodymyr Ishchenko (2024) en Hacia el abismo describe cómo las élites capitalistas de Ucrania han utilizado la posición estratégica del país para jugar a dos bandas, alineándose con Occidente mientras mantienen lazos con Rusia cuando conviene a sus intereses. La imposición por parte de Occidente de sanciones económicas contra Rusia tras su anexión de Crimea y su implicación en Ucrania refleja un intento de aplicar la lógica del capital para debilitar económicamente a Rusia. Estas sanciones pretenden perturbar las redes financieras rusas, limitar el acceso al capital y disuadir a las empresas occidentales de entrar en los mercados rusos.
Sin embargo, Ucrania es también un campo de batalla geopolítico, donde se juega la lógica del poder, ya que la OTAN y Estados Unidos tratan de debilitar la influencia rusa. Desde el punto de vista geopolítico, Ucrania sirve de zona tampón entre Rusia y la OTAN. Para Rusia, mantener el control político o una influencia significativa sobre Ucrania es esencial para su seguridad, especialmente dada la expansión de la OTAN hacia el este desde el final de la Guerra Fría. El círculo vicioso postsoviético que describe Ishchenko (2024) refleja cómo las élites capitalistas internas manipulan las dos lógicas: utilizan las oportunidades económicas para asegurar su propio poder, mientras navegan por el panorama geopolítico en su beneficio.
Desde la perspectiva de la lógica del poder, Ucrania se convierte en un campo de batalla donde se desarrolla la lucha entre las potencias occidentales y Rusia por la influencia y el control. Esto subraya que el conflicto no se refiere únicamente a la soberanía de Ucrania, sino también a una confrontación más amplia sobre la estructura del orden mundial posterior a la Guerra Fría.
Consecuencias a largo plazo para el orden mundial
El concepto de Arrighi de las dos lógicas nos ayuda a comprender las implicaciones globales más amplias de este conflicto. La actual rivalidad entre Occidente y el bloque chino-ruso no es simplemente una cuestión de competencia económica o de posicionamiento geopolítico, sino una compleja interacción de ambos.
El conflicto ucraniano pone de relieve un posible cambio en las relaciones de poder mundiales, especialmente a medida que Rusia se vuelve hacia China en busca de alianzas económicas y apoyo político. Esta reorientación hacia el Este indica que Rusia puede estar tratando de escapar de la hegemonía occidental y realinear sus intereses geopolíticos y económicos dentro de un orden mundial diferente, posiblemente liderado por China. Esto refleja cómo interactúan ambas lógicas a escala mundial: Rusia, excluida del sistema económico occidental, busca una alternativa a través de la alineación geopolítica con otras potencias emergentes.
El conflicto entre el Occidente liderado por Estados Unidos y la alianza entre Rusia y China puede sugerir un giro hacia la multipolaridad global (a pesar de que algunos afirman que un mundo multipolar es un mito y que el mundo actual no se acerca en absoluto a la multipolaridad). Mientras Estados Unidos lucha por mantener su posición hegemónica tanto en términos económicos como geopolíticos, China y Rusia se perfilan como importantes desafiantes. Esta visión de un mundo multipolar resuena con las ideas de Giovanni Arrighi, quien, en El largo siglo XX, analizó la naturaleza cíclica de las transiciones hegemónicas en el sistema mundial.
Sin embargo, esta confrontación también podría agravar la fragmentación geopolítica, conduciendo a la formación de bloques rígidos, reminiscencia de la división de la Guerra Fría entre los mundos capitalista y socialista, pero ahora enmarcados como el Norte Global (economías occidentales) y el Sur Global (economías emergentes, incluidas China y Rusia). El marco de Arrighi ofrece una forma de ver esto no sólo como una lucha geopolítica por el poder, sino también como una contienda económica por la acumulación de capital y el control de los recursos. Una mayor fragmentación podría llevar a un contacto mínimo entre estos bloques, intensificando la competencia geopolítica y reduciendo el espacio para la cooperación en retos globales como el cambio climático, la respuesta a las pandemias o la no proliferación nuclear. Esta opinión se ve reforzada por los escritos de académicos marxistas como Claudio Katz, que advierte de que las políticas agresivas de Occidente hacia Rusia y China podrían dar lugar a nuevas formas de dependencia económica en el Sur Global, donde los países podrían tener que elegir bando, profundizando aún más la división global.
Como sugirió Arrighi, el futuro del sistema mundial puede depender de cómo evolucionen las dos lógicas del capital y el poder. Si China y Rusia logran sortear con eficacia las tensiones entre poder y capital, podrían crear un nuevo orden mundial en el que la hegemonía occidental se vea disminuida. Sin embargo, las contradicciones entre ambas lógicas -en particular, la tensión entre las ambiciones geopolíticas de Rusia y su dependencia económica de China- también podrían limitar su capacidad para desafiar a Occidente con eficacia.
7. Un país empapado en sangre
Yo creo que la respuesta a la pregunta que se hace Gideon Levy en este artículo de Haaretz es claramente que sí: los israelíes están dispuestos a seguir viviendo en un país empapado en sangre. De hecho, él mismo se responde así. La única solución, la desaparición del estado de Israel.
Los israelíes deben preguntarse si están dispuestos a vivir en un país que vive de la sangre
Por Gideon Levy 16 de septiembre de 2024 Fuente: Haaretz
Israel se está convirtiendo, con alarmante rapidez, en un país que vive de la sangre. Los crímenes cotidianos de la ocupación son ya menos relevantes. En el último año, ha surgido una nueva realidad de asesinatos en masa y crímenes de una escala totalmente diferente. Estamos en una realidad genocida; ha corrido la sangre de decenas de miles de personas.
Este es el momento en que todos los israelíes deberían preguntarse si están dispuestos a vivir en un país que vive de la sangre. No digan que no hay elección -por supuesto que la hay-, pero primero debemos preguntarnos si estamos dispuestos a vivir así.
¿Estamos dispuestos los israelíes a vivir en el único país del mundo cuya existencia se basa en la sangre? La única visión que se extiende ahora en Israel es la de vivir de guerra en guerra, de derramamiento de sangre en derramamiento de sangre, de masacre en masacre, con intervalos lo más espaciados posible. Ninguna otra visión está sobre la mesa. Los esperanzados prometen intervalos largos, mientras que la derecha promete una realidad permanente empapada de sangre: guerra, matanzas masivas, violación sistemática del derecho internacional, un Estado paria, repitiéndose en un ciclo interminable.
¿Los palestinos seguirán siendo masacrados y los israelíes seguirán cerrando los ojos ante ello? Cuesta creerlo. Llegará un momento en que más israelíes abrirán los ojos y reconocerán que su país subsiste a base de sangre. Sin derramamiento de sangre, nos dicen, no tenemos existencia – y hacemos las paces con esta horrible afirmación.
No sólo creemos que un país así puede existir para siempre, sino que estamos convencidos de que sin la ofrenda de sangre, no tiene existencia. Cada tres años, un derramamiento de sangre en Gaza; cada cuatro, en Líbano. Entre medias, está Cisjordania y, ocasionalmente, una salida de sangre hacia objetivos adicionales. No hay otro país igual en el mundo.
La sangre no puede ser el combustible del país. Del mismo modo que nadie se imaginaría conduciendo un coche que funciona con sangre, por barata que sea, es difícil imaginar a 10 millones de residentes dispuestos a vivir en un país que funciona con sangre. La guerra de Gaza marca un antes y un después. ¿Seguiremos así?
Los medios de comunicación intentan vendernos que se trata de una necesidad. Mediante campañas que demonizan y deshumanizan a los palestinos, un coro unificado y monstruoso de comentaristas nos vende con éxito la idea de que podemos vivir eternamente de la sangre. «Segaremos la hierba» en Gaza cada dos años, ejecutaremos generación tras generación de jóvenes opositores al régimen, encarcelaremos a decenas de miles de personas en campos de concentración, expulsaremos, sacrificaremos, expropiaremos y, por supuesto, mataremos, y así es como viviremos: en el país de la sangre.
Ya hemos matado al pueblo palestino. Empezamos con la matanza masiva en Gaza, y ahora nos hemos dirigido a Cisjordania. Allí también se derramará sangre a litros si nadie detiene al batallón. La matanza es tanto física como emocional. Ya no queda nada de Gaza.
Los detenidos, los huérfanos, los traumatizados, los sin techo, nunca volverán a ser lo que eran. Los muertos, desde luego, tampoco. Gaza tardará generaciones en recuperarse, si es que puede hacerlo. Esto es genocidio, aunque no se ajuste a la definición legal. Un país no puede vivir de una ideología así, y menos si pretende seguir haciéndolo.
Supongamos que el mundo sigue permitiéndolo. La cuestión es si nosotros, los israelíes, estamos dispuestos a permitirlo. Cuánto tiempo podremos vivir sabiendo que nuestra existencia depende de la sangre. ¿Cuándo nos preguntaremos si realmente no hay alternativa a un país de sangre? Al fin y al cabo, no hay otro país como éste.
Israel nunca ha intentado seriamente otro camino. Fue programado y dirigido para comportarse como un país que vive de la sangre, más aún después del 7 de octubre. Como si ese terrible día, después del cual todo está permitido, sellara su destino como país de sangre.
El hecho es que no se ha planteado ninguna otra posibilidad para el debate. Pero un país de sangre no es una opción, como tampoco lo es un coche de sangre. Cuando nos demos cuenta de ello, empezaremos a buscar las alternativas, aunque sólo sea por falta de otra opción. Están ahí y esperan a que las probemos. Puede que nos sorprendan, pero en la realidad actual es imposible siquiera sugerirlas.
8. Resumen de la guerra en Palestina, 16 de septiembre
Ayer volvieron a publicar un resumen en Mondoweiss. Os lo paso.
Día 345 de la «Operación Inundación de Al Aqsa»: Israel vuelve a amenazar al Líbano
La violencia de los colonos israelíes sigue aterrorizando a los palestinos en el valle del Jordán mientras el enviado estadounidense llega a la región para rebajar la tensión en la frontera sur del Líbano.
Por Qassam Muaddi 16 de septiembre de 2024
Bajas
- 41.226 + muertos* y al menos 95.413 heridos en la Franja de Gaza. Se ha identificado a 32.280 de los muertos, entre ellos 10.627 niños y 5.956 mujeres, que representan el 60% de las víctimas, y 2.770 ancianos hasta el 6 de agosto de 2024. Se calcula que hay unos 10.000 más bajo los escombros*.
- Más de 704 palestinos han sido asesinados en Cisjordania ocupada, incluido Jerusalén Oriental. Entre ellos hay 146 niños.**
- Israel revisó a la baja su estimación de víctimas mortales del 7 de octubre, de 1.400 a 1.140.
- El ejército israelí reconoce la muerte de 708 soldados israelíes y las heridas de otros 4096 desde el 7 de octubre.***
* La delegación del Ministerio de Sanidad palestino en Gaza confirmó esta cifra en su informe diario, publicado a través de su canal de WhatsApp el 16 de septiembre de 2024. Grupos de derechos y expertos en salud pública estiman que el número de muertos es mucho mayor.
** El número de muertos en Cisjordania y Jerusalén no se actualiza regularmente. Esta es la última cifra según el Ministerio de Sanidad palestino a 16 de septiembre de 2024.
*** Estas cifras las publica el ejército israelí, mostrando los soldados cuyos nombres «se permitió publicar». El diario israelí Yediot Ahronot informó el 4 de agosto de 2024 de que unos 10.000 soldados y oficiales israelíes habían muerto o resultado heridos desde el 7 de octubre. El jefe de la asociación de heridos del ejército israelí dijo al Canal 12 de Israel que el número de soldados israelíes heridos supera los 20.000, incluidos al menos 8.000 que han quedado discapacitados permanentemente desde el 1 de junio. El Canal 7 de Israel informó de que, según las cifras del servicio de rehabilitación del Ministerio de Guerra israelí, 8.663 nuevos heridos se incorporaron al sistema de rehabilitación de minusválidos del ejército desde el 7 de octubre y hasta el 18 de junio.
Principales avances
- La rama de Gaza del Ministerio de Sanidad palestino afirma que el número de muertos supera los 41.226, con 95.413 heridos desde el 7 de octubre, entre ellos un 33% de niños, un 18,4% de mujeres y un 8,6% de ancianos; al menos 115 niños palestinos nacidos y muertos por las fuerzas israelíes desde el 7 de octubre.
- Un ataque israelí con dron mata el sábado en Rafah al periodista palestino Abdallah Shakshak, que informaba para la empresa Arab Manara Media. El número de periodistas asesinados por Israel en Gaza desde octubre de 2023 asciende a 170, según el Sindicato de Periodistas Palestinos.
- Agente de policía israelí herido en un ataque con arma blanca cerca de la Puerta de Damasco de Jerusalén. La policía israelí mata a un palestino, acusándolo del atentado, y posteriormente allana la casa de su familia y detiene a diez de sus miembros.
- Kan informa de un enfrentamiento verbal entre Netanyahu y el ministro de Guerra Gallant sobre la idea de una gran operación militar contra Líbano; el diario israelí Haaretz afirma que Netanyahu pretende destituir a Gallant por su oposición a una ofensiva mayor contra Líbano.
- El enviado estadounidense Amos Hochstein llega a Israel el lunes para proponer un acuerdo que ponga fin a la escalada entre Israel y Líbano.
- Israel rechaza una propuesta estadounidense para definir las fronteras con Líbano antes de la visita de Hochstein.
- El ministro israelí de Seguridad Nacional, Itamar Ben-Gvir, dice que ha llegado el momento de destituir a Gallant.
- Los medios de comunicación israelíes afirman que Israel comunicó a Washington que si Hochstein no logra un avance con Hezbolá, no tendrá otra opción que la guerra.
- Ansar Allah de Yemen anuncia el ataque al centro de Israel con un misil supersónico. El ejército israelí afirma que sus defensas aéreas no lograron interceptar el misil yemení, que cayó en una zona abierta entre Tel Aviv y Jerusalén.
- Los medios de comunicación israelíes informan de que 2,3 millones de israelíes corrieron a refugiarse durante el ataque con misiles desde Yemen; nueve israelíes resultaron heridos en la estampida.
- Netanyahu amenaza a Ansar Allah de Yemen, prometiendo que el grupo yemení «pagará un gran precio». Ansar Allah promete seguir atacando hasta que Israel ponga fin a su guerra contra Gaza.
- El diario israelí Haaretz cita a un diplomático extranjero anónimo que afirma que la insistencia de Netanyahu en mantener fuerzas en el corredor Philadelphi a lo largo de la frontera entre Gaza y Egipto sigue siendo el principal factor que obstaculiza un acuerdo de alto el fuego, afirma que no hay base para seguir manteniendo una presencia israelí en la frontera.
- ِAssociated Press cita a un oficial militar israelí que afirma que el ejército israelí sólo encontró nueve túneles que conectan la Franja de Gaza con Egipto a lo largo de la frontera, y que no se sabe cuándo se cerraron.
- Colonos israelíes atacan una escuela para niños beduinos palestinos en la vertiente oriental del valle del Jordán, atan al director de la escuela e hieren a siete personas, entre profesores y alumnos.
Israel vuelve a amenazar al Líbano mientras Hochstein llega a la región
El enviado de Estados Unidos para Oriente Próximo, Amos Hochstein, inició el lunes una visita a Israel en un nuevo intento de rebajar las tensiones entre Israel y Hezbolá, mientras el gabinete israelí tiene previsto reunirse hoy para debatir un plan para «ampliar los objetivos de la guerra» en el frente libanés.
Los medios de comunicación israelíes informaron de que Estados Unidos presentó una nueva propuesta para definir la línea fronteriza entre Israel y Líbano, que Israel habría rechazado antes de la llegada de Hochstein.
Mientras tanto, el canal Kan de Israel informó de que el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, se enfrentó verbalmente con su ministro de Guerra, Yoav Gallan, durante una reunión del gabinete sobre las opciones de la frontera libanesa, ya que Gallant se opone a una guerra en el norte. Otros medios de comunicación israelíes informaron de que Netanyahu estaba considerando la posibilidad de destituir a Gallant del gobierno.
La nueva oleada de amenazas israelíes se produce cuando el intercambio diario de disparos entre Hezbolá e Israel entra en su undécimo mes. El domingo, informes israelíes indicaron que unos 60 cohetes fueron disparados desde el sur de Líbano hacia la alta Galilea, donde el alcalde israelí de la ciudad de Safad dijo que la ciudad se estaba «derrumbando» después de haberse convertido en un blanco constante del fuego de Hezbolá. Por su parte, Israel llevó a cabo ataques aéreos contra las ciudades del sur de Líbano de Kufr Kila, Rashia al-Fukhar, Idaiseh y Mahmoudieh.
En un discurso pronunciado el domingo en Beirut, el vicesecretario general de Hezbolá, Naim Qassim, afirmó que el grupo no tenía «ningún plan para iniciar una guerra», advirtiendo, sin embargo, que una guerra total produciría «enormes pérdidas para nosotros [Líbano] y también para ellos [Israel]». Qassim añadió que «si ellos [Israel] piensan que una guerra así traería de vuelta al norte a 100.000 israelíes desplazados, entonces les decimos que se preparen para recibir a cientos de miles de desplazados más.»
Colonos israelíes atacan una escuela en el valle del Jordán
La Media Luna Roja Palestina informó el lunes de que siete palestinos resultaron heridos por colonos israelíes durante un ataque de éstos contra una escuela primaria en la vertiente oriental de Cisjordania, en el valle del Jordán.
Las imágenes de vídeo del incidente mostraban a un grupo de israelíes armados con palos entrando en el patio de la escuela mientras una joven uniformada huía despavorida. Fuentes palestinas informaron de que el ejército israelí detuvo a dos profesores que se habían enfrentado a los colonos.
La vertiente oriental del valle del Jordán, conocida como la zona de Mu’arrajat, ha sido escenario de ataques de colonos que han desplazado a unas 18 comunidades beduinas desde octubre del año pasado. La zona conecta el centro de Cisjordania con el valle del Jordán y ha estado en el centro de los esfuerzos de expansión de los asentamientos israelíes en los últimos años.
La semana pasada, colonos israelíes atacaron las aldeas palestinas de Yima y Awarta, cerca de Nablús, escoltados por el ejército israelí, donde realizaron oraciones judías en un yacimiento arqueológico del casco antiguo de Awarta.
Desde el 7 de octubre, los colonos israelíes han matado a 18 palestinos y han desplazado por la fuerza a 20 comunidades rurales palestinas, dejando sin hogar a 4.571 palestinos. Estos desplazamientos forzosos se han concentrado en las laderas orientales del valle del Jordán y Masafer Yatta, en las colinas del sur de Hebrón.
Según un informe del comité de seguridad de la Knesset israelí de noviembre, los colonos israelíes poseen más de 165.000 armas de fuego. Representan una base de votantes para los políticos supremacistas judíos de línea dura en la Knesset y en el gobierno de Netanyahu, incluidos el ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben-Gvir, y el ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, ambos colonos.
9. Collective
Para horror del propio The Guardian, imagino, que tanto hizo por echarlo, parece que Corbyn está preparando un nuevo partido, Collective. Os paso la información de esa prensa basura más un divertido post de cómo acabaron con Corbyn, de una cuenta fake supuestamente de una conocida periodista británica conocida por su odio a este político, que es donde me he enterado de lo de Collective. ¿Se repetirá el fenómeno Wagenknecht o será otro proyecto fracasado, como Left Unity?
Jeremy Corbyn habla en una reunión sobre la formación de un nuevo partido de izquierdas
Exclusiva: El ex líder laborista pronuncia un discurso en un acto en el que los organizadores dicen que pretenden fundar un partido llamado Collective.
Jessica Elgot Redactora política adjuntaJeremy Corbyn ha intervenido en una reunión para un nuevo partido político de izquierdas llamado Collective, a la que han asistido el ex secretario general de Unite, Len McCluskey, y varios ex candidatos independientes.
Figuras clave del grupo dijeron que esperaban que el partido actuara como incubadora de futuros líderes que pudieran sustituir a Corbyn como mascarón de proa de la izquierda, y aspirar a disputar escaños en las próximas elecciones generales.
En la reunión privada del domingo, en la que Corbyn pronunció el discurso inaugural, los fundadores dijeron que empezarían a diseñar las estructuras democráticas para lanzar un nuevo partido.
Una fuente cercana a Corbyn dijo que su asistencia no era un respaldo oficial y que había acudido a la reunión para «escuchar y compartir una variedad de puntos de vista sobre el camino a seguir por la izquierda».
Los organizadores dijeron que esperaban que la formación de un nuevo partido fuera una forma de recabar nuevos apoyos. «Habrá un nuevo partido de izquierdas que concurrirá a las próximas elecciones y que esperamos sea un contrapeso significativo al Reformismo y a la deriva derechista del Partido Laborista», dijo uno de ellos.
Otros asistentes a la reunión del domingo fueron el ex alcalde de North of Tyne Jamie Driscoll, Lutfur Rahman, alcalde de Tower Hamlets, el director de cine Ken Loach, Andrew Feinstein, el activista antiapartheid que se enfrentó a Keir Starmer en su circunscripción de Holborn y St Pancras, y la ex jefa de gabinete de Corbyn, Karie Murphy. También asistieron representantes de We Deserve Better y de una serie de grupos locales independientes y partidos de izquierda más pequeños.
Se entiende que no todos los asistentes están a favor de un nuevo partido de izquierdas, incluidos Feinstein y Driscoll. También es posible que finalmente no participen los cuatro candidatos independientes que obtuvieron escaños en las últimas elecciones generales con una plataforma propalestina y que posteriormente han formado una alianza parlamentaria con Corbyn.
Pamela Fitzpatrick, directora del proyecto Paz y Justicia de Corbyn, que será la directora del movimiento, dijo que «ahora es el momento» de convertirse en un partido establecido.
«Hemos visto el auge de la extrema derecha y la gente ya se siente políticamente desamparada porque estaba desesperada por un cambio, pero el apoyo a los laboristas está cayendo muy rápidamente. Necesitamos un movimiento real que pueda llenar ese vacío», afirmó.
El movimiento, que se constituyó a principios de este año, compartió el domingo con los asistentes una sesión informativa sobre estrategia, en la que se sugería una campaña masiva de afiliación y un intento de conseguir la afiliación de los sindicatos.
«Mucha gente ha participado en campañas independientes en las últimas elecciones que lo hicieron sorprendentemente bien, aunque no ganaran. Fue el comienzo de un potencial movimiento de masas de la clase trabajadora al margen del partido laborista», afirma una fuente implicada.
Entre los participantes en la reunión del domingo figuraban candidatos independientes a los que los organizadores consideran el futuro del movimiento, como Fiona Lali, que se presentó como candidata de los Comunistas Revolucionarios en Stratford y Bow, y Sean Halsall, candidato independiente en Southport.
Altas personalidades involucradas en el grupo dijeron que era el momento adecuado para comenzar a planificar un nuevo partido político ahora que estaba claro que Corbyn y muchos de sus partidarios no tenían futuro en el partido laborista.
«Creo que hay una sensación real dentro del movimiento de que hay una oportunidad, pero también un reto para la izquierda de ir más allá de Jeremy», dijo uno de ellos. «Creo que hay una preocupación real de que si nosotros, si la izquierda, no hace esto ahora, y si no actuamos ahora, entonces el gobierno de Starmer sólo va a abrir la puerta a Farage como el próximo primer ministro».
Los organizadores creen que es el momento adecuado para lanzar el nuevo partido, ya que el Partido Laborista de Starmer se enfrenta a un duro invierno, que incluye críticas significativas a las decisiones de recortar los subsidios de combustible de invierno para todos los pensionistas, excepto los más pobres, y paralizar los proyectos del NHS y de infraestructuras. Está prevista otra reunión dentro de seis semanas.
En los últimos años, varios activistas y votantes de izquierdas se han pasado al Partido Verde, pero los organizadores del nuevo partido creen que tendrá una tradición separada, aunque podría ser un «bloque electoral significativo».
Corbyn anunció la semana pasada que iba a formar una alianza parlamentaria con cuatro diputados independientes que habían hecho campaña en una plataforma pro-Gaza, aunque el grupo también ha planteado cuestiones relacionadas con la pobreza y la limitación de las prestaciones sociales a dos hijos.
Aún no hay planes para implicar a esos diputados en la formación del nuevo partido. «No está obviamente claro que compartan un tipo de proyecto político de base amplia», dijo una fuente.
El escepticismo sobre el lanzamiento de un nuevo partido se debe en parte al éxito muy limitado de otros partidos de izquierda similares, incluido Left Unity, que fue lanzado por Loach en 2013.
El ex diputado laborista George Galloway lanzó su partido Respect tras la guerra de Irak y se presentó a las últimas elecciones bajo la bandera del Workers party GB, ganando brevemente un escaño en la elección parcial de Rochdale, que perdió en las elecciones generales.
Fitzpatrick, que anteriormente fue concejal laborista y se ha presentado como independiente, dijo que el movimiento tardaría en lanzarse como partido político. «No queremos cometer los mismos errores que en el pasado», afirmó.
Corbyn escribió en un artículo para The Guardian a principios de este año que tenía la intención de apoyar un movimiento de base «capaz de desafiar al anquilosado sistema bipartidista» y dijo que «eventualmente se presentaría a las elecciones». Sin embargo, dijo en el artículo que «crear un nuevo partido centralizado, basado en la personalidad de una persona, es poner el carro delante de los bueyes».
Hay cosas de las que no está permitido hablar en política si quieres conservar tu trabajo. Una de ellas es cómo la clase dirigente cerró filas durante cinco años para derrocar a Jeremy Corbyn. Pero, después de calcular mal tontamente que el ex líder laborista ya no es una amenaza, el Observer y el Guardian decidieron que ahora era seguro contar esa historia. Sólo que, cuando contaron la historia, pasaron por alto un elemento clave: el portavoz oficial del establishment. A mí.
Obviamente, no soy de las que rehúyen el protagonismo, y ya que ahora se nos permite hablar de lo ocurrido, me gustaría aprovechar la oportunidad para ponerme en el centro de atención. Este es mi recuerdo de lo que ocurrió entre 2015 y 2019 y, por una vez en mi vida, ni siquiera voy a mentir… Todo empezó en septiembre de 2015 cuando, para nuestro horror, los afiliados laboristas eligieron al líder equivocado. Cuando permitimos que los laboristas tuvieran democracia interna en el partido, no teníamos ni idea de que los afiliados elegirían a un candidato no corporativo que antepusiera el bienestar de los demás al beneficio personal. Se suponía que los laboristas elegirían a un clon sin alma como Yvette Cooper o Liz Kendall. Pueden imaginar nuestro horror cuando descubrimos que los laboristas son seres humanos decentes que a veces son capaces de pensar por sí mismos. Fue entonces cuando nos dimos cuenta de que merecían la democracia tanto como los electores de América Latina. El establishment necesitaba opciones, y cuando nos dimos cuenta de que no nos saldríamos con la nuestra con un asesinato, intentamos forzar la salida de Corbyn. La estrategia consistió en hacer que todos los diputados laboristas corporativos (el 80% del PLP) se alinearan frente al despacho del líder y le gritaran hasta que dimitiera. Desgraciadamente, Corbyn no se derrumbó ante la intimidación y, de hecho, decidió que tenía un «mandato democrático» para continuar con su trabajo, por lo que declaramos que otro tipo era el líder legítimo del Partido Laborista. Era básicamente el Juan Guaido del Reino Unido, pero nadie recuerda su nombre. Creo que era Owen no sé qué…. Nadie en el Partido Laborista había oído hablar de Owen no sé qué, ni siquiera nosotros, pero decidimos que este inútil era nuestra mejor oportunidad para derrotar a Corbyn. Owen no sé qué lanzó un audaz desafío al liderazgo con la esperanza de restaurar el neoliberalismo. Sin embargo, los laboristas demostraron una vez más que no se les podía confiar la democracia al tomar la decisión equivocada. Corbyn arrasó con el 60% de los votos (otra vez), así que nos planteamos fingir que había amañado las elecciones. Este es el manual que utilizamos en América Latina cuando armamos a los militantes hasta las cejas. Lamentablemente, nos dimos cuenta de que no nos saldríamos con la nuestra en el Reino Unido, así que, en su lugar, gritamos que Corbyn era inelegible. La idea era que si los propios diputados de Corbyn gritaban lo mucho que le odiaban, la ventaja de los laboristas en las encuestas podría convertirse en una enorme ventaja de los tories, y eso es exactamente lo que ocurrió. Theresa May (el robot tory original antes de la invención de Liz Truss) convocó unas elecciones anticipadas en 2017. A pesar de nuestros mejores esfuerzos para lograr una aniquilación laborista, Corbyn se quedó a 2.000 votos de convertirse en primer ministro.
En ese momento, nos dimos cuenta de que no era solo la militancia laborista la que no merecía la democracia, sino los votantes menores de 40 años. Sinceramente, no entiendo por qué no les obligamos a hacer el servicio nacional para enderezarlos. En cualquier caso, el estrecho margen nos obligó a recurrir a medidas desesperadas. Por lo tanto, reunimos un equipo de los mejores periodistas del Reino Unido para unir fuerzas con los conservadores que se habían infiltrado con éxito en el Partido Laborista y lanzamos nuestra campaña de difamación. Habíamos pasado algún tiempo coqueteando con difamaciones contra Corbyn, pero nunca pudimos conseguir que nada se mantuviera: le dijimos al público que Corbyn era un espía ruso, un amante de los terroristas, alguien que enviaba a sus hijos a la escuela privada (que es lo que todos hicimos), alguien que llevaba el tipo equivocado de corbata, incluso alguien que no podía saludar correctamente. Extrañamente, el público pensó que éramos idiotas que debíamos hacer mejor nuestro trabajo, así que eso es exactamente lo que hicimos. Ideamos un plan tan diabólico que nadie se atrevería a denunciarnos por nuestras calumnias, porque si lo hacían, podríamos extender nuestras calumnias a ellos. Era la caza de brujas definitiva. Todo lo que teníamos que hacer era fingir que acabábamos de darnos cuenta de que un antirracista de toda la vida era antisemita, al igual que sus partidarios. Ahora sé lo que estáis pensando: sólo los pedazos de mierda más vengativos jugarían con los miedos de los judíos y explotarían la forma atroz de racismo que resultó en el holocausto, pero tenéis que entender que estábamos haciendo esto por la mejor razón posible: odiábamos la democracia.El plan era simple: un equipo de laboristas rastrearía Internet y encontraría cualquier mensaje que pudiera haber venido de alguien relacionado con el Partido Laborista y que pudiera ser interpretado como antisemita. El equipo transmitiría estos mensajes a los medios de comunicación, que los amplificarían de una forma que nunca haríamos con el racismo conservador. Boris Johnson escribió un libro con todos los insultos racistas que existen, pero ¿a quién le importa eso? Nuestra mina de oro eran los grupos de Facebook, porque no sólo podíamos buscar rápidamente entre miles de publicaciones, sino que podíamos hacer a todos los miembros del grupo culpables por asociación. Supongamos que un diputado laborista se había unido a un grupo siete años antes y no había participado desde entonces, pero había una publicación sospechosa tres años antes. Afortunadamente, la burocracia laborista estaba compuesta por infiltrados conservadores que se dedicaron a expulsar a todo el mundo. También se sentaron sobre ciertas quejas para hacer que el partido pareciera ineficiente y culparon astutamente a Corbyn. Lamentablemente, estos idiotas olvidaron borrar sus correos electrónicos y más tarde fueron descubiertos por una investigación, pero esto ha sido barrido debajo de la alfombra. La era dorada de la purga duró hasta que la burocracia laborista fue expulsada y reemplazada por corbynistas que revelaron que la mayoría de las quejas que habían recibido se remontaban a la era Miliband y no tenían nada que ver con el liderazgo de Corbyn. Además, el 90% de las quejas ni siquiera eran contra miembros laboristas y se habían hecho para desbordar al equipo de quejas. Obviamente, esto demostraba que los laboristas no se estaban tomando en serio el problema del antisemitismo. Puede que la difamación antisemita no fuera suficiente para derrocar a Corbyn, pero era sólo la primera parte de nuestro diabólico plan. La segunda parte era dividir el voto laborista y culpar a Corbyn. Todo lo que necesitábamos era un tema de cuña como, por ejemplo, el Brexit , y un político desvergonzado que fingiera que permanecer en la UE era más importante para él que sus hijos: ¡adelante Sir Keir Starmer!Sir Keir Starmer se puso de pie en la sala de conferencias en 2019 y anunció que la nueva posición de los laboristas era anular el voto del Brexit, a pesar de que las encuestas internas mostraban que esto sería un suicidio electoral. Un maltrecho y magullado Corbyn estaba demasiado debilitado para revocar el anuncio de Starmer, ya que habría sumido al laborismo en una guerra civil. Por lo tanto, tuvo que aceptarlo y esperar un milagro. Afortunadamente, ese milagro nunca llegaría porque nuestro plan era a prueba de democracia. A diferencia de 2017, cuando Corbyn se quedó a 2.000 votos de ser primer ministro, los laboristas fueron previsiblemente derrotados en las elecciones generales de 2019. Los conspiradores laboristas fingieron estar enfadados con Corbyn por obtener el resultado que querían (aparte de Jess Phillips, que no pudo ocultar su vértigo). Corbyn se vio obligado a dimitir, debido al mal resultado, y Starmer tomó las riendas para regocijo de todos los que querían permanecer en la UE. Para su consternación, Starmer dio rápidamente marcha atrás en su posición de permanecer y se olvidó de la pertenencia a la UE. Cuando llegaron las elecciones de 2024, tuvimos un pequeño problema porque, en ese momento, Starmer era enormemente impopular. Afortunadamente, había otra forma de dividir el voto, pero esta vez era el voto tory el que sería dividido por la Reforma. Starmer se convirtió en primer ministro, a pesar de obtener un porcentaje de votos inferior al de Corbyn, porque ahora éramos buenos gestionando la democracia. Starmer ganó por una mayoría aplastante récord, a pesar de convertirse en primer ministro con el porcentaje de votos más bajo de cualquier líder que haya obtenido una mayoría. Lo único que tenéis que entender es que ninguno de vosotros merece la democracia y que sabemos cómo manipular las elecciones para casi garantizar el resultado deseado. Si alguna vez no obtenemos el resultado deseado, los soldados que estaban utilizando la cabeza de Corbyn como tiro al blanco en 2019 han acordado dar un golpe de Estado. Ahora se os podría perdonar por pensar que después de toda esta brutal lucha, habíamos acabado con la amenaza de Corbyn para siempre. De hecho, esa fue la única razón por la que decidimos que era seguro contar esta historia. Sin embargo, justo un día después de publicar la historia, descubrimos que Corbyn había celebrado una reunión con diputados independientes para crear un nuevo partido llamado Colectivo.
Horrorosamente, este partido no tendría políticas conservadoras y ni siquiera estaría interesado en donaciones corporativas. Pronto podría tener el mayor número de afiliados del Reino Unido y representar a aquellos que son demasiado estúpidos para merecer la democracia: los pobres. Esto deja al establishment en un dilema. Cuando los diputados independientes ocuparon escaños que les correspondían a los políticos del establishment, nos planteamos brevemente destituirlos. Los diputados que gritaban a Corbyn que dimitiera iban a fingir que los independientes habían ganado sus escaños mediante la intimidación. Sin embargo, nos dimos cuenta de que si celebrábamos elecciones parciales, los ciudadanos volverían a elegir mal.
Personalmente, creo que deberíamos suprimir la Cámara de los Comunes y tener dos cámaras no electas porque ahora estamos en una posición insostenible. Un nuevo partido podría llenar el vacío que se creó cuando Starmer se desplazó más a la derecha que Farage. Va a ser muy difícil dividir el voto colectivo cuando tenemos cuatro partidos tories. Dado que el público entiende que Starmer dijo mentira tras mentira para ganar el poder, su índice de aprobación ha caído por los suelos. Su partido está apenas por delante de los conservadores, a pesar de que los conservadores no tienen líder y se enfrentan al olvido. Starmer apenas puede mantener una ventaja sobre el peor partido Tory de la historia. Es un poco vergonzoso realmente. Si no se toman medidas drásticas, existe un miedo real entre el establishment de que el electorado que no merece la democracia pueda tomar la decisión equivocada en las próximas elecciones. Los días de gloria del neoliberalismo podrían estar llegando a su fin. Podrían ser sustituidos por la idea de… esperanza. Creo que voy a vomitar x¡Muchas gracias por leer! Si te gusta mi periodismo excepcional tanto como a mí, puedes apoyar mi trabajo aquí: https://ko-fi.com/