De Carlos Valmaseda, compañero de Espai Marx.
1. Tipos raros
Gonzalo Lira me lo parece. O al menos, en busca de notoriedad. Todo el mundo teme que finalmente lo hayan ejecutado. Pero también es bien raro otro periodista-bloguero-espía que parece haberlo denunciado a las autoridades ucranianas y es, por lo tanto, quizá responsable de lo que le pueda haber pasado. Después de la desaparición de Lira se alegraba públicamente en un tuit. También es un chileno-estadounidense: Sarah Ashton-Cirillo -antiguamente Michael John Cirillo, ahora es trans-: https://twitter.com/FierroFortis/status/1516365295912374280
2. Sudán
Un hilo en el que se ofrecen varios enlaces a artículos sobre la situación en el país tras el golpe de estado, y las perspectivas del movimiento revolucionario: https://twitter.com/Helios_EM/status/1516892814591901696. Son en castellano. Creo que el tuitero es anarquista. Los entrevistados en el último tuit del hilo lo son, aunque parecen bastante bisoños. El autor del artículo de La Peste, una teorización sobre la Comuna en Sudán, también lo es, pero el artículo no me interesa demasiado. Me ha gustado mucho el otro en el que se explica la experiencia de los comités de resistencia: https://www.equaltimes.org/los-comites-de-resistencia?lang=es#.YmDuM9NBzct. Pero el artículo del primer tuit está solo en inglés, os lo paso aquí en traducción automática:
https://spectrejournal.com/the-future-of-the-resistance-committees-in-sudan/
El futuro de los comités de resistencia en Sudán. Mesa redonda con Abdelsalam Mindas, Muzan Alneel y Magdi el Gizouli
Sara Abbas y Shireen Akram-Boshar , April 14, 2022
Introducción
En diciembre de 2018, se produjo un levantamiento masivo en Sudán que inició un proceso revolucionario en curso, que se ha concretado en dos grandes oleadas hasta ahora. Durante los primeros cuatro meses, las protestas se multiplicaron, hasta que en abril de 2019, las sentadas masivas provocaron la caída de Omar al-Bashir, el jefe del régimen militar que había asolado el país durante 30 años. Los militares, que buscaban retener el poder, respondieron a esta primera ola de actividad revolucionaria con brutalidad, la más infame el 3 de junio de 2019, cuando su violenta dispersión de la sentada en Jartum dejó más de un centenar de manifestantes muertos y destrozó la vida de muchos otros. La oposición civil, bajo el paraguas de las Fuerzas por la Libertad y el Cambio, respondió firmando un acuerdo con los militares en agosto de 2019. Este acuerdo, en forma de documento constitucional, dio paso a un «periodo de transición» de reparto de poder entre los militares y la oposición civil, al final del cual el poder habría pasado ostensiblemente a un gobierno elegido y plenamente civil. Sin embargo, las protestas continuaron de forma esporádica durante los dos años siguientes, ya que los militares siguieron siendo el actor dominante en la política y el gobierno -bajo el primer ministro civil Abdallah Hamdok- ignoró las peticiones de justicia y responsabilidad. En su lugar, persiguió una política de economía neoliberal.
El 25 de octubre de 2021, los militares volvieron a tomar el poder, declarando el estado de emergencia e iniciando una campaña de terror en un intento de recuperar el control total del país. Esto desencadenó una segunda ola de actividad revolucionaria. En esta oleada, el liderazgo de la resistencia se ha desplazado desde su centro de 2019 -la Asociación de Profesionales Sudaneses (SPA)- a los comités de resistencia basados en los barrios de todo el país. Hasta ahora, los comités se han mantenido en clara y firme oposición a los militares, así como a los intentos de las potencias regionales y occidentales de volver al acuerdo de reparto de poder de 2019. Los dos eslóganes más ruidosos de los comités de resistencia, que la calle sudanesa ha adoptado como propios, encapsulan su posición sobre la situación política: «Volver es imposible» y «ninguna negociación, ninguna asociación y ninguna legitimación» con los militares.
Lo más instructivo para los movimientos sociales de todo el mundo son las diversas estructuras de resistencia que existen actualmente en Sudán, especialmente las de los comités de resistencia. El SPA, el principal organismo de la primera oleada de la revolución, compuesto en su mayoría por sindicatos de cuello blanco, fue capaz de llevar a cabo huelgas generales masivas y de movilizar y coordinar eficazmente la desobediencia civil. Sin embargo, este organismo acabó negociando con los militares y cediendo ante ellos. Los comités de resistencia, que también desempeñaron un papel importante en la primera oleada, han pasado en los últimos dos años de «transición» a desempeñar un papel de liderazgo central que adopta una política más radical y un rechazo del statu quo promovido por los actores políticos de la élite en Sudán.
En los últimos meses, varios comités de resistencia, sobre todo los comités de resistencia de Mayrno (estado de Sinnar), los comités de resistencia de Wad Madani (estado de Jazira) y los comités de resistencia del Gran Jartum, han liderado la publicación de cartas políticas basadas en una amplia consulta a sus barrios, regiones y con otros organismos revolucionarios de sus zonas. Las cartas no sólo vinculan la cuestión de la desigualdad social y económica, la guerra y la represión política, y el estado colonial extractivo y sus iteraciones poscoloniales, sino que también trazan un proceso ascendente de democracia participativa que contrasta fuertemente con los diversos modelos de poder desde arriba defendidos por los militares, por las élites civiles y por las potencias occidentales. El borrador más reciente de la Carta Revolucionaria del Poder Popular (en árabe) se difundió públicamente a principios de este mes (abril de 2022) para recibir sugerencias, comentarios y críticas finales. A medida que esta carta ha ido evolucionando, los comités de resistencia de 15 de los 18 estados de Sudán, junto con otros organismos revolucionarios de cada localidad, han realizado aportaciones, aportado críticas y defendido cambios. El objetivo es publicar una carta final que esté abierta a la aprobación de las fuerzas políticas de todo el país, y que sirva de modelo para la visión de cambio del movimiento revolucionario.
Dado el rápido proceso de evolución de los comités, se plantea una pregunta: ¿Qué papel desempeñarán los comités de resistencia en el proceso revolucionario en el futuro? ¿Es probable que se transformen en partidos políticos, que formen el germen de los consejos de gobierno locales, o que se desvanezcan una vez que se haya desbancado a los militares y se hayan satisfecho las demandas actuales? Por supuesto, esto depende en gran medida de las condiciones orgánicas sobre el terreno, ya que son éstas las que han dado forma a los comités más que cualquier otra cosa. Pero la cuestión es crítica por muchas razones, entre ellas la diversidad de los propios comités, que, además de su rechazo unificado a los militares, tienden a reflejar sus comunidades locales en términos de intereses de clase y preocupaciones regionales. Dada la importancia de los comités, también ha habido intentos, hasta ahora infructuosos, de «capturarlos» y utilizarlos al servicio de diversas agendas, ya sea de los militares, de los financiadores occidentales o de los partidos políticos sudaneses que se sienten desplazados políticamente por ellos.
Hemos planteado esta cuestión a tres personas de izquierda sudaneses: Magdi el Gizouli, Muzan Alneel y Abdelsalam Mindas.
Magdi el Gizouli es un conocido intelectual sudanés, cuyo blog, StillSudan, ha sido una plataforma de comentarios y análisis sobre asuntos sudaneses desde 2009. Actualmente, Magdi es miembro del Instituto del Valle del Rift. Entre sus numerosas publicaciones se encuentra el informe Movilización y resistencia en el levantamiento de Sudán (2020).
Muzan Alneel es una ingeniera y activista sudanesa que ha escrito ampliamente sobre la revolución sudanesa. Es cofundadora del Grupo de Reflexión sobre Innovación, Ciencia y Tecnología para el Desarrollo Centrado en las Personas (ITSinaD)-Sudán y miembro no residente del Instituto Tahrir para la Política de Oriente Medio (TIMEP).
Entre sus artículos figura «El pueblo de Sudán no quiere compartir el poder con sus opresores militares» (2021). Para los lectores de habla árabe de este artículo, recomendamos ver el siguiente vídeo de Muzan hablando a una multitud de manifestantes en la sentada de Jartum frente a la Comandancia General Militar en 2019. Es una lección de organización para fomentar la conciencia de clase.
Abdelsalam Mindas era el portavoz oficial de la coordinación de los comités de resistencia de Ombada y uno de los dos portavoces oficiales de los comités de resistencia de la gran Omdurman. Es agrónomo y licenciado en Estudios Agrícolas por la Universidad de Ciencia y Tecnología de Sudán.
Aparte de las amenazas extrínsecas de cooptación y captura, creo que merece la pena destacar la amenaza intrínseca de la fetichización de los comités como tales y del modo de funcionamiento sacrificado en su lucha contra un orden estatal brutal.
Magdi el Gizouli:
Yo diría que los comités de resistencia son el agente político más grande, más joven y más activo del país. Podrían describirse como «an sich». A lo largo de los pocos años transcurridos desde 2019, los comités han pasado de ser unidades de movilización y maniobra contra el aparato coercitivo del Estado a un archipiélago de experiencias y orientaciones políticas y organizativas.
La categoría an sich, traducida en español como «en sí mismo», procede del léxico hegeliano y contrasta con la autocomprensión explícita reflexiva y plena für sich (o «para sí mismo») de la autoconciencia que un lector de los clásicos marxistas encontraría en Historia y conciencia de clase de Lukács. Las categorías hegelianas no son una mera floritura de la teoría, sino que son sumamente necesarias para tratar la divergencia entre la potencialidad y la actualidad de los comités, una divergencia que, en mi opinión, sólo puede abordarse adecuadamente mediante una dialéctica de la praxis. Sin embargo, no es una tarea fácil y no debe subestimarse. El propio Marx no articuló una teoría de la conciencia de clase. El volumen 3 de El Capital termina con un breve fragmento titulado «Clases» que plantea la pregunta «¿qué constituye una clase?». Marx desafía la definición evidente en torno a la identidad de los ingresos y las fuentes de ingresos como una explicación insatisfactoria «a primera vista». El manuscrito se rompe aquí, y queda en suspenso la pregunta que persigue a muchos lectores de El Capital.
¿Por qué es importante plantear el problema de la conciencia (de clase) en esta coyuntura? En sus etapas iniciales de surgimiento, los comités de resistencia de los barrios obreros empobrecidos de Jartum que fueron fundamentales en la movilización y el mantenimiento de la ira popular contra el régimen de Bashir reflejaban la informalidad de sus medios de vida. En este contexto, el comité tenía un carácter de acceso abierto, similar al de los equipos de fútbol de barrio ad hoc, constituidos a la hora del juego y reconstituidos de nuevo al día siguiente según la conveniencia. La palabra comité confiere una solidez a las facciones que no concuerda con la naturaleza fluida de la formación real de estas estructuras e invita a establecer paralelismos precipitados con la comuna y el soviet.
Existe un término árabe nordestino preciso para referirse a los partidos de fútbol vespertinos ad hoc en las plazas de los barrios: dafoori. A diferencia del juego formal, el dafoori no se rige por las reglas formales del fútbol. Los equipos están constituidos por el número de jugadores disponibles, el balón puede ser una masa de trapos formada por una pelota, y el árbitro, si existe, no tiene necesariamente la última palabra en cuestiones de disputa. En un dafoori no hay jefe. El tiempo de juego no está definido por una regla intrínseca, sino por la energía de los jugadores y, posiblemente, por la disponibilidad de luz, los jugadores optan por abandonar el juego cuando están agotados o cuando no pueden soportar la derrota. Un jugador lesionado es fácilmente sustituido por un espectador al que se anima a unirse al juego. Las relaciones entre los jugadores de dafoori se basan en una «economía moral» que implica el reconocimiento mutuo, la confianza, las habilidades sociales y deportivas y, por supuesto, la camaradería masculina. Una vez en el juego, se suspende la estratificación social y predomina un ethos igualitario de rendimiento.
Los comités de resistencia de los barrios obreros de Jartum se constituyeron en muchos sentidos como equipos de dafoori para la agitación política y de ahí el desafío que siguen planteando a la mecánica del aparato de seguridad. Gracias a esta particular conformación, los comités de resistencia resultaron ser un campo magnético para el compromiso político. El vendedor ambulante, el artesano, el jornalero, el que abandona la escuela, así como el estudiante y el graduado universitario con experiencia política -tanto con empleo asalariado como sin él- se unieron en el comité de resistencia del barrio con la marcha de protesta como teatro de operaciones. La marcha de protesta también definió el plano igualitario del comité y el conjunto de habilidades necesarias para la distinción. Frente a la brutalidad del Estado, un ethos de firmeza, heroísmo y sacrificio se convirtió en un rasgo característico de los comités y su perspectiva. Los comités adquirieron nombres que recordaban a los equipos deportivos masculinos, como los Leones de al-Barrari y los Tigres de al-Abbasiya.
En este ambiente de sacrificio masculino, el filo de los comités estaba destinado a dirigirse contra las jóvenes que estaban llamadas a destacar en los enfrentamientos con el aparato de seguridad, como sus heroicos compañeros varones, o a aceptar su manto protector en la proverbial retaguardia del camino revolucionario. Esta importante contradicción se puso de manifiesto en las declaraciones y acciones que empañaron las marchas de protesta del 8 de marzo con motivo del Día Internacional de la Mujer en Jartum. La corriente principal de los comités anunció una marcha de protesta titulada «Marcha del millón de mujeres», rechazando la denominación «Marcha feminista» declarada por cohortes de mujeres jóvenes cuyo horizonte de liberación abarcaba la emancipación de las restricciones patriarcales. El resultado fue una considerable confusión y consternación en torno a lo que constituía la revolución.
La corriente principal de los comités hablaba un lenguaje de prioridades en torno a la confrontación con el poder del Estado y sus detractores del bloque feminista estaban informados por ideas de conflicto social y relaciones de género. Este es sólo un ejemplo demostrativo de los antagonismos en el monstruoso interregno de la revolución y la contrarrevolución en Sudán. Aparte de las amenazas extrínsecas de cooptación y captura que mencionas en tu pregunta, creo que merece la pena destacar la amenaza intrínseca de la fetichización de los comités como tales y del modo de funcionamiento sacrificado en su lucha contra un orden estatal brutal.
Creo que esta amenaza sólo puede minimizarse anclando el poder del pueblo como objetivo principal y principio rector, centrándose en la organización y la toma del poder desde la base, y experimentando en la organización y la construcción del Estado guiadas por principios revolucionarios.
Muzan Alneel:
Me parece muy importante la observación de Magdi sobre las potencialidades y amenazas de las características intrínsecas de los comités. La analogía del equipo dafoori es útil para entender cómo se forman los valores y las posiciones de un comité de resistencia; que además de las circunstancias externas que los afectan, estos valores también se ven directamente afectados por la composición del comité/equipo. Esto se suma a algo que a menudo destaco en relación con la naturaleza geográfica de los comités y cómo eso suele tener un mayor impacto en sus posiciones que una visión política establecida y definida, al menos hasta ahora. Magdi añadió correctamente los rasgos personales de los miembros como otro factor que se suma a los intereses y la composición de los grupos dentro de la geografía del barrio. La analogía también se extiende a los mecanismos de toma de decisiones utilizados por los comités, que son más fluidos que los mecanismos observados en los partidos políticos o las instituciones estatales. A diferencia del primer impacto sobre las posiciones políticas, éste relativo a los mecanismos es uno que encuentro positivo y crea un espacio para practicar y teorizar sobre nuevos modelos de organización que pueden responder mejor a los requisitos y realidades de la organización en los barrios, si se abordan, critican y desarrollan con la debida seriedad.
Volviendo a la cuestión principal sobre el papel que deben desempeñar los comités en la revolución de cara al futuro, creo que el progreso del proceso revolucionario y el papel de varios actores políticos -no sólo de los comités- en él, dependerá de cómo y con qué seriedad abordemos las cuestiones de la reconstrucción de las estructuras estatales desde la base. Esta cuestión se discute ampliamente y se menciona directamente en la Carta Revolucionaria del Poder Popular propuesta por varios comités de resistencia. Esta propuesta de carta sugiere la formación de un cuerpo legislativo federal que parta de los consejos locales para llegar a los niveles municipal, estatal y luego federal, y es este cuerpo el que luego selecciona al jefe de la rama ejecutiva del gobierno. El modelo invierte el enfoque habitual de arriba a abajo propuesto por la clase dirigente bajo todas sus diferentes etiquetas. La forma en que el pueblo sudanés intente poner en práctica este modelo sobre el terreno, así como sus mutaciones y su evolución -ya que debe sufrir muchos cambios en el proceso de su formación si este proceso responde realmente a las necesidades de la comunidad y está interesado en crear la mejor forma posible de hacer realidad el «poder del pueblo»- definirán los nuevos papeles de muchos actores, si no de todos.
Los comités podrían evolucionar hasta convertirse en el germen de estos consejos locales, o podrían convertirse en partidos políticos, o en una estructura de representación popular paralela al Estado, entre otros muchos potenciales, o incluso podrían desaparecer también.
Considero que la cuestión de la organización de los barrios y los centros de trabajo y la reestructuración del Estado desde la base es la cuestión principal de la revolución sudanesa en la actualidad. Esta organización de abajo a arriba sugerida en la carta revolucionaria es una hoja de ruta para formar el nuevo gobierno y régimen, y presenta los pasos más claros hacia la realización del lema «todo el poder y la riqueza para el pueblo». La mayor amenaza para ello es la posibilidad de ignorar esta cuestión en aras de modelos elitistas más conocidos, como se ve actualmente en los intentos de la élite y los poderes regionales e internacionales de seleccionar y nombrar un gobierno de las élites, aunque esto ha tenido poco éxito debido al compromiso de la resistencia con la consigna «3 Nos»: «sin negociación, sin asociación, sin legitimidad». La «fetichización de los comités», como lo expresó Magdi, es parte de la amenaza, ya que puede ahogar otras formas de organización o puede cambiar la tendencia a preservar los comités por encima de todo, al tiempo que hace más difícil criticar a los comités. Creo que esta amenaza sólo puede minimizarse anclando el poder del pueblo como objetivo principal y principio rector, centrándose en la organización y la toma del poder desde la base, y experimentando en la organización y la construcción del Estado guiada por los principios revolucionarios. En la actualidad, esto se materializa en los intentos de crear consejos locales y utilizarlos para asumir la prestación de servicios y la gestión de recursos en sus zonas. Se trata de una tarea que debe abordarse con una mente revolucionaria abierta dispuesta a experimentar, criticar, evaluar y hacer evolucionar estas nuevas organizaciones/gobiernos.
El éxito de la revolución en la consecución de sus objetivos depende de la medida en que sus organizaciones sean capaces de continuar, lo que a su vez depende de su conexión con las bases de masas que les dan su verdadera fuerza.
Abdelsalam Mindas:
Desde su inicio el 6 de diciembre de 2018, la revolución sudanesa ha proporcionado un marco excepcional. Ha proporcionado una acumulación de lucha, ha dotado al espacio educativo revolucionario de nuevas tácticas, ha añadido un nuevo capítulo de conocimiento y ha redefinido los conceptos de revolución, resistencia, pueblo, poder, lucha, fuerzas, intereses y aliados. Puso fin al desequilibrio y al imperio de la lógica invertida, al tiempo que difundió popularmente estos conceptos redefinidos entre las masas, los aplicó a la realidad de la práctica democrática revolucionaria y los utilizó como criterio general para configurar los programas revolucionarios. En este sentido, el pueblo sudanés creó diversas formas organizativas, así como herramientas de resistencia pacífica y aprendizaje revolucionario. Las organizaciones de resistencia surgieron en las comunidades y en los lugares de trabajo, entre ellas los comités de resistencia, que son organizaciones de base que se basan profundamente en el principio de la democracia de masas junto con el reconocimiento de que no existe un liderazgo tradicional dentro de los comités. Las decisiones se toman con la participación de todos de forma similar a las asambleas generales de los sindicatos, de forma que la asamblea es la máxima autoridad dentro de la estructura organizativa del comité de resistencia.
La cuestión planteada anteriormente me lleva a referirme al legado del maestro revolucionario, el resistente vanguardista y arquitecto de la lucha, Amílcar Lopes da Costa Cabral, uno de los mayores líderes anticoloniales. Cabral fue un agitador, un inspirador, un luchador, un teórico revolucionario y un líder político. Trazó un rumbo ampliado para la teoría revolucionaria al desarrollar las obras de Marx y Lenin para adaptarlas a la realidad africana, añadiendo su análisis de los factores económicos y sociales que afectan a los pueblos colonizados. Cabral se dio cuenta muy pronto de que los movimientos antiimperialistas de la época necesitaban una metodología revolucionaria y señaló que «la deficiencia ideológica, por no decir la falta total de ideología, dentro de los movimientos de liberación nacional -que se debe básicamente a la ignorancia de la realidad histórica que estos movimientos pretenden transformar- constituye una de las mayores debilidades de nuestra lucha contra el imperialismo, si no la mayor de todas «2. Cabral fue incluso más allá, aclarando la importancia de la relación orgánica entre la práctica y la teoría revolucionarias. Concluyó que «toda práctica produce una teoría, y que si es cierto que una revolución puede fracasar aunque se base en teorías perfectamente concebidas, nadie ha hecho aún una revolución exitosa sin una teoría revolucionaria » 3.Sin embargo, después de muchas décadas del legado de Cabral, veo que el contexto histórico es el factor común, ya que no difiere de nuestro contexto actual, es decir, que todavía habitamos y vivimos en el contexto en el que Cabral formó sus opiniones. Esto se debe a que nuestras batallas decisivas han sido aplazadas. Sobre esto, Cabral decía que lo peor del fenómeno del colonialismo es que saca a los pueblos colonizados del círculo de la historia, y cuando los saca de la historia, no permite que las relaciones de las fuerzas locales se formen y desarrollen de acuerdo con las relaciones locales y el movimiento histórico local, de manera que ningún método de análisis dialéctico coherente puede derivar las leyes del desarrollo local si no es a través de una lente distorsionada proporcionada por el colonialismo y directamente influenciada por las leyes de la propia sociedad del colonizador.
En otras palabras, el colonizador, en su afán por controlar un determinado país, busca borrar la existencia del colonizado, ya sea exterminando o asimilando y despojando a la población indígena. Esta última es el arma más peligrosa del colonialismo, ya que va asimilando a parte de la población local a su cultura. Según Cabral, en su afán por hacer eterna la explotación de los recursos del país que coloniza, el colonialismo no sólo crea un sistema completo de supresión de la vida social del pueblo colonizado, sino que induce y desarrolla la alienación cultural de una parte de la población. Y ello, ya sea fusionando y secuestrando a miembros de la población indígena para crear una brecha de clase y una jerarquía social. Esta nueva élite comienza entonces a representar la mentalidad del colonizador, a considerarse superior al pueblo y a formar los más fieles aliados del colonizador, prefiriendo vivir a su sombra que vivir en una patria liberada. Aquí Cabral ve el imperativo de enfrentarse al colonialismo y a las élites asimiladas por igual, lo que él llama un desafío a la dominación colonial a través de la educación revolucionaria, mediante la construcción de una teoría revolucionaria que asedie la mentalidad colonial y dé una conciencia nacional a la élite despojada, integrándola con las masas a través de la lucha y la organización de masas.
Lo que concluyó Amilcar Cabral puede leerse en la actual revolución sudanesa. Dado que la revolución sudanesa es una revolución de liberación nacional y que su consigna es clara, está profundamente arraigada y se dirige al desmantelamiento de la estructura estatal colonial heredada, las élites secuestradas pretendieron reducirla y presentarla externamente como un movimiento de resistencia al poder totalitario. Las élites secuestradas también lograron privar al movimiento de masas y a sus organizaciones de la teoría revolucionaria, confiscando la capacidad de las masas para teorizar y demonizando el proceso de teorización y su enfoque analítico. También utilizaron otros métodos para separar al movimiento de masas de sus propios problemas, para limitar su conciencia política y para confinar la política a las altas esferas y a «lo posible». En la práctica, las élites trataron de separar a las organizaciones de la resistencia de los sindicatos en los lugares de residencia y de trabajo, poniendo en marcha un concepto invertido de estructura de base que se basa en el monopolio y en las elecciones, lo contrario del principio de la democracia de masas planteado en 1970 por el pensador sudanés; el mártir Abdel-Khaleq Mahjoub.
Según Mahjoub, la democracia de masas está fundamentalmente vinculada a los intereses sociales y empuja a las masas a comprometerse continuamente en la consecución de sus intereses. Señaló la necesidad de que las masas participen claramente en la conformación del poder, en la elaboración y en la aplicación de las políticas, y no sólo en la elección de los representantes de manera procedimental, como ocurre en las concepciones neoliberales.
Esto lleva a la siguiente afirmación: que el papel que pueden desempeñar las organizaciones de masas en los centros de trabajo y en las residencias, para proteger la revolución y ayudarla a seguir alcanzando sus objetivos, empieza, en primer lugar, por darse cuenta de la realidad histórica y poseer las herramientas de lucha y análisis para transformar esta realidad. En segundo lugar, comienza aplicando el principio de la democracia de masas desde las organizaciones, el gobierno local y todos los niveles de poder, con el fin de aumentar las oportunidades para que las masas creen una agenda política que represente sus intereses y que resulte en la unidad de herramientas y objetivos, intereses comunes, la unidad de las cuestiones de la vivienda y el lugar de trabajo y de sus organizaciones sobre la base de una visión política de las masas. Por último, parte de que el movimiento de masas deje de malgastar sus esfuerzos construyendo alianzas basadas en el más bajo y básico de los compromisos. En su lugar, debe dirigir sus esfuerzos hacia el desarrollo y la prosperidad de sus organizaciones ampliando la amplia participación de los auténticos colaboradores para profundizar y arraigar las herramientas de lucha en la sociedad.
El éxito de la revolución en la consecución de sus objetivos depende de la medida en que sus organizaciones sean capaces de continuar, lo que a su vez depende de su conexión con sus bases de masas que les dan su verdadera fuerza. Para ello es necesario ampliar los intereses de las masas mediante la toma de las instituciones de poder desde los niveles inferiores hasta los superiores, y que las masas ocupen este poder localizándolo y democratizándolo a través de los consejos locales y estatales y de todas sus estructuras ejecutivas y judiciales. Esta es la única garantía y el principal motivo para que las masas guarden su revolución y protejan y desarrollen sus organizaciones de base. Cualquier desviación de esto significa inevitablemente el retroceso de la revolución y la desaparición de sus organizaciones. Y si algunos han pensado en convertir estas organizaciones en partidos políticos, esto no va más allá de una adaptación temporal al statu quo. Vale la pena subrayar que las organizaciones de resistencia se construyen y consolidan mediante el trabajo organizado, el aprendizaje revolucionario, la práctica democrática básica y una clara visión política.
Observación de José Luis Martín Ramos:
Gracias Carlos por recuperar este tema. Me da la sensación de que el contragolpe de 2021 se ha consolidado y se ha entrado en una nueva etapa en la que esos comités de resistencia pueden ser un factor de mantenimiento de la movilización popular, a la espera que algo pueda coser lo que ellos mismos reconocen que es disperso. Pero me gustaría conocer que ha pasado realmente con los agentes sociales y políticos de la movilización de 2018, qué pasa con los «partidos» y como está actuando el factor islámico en la consolidación del contragolpe.
CV: Pues fíjate que a mí casi que me interesan más estas experiencias de organización capilar. Luego evolucionarán hacia algo más sólido políticamente o no, pero me parece el paso previo imprescindible. Siempre digo que nuestro modelo debe ser la RSS hindú. Con un objetivo deleznable, pero se han pasado casi cien años organizando sociedad civil. Eso es lo que les permite tener ahora la influencia política que tienen. Los revolucionarios sudaneses puede que no ganen en un plazo muy corto, pero están en el buen camino.
JLMR: No lo niego Carlos. Solo digo que querría saber que ha pasado con los movimientos del 2018, que también cuentan y que no eran movimientos de cúspide. Una cosa no quita la otra y probablemente, que todo ello acabe desembocando en proyecto sólido es que se sumen todas las iniciativas
CV: A ver si encontramos algo… Siendo el tuitero anarquista, a este no le podíamos pedir más. Aunque en uno de los artículos que cita se habla claramente del PC sudanés, algo es algo. Partido del que desconozco casi todo. Citabas en algún mensaje que habían tenido una época de ‘esplendor’, pero yo no he leído nada sobre el tema. Y reconozco, para mi vergüenza, que soy un eurocéntrico, porque me ha sorprendido que los entrevistados citen con tanta soltura a Hegel y Amílcar Cabral. No tanto Cabral, claro, sino Hegel en alemán. Que no sé si lo ha citado correctamente, por cierto, porque no sé tanto como ellos, o nuestros expertos hegelianos en este grupo. 🙂
JLMR: El PC Sudanés fue importante en los sesenta. Apoyó a Gafar Al-Numeiry, pero en 1971 se le enfrentó y fue masacrado; es uno de mis recuerdos de juventud. Ahora creo que queda un resto que participó en los movimientos de 2018 pero no sé con qué peso.
3. Entrevista a Vijay Prashad
Creo que no la había enviado antes. Plantea cosas interesantes, como la que han usado como título: “La fragilidad en el poder estadounidense no es lo mismo que la multipolaridad”
https://latinta.com.ar/2022/04/poder-multipolaridad/
“La fragilidad en el poder estadounidense no es lo mismo que la multipolaridad” 20 abril, 2022 por Tercer Mundo
El intelectual indio Vijay Prashad analizó para La tinta las tensiones mundiales que se desprenden de la guerra entre Rusia y Ucrania, y reflexionó sobre el rol de la izquierda en un momento crítico para el planeta.
Por Leandro Albani para La tinta
Vijay Prashad es un historiador marxista nacido en la India, en 1967. Con una vasta trayectoria académica, periodística y vinculada a movimientos sociales de todo el mundo, en la actualidad, es director ejecutivo del Instituto de Investigación Social Tricontinental, editor jefe de LeftWord Books y sus artículos son publicados en Globetrotter, Frontline y ARG Medios. Entre sus libros, se destacan Washington Bullets. Historias de la CIA, intervención y golpes de Estado, Las naciones oscuras y Una estrella roja sobre el Tercer Mundo.
En una extensa charla con La tinta, Prashad analizó a fondo la actual guerra entre Rusia y Ucrania, el rol que juega Estados Unidos, la dependencia a Washington que todavía sufre América Latina y la presencia de los movimientos sociales y la izquierda en un mundo que, según el intelectual indio, vive en una permanente fragilidad.
Para Prashad, es fundamental que los pueblos del mundo vuelvan a creer en sí mismos y busquen su propias soluciones ante los poderes controlados por, como él los describe, “los hombres de traje” y los banqueros.
¿A quién pensás que beneficia la guerra entre Rusia y Ucrania?
He sido periodista durante unos 30 años, estuve en varios lugares en guerra y es muy difícil imaginarse que alguien, sea quien sea, se beneficie de una guerra. El motivo por el que digo esto es que, como personas empáticas, es importante que no analicemos la guerra de una forma desapasionada. No existe tal cosa como una “buena guerra” o una guerra que resulta en un beneficio para nadie. La guerra implica muchísima brutalidad, tanto para Rusia como para Ucrania, hasta después de que la lucha termine.
¿Qué consecuencias puede tener la guerra actual?
El ingreso de tropas rusas a Ucrania va a empujar a un sector de ese país más a la derecha y esto tendrá implicancias a largo plazo para Europa del Este. ¿Quién se beneficia? La primera respuesta es que nadie se beneficia. La segunda respuesta es por qué hubo una guerra. Y este es un problema interesante.
Queda claro que los rusos habían logrado su principal ambición en torno a Ucrania antes de ingresar militarmente. En primer lugar, esta ambición era asegurar que Crimea sea una parte de Rusia. Esto es importante porque Crimea es un puerto naval principal de los militares rusos en invierno, ya que el Mar Negro no se congela. En segundo lugar, grandes secciones de los sectores que hablan ruso en Ucrania, como en el Donbass, se habían declarado independientes antes del ingreso de Rusia. ¿Cuál es la necesidad entonces de esta invasión de Rusia a Ucrania? Hay personas que dicen que es para construir un puente terrestre que conecte a Crimea con Rusia. ¿Era necesaria tanta lucha para generar esta conexión por tierra? ¿No hubiera sido posible hacer un acuerdo con el Estado ucraniano?
Hay quienes también plantean que era para desnazificar a Ucrania. Realmente, no se puede luchar contra el nazismo en Ucrania a menos que se derrote completamente a los ucranianos. Cualquier planificador y estratega de Rusia podía ver que esto no iba a suceder, porque (Ucrania) iba a tener el apoyo pleno de Occidente.
¿Entonces cuáles son las razones del conflicto en Ucrania?
Creo que esto no tiene que ver con los nazis, no tiene que ver con la conexión terrestre, esto tiene que ver con la sensación rusa de gran inseguridad luego de que Estados Unidos haya abandonado el tratado 2018-2020 de provisión de armas nucleares de rango intermedio. Cuando Estados Unidos, de manera unilateral, abandonó este tratado muy importante de control de armas, Vladimir Putin dijo varias veces que temía que los misiles de rango intermedio de Estados Unidos se colocasen en la frontera rusa. Es importante recordar que, en 2004, los Estados bálticos –Estonia, Letonia y Lituania- se unieron a la OTAN. De hecho, Estados Unidos podría tener misiles intermedios, en cualquier momento, en estos Estados. Pero incluyeron más Estados y estos ahora podrían ser invadidos por tropas rusas en cualquier momento. Estos misiles no son seguros. Los rusos han dejado claro que, cuando buscan garantías de seguridad, no van a preguntarle a Kiev, no se las van a pedir a Zelenski y tampoco a la OTAN. Querían garantías de seguridad de Estados Unidos, pero se negaron a darlas.
¿Qué busca Rusia con este ataque a Ucrania?
El punto central es que los rusos están buscando una nueva arquitectura de seguridad con Estados Unidos y, lamentablemente, el pueblo ucraniano está pagando el precio por el rechazo de Washington a negociar la cuestión más amplia de la seguridad rusa. ¿Por qué Estados Unidos no se sienta en esta mesa de negociación? Porque, en 2018, desarrolló una doctrina estratégica, según la cual no están luchando más en la guerra internacional contra el terrorismo, sino que la tarea principal es impedir el alzamiento de Rusia y de China. Estados Unidos no está dispuesto a negociar con Rusia porque, de hecho, quieren derrotarla. Y de esto se trata la actual guerra. Así que, ¿quién se beneficia? En realidad, nadie.
Se habla mucho de que, después de esta guerra, el mundo va a una multipolaridad inevitable. ¿Cómo ves esta hipótesis?
No estoy tan convencido de esto. Me gustaría ver que suceda eso, pero hay una diferencia entre lo que queremos ver que suceda y si algo sucederá de manera inevitable. Solamente porque lo quiero no significa que suceda. Creo que este es un error que muchos analistas de izquierda están cometiendo. Están permitiendo que las emociones se les adelanten a los hechos.
¿Pero cuáles son los hechos? En primer lugar, Estados Unidos tiene el poder más peligroso del planeta, con 800 bases militares en todo el mundo y un billón de dólares por año en gastos militares, incluyendo los gastos nucleares. Nadie puede estar a la altura de eso. No deberíamos equivocarnos con este problema. Estados Unidos quizá no pueda gobernar un país, como Irak o Afganistán, pero puede destruirlos, puede bombardear una ciudad entera y aplastarla. Es un poder militar muy peligroso. Tanto Moscú como Beijing temían que Estados Unidos podía lanzar un ataque, porque lo ha hecho en muchos países.
En segundo lugar, Estados Unidos mantiene un poderoso control financiero del planeta. Más de 30 países están enfrentando sus sanciones. Este poder financiero es considerable. Observemos Latinoamérica y las formas en que las personas todavía no pueden liberarse del dólar. Hugo Chávez y el proceso del ALBA habían generado la idea del Sucre: cuando los países de América Latina comercien entre sí, lo hicieran a través de una moneda digital. Pero el 90 por ciento de los líderes del continente nunca escucharon eso, es algo que quedó casi olvidado como instrumento. Porque el dólar nos ha cautivado. Sí es cierto que mucho comercio se ha alejado del dólar hacia el euro u otras monedas, pero no va a suceder de una manera muy rápida.
Este es otro problema: las instituciones de finanzas globales siguen dependiendo del dólar. Los chinos están al tanto y no intentan reemplazar al dólar, solamente quieren que haya varias monedas. No están diciendo que no se use el dólar, están diciendo que haya varias monedas y el dólar seguirá teniendo su importancia en las finanzas.
¿Cómo ves la guerra en los planos diplomático y comunicacional?
El poder diplomático está relacionado con el poder comunicacional. Estados Unidos y sus aliados dominan la guerra de la informativa y comunicacional. La dominan de dos formas diferentes. Por un lado, a través de los instrumentos de información. Por ejemplo, YouTube, que fácilmente censuró canales de televisión rusos. Incluso censuró a personas. Es increíble cómo compañías de satélites internacionales dejaron de permitir que la televisión rusa sea transmitida en habitaciones de hoteles. Simplemente las anularon. Por otro lado, la información que surge no solo a través del control institucional, de empresas privadas como YouTube o de satélites, sino en cuanto al contenido. Los servicios de cable, Reuters, Associated Press, todos están dominados por la perspectiva occidental. En español, dependen de CNN. Los periodistas en Argentina no necesariamente viajan a Ucrania, no tienen una oficina en Moscú, sino que dependen de la BBC, de El País, de los medios occidentales, para decir lo que está sucediendo. Y estos medios occidentales dependen de sus gobiernos. Por lo cual, en la guerra de la información, Occidente sigue siendo dominante. ¿Dónde está la perspectiva china, rusa o bolivariana? ¿Dónde están esas historias? ¿Dónde está hoy Telesur?
Esto se relaciona con el punto diplomático. ¿Por qué Chile votó con Estados Unidos en la Asamblea General de las Naciones Unidas? ¿Por qué Argentina toma las posiciones que toma? Porque las élites en Sudamérica adoptan la información que viene de Washington y ven el mundo a través de sus ojos. En Argentina, tienen una situación complicada, no es precisamente un gobierno de izquierda, pero, ¿hay una necesidad de adoptar el enfoque de Washington? Sí, porque la clase media, la burguesía y la élite ven el mundo a través de los ojos de Washington. Esto significa que el poder diplomático está con Estados Unidos en los países donde lo necesitan.
Ahora, todo esto se está resquebrajando un poco, como en Asia, en India y en Japón no queda claro, en Australia tampoco queda muy claro. Hay una fragilidad en el poder estadounidense, pero esto no es lo mismo que la multipolaridad. Quiero vivir en un mundo multipolar, pero soy suficientemente realista para entender que los hechos muestran que estamos en una era de fragilidad. No es que se cierra la puerta de la unipolaridad y se abre la otra puerta de la multipolaridad. Una puerta se cierra, otra puerta se abre y hay un desierto por el que hay que caminar sin demasiada agua en la cantimplora hasta llegar, más o menos, cerca a alguna otra puerta que no sabemos qué tendrá escrita. Tal vez sea otra forma de unipolaridad, pero todavía no lo sabemos.
Frente a un conflicto de la magnitud de la guerra entre Rusia y Ucrania, ¿la ONU es un organismo obsoleto?
Es un tema interesante, que debemos tratarlo de manera muy franca. Hasta, más o menos, la crisis financiera internacional de 2008, Naciones Unidas apoyaban a Estados Unidos en todo. Cuando colapsó la URSS hasta poco después de la crisis financiera internacional, Estados Unidos lograba hacer lo que quería en Naciones Unidas, porque era el poder dominante. Recuerdo cuando Boutros Ghali (ex secretario general de la ONU) estaba por ser reelecto, pero Estados Unidos dijo que no y se lo retiró. Estados Unidos utilizó a la ONU para establecer sanciones en Irak. Lo que sea que Estados Unidos quería, lograba que Naciones Unidas lo hiciera. Esto siguió así hasta la crisis financiera o quizás hasta la guerra en Libia. En 2011, Estados Unidos y Francia fueron al Consejo de Seguridad de la ONU para lograr una resolución sobre Libia, en donde todavía no había una guerra, era un conflicto civil, pero luego se convirtió en una guerra civil. En ese voto, Rusia y China no rechazaron la resolución occidental que permitió que se utilicen fuerzas armadas en Libia. Luego, la OTAN fue y destruyó el país. Tras esa guerra, Rusia y China dejaron en claro que no volverían a apoyar una guerra de ese tipo. Es el motivo por el cual Rusia y China bloquearon la resolución de la ONU para hacer lo mismo en Siria.
La ONU no es una institución por sí sola, sino que es un espejo de relaciones geopolíticas. Cuando Estados Unidos fue el principal poder mundial, de 1991 a 2011, la ONU hacía lo que Washington decía que haga. Luego de 2011, Rusia y China dijeron: “No, esperemos un minuto, ¿qué está pasando? No podemos permitir que este tipo de cosas sucedan”. Entonces la ONU entró en un período de paralización y muchas personas dijeron, en torno a la guerra en Siria, que Naciones Unidas había quedado obsoleta. Ese no es el análisis correcto. La ONU no era obsoleta. Al nivel del Consejo de Seguridad, es el reflejo de la geopolítica global. Porque ahora hay distintos poderes que están luchando no por el control, sino por definir el orden mundial. Estados Unidos ya no puede imponer su voluntad en el Consejo de Seguridad. Esto significa que la secretaría general de la ONU no puede actuar. Por eso, la secretaría general está diciendo que la actual guerra es terrible. Pero la ONU no puede hacer nada. Cualquier resolución va a ser vetada por Rusia y China, y a la inversa será vetada por Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña. En el Consejo de Seguridad, los cinco miembros permanentes, tres países occidentales y dos Estados asiáticos, se equilibran entre sí para los vetos. Esta emergencia de Rusia y China ha paralizado a Estados Unidos en su dominación de la ONU. No paralizó a la ONU, no la hizo obsoleta, simplemente muestra que el mundo actual está en una competencia, sin la posibilidad, en este momento, de que nadie domine a pesar de que Estados Unidos sigue siendo el país más poderoso.
¿Cómo observás a la izquierda y a los movimientos sociales ante esta gran guerra?
Si nosotros, como movimientos sociales y organizaciones políticas de la izquierda, fuéramos más poderosos, podríamos tomar posiciones que tuvieran un impacto en el mundo. Pero estamos en un largo período de reagrupación histórica. Para ser honestos, no tenemos el grado de poder que deberíamos tener. Estamos reagrupándonos, aumentando y construyendo nuestras fuerzas. Sabemos que las luchas continuarán y escalarán. Donde podamos, debemos ejercer nuestra influencia moral. Invirtamos el orden de las cosas que hemos mencionado. No tenemos poder militar, no tenemos poder financiero. Las áreas en donde debemos estar en medio de la contienda es, por un lado, la guerra de la información. En la batalla de ideas, el rol de los movimientos sociales y políticos es esencial. Por ejemplo, los movimientos sociales y políticos necesitan entenderse a sí mismos como medios de comunicación. Por lo cual, es muy importante que un sindicato esté permanentemente informando a sus miembros sobre la situación en el mundo. Lo que pasa en muchos de nuestros movimientos es porque no llevamos la batalla de ideas adentro de los propios movimientos, permitimos que nuestros miembros absorban la guerra informativa que surge de los medios occidentales. Sindicatos, organizaciones campesinas, movimientos de mujeres, LGBT+, estudiantiles, movimientos juveniles, todos debemos estar en cada momento formando a nuestros miembros, luchando primero en esta trinchera sobre la batalla de ideas.
Sobre lo que está sucediendo en Ucrania, tenemos que producir material para nuestros propios cuadros para que así puedan clarificarse, leyendo los datos de lo que está sucediendo. Cada miembro de un movimiento social y político es un canal de televisión. Entonces, ellos van a sus barrios y, en cierto sentido, llevan la batalla de ideas a la segunda trinchera, que es el campo popular. No tenemos los medios para construir una gran red de canales de televisión, pero no lo necesitamos. Para qué se necesita un satélite si tenemos el satélite más poderoso, que son los miembros de la organización.
¿Cuáles pensás que, en esta coyuntura, son las tareas de los movimientos sociales y la izquierda?
Siento que nuestra tarea principal es confrontar esta perspectiva que está presente en los pueblos y entre las personas para acelerar la batalla de ideas. Si aceleramos la batalla de ideas dentro de nuestros países, abrimos un frente político en torno a la posición diplomática del gobierno. Lo que es importante es que los gobiernos de Latinoamérica estén unidos hacia una política exterior no alineada. ¿Por qué un gobierno de Latinoamérica debería elegir entre China, Estados Unidos o Rusia? Deberían crear su propio programa y negarse a unirse a lo que Estados Unidos quiere. Esta lucha diplomática no puede suceder a este alto nivel si nuestros movimientos no abren la batalla de ideas e invitan a los pueblos para, de esta manera, generar presión a los gobiernos para que mantengan una postura más patriótica, en el sentido de la Patria Grande, una política exterior escrita por la Patria Grande y no por Washington. Pero no se puede tener esta influencia en los asuntos diplomáticos a menos que se hagan movimientos en la batalla de ideas.
No tenemos ejércitos, no podemos ir a luchar en una guerra contra el imperialismo, ni vos ni yo podemos construir una nueva estructura financiera en la que movamos dinero entre nosotros a gran escala, pero sí podemos tener éxito en la batalla de ideas. Porque el verdadero movimiento de la historia es con nosotros. Esto significa que tenemos parte de la verdad de nuestro lado. Tenemos que poner mucha más energía en la batalla de ideas. Primero, en nuestra trinchera, luego en la siguiente, que es el campo popular, y después ejercer presión a través del pueblo sobre quienes están gobernando los países.
En estos tiempos, es muy difícil ver cierta esperanza hacia el futuro. ¿Cómo ves el futuro cercano o a qué te aferrás como intelectual para pensar un planeta más justo?
Hay un marxista libanés, Mahdi Amel, asesinado en 1997, que solía decir que, siempre y cuando estés luchando, nunca vas a estar derrotado. Me gusta esta frase, pero no es suficiente. Lo que sabemos es que “los hombres de traje” no pueden resolver los problemas de los pueblos. No pueden resolver los problemas del clima, los problemas sociales, como el hambre y la educación. Además, están desperdiciando dinero en armas nucleares y en ejércitos. Sabemos que ya sea en Buenos Aires, en Beirut o en Calcuta, que es mi ciudad, o donde fuera en el planeta, hay personas pasando hambre. Casi tres mil millones de personas están pasando hambre y ninguno de los hombres de traje tiene idea de cómo hacer para alimentarlos. Están comprometidos con una forma de agricultura y producción de animales que está destruyendo el planeta. Si se le pregunta a alguno de los líderes mundiales si saben qué hace falta para que cada persona en el planeta pueda comer pollo una vez al día, no lo saben. Hay campesinos en Brasil que cultivan soja para alimentar pollos para que otros puedan comer una o dos veces al día. Esto es una locura. La mayoría de las personas come carne dos o tres veces a la semana desde hace ya cien años. Tal vez no es el caso de Argentina, donde comer carne es parte de su identidad. Pero en la mayor parte del mundo, las personas comen carne dos o tres veces por semana. Ahora queremos comer tres veces al día y eso está destruyendo el planeta. Se están construyendo fábricas de animales que crean patógenos como el COVID-19. Los hombres de traje no tienen ninguna idea de cómo resolver esto.
En este sentido, en la batalla de ideas, tenemos que decir que sabemos cómo resolver algunos de estos temas. No es necesario que siempre los critiquemos a ellos. Tenemos que pensar cómo imaginamos nuestras soluciones. Tenemos que lograr que los propios pueblos tengan fe en sí mismos. Tenemos que ir a las trincheras a decir que podemos solucionar los problemas. Hemos pasado demasiado tiempo en campañas contra el neoliberalismo y contra el capitalismo, pero, ¿a favor de qué estamos? Nos ha dado vergüenza decir a favor de qué estamos. Yo soy socialista y no quiero que los hombres de traje y los banqueros me digan cómo vivir. Pero no decimos en lo que creemos. Quiero más, no solo estar resistiendo, porque no es suficiente.
Me resulta extraño que Argentina, una sociedad tan rica, con una población tan educada, con tantos recursos naturales y tanta tierra apta para la agricultura, no pueda salir de las garras del FMI. Tienen toda esa tierra agrícola increíble para importar alimentos, pero, ¿qué está pasando en el país? Y no pongo las culpas en las personas comunes y corrientes, pero hay que decir que no fue suficiente con sacarse de encima a todos esos presidentes en 2001. También podemos decir que Mauricio Macri arruinó todo, aunque estoy diciendo otra cosa: ¿cuál es el proyecto positivo? ¿Cómo pueden las personas de Argentina imaginar el uso de sus recursos, de su inteligencia, en una sociedad altamente educada? ¿Cómo se puede seguir luchando contra el FMI durante tantos años? Esto no debería verse como algo normal. Necesitamos creer que podemos ganar. Necesitamos creer que no hace falta ser dependientes de créditos desde afuera, porque primero hay que construir la propia casa. Entiendo que hubo un tiempo, durante el kirchnerismo, en que Argentina saldó sus deudas con el FMI, en gran medida, y que Macri tomó este préstamo ridículamente alto. Aún así, ¿cuál es el proyecto? Me acuerdo ir de Rosario a Buenos Aires y ver la tierra, y pensar que es un país increíblemente bello. Pero es necesario que haya un click, que las personas empiecen a confiar en sus capacidades.
¿Qué es lo que podemos esperar? Estamos vivos y somos personas con ideas. Espero que la izquierda ya no esté a la defensiva y asustada de salir a decir qué es en lo que creemos. Queremos terminar con el hambre, con el analfabetismo, no queremos que los banqueros dominen nuestras vidas. Queremos que las personas disfruten el ocio, que puedan caminar por la calles sin tener miedo a nada, que tengan tiempo libre. Queremos que los hombres y las mujeres, de manera conjunta, se hagan cargo de las tareas del hogar. Queremos todo esto y, para eso, necesitamos ser osados. Eso es lo que hace falta.
*Por Leandro Albani para La tinta / Intérprete: Ana Laura Torres / Foto de portada: Global Times.
Comentario de José Luis Martín Ramos:
Excelente entrevista, con apreciaciones importantes. Realismo revolucionario. Vuelve a la razón principal del conflicto, aunque yo pienso que la secundaria o añadida no es menor, no tanto lo del puente terrestre con Crimea como lo del Donbás, que remite al golpe del Maidán y a la evolución atlantista y antirusa -también en la «ucrainización» de Ucrania- del Donbas.
4. Sharí
Os he enviado varios enlaces a tuits de este bloguero y político ucraniano. Su partido es uno de los ilegalizados por Zelenski. Quizá ya lo hayáis visto, pero han publicado en Crónica global una noticia sobre el acoso que sufre en Roda de Berà: https://cronicaglobal.elespanol.com/vida/amenazas-anatoli-shari-tarragona_646382_102.html
5. Un hilo interesante sobre las reservas en el Donbás
Lo mejor sería que se quedasen allí, pero como eso no va a pasar, puede ser un factor importante para el futuro de Ucrania como pierdan estas regiones. Las más ricas en recursos, como vemos, y también en industria. https://twitter.com/Tom_Fowdy/status/1516934615516082176
6. Triste
Me alegro de que tanto en Podemos como en IU-PCE finalmente parezca haber un giro hacia posiciones decrecentistas, o al menos la voluntad de discutirlas. Pero hay otro sector de la izquierda que me parece francamente fuera de juego. Para muestra, este tuit: https://twitter.com/pascual_serrano/status/1516769545293344771. Me resulta muy triste. Tanto el tuit como las respuestas. Que ni siquiera entiendan el título del seminario, y/o hagan burla de él, ya me lo dice todo. Vale que es jerga decrecentista y de esa terminología rara que usan el Podemos, pero tampoco es que sea esotérica. Yo no soy nadie para decidir quién es de izquierda y quién no pero, desde luego, ellos y yo estamos, como mínimo, en izquierdas diferentes y, según cómo, antagónicas. Manda huevos que en esto tenga que estar más cerca de la CUP.
7. Situación militar
Como vuelven a publicar os paso directamente el parte de guerra ‘ruso’ de ayer: https://guerraenucrania.wordpress.com/2022/04/20/parte-de-guerra-20-04-2022/
No parece haber muchas novedades, más allá de un cierto avance hacia el ‘caldero’ y la típica chulería de Kadyrov, que ha declarado que Azovstal caería hoy ‘a la hora de comer o un poco después’.
Hay mucha más información en Telegram, pero como no cambia demasiado esa visión general, lo dejo aquí.
8. 8 shocks en los precios de los alimentos
Hilo resumen de la situación de un economista burgués y con la bandera ucraniana junto al nombre. Ninguna novedad, pero ver todo junto, asusta:
https://twitter.com/BurggrabenH/status/1516578170098622470
Se han producido 8 crisis en los precios mundiales de los alimentos, sí, ocho (8). ¡La mayoría de ellos están en curso!
1/n En cuanto al equipo transitorio,…
No 1 – Guerra: Ucrania, que era conocido como el «granero de la FSU», tiene 1/4 de la tierra fértil «tierra negra» del mundo. En 2021, Ucrania supuso el 20%, 7% y 18% de las exportaciones mundiales de cebada, trigo y maíz, respectivamente. Está bajo ataque y VVP [Putin] quiere que esta guerra sea una crisis alimentaria.
2/ Conseguirá su voluntad. La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación estima que entre el 20 y el 30% del girasol, los cereales y el maíz no se plantarán ni se cosecharán. Prevé que los precios de los alimentos suban otro 8-22% por la pérdida de la producción ucraniana (FT, 9 de abril).
3/n No 2 – Sanciones: Rusia y Bielorrusia son grandes exportadores de potasa y fertilizantes nitrogenados. Rusia representa el 79% de las importaciones de fertilizantes nitrogenados de la UE, en gran parte debido a su suministro de gas natural barato y, por tanto, a la materia prima más barata.
4/n Las sanciones occidentales han encarecido y dificultado la compra de exportaciones rusas y bielorrusas por parte de los importadores.
Bielorrusia, sin salida al mar, ha perdido el acceso a todos los puertos vecinos, excepto los rusos, debido a las sanciones, lo que ha provocado graves interrupciones en la cadena de suministro de fertilizantes.
5/n Bielorrusia también ha prohibido el tránsito de fertilizantes a través de su territorio desde Lituania (así como de petróleo y otros productos químicos), en respuesta a que Lituania detuvo el tránsito de fertilizante potásico bielorruso, añadiendo más presiones a la cadena de suministro (Reuters, 2 de febrero).
6/n El gobierno ruso también ha impuesto restricciones a la exportación de cereales para garantizar la seguridad alimentaria interna. Por ejemplo, ha prohibido la exportación de trigo, centeno, cebada y maíz desde el 14 de marzo hasta el 30 de junio, y las exportaciones de azúcar blanco y sin refinar hasta el 31 de agosto.
7/n No 3 – Alto coste energético: 1/3 de los costes de los alimentos están relacionados con la energía: El 80% del coste de los fertilizantes nitrogenados procede del gas, a lo que se añade el coste del combustible de los equipos agrícolas o de los edificios. El coste de la energía ha subido mucho (170 dólares/boe de gas de la UE).
8/n No 4 – Mayor coste de transporte y envasado (7- 10% de los costes de los productores de alimentos): El combustible representa el 20-35% de los costes de las empresas de aviación y alrededor del 50% de las empresas de transporte marítimo. El desvío del comercio con Europa provocará un aumento considerable de los costes de transporte y de los retrasos.
9/ El hecho de que Occidente compre menos materias primas rusas y que algunos países, como China e India, compren más, probablemente hará que suban tanto los fletes como las toneladas-milla. Piensa en el Bosque Bretón III de Zoltan.
10/ El analista de CS, Lars Kjellberg, estima que el 20% de los envases de fibra y el 35% de los de vidrio están relacionados con la energía, tanto directa como indirectamente: productos químicos derivados del petróleo utilizados para los envases de fibra, ceniza de sosa para el vidrio y materia prima de origen fósil para el plástico.
11/ Nº 5 – Cambio verde: Hemos observado un aumento de la demanda de tierras para plantar árboles como compensación por el carbono, lo que ejerce una mayor presión al alza sobre los precios de los alimentos al encarecerse las tierras agrícolas. Otra fuente de presión sobre los precios de los alimentos es el Estándar de Combustibles Renovables de Estados Unidos.
12/ La Administración Biden ha anunciado una exención temporal de la prohibición de la gasolina E15 (15% de etanol) en verano, lo que puede hacer bajar los precios del petróleo a costa de la subida de los precios del maíz. El E15 es sólo 10 céntimos más barato, pero consume menos energía, por lo que es probable que se vendan más volúmenes.
13/ No 6 – Menos productividad: La respuesta de los precios debería fomentar una mayor producción, pero no si los costes de los insumos suben demasiado. Los agricultores tienden a vender parte de su producción a futuro, pero se enfrentan a precios altos de los insumos.
14/ Hay pruebas de que a los agricultores les resulta demasiado caro comprar fertilizantes, por lo que utilizarán menos. Esto reduce la productividad. Por ejemplo, los datos del gobierno estadounidense estiman que los altos precios de los fertilizantes industriales reducirán las plantaciones de maíz y trigo de los agricultores estadounidenses esta primavera.
15/ Esto es ciertamente cierto para los agricultores de arroz en Asia, donde los precios del consumidor final del arroz no se apreciaron para reflejar los precios más altos de la materia prima, por ejemplo, la urea, ya que los gobiernos tratan de proteger a los consumidores (controles de precios). Así que los agricultores no pueden permitirse el abono necesario, y punto.
16/ No 7 – Una serie de malas cosechas
No 8 – Política de Covid en China: Los bloqueos podrían interrumpir la temporada de siembra. Hasta un tercio de los agricultores de la provincia nororiental de Jilin, así como de las provincias de Liaoning y Heilongjiang, carecen de insumos agrícolas suficientes después de que sus pueblos hayan sido precintados.
18/ Estas tres provincias representan el 20% de la producción alimentaria de China (FT, 10 de abril). El bloqueo también crea una posible escasez de trabajadores migrantes.
10. Extraña coincidencia
Quizá habréis leído que ayer un ‘millonario’ ruso mató a su mujer y a su hija en España antes de suicidarse. Exactamente lo mismo y el mismo día pasó en Moscú. Ambos trabajaban para la misma empresa, Novatek, exportadora de gas ruso. Las coincidencias existen, pero raro, es. Da la noticia Sharí.