Del historiador y compañero de Espai Marx, José Luis Martín Ramos.
«El Estado venía de dos legislaturas de Rajoy, condicionadas tanto por una revolución popular democrática y pacífica en Catalunya respondida a golpe de represión institucional (155), judicial y policial; como, por la cristalización institucional del movimiento 15-M (Podemos).» Arnaldo Otegi
No hubo ninguna revolución; Otegi tiene un rasero muy bajo sobre la conflictividad política. Hubo una movilización de las bases electorales de los partidos nacionalistas e independentistas, socialmente heterogénea, desde alta burguesía hasta segmentos populares de las clases medias y asalariadas, con escasa presencia de clase obrera, activa o jubilada. Sus objetivos eran, fundamentalmente, nacionalistas y su comportamiento pacífico, aunque su carácter democrático “a priori” o que se atribuyeron lo desnaturalizaron ellos mismos al despreciar, como hicieron, la otra mitad de la población, erigirse como única voz catalana y considerarse mayoría social indiscutible -que nunca lo fueron- cuando lo único que tenían era mayoría parlamentaria en el espacio político autonómico. Se podrá estar en contra del 155, de la Constitución y de lo que se quieta, pero su aplicación no fue nunca un golpe institucional; como tampoco lo es modificar leyes importantes con mayoría parlamentaria rascada, acciones en las que por cierto participa Bildu. Hubo represión policial el 1 de octubre por la realización masiva de un acto ilegal y expresamente prohibido( otra cosa son las formas y las incapacidades policiales), no hubo represión judicial.
En cuanto a Podemos fue una derivación/emanación política del 15 M ,no su “cristalización política”. El 15 M fue muchas cosas más que el proyecto “laclauliano” de Podemos.