Entrevista a Francisco López Segrera sobre Prospectiva de la educación superior en el mundo. Tendencias mundiales, regionales y escenarios al 2030. (I)
“La prospectiva tiene como objetivo identificar los futuros posibles o futuribles, con el fin de escoger el más conveniente y construirlo desdeel presente, desarrollando una adecuada estrategia.”
El autor del libro es conocido en Colombia, Argentina y México, donde da frecuentemente conferencias e imparte clases. Doctor en Estudios Latinoamericanos (París VIII, Sorbonne) y vicerrector del Instituto Superior de Relaciones Internacionales de Cuba (1980-1989), fue funcionario de la UNESCO. Director de la Revista de UNESCO Educación Superior y Sociedad (1998-2001), fue seleccionado por la UNESCO para integrar el Grupo Internacional de Expertos del Foro UNESCO en educación superior. Asesor académico, editor y autor en la UPC de los Informes de la Global University Network for Innovation, ha sido profesor visitante y/o conferencista invitado en más de 140 universidades. Entre ellas: UNAM, Universidad de Sao Paulo, Boston College, Binghamton, Berkeley, Stanford, Oxford, Riverside, Sorbonne, Instituto de Barcelona de Estudios Internacionales, Universidad de Salamanca y Politécnica de Cataluña.
Mi enhorabuena por su nuevo libro doctor López Segrera. Unas preguntas sobre el título. Habla usted de prospectiva de la educación superior. ¿Nos puede explicar brevemente qué concepto de prospectiva maneja usted?
La prospectiva tiene como objetivo identificar los futuros posibles o futuribles, con el fin de escoger el más conveniente y construirlo desde el presente, desarrollando una adecuada estrategia. Por ejemplo, si aspiramos a un futuro con baja mortalidad infantil tenemos que desarrollar políticas e inversiones en el sector de la salud dirigidas a este fin. La prospectiva, de origen francés y desarrollada en Francia -Gastón Berger, Bertrand de Jouvenel, Michel Godet-, a diferencia del forecasting (pronóstico) de origen anglosajón, no pretende predecir el futuro sino construirlo. Identificar, mediante variables ad hoc, los diversos escenarios y recomendar políticas para crear el mejor escenario posible. He llevado a cabo este ejercicio en diversos estudios de consultoría y en varios libros como: América Latina y el Caribe en el Siglo XXI (UNAM, 2004), con Introducción de Immanuel Wallerstein y Prólogo de Federico Mayor Zaragoza, La Revolución Cubana (El Viejo Topo, 2010), Cuba-EEUU: De enemigos cercanos a amigos distantes (1959-2016) (El Viejo Topo, 2016), América Latina: crisis del posneoliberalismo y ascenso de la nueva derecha (CLACSO, 2016) y La Prospectiva de la educación superior en el Mundo (El Viejo Topo, 2019).
Dice usted: “Identificar, mediante variables ad hoc, los diversos escenarios y recomendar políticas para crear el mejor escenario posible”. ¿Y se consigue, se ha conseguido crear alguna vez ese escenario, el mejor posible? Por lo demás, permítame añadir, ¿no es ese también un instrumento que puede usar la reacción para plantar cara a cualquier cambio que no sea de su agrado?
El método funciona. Por ejemplo en mi libro Cuba sin la Unión Soviética 1989-1995, a partir de variables y de los escenarios existentes, recomendé las que consideré las mejores alternativas con vistas a una reforma económica y política al derrumbarse la URSS y el campo socialista, con los que Cuba llevaba a cabo mediante el CAME, el 90% de su intercambio comercial.
Ese libro fue un estudio que hice en 1990-1992 y que elevé a nivel de gobierno. Luego lo actualicé, lo convertí en la Tesis de Doctorado que defendí en 1995 en la Sorbone y se publicó en 1996. Mucho de lo recomendado se aprobó en los 90s – no por qué yo lo recomendara, sino por otros estudios que coincidían y por decisión de gobierno – y otros aspectos se aprobaron al enfermarse Fidel (julio de 2006) y ser electo Raúl Castro como Presidente.
El secreto de hacer buena prospectiva es conocer con profundidad el tema, hablar con todos los actores académicos y políticos, para poder elaborar escenarios correctos y recomendar alternativas de políticas viables. El prospectivista tiene muchas veces la frustración que implica que no se aplique de inmediato lo que recomienda, pero los políticos tienen sus propios tiempos. Por eso es más sencillo hacer prospectiva en una universidad, pues el Rector y su equipo tienden a aplicar las recomendaciones con mayor rapidez. También en la prospectiva en las empresas los empresarios suelen adoptar sin demora las alternativas recomendadas. Estos estudios de países, universidades y empresas exigen por lo general confidencialidad. Recuerdo, por ejemplo, un estudio de consultoría que hice en los 90s en una empresa X de un país X, cuando el petróleo estaba a 20 dólares el barril y el acero, los materiales con qué trabajaba dicha empresa de encofrados, estaban muy baratos, y donde la demanda en ese país por un boom constructivo era muy alta. A la empresa le iba muy bien, tenía grandes ganancias. Tras un estudio de la empresa y hacer un informe con recomendaciones, les pregunté si esa empresa sería rentable con el petróleo a 70 dls el barril (luego llegó a 147) y el acero y otros materiales que utilizaban con precios mucho más altos. Les recomendé abrir sucursales, en especial en China y en otros países.
Cinco años después, el CEO y su equipo directivo me dijeron que de no haber aplicado las alternativas que recomendé en el estudio, seguramente la empresa hubiera ido a la quiebra.
Es normal que le estuvieran agradecidos, les salvó del desastre. La reacción entonces también puede usar…
Por supuesto que la reacción aplica este método. En EE.UU. se desarrolló en los 50s por la Rand Corporation -Herman Khan- y tiene objetivos militaress y de contrainsurgencia. En 2019, la Rand acaba de publicar un Informe -Overextending and Unbalancing Russia- en el que detalla las debilidades de Rusia, con el fin de generar desequilibrios en su seno. Cada tres años, el Consejo Nacional de Inteligencia de EE.UU. -que agrupa 16 agencias de inteligencia de dicho país- publica un Informe utilizando la prospectiva con fines reaccionarios, y recomienda medidas para actuar donde el poder hegemónico de EE.UU. está amenazado. También el Foro de Davos hace prospectiva supuestamente «imparcial».
Los estados mayores de los ejércitos tienen planes de contingencia, con hipótesis de guerra, basados en estudios prospectivos.
Porque usted, seguramente, ha tenido relación con destacados prospectivistas.
He tenido relaciones de trabajo con algunos de los principales prospectivistas a nivel mundial: Hughes de Jouvenel, Michel Godet, Edgar Morin, Jerome Bindé, Immanuel Wallerstein, Federico Mayor, Francisco Mojica. Quienes más me han influido con su metodología son Michel Godet -aplico una variante que he desarrollado a partir de su método- e Immanuel Wallerstein. Formé parte en Paris de su Grupo de Trabajo (Seminario) en 1995 y luego me invitó a dictar un curso en el Instituto Fernand Braudel (2001), en la Universidad de Binghamton, cuando él lo dirigía. Mojica estudió con Godet y junto con él fundamos la «Red Latinoamericana de Estudios Prospectivos» (1996-2004) de la que fui presidente. Publicamos sendos libros con las mejores ponencias de nuestros congresos.
En mi libro mencionado -América Latina: crisis del posneoliberalismo y ascenso de la nueva derecha– donde explico la crisis de los gobiernos de izquierda en América Latina -se puede descargar gratuitamente en la web de CLACSO: http://biblioteca.clacso.edu.ar/gsdl/collect/clacso/index/assoc/D11890.dir/America-Latina-Crisis-del-neoliberalismo.pdf– pongo al final una tabla larga con los posibles escenarios de la región.
Vuelvo al libro que comentamos, me he alejado un poco bastante. Cuando habla de educación superior, ¿a qué se está refiriendo? ¿A los estudios universitarios?
Me refiero a los estudios que se cursan en las universidades y en las instituciones de educación superior.
¿Tanto en instituciones públicas como privadas?
Tanto las universidades públicas como las privadas tienen el carácter de universidades. En América Latina y el Caribe las mejores universidades, las que tienen una mayor masa crítica, son las públicas, aunque hay una minoría de privadas excelentes. En la UE también ocurre lo mismo. En EE.UU. sin embargo, las mejores, salvo excepciones, son las privadas, las denominadas ivy league: Harvard, Stanford, Yale. Berkeley es de las mejores y sin embargo es pública. Se financian con la matrícula de los alumnos. En el curso 2018-2019, solo el pago de la matrícula (tuition) en Harvard, era de USD$ 46.340. Incluido alojamiento y otros gastos, el costo llegaba a 67.580.
También contribuye al financiamiento de estas universidades ivy league – y de las universidades en general- las donaciones. En EE.UU. hay una legislación que las propicia otorgando beneficios fiscales y otros estímulos, como poner el nombre del donante a una biblioteca. En España no hay una legislación similar. El Banco Santander a través de la Red Universia -que dona 50 millones de euros al año a educación superior Iberoaméricana- es una excepción al respecto. Gracias a un financiamiento de este Banco, pudimos crear la Red GUNI en la Universidad Politécnica de Cataluña.
Y cuando habla de mundo, ¿se refiere a todo el mundo? ¿No es abarcar demasiado? ¿No es una tarea casi sobrehumana?
Me refiero a todo el mundo. La posibilidad de haber trabajado en UNESCO bajo el liderazgo de Federico Mayor Zaragoza, desempeñado el cargo de Director del Instituto de Educación Superior de UNESCO (IESALC), haber sido miembro del Foro UNESCO de Educación Superior (2004-2009), participar en la creación y desarrollo -en la Universidad Politécnica de Cataluña como Asesor Académico (2004-2014) y luego en la ACUP (2014-2019) como Consultor- de la Red Global de Universidades Innovadoras (GUNI), nos dio la posibilidad de trabajar en un proceso dinámico a nivel mundial. Organizando conferencias Regionales -1996, 2008, 2018- y Mundiales -1998, 2009- de educación superior de UNESCO (1996-2018) y en las Conferencias Mundiales de GUNI (2006-2018). Esta posibilidad nos permitió, conocer las realidades de la educación superior a nivel mundial y tomar contacto con un grupo de universidades y de académicos de gran valía, de todas las regiones del mundo. Además, tuve la oportunidad de fundar universidades en África y una universidad indígena en América Latina. También mi experiencia de 14 años como Vicerrector del Instituto Superior de Relaciones Internacionales de Cuba (1975-1989), y la colaboración que sostuvimos con países latinoamericanos y africanos, ha sido relevante al respecto.
¿Universidades en África? Nos hace un breve resumen.
En 1995, cuando trabajaba en la División Superior de UNESCO en Paris, fui a Guinea Ecuatorial y allí contribuimos a fundar la Universidad Nacional de Guinea Ecuatorial (UNGE). No existía ninguna y el Ministro de Educación de ese país, miembro del Consejo Ejecutivo de UNESCO, solicitó ayuda al respecto. El problema era que los jóvenes de ese país venían a Europa, y en especial a España, a cursar estudios universitarios y luego no regresaban al país. Contribuimos a crear la universidad brindando asesoría al Ministro, al Rector y a los académicos de Guinea. Eso contribuyó a evitar el «éxodo de competencias» o «fuga de cerebros». Luego, producto de un Convenio entre Cuba y ese país, profesores que habían sido mis colegas en el Instituto Superior de Relaciones Internacionales de Cuba, pasaron meses trabajando en la educación superior de Guinea y en dicha universidad y me comentaron sus experiencias.
Hablaba también de una universidad indígena en América Latina. ¿Dónde la fundó? ¿Por qué universidad indígena?
En 1996 -yo radicaba en Caracas y era Consejero Regional de Ciencias Sociales de Unesco para toda América Latina y el Caribe- creamos, con la ayuda de Manuel Ramiro Muñoz -Vicerrector de la Universidad San Buenaventura de Cali-, una Cátedra UNESCO en la comunidad indígena de los NASA, en Toribio, Cauca, cerca de la ciudad de Cali. La primera tarea fue lograr que los indígenas recuperaran su propia historia escribiéndola. Tras este ejercicio -como no podíamos darle diplomas formales de licenciados o máster- le dimos diplomas de «maestros en sabiduría». Esto tuvo un gran impacto en la comunidad indígena y en la sociedad colombiana. Los medios de comunicación lo comentaron mucho. Tan es así, que uno de estos «maestros en sabiduría», Jesús Piñacué, llego a ser electo como senador de la República de Colombia.
Magnífica expresión esa de “maestros en sabiduría”.
Luego, en 2000, creamos una Universidad Indígena en Toribio, con el apoyo de varias universidades públicas y privadas de carácter religioso de Cali. El alma del proyecto fue Manuel Ramiro Muñoz, junto al sacerdote de la orden de la Consolata, Padre Antonio, que convivía en duras y peligrosas condiciones con ellos en Toribio. Cuando me jubilé de UNESCO en 2002, seguí acompañando este Proyecto y en agosto solía pasar, casi todos los años, varios días en Toribio trabajando con ellos. Manuel Ramiro viene constantemente a Barcelona a dar conferencias. Tuve el honor de presidir en la Universidad de Barcelona el tribunal que le otorgó el Doctorado con Suma cum Laude.
Los indígenas luchaban por preservar sus tierras. Las FARC, y los paramilitares al servicio de los terratenientes, trataban de ocupar sus tierras. Las casas y edificios de Toribio estaban llenas de impactos de balas de diversos calibres por las luchas entre estas fuerzas, por el fuego cruzado, y muchas veces líderes indígenas eran asesinados. A veces me pedían -cuando aún trabajaba en UNESCO- que fuera urgente al Cauca, a una gran concentración indígena, contra la ocupación de tierras y los asesinatos de líderes indígenas. Yo pronunciaba un discurso en nombre de UNESCO – lo importante era lo que significaba UNESCO, no mi persona- y hablaban los líderes indígenas. Luego pasaba días con ellos en Toribio. Esto ayudaba a que el gobierno les diera cierta protección. Cuando me jubilé en UNESCO en 2002, entonces Manuel Ramiro llamaba al juez Baltazar Garzón, del que se hizo muy amigo. Más de una vez compartimos los tres. El Juez apoyó mucho a la Comunidad NASA y a la universidad. Pasó muchos días en Toribio trabajando con ellos en condiciones muy duras, e incluso envió a su hijo y a un sobrino con seudónimos y estuvieron varias semanas. Gracias a sus efectivas gestiones con los presidentes de Colombia y a su presencia física se evitaron muchas masacres.
Me centro ahora en el subtítulo de su libro: “Tendencias mundiales, regionales y escenarios al 2030? ?Porqué el 2030 y no el 2040 por ejemplo.
En prospectiva -aunque es válido- no me gusta trabajar con horizontes cercanos, dada la gran velocidad con que se están produciendo los cambios. Según la Ley de Moore, la capacidad de las computadoras aumenta cada 18 meses un 100%. Esta aceleración tecnológica ocurre no sólo en el ámbito de la computación, sino también en la robótica, la biotecnología y la nanotecnología. Según el Informe de la OCDE “El Futuro del Trabajo” (2019), el 21,7%de los empleos en España están en alto riesgo de desaparecer debido a los cambios Tecnológicos y un 30% está en riesgo de profunda reestructuración. El Estudio del IESE (2019) “El futuro del empleo y las competencias profesionales del futuro”, señala que en el 72% de las empresas entrevistadas en España se señalan serios problemas para cubrir los puestos de trabajo que ofrecen. El 67% de los empleos en dichas empresas están ocupados por universitarios, pero muchos de ellos no requieren de dicha calificación.
En 2013, un estudio de la Universidad de Oxford pronosticó que, debido la evolución de la robótica y la IA, el 47% de los empleos en EE.UU. están en riesgo de ser reemplazados por robots en los próximos 15 años.
Esto implica que las habilidades y competencias que deberán enseñarse en las universidades deben dar respuesta a estos retos. La posible “renta básica universal” ante el desempleo masivo que se nos viene encima, solo será una forma extrema de prevenir enormes conflictos sociales, como anuncian movimientos como los chalecos amarillos en Francia, entre otros.
Por todo esto me parece que el horizonte de 2030 es adecuado, pues en los próximos 10 años se producirán cambios enormes. Esto no implica renunciar a hacer prospectiva de la educación superior a plazos más largo.
Habla usted de tendencias. Le pregunto ahora sobre ello. Descansemos un momento.
De acuerdo.
Fuente: El Viejo Topo, febrero de 2020.