Artículos, notas, “extremistas discretos” y traducciones de Miguel Candel publicados en la revista mientras tanto

Además de la importancia y decisiva influencia de sus ensayos filosóficos (el último de ellos: Ser y no Ser. Crítica de la razón narcisista, Montesinos, Vilassar de Mar (Barcelona), 2018), fueron muy esperados, leídos y comentados los artículos, “extremistas discretos” y notas que el helenista, y traductor de Aristóteles y Epicuro, Miguel Candel publicó en la revista mientras tanto. 

Tras la experiencia de Materiales, Giulia Adinolfi, Rafael Argullol, María José Aubet, Paco Fernández Buey, Ramón Garrabou, Manuel Sacristán, Antoni Domènch y el traductor de Gramsci, Marx, Alan Sokal y John Searle formaron el Consejo de Redacción inicial de la revista. En el nº 3 se sumaron Ezequiel Baró, Enric Pérez Nadal, Víctor Ríos y Eduard Rodríguez Farré. Pocos números después se incorporarían otros nombres: Juan-Ramón Capella, Albert Recio o Miguel Angel Lorente entre ellos. También personas más jóvenes: Enric Tello, Jorge Riechmann o Ernest Cañada por ejemplo.

La participación del autor de Metafísica de cercanías en la revista fue muy activa desde el número 1, finales de 1979, hasta el nº 30-31, mayo de 1987, el especial dedicado a la vida y obra de Manuel Sacristán, en el que publicó uno de los artículo más filosóficos que se han escrito sobre su obra: “Las ideas gnoseológicas de Manuel Sacristán” (La tesis doctoral de Sacristán lleva por título Las ideas gnoseológicas de Heidegger).Casi lo mismo puede decirse de la nota que escribió el día después del fallecimiento de su maestro y compañero: “La largueza del pensamiento”.

Miguel Candel formó parte del colectivo editor de mientras tanto hasta el número 33, diciembre de 1987. Las razones de su separación de la revista que había ayudado a fundar ocho años antes están relacionadas, como en el caso de Antoni Domènech, Jordi Guiu y Félix Ovejero, con una discusión, difícil y dura en algunos momentos, de los miembros del consejo de redacción sobre la conveniencia o no de cambios en la orientación editorial de la revista.

No hubo acuerdo entre todos ellos. En su caso se sumaron también razones laborales: su trabajo como traductor en Luxemburgo. En ningún caso rompió sus relaciones personales con los amigos y compañeros vinculados a mt, con todos ellos.

Doy a continuación la que creo que es la relación completa de sus contribuciones. Cito por el número de la revista, la fecha de publicación y relaciono sus aportaciones a cada número.

Tres de las notas fueron firmadas conjuntamente por él y su amigo Antoni Domènech.

Escribió también en el número 40 y, mucho tiempo después, por petición del consejo editorial de mt, en el 100.

A destacar sus “extremistas discretos”. Es el nombre, ideado por Sacristán (y muy del estilo de su amigo y compañero helenista), de una sección de la revista que tuvo posteriormente otros colaboradores. Juan-Ramón Capella entre ellos. Y al propio traductor de El Capital en una ocasión.

Número 1, noviembre-diciembre de 1979

1. “Nicaragua, los no-alienados y la “línea” española, pp. 11-14.

2. “Carta a los lectores de la revista mt”, p. 113 (junto a Giulia Adinolfi, Rafael Argullol, Paco Fernández Buey, María José Aubet, Antoni Domènech, Ramón Garrabou y Manuel Sacristán Luzón).

Número 2, enero-febrero de 1980

1. “Misiles, socialdemocracia e imperialismo, o el final de la distensión”, pp. 9-12.

2. “Estatuto de trabajadores ‘a nivel europeo”, pp. 12-20 (junto a Antoni Domènech).

3. “Wojtila: el azote de Dios”, pp. 20-22.

Número 6, 1981

El extremista discreto. “Regalo de Reyes”, pp. 117-118.

Número 7, 1981

“Acuerdo marco ‘a nivel mundial”, pp. 19-22 (junto a Antoni Domènech).

Número 8, 1981

El extremista discreto: “Esta democracia”, pp. 113-115.

Número 9, 1981

1.“otaNOtan”, pp. 13-16, primero de octubre de 1981.

2. Traducción de “Olor a chamusquina” de Jost Hervig, pp. 25-46.

Número 10, diciembre de 1981

“Damocles”, pp. 3-5.

Número 11, abril de1982

1.“¿Tal vez ahora?”, pp. 16-18

2. “Objetivos y señuelos. ¿A dónde apunta el Pentágono?”, pp. 53-58.

Número 12, julio de 1982

“La lucha por la paz y el desarme”, pp. 85-94.

Número 13, noviembre de 1982

“El Líbano: clases, naciones, imperios”, pp. 15-18, 17 de octubre de 1983..

Número 14, febrero de 1983

1. “FACA: nuestra parte alícuota de rearme”, pp. 8-11, 20 de enero de 1983.

2. El extremista discreto. “Nada nuevo en este barrio”, pp. 141-142.

Número 15, mayo de 1983

1. “AI: ¡ay, ay!!, pp. 14-17, 14 de abril de 1983.

2. “Parábola del mal pastor”, pp. 21-23, 5 de abril de 1983.

Número 16-17, agosto-septiembre de 1983

“Marx y la realizabilidad del comunismo”, pp. 97-108.

Número 18, marzo 1984

“Reagan barre el “patio trasero”, pp. 12-17, 23 de enero de 1984.

Número 21, diciembre de 1984

“Dios bendiga a América”, pp. 13-16, Nueva York, 7 de noviembre de 1984, 67 aniversario de la revolución bolchevique.

Numero 23, mayo de 1985

1. “Fin de trayecto: la apertura española”, pp. 10-11 (junto a Antoni Domènech), mayo de 1985.

2. “Defensa sin ataque”, pp. 49-68.

Número 24, septiembre de 1985

“La largueza del pensamiento”, pp. 7-8, 23 de agosto de 1985.

Número 25 1/2, febrero de 1986

“El dialéctico (o sobre la alianza justa)”, pp. 101-106.

Número 26, mayo de 1986

Traducción de Philippe van Parijs, “Marxismo, ecologismo y transición directa al comunismo”, pp. 107-129.

Número 30-31, mayo 1987

“Las ideas gnoseológicas de Manuel Sacristán”, pp. 133-148.

Número 33, diciembre de 1987

“Reflexiones sobre la ‘perestroika”, pp. 3-8 (junto a Joaquim Sempre), 21 de enero de 1988.

Número 40, primavera de 1990

“Hoz, martillo y compas”, pp. 81-90.

Número 100, otoño 2006

“Un cuarto de siglo después del compás de espera a una nebulosa incierta”, pp. 7-10.

Emociona leer, muchos años después, el texto que escribió un día después del fallecimiento de Sacristán. Lo tituló así, “La largueza del pensamiento”, y lo abría con estas palabras:

Su drama fue el más colectivo de todos los dramas moral-intelectuales de la generación de posguera. Nunca nadie, entre los pensadores que he conocido, ha pensando tanto para los demás, hasta el extremo de hacer creer a muchos que teníamos buenas ideas propias, cuando en realidad estábamos transcribiendo con otras -peores- palabras algo que le habíamos oído decir a él en una reunión o habíamos leído en un panfleto clandestino salido de su máquina de escribir fichada por la BPS [Brigada político-social] (Sólo la policía franquista, que conocía bien su estilo, era capaz de leerlo sin olvidar a continuación la anónima firma y repetir como propios sus conceptos).

El último trabajo largo de este generoso y profundo pensador fue la presentación del undécimo Cuaderno de la Cárcel de Gramsci editado por Crítica. No es casualidad, por supuesto que no, que Miguel Candel fuera su traductor.

Autor: admin

Profesor jubilado. Colaborador de El Viejo Topo, rebelión y Papeles de relaciones ecosociales.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *