Del historiador José Luis Martín Ramos, miembro de Espai Marx.
Lula tendrá que sudar un mes más, aunque sigue teniendo la situación a su favor. El porcentaje de votación ha sido del 79’6%, en la línea de las últimas cinco elecciones, en las que la participación se ha movido del 80 al 79%. En la segunda vuelta la tendencia de las cinco últimas elecciones ha sido siempre la de bajar un punto de participación, situándose en el 78,5. Hay por tanto muy escasa probabilidad, por no decir ninguna, de que en la segunda vuelta se incorpore nuevo electorado, por lo que el resultado dependerá de la transferencia de votos de los que ya han votado. El sacio de votos a repartir es de 8%, pero la inmensa mayoría de esos votos permanecen a dos candidaturas: la de Simone Tebet del MDB, que se proclama centrista y feminista -además de liberal, obviamente- que ha obtenido 4,9 millones de votos y la de Ciro Gómez, del PDT (Partido Democrático Laborista), que se dice heredero político de Getulio Vargas y que ya apoyó a Lula en la segunda vuelta en 2002 y, a cambio, obtuvo un ministerio en el gobierno Lula. En principio parece que lo más es que ambos apoyen a Lula o, en cualquier caso, no apoyen a Bolsonaro. Con solo que la mitad de los 7 millones de votos vote a Lula, éste ya se impondría a Bolsonaro en segunda vuelta.
Pero todo puede pasar, desde luego; y de más maduras se han estrellado en el suelo antes de poder ser recogidas.