Canet de Mar, 18D: la hispanofobia irracionalista del nacional-secesionismo .Cat (y de marcos conceptuales afines)

A los que no usan las lenguas como armas de “combate nacional(ista)”. A los que aman, respetan y no menosprecian las lenguas habladas por la ciudadanía. A los que no odian.

El bilingüismo no es un hecho, es un fenómeno, que como todos los fenómenos resulta tremendamente dinámico. En lo cual, por cierto, se parece a la vida: también los organismos vivos están cambiando continuamente, en contraste con los seres inanimados. Sin embargo, la intrusión de la política en la vida de las lenguas pueden desestabilizar las situaciones comunicativas negociadas por los hablantes, de la misma manera que ciertos agentes extraños -la acción del ser humano especialmente- pueden dar al traste con el equilibrio ecológico del planeta. Hasta hace poco, la política lingüística de las instituciones catalanas se veía como excesiva, aunque comprensible dados los antecedentes de los que partía. Todavía hace una década una investigadora [Rebeca Soler Costa] podía escribir: “[…] Quizá por esto las decisiones de la política lingüística no han producido en Cataluña confrontación social…” Hoy no podría suscribirse estas palabras porque la confrontación social ya se ha producido. El conflicto lingüístico del que hablaban Aracil, Ninyoles y tutti quanti ha devenido en conflicto social, en un incendio -también con fuegos reales- que si no apagamos entre todos pronto, solo podrá conducir a la destrucción de Cataluña y salpicar muy seriamente al conjunto de España.
Ángel López García-Molins (2020)

Precisamente -escribió don Pablo-, ahora me estaba diciendo que le van a dar licencia, porque ya no se necesitan soldados. ¡Gracias a Dios que se han acabado esas malditas guerras!… Hija mía, esta tarde vendrán aquí algunos amigos para que bailen la sardana y te distraigan un rato. ¿Por qué no sigues tu lectura?”. Y luego puso en manos de su hija un tomo, que era la primera parte del Quijote, el cual abrió ella por donde lo tenía marcado, comenzando a leer tranquilamente.
Benito Pérez Galdós, Gerona

Dos “reflexiones”, dos tuits: 1. Jaume Fàbrega [JF], “¡Me apunto a apedrear la casa de este niño! Que se vayan fuera de Cataluña, no queremos supremacistas castellanos que nos odian.Fàbrega, experto en gastronomía, fue profesor de turismo (tuvo que dimitir por un comentario similar) de la UAB [1].2. Albert Donaire, mosso d’esquadra secesionista, al conocer las medidas cautelares impuestas a la clase de P5 de la escuela Turó del Drac (Canet de Mar): “Este niño se tiene que encontrar absolutamente solo en clase. En las horas que se hacen en castellano, los otros niños deberían salir de la clase. ¡Reaccionemos o nos matan la lengua!”.
Sin confundir la parte con el todo (no todo el mundo nac-sece se expresa en esos términos), sin dejar de extrañarse por la (esperada) actitud del gobierno catalán (ningún apoyo a la familia agredida, llamamientos al incumplimiento de la ley) y sin agitar vientos que incendian praderas y sociedades, seguimos en las mismas coordenadas político-culturales de hace ya muchos años: no es tiempo de serenidad, respeto, prudencia. análisis y fraternidad en .Cat, sino de enfrentamiento, desvarío, separación y asalto o destrucción de la razón democrática. Los comentarios sobre la escuela de Canet de Mat y la manifestación convocada para el próximo 18D -contra la sentencia judicial del 25% de las horas lectivas en castellano- ilustran sobre lo dicho. Una breve aproximación:
Seamos leibnizianos por esta vez, construyamos un mundo posible en el que una sentencia de los tribunales obligara a impartir al menos el 25% de las clases en inglés en todo el sistema educativo preuniversitario de Cataluña, desde los 3 a los 18 o más años. Sumemos también un 10% de horas en castellano; el resto, el 65% de las horas, en catalán.
¿Qué pasaría en ese mundo posible, qué reacciones podríamos esperar del conjunto de fuerzas (partidos, corporaciones, sindicatos, asociaciones, colectivos, instituciones, núcleos de poder, “sociedad civil subvencionada) del mundo nacional-secesionista y de fuerzas u organizaciones próximas (a veces muy próximas en asuntos de lengua, cultura y enseñanza)? ¿Protestas, anglofobia, insultos, menosprecio, odio, quema de contenedores, plazas destrozadas, incendios, aislamiento y marginación de las familias opositoras, asaltos al Parlament y al TSJC, desobediencia incivil, manifestaciones multitudinarias, “anglo el que no bote”?
Nada de eso. Ni por asomo. NINGUNA protesta, nada de apedrear, incendiar o quemar, ningún insulto, ninguna descalificación. Más bien lo contrario: centros escolares y asociaciones educativas .Cat celebrando gozosos la buena nueva. ¡Más modernos y posmodernos que nadie! ¡Más cosmopolitas que la gloablización! ¡Cataluña, la Dinamarca del Mediterráneo, en la “vanguardia educativa”! ¡Viva el invencible dueto catalán-inglés!
Empero, en nuestro mundo real, la sentencia del TSJC (y la no admisión del recurso por el TS) no ha sido sobre el inglés sino sobre el castellano, ¡el castellano! y, como estamos viendo (y seguiremos viendo en los próximos días), el nacional-secesiomismo y sus fuerzas aliadas han salido a degüello: ¡nuestro sistema educativo es perfecto, nuestro modelo educativo es el “no va más”, la inmersión lingüística involuntaria no se toca! ¡El 25% de las clases en castellano es una agresión a Cataluña, a nuestra historia, a todos nosotros, a nuestra lengua, la única lengua propia de Cataluña! ¡Pobres niños/as de P5 de Turó del Drac! ¡Qué desastre para ellos! ¡Y todo por una familia españolusta de m.! ¡No cumpliremos las leyes españolas que nos oprimen y atacan! ¡De nuevo y como siempre, sostendrán, España contra Cataluña!
En fin, lo esperado, lo esperable: la sinfonía disonante de siempre, los inarmónicos compases conocidos, las descalificaciones acostumbradas.
Empero, cualquier persona que se acerque al tema con limpieza de mirada y análisis sabe que, como señalábamos antes, si al 25% de horas lectivas en castellano (6,5 h. en los cursos de primaria [2]; unas 7,5 horas en secundaria, incluyendo en el cómputo la enseñanza de la propia lengua) se le suma un 10% de horas de inglés (o de cualquier otro idioma extranjero), el 65% restante (más salidas culturales, actos de presentación, conferencias) serían horas en catalán, la misma situación que en el anterior mundo posible, y es absolutamente imposible sostener, documentadamente, que esa distribución horaria represente un menosprecio, un ataque, una agresión al catalán, que genere la imposibilidad de que nuestros escolares puedan aprenderlo con garantías.
De hecho, los y las niñas de P5 de Turó del Drac recibieron ayer jueves una -¡una!- clase de plástica en castellano. ¿Se ha hundido .Cat, el país, los “Países Catalanes”, el mundo? ¿Dejaron luego los niños/as en su lengua habitual? ¿Serán en el futuro “menos catalanes”? ¿Se les españolizó con alevosía? El proyecto lingüístico al que aluden algunos padres, madres y tutores, simpatizantes de la causa, ¿recibió una herida de muerte? ¿Ya todo no volverá a ser igual? ¿Alguien se ha parado a pensar en el calvario que estará pasando la familia afectada?
¿Qué pasa entonces? Más allá de la ideología hispanofóbica de fondo siempre presente (ADN del nacional-secesionismo; el conseller de Educación, aparte de otros numeritos (ningún apoyo a la familia por supuesto), se negó ayer a responder en castellano “en un día como hoy”), las (sin)razones sabidas: cualquier situación vale para agitar (demagógicamente) escenarios de separación, falsedad y enfrentamiento. Aquí, en .Cat, “nosotros”, así lo piensan, somos los “putos amos” (con perdón) y hacemos lo que nos viene en gana. ¡Ni leyes, ni TS, ni Estado, ni convivencia, ni bilingüismo, ni flexibilidad, ni respeto a los otros hablantes (Rebeca Soler Costa: “Con gran similitud, el catalán actúa hoy en Cataluña como el español actuó en esta región -también en las otras que tienen lengua propia (Baleares, Galicia, País Valenciano y País Vasco)- durante la época franquista”)! Nosotros mandamos, nosotros decidimos. ¡un país, una (sola) llengua, un Estat… i punt final! El castellano es, debe ser, un idioma familiar y a eso tiene que resignarse los castellanohablantes. No les queda otra.
¿Algo nuevo entonces? Poco o casi nada, apenas novedades en el frente nacional-secesionista. Lo hemos vivido en otros momentos. Nos tienen acostumbrados a su unilateralidad, a su unidimensionalidad .Cat, a su Cataluña para los “catalanes de debò”, a su incapacidad para la reflexión y la modificación consensuada. ¿Duele, golpea? A estas alturas de lo visto y vivido en estos últimos años, ¿por qué nos iba a doler que los nacional-secesinistas se comportaran como tales? ¿No está en su “naturaleza”?
No es ese el origen de nuestro dolor, desasosiego y desesperanza. El origen, el nudo central son los “nuestros” (¿los nuestros?), que también apoyan la convocatoria del 18D casi como “un solo hombre” y con argumentos similares. No solo Unidas Podemos-Comunes (¿han pensado realmente sobre el tema más allá de la cansina repetición de tópicos sobre el “éxito del sistema” y la “cohesión social” anexa?) sino CCOO, UGT y otras organizaciones de la supuesta izquierda catalana.
Avergüenza leer en un comunicado del Consell Escolar de Catalunya (con muchas gente de “izquierdas” en su interior), que El català és la llengua pròpia de Catalunya i l’aranès ho és a l’Aran. És la llengua normalment emprada al sistema educatiu; naturalment l’educació és i ha de ser en català i en aranès a l’Aran. Aquest és el consens al qual va arribar la societat catalana als anys 80, que es va concretar amb la Llei de Normalització Lingüística de 1983 i amb un model pedagògic centrat en la immersió lingüística…” [3]. Miren a qué consenso se llegó en la LNL de 1983: 2. Los niños tienen derecho a recibir la primera enseñanza en su lengua habitual, ya sea esta el catalán o el castellano. La Administración tiene que garantizar este derecho y poner los medios necesarios para hacerlo efectivo. Los padres o tutores pueden ejercerlo en nombre de sus hijos instando a que se aplique. 3. La lengua catalana y la lengua castellana tienen que ser enseñadas obligatoriamente en todos los niveles y grados de la enseñanza no universitaria. ¿Qué es eso de que, naturalmente, la enseñanza ha de ser en catalán y en el valle de Aran en aranés (que no lo es por cierto)?
Y no solo es, desde luego, el caso del Consell. En el comunicado publicado por Federación de Asociaciones de vecinos de Barcelona (también apoyan la manifestación nacional-secesionista del 18D), sin entrar en detalles y en descalificaciones incomprensibles (el escrito merecería un “contra-comentario” de texto), se hace referencia a las movilizaciones de 1983 de padres y madres de la escuela Rosselló-Pòrcel de Santa Coloma de Gramenet (dos de mis sobrinas han estudiado en esa escuela) estableciendo una falsa continuidad entre las reivindicaciones de aquella movilización (las madres y padres, con fuerte presencia e incidencia del PSUC, querían legítimamente que sus hijos aprendieron el catalán) y la situación actual en la que la única lengua vehicular de la enseñanza preuniversitaria es el catalán (con marcado menosprecio del castellano). Otro ejemplo más -¿y van cuántos?- de revisión histórica.
La duda se impone: ¿no será que seguimos confundidos y que “los nuestros” no son tan nuestros y son en estos temas más bien “de ellos”?
(Más acá del 18D, en la misma línea y entre paréntesis: en el programa Bricoheroes de TV3 dos humoristas ironizaron (¿ironía es la palabra?) advirtiendo que tenía un perro al que habían enseñado a “oler españoles” para evitar robos. Quin riure!, quina gràcia! ¿Se imaginan qué dirían los intelectuales orgánicos del nacional-secesionismo si alguien hiciera chistes sobre perros que “huelen catalanes de debò” para evitar robos?).
¿Qué hacer? Lo que hemos hecho. Persistir, resistir, no renunciar a la racionalidad, alejarnos del fanatismo. Plantemos cara, defendamos un bilingüismo real, no dejemos solas a las familias que reclamen, enseñemos (y aprendamos) a amar las lenguas y sus hablantes… y, si les parece, busquemos entradas (¡a precios razonables!) para homenajear a Joan Manuel Serrat en su despedida. El noi de Poble Sec, de madre aragonesa (como la mía), nos descubrió o nos ayudó a amar a poetas como Josep Carner, Miguel Hernández, Antonio Machado, J. V. Foix, Pere Quart, Josep Palau i Fabre, León Felipe, Joan Margarit, Mario Benedetti, Luis Cernuda, Pablo Neruda, Joan Salvat Papasseit y muchos otros. Incluyendo, no excluyendo, lo más opuesto al eje central de la política cultural del nacional-secesionismo.
Por cierto,
¿y el gobierno español? ¿Algún gesto, algún comentario, algún apoyo a la familia? Veamos, esperemos.

Las sugerencias de la semana: 1. Raoul Hedebouw sale elegido como presidente del PTB en el Congreso de la Unidad. https://international.ptb-pvda.be/es/articles/raoul-hedebouw-sale-elegido-como-presidente-del-ptb-en-el-congreso-de-la-unidad 2. Miguel Candel, “Federalismo jacobino, ¿un oxímoron?” https://www.elpapel.es/federalismo-jacobino-un-oximoron/ 3. Porten a Fiscalia l’enquesta del Síndic [Rafael Ribó] sobre el català. Per atemptar contra “la intimitat” del menor. https://societat.e-noticies.cat/porten-a-fiscalia-lenquesta-del-sindic-sobre-el-catala-138657.html [4]

Notas
1) Otro tuit de Fàbrega, este de 2018: Tabarneses, Ciudadanos… el cáncer de Cataluña, tercera generación de migrantes que nos odian, como la tercera generación de magrebíes de Francia, adeptos de la violencia y el odio al país de acogida”. Por la misma senda: en el verano de 2020, consideró Antonio Machado un “ciudadano enemigo de Cataluña” en un artículo (article) donde hacía este llamamiento: “Aneu a escompixar la tomba d’Antonio Machado(Id a mear a la tumba de Antonio Machado).
2) De 3 a 6 años los niños/as no reciben ninguna clase en castellano en las escuelas públicas catalanas; en algunos centros hasta los 8 (dos o tres horas entonces).
3) El catalán es la lengua propia de Cataluña y el aranés lo es en el Valle de Arán. Es la lengua normalmente utilizada en el sistema educativo; naturalmente la educación es y debe ser en catalán y en aranés en el valle de Aran. Este es el consenso al que llegó la sociedad catalana en los años 80, que se concretó con la Ley de Normalización Lingüística de 1983 y con un modelo pedagógico centrado en la inmersión lingüística…
4) Alfonso L. Congostrina, “Denunciados los autores de tuits con insultos a la familia que pidió el 25% de lengua castellana en la escuela para su hijo de cinco años.” https://elpais.com/espana/catalunya/2021-12-07/denunciados-por-amenazar-a-la-familia-que-pidio-el-25-de-lengua-castellana-en-la-escuela-para-su-hijo-de-cinco-anos.html:“La encuesta [del Síndic de Greuges, Rafael Ribó] hace preguntas a los escolares como: ¿Cuál es tu lengua? ¿Qué lenguas estudias en la escuela? ¿Qué lenguas estudias fuera de la escuela? ¿Qué lengua hablaste primero en casa? ¿Cuál es la lengua que hablas con tu padre y/o con tu madre? ¿Cuál es la lengua que utilizas habitualmente en casa, con tu familia, con tus amigos, cuando lees, en las redes sociales, cuando miras series, etcétera? También pregunta en qué lengua les habla el profesorado, dónde ha nacido, dónde han nacido sus padres, qué nacionalidad tienen sus padres y cuál es el nivel de estudios de sus padres. En uno de los apartados de la encuesta, el alumno debe responder cuál es la lengua que utiliza en clase cada uno de los profesores, especificando la lengua del profesor por cada una de las materias. Para [Ana] Losada, esta encuesta “carece de utilidad formativa, no se ajusta a la Ley Orgánica de Educación (2006), ni a la Ley de Educación de Cataluña (2009), ni a la Ley de Estadística de Cataluña (1998) y recaba de los menores datos que afectan a la intimidad, como el idioma empleado con sus padres y amigos”. Además, asegura que “se pretende llevar a cabo sin autorización del tutor legal y se pide a los alumnos fiscalizar la lengua usada por los profesores”.”

Autor: admin

Profesor jubilado. Colaborador de El Viejo Topo y Papeles de relaciones ecosociales.

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