De la historiadora María Cruz Santos Santos, miembro de Espai Marx.
Buenos días.
Ayer estuve en Ciudad Rodrigo. No es algo excepcional, pocos años quedan que no vaya al menos una vez, este año es la 3ª. La mayoría de veces me quedo en la Plaza del Ayuntamiento, tomo un helado en la heladería que hay en una esquina y me marcho.
Ayer pensé que hacía muchos años que no entraba en la catedral y allá que me fui. No era hora de culto, así que tuve que entrar por detrás, por la Plaza de Herrasti. No sé si había llegado allí alguna vez. El caso es que allí, formando ángulo recto con el Portal del Perdón (maravilla) hay un edificio donde conviven CCOO y UGT. En la puerta, a la izquierda, están los rótulos que ponen los dos anagramas de los sindicatos y nos informan de lo que podemos encontrar dentro. Encima, labrado en piedra, el escudo de Educación y Descanso y en el ala de la derecha, el yugo y las flechas.
Incumplimiento flagrante de la Ley de Memoria Histórica pero, aunque me lapiden, ¡qué queréis que os diga!, a mí me parece que explica perfectamente la historia de este país. Si pensamos que, además, justo enfrente de la puerta hay un templete levantado en 1836 en honor de el general Pérez Herrasti, defensor de la ciudad en 1810 contra los franceses y con una leyenda en la que, entre otras cosas, dice algo así como «reinando Isabel II, por la gracia de su madre María Cristina, que nos ha devuelto los foros [literal]», pienso que la plaza nos explica buena parte de la historia contemporánea de Ciudad Rodrigo.