Del historiador José Luis Martín Ramos, miembro de Espai Marx
Muy bien la crítica a la pseudoizquierdas; la denuncia de los objetivos atlantistas. Pero tengo algún reparo:
Primero, ¿no se ha planteado Poch que si lo que había estado haciendo “occidente” desde Minsk 2015 era ganar tiempo para “atlantizar” y armar a Ucrania (¿armar contra quién?) la invasión del 24 de febrero estuvo forzada para cerrar esa operación hostil, esa guerra soterrada que ya existía? Que además existía, como reconoce Poch, una guerra civil en Ucrania. A la vista de eso no puedo compartir la calificación de la acción iniciada el 24 de febrero como una acción criminal. Por principio, toda guerra es rechazable, como toda violencia; por otra parte ninguna solución de los conflictos contemporáneos es militar. Hay que rechazar también la continuación de la guerra. Pero sentado eso, lo que es imprescindible es analizar, siempre, por qué se ha producido el hecho y evitar entrar en ningún tipo de propaganda de guerra sustituyendo el análisis por la adjetivación. Si sólo decimos que la invasión es criminal, no hay otra que sancionar a su responsable; por ese camino no se avanza nada y se alimentan las falsas salidas del problema.
Entre defenderla y calificarla como criminal hay un amplio campo de interpretación y calificación. Me parece que Poch, cuidadoso en analizar otros aspectos del conflicto, prefiere la calificación al análisis en el caso de la invasión de febrero y el nuevo estadio de guerra abierta del conflicto.
Segundo: no sé si es algo ilusorio hablar de bloque no alineado en estos momentos y, con todos los respetos, de considerar que Lula se puede poner al frente de una intermediación de ese bloque, sobre la base de un plan tan equívoco, y poco concreto, como esa combinación de condena, sin más, de la invasión rusa y oposición, también sin más (que contenido concreto tendría esa oposición término débil ante el término fuerte de condena) a la guerra del hegemonismo occidental por el debilitamiento de Rusia. Me parece un confuso plan bienintencionado pero desequilibrado y poco real.