Como una buena (y documentada) novela

Reseña de Martín Rodrigo y Alharilla, Un hombre, mil negocios. La controvertida historia de Antonio López, Marqués de Comillas, Barcelona, Ariel, 20221, 411 páginas.

Un libro, una biografía histórica, que no merece que en él habite el olvido y del que apenas adelanto nada que sea esencial. El autor no es solo un gran investigador, un reconocido historiador, sino un magnífico escritor. No es la primera vez que se aproxima al tema. En 2020 publicó su tesis doctoral (finalista del IV Premio de Biografía Empresarial): Los marqueses de Comillas, 1817-1925. Antonio y Claudio López.

Diez capítulos (“La polémica de la estatua o una estatua polémica”, “De Comillas a Santiago de Cuba, pasando por Lebrija, México y La Habana”, “Antonio López y el comercio ilegal de esclavos”, “Antonio López y López, el empresario más rico de Cataluña”,…), siete apéndices (por ejemplo: “Resumen del inventario post mortem de bienes de Antonio López y López”), una excelente cronología, agradecimientos, bibliografía, siglas y notas (falta en mi opinión un índice de nombres) componen Un hombre, mil negocios, un libro de Martín Rodrigo y Alharilla [MRyA] que se lee siempre con interés, nunca con distancia, como una buena novela (siendo, como es, un documentado estudio) sobre la “controvertida historia” de Antonio López y López, primer Marqués de Comillas.

Un apunte sobre el autor. MRyA es profesor titular de Historia Contemporánea en la UPF y académico correspondiente extranjero de la Academia de la Historia de Cuba. Sus campos de investigación se han centrado en la historia de los intereses económicos españoles en Cuba y Filipinas en el siglo XIX, y más recientemente en el estudio del comercio atlántico de esclavos. Ganador del XIV Premio de Investigación Josep Ricart i Giralt, entre sus libros cabe destacar La familia Gil. La marina mercante de vapor en Barcelona y Los Goytisolo.

MRyA abre su ensayo recordando una de las más recientes polémicas asociadas al Marqués, el que fuera el empresario más rico de Cataluña. La mañana del domingo 4 de mayo de 2018 unos trabajadores retiraron de su pedestal la estatua de Antonio López y López (1817-1883), entonces situada en la homónima plaza de Barcelona. Al obrar así, “ejecutaban una decisión adoptada por el equipo de gobierno municipal, integrada exclusivamente por concejales de Barcelona en Comú y encabezado por la alcaldesa Ada Colau”. Al retirar la estatua del espacio público, prosigue MRyA, los responsables del Ayuntamiento barcelonés aplicaban “escrupulosamente una de las promesas del programa electoral con el que Barcelona en Comú se había presentado a las elecciones municipales…: impulsar una revisión completa de la nomenclatura y los espacios de memoria de la ciudad para garantizar que este quede libre de referencias apologéticas en la memoria del esclavismo, el franquismo y el fascismo”. A Antonio López se le acusaba de haber estado vinculado, mientras vivió en Santiago de Cuba, al mundo de la esclavitud, al comercio de esclavos africanos (Dicho sea entre paréntesis: cuatro años después mucha tarea queda pendiente para el cumplimiento de la aludida promesa electoral. No muy lejos de donde estaba ubicada la estatua del primer Marqués de Comillas, una estatua de Francesc Cambó, no muy lejos de la avenida que lleva su nombre, uno de las “grandes personalidades” que financiaron el golpe militar fascista de 1936, sigue allí en perfecto estado de revista, para escándalo de barceloneses y visitantes).

Hubo también voces que se manifestaron en contra del acuerdo municipal y que pidieron a la corporación que dejara las cosas como estaban. Señalaban que no resultaba conveniente juzgar con ojos del siglo XXI conductas de hace dos siglos y, sobre todo, que la trayectoria del Marqués como empresario y mecenas merecía ser recordada por las generaciones presentes y futuras de barceloneses. Algunos añadieron que no se debía calificar a López y López como negrero. No existían pruebas documentales que sustentaran la afirmación.

El libro que comentamos, así lo señala MRyA, no nace exclusivamente para dar respuesta a la pregunta (aunque la da y es afirmativa) de si el Marqués participó o no en el comercio ilegal de africanos esclavizados mientras vivió en Cuba. “Nace, eso sí, con la voluntad de ofrecer una aproximación completa sobre los múltiples aristas que conformaron la vida y los legados de un personaje que hoy día sigue despertando tanta pasiones, a favor y en contra”. Lo logra. El relato transcurre en los tres escenarios principales de la vida del Marqués: su villa natal, Comillas; la isla de Cuba y Barcelona, “la ciudad que convirtió en el epicentro de sus negocios tras la marcha de Cuba y su regreso definitivo a la Península en 1855”. No conjeturen que los dos últimos escenarios son los únicos que tienen interés, todos los tienen, aunque a este lector le haya atrapado más lo narrado en el tercero: por el Marqués y por los alrededores del Marqués. ¡Resulta incomprensible que se haya podido idealizar, como se ha hecho (y se sigue haciendo), a la burguesía catalana como más moderna, más humanista, más socialmente próxima a las clases trabajadoras!

En síntesis: pasen, lean, vean las “hazañas” y éxitos crematísticos de este emprendedor decimonónico y recomienden este magnífico ensayo-novela a sus amistades. No les defraudarán.

Autor: admin

Profesor jubilado. Colaborador de El Viejo Topo y Papeles de relaciones ecosociales.

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