Consecuencias económicas de la guerra

Del compañero Carlos Valmaseda de Espai Marx, 15/3/2022.

I. Sobre el maíz. Tras los análisis sobre el comercio de aceite de girasol, y después del de cereales, Eugenio Romero nos explica ahora qué pasa con otro producto que importamos de la zona en conflicto: el maíz.
https://twitter.com/EugenioRomeroB/status/1503436089138237443

II. Imagino que nadie tiene muy claro qué pasará, pero los análisis son totalmente divergentes. Para la prensa occidental, obviamente, las sanciones funcionarán y Rusia perderá. Valga como ejemplo este artículo de Manuel Pérez en La Vanguardia: https://www.lavanguardia.com/economia/20220313/8120555/armas-nucleares-guerra-economica.html (lo pego entero al final de este mensaje). Desde una perspectiva´más o menos de izquierda hay algunos que también piensan que el dominio del sistema financiero es un arma mortal: https://www.nplusonemag.com/online-only/online-only/the-art-of-monetary-war/
Lo que ha llevado a este compañero de “Contra el diluvio” a una interesante reflexión en este hilo:
Digamos que el neocolonialismo mantenía la desigualdad Norte-Sur cambiando la ocupación político-militar colonial por dominación financiera. Si los países occidentales empiezan a expulsar del circuito financiero a sus enemigos, en el límite pierden su herramienta de dominación.
Y entonces qué pasa. No creo que haya ni apetito ni capacidad de volver a lo anterior, sobre todo ahora que varios países del Sur global son gigantes económicos y militares. Y si estalla un conflicto general perdemos todos.
Seguramente aquí los detalles importen mucho y yo me pierda cosas, pero me parece que el problema de las mega-sanciones como “guerra por otros medios” es que se vuelven más inútiles con cada uso adicional y también debilitan al que las usa.
https://twitter.com/SeoirseThomais/status/1503429075678937094
Desde el otro lado, si leemos a gente como Pepe Escobar, la unión entre China, India y Rusia es cosa hecha, y es el principio del fin del dólar. Ayer informaba de cómo Rusia e India han llegado a un acuerdo para comerciar usando el yuan como divisa, y hoy Escobar destaca una noticia aparecida en Kazajistán: La Unión Económica EuroAsiática (Rusia, Bielorrusia y Kazajistán), acaban de celebrar una reunión con China para crear un nuevo sistema financiero internacional (la noticia en ruso: ЕАЭС и КНР разработают проект международной финсистемы)
Supongo que, para bien o para mal, pronto sabremos quién tiene razón… Como os decía, o pego el artículo de La Vanguardia: “Las armas nucleares de la guerra económica” por Manel Pérez:
La invasión de Ucrania por Rusia ha servido para poner de manifiesto que las relaciones económicas internacionales están en gran medida determinadas por las políticas. Estas últimas determinan cómo funciona el sistema financiero internacional, sobre el cual reposa el conjunto de las relaciones económicas entre los diferentes países. Es el que asegura la liquidez mundial que permite los intercambios y la acelerada vida de la banca mundial. Y ese orden financiero pivota en torno al dólar de EE.UU., pese al declive relativo de la gran superpotencia. Es el eje determinante de la geoeconomía, la pugna de los estados por el control de dineros y recursos.
El billete verde, moneda de reserva mundial, está al servicio de la política exterior del único país con capacidad de ponerlo en circulación, de sus reglas sobre el comercio internacional y desde luego de sus prioridades en términos de seguridad nacional. El resto de los estados, empresas e individuos que lo utilizan, está siempre pues en condiciones de usuarios subordinados.
La decisión de Joe Biden, el presidente de EE.UU., de excluir al rublo del circuito del dólar ha supuesto el golpe más duro para la Rusia de Vladímir Putin de todos cuantos se han aplicado hasta ahora. Pendientes, claro está, del desenlace en el frente militar, que tampoco le va muy bien al zar renacido que habita en el Kremlin. Es una de las armas nucleares económicas. En el arsenal que Washington controla prácticamente en solitario, quedan unas pocas más.
Rusia se precipita hacia la autarquía económica. Con la sola excepción de las ventas de gas y petróleo a Europa, que le permiten seguir ingresando euros con los que pagar las imprescindibles importaciones de China, únicas relevantes que puede mantener desde la entrada en vigor de las sanciones internacionales. Eso sí, nada de pagar en rublos a Pekín. Se entiende el interés de Biden por cerrar la pinza monetaria con el corte del grifo europeo, sobre todo alemán.
La única puerta que le queda a Rusia es China, para lo que depende de los euros del gas y el petróleo
Pero el canciller de Berlín, Olaf Scholz, se resiste, por cálculos de polí­tica interior, para garantizar el sumi­nistro de hogares y empresas y combatir la inflación y el malestar social que esta genera. Pero también, porque ese ce­rrojazo implicaría aún una mayor dependencia del gigante americano. Después de cortar ese último lazo con Rusia, el camino del rearme total, gastando en el bazar de Washington miles de mi­llones de dólares, será la próxima parada. Una parte más, muy pesada y peligrosa, de la factura que dejará para la humanidad la guerra de Ucrania, además de los muertos y de la inflación.
El éxodo de las grandes compañías internacionales que cierran sus puertas en Moscú, propagandismo al margen, es una constatación de esa realidad. La mayoría importan sus productos y muchas de las materias primas que emplean, pagándolos en dólares y los venden, cobrando en rublos, inservibles, despreciados por los mercados y los propios ciudadanos rusos tras las sanciones y su dramática devaluación. Ruinoso negocio, poner dólares (por otra parte imposibles de obtener en los bancos rusos) para recibir rublos.
Ni tan solo la complicidad de China puede compensar los devastadores efectos económicos de ese extrañamiento del sistema nervioso del comercio mundial. Efectivamente, Xi Jinping es consciente de que la estabilidad de la segunda economía del mundo depende de su capacidad de seguir empleando el dólar para comprar y vender productos con el resto del mundo. Y de que sus grandes entidades bancarias formen parte del circuito. El Gobierno de Pekín, practicante de una “neutralidad prorrusa”, mantiene el comercio de materias primas, minerales, productos agrícolas y petrolíferos, con Moscú, pero ha dejado fuera del proceso a sus grandes entidades financieras. Intenta mantener la alianza con su vecino, pero exponiendo lo mínimo posible su economía a las sanciones que está aplicando el bloque occidental.
La segunda gran arma nuclear de la guerra económica es el dominio de la arquitectura institucional de la economía mundial. Esa de los organismos multilaterales que regulan los criterios que rigen los intercambios financieros, de las mercancías y de los servicios. Un tupido entramado de instituciones, en muchos casos con funciones poco excitantes, por lo que suelen atraer muy poco la atención de la opinión pública, pero que son esenciales para la fluidez de los negocios y las relaciones económicas entre Estados y empresas.
La geoeconomía mundial pivota en torno al dólar: ahora, el arma definitiva de Biden contra Putin
Algunas son muy conocidas, como el Fondo Monetario Internacional o la Organización Mundial de Comercio (OMC). La primera, guardiana de las vinculaciones entre los estados y el sistema financiero mundial, que se complementa con otras como el BIS, el Banco Internacional de Pagos de Basilea. La segunda, la reguladora del comercio global. Para China, la entrada en la OMC, en el 2001, supuso un crecimiento exponencial de sus exportaciones y abrió paso a su fase de mayor crecimiento económico. Pero hay muchas más, siempre importantes para modelar las reglas de la economía globalizada. En la mayoría de ellas, EE.UU. es el principal poder, bien por gozar de un voto cualificado dominante en sus órganos de gobierno, como en el caso del FMI, bien por su fuerza política o económica.
Biden ya ha adelantado que quiere expulsar a Rusia de la OMC, lo que significa que perderá la posibilidad de gozar del acceso a muchos mercados mundiales en igualdad de condiciones con la mayoría de países que participan en el organismo. Los efectos de esta guerra nuclear económica serán devastadores, para todos, aunque no es seguro que todo ello sea suficiente para doblegar al oso ruso ni para asegurar un mundo mejor para el resto.
Total, que estaba pensando en qué pasa si (por ejemplo) China e India deciden atar su destino a Rusia. Si sancionas a todo el planeta tu capacidad sancionadora pierde efectividad. Y pronto descubrirás de quién dependes para comer o fabricar maquinaria.

J. L. Martín Ramos: Gracias Carlos. Una opinión a lo bruto: a lo que obliguen a pagar las compras de gas o petróleo en rublos o yuan o lo que sea, no sé yo si la centralidad del dólar durará mucho. Si echas del sistema, o liquidas lo que echas o generará otro sistema. Por cierto las materias primas que Rusia sigue exportando ¿en qué lo cobra?

Carlos Valmaseda: Por eso dejaron un par de bancos sin sancionar. Supongo que el gas los europeos lo pagan en euros, y los demás países el petróleo en dólares. Hoy publicaban la noticia en India de que se están planteando comprar petróleo ahora que lo ofrecen rebajado. Tradicionalmente no le compran a Rusia, supongo que para diversificar, porque el 60% de sus armas son rusas y no querrán estar tan atados: https://indianexpress.com/article/explained/ukraine-war-update-march-15-7820403/ No hablan de la forma de pago, pero Escobar decía ayer que habían llegado a un acuerdo para el intercambio comercial usando el yuan, como comentaba en el anterior mensaje. Pero no da fuentes, y en ocasiones es una fuente muy poco fiable: «The dogs of sanction bark while de de-dollarization caravan marches on. India is actively working on a ruble-rupee trading mechanism for Russian oil and commodities. The reference currency will be… …the yuan.»
https://twitter.com/RealPepeEscobar/status/1503310806125096968

Autor: admin

Profesor jubilado. Colaborador de El Viejo Topo y Papeles de relaciones ecosociales.

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