“CUBA ACELERA EN LA TRANSICIÓN ENERGÉTICA: EL APOYO DE PEKÍN Y MOSCÚ MARCA LA DIFERENCIA” por la Redacción de l’AntiDiplomatico

TopoExpress, 29/04/2026. “Entre parques fotovoltaicos y barcos rusos, la isla intenta reducir los apagones. Pero el bloqueo sigue complicando cada paso. Con paciencia infinita y la clásica habilidad para sobrevivir que siempre ha caracterizado al pueblo cubano, Cuba resiste.”

Colapsos totales, apagones rotativos, fábricas paradas, campos sin riego. Y una población agotada por el calor y la incertidumbre. Esta es la situación en la que se encuentra Cuba debido al criminal bloqueo energético impuesto por Estados Unidos.

Pero el ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, en una intervención nocturna en el programa televisivo Mesa Redonda1, intentó trazar una línea de mejora: “Hemos logrado detener la caída de la producción nacional de petróleo y ahora podemos decir que estamos creciendo”. Una declaración que suena casi a milagro considerando que la isla había pasado de 4,2 millones de toneladas equivalentes de combustible a poco más de 2,2. Un colapso debido, explica el ministro, a la falta de financiamiento, repuestos, incluso neumáticos. Y también a las dificultades para transportar el crudo extraído.

El gobierno apunta a cerrar 2026 con 3,3 millones de toneladas producidas. Pero el problema de fondo, el que hace encender y apagar las luces en las casas de los cubanos, se llama combustible. Ese que es importado. El que se necesita para hacer funcionar los motores de la generación distribuida —esos miles de megavatios instalados que permanecen mudos porque no tienen combustible— y el que alimenta las termoeléctricas cuando el sol se pone. Y aquí llega el giro, o al menos un intento de giro: el petrolero ruso Anatoly Kolodkin, que llegó a finales de marzo con cien mil toneladas de crudo. No es una solución, como se apresuró a precisar el propio De la O Levy, pero sí una ayuda concreta. “Quien piense que resolverá el problema con un solo barco está equivocado. Necesitamos ocho al mes”. Ocho barcos entre crudo, diésel, gasolina y GLP. Un flujo que, por el momento, es más una aspiración que una realidad.

El crudo ruso tuvo que enfrentarse a un contratiempo logístico nada despreciable: el barco no podía entrar en la bahía de Cienfuegos, donde se encuentra la refinería más eficiente del país, y por ello fue necesario un transbordo complejo, “una vez, dos, tres veces”, explica el ministro. Luego el proceso de refinación: 48 horas, promete, y el producto está listo. Pero la distribución es otro calvario. Los tanques de la generación distribuida están vacíos, y el combustible que llega se consume en el día. “El bidón llega a Guantánamo, pero cuando está en Cienfuegos, en Guantánamo ya se ha terminado”, resumió.

Hasta ahora, con esa carga rusa, se están distribuyendo 800 toneladas al día, la mitad del requerimiento real. La elección, explica De la O Levy, fue estratégica: no consumir todo de inmediato para reducir los apagones en el momento, sino aumentar lentamente las reservas para tener un mínimo de respiro. Una decisión que hace entender cuán estrecho es el margen de maniobra de la isla. Junto a la emergencia de combustible, sin embargo, está la buena noticia de las energías renovables.

A principios de 2025, las fuentes limpias apenas cubrían el 3% de la matriz eléctrica. A fin de año, gracias a una aceleración en las plantas solares suministradas por China, se llegó al 10%. Y con la llegada de los sistemas de almacenamiento —baterías ya presentes en la isla y en proceso de instalación— finalmente se podrá utilizar la energía del sol también por la noche, estabilizando la frecuencia de una red debilitada por termoeléctricas obsoletas. Porque el punto, admitió el ministro, es que muchas plantas ya no pueden regular la frecuencia como lo harían en condiciones normales. Y sin almacenamiento, el único instrumento para evitar el colapso es el famoso Daf, el dispositivo que desconecta automáticamente los circuitos cuando la frecuencia cae demasiado. Las baterías, promete, resolverán este problema. Por ahora hay cuatro de 50 megavatios cada una en fase de finalización. Sin embargo, no todo ha salido bien. La termoeléctrica Felton 2, estratégica porque funciona con crudo nacional, sufrió un incendio que destruyó la caldera. Se está construyendo una estructura nueva en Las Tunas, pero no se han declarado los plazos. Más afortunada la Céspedes, en Cienfuegos, que después de una avería técnica volvió a funcionar gracias a una solución completamente nacional: cuando Estados Unidos negó el acceso al software propietario necesario para la calibración, Cuba tuvo que inventarse una alternativa casera, involucrando a la industria militar y a los especialistas locales.

Un ejemplo, este, que el ministro usó para relatar lo que denuncia como “bloqueo energético brutal”.

No solo sanciones comerciales, sino verdaderas interrupciones de asistencia técnica: “Especialistas extranjeros ya presentes en el país recibieron una llamada y fueron repatriados”, contó.

Mientras tanto, para limitar los daños económicos, el gobierno decidió proteger 631 circuitos eléctricos en todo el país, aquellos que alimentan la agricultura -arroz, maíz, soja, tabaco- y las industrias exportadoras. A comienzos del año, esos circuitos absorbían más de 800 megavatios. Una elección dolorosa, porque esa energía podría haber ido a los hogares, pero necesaria, explica el ministro, para evitar una parálisis productiva aún más grave.

¿Y la población? Quienes viven en una provincia como La Habana, con muchos servicios esenciales que proteger, ven los cortes de energía concentrarse en pocos circuitos. “No hay dos provincias iguales. La distribución es compleja y no siempre perfecta”.

A pesar de todo, el ministro se ha mostrado optimista. Para 2026, el objetivo es consolidar los mil megavatios recuperados de la generación distribuida, llegar a 570 megavatios más de las termoeléctricas y continuar expandiendo el gas nacional, que ya garantiza 340 megavatios estables. Hablando de gas: el gas licuado, importado en un 80%, hoy está racionado y destinado solo a hospitales, comedores y producciones estratégicas. Las bombonas para las familias siguen siendo un lujo.

Y luego está la transición cultural, como la llama De la O Levy. Aquella que recupera los viejos molinos de viento –hoy funcionan 5.673 de 7.827– y las pequeñas plantas de biogás, abandonadas porque “es más fácil conectarse a un enchufe”. Aquella que lleva paneles solares portátiles a los maestros, a los médicos, a los niños electrodependientes. El 100% de los policlínicos, anunció el ministro, tiene al menos dos kilovatios de energía renovable, suficientes para garantizar luz y equipos esenciales.

Y así Cuba resiste, atrapada entre el bloqueo de EE.UU., que el ministro califica de “brutal”, y la crónica escasez de combustible, manteniendo las luces encendidas gracias al ingenio nacional y a la solidaridad internacional. Fundamental en este contexto fue la ayuda llegada desde Rusia con el petrolero Anatoly Kolodkin, mientras China continúa apoyando a la isla en la transición energética con tecnologías y almacenamiento, demostrando que el bloqueo no ha logrado aislar por completo La Habana como pretendía Trump.

Notas

(1) http://www.cubadebate.cu/noticias/2026/04/22/en-que-condiciones-esta-el-sistema-electrico-nacional-esto-dijo-el-ministro-en-la-mesa-redonda/Título:

Fuente: L´Antidiplomatico

https://www.elviejotopo.com/topoexpress/cuba-resiste/.

Autor: admin

Profesor jubilado. Colaborador de El Viejo Topo y Papeles de relaciones ecosociales.

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