Diez lecciones en tiempos de resistencia y solidaridad (I). Primera parte

[Crónicas sabatinas] ¡Apoyo mutuo, prudencia, serenidad!
Diez lecciones en tiempos de resistencia y solidaridad (I). Primera parte

Para Ángel Martínez Ciriano. Por su honestidad, por su profunda humanidad, por “su ir en serio”.
Para Luis Eduardo Aute (1943-2020), un artista imprescindible al que ya echamos mucho en falta.

Evitar una epidemia es complicado, aunque deberíamos estar mucho más preparados ante una contingencia como esta. Hace años, en los países occidentales sí había equipamientos y planes adecuados para hacer frente a una pandemia, aunque en estos últimos años la mayoría de los recursos, militares y civiles, se han ido desmantelando. Las alarmas se dispararon en 2003 con el Síndrome Respiratorio Agudo Severo (SARS por sus siglas en inglés). Luego vino la gripe A (H1N1) para la que hubo una gran movilización de recursos que finalmente no se utilizaron y, finalmente, la crisis por el Síndrome Respiratorio de Oriente Medio (MERS). La experiencia de la gripe A no ayudó. Contribuyó a la desmovilización de recursos. A diferencia de Occidente, Oriente sí que ha conservado mecanismos para afrontar una situación como la que vivimos.
Eduard Rodríguez Farré (2020)

Infame campaña contra el gobierno. Un ejemplo: artículos poniendo el grito en el cielo porque Pablo Iglesias distingue entre pequeños arrendadores y fondos buitre a la hora de eximir del pago de los alquileres. ¡Libertad igual para los desiguales!, clama el «liberal» a quien John Locke y Adam Smith correrían a hostias por liberticida.
Miguel Candel (2020)

La respuesta inicial ha sido aprovechar el confinamiento para reflexionar. Pero pasadas ya casi tres semanas es necesario arriesgarse desde la filosofía de “La doctrina del shock» y, contando con las recientes declaraciones de su autora sobre la pandemia, denunciar maniobras para sacar beneficios económicos, sociales y políticos de esta crisis. Basta seguir las informaciones que llegan desde la UE, o los posicionamientos de los diversos partidos nacionalistas en España (nacionalismo español incluido) para comprobar que, tras el discurso del entre todos, y el aplauso tan necesario como inútil de cada tarde, los poderes, por mínimos que sean, hacen cálculos para aprovechar el coronavirus y consolidar su situación en el después de.
Miguel Muñiz (2020)

También los gobiernos autonómicos tienen derecho a discrepar con quien ahora ejerce el mando único en la lucha contra el coronavirus. Pero lo deben hacer desde la lealtad institucional y sin utilizar esta crisis para erosionar al Estado, contrariamente a lo que persigue el Govern de Quim Torra, cuya incompetencia en el desastre de las residencias de mayores debería ser objeto de una investigación parlamentaria.
No se trata, pues, de suprimir la crítica, las preguntas incómodas o la discrepancia, sino de censurar a los que buscan señalar culpables o, peor aún, atizar el odio como hace VOX con sus fotomontajes. En definitiva, no hay nada que permita situar el enfrentamiento partidista o territorial por encima de la lucha de todos contra el coronavirus. Y tampoco es difícil intuir que eso es además lo que la ciudadanía en general demanda.
Joaquim Coll (2020)

Definitivamente “Medicare for All” encaja con lo que he ido diciendo, ya que si no cuidamos de todos los sectores de la población no será posible controlar el virus. Los virus no saben de clases económicas, lo que no evita que sean las poblaciones más vulnerables y que más hacinadas viven las que más dificultades van a tener para contenerlo y las que más afectadas serán. Para defendernos de este virus y de cualquier otra amenaza que se pueda presentar precisamos solidaridad comunitaria. El cambio climático, la contaminación del aire, así como muchos otros asuntos también deben afrontarse desde una gobernanza global y no país a país.
Michele Barry (2020)

Abro como creo que ustedes también harían, con dos cartas. La primera es del novelista, poeta, ensayista y activista Ricardo Rodríguez (5 de abril):
«Hola, querido Salvador.
En primer lugar, debo pedirte disculpas por no haberte respondido en todo este tiempo. Lo cierto es que ni siquiera he tenido oportunidad de abrir el correo. El mismo día que me lo enviaste me hospitalizaron por un coronavirus que derivó en una neumonía que me ha atacado sobre todo al pulmón derecho.
Aparte de lo dura que ha sido la permanencia en el hospital (sólo de entrada tuve que pasar 20 horas en una silla de plástico con 40 de fiebre), he visto cosas que jamás hubiese imaginado que llegaría a ver y que tal vez más adelante pueda contar.
También es verdad que he sido testigo de la mayor muestra de humanidad y generosidad en los profesionales sanitarios. Enfermeras fabricándose con sus propias manos capuchas de protección que se sellaban con cinta americana para pasar a las habitaciones de los enfermos más contagiosos. Auxiliares que hacían turnos de 14 horas y te atendían con un cariño enorme y sonrientes. Y médicos, celadores, limpiadoras… Esa gente corriente que se convierten en héroes y derrochan generosidad por pura solidaridad, gente que por fuerza ha de haber en todas las profesiones, esa gente, querido Salvador, son nuestra única esperanza y es por ellos por los únicos que merece la pena la lucha.
El domingo de la pasada semana, cuando intentaban reanimar a mi lado a un hombre de 60 años que por desgracia al final perdieron, me telefoneó Piedad para decirme que mi madre acababa de morir, también por coronavirus.
Desde hace una semana, me recupero ya mucho mejor en casa siguiendo un tratamiento que autoricé a base de antirretrovirales que se usan contra el VIH y otro medicamento que creo se usa para la malaria o el paludismo o algo parecido. Y reconozco que, a pesar de los incordiantes efectos secundarios, a mí me ha dado muy buen resultado.
Lo que no puedo sacarme de la cabeza ni un segundo es la idea obsesionante y angustiosa de que mi madre murió sola. Ése es un túnel del que me costará mucho más tiempo ir saliendo.
Piedad, por otro lado y afortunadamente, está bien y yo cumplo con rigor las prescripciones de aislamiento para no contagiarla, porque ella además es asmática.
Hace tres días he logrado volver a leer, cosas que no tienen nada que ver con la actualidad porque todavía no soporto emocionalmente ver ni leer las noticias (una biografía de Marx, por ejemplo, de Francis Wheen, que dudo que tú desconozcas pero que te recomiendo si no es así).
En fin, éste es el luctuoso relato de estos días con el que ahora lamento castigarte. Espero que vosotros estéis bien y que más pronto que tarde podamos volver a vernos, darnos un abrazo y hablar de todo cuanto surja.»

Una segunda carta es del profesor e investigador del CSIC, Eduard Rodríguez Farré (09.04):
«Pues sí, Salvador, deberíamos hablar un día de la situación del Sistema de Salud en España. Habría que hablar largo y con criterio.
Y, entre otros aspectos, sugerir llevar a juicio por crímenes contra los derechos humanos (la salud lo es) al Sr. Boi Ruiz y a su presidente, el Sr. Mas, y a los sucesores de este último, Puigdemont, y el consejero de salud Comín, y a los actuales responsables, Torra i Pla -más conocido como ‘Joaquim carafàstic’– y la pseudoconsejera de Salud.
Item más: también al Sr. Lamela y a su presidenta, la Sra Esperanza Aguirre, a la actual presidenta Díaz Ayuso y… etc, etc. por haber degradado el Sistema de Salud español, en el ámbito de las autonomías -quienes tienen la total competencia-, a una situación de gran precariedad por la que han fallecido miles de personas por falta de equipamiento y de UCIs, y muchos miles de personas más no han podido tener la asistencia adecuada en la enfermedad epidémica Covid-19. Son responsables, además, de los más de 10.000 médicos y sanitarios infectados por falta de protección en su trabajo. Ah, y con la eliminación hace ya años de las reservas estratégicas civiles y militares para casos de pandemia o desastres, cual recomendado por la OMS. ¡Un auténtico desastre!
¡Ah! Y hay que analizar también el mito de la proximidad y la falsa creencia de que la gestión autonómica o cercana es siempre mejor. Parece que todo el mundo lo considera un axioma indiscutible pero nunca se ha demostrado… Sí, ya sé que es un camino peligroso, lleno de trampas, escarnios e insultos a falta de argumentos.
Seguimos. Cuídate.

 

[Ricardo Rodríguez] [Eduard Rodríguez Farré]

Cinco recomendaciones (la tercera es doble):
1. Salvador Allende, diciembre de 1972, Universidad de Guadalajara, México: https://www.youtube.com/watch?v=cA1PHmsgo8A

2. Joan Herrera dirige una pregunta parlamentaria a Artur Mas, 11 de abril de 2011, en torno a los recortes en el sistema de salud catalán (observen las caras, la soberbia, el engreimiento de Artur Mas y Boi Ruiz): https://www.youtube.com/watch?v=kkrJnM4Gmlk&feature=youtu.be
3. Con la mayor claridad y profundidad: “La salud de la Humanidad” del epidemiólogo Fernando Valladares: https://www.youtube.com/watch?v=hENe_R_Xfmw&feature=youtu.be. En la misma línea, un vídeo didáctico, informado y claro de Alfredo Caro Maldonado: https://www.youtube.com/watch?v=PBsyrwqjxTM&feature=youtu.be&fbclid=IwAR2AUzf4AqY43gad2zeEnuhbMeSIdO_o1gh25B3zfKEVpQmDiAgzwoP8stI
4. Entrevista Eduard Rodríguez Farré: “El número de casos de coronavirus es entre cinco y diez veces superior al que se da”. https://www.abc.es/sociedad/abci-numero-casos-entre-cinco-y-diez-veces-superior-202003310030_noticia.html

Las diez lecciones provisionales:
Lección 1ª: La prioridad de la praxis. Sigue siendo verdad, en estos momentos tal vez más que nunca, que la mejor forma de decir es hacer, comprometerse y no entregarse. Ningún escenario de futuro está prefijado de antemano. Muchas cosas deben repensarse de nuevo, entre todos, con todos. Unas palabras certeras del director de Le Monde Diplomatique Serge Halimi transitan en la misma dirección: “A menos que… A menos que voces, gestos, partidos, pueblos y Estados alteren ese libreto escrito de antemano. Resulta común escuchar: “La política no me interesa”. Hasta el día en que uno entiende que son decisiones políticas las que han obligado a los médicos a tener que elegir entre qué enfermos van a intentar salvar y cuáles tienen que sacrificar. Estamos en ese día. Y todo esto resulta aún más evidente en los países de Europa central, los Balcanes o África, donde desde hace años ven cómo su personal sanitario emigra hacia tierras menos amenazadas o empleos mejor remunerados. Esas decisiones tampoco estaban dictadas por las leyes de la naturaleza. Sin duda, estos días, lo vemos más claro. El confinamiento es también un momento en el que cada uno se toma un tiempo y reflexiona… con la intención de actuar. Ahora mismo”.

Lección 2ª: La advertencia y el shock. Lo ha recordado también Halimi: lo que de entrada y en primera instancia puede permitir pensar en un inesperado cambio (positivo) de dirección política y económica podría desembocar -¡de nuevo!- en un nuevo capítulo de la “estrategia del shock”. Ya en 2001, recuerda el director de Le Monde, apenas una hora después del ataque contra el World Trade Center, “la asesora de un ministro británico envió este mensaje a los altos funcionarios de su ministerio: “Es un buen día para hacer resurgir e implementar con disimulo todas las medidas que tenemos que tomar””.

Lección 3ª. La ignominia del trabajo precarizado. Conviene repetirlo una y mil veces: muchos de los trabajadores y trabajadoras que han estado -y siguen estando- en primera línea de acción, han sido considerados, en estos últimos años, como mano de obra de usar y tirar. Cosificados es palabra que se queda corta. Precarizados, mal pagados, poco considerados, despreciados en ocasiones, sus trabajos no tenían, decían muchos, ningún valor. Gentes ‘corriente’, gente sin importancia. No contaban en las cuentas (que cuentan). Pero esas gentes “sin importancia” han sido y son esenciales. Sin ellos, nada sería posible. Si rigiera realmente la ley de la oferta y la demanda de la que tanto hablan, sus remuneraciones hubieran tocado el cielo en estas semanas. Cuando vayamos saliendo poco a poco de la situación, en la medida que sea posible, ¿seguiremos pensando en ellos en esos términos, en términos (supremacistas, clasistas, a veces racistas) de mano de obra poco o nada cualificada, de fuerza bruta objetualizada?
Eduardo Camin ha dado datos que conviene no olvidar: “A nivel mundial, 2.000 millones de trabajadores y trabajadoras (el 61,2% de la población mundial en el empleo) trabajan en el sector informal. Por lo tanto, tienen más probabilidades de estar expuestos a riesgos de seguridad y salud con la pandemia, al carecer de la protección apropiada, como mascarillas y desinfectante de manos. Muchos viven en viviendas abarrotadas y en ocasiones carecen de suministro público de agua”. La OIT estima: 1. Que hasta 25 millones de trabajadores podrían quedarse sin empleo 2,. Que la pérdida de ingresos de los trabajadores podría llegar a los 3,4 billones de dólares. 3. Que los cálculos pueden quedarse cortos frente a la gran magnitud del impacto.

Lección 4ª. De omnibus dubitandum. Seguramente la traducción no sea la mejor de las posibles pero un editorial del Financial Times (https://www.ft.com/content/7eff769a-74dd-11ea-95fe-fcd274e920ca) apuntaba lo siguiente: “Será necesario poner sobre la mesa reformas radicales, que inviertan la dirección política predominante de las últimas cuatro décadas. Los gobiernos tendrán que aceptar un papel más activo en la economía. Deben ver los servicios públicos como inversiones en lugar de pasivos, y buscar formas de hacer que los mercados laborales sean menos inseguros. La redistribución volverá a estar en la agenda; los privilegios de los ancianos y ricos en cuestión. Las políticas hasta hace poco consideradas excéntricas, como la renta básica y los impuestos sobre la riqueza, tendrán que formar parte del conjunto.”
La insidia del lenguaje es la de siempre -“que los mercados laborales sean menos inseguros”- pero, más allá de eso, ¿se imaginan una reflexión similar fechada, por ejemplo, a finales de febrero?
¿Confiamos en el Financial? ¿Han rectificado, no les queda otra? ¿De verdad? Hagamos memoria: ¿en qué quedó aquel comentario del ex presidente francés Sarkozy en 2008 sobre la refundación del capitalismo? En más y peor de lo mismo. Nada hace pensar que la salida que están ya diseñando los grandes poderes vaya a ser distinta de la que impusieron en otros momentos críticos. Confiar en ellos está menos justificado que nunca.

Lección 5ª: Lo que ha demostrado el COVID-19. Lo que la Gran Depresión y la Segunda Guerra demostró, ha señalado Michael Roberts, “fue que, una vez que el capitalismo se encuentra en la profundidad de una larga depresión, irremediablemente se producirá una destrucción de todo lo que el capitalismo ha acumulado en décadas anteriores antes de que una nueva era de expansión sea posible”. No hay ninguna política, remarca Roberts, que pueda evitar la depresión privilegiando al mismo tiempo al sector capitalista. “Si el sector publico no interviene activamente en la economía y en la producción, entonces viviremos una nueva larga depresión de la economía. Las principales economías (por no hablar de las llamadas economías emergentes) no podrán por salir de una nueva gran depresión a menos que la ley del mercado y del valor sea sustituida por la propiedad pública, la inversión y la planificación, utilizando todas las habilidades de los trabajadores”. Esto es lo que, en su razonable opinión, está ‘demostrando’ la pandemia del COVID-19.

Lección 6ª: Economía y naturaleza. En primer lugar, ha recordado Albert Recio, “está la cuestión totalmente ignorada por la economía convencional de la relación entre actividad económica y naturaleza. De hecho, la mayor parte del saber económico tradicional no sólo ignora la base material sobre la que se sustenta la producción y el consumo, sino que también se desentiende del conocimiento de los procesos productivos reales”. La gran aportación de la economía ecológica y feminista, prosigue el colaborador de mientras tanto, “es precisamente el reconocimiento del papel que juegan cuestiones que están fuera del ámbito de la actividad mercantil”. Cuando se toman en consideración estas cuestiones, comenta, “el presunto elemento de externalidad de los impactos naturales desaparece y hay que considerar el papel de la gestión económica convencional en el origen de la crisis”. Este mismo tipo de problemas, nos recuerda el profesor de la UAB, “son algo que se repite de forma periódica en el conjunto de la economía capitalista: la realización de actividades lucrativas de las que se ignoran sus efectos colaterales y que acaban generando un desastre humano. Por citar ejemplos recientes, podemos situar el caso de las vacas locas, la crisis sanitaria de los opiáceos o la herencia dejada por el uso masivo del amianto en la construcción. El nuevo virus simplemente ha tenido un impacto mayor sobre todo porque su impacto temporal es más inmediato”.

Lección 7ª. El papel de la economía capitalista. Lo ha señalado también Albert Recio: “Una economía globalizada es una economía con intensos flujos de todo tipo que han ayudado a convertir una epidemia local en una pandemia mundial”. Es una economía de alta especialización espacial que “tiende al colapso cuando la cadena productiva se bloquea en un punto (recordemos que, cuando la enfermedad estaba circunscrita a China, algunas actividades se estaban frenando por falta de suministros), donde las respuestas rápidas son complicadas a escala local (la crisis de suministros clínicos es en gran parte producto de la enorme concentración productiva y de las dinámicas especulativas dominantes en la vida mercantil) y donde el sistema financiero y las respuestas de las empresas individuales amplifican el impacto negativo de estos bloqueos”. A ello hay que sumar “el debilitamiento de los servicios públicos generado por cuatro décadas de políticas neoliberales al servicio de los monopolios privados que han debilitado la capacidad de respuesta ante una situación de las dimensiones actuales”.

Lección 8ª: Las desigualdades sociales perjudican gravemente a la salud. MI fuente es Carlos Jiménez Villarejo: “Según las cifras del gobierno catalán, la tasa de infección (por el covid-19) en Roquetes, barrio de la clase trabajadora, es de 533 por cada 100.000 habitantes, mientras que en Sant Gervasi, un barrio de lujo, es de solo 77. Se encuentran tasas similares en las ciudades satélites de El Prat de Llobregat (604) y Badalona (597)”. Según la doctora Nani Vall-Llosera, “médico de cabecera en Bon Pastor”, “las posibilidades de enfermarse gravemente por el virus se concentran en los barrios pobres”. Cuando puede hacerse un balance de la situación vivida, podremos ver el porcentaje de muertes obreras en el conjunto de los fallecidos.

Lección 9ª: La OTAN no es una organización solidaria.Lo ha contado Luis González Segura en RT. Con 3.500 muertos y 50.000 contagiados por coronavirus y una situación de completo bloqueo en la adquisición de material sanitario para afrontar el entonces inminente colapso del sistema sanitario, el Gobierno español envió una desesperada señal de auxilio a la OTAN:solo respondieron 4 de los otros 29 países que componen la alianza militar. Turquía, Letonia, Luxemburgo y República checa (estos últimos, casi de inmediato, enviaron 10.000 equipos de protección individual). España solicitó, ante la dramática situación que vivía, 150.000 batas desechables, 450.000 mascarillas del tipo FFP2 y FFP3, 1.000 termómetros, 5.000 protectores faciales, 10.000 gafas protectoras, 1,5 millones de mascarillas quirúrgicas, 120.000 guantes, 500.000 pruebas rápidas, 50.000 pruebas de reacción en cadena de polimerasa y 500 ventiladores mecánicos. Ese material nunca llegó y ya ni se le espera. ¿No habría que repensar la relación de España con esta alianza militar trasnochada al servicio exclusivo de los intereses de Estados Unidos?

Lección 10ª. Desconfianza. De alguien que ha escrito, retuiteado, apoyado, justificado o ha restado importancia a una “broma” como “De Madrid al cielo”, nada deberíamos esperar. Máxima desconfianza, máxima lejanía.

Autor: admin

Profesor jubilado. Colaborador de El Viejo Topo, rebelión y Papeles de relaciones ecosociales.

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