La referencia del escrito de FFB: https://espai-marx.net/?p=13411. JLMR habla de los compases iniciales del segundo texto incorporado. Manuel Martínez Llaneza interviene sobre el comentario del historiador.
José Luis Martín Ramos:
Muy buenos esos recuerdos; el desarrollo práctico de la lucha de la democracia por parte de los comunistas, de manera particular en el impulso del SDEUB y de CCOO. Yo también recuerdo mucha más democracia interna que centralismo y no solo en los funcionamientos de célula, que eran muy abiertos muy poco monolíticos (ahora recuerdo una discusión que propuso Paco sobre los casos de Siniavsky y Daniel, en la célula de Letras, en términos de abierta «autocrítica» a las limitaciones de libertades culturales en la URSS).
Me ha alegrado encontrar en el escrito de Paco dos cosas que vengo diciendo desde hace mucho tiempo: el PSUC no fue hegemónico, lideró la lucha por la democracia – que no es poco- y por ello fue predominante, pero no llegó a ser hegemónico; y las razones de la ruptura de 1967 tuvieron que ver con una contradicción interna del PSUC. Él la plantea sobre la percepción de la brecha entre la teoría y la práctica, yo sobre la contradicción entre priorizar las acciones de masas o las relaciones en el seno de la oposición antifranquista.
Apunte final, la organización de estudiantes del PSUC de la época tenía una clara estima hacia las posiciones teóricas y políticas de Claudín -no hacia la opción de la ruptura-, por esa razón la dirección del partido -Carrillo- impuso una reorganización del comité de estudiantes en el verano de 1965 en el que impidió que el responsable político fuera, Enric Solé -que contaba con el apoyo de los miembros del Comité- y en su lugar se nombrara a Mas Colell, que no se había inmiscuido en el debate y a la dirección le parecía menos discordante; no obstante el Comité de estudiantes siguió dirigiendo el sector muy a su aire, promoviendo las elecciones libres del curso 1965-1966 y la constitución del SDEUB, que no fueron iniciativas del ejecutivo sino del Comité.
Manuel Martínez Llaneza:
Es posible, Antonio [Navas], que yo debiera escribir con más tiento, pero me siento cómodo en este entorno, creo que aquí “se me entiende” y me expreso más libremente de lo que haría en otro medio, ya que sé que no debo protegerme de lecturas e interpretaciones malintencionadas. Mi comentario iba a reforzar el recuerdo de José Luis: Yo también recuerdo mucha más democracia interna que centralismo.
Voy a dar un solo ejemplo, muy significativo y demoledor, como dices, pero tengo más. Cuando Carrillo tomó la decisión de territorializar el Partido (en mi opinión la más nefasta que se tomó entre muchos errores) en mi organización –profesores de Universidad, algo más de cien- se abrió un debate de unos tres meses en los diversos niveles (democracia interna) que culminó en un Pleno al que la Dirección envió dos representantes del más alto nivel y cercanía a Carrillo. Cuando el largo debate terminó y se veía claramente la mayoría, la representante pidió que no se votara (centralismo). Aún me tiemblan las piernas de la mala leche que tenía cuando me levanté a decir que ante esa propuesta de la Dirección, lo único que podíamos hacer es votar si se votaba o no (democracia interna vs. centralismo). Se votó que se votara, se votó y ganó largamente el no a la territorialización. (Por cierto, que los del sí eran la sección madrileña de la Bandera Roja catalana, que le tenía sorbido el seso a Carrillo, tanto que alguna llegó a ministra… del PP)
Lo nuestro no era una singularidad universitaria. En Madrid funcionaba un Comité de Profesionales al que asistíamos representantes de organizaciones de todos los sectores no obreros del Partido, como una docena, algunos tan importantes como Enseñanza, Sanidad, Abogados, Técnicos, …, donde discutíamos experiencias y coordinábamos acciones. Resultó que todas ellas coincidieron en el no. Nos convocó Carrillo in person un sábado por la mañana, nos dijo que fuéramos buenos y cambiáramos de opinión (centralismo). Como ninguno lo hizo (democracia interna), dijo que era la una y media y que continuaríamos el siguiente sábado. Aún estamos esperando. La territorialización se efectuó y todas las organizaciones profesionales fueron disueltas; el Partido casi desapareció y tal vez lo habría hecho si Gerardo Iglesias no hubiera inventado IU.
Tengo más, ya lo he dicho
Un abrazo, Manuel