“El Papa León XIV en Cataluña, una voz muy distinta de las de Juan Pablo II o Benedicto XVI.” por Francesc Valls

El País, 5/06/2026. En las visitas de 1982 y 2010 los pontífices eran de cuño conservador y les preocupaba la propagación del laicismo. Provost defiende una iglesia más abierta

Dos noches en Barcelona. Nunca un Papa había estado tanto tiempo en Cataluña como lo hará León XIV los próximos 9 y 10 de junio. Juan Pablo II en 1982 despachó su agenda en apenas 24 horas, al igual que su sucesor Benedicto XVI en 2010. Pero con más o menos tiempo, lo que marcará la diferencia entre los tres pontífices es el contenido de los mensajes. Juan Pablo II y Benedicto XVI eran hombres preocupados por el dogma, por la Iglesia fortaleza, encastillada en sus certezas, de cuño conservador y obsesionada por evitar la propagación del laicismo. León XIV, en cambio, hace hincapié en una iglesia abierta, más solidaria, que arriesga como la teología de frontera y es activa en las periferias sociales.

A parte de la espectacularidad de la Sagrada Familia, denominador común de los tres pontífices en sus respectivas estancias en Barcelona, la iglesia catalana más receptiva al mundo, que volvió a respirar con el papa Francisco, tendrá oportunidad de conocer en directo el estilo de León XIV. El nuevo Papa hablará para los hombres y mujeres presos en Brians y tomará el pulso junto a Cáritas a ese segmento vulnerable de población en Sant Agustí, en el corazón del Raval, un prólogo para el colofón de Canarias

No va a hacer un Bruce Springsteen, a decir ‘bona nit’ en catalán y se acabó”, asegura una fuente eclesiástica. León XIV se atreverá con algo más que unas palabras en catalán durante su gira, especialmente en la Sagrada Familia. Con ello el cristianismo catalanista se desquitará de los portazos reiterados que le dio Juan Pablo II, quien nunca quiso felicitar la pascua en catalán. “Llénenme los seminarios, conviertan a la Iglesia catalana en un orgullo para la catolicidad y entonces felicitaré la pascua en catalán”, aseguran que el pontífice polaco le dijo a un grupo de prelados que le sugirieron por enésima vez la idea. Pero no hubo milagro: ni el Papa Wojtyla felicitó en catalán, ni los seminarios se llenaron. Ahora, las palabras por parte de Robert Prevost de bendición de la torre de Jesucristo de la Sagrada Familia en castellano han levantado tal polvareda que altas instancias eclesiásticas y políticas de Cataluña han movido ficha para que sean en catalán.

Su visita primera y única a Barcelona, en 1982, fue un ejemplo del distanciamiento con la sociedad más secularizada de España. Jordi Pujol recordaría luego que “aquella visita fue mal”. En Montserrat, aparte de un principio y un final en catalán, Wojtyla no hizo una sola mención a la abadía benedictina como defensora de la lengua, la cultura catalana o los derechos humanos durante la dictadura. Eso sí, no faltó exaltación mariana. “De Juan Pablo II me dolió su frialdad; sé cuándo te escuchan y les interesa”, agregó el entonces president. Y eso que Pujol había tratado de congraciarse de todas las maneras posibles con el Papa polaco: viajó a Roma en 1980 con la edición de la Enciclopèdia Catalana debajo del brazo y abierta por la página de Cracovia, por si eso movía a Wojtyla a una actitud más amigable con el catalán.

Pero el entonces Papa entendía el catolicismo como un todo en el que primaba el dogma doctrinal por encima de la pluralidad social e ideológica. A Juan Pablo II le resultaba tan difícil comprender que una consejera democristiana presentara la ley catalana de parejas de hecho como que los parlamentarios católicos revirtieran la ley de interrupción del embarazo. Pujol, aun discrepando de algunas iniciativas, era consciente de que debía gobernar para una sociedad plural.

De la visita de Juan Pablo II en 1982 también queda el recuerdo de su homilía en el Camp Nou donde pidió fidelidad “a Cristo y al magisterio de la Iglesia”, no sucumbiendo el “espejismo” de “querer cambiar la sociedad cambiando solo las estructuras externas o buscando únicamente la satisfacción de las necesidades materiales del hombre”, una idea poco complaciente a oídos del progresismo cristiano.

De su preocupación por mantener el respeto al magisterio de la jerarquía eclesial dio cumplida cuenta Juan Pablo II. Más de un centenar de teólogos fueron represaliados durante su pontificado, cuando el entonces cardenal Josef Ratzinger –que luego sería Benedicto XVI– ocupaba la prefectura de la Congregación para la Doctrina de la Fe, que vigila la ortodoxia. Uno de los que recibió monitum fue el catalán de origen Pere Casaldàliga, obispo de Sao Felix do Araguaia, en Brasil, conocido por su defensa de los pobres y de la teología de la liberación.

Del paso del ya papa Benedicto XVI por Barcelona queda la triste imagen de cuatro monjas limpiando el recién consagrado altar de la Sagrada Familia de los óleos con que fue ungido con el Santo Crisma. Otras tres monjas acudieron luego prestas a colocar mantel, candelabro y flores. Todo un compendio de cómo la jerarquía entiende el papel de la mujer en la Iglesia. Es de justicia reconocer que Benedicto XVI rectificó tímidamente el sentido corporativo y a menudo encubridor de Juan Pablo II respecto a los abusos sexuales a menores en la Iglesia.

Si Francisco volvió a abrir las ventanas de la Iglesia, la visita de León XIV da esperanzas al sector más progresista de la Iglesia catalana con “su atención a las voces plurales y a plantar cara a los desmanes de Trump”, afirma una fuente eclesial. “Es una falacia decir que los papas no intervenían en política hasta ahora. Siempre lo han hecho. Lo que sucede –como en el caso de Francisco– es que León XIV va contra la corriente dominante en el mundo, muy derechizada”, añade la citada fuente. Prevost evitará cambios bruscos de rumbo que puedan partir por la mitad ese gran, complejo y contradictorio transatlántico milenario que es la Iglesia. “El barco está virando con inteligencia”, afirma la citada fuente. Cuenta para ello con el concurso del “Espíritu Santo, sin cuya intervención”, señalaba un obispo, “difícilmente podría explicar la Iglesia su existencia”.

https://elpais.com/espana/catalunya/2026-06-05/el-papa-leon-xiv-en-cataluna-una-voz-muy-distinta-de-las-de-juan-pablo-ii-o-benedicto-xvi.html.

Autor: admin

Profesor jubilado. Colaborador de El Viejo Topo y Papeles de relaciones ecosociales.

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