«EL PODER DE LAS ARMAS Y SUS LÍMITES (II)» por Josep de Agramonte

El paso dado por los EE.UU. con su agresión contra Irán confirma lo que decíamos en nuestro artículo anterior (vid. Crónica Política del 15-6-2025). El declive social y económico en que se encuentran EE.UU. y sus países satélites, pese a seguir atesorando la mayor parte de la riqueza mundial, lleva años poniendo en riesgo su total hegemonía planetaria. Sin embargo su ventaja militar continúa incólume y como tantos imperios decadentes del pasado han decidido recurrir a las armas para mantener su despótico dominio sobre la Mayoría Mundial (dominio atemperado hasta ahora en el centro imperial por ciertas libertades populares antaño conquistadas, pero que van desapareciendo al compás de la rampante militarización actual).

El recurso a la fuerza nunca salvó a ningún hegemón en el pasado. Sólo forzó a otros a usar este mismo recurso y ello provocó siempre la pérdida de multitud de vidas inocentes, aunque al final la situación se reconstruyó sobre nuevas bases políticas. No obstante, hoy la situación no es equiparable, sino que es muchísimo más grave.

La decisión de todo el bloque dominante norteamericano (sus enfrentamientos internos, por serios que sean, no afectan a su opinión unánime de hacer cualquier cosa para mantener su hegemonía) de anular militarmente, al no poder hacerlo ya por otros medios, todo posible desafío que se les enfrente, tiene un carácter diferente. Las armas nucleares (EE.UU. ya las ha utilizado y, por supuesto, su doctrina militar sigue preconizando su uso) hacen posible un desenlace diferente a la crisis bélica desencadenada por todos los imperios en declive. Ese desenlace sería el equivalente, sólo que con miles de millones de víctimas, al «muera yo con todos los filisteos» de Jueces 16.30. Esa proclama con la que sueñan los genocidas sionistas para el caso de tener algún problema final.

Estando tan claras todas estas cosas, así como el hecho (evidente desde la agresión sionista del 13 de junio) de que Irán era el objetivo a batir ahora, sorprende un poco la parsimonia con la que se ha venido tomando las cosas el gobierno de Teherán a la hora de tomar las obligadas medidas preventivas. Máxime si tenemos en cuenta que la fecha del ataque norteamericano fue publicada previamente por Seymour Hersh (en una nueva demostración de lo fidedigno de sus fuentes y de que es verdad cuanto publicó sobre el atentado contra el Nord Stream 2). Si algo ha destacado, en la reacción iraní, es la distancia que media entre sus llamados a llevar la lucha hasta el final y atacar a todos cuantos le agredan y lo hecho efectivo: una lluvia de misiles sobre la entidad sionista que han causado serios daños, pero que están muy lejos de poner a Israel contra las cuerdas. El otro día leíamos un acertadísimo artículo de Rafael Poch de Feliu donde se ponía el acento, entre otras importantes cuestiones militares, en el número de misiles del que puede disponer Irán. Hoy hemos visto un cálculo que fijaba en 200 el número de los que puede construir cada mes. Y no hace falta saber mucho de aritmética para darse cuenta que eso significa unos 7 al día. Es posible que tuvieran almacenados entre 3.000 y 5.000, así que podemos asumir que podrían lanzar unos 20 diarios durante un año. No es una cantidad abrumadora, pero tampoco sus enemigos (EE.UU. e Israel, los demás son despreciables militarmente) se pueden permitir mucho más. EE.UU. ha utilizado 7 B-2 en el ataque (el resto de aviones fueron acompañantes), lo que prueba sus límites aéreos. Naturalmente han causado daños importantes, pero el material fisionable ya no estaba donde ellos creían. ¿Pueden seguir escalando sus ataques los norteamericanos? No lo parece, sobre todo cuando consideramos que la diferencia entre las bravatas trumpianas y sus hechos (recordemos el asunto de los aranceles) es mucho mayor que esa que decíamos antes de los iraníes. Las noticias que llegan de Irán, siempre a través de medios no controlados por el imperio, hacen ver que están lejos de colapsar. Por el contrario, están tomando medidas para hacer frente a los quintacolumnistas que han ayudado a Israel durante años y la mayoría de la población, pese a las muchas críticas legítimas que tiene contra el gobierno, no está dispuesta a colaborar en su destrucción.

Así las cosas reafirmamos que los bombardeos, salvo que sean nucleares lo que no podemos descartar tratándose de quien se trata, no van a alcanzar más objetivo que el de matar civiles y «retrasar» un programa que nunca existió. Pero que, ahora, podría empezar a existir. Por su lado, si desean algo más político que la mera destrucción, Washington tendrá que poner tropas sobre el terreno. Las dificultades que esto implica, las logísticas y las políticas referidas a lo que podría pasar en los estados del Golfo que serían su base, son ímprobas y podrían causar al imperio un daño mucho mayor que el que intentan detener con su actual agresión militar. Alessandro Visalli lo ha puesto perfectamente en claro en su última nota publicada. Y, aparte de todo esto, está la cuestión de si Irán va a contratacar en Ormuz y en las bases norteamericanas de la zona. Teniendo en cuenta que, de no hacerlo, su prudencia podría confundirse con debilidad.

Para finalizar esta breve nota es necesario hacer una referencia al papel del gobierno de España. Todos sabemos que las bases militares españolas al servicio de los EE.UU.(Morón y Rota) han sido utilizadas por los aviones que han reabastecido en vuelo a los B-2. Seguramente este abyecto vasallaje ha sido tenido en cuenta a la hora de facilitar al Dr. Sánchez la triquiñuela que ha publicitado en su intervención de la tarde del 22 de junio. Triquiñuela por cuanto no supone nada más que una coartada para sus cómplices gubernamentales en el momento presente. ¡Quien puede, tal y como van las cosas en esta III Guerra Mundial fragmentada que ya ha estallado, saber lo que sucederá en dos años! Esto último, al ser cierto, pone más de manifiesto la inanidad de la reciente manifestación soberanista de la Vicepresidenta 2ª del Gobierno. Para que España sea soberana y el pueblo español el único dueño de sus destinos, lo imprescindible es salir de la OTAN y eliminar la presencia militar norteamericana en nuestro suelo. Todo lo demás son triquiñuelas que no ayudan, sino todo lo contrario, a impedir que la guerra que ya afecta a tantas partes del globo, llegue hasta nosotros.

Autor: admin

Profesor jubilado. Colaborador de El Viejo Topo y Papeles de relaciones ecosociales.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *