Entrevista a Francisco Báez Baquet sobre la industria criminal del amianto (I)

Desafortunadamente, entre trabajadores y también entre periodistas, existe la mala práctica, de llamar “asbestosis” a cualesquiera enfermedades relacionadas con el amianto.”

Francisco Báez, ex trabajador de Uralita en Sevilla, autor de Amianto: un genocidio impune (y de centenares de publicaciones más), inició en los años 70 del pasado siglo la lucha contra esta industria de la muerte desde las filas del sindicato de CCOO. Ha dedicado más de 40 años a la investigación sobre el amianto.

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De nuevo le robo tiempo, querido y admirado amigo. Déjeme ubicarme de entrada en Brasil. Tomo pie en informaciones suyas: la industria brasileña del amianto va a indemnizar a afectados por el crisotilo pagándoles con acciones de la propia empresa que ha originado, con su actividad, la enfermedad que sufren. ¿He leído bien o interpretado mal la información que recibí?

Para mí, resulta totalmente fidedigna la fuente, la reconocida activista anti-amianto, Fernanda Giannasi, a cuyo comentario sobre el asunto, me remito:
[…] víctima del amianto recibe, como indemnización, acciones de la empresa que lo lesionó. En otras palabras: la víctima del amianto, se convierte en socia de su verdugo. ¿Será una derivación empresarial del síndrome de Estocolmo?

Otra “pregunta brasileña”: un médico, precisamente un médico, está liderando en Brasil la iniciativa parlamentaria que busca anular y revertir la prohibición alcanzada, en teoría, para la extracción, uso y exportación del amianto blanco. ¿Qué tipo de médico-científico es ese?

Se trata, en concreto, del médico y gobernador del estado de Goiás, Ronaldo Ramos Caiado, y, al propio tiempo, senador en representación de dicho estado (uno de los integrantes de la nación brasileña), por el partido de centro-derecha, D.E.M. («Unión Democrática Ruralista»), antes denominado «Partido del Frente Liberal» (P.F.L.).

Secundado, en su actividad regresiva, por los otros políticos lobistas, Vanderlan Cardoso (PP-GO), Luiz do Carmo (MIDB-GO), Chico Rodrigues (DEM-RR), todos ellos integrados en la conocida como “la bancada pro-crisotilo”, y todos ellos nominados en representación del susodicho estado de Goiás, en el que se asienta la mina de crisotilo, de la empresa «SAMA Mineração S.A», vinculada al «Grupo Eternit».

En esta oportunidad, apoyados, además, por el propio presidente del Senado Federal, Davi Alcolumbre, en una estrategia que, por desgracia, ha resultado exitosa en diversos intentos precedentes, fallidos, para haberse podido llegar a alcanzar la prohibición.

Ahora lo tienen más difícil, por dos motivos: en primer lugar, porque en esta oportunidad existe una sentencia judicial, que al menos en teoría debiera de resultar vinculante, y en segundo lugar, porque, aunque sólo sea sobre el papel, y aunque no se trate todavía de una vigencia efectiva, no obstante, la prohibición ya ha llegado a ser proclamada.

Cambio de coordenadas. Una información suya: “Mesotelioma-Metro de Madrid- Primer caso reconocido a un maquinista” (http://www.telemadrid.es/noticias/madrid/Primer-maquinista-Metro-enfermo-amianto-0-2119588036–20190507055711.html). ¿Qué está pasando, qué sigue pasando en el Metro de Madrid? Creo que hay convocadas jornadas de huelga conjuntas, en ciudades españolas con metro, en los próximos días.

De momento, nos llegan informaciones contradictorias, puesto que, por una parte, se ha llegado a hablar de «mesotelioma», mientras que, algunos días después, otras informaciones publicadas ya no hablan de eso, sino de «asbestosis».

Evidentemente, no es lo mismo. Para desencadenar un mesotelioma, bastan dosis mínimas de amianto, mientras que si se tratara verdaderamente de un caso de asbestosis, estaríamos ya ante poluciones en el ámbito laboral, mucho más intensas. Por tanto, para la evaluación del riesgo, lo segundo sería netamente peor.

Eso es así, porque quien queda afectado por una asbestosis, no queda exento, ni mucho menos, de que, eventualmente, después llegue también a ser afectado por el mesotelioma, con un riesgo incrementado de que, efectivamente, eso así ocurra.

Si, por ejemplo, tomamos como referente al número de litigios registrados, por los conceptos, respectivamente, de «asbestosis» y de «mesotelioma», en búsqueda automática de consulta en la web del C.G.P.G., en estos momentos, y desde origen, las cifras respectivas, son de 2.016 para lo primero, y de 1.279 para lo segundo. La proporción, por consiguiente, en estos momentos sería de 1’576 casos de asbestosis, por cada uno de mesotelioma. La incorporación de otras patologías asbesto-relacionadas (específicamente o no), como es el caso del cáncer pulmonar o bronquial originado por exposición al amianto, y el cáncer de laringe, de esófago o de ovarios, en las mismas circunstancias de exposición al asbesto, la correspondiente cifra total de afectados, quedaría notablemente incrementada (con seguridad, a más del doble).

Desafortunadamente, entre trabajadores y también entre periodistas, existe la mala práctica, de llamar “asbestosis” a cualesquiera enfermedades relacionadas con el amianto, ya sea asbestosis, cáncer pulmonar o bronquial asbesto-relacionado, o mesotelioma, etc.

Por lo tanto, mientras no se disponga de información… digamos que mejor contrastada o formulada con arreglo al pertinente rigor académico, no estaremos en condiciones de apreciar si los anunciados episodios sucesivos de huelgas motivadas por la situación, estarían más o menos justificados, según sea realmente la situación en cuestión.

Ahora sobre Italia: una información: “La cuestión de la renovación en el propósito de acometer una unificación de toda la legislación italiana sobre amianto, ahora queda supeditada al resultado de una reunión con el gobierno, el próximo 9 de mayo” y un comentario suyo:

Mi impresión, pesimista, es que el cambio de ideología política que supuso la derrota del gabinete socialista de Mateo Renzi, puede representar la obstaculización permanente de este ambicioso y necesario proyecto, que en algún momento supuso un referente de inspiración, a imitar también en España, con la diferencia de que aquí, más que de refundir en un único texto, de lo que se trataría sería, de situarnos a nivel con los contenidos habituales en las demás naciones de nuestro entorno europeo occidental (por ejemplo: Francia, U.K., etc.), preferiblemente innovando, con novedosos contenidos, por nuestra parte, “por una vez y sin que sirva de precedente”, como se suele decir. El nombramiento, por parte del gobierno italiano, de algunos de los integrantes de esa non-nata comisión para tratar del asunto, avala, creo, cualquier recelo sobre todo ello. ya veremos… ojalá y no sea así.

¿Lo sigue viendo así? ¿Sabe cómo ha ido está reunión del pasado 9 de mayo?

Al día siguiente, el 10 de mayo, el presidente de la representación de las asociaciones de víctimas, Salvatore Nania, emitió un comunicado, que concluía con el siguiente párrafo: “Hemos notado un interés en escuchar y profundizar en los temas, para lo cual se asumió el compromiso de resaltar, a quienes eran competentes, lo que habíamos discutido y la repercusión de proporcionarnos las respuestas a su debido tiempo. Señalé que, en todos los casos, seré escuchado, si no recibo nada a tiempo. El Abogado Fortuna tiene una respuesta, de que no tiene dudas sobre lo que oiré”.

Una noticia en el País Vasco: “Asbestosis Reconocimiento de incapacidad permanente” (https://www.diariovasco.com/agencias/pais-vasco/201905/02/reconocen-incapacidad-permanente-trabajador-1402751.html). Suelen llegar “buenas noticias” de allí. ¿La protección del trabajador y de los ciudadanos es mayor en el caso de Euskadi?

No es esa la percepción que nos llega desde allí. Se siguen prodigando las quejas de la asociación vasca de víctimas, respecto de la actuación de las Mutuas Patronales, respecto de la de las empresas, y respecto de la de la misma administración pública vasca, competente en la cuestión. Las “buenas noticias”, cuando llegan, suelen restringirse al ámbito judicial, pero es precisamente la necesidad, ineludible en la práctica, de tener que acudir a dicha vía, tan dilatada y sujeta a incertidumbre, la que es el meollo de las susodichas quejas.

Recibí una carta de usted hace unos días. Decía así:

Mi estimado amigo: una vez más, abusando de su bondad, me permito adjuntar fichero correspondiente a un nuevo trabajo sobre amianto, con el ruego de que gestione su publicación en «Rebelión», lo antes que fuera posible.

Teniendo en cuenta que se trata de una continuidad o ampliación de mi anterior trabajo ( Borrador de ley general del amianto en España: lo que su “integralidad” se dejó en el tintero /«Rebelión», 27/04/2019 / http://www.rebelion.org/docs/255295.pdf ), sería oportuno y aconsejable, dentro de lo posible, que este nuevo “apéndice” saliera publicado en breve.

Excuso resaltarle la trascendencia de la cuestión abordada, teniendo presente que se trata de reivindicar un nuevo derecho indemnizatorio para las víctimas de la exposición laboral al amianto, en la oportunidad específica de que la misma haya sido determinante del surgimiento añadido, en co-morbilidad, una o más enfermedades graves, acompañantes. He censado un total de 129 estudios, registrándose casos de hasta cuatro patologías, malignas inclusive, en un mismo enfermo.

¿Le han publicado ya el libro? ¿Nos hace un pequeño resumen?

El “libro”, realmente un artículo, ya quedó publicado: “Comorbilidad, con al menos una patología específicamente asbesto-relacionada”/«Rebelión», 16/05/2019 / http://www.rebelion.org/docs/255996.pdf

A modo de resumen, como el que me pide, podemos acudir al último párrafo con el que se cierra el texto que antecede a la bibliografía, facilitada mediante link de acceso a fichero dropbox:

“No podemos menos que resaltar, el acusado contraste entre la exquisita sensibilidad para con el equivalente, en la legislación española aplicable, en las indemnizaciones por accidente, de las pérdidas parciales del pene, en el que la indemnización se aplica en proporción inversa a la longitud del trozo del miembro viril parcialmente conservado (la estimación directa de lo perdido en el accidente, resultaría, en la práctica, inviable en la mayoría de los casos), y todo ello frente a la tabula rasa valorativa, a la hora de ponderar la indemnización aplicable, en nuestro actual ordenamiento jurídico, a las situaciones de co-morbilidad vinculadas a la exposición laboral al amianto, en las que el número de graves patologías concurrentes en un mismo paciente, juega un nulo papel, a la hora de determinar las respectivas indemnizaciones”.

Con una media, en nuestro estudio de revisión, de 2’95 unidades de «patologías-paciente», por cada uno de esos 129 trabajos censados, tendremos que los aludidos casos, en los que se han llegado a contabilizar hasta cuatro enfermedades graves, concurrentes en un mismo enfermo, son los correspondientes a los artículos de Telischi & Rubenstone (1961): asbestosis + carcinoma pulmonar + adenomas bronquiales + adenocarcinoma de estómago, y de Miura et al. (2000): mesotelioma maligno + carcinoma prostático + linfoma maligno + tumor carcinoide gástrico, y si no excluimos a los que incluyan las metástasis derivadas de un tumor primario concurrente, habremos de añadir también al siguiente otro trabajo: Shikuwa et al. (1991): mesotelioma pleural maligno + cáncer gástrico + cáncer de vejiga urinaria + mesotelioma maligno de estómago, metastásico.

Mención aparte merece el caso, en el que las 4 patologías graves registradas, son otras tantas neumoconiosis, específicas respecto de otros tantos agentes etiológicos, amianto incluido, determinantes: Mark et al. (1979): asbestosis + silicosis + talcosis + beriliosis.

En un imposible ejercicio de imaginación, póngase cada cual, en la piel de estos trabajadores, enfermados por su trabajo, de una forma que habría podido ser evitable, y para los que demandamos que la legislación contemple una justa indemnización incrementada y acorde con el carácter agravante de sus respectivas situaciones de comorbilidad.

La siguiente carta también es suya, sobre el amianto y sus mortales efectos sobre los trabajadores de C.A.F.

Señores:

Consultada, mediante búsqueda automática, la web del «Consejo General del Poder Judicial» (CGPJ), simultáneamente por los conceptos de «amianto» y de «CAF», aparece un total de OCHENTA Y OCHO SENTENCIAS. Esa es, de momento, la verdadera dimensión del drama imputable a una empresa que, no lo olvidemos, está adscrita al ámbito de actividades del sector público.

Aunque entre los trabajadores existe la mala costumbre de llamar “asbestosis” a todas las enfermedades asbesto-relacionadas, específicas o no específicas, y malignas (cánceres) o no, lo cierto es que, con reconocimiento científico generalizado (O.M.S. inclusive), además de la asbestosis, están también el mesotelioma pleural, el peritoneal, el pericárdico, el para-testicular, o en otros emplazamientos, y además, el cáncer de laringe, el cáncer de ovarios, las atelectasias redondas, las placas pleurales, el engrosamianto pleural difuso, las efusiones o derrames pleurales, etc, y de forma inespecífica, el cáncer pulmonar o bronquial, el cáncer de esófago, etc., etc.

Me permito sugerirles la posible utilidad de echarle un somero vistazo al contenido de algunos de mis trabajos publicados sobre el tema (un centenar). Por ejemplo: 1. Comiendo amianto http://www.rebelion.org/noticia.php?id=229483&titular=comiendo-amianto- 2. Mesotelioma familiar http://rebelion.org/docs/219093.pdf 3. Amianto: una “conspiración de silencio” (e-book) http://www.rebelion.org/docs/227623.pdf 4. Amianto frito https://www.rebelion.org/noticia.php?id=211691 5. VECINDADES PELIGROSAS http://www.rebelion.org/noticia.php?id=195186. Muchas gracias por su amable atención.

¿Le han respondido? ¿Por qué CAF es un agujero negro en asuntos de amianto?

Yo no hice público ese alegato con el objetivo de ser personalmente respondido, sino con el de alertarles acerca de la grave e involuntaria infravaloración que estaban haciendo, de la real dimensión del daño que ya está asentado en muchos de sus respectivos cuerpos, y que proseguirá aflorando paulatinamente, todavía durante mucho tiempo. Su discurso reivindicativo, hasta el presente no ha suministrado evidencias de que esa imperfecta concienciación sobre la real dimensión del problema, se haya corregido.

Cuando se publica alguno de mis textos sobre amianto, mi costumbre es siempre, de inmediato, difundirlo directamente a una serie de destinatarios habituales, entre los que invariablemente incluyo a varios sindicalistas de diversos sindicatos.

Las declaraciones de los sindicalistas vinculados a CAF, a quienes lamentablemente no he tenido oportunidad de conocer personalmente, lo que vienen a poner de manifiesto, es una visión solamente inmediata, directa y limitada, de lo que únicamente es una parte, digamos que del 50% o menos, de toda la extensión de la manifiesta afectación, hasta el presente.

Téngase en cuenta, que, presumiblemente, ni todos los afectados demandan judicialmente (algunos, probablemente ni siquiera saben de qué ha sido de lo que enfermaron y de lo que posiblemente morirán, si no es que lo han hecho ya), y, por otra parte, no todos los litigios quedan registrados en la fuente por mí consultada (la web del C.G.P.J.), dado que en la misma solamente figuran las sentencias recurridas ante instancia superior, lo cual no siempre ocurre.

Si se me pregunta por qué toda esa situación es así en CAF, yo me atrevería a señalar como posible causa, entre otras, y para toda suerte de empresas, el bajo nivel de afiliación sindical, inviable si no existiera una generosa subvención estatal, y que quizás, más que una causa, sea un efecto.

Todo eso no es privativo de la plantilla actual de CAF y de la cobertura sindical de la misma, sino que lo considero aplicable a otras muchas empresas, públicas o privadas, inmersas en situaciones similares. Me resisto a resultar más explícito. ¿Por qué creemos que ahora surjan con cierta pujanza fenómenos de extremismo político… digamos que del tenor de “a río revuelto, ganancia de pescadores”?…

Eso no obsta, para que siga teniendo plena vigencia el dicho popular (¡Vaya por Dios, la vox populi… !), que venga a decir de alguien, “que es más tonto que un obrero de derechas”.

Descansemos un momento.

De acuerdo, respiremos un poco.

Autor: admin

Profesor jubilado. Colaborador de El Viejo Topo, rebelión y Papeles de relaciones ecosociales.

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