Recomendación de Antonio Navas, compañero de Espai Marx.
Queridos amigos:
Tras haberlo leído, ahora no sólo puedo sugerir, sino recomendar la publicación del trabajo de cien páginas que os hice llegar sobre historia del movimiento obrero en SEAT, cuyo autor es historiador y nieto de un obrero de la SEAT.
Me ha complacido mucho que de entrada reivindique la línea de interpretación de los logros de la Transición política española como conquista, y no como dádiva otorgada: «la llegada de la democracia fue un proceso que hubo que forzar».
El autor se inserta en una línea interpretativa que atribuye a P. Ysàs, C. Molinero, X. Domènech y Sebastian Balfour entre otros, y que sitúa al movimiento obrero como principal motor del cambio político en la España de finales de los 60 y primeros 70 creando «espacios de libertad» que ampliaban el «ámbito de lo posible», actuando como auténticas «escuelas de democracia», por usar los términos que el autor reivindica y que nos resultan tan familiares a los provenientes de la tradición pce-psuquera. Esto lo aparta de las críticas habituales de los izquierdismos coetáneos a la política de «entrismo», de aprovechamiento de los espacios de actuación que proporcionaba la legalidad del régimen franquista para trascenderla en el ámbito laboral y político.
No se obvia, aunque no se entra a discutir, el conflicto interno en el PSUC y las CC.OO. derivado de las consecuencias del desarrollo de esta experiencia, con la teorización del grupo encabezado por Isidor Boix y Manuel Pujades. En diversos momentos del trabajo se menciona el escalofrío que en la dirección comunista podía provocar el éxito de esta política en forma de autonomización de un movimiento obrero que desarrollase su máxima potencia generando experiencias unitarias de gran amplitud. Como fruto de la victoria en las elecciones sindicales de 1975 de las Candidaturas Unitarias y Democráticas que lleva por primera vez a los representantes reales de los trabajadores a ser mayoría abrumadora en el Jurado de empresa, Isidor Boix propondrá estas candidaturas como sujeto que condujese a transformar el sindicato vertical en una Intersindical Unitaria y Democrática. En el debate es derrotado Boix y apartado de todas las responsabilidades relativas a la actividad político-sindical en SEAT en mayo de 1975.
Resulta extraordinariamente interesante la descripción de la formación de redes organizativas difusas dentro-fuera de la fábrica, que impulsa el PSUC, y su extraordinaria percepción de que el asunto crucial, a diferencia del resto de formaciones políticas revolucionarias, reside en estar íntimamente vinculado al sentir real de los trabajadores, en sus aspiraciones y en lo que eran capaces de hacer y arriesgar en cada momento, y como con todo ello protegían la continuidad de la lucha obrera aunque cayesen o fuesen identificados, en un momento dado, «todos» los militantes de la organización del PSUC y la mayoría de los cuadros sindicales de CC.OO. Hablando en plata, cuando la actividad política es asumida por miles y miles de personas que van mucho más allá de los propios trabajadores de Seat y sus familias, por una entera clase social o al menos por porciones muy significativas y amplias de la misma.
Un interesante, comprometido, documentado y emotivo trabajo.
Hola estoy escribiendo una novela sobre mis vivencias en Seat, de más de 45 años. De 1975 a hoy (bueno hasta el 24 de diciembre que cumplo 65 y me jubilo)
No sé si este documento/libro tiene que ver con el de Miquelez.
Pero me interesaría poder leerlo.
Gracias.